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Capítulo 37: En el interior de la mazmorra.

Capítulo 37: En el interior de la mazmorra.

Apenas entraron lo primero que hicieron todos los miembros del grupo fue mirar a los alrededores.

Se podía notar a simple vista que este lugar era muy diferente a una mazmorra natural.

Era una gran caverna ancha y bastante alta.

Había unos que otras rocas brillantes que servían de iluminación por el camino, pero el tamaño dejaba en claro que muchas cosas podían aparecer.

“¿Están todos preparados?” Preguntó Érica tomando el mando de todos los grupos, tal como se había planeado.

Los miembros de los grupos revisaron sus equipos.

Eva y otros mecánicos y maestros de armas revisaron sus armas con cuidado.

Wendy y otros arqueros contaron sus flechas en el carcaj con expresiones serias.

Alexey y algunos otros magos revisaron sus varitas y sus anillos espaciales en el cual tenían pociones.

Cristian, Marc y los demás luchadores o espadachines solo revisaron si su equipo no le molestaba para moverse o interrumpían sus movimientos.

Aurora solo se estiró como si estuviera preparándose para un combate, con su traje de combate ya equipado.

Cuando todo el mundo estaba preparado, se empezó a avanzar con cuidado.

El espacio era una caverna abierta en lo que no había zona oculta, pero eso no significaba que sería más fácil.

En un lugar tan abierto los monstruos podrían derribarlos con facilidad si los atacaban en grandes grupos.

Para sorpresa de todos, no tomó mucho tiempo para que las criaturas aparecieran.

Con un ligero temblor en el suelo, desde el frente apareció un grupo de jabalís.

Aurora los identifico como jabalís de piedra de Rango C, cuyo único rasgo más notable era su fuerza de carga y su defensa.

Era la criatura a la que Cristian y algunos estudiantes se habían enfrentado, pero estas criaturas eran diferentes.

Sus ojos eran salvajes y llenos de intensa locura.

“Cuidado, nos hemos topado con un ‘monstruo’.” Reveló Aurora con rapidez.

No había mutado, pero esta criatura había sido consumida por el ‘Caos’ y el salvajismo había aumentado.

Eso rápidamente fue comprobado cuando los jabalís gruñeron y atacaron al grupo a pesar de que su número era bajo comparado con la de ellos.

Los que se encargaron de la tarea fueron los que tenían roles de larga distancia, específicamente los arqueros y maestros de armas.

Wendy tensó su arco y disparó su flecha.

Esta flecha tenía considerable poder tras de ella, y la precisión de Wendy era única.

“Gahh.”

El jabalí rodo cuando una flecha golpeó su cabeza y los demás no le tomo demasiado tiempo hacer lo mismo.

Eva usó su pistola con silenciador para disparar con calma.

*Bang*

*Bang*

Flechas y disparos golpearon a los jabalís, hiriéndolos en todas partes.

Hubo una que otro disparo extra que llego a un jabalí, pero la mayoría de ellos habían derribado a su objetivo, logrando acabar con todos ellos.

Cristian y otros espadachines rápidamente se acercaron y atravesaron las cabezas de los jabalís que aún estaban vivos.

“¿Entonces estos son monstruos?” Preguntó Alexey acercándose a investigar los cadáveres, Érica lo siguió de cerca.

“Parece un jabalí de piedra común, pero… Su armadura empieza a tener una tonalidad negra y viscosa.” Murmuró Érica revisándolo con cuidado.

Era de suma importancia comprobar a que enemigo se enfrentarían y averiguar si era un monstruo que nació del ‘Caos’ o una criatura que nació de la ‘energía mágica’.

Los monstruos eran violentos y salvajes, no tenían consideración por su propio cuerpo y estaban dispuestos a atacar sin importarle su estado y situación.

Las criaturas seguían manteniendo sus instintos de animales y aunque salvajes, seguían siendo criaturas con una ligera inteligencia.

“Al parecer este de aquí estaba mutando.” Murmuró Alexey mirando el abdomen viscoso de unos de los jabalís.

