Para usar el Modo Noche debes estar Registrado e Iniciar Sesión.
A- A A+

TG – Capítulo 220: Cordero desviado.

Capítulo 220: Cordero desviado.

Un hombre condujo su auto a gran velocidad mientras miraba en retrovisor con cautela y por sobre todo miedo.

Viajando a gran velocidad el motor del auto sonó de forma agradable a su oído mientras más velocidad tomaba.

Lentamente se estaba alegrando de haber escapado, pero con sus agudos ojos pudo notarlo.

Mucho más adelante en medio de la calle se encontraba una mujer de cabello negro llevando una bolsa de papitas en sus manos.

El hombre se quedó aturdido por un momento, pero en vez de frenar acelero con más velocidad.

A una gran velocidad se acercó a la joven y cuando estuvo a cincuenta metros, de reojo pudo notar una mancha en su lateral y al momento siguiente…

*BOOM*

El auto voló con un tremendo impacto como si un camión lo hubiera golpeado directamente.

A pesar de que los nuevos diseños de autos eran más resistentes que antes del ‘Gran Cataclismo’ igualmente sufrió un gran daño al rodar y caer al lado de la calle.

“Ugh…”

El hombre que había reforzado su cuerpo con energía mágica soltó un gemido de dolor por el impacto y cuando salió arrastrándose se encontró con una joven delgada y delicada.

“¿Te vas a rendir por las buenas o vamos por las malas?” Preguntó la joven mientras que su aura de combate aparecía desde sus puños rodeando su cuerpo.

“¡Púdrete!” Rugió el hombre mientras sus emociones se desbordaban.

Aurora miró a ese hombre y le pegó una patada tirándolo contra el auto destrozado y sin esperar que contraatacara, lo golpeó con fuerza.

*Boom*

Su solo puñetazo destrozo la barrera de ese hombre y logró incrustarlo aún más en el auto que ya lentamente estaba perdiendo toda forma de uno.

“¡PERRA!” Con un rugido feroz el hombre se levantó mientras su disfraz de humano se hizo pedazo revelando su verdadera forma.

Era un ‘humano’… O al menos lo fue hace tiempo.

Ahora su boca había crecido ocupando gran parte de su rostro revelando sus dientes negros que parecían colmillos mientras que dejaba caer un líquido repugnante de sus labios.

“Tch… Los demonios corruptos son asquerosos como siempre.” Dijo Alice mientras decenas de brazos negros atrapaba al demonio.

“¡AHHH!” El demonio soltó un grito liberando su energía demoniaca, pero ante esos brazos negros no pudo hacer nada.

Solo era un luchador demoniaco de Rango A que ya había sido corrompido por su propia energía demoniaca deformándolo.

Sin esperar órdenes de Aurora, la sombra de Alice se extendió y una gran masa negra se levantó para tragar al demonio corrupto.

“Trata de no golpearlo tanto, solo deja que Siba se encargue de la interrogación.” Ordenó Aurora con un tono simple recordando la vez que Alice ‘devoró’ al demonio corrupto durante al inicio de la academia.

No sería agradable asustar a sus nuevos compañeros porque su amiga termino excediéndose con un demonio… No era como si le dieran importancia a que muriera, pero si terminaba con miedo casi aterrorizado, entonces era otro asunto diferente.

Alice asintió mientras su sombra volvía a su espalda como si nada hubiera sucedido.

Por su parte Aurora miro al auto que acababa de interceptar y al ver lo deformado que estaba por su golpe, su expresión cambió.

“Al ver esto me hace sentir extraña…” Murmuró Aurora sin poder evitarlo.

En el lado lateral en donde se encontraba el asiento de copiloto estaba destrozado para adentro con su figura.

Ella lo había golpeado como si un toro estuviera cargando con fuerza solo usando su cuerpo y su aura de combate, pero aun así la destrucción la hizo sentir extraña.

Su cuerpo no tenía ninguna herida y a pesar de que lo golpeo con toda su fuerza no sintió ningún dolor.

Le gustaría pensar que era el efecto del elixir que ya había tomado, pero era difícil decir cuál era el nivel de destrucción que podía causar en su estado normal.

“No veo nada extraño si usaras tu espada podrías cortarlo a la mitad… O mucho más.” Señaló Alice sin entender.

Sus palabras tenían sentido.

Era un espadachín de Rango S, cortar un auto como este era un juego de niños, pero en ese momento podía decir que tenía una espada y por eso parecía tan fácil.

Ahora lo hizo con su propio cuerpo… Un cuerpo que era delgado y no concordaba con la fuerza que ocultaba.

Si fuera sincera había pensado que tras tomar el elixir recibiría efectos instantáneos no referidos a ascender, sino que algo físico.

Su padre era un luchador y antes del ‘Gran Cataclismo’ tenía una estatura promedio, pero la última vez que lo vio era un gigante y era posible que creciera aún más entre más fuerte se volviera.

Si bien lo suyo era una habilidad innata que le daba una enorme fuerza junto a un gran tamaño, ella no podía perder su esperanza esperando obtener unos puntos de ‘encantos’ extra.

Mirando a su amiga cuyas curvas resaltaban a la perfección y luego mirando su delgadez, suspiró.

Incluso su madre tenía ese encanto y ella no pudo ‘heredarlo’.

“¿Por qué siento que estás pensando en cosas raras?” Preguntó Alice dándole una mirada peculiar con una pequeña sonrisa.

Esa sonrisa dejaba a la vista que tenía una suposición.

Aurora tosió y usando el sistema de comunicación, preguntó. “¿Y como esta todo por allá Liam?”

Ahora estaban en un pueblo llamado ‘Cobadin’ al oeste de la Ciudad Constanza a varios kilómetros de distancia.

Su misión era tratar de encontrar las máquinas ‘desestabilizadoras’ como eran conocidas y tratar de capturar o eliminar a aquellos que controlaban o aseguraban la máquina.

La Empresa Cosmos había diseñado rápidamente un radar para detectar las señales y localizar desde donde emanaban esas ondas que debilitaban la barrera dimensional, aunque era efectivo en áreas deshabitadas, la dificultad aumentaba en pueblos o ciudades en donde había demasiadas interferencias.

Habían logrado encontrar dos máquinas por los alrededores gracias a Liam quien potencio ese radar permitiéndole obtener una clara respuesta, pero cuando llegaron al pueblo ‘Cobadin’ tuvieron problemas con el radar.

El radar fue creado rápidamente lo que hizo que su desarrollo apresurada tuviera deficiencias como la dificultad de precisión en áreas muy pobladas en donde era difícil detectar con claridad el centro de la señal.

Es por eso que si bien sabía que en Cobadin sucedía algo tuvieron que quedarse y Liam tuvo que realizar una investigación… Para nada legal.

Hasta que lograron encontrar rastros del demonio que se ocultaba como un ciudadano usando magia.

Como el demonio intento huir su grupo se dividió y Liam junto a las autoridades locales fueron a buscar la máquina desestabilizadora y ellas capturaron al demonio.

“Ya lo he conseguido. No hay nada llamativo, fuera de las barreras de ocultación… No puedo creer que lo haya guardado en un almacén.” Comentó Liam con seriedad.

El lugar para ocultarlo no fue un sótano o algo por el estilo, sino que un almacén… Es por eso que lograron encontrar el lugar debido a que se dejó rastros.

Esa máquina usaba energía eléctrica así que tenía que estar conectada a algo y si bien se podía usar núcleos mágicos como baterías, no eran nada ‘baratos’.

Que el radar detectara con mayor certeza cuando estuviera a varios metros y que las barreras que le ponían alrededor de la máquina no lograra ocultar completamente las ondas, disminuyo la dificultad del trabajo.

Mientras supieran lo que buscaban lo encontrarían.

******

“Siba ya ha interrogado al demonio corrupto. Estaba bajo un contrato demoniaco así que hicieron bien al no interrogarlo en el acto y ‘debilitarlo’.” Informó Urfin dando una mirada curiosa.

La expresión de Aurora tembló no ante la revelación de que el demonio en realidad estaba bajo un contrato demoniaco que podía haberlo llevado a la muerte si lo interrogaba, sino que ante la última palabra.

Estar dentro de la sombra de Alice no era nada extraño para Aurora, pero la verdad era que resultaba ser muy peligroso.

Por eso cuando hacía que alguien entrara en su sombra lo llamaba ‘devorar’… Aunque es muy seguro que solo ellas supieran el verdadero significado tras esa palabra.

Cuando Alice se registró en el gremio de mercