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TG – Capítulo 118: ¿Me lo dirás?

Capítulo 118: ¿Me lo dirás?

“Es agradable estar de vuelta…” Murmuro Érica con un suspiro.

“¿Es así? ¿Por qué no lo parece?” Pregunto Leslie mirando detenidamente la figura de Érica.

“Pareces como alguien que no ha dormido durante semanas.” Agrego Nicole con una expresión extraña.

Érica parpadeo al escuchar esas palabras, pero solo dio una media sonrisa.

Si fuera antes tendría que haberse arreglado para que esas imperfecciones no se notaran, pero ahora tomarse ese tiempo ya era algo costoso.

Aun así…

“¿Tan mal me veo?” Murmuro Érica con duda y saco un espejo de su anillo espacial.

Su reflejo revelo una joven que parecía haber trabajado horas extras…

Si bien no tenía ojeras, tenía un toque de palidez y cansancio que resultaba evidente debido a que siempre se veía animada y llena de vitalidad.

“Es culpa del trabajo de la academia… No, también fue mi culpa, si no estuviera inscripta a tantas clases no terminaría de este modo.” Explico Érica con un largo suspiro.

Tenía que realizar los experimentos típicos de la clase de alquimia, preparar trabajos pendientes de clase de magia y ponerse al día con las demás clases… En tan solo algunos días.

Perderse un mes de academia fue sin duda demasiado estresante y más para las clases pesadas o con prácticas como la clase de alquimia.

La academia dejo pasar su retraso debido a que era un entrenamiento personal, pero las responsabilidades no se borraron solo se retrasaron… Ahora estaba pagando ese retraso, con sus horas de sueño diarias.

“¿Quieres un poco de ayuda? Tal vez pueda animarte un poco utilizando magia.” Comento una voz a su espalda y cuando se giraron, Cithrel dando una sonrisa, agrego. “Es solo un truco para revitalizar tu cuerpo para que no te sientas cansada.”

“Por favor…” Pidió Érica con un tono respetuoso.

Se había encontrado con la Princesa del Imperio Falion cuando llego hace un par de días, pero todavía no podía acostumbrarse a ella.

No solo era por su belleza y sus modales, sino que por su capacidad de un prestigioso Archimago de rango S.

Lo más increíble era que Cithrel no solo era un mago de una sola magia, sino que prácticamente tenía conocimiento sobre diferentes magias no solo las elementales.

Cithrel agito su mano y una suave brisa envolvió el cuerpo de Érica, logrando que se sintiera relajada y con energía.

Como si despertara de un sueño perfecto…

“Infundí energía mágica a tu cuerpo de forma más directa, permitiendo que recuperes tu energía.” Explico Cithrel con una sonrisa al ver que Érica la miraba intrigada.

Para tener ese control y esa precisión dejaba en claro que era un mago de curación de Rango S.

Érica se sintió muy satisfecha.

“Aurora y Alice tampoco vienen hoy, pero si desean puedo ayudarla a entrenar. Venali y el otro joven están ocupado combatiendo con otro grupo, así que tendrán que esperar demasiado.” Dijo Cithrel y con curiosidad, pregunto. “¿Qué les parece?”

Clémentine se miró con los demás miembros de su grupo, pero se notaban que estaban un poco renuentes.

“¿Está bien que luchemos con usted?” Pregunto Dalia con una expresión difícil.

Era agradable que se ofreciera para ayudarlas, pero esa persona era una princesa de otro mundo.

Tal vez el Imperio Falion no esté aquí, pero si le sucedía algo… ¿No habría tensiones ‘dimensionales’?

“Si soy sincera estoy aburrida.” Respondió Cithrel y con una sonrisa entretenida, agrego “Y tengo confianza en mis habilidades.”

Una respuesta simple que hizo que todo el grupo asintiera y se retirara para preparar su equipo y su estrategia, después de todo no es como si pudieran arrinconarla.

Si bien faltaba Alice, que era el miembro más fuerte del grupo, nadie quería depender de ella y es por esa razón que estaban queriendo probar sus límites.

Cuando Érica quedo sola con Cithrel, ella no pudo aguantar su curiosidad.

“¿Sabes cuándo regresara Aurora?” Pregunto Érica con un tono curioso.

Aurora era alguien que guardaba secretos, pero durante ese mes de práctica fue inevitable que se dieran cuenta de que ella era alguien más de lo que parecía.

Que se tomara unos días tras el comunicado oficial de la iglesia fue un asunto que llamo la atención del grupo, pero nadie se atrevió a preguntarle directamente.

No quería forzarla a hablar y a pesar de que eran amigas, ya no eran parte del grupo de mercenarios y los asuntos clasificados no podrían ser revelados tan fácilmente.

