Para usar el Modo Noche debes estar Registrado e Iniciar Sesión.
A- A A+

TG – Capítulo 272: Encuentro inesperado.

Capítulo 272: Encuentro inesperado.

Aurora caminó por una de las calles de mayor prestigio de la Ciudad Zerzura.

En este lugar se encontraba todo tipos de tiendas de lujo, en edificios que solo con una mirada dejaban ver lo impresionante que era.

Tales edificios vendían diferentes objetos.

Desde artefactos mágicos, psiónicos y tecnológicos, hasta tiendas de armas y armaduras.

La Ciudad Zerzura estaba en medio de áfrica y en este lugar había muchas formas de ganar dinero, pero principales fuentes eran las mazmorras temporales y naturales.

Debido a que el territorio era grande muchas mazmorras aparecían por estos lares y eso significaba mucho trabajo.

Así que era normal que tiendas importantes abrieran sus sucursales aquí para vender sus productos.

Aurora por su parte caminó en dirección a una sucursal de la Empresa Cosmos, que era una tienda de armadura.

Cuando entró al lugar, observó la sala en donde diferentes asistentes esperaban a los invitados.

Para entrar a este lugar se necesitaba reservación y eso era normal, ya que esta sucursal pertenecía a una de las mayores empresas del mundo.

Tras informar su llegada, un asistente le dio una sonrisa.

“Bienvenida, por favor sígame.” Pidió el asistente de forma cordial.

Aurora lo siguió de inmediato.

Había venido para comprar un equipo nuevo para remplazar al anterior que había terminado destruido dentro del portal abismal.

No deseaba usar su armadura de batalla plateada en todas partes, ya que sin duda atraería miradas.

Es por eso que prefirió reservar una cita para la compra personalizada de un traje de combate que se ajustara a sus necesidades.

Siguiendo al asistente por el pasillo, ambos entraron a una pequeña sala de descanso.

“Por favor, espere. El encargado de usted vendrá pronto.” Informó el asistente tras preparar algunos aperitivos.

Entonces, con una sonrisa salió del lugar.

La sala, aunque era pequeña era bastante lujosa y los aperitivos también eran de calidad.

Tan solo esas cosas demostraban la atención tan dedicada de este lugar y si bien lo que ella buscaba era personalizar su traje de combate, era agradable ser bien recibida.

Necesitaba un traje de combate que se ajustara a su capacidad de luchadora y espadachín, permitiéndole sacar la ventaja de ambos lados.

La protección era lo básico, pero también era necesario algunos guantes que sirvieran para atacar y, sobre todo, comodidad.

Revisando algunas imágenes por su reloj holográfico de armaduras clásicas, Aurora se distrajo cuando observó sus últimos mensajes y se puso revisarlo.

La mayoría de los mensajes eran informes de Liam, quien ya se estaba encargando de la situación en el oeste de áfrica.

El problema de los desaparecidos y los cazadores de bestias mágicas necesitaba ser tratado, ya que estaban generando tensión en el área.

Había bestias mágicas amigables, pero también se encontraban bestias mágicas muy agresivas y si bien eran ‘aliadas’ a Zerzura, no lo era de todos los humanos.

Eso significaba que no les importaría arrasar ciudades si era necesario y aniquilar a todos los que se resistían.

Además, tenían la fuerza necesaria, después de todo había algunas bestias de rango SS bajo la Reina del Bosque.

Lo peor era que en el lado oeste se encontraban las bestias mágicas más agresivas debido a que fue en esa área en donde hubo mayor conflicto contra los humanos.

Si bien Zerzura tenían la responsabilidad de lo que ocurría en el lado norte y no oeste, no estaba mal intervenir en esta situación y más cuando ahora no tenía demasiadas cosas que hacer.

Era por eso que había venido para buscar un traje de combate que se ajustara a sus gustos.

Necesitaba prepararse para moverse y lo primero era organizar su equipo personal, antes de preparar los preparativos para el viaje.

Revisando sus planes, Aurora escuchó unos pasos desde afuera y dejo de distraerse.

La entrada se abrió y cuando Aurora vio a la figura, no pudo evitar sonreír.

“Me disculpo por la tardanza.” Dijo un joven con una sonrisa e inclinándose sutilmente, reveló. “Yo seré su encargado. Me aseguraré de cumplir sus exigencias.”

Cortes y respetuoso, su sonrisa ligeramente entretenida solo acentuaba lo guapo que era.

Sin embargo, como siempre Aurora disfrutó de los ojos brillantes similares a zafiros.

