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TG – Capítulo 126: El velo.

Capítulo 126: El velo.

Aurora miro como Cithrel reconfortaba a Taqiyya, mientras la abrazaba suavemente.

Acariciando su rostro y dándole un cálido abrazo, la expresión de Aurora tembló cuando Cithrel le guiño un ojo.

Los alrededores estaban rodeados de policías y el bar estaba siendo controlado.

Los pandilleros hace bastante tiempo fueron aprisionados y llevados lejos.

La mayor razón era la persona que estaba hablando con las autoridades policiales.

Llevando una túnica elegante, el Director Vincent estaba hablando con el jefe de policía que estaba sudando.

No es como si el Director Vincent estuviera criticándolo, pero la simple atmósfera de un Rango SS, ya era demasiado pesada.

La expresión seria del director no ayudaba demasiado.

Aurora estaba seguro de que ese jefe de policía estaba considerando esta tarea posterior como unos de los trabajos más pesados de su carrera.

Cuando termino hablar, el Director Vincent se acercó a ella.

“Gracias por tu ayuda Aurora.” Dijo el Director Vincent con un suspiro.

Para Aurora, el director era unos de los pocos individuos poderosos que era humilde.

Algunos ni siquiera vendrían si le llamaban para este tipo de situación, pero el Director Vincent se encontraba presente y, además, le agradeció a ella sinceramente.

“No fue nada… Solo estuve ayudando a una amiga. Eso es todo.” Respondió Aurora con una media sonrisa.

Se enteró de esta situación debido a Vanessa, pero Aurora estaba contento de haber tomado esa tarea.

Ese jefe pandillero parecía más imprudente de lo que el informe de Andrés había mencionado.

“Las situaciones actuales me han dado demasiado trabajo. He empezado a darme cuenta de que no puedo estar en todas partes.” Comento el Director Vincent y mirando a la Taqiyya, agrego. “A veces se me olvida que, en la academia de héroes, no solo se encuentran héroes que luchan contra monstruos…”

En la academia se encontraban diferentes tipos de estudiantes y a pesar de que algunas veces algunos de ellos no saldrían al luchar contra monstruos, ayudarían de otra forma.

Un alquimista, un artesano o alguien centrado en la informática… La academia de héroes entrenaba a todo tipo de ‘héroes’ y junto al gremio de héroes se buscaba ayudar de muchas formas.

Cada uno era necesario para que los ‘héroes’ siguieran funcionando como tal.

Lamentablemente era común pensar que todos los ‘héroes’ eran individuos que podían enfrentarse a cualquier enemigo.

A veces se olvidaba que eran estudiantes… Jóvenes estudiantes como cualquier otro.

“Tendré que incentivar a los profesores a prestarle más atención a los estudiantes en sus vidas personales… Y tengo que tratar de que los estudiantes dependan de la academia.” Murmuro el Director Vincent.

No parecía estar informándole a Aurora, sino que parecía estar arreglando sus planes al hablarse a sí mismo.

“Al menos si ellos no dependen, hacer que sus compañeros tengan confianza en que la academia lo respaldara, sería una buena opción.” Intervino Aurora con un tono simple.

Vanessa en vez de ir al director, fue directamente a ella… Se podría decir que no deseaba violar la privacidad de su amiga, pero también se demostraba un poco el deseo de no molestar a la academia.

Algunos estudiantes no eran ricos o de familias influyentes, algunos estudiantes eran becados que no tenían poder o autoridad.

A esos estudiantes le era difícil seguir dependiendo de la academia, ya que el pensamiento de que podrían deshacerse de ellos aparecería inevitablemente.

“Si, eso también servirá.” Respondió el Director Vincent y girándose para mirarla, pregunto. “¿Y cómo te encuentras para lo que está por venir?”

Aurora lo miro por un momento, pero no pudo captar ninguna emoción en su expresión o en su tono.

A pesar de que estaba hablando sobre los ‘Portales Abismales’.

“La incertidumbre a veces es más pesada que la misma espera…” Respondió Aurora con una sonrisa amarga.

Sin tener conocimiento sobre la situación y tener que esperar a que algo suceda… Era por lo general estresante.

Es cierto que tal vez su participación no podría cambiar una situación que la superaba, sin embargo, Aurora creía que al menos reduciría las consecuencias.

A pesar de que ahora estaba protegiendo a Cithrel y podía ser tomado como unas ‘vacaciones’ por la facilidad del trabajo, en realidad se sentía agobiante esperar.

Sin saber qué ocurrirá ni cuándo.

No importa, si el día de mañana algo sucede y ella por alguna causa externa no puede intervenir… Al menos estará informada de lo que está sucediendo.