Esa viscosidad negra, parecía cambiar la piel rocosa del jabalí volviéndola más fuerte.

Ese era otro peligro de los monstruos… Mutaban en toda clase de existencias, que al final podían ser completamente irreconocibles a las criaturas que fueron al principio y con una fuerza superior a las criaturas o bestias mágicas.

En este tipo de mazmorras temporales podían encontrarse de ambos tipos de enemigos.

“Bien, entonces todos aumenten su cautela hacia los enemigos. Luchadores de primer a fila no dejen que los enemigos se acerquen. Aquellos a distancia, no golpeen a las personas que lo protegen.” Declaró Érica, y aunque parecía una broma su tono era serio.

Marc gruñó molesto al escuchar la última parte.

Aurora aceptó la orden y siguió al grupo.

Con veinticinco estudiantes, era obvio que su grupo llamaría la atención y tras caminar varios metros, otros enemigos se presentaron.

Primero fue un trío de lobos que apenas los vieron huyeron.

Esas eran solos criaturas y no monstruos, lo que hizo que los estudiantes se sintieran aliviado, pero unos minutos después se arrepintieron.

“¡Grrr!” Con un gruñido enfadado por haber entrado en su territorio dos docenas de lobos se acercaron queriendo rodear el grupo.

Estos lobos de Rango C, estaban dirigidos por un lobo negro de Rango B quien era el líder.

La mayoría de ellos eran lobos de rango C, pero una manada en conjunto era un enemigo de temer y más cuando se trataban de lobos.

El grupo de estudiantes rápidamente atacó.

Alexey y Érica dispararon algunos hechizos menores de magia mientras que los arqueros y maestros de armas lanzaron sus ataques.

Algunos fueron esquivados debido a la agilidad de los lobos y otros fueron golpeados, pero más de la mitad habían sido derribadas.

Marc, Cristian y Aurora controlaron cada esquina junto a los demás estudiantes de combate cuerpo a cuerpo.

Cristian con su espada cortó a los lobos mientras esquivaba con agilidad, y Marc luchaba con los lobos tomando los ataques con su cuerpo y atraparlos para luego golpearlos contra el suelo, usando toda su fuerza bruta.

Por su parte Aurora solo giro y dio una patada a un lobo que estaba saltando y sin ver como un arquero le daba el golpe final, ayudó a sus compañeros terminando el combate con facilidad.

“Tch… Siento lastima por ellos.” Murmuró Eva y algunos estudiantes más favorables a los animales asintieron.

“¿Lastima? Estos lobos no son ‘bestias mágicas’, son solo criaturas que cuando salgan afuera devoraran a los humanos hasta que se sacien y luego quizás se conviertan en bestias mágicas.” Dijo Marc con un tono lleno de menosprecio.

Aunque fue directo, esa era la verdad.

A diferencia de las ‘bestias mágicas’ que nacían naturalmente del mismo mundo, estas criaturas eran generadas debido a la alta densidad de energía mágica.

Si bien tenían inteligencia, solo eran criaturas que se guiaban por sus deseos.

En cierto sentido eran muy parecidos a los monstruos y esa era la razón por la que muchos lo denominaban de la misma forma sin diferenciarlo.

Salvajes y violentos capaces de asesinar a muchos humanos o a cualquier otra criatura incluso si se los dejaban en un ambiente natural.

“Incluso las criaturas mágicas asesinan a sus contrapartes más violentas.” Agregó Aurora con un tono más tranquilo.

De la misma forma que los humanos detenían a los asesinos e individuos que podían derribar su sociedad, las bestias mágicas con alta inteligencia asesinaban a las criaturas salvajes que podían asesinar a sus compañeros.

El grupo asintió olvidándose de ese tema y centrándose en la mazmorra.

Adelantándose y enfrentándose a pequeños grupos de lobos y jabalís, derribándolos apenas los veían.

La caverna empezó a disminuir de tamaño y algunos pasillos empezaron a abrirse a diferentes lugares.