“Me han dado el mejor encargado que tienen disponible. Sin duda daré las cinco estrellas, que se merece.” Comentó Aurora al ver a Kairos.

Kairos se rio suavemente ante esas palabras.

Ella le había estado enviando algunos mensajes para que no perdieran el contacto, sin embargo, no había esperado que apareciera aquí.

“No sabía si te molestaría que apareciera.” Dijo Kairos con una media sonrisa.

“Bueno, estoy sorprendida. No espere que usaras tus privilegios para hacerte cargo de mi cita.” Señaló Aurora y levantándose, agregó. “Pero te permití que fueras mi acosador, así que ahora te permitiré que seas quien me ayude en mi compra.”

Ciertamente no se lo esperaba y si bien era una sorpresa, resultaba ser una sorpresa muy agradable.

Aurora dejó de pensar en su trabajo y observando al joven que sonreía felizmente por su respuesta, sus labios temblaron un momento.

Al verlo una parte de ella siempre quería salir de su lado más ‘oscuro’ y esta vez no se resistió.

“Claro, si tu ayuda me gusta, entonces podrías recibir una recompensa…” Murmuró Aurora cuando se acercó imitando un guiño de ojo tan característico de Cithrel.

Había tomado las tácticas de esa princesa que ocultaba un caballero galante y lo usó a su favor.

Que su tono sonara ambiguo solo era el golpe extra y fue demasiado efectivo.

“…”

Kairos se empezó a volver rojo bajando su mirada tratando de huir y Aurora lo disfrutó por completo.

Estaba avergonzada por dentro, pero entendía la razón por la cual a Cithrel le gustaba bromear con ella… Era demasiado adictivo y valía la pena toda la vergüenza que pasaba.

Tal recompensa hizo que ser descarada valiera completamente la pena.

“Vamos…” Dijo Kairos desviando sus ojos y dirigiendo el camino.

Aurora sonrió.

No había bromeado sobre la recompensa, y él lo había notado, lo que hizo que empezara a esforzarse por cumplir su tarea.

Caminando por el pasillo, llegaron a la entrada de un pequeño portal personalizado y Kairos usó su reloj holográfico.

El portal tembló un momento muy seguramente cambiando la dirección al otro lado y entonces, ambos entraron.

Los alrededores se distorsionaron, pero al momento siguiente todo se estabilizó cuando llegaron a una armería.

La armería era como un pasillo grande que se extendía a lo lejos.

Aurora le dio una mirada a Kairos, quien simplemente dio una sonrisa astuta.

Ya no estaban en la Ciudad Zerzura y era posible que en este momento se encontraran en la Ciudad Atlántida, tal vez en la sede de la Empresa Cosmos.

Kairos con su sonrisa entretenida aplaudió, logrando que el escenario empezara a cambiar a voluntad.

Las paredes retrocedieron como si fuera todo mecánico y dejaron ver decenas de maniquís equipados con toda clase de traje de combates y armaduras de batalla.

La expresión de Aurora tembló, cada uno de ellas estaba diseñado para luchadores-espadachines.

Ella había informado en la cita a la tienda el estilo que buscaba, pero en este momento que fuera tan específico daba de que pensar.

“Lo sabías, eres un excelente acosador.” Dijo Aurora con una sonrisa malvada.

La sonrisa de Kairos tembló por un momento, pero tragó su vergüenza.

“Nos hemos preparado para lo que desea nuestra cliente, es normal hacer esto.” Respondió Kairos con una expresión profesional y sintiendo su mirada, se excusó. “Además, al ser nuestro cliente recurrente sus datos están guardados.”

Las primeras palabras eran una mentira descarada.

Como alguien que compraba en este lugar, sabía que las armaduras se preparaban de forma posterior a que ella viniera a la cita.

En cuanto a sus datos, era cierto que estaban guardados, pero un encargado promedio no accedería a ellos y eso significaba que él, al tener la autoridad, lo revisó.

Era por eso que su sonrisa creció mirándolo como si lo hubiera atrapado.

“Tenemos diferentes trajes de batalla. Algunos están diseñados para ser usados de forma habitual como vestimenta, mientras que otros están diseñados para solo combate. Por supuesto, todo es a nivel visual, en cuanto a calidad todo es lo mejor.” Señaló Kairos cambiando de tema de forma casual.

Los maniquís empezaron a moverse girando y estirando su cuerpo.

Su diseño era humano pareciendo capaces de imitar los movimientos físicos con los mismos límites que tendría una persona real, lo que hizo que Aurora pudiera ver sus movimientos con claridad.