Preguntarle y ponerla en una posición difícil no era agradable y nadie quería hacerlo.

Este es el cuarto día que estuvieron ausentes y ya se estaba acercando el día del torneo y la visita la Empresa Cosmos, al igual que el comunicado oficial.

“No lo sé, en realidad estos días hemos estado viviendo en áfrica y a pesar de que la veo frecuentemente, siempre está trabajando.” Explico Cithrel y con una media sonrisa, murmuro. “Es difícil preguntarle cuando tiene esa mirada seria en su rostro.”

Érica pudo entender sus palabras.

Esa mirada seria que Aurora siempre llevaba en el trabajo hizo que se sintiera como un subordinado durante su práctica.

Tenía que admitir que era complicado cuestionar a alguien con esa expresión.

“¿Ya están listos?” Pregunto Cithrel cuando los estudiantes entraron y con una sonrisa, declaro. “Pueden venir con todo lo que tengan.”

******

“Ya hemos dado inicio al proyecto para actualizar nuestros dispositivos de búsqueda, si sucede algo dentro del área de influencia de la ciudad, lo sabremos.” Declaro el General McLean y con un suspiro, agrego. “Sin embargo, llevara tiempo para que logremos identificarlo con la misma eficacia como hacemos con las mazmorras temporales o las criaturas que aparecen al azar.”

“Es normal, nos estamos enfrentando a nuevos portales…” Agrego la Cardenal Brousseau con un suspiro.

Eso era a lo que se estaban enfrentando.

A portales que podrían aparecer en cualquier parte del mundo en cualquier momento.

Según la escasa información que la iglesia pudo conseguir, esos portales estarían relacionados con el ‘Caos’ y serian un asunto al cual la humanidad tendría que prepararse.

Lo problemático era que no sabían a donde aparecerían o a donde estaban conectaban, y las posibilidades eran infinitas.

La llegada de ‘portales abismales’ estaba cerca y ya su nombre sonaba demasiado ominoso.

“La respuesta del Dios del Tiempo y el Espacio, fue simple… ‘Los Portales Abismales son inevitables’, eso fue lo que nos informó el Sumo Pontífice. Estoy seguro de que las demás iglesias han respondido de la misma forma.” Declaro la Cardenal Brousseau.

Esa respuesta no apareció en el informe, y estaba claro que era una información confidencial dentro de la misma iglesia.

“La barrera dimensional de este mundo se está debilitando lentamente, el número de mazmorras que aparecen cada día son más frecuentes y la energía mágica se eleva lentamente sin que nos demos cuenta, es una señal de lo que está por venir. Que nos conectemos a otros mundos es inevitable, tal como sucedió cuando los demonios llegaron hace ya un tiempo y estos ‘portales abismales’ independientemente a donde nos lleven o que traigan, será una situación que debemos solucionar.” Intervino un hombre de cabello blanco canoso, mirando a los presentes, declaro. “Dejemos de hablar de ‘dioses’ y pongámonos a trabajar.”

“Tal como dice James, dejemos las preguntas y razones para aquellos que tengan tiempo. No importa si es una prueba, una señal o lo que sea que hacen los de arriba. Ahora nos enfrentamos a unos portales cuyos nombres no son agradables y cuyo peligro desconocemos. Hay que prepararnos para cualquier circunstancia.” Declaro el Ministro de Zerzura.

El problema estaba presente independientemente de la razón y ahora debían prepararse para prevenir que las cosas escalen a peor.

Todos asintieron y se despidieron para realizar sus propias tareas.

Ya habían arreglado los trabajos que cada uno debían llevar a cabo y se estaban realizando los preparativos adecuados a la situación.

Parecía simple, pero era una tarea compleja que movilizaría gran parte de Zerzura.

Aurora que había estado en la reunión desde que había iniciado, solo pudo suspirar por esos individuos tan trabajadores.

“¿Agotada?” Pregunto la Cardenal Brousseau cuando ellas quedaron solas.

“Si, fue agotador, pero valió la pena.” Respondió Aurora con total honestidad.

Los individuos que habían estado en la reunión eran los ‘pesos pesados’ de toda Zerzura y ellos llevaban una enorme autoridad.

Los planes y preparativos que se realizaron hoy fueron fructíferos y Aurora pudo conseguir algunos beneficios de esta reunión.

“¿Creíste que rechazarían tu pedido?” Pregunto la Cardenal Brousseau.

Su objetivo al participar en esta reunión en la que parecía no tener ninguna capacidad para intervenir fue para buscar una forma para ayudar.

Zerzura estaba protegida por el ejército, sin embargo, gran parte de áfrica no tenía esa protección.