“Bzzz…”

Mientras estaban atentos el grupo escuchó un zumbido y cuando miraron por un pasillo, cerca de treinta abejas salieron volando a su dirección.

A diferencia de las abejas normales, estas abejas tenían el tamaño de un ‘Águila Real’, lo que hizo que el grupo rápidamente se retiraran al ver que sus aguijones parecían pequeñas dagas.

“[Choque de Hielo]” Exclamó Érica que estaba más cerca.

Había preparado su hechizo con una alta velocidad y sin dudarlo lo lanzó.

Una onda de choque se extendió mientras congelaba la tierra y enviando a las primeras abejas para atrás, logrando que se golpearan entre ellas.

“[Cuchillas de agua]”

Un poco más tarde, pero igual de rápido Alexey lanzó su hechizo.

Cerca de cinco cuchillas formadas de agua, fueron lanzadas a las abejas cortando sus alas y golpeando su cuerpo, dejando una marca de corte en la pared.

Las abejas habían salido de sorpresa por un pasillo, pero gracias al hechizo de Érica que los detuvo y al ataque siguiente de Alexey, hizo que el grupo se preparara.

Cristian y los demás espadachines se adelantaron, ya que los luchadores podrían salir herido por el aguijón que parecía un arma que podría romper las barreras mágicas y las fuertes defensa de los luchadores.

Aurora se quedó cerca de ellos prestando atención a los alrededores y protegiendo a los magos o psiónicos que estaban en el centro, pero su ayuda no fue necesaria.

Dalia Abboud una maga del grupo de Wendy que había permanecido callada preparó su hechizo y creó una pequeña ventisca en la entrada del pasillo que hizo que las abejas tuvieran problemas al volar y casi siempre golpearan el piso, las paredes o entre ellas.

Eso les complicaba un poco a los arqueros disparar, pero Wendy solo siguió disparando su arco a aquellas abejas que querían salir de la zona.

Los demás siguieron su ejemplo y mientras los espadachines se acercaron sin ser molestados por esa ventisca fueron derribando y cortando a las abejas con cautela.

Las treinta abejas fueron derrotadas con rapidez y eficacia.

“Esto parece más complicado de lo esperado.” Murmuró Cristian limpiando su espada.

Algunos asintieron y otros solo lo ignorando creyendo que esto no era nada.

“Sigamos.” Ordenó Érica controlando a todo el grupo.

Lo demás obedecieron y por el camino empezaron a encontrarse algún que otro enemigo disperso y salvajes que lo atacaba.

Una manada de lobos, jabalís solitarios o en grupos.

Algún que otro grupo de abejas y algunas avispas solitarias.

La mayoría eran criaturas de Rango C, con algún que otro monstruo o criatura de rango B.

La avispa era una de este último caso, pero fue fácilmente derribada debido al trabajo en equipo.

Alterando su vuelo e interrumpiendo con viento reduciendo su movilidad en el proceso, los espadachines tenían un perfecto objetivo a quien cortar.

Pero aun así había un gran problema.

“Creo que hay que dividirnos.” Dijo Marc mirando los pasillos.

No eran que el camino había terminado y se habían dividido en varios pasillos, sino que el camino principal que era de gran tamaño se había reducido hasta quedar como un pasillo normal.

“Eso parece. Es imposible luchar todos juntos.” Comentó Cristian con un tono difícil.

Antes estaban en un espacio abierto lo que permitía que cada estudiante pudiera realizar sus ataques, pero ahora…

Pasillos pequeños en los que apenas había movilidad para pequeños grupos estaban al frente de ellos.

“Bien, entonces seguiremos con el plan B. Dividirse y conquistar.” Declaró Érica sin parecer perturbada por las sugerencias.

Todo el grupo se había preparado siguiendo consejos y buscando información.

Había mazmorras temporales enormes, pero había unas que tenían que dividir los grupos.

“Activen sus relojes holográficos y sus micrófonos. Es necesario estar en comunicación y en caso de que necesiten refuerzos, avisen. Las localizaciones en sus relojes holográficos les dirá dónde están los demás.” Dijo Érica activando su reloj holográfico dejando ver el lugar hasta donde habían escaneado.

Todos los capitanes tenían escáneres que le permitían registrar la mazmorra, pero también localizar a los demás.

En un mapa 3D de la mazmorra aparecían los puntos de los demás capitanes todos reunidos en el mismo lugar.

“Actúen con cautela y si se encuentran en un gran peligro, recuerden activar sus placas de protección y no duden en llamar a los profesores.” Aconsejó Érica con un tono serio.

Los demás estudiantes asintieron y los capitanes empezaron a dividirse por los diferentes pasillos, activando diferentes artefactos para que le sirvieran como apoyo para localizar a los enemigos.

El plan B, ‘dividir y conquistar’ era bastante simple.

Como las mazmorras tenían historiales de estar dividas en muchos pasillos que no permitían un combate a gran escala, dividirse por esos pasillos y llegar a donde estaba el jefe era el objetivo.

Una táctica común de limpieza general que tenía sus defectos, pero al final era la única opción que quedaba.

Eso o ir apretados todos en un solo pasillo ser rodeado por enemigos de ambos lados y como el grupo no tendría espacio para atacar, seguramente ser aplastado por sus enemigos.

Claro, también podía suceder lo mismo con los pequeños grupos, pero si llega el caso los magos podrían realizar ataques fuertes con efecto en área y derribar a la mayoría de enemigos, sin tener que temer herir a sus compañeros.

Aurora siguió a Érica y a su grupo.

Como ella era la vanguardia fue adelante dejándole la retaguardia a Mihaela su compañera cuya profesión era ser un ‘Caballero’.

Muchas personas se llamaban de esa forma, ya que usaban escudo y la mayoría de sus técnicas y habilidades de espada estaban centradas en la defensa a la vez que aprendían a usar su escudo como un arma para protegerse.

Mientras caminaba atenta a sus alrededores, Aurora hablo con su sistema.

—Mantén en vigilancia a los estudiantes y avísame si ocurre cualquier situación inesperada. —Dijo Aurora en su mente mientras parecía tranquila.

Antes había estado al lado de los estudiantes así que no le había ordenado a su sistema que se encargara de vigilarlos, pero ahora era diferente.

Aurora no sabía de donde venía su sistema, cuál eran sus límites o porque ella tenía uno desde que tenía memoria, pero al final era lo mismo.

—Ya lo he hecho. He tomado el control de sus relojes holográficos y me he encargado de la vigilancia siguiendo la información de sus aparatos de localización y escaneo.

Su sistema dio una respuesta perfecta como siempre lo hizo.

Esa era la razón por la que Aurora se había dejado de hacer preguntas sobre su sistema.

Aparte de Alice, el sistema era su más leal y eficaz compañero.

Su versatilidad en algunas áreas era única a pesar de que Aurora no conocía el método por el cual trabajaba.

Se había acostumbrado a su compañía tanto como su constante ayuda.

—Gracias…— Murmuró Aurora en su mente y siguió adelante observando los alrededores.

En ese momento pasos pesados empezaron a sonar y desde la parte delantera del pasillo una figura se reveló.

Un gorila negro con grietas oscuras en su piel, sus musculosos brazos y complexión grande hizo que el grupo sintiera que esta criatura no era fácil de manejar.

“¡GAAA!”

Con un rugido y golpeándose el pecho, el gorila asaltó al grupo que se quedó atónito, pero Aurora se movió.

Reforzando su cuerpo con energía mágica, chocó su puño contra el gorila y ambos retrocedieron a la par debido a su golpe.

“…”

La expresión de Aurora tembló debido a que su mano estaba ligeramente adormecida.

“¡Cuidado!”

Aurora escuchó el grito a su espalda, y ella saltó a un lado no solo esquivando el puño del gorila, sino que también las lanzas de hielo que venían desde su espalda.

Las lanzas de hielo fueron enviadas con una velocidad sorprendente y sin necesidad de canto, dejando ver el potencial de Érica como maga, pero eso fue todo.

“¡GAHHH!”