Tal como había mencionado Kairos, se encontraban diferentes diseños.

Desde trajes femeninos para asistir a una fiesta de gala, vestidos con diseños de gala y normales, luego también se encontraban ropa más habitual.

Diseño de pantalones largos, camisas y chaquetas clásicas, en otra parte estaba algo más antiguo de armaduras de cuero.

También estaban diseños más ligeros que eran trajes de combate de cuerpo completo ajustados.

No eran armaduras metálicas, sino que eran de tela que parecía suave.

“Esta tela es bastante especial, se endurece cuando esta por recibir un golpe lo que aumenta la resistencia.” Explicó Kairos con una sonrisa y sacando una daga lo trato de cortar.

Fue un movimiento simple, pero la daga no pudo cortar la tela, ya que esta se endureció para evitarlo.

¿Tal cosa era posible?

Aurora tuvo esa duda, pero siguió caminando observando todo a su paso.

La armería era grande como un pasillo y de ambos lados se encontraban los maniquís.

En el medio también se encontraban algunas espadas en estanterías y otros maniquís con diferentes trajes de combate de diferente estilo.

Un maniquí de diseño medieval-futurístico, hizo que Aurora levantara su atención.

No era por el diseño medieval y los materiales tecnológicos que hizo que luciera futurístico, sino que se trataba de sus guantes de combate.

Tales guantes eran de un metal ligero, que parecía simple y cómodo, pero cuando el maniquí cerraba su puño, púas metálicas salían del guante.

Esas pequeñas púas no eran una broma, el metal era duro y resistente, siendo considerado un arma.

Tales guantes estaban diseñados para un luchador salvaje y sin duda serian mortales.

Lo que le llamó la atención era que tal diseño no era algo fácil de lograr y el metal que usaba era desconocido para Aurora, pero se notaba que era algo que no estaba a la venta.

Ella siguió caminando con Kairos quien le introducía algunos trajes especiales.

Algunos trajes centrados en el sigilo capaz de camuflarse por completo cuando el material que estaba conformado se adaptaba a sus alrededores, logrando que pareciera invisible.

Otro estaba equipado con una gema que distorsionaba el espacio generando una barrera.

Los guantes eran lo que más diseños diversos tenían.

Desde aquellos que estaban encantados con algún elemento básico, hasta aquellos que tenían una gema que permitía lanzar ataques mentales psiónicos.

Tales gemas permitían que un luchador con un puñetazo no solo diera un fuerte golpe, sino que le permitía lanzar un ataque mental.

Luego otro guante que era capaz de extender fuego con un puñetazo, y si se usaba una espada, el fuego se extendería por toda esa espada.

Era fuego mágico, pero no era algo de nivel de rango A… Se notaba que cada diseño estaba preparado y equipado para un rango S.

Un ataque de relámpago era como un hechizo de mago de rango S y era lo mismo con lo psiónico.

Hasta había armaduras tecnológicas que se lograban camuflar por completo y otras que eran capaces de una invisibilidad psicológica… Básicamente generaba una onda psiónica que era capaz de hacer que las personas débiles no la notaran.

Eran conjuntos completos y eso significaba que cada parte individualmente garantizaba alguna mejora.

Como las botas que a veces tenían la capacidad de disminuir el peso del usuario o elevarla para aumentar la explosividad de las caídas de los luchadores o aquellas que tenían púas o realizaban diferentes ataques.

“También tenemos una sección de accesorios que te otorgaran todo tipo de beneficios.” Dijo Kairos animado, pero cuando notó su mirada, preguntó. “¿Hay algo que no le gustó, clienta?”

Su ‘clienta’ tan formal hizo que la expresión de Aurora se relajara un poco, pero fue solo un poco.

“Son geniales. Hay algunos que jamás he visto y que nunca han estado a la venta.” Precisó Aurora mirando a Kairos.

No estaba bromeando sobre que jamás había visto algunos de los materiales o trajes de este estilo.

Desde funciones que nunca había visto hasta materiales que desconocía por completo… En este lugar posiblemente estaba todo tipo de equipo que usaban tecnología clasificada.

“Por supuesto, usted no es una simple clienta.” Respondió Kairos sin negarlo y al ver que la expresión de Aurora no mejoraba, dio una media sonrisa y murmuró. “Si te dijera que esta es una forma para protegerte, ¿me creerías?”

Aurora se quedó en silencio.

No era que le molestara la concesión que se le estaba dando, pero el problema era que ya había pasado la categoría simple de ‘no estar a la venta’.

La artesanía mágica de Terra nova estaba extremadamente avanzada y era hasta tal punto, de que en ese mundo había armas que parecían sacadas de leyendas.