Los países que todavía continuaban en pie, podrían soportar esa carga, pero al igual que Kenia, había lugares en donde ciudades seguían existiendo bajo el dominio de algún héroe, empresa, o gremio de aventureros.

Si esos portales eran tan peligrosos como su nombre sonaba, entonces esos individuos no tendrían la fuerza para resistirse.

Aurora era un solo individuo, es por eso que vino para tratar de buscar una manera la cual pudiera ayudar.

Su pedido hizo que Zerzura tuviera que distribuir recursos y mano de obra en otra área, esa era la razón por la cual estaba nerviosa pensando en el rechazo.

Aurora solo pudo dar una media sonrisa como respuesta.

“Menosprecias tu importancia.” Señalo la Cardenal Brousseau y con un suspiro, agrego. “Además, estoy seguro de que tendrían algún plan ‘B’, si te rechazábamos.”

Su respuesta solo fue una sonrisa.

Era un solo individuo, pero eso no significaba que se rendiría fácilmente.

La Cardenal Brousseau suspiro y murmuro. “Deja poner peso extra en tu espalda, eres demasiado joven para eso.”

“…”

Aurora no dio respuesta, pero su mirada decía todo.

No era un peso ‘extra’ como si algo o alguien lo obligara, ella misma quería hacer esto y si eso significaba que tendría que trabajar duramente, entonces lo haría.

Si bien no podría ayudar a todos los que deseara, era necesario comenzar por un punto.

Agitando la cabeza la Cardenal Brousseau, agrego. “Solo no te esfuerces demasiado…”

Luego se despidió con un suspiro.

Aurora entendía la preocupación de la Cardenal Brousseau, pero eso no significaba que se detendría.

Ahora su trabajo de proteger a Cithrel y Venali, solo era un favor mientras esperaba que las cosas sucedieran.

Aunque este trabajo parecía unas ‘vacaciones’ en algún momento tendrían que terminar.

*****

Los edificios pasaron un otras otro y Aurora condujo lentamente.

“¿Puedes enviarle un mensaje a Urfin? Creo que sería bueno buscar información sobre esos ‘Portales Abismales’, de que se trata, como funcionan y si alguna vez sucedieron en Terra nova.” Pidió Aurora mientras conducía.

—Listo.

Su reloj holográfico se iluminó tenuemente cuando su pedido fue terminado por su sistema.

Conduciendo de vuelta a su hogar, su reloj holográfico volvió a iluminarse tenuemente.

—Urfin menciono que buscara rastros en la iglesia del conocimiento y en Terra nova. De paso informa que mantendrá un ojo en los diversos cambios a su alrededor.

Aurora solo sonrió al escuchar esa respuesta.

Le había prometido mantenerla informada y ella estaba agradecida con lo admirable que era al encargarse de sus tareas.

—Si deseas más información puedes pedirla a tus maestros. Ellos tal vez tengan una idea sobre el tema.

Al escuchar esas palabras Aurora, solo se rio.

“Si, me había olvidado de ellos.” Murmuro con un tono extraño.

Era normal que se olvidara de su maestro, ya que siempre decía estar en una pequeña dimensión en medio de áfrica… A pesar de las deficiencias de su maestro para las mentiras, tenía que admitir que su entusiasmo por mantener sus palabras, acabo funcionando.

Mirando el edificio que prácticamente era su hogar, Aurora dudo un momento, pero al final murmuro. “Si algún día sucede algo importante, ¿me lo dirás?”

El silencio se extendió durante un breve momento, como si su débil pregunta hubiera tomado a su sistema por sorpresa.

De todas las preguntas que podía hacerle a su misterioso sistema, esa fue la única que salió de su boca.

Tantas dudas relacionadas a ella y sus alrededores podrían solucionarse con un par de preguntas, pero lo prefirió de este modo.

Esa pregunta solo buscaba calmar su ansiedad sobre el futuro lleno de incertidumbre, pero no cambiar su ‘relación’.

Que su ‘sistema’ que siempre estuvo a su lado, siguiera siendo tan confiable y siguiera apoyándola como siempre lo hizo, calmaría esa ansiedad.

Ocultando esa ansiedad que solo apareció ante las ‘personas’ que más confiaba, Aurora detuvo su auto antes de llegar al edificio.

—Si. Te lo diré.

No dio excusas o respondió ambiguamente o se negó.

Tenía tantas formas de negarse desde diciendo que tenía ‘limites’ o simplemente respondiendo que era imposible.

Era un simple texto, que revelaba un poco sobre su misterioso ‘sistema’, pero para Aurora era un consuelo que le daba fuerza para seguir avanzando.

“Gracias…” Murmuro con una encantadora sonrisa.

Su viaje solo continuo.

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