El gorila golpeó con su fuerte brazo las lanzas y aunque sufrió algunas heridas las quebró a todas debido a su terrible fuerza.

“Mihaela, encárgate de la retaguardia. Me encargaré de este,” Dijo Aurora y golpeando sus puños sus guantes empezaron a liberar ondas eléctricas.

Aurora ya estaba equipada con su traje de combate, así que no tenía miedo ante el gorila.

Sin pensarlo demasiado, ella esquivó los golpes del gorila y usando su agilidad y su cuerpo veloz a favor, golpeó al gorila liberando ondas eléctricas con cada golpe.

A diferencia del gorila que luchaba con fuerza bruta, ella hacia uso de diferentes técnicas que permitía superar la fuerza bruta y realizar golpes en áreas vitales.

Aurora soportaba los golpes que debía soportar y utilizaba la barrera mágica de su armadura para protegerse de aquellos golpes que podían resultar en heridas más pesadas.

Por cada golpe del gorila, ella daba tres golpes.

“GAh…”

Los golpes del gorila se empezaron a hacer más lento mientras que la energía eléctrica empezaba a afectar su cuerpo.

Ya no solo había quemaduras externas en la piel del gorila, sino que también tenía parálisis y contracciones musculares involuntarias.

“…”

Aurora usó el momento de parálisis del gorila, para concentrar electricidad en su puño y dar su último golpe en el pecho del gorila.

El puño de Aurora no atravesó al gorila o algo de ese estilo.

La piel del gorila era fuerte y tenía una gran resistencia, así que solo quemó parte de su pecho y el gorila retrocedió con pasos lentos, pero luego de algunos movimientos extraños cayó al suelo con un ruido sordo.

Era cierto que las criaturas de Rango B, ya generaban alguna resistencia a estos tipos de ataques, pero como cualquier humano con la suficiente intensidad eléctrica, su cuerpo empezaría a sentir los efectos.

Los ataques constantes de Aurora no fueron realizados para herir el cuerpo del gorila en el exterior, sino que estaban dirigidos a su interior.

El último ataque desencadenó un paro cardiaco que terminó asesinando al gorila.

Estos ataques de electricidad, tenían dos formas.

Una electricidad generada a través de su traje de combate y otra un encanto de relámpagos en sus guantes utilizado como daño mágico… Ambas siendo letales en grandes cantidades en enemigos como este.

“¿Están bien?” Preguntó Aurora tras revisar que el gorila estaba verdaderamente muerto.

Esta era la razón por la que había logrado ser una luchadora de Rango B durante tanto tiempo, pudiendo enfrentarse a enemigos más difíciles.

Érica y los demás que estaban bastante sorprendidos, estaban por abrir la boca, cuando una onda mágica se extendió por toda el área.

“¿Qué sucedió?” Preguntó Érica con una expresión de sorpresa.

Esa onda fue tan evidente que ella misma pudo sentirla, y ni hablar de los demás.

—Se ha desconectado la vigilancia exterior y todo método de comunicación. Ahora los profesores no los puede ver y no pueden detectar lo que sucede.

Leyendo las palabras de su sistema, los gruñidos empezaron a resonar y cerca de cinco jabalís salvajes cargaron desde el pasillo del frente con una locura mayor de la de antes.

“[Púas de hielo]”

Púas se levantaron desde el suelo haciendo que los jabalís fueron empalados de inmediato, pero unos lobos que venían a atrás de ellos lograron saltarlos.

Aurora sintiendo que la situación ya se había vuelto extremadamente extraña, reforzó su cuerpo con energía mágica y con una gran velocidad cargó hacia los lobos.

Les daba patadas, puñetazos e incluso los usaba contra otros golpeándolos, sin dudar ni un momento.

“Informe.” Ordenó Aurora en voz alta, mientras arrancaba una púa y la lanzaba contra un lobo, empalándolo contra la pared.

Sin saberlo lentamente no se estaba conteniendo debido a la situación.

—Algo ha sucedido y ha hecho que las criaturas enloquecieran, creando un efecto parecido al desbordamiento.

La expresión de Aurora cambio.

Era conocido que durante y antes del desbordamiento las criaturas se volvieran más salvajes dejando de atacarse entre ellas y buscando aniquilar todo a su alrededor que no perteneciera a la mazmorra.

—Dos grupos han estado siendo acorralados y se están retirando… Se dirigen hacia el jefe, ellos están en grave peligro.

Junto a esas palabras una imagen del grupo de Marc entrando a la sala del jefe siendo acorralado por unos lobos, apareció en su mente.

Aurora podía ver lo que estaba escondido en el fondo y ya no dudo más.

“¿Qué estás haciendo?” Preguntó Érica incrédula al ver como Aurora tiraba su placa de protección a los pies del grupo.

La placa se activó ante la mirada del grupo.

“Usen la placa de protección y esperen refuerzos.” Ordenó Aurora con una expresión seria, muy lejos de la jovencita perezosa que era.

Sin pensarlo demasiado sacó un pergamino y lo rompió ante los ojos del grupo extendiendo un brillo que cubrió al grupo como una barrera.

“Pero… ¡Aurora! ¡Aurora!” Gritó Érica.

Aurora escuchó los gritos a su espalda, pero viendo la imagen en su cabeza de los dos grupos en la sala del jefe, ella aumentó su velocidad.

Su cuerpo estaba siendo reforzado con una gran cantidad de energía mágica, superando la velocidad de un mero luchador de Rango B.

“Alice, necesito tu ayuda.” Dijo Aurora a través de su reloj holográfico mientras esquivaba y golpeaba a los lobos y abejas que estaban apareciendo en su camino.

Las criaturas en el interior de la mazmorra se habían vuelto locas.

A pesar de que su sistema dijo que todo método de comunicación estaba cerrado Aurora tenía confianza que su mensaje llegaría.

“Encárgate de lo demás.” Ordenó Aurora a su sistema.

A través de su conexión, le pidió que enviara los mensajes y advertencia para los demás estudiantes que estaban dentro de la mazmorra.

Eso es lo único que pudo hacer mientras aumentaba su velocidad.

******

Alice estaba mirando la proyección del interior de la mazmorra.

Ahora el equipo de estudiantes se había dividido en cinco, y las pantallas hicieron lo mismo.

La mirada estaba fija en el grupo de Aurora debido a que una criatura había aparecido.

“Un gorila de Rango B… La tiene difícil.” Murmuró la Profesora Villacrés.

Alice solo comió otra de sus papitas y vio como Aurora se encargó del gorila.

A pesar de que ambos parecían tener la misma fuerza, los movimientos agudos de Aurora dejaron ver la diferencia de la criatura y su amiga.

Técnica, agilidad y una abrumadora experiencia capaz de captar los movimientos del gorila.

“Oh, lo hizo bastante bien.” Comentó la Profesora Santulli cuando el gorila cayó después de haber sido afectado por una gran cantidad de energía eléctrica.

“Crees q…”

Antes de que el Profesor Miller pudiera dudar, la proyección parpadeo un momento y cuando volvió a aparecer, todo seguía igual que siempre.

Aurora solo siguió caminando con su grupo tan perezosa como siempre y los demás fueron iguales.

“¿Sucedió algo?” Preguntó el Profesor Miller.

“Todo sigue igual…” Respondió la Profesora Villacrés con una expresión simple.

Alice al ver a ‘esa’ Aurora, sus ojos se entrecerraron y observó los alrededores con una mirada seria.

Su mirada en algún momento se encontró con la de la Profesora Santulli que parecía estar sintiendo sus alrededores al igual que ella.

“Sentí algo en el norte en medio de los bosques, pero también en la costa.” Informó la Profesora Santulli con un tono serio.

“Voy al bosque.” Respondió Alice sin dudarlo.

La Profesora Santulli no se sorprendió por la rápida respuesta, solo agitó su mano y un portal tragó a Alice.

Ella apareció en medio del bosque vacío, pero no pensó más sobre la Profesora Santulli.

Para Alice el Director Vincent tenía sus manos atadas debido a que había un ‘topo’ en su academia que ayudaba a las fuerzas externas, pero aun así debía confiar en alguien.

La Profesora Santulli era esa persona.

Sin tomarse su tiempo los brazos negros empezaron a aparecer en su espalda y ella empezó a dirigirse tras sentir un olor familiar.

Más de seis brazos eran usados para caminar a una gran velocidad por los árboles, sin detenerse y en tan solo treinta segundos llegó al lugar en el cual había sentido ese olor.

Cinco demonios estaban utilizando un aparato mágico para abrir una brecha en la mazmorra temporal.

A su alrededor se encontraba más una decena barreras de ocultación, interrupción espacial y otras barreras diseñadas para ocultarlos.

Ella rápidamente comprendió que esa fue la razón por la que la Profesora Santulli la envió tan lejos y no pudo precisar el lugar, pero Alice se movió.

“Quie…”

*BOOM*

Sin ningún cambio de expresión en su rostro, ella cayó como un águila y usando sus brazos negros atrapó las cabezas de esos demonios golpeándolos con la tierra o los árboles.

Aquellos que eran más fuertes, solo los atrapó de sus piernas y los golpeó contra la tierra.

Luego de algunos golpes, todos se quedaron gimiendo de dolor con sus miembros en posiciones extrañas.

“Tch… Con que era esto.” Murmuró Alice ignorando los gemidos de dolor de los demonios.

Aparte del artefacto mágico que interrumpía la barrera, había otro objeto que Alice identificó como un artefacto de interrupción avanzado.

Ese aparato no solo interrumpía la señal de comunicación, sino que también engañaba al aparato de proyección que usaba la academia.

De la misma forma que la academia creaba nuevas herramientas que facilitaban su seguridad, los demonios creaban su contraparte… Siempre fue de ese mismo modo y Alice lo sabía, por esa razón había advertido a Aurora.

Lamentablemente ese artefacto no la engañaría a ella que había estado juntos a Aurora durante años.

“Alice, necesito tu ayuda.”

El mensaje de Aurora llegó a su reloj holográfico y cuando Alice vio que había sido enviado hace unos minutos, su expresión se volvió solemne.

Sin ninguna duda se adentró al portal después de enviar una advertencia a la Profesora Santulli para que informara de lo que ocurría dentro.

Cuando entró a la mazmorra, Alice no miró la gran caverna en donde se encontraba ni tampoco a los monstruos que se encontraba a su paso.

La sombra en su espalda temblaba y los seis brazos negros se convirtieron en diez brazos.

Usando seis para aumentar su velocidad, cuatro brazos se convirtieron en lanzas que eran usadas para asesinar a todos los monstruos por donde pasaba.

Su golpe era veloz y preciso, sin que ella tuviera que mirar a donde atacaba.

La mazmorra estaba en un caos y las criaturas enloquecidas recorrían todos los túneles, gruñendo y rugiendo con desesperación.

Pero para Alice solo era una molestia que la retrasaba, así que solo aumento sus brazos y su velocidad de ataque se multiplicó.

*Boom*

*Boom*

*¡Boom!*

Sus brazos como lanzas negras afiladas atravesaron a las criaturas y la tierra en donde se encontraban dejando pequeños cráteres debido a la alta fuerza de sus golpes.

En su camino notó al grupo de Cristian y Eva, que estaban encerrados en una barrera y ella solo limpio su alrededor antes de seguir.

Había visto por su reloj holográfico que el traje de combate de Aurora había estado recibiendo daño y que los latidos en su corazón aumentaban como si estuviera en una pelea de alta intensidad.

Cuando entró al túnel donde se encontraba Érica y los demás miembros del grupo, notó las dos barreras que lo cubrían.

Una barrera era de la placa de protección y la otra era la barrera del pergamino de Aurora.

Sintiendo que estaba más cerca, Alice solo masacró su camino dejando a Érica y a los demás con expresiones atónitas.

Su objetivo principal era ayudar a su amiga.

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