“Yo también pienso lo mismo. La ignorancia es una maldición.” Declaro el Director Vincent y mirando Aurora, pregunto. “¿Qué tal si intercambiamos información? Tal vez, eso nos ayude a calmarnos.”

Aurora lo miro con sorpresa, pero a pesar de que el director era serio, pudo notar que era una forma de devolverle el favor por lo de hoy.

Al igual que ayudo a su estudiante, ahora le estaba pagando… Era la única forma que podía ser visto cuando un ‘Gran Archimago’ de Rango SS, le estaba ofreciendo intercambiar información.

Si bien el Director Vincent no estaba en la cima de la humanidad, estaba un escalón abajo siendo unos de los humanos más influyentes tanto por su academia de héroes como su participación en el gremio de héroes.

A pesar de que Aurora tenía contactos, recibir información de un conocedor Gran Archimago, era sin duda un gran ‘regalo’.

“Me encantaría… Aunque no creo que lo mío le sea de utilidad.” Respondió Aurora con un tono animado, pero a la vez ligeramente avergonzado.

Su fuente de información provenía de la Cardenal Brousseau y Urfin, pero seguramente sería información que el Director Vincent pudiera obtener por su cuenta.

“Aunque no lo creas toda información es útil.” Anuncio el Director Vincent y al ver Taqiyya reponerse, comento. “Parece que tendrá que quedarse a tu cuidado por esta noche.”

Antes de que Aurora pudiera entender a lo que se refería, el Director Vincent se despidió dejándola sola.

En ese momento Cithrel y Taqiyya se acercaron.

“¿Aurora puede quedarse hoy con nosotros? Bueno, ya sabes acaba de pasar por toda esa situación… Creo que necesita una buena compañía.” Dijo Cithrel con una suave sonrisa.

Aurora sintió como si esa princesa le estuviera pidiendo que un cachorrito perdido se quedara en su casa, pero negó esa sensación y miro a Taqiyya con una sonrisa.

“Claro, puedes quedarte con nosotros. Pero avísale a Vanessa que ahora estás bien.” Recordó Aurora con una sonrisa.

No es que le importara, por lo que sabía de la información que Andrés le había dado, Taqiyya era una huérfana cuya beca mantenía tanto su alquiler como los demás aspectos de su vida.

Tal vez esa fue la razón por la que no quería molestar a la academia con su situación.

De todas formas, iba a estar en su casa sola y si estar con compañía la hizo sentir mejor, en su mansión siempre había espacio para otro más.

Mientras pensaba eso, Taqiyya la miro y declaro. “Gracias… Muchas gracias por ayudarme.”

Ese tono llevaba una gran pesadez como si guardar todo lo que había sucedido antes, fuera extremadamente pesado.

Pero a la vez estaba mezclado con alivio, al dejar un gran peso de lado.

Solo ella conocía la dificultad y la presión que se sentía en esa situación.

Lo único que podía decir Aurora, era…

“Fue un placer. Puedes contar conmigo cuando te encuentres en dificultades.” Respondió Aurora con una suave sonrisa.

No importa si solo se conocieron durante unas horas, mientras alguien necesitara ayuda y Aurora pudiera permitírselo, ayudaría.

Ese era su modo de vida.

******

Sentada en una posición de meditación, Clémentine se concentró sintiendo el ‘mundo exterior’ a través de su mente.

A pesar de que sus ojos estaban cerrados, ella pudo ‘ver’ su habitación de meditación y pudo ‘verse’ a ella misma como una luz brillante.

Esa luz brillante representaba su fuerza mental que lentamente se condensaba.

Esta vez Clémentine en vez de solo mirarse a ella misma se concentró aún más, hundiéndose y perdiendo la sensación de su habitación.

Era difícil de explicar, ya que era un lugar extraño, pero sus sentidos parecían funcionar de una forma misteriosa.

Tal vez solo era su mente tratando de darle ‘concepto’ a algo que no entendía, pero en ese estado ella sintió sus alrededores.

Podía sentir algunas vibraciones y pudo ver algunos algunas luces brillantes.

Era como estar en un lugar oscuro y ver de repente, luces brillantes.

Todo ser humano tenía fuerza mental, eso no solo incluía a los psiónicos también a los magos, luchadores o cualquier persona común.

Sin embargo, solo un psiónico podía hacer uso de esa fuerza mental a través de la energía psiónica.

Esas luces que brillaban tenuemente eran las conciencias de sus sirvientes.

Sus sentidos no eran tan fuertes como para lograr sentir toda la mansión, pero en este estado era posible hacerlo, aunque con una precisión escasa.

Si hubiera ocurrido un asesinado, ella podría replicar la mediumnidad e intentar contactar con la espiritualidad de esas desdichadas almas.

Lamentablemente no estaba en tal situación.