Sin embargo, aquí muchas de ellas estaban combinadas con tecnología e incluso con todo lo psiónico… Algo que muy pocos podían hacer.

Diseños, funciones y materiales que muy seguramente eran clasificados en la Empresa Cosmos y eran muy avanzados tecnológicamente.

Sin embargo, al escuchar ese murmullo Aurora observó a Kairos.

“Entiendo que, si te ofrezco mi ayuda, te negarías. Es por eso que decide hacer esto.” Dijo Kairos y recibiendo su mirada, agregó. “No me gustaría que le pase algo a la persona que me gusta.”

Esas últimas palabras lograron que la expresión seria de Aurora se rompiera a pedazos.

Su mirada era solemne al decir tales palabras y si bien había vergüenza, sobre todo había seriedad al hablar.

Se había informado sobre su trabajo y muy seguramente con su capacidad lo hizo de forma profunda.

Meterse con señores de la guerra era peligroso y si las cosas seguían como su maestra había dicho, entonces se metería en cosas más peligrosas que antes.

Tal como había dicho, no aceptaría su ayuda… Pedir ayuda no era su fuerte y aceptarla, menos.

Kairos se dio cuenta de ello y era por eso que la trajo a este lugar.

Aurora respiró hondo tratando de calmar su timidez y disminuir su seriedad.

“Al menos tengo que pagar, ¿cierto?” Dudó Aurora y al notar que la mirada de Kairos temblaba, señaló. “No me gustaría empezar una relación debiendo a mi futura pareja.”

Un regalo de bajo valor era agradable de aceptar, ya que no generaba una sensación de devolución, pero si trataba de regalarle un traje de batalla que estaba aquí, iba a superar esa brecha.

Tecnología que no estaba disponible, funciones que eran desconocidas y a todo eso, se le agregaba material muy seguramente avanzado y nuevo.

Definitivamente a sus ojos todo esto estaba pasando sus límites y era por eso que había puesto una mirada seria.

“¿Qué tal si te hago una rebaja?” Preguntó Kairos y al ver que ella se volvía a poner seria, sonrió y comentó. “Está bien, te cobraré. Déjame primero ver cuál era el valor de todo esto.”

Con tales palabras hizo que se sentara en un sofá y dejándole algunos aperitivos, él se retiró.

Aurora se quedó aturdida por su rápida huida, pero cuando un dron proyectó un informe, su expresión tembló.

Ante sus ojos apareció información sobre los portales abismales de los dos gigantes, quienes iban a ser sus miembros seleccionados y posibles seleccionados, cuál era su objetivo y el modo que se realizaría.

A todo eso, se le agregó cuáles eran las órdenes si se llegaban a encontrar con razas mágicas y hasta la hipótesis de algunas mentes brillantes sobre tales portales.

Entonces el dron dejo salir una chispa como si hubiera fallado y luego su reloj holográfico vibró cuando la información le llegó.

Su expresión solo tembló no sabiendo qué decir.

“Oh, no me olvide llevarlo.” Dijo Kairos con ‘sorpresa’ y guardó su dron como si no hubiera sucedido nada.

Aurora lo observó, pero el joven siguió actuando como si todo hubiera sido un ‘accidente’ y tal respuesta, hizo que ella lo mirara sin hablar por un tiempo.

Su mirada lentamente logró que el joven empezara a avergonzarse hasta que se volvió tímido.

Esa clase de información no se dejaría en un simple dron y también no se pasaría fácilmente por un ‘fallo’.

Tal información era algo que Zerzura no había logrado conseguir y estaba más allá de la capacidad de sus conocidos.

Después de todo, se trataba de información clasificada sobre las fuerzas europeas y rusas, en la que se detallaba sus movimientos.

Aurora suspiró al verlo darle una mirada de cachorrito.

La influencia de la Empresa Cosmos era demasiado aterradora y eso significaba que su dueño, tendría una capacidad abrumadora en muchos sentidos.

Sin embargo, Aurora nunca pensó en pedirle información sobre el tema y era por eso que cuando le enviaba mensaje, siempre era hablando de algo agradable o tratando de bromear.

La información le era muy útil y más debido a que era información confidencial, pero prefería no pedirle nada y que su relación se mantuviera sin obligaciones.

“Lo siento si te molesto, entre todo lo que puedo hacer, trate de elegir lo que menos te causaría rechazo.” Dijo Kairos dando una mirada seria.

Su disculpa era sincera y al ver que ella suspiraba, su expresión se había vuelto seria.

“No, soy yo… Estoy acostumbrada a hacer las cosas sola, o al menos con mi hermana.” Respondió Aurora y dando una sonrisa, agregó. “Supongo que no estoy acostumbrada a ser cortejada.”

Era difícil recibir ayuda y que tal ayuda se le diera sin ningún interés.

Era por eso que cuando invitaba a Akira lo mínimo que trataba de hacer era pagarle por sus servicios.

Entregarle esa información, darle una concesión con trajes que no estaban a la venta y muy posiblemente querer regalarlo era su forma de cortejarla.

No era su estilo recibir, sin dar y el problema era que la otra parte no parecía necesitar nada.

Al ser dueño de la Empresa Cosmos todo lo relacionado con dinero, reputación y autoridad estaba a su disposición.

Cuando se trataba de fuerza, la Ciudad Atlántida tenía sus rangos S e incluso SS y entre ellos estaban soldados que eran leales.

Estaba claro que con una de sus órdenes muy seguramente podía moverlos a voluntad y ni hablar de aquellos afiliados a la Empresa Cosmos.

“También no soy buena con esto de las relaciones… Las parejas y todo eso.” Murmuró Aurora con algo de vergüenza inevitable.

Se sintió tímida al ser sincera, pero esa era la forma que ambos hablaban.

Si bien ahora mismo estaban en la etapa de cortejo, era posible que las cosas evolucionaran, sin embargo, cada vez que Aurora pensaba en ello, entraba en pánico.

¿Qué hacían esas personas?

Era más fácil derrotar algunos monstruos de rango S, que pensar sobre el tema.

“Yo también soy nuevo en esto… No soy tan joven como parezco, pero esta es la primera vez que trato cortejar alguien.” Respondió Kairos y cuando ambos se miraron desviaron la mirada al unísono.

¡Era demasiado vergonzoso ser sincero!

Aurora desvió su mirada, pero lo observó de reojo y al ver que se sonrojaba, ella lentamente empezó a llenarse de vitalidad.

¡Su lado era el cazador no la presa!

Era por eso que, tras pensarlo, se rio sola mientras preparaba su plan.

Kairos se recuperó de forma rápida y tras ver todos los trajes de batalla, Aurora personalizó el suyo.

Lo hizo por medio de una proyección 3D de una joven de su estatura.

Como el conjunto estaba preparado para que se ajustara al cuerpo del usuario, no importó demasiado que se usara sus medidas.

Ella con Kairos a su lado, seleccionó el diseño de su traje de combate, el material y las funciones, tratando de preparar un estilo a su gusto.

Entonces, cuando terminaron ambos se retiraron y Aurora trató de ocultar su sonrisa de cazadora.

Era cierto que no tenía como devolver su ayuda con la información, pero no se quedaría quieta.

Cuando estaban por llegar a la sala Aurora se detuvo lo que hizo que Kairos también se detuviera.

“Ha sido un excelente servicio. Mejor de lo que había esperado.” Dijo Aurora y dando una sonrisa, comentó. “Es difícil dar una propina, pero…”

Sacando un pequeño papel de su inventario, escribió su numeró y se lo paso al joven que estaba aturdido.

Estaba claro que no entendía por qué le pasaba su número cuando ya lo tenía, aun así, Aurora sonrió.

“Llámame. Enviar mensajes es trágico, ya que me pierdo de una gran vista.” Declaró Aurora con una sonrisa descarada y con un guiño de ojo se acercó un poco y susurró. “En cuanto a la recompensa, dependerá si te portas bien.”

Fue ambigua a propósito y logró que Kairos se volviera extremadamente rojo.

Que hubiera otras personas solo hizo que se avergonzara aún más y su cercanía fue lo que dio el golpe crítico en su totalidad.

Aurora por su parte estaba avergonzada, pero mayormente estaba fascinada y al darse cuenta de eso, se fue con una sonrisa tras despedirse agitando su mano.

No le gustaba recibir ayuda, era cierto y si bien sabía que era algo personal, entendía la sinceridad de la otra parte al querer ayudarla.

Desde su preocupación por su seguridad personal a la hora de darle una mayor protección que antes, hasta su simple actuación para pasarle información clasificada como si fuera un accidente.

Al final suspiro… Tal vez estaba lejos la idea de ser una pareja y pensar en ello, la avergonzaba demasiado, pero al menos llegar a ese nivel de relación significaba que tendría que aceptar la ayuda y devolverla.

Descarga:

Deja un comentario para mostrar que estuviste aquí:

Necesitas Iniciar Sesión para comentar.