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TG – Historia Paralela Nuevo Comienzo Capitulo 1: A la deriva.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capitulo 1: A la deriva.

El sol brilló en lo alto y un pequeño grupo camino por medio de la sabana resistiendo el desbordante calor.

“Esto… Es demasiado…” Murmuro un joven cansado.

Su tez oscura dejaba ver que era un africano, pero la pregunta de qué país solo sería una burla cuando la mayoría de ellos ya habían caído.

Su cuerpo se encontraba ligeramente desnutrido y en mal estado.

Él no era el único, sino que todos los demás se encontraban en estados parecidos.

Cansados, sin agua ni comida caminaron huyendo de la desolación y la tristeza que se encontraba atrás.

Paso a paso las expresiones de todos se volvieron más difíciles, dejando ver su cansancio y agotamiento.

“Dios… Por favor ayúdanos…” Exclamo alguien cayendo de rodillas al suelo, los demás lo intentaron levantar, pero ese hombre solo lloro en el suelo.

¿A qué dios le rezaba?

Con tantos dioses que llegaron desde el ‘Gran Cataclismo’ era difícil decir si eran los dioses de la tierra, el dios del tiempo y el espacio o la diosa del orden, al final era lo mismo.

“Levántate, dios no está aquí para ayudarte.” Declaro una voz fuerte y clara.

Un hombre de piel oscura, que se encontraba en sus cuarenta y tantos se acercó caminando desde el frente.

Dejando su botella de agua al joven para que se hidratara, a pesar de que estaba en mal estado, el hombre dio una mirada al grupo.

“Dios no nos ayudará… En estas tierras de nadie, hemos sido abandonados por el mundo.” Dijo el hombre con un tono frío y luego dando una media sonrisa triste, agrego. “Solo estamos nosotros.”

“Levántense y caminen… Necesitamos llegar al pueblo, necesitamos seguir adelante.” Anuncio el hombre.

Sus palabras sonaban frías, pero su voz llevaba cierta sensación de confort y no era porque esa persona era fuerte, simplemente era porque estaba presente.

Sin poderes y sin habilidades, Jibrin Turay era un hombre que se quedaba hasta el final… Aunque fuera un barco que se estaba hundiendo.

“No tenemos ningún usuario de habilidad…” Dijo alguien del grupo con una voz llena de desesperación.

Si, su pequeño grupo no solo estaba en mal estado física y mentalmente, sino que su fuerza era la de un simple humano.

En áfrica donde las criaturas mágicas andaban salvajemente y el aterrador bosque mágico se encontraba cerca, los peligros eran demasiados para ser contados.

Peligros que un simple humano no podía enfrentar.

Turay se rio ante esas palabras.

Claramente sabia todas las dificultades que pasaba su grupo, sin embargo, solo pudo reírse.

Desde que el bosque mágico se extendió hace años dando vida a toda clase de criaturas peligrosas y desde que los países cayeron ante la crueldad del mundo, solo quedaban ellos.

“Aun así debemos seguir.” Declaro Turay con un tono serio.

Aun así, debían seguir luchando tratando de sobrevivir.

En estas tierras de nadie, en donde los dioses no miraban, los países ignoraban y los derechos se perdieron… En esta clase de lugar solo se podía continuar.

Caminando hacia ese pequeño pueblo en medio de este cruel continente, el grupo avanzo.

Sosteniéndose sus lanzas mal hechas, avanzaron reuniendo cada parte de su fuerza.

“Una vez que termine la guerra europea-demoniaca todo cambiara.” Murmuro alguien con un poco de esperanza.

“Escuche que Malik murió… Fue rodeado por varios Rangos SS y algunos Rangos SSS termino muy herido. A pesar de que escapo su cadáver lo encontraron en Ankara fue dado por un autodenominado Rey Demonio Pacífico.” Comento otro hombre con un tono conocedor.

Ese individuo venía del oeste en donde los señores de la guerra eran abundantes, pero al mismo tiempo la comunicación era posible.

Malik Zamora reconocido líder del gremio de jugadores ‘The Eternal Guards’, hace unos años conquisto Oriente Medio y antes de que alguien lo notara declaro la guerra al mundo y empezó su conquista.

Al ver que estaba perdiendo la guerra contra la Unión Europea y otros usuarios de habilidades poderosos, creo portales conectando este mundo con un mundo demoniaco que permitió la llegada de los demonios.

Ahora en Oriente Medio una cruenta guerra que paso de humanos contra humanos a humanos contra demonios estaba llevándose a cabo.

Las iglesias se movían y poderosos individuos estaban cruzando golpes contra demonios.

“Vamos, guarden energía y sigan caminando.” Insto Turay con un tono simple.

Cuando terminara la guerra europea-demoniaca, ¿alguien vendría a ayudarlos?

¿Los países se moverían para actuar?

No.

Al igual que antes, nadie se movió cuando los países empezaron a caer en manos de jugadores lunáticos y el mismo caos que creaban.

Después de todo, para esos grandes y poderosos gobernantes era mejor tener a los lunáticos distraídos lejos que tenerlos en su hogar.

Sin embargo, no rompió su esperanza y continúo caminando avanzando hasta su destino.

La esperanza era algo bueno a pesar de que parecía tan distante y lejana.

*Auu…*

Y esa esperanza se rompió de inmediato.

Al escuchar ese aullido que auguraba muerte y sangre, todos se volvieron pálidos.

Turay controlando su expresión le hizo una señal de silencio y tomo una lanza mal hecha.

Esta era la única arma que un inexperto podía usar y este era el único medio para protegerse.

Los más valientes también tomaron sus lanzas, y todo el pequeño grupo se puso en guardia creando un círculo.

Algunos tenían problemas para sostener sus armas, cansados y agotados apretaron su agarre.

No importa cuán cruel era el destino que les esperaba, ellos querían vivir.

Respirando hondo tratando de no llamar la atención, en medio de la sabana su vista estaba pintada de amarillo debido a la luz del sol.

No era una vista hermosa, era una vista que les hizo creer que la muerte los estaba esperando en esa brillante luz.

“Grrr…”

Y la muerte llego en forma de una pequeña manada de lobo.

Cerca de diez lobos, su grupo era más grande que el pequeño grupo de cinco humanos.

Ellos también estaban desnutridos dejando a la vista de que también pasaban hambre, sin embargo, para su alivio eran lobos comunes.

Tal vez ellos sufrieron la crueldad de una bestia mágica más fuerte… Tal como el pequeño grupo humano que sufría a manos de aquellos poderosos.

“No tituben. No sientan miedo. No demuestren debilidad.” Ordeno Turay tratando de levantar el ánimo y lograr asustar a esa manada.

Su intento fallo cuando los lobos empezaron a gruñir salvajemente dejando ver que ellos eran sus presas.

Estaban en mal estado y desesperado, estaba claro que se arriesgarían.

Con un gruñido la batalla comenzó y Turay agito su lanza con todas sus fuerzas clavándola en las fauces de un depredador.

Murió… Alivio y una gran fuerza de voluntad se elevó dentro de él, pero entonces lo noto.

“AHhh…”

El joven que estaba bastante débil, no pudo golpear con su lanza y un lobo logro morder su cuello.

La sangre y el grito de dolor se escuchó, pero ese ataque destruyo su formación como los inexpertos que eran.

Estaban débiles y cansados, en este momento era todo un desafío sostener una lanza.

“No corran, ¡peleen!” Grito Turay agitando su lanza cortando a otro lobo.

El hombre conocedor huyo junto a los demás y como si pensaran que ellos eran mejores presas que un hombre que agitaba su lanza, los lobos se movieron a cazarlo.

“Uhg…”

“Ayud… Uhgg…”

Los gritos se escucharon y Turay como alguien que trataba de arremendar los huecos en una barcaza en medio del mar, fue a ayudarlo, pero llego al momento de que los lobos clavaron sus colmillos en sus cuellos silenciándolos.

Había salido del pequeño pueblo con un grupo de caza y cuando encontraron personas que necesitaban ayuda los trajo, pero ahora no solo todos murieron de un momento para otro, sino que quedo solo.

En este estado Turay agito su lanza tratando de que esas bestias no lo rodearan, pero solo eso pudo hacer.

Ante la muerte disfrazada de lobo, el hombre no soltó lágrimas, sino que sus pensamientos rondaban ese pequeño pueblo.

¿Por qué se quedó cuando tuvo la oportunidad de irse a otro continente mejor?

¿Por qué se mantuvo en este continente tan caótico y peligroso en donde los olvidados se encontraban?

“¡HAAA!” Gritando con todas sus fuerzas, Turay balanceo su lanza sin técnica ni experiencia solo con su ira.

La respuesta era simple.

Si áfrica era un enorme bote que se estaba hundiendo, Turay era un marinero que trataba de cubrir esos huecos con su esfuerzo… Por muy pequeño que fuera.

Los lobos lo rodearon esperando el momento que se cansara, pero como si su último grito fuera escuchado varias líneas llegaron desde lejos a su posición.

Líneas finas que parecían cortar la realidad, como lienzos de un pintor que dibujaba sobre la realidad.

Los lobos fueron cortados por la mitad, así como la tierra que estaba bajo ellos, logrando extender un color rojo sangre sobre el suelo.

La muerte que se había disfrazado de lobo fue alejada de inmediato y la primera reacción de Turay fue mirar a sus compañeros caídos para ver si podía ayudarlos, pero solo pudo notar cuerpos sin vidas.

Luego dirigiendo su mirada a donde habían venido los cortes y noto a una figura que se acercaba velozmente, pero que se detuvo cuando vio que llego tarde.

Llevando una armadura de batalla con botas metálicas y hombreras metálicas, su pequeña coraza cubría su pecho mientras estaba pintada de plateado repeliendo tenuemente el brillo del sol.

Su máscara de color blanco tenía tintes que se movían por la máscara creando distintas formas.

Su cabello rubio se agitaba por el aire, y cuando la máscara abrió un hueco en los ojos, se revelaron dos ojos negros que parecían fríos al mirar a sus compañeros muertos.

Turay reconoció a la persona, pero sobre todo reconoció esas emociones tan conflictivas.

Esa frialdad solo trataba de ocultar su dolor, su pena y su culpa… Atrás de una frialdad mecánica.

“¿Quieres ayuda?” Pregunto la joven con un tono mecánico.

Su voz se escuchaba como la de un adolescente que no llegaba a la adultez y su palabra parecía ingenua casi infantil.

Casi había muerto mientras que todos sus compañeros murieron y ahora estaba cansado mientras se encontraba varado en medio del desierto, lejos de ese pequeño pueblo.

Sin embargo, Turay no se burló de esa pregunta realizada de forma mecánica.

Pudo sentir que la joven buscaba una forma de perderse tratando de no pensar, tal vez por esa razón fue que se la encontró aquí.

Mirando a esa joven cuya mirada ocultaba demasiadas vicisitudes, Turay respondió. “Sí…”

Esa era la única palabra que pudo salir de su boca cuando le pidió ayuda a un adolescente que parecía perdido ante sus propias emociones y su propia historia.

2043 era un año trágico en donde la crueldad de la vida se reveló completamente y era posible que en este momento ambos estén en dos barcos diferentes a la deriva.

Tratando de no hundirse en el mar de la desesperación.

Buscando tierras para poder asentarse… Buscando un nuevo comienzo.

 

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