Aun así, Clémentine ‘miro’ los alrededores.

A diferencia de cuando era un Rango B, y parecía andar a ciegas ahora podía ‘ver’ más.

Lejos de ella pudo ver una gran corriente.

Su mente en ese estado intento darle explicación y sentido siguiendo su conocimiento más básico, sus sentidos.

Pero la única forma de describirlo fue como ‘ver’ una corriente traslucida… La cual ella no podía alcanzar.

Un mundo más allá de su capacidad que no podía captar, entender o explicar.

Y cubriéndola se encontraba un velo que ocultaba ese lugar distante.

Sin embargo, Clémentine podía ver algunas luces que brillaban con fuerza al otro lado de ese ‘velo’.

Antes de que pudiera darse cuenta, ella tuvo que ‘volver’ a su cuerpo cuando su mente se quedó completamente agotada.

Al abrir sus ojos pudo ver que estaba en su habitación de entrenamiento mientras la energía psiónica se elevaba para ayudarla a recuperarse.

“¿Impresionante no lo crees?”

Una voz resonó a su espalda y cuando Clémentine se giró noto a su padre dándole una sonrisa.

Ya se había dado cuenta de que había intentado ‘explorar’ ese lugar.

“Si, lo es… Pero, ¿qué es?” Pregunto Clémentine con un fruncir de ceño.

Su padre se rio ante esa pregunta.

Ella misma lo había visto, pero no podía explicarlo.

¿Qué era ese lugar? ¿Ese velo? ¿Esa corriente que la hizo sentir como si fuera un ‘mundo’ distante?

“Terra nova ayudo a que la humanidad entendiera la energía mágica, pero a diferencia de ellos, nosotros también tenemos la energía psiónica. Pero no somos los únicos…” Explico su padre y cuando los ojos de Clémentine se entrecerraron, el hombre se rio y pregunto. “¿Qué? ¿Escuchas historias de un mundo mágico de fantasía, pero dudas cuando hablo de un mundo con energía psiónica?”

Su pregunta era una clara burla, pero a la vez era una revelación.

“Un lugar así, ¿existe?” Pregunto Clémentine con honesta curiosidad.

“No lo sé, los Archimagos de Terra nova solo han llegado a mundos con magia… Bueno, si han ido a un mundo sin magia, entonces es posible que se quedaran atascado por la misma falta de energía mágica.” Respondió su padre y poniendo una mirada seria, comento. “Solo alguien como la Diosa del Orden sabe la respuesta.”

Clémentine sonrió al ver que su padre volvía a poner una expresión estoica y seria al hablar de la Diosa del Orden.

Aun así, el hombre suavizo su expresión y declaro. “De todas formas, nuestra diosa no nos impide a explorar por nuestra cuenta. Sin embargo, ten en cuenta de que toda exploración es peligrosa y lo desconocido está lleno de peligros inimaginables.”

Su padre dio una sonrisa y dirigiéndose a la entrada, sin mirar para atrás, declaro. “Recuerda ‘si miras fijamente al abismo, el abismo te devuelve la mirada’…”

Con esas palabras su padre se retiró con calma dejando a Clémentine respirando hondo.

Las palabras Nietzsche tenían un gran sentido con su caso… Después de todo, si ella podía mirar al otro lado, ¿no significaba que el otro lado podría hacer lo mismo?

“Creo que es mejor evitarlo por ahora…” Murmuro Clémentine con un suspiro.

¿Eso era lo que quería su padre?

¿Qué mirara ese lugar y se diera de que era una pequeña psiónica que no tenía idea de su pequeñez?

Eso tenía sentido…

Dejando salir un largo suspiro que soltaba un poco de sus nervios, ella se levantó.

El torneo académico continuaba y a pesar de que los enfrentamientos individuales de Rango A, estaban esparcidos entre los enfrentamientos individuales de Rango B, ella tenía que animarse.

Si bien los enfrentamientos grupales también eran escasos debido al número de grupos, este mes no solo se trataba del torneo académico.

La primera semana había acabado y durante ese periodo la mitad de los estudiantes se enfrentó entre ellos, dejando que la otra mitad se enfrentara en la semana que estaba por venir.

Ahora esta semana que estaba por venir no solo tenían que dedicarse a su estudio en algunas clases que seguramente empezarían a dar exámenes, sino que también se revelaría los seleccionados hasta ahora para participar en el torneo internacional.

A pesar de que el torneo internacional en si no le llamaba la atención, tener combates con otros estudiantes de diferentes áreas y con diferentes estilos, era algo que motivaba a Clémentine.

Estaba seguro de que la ayudaría a progresar aún más en su control de habilidades y eso era lo único que importaba.

Clémentine sabía que no solo ella pensaba de esa forma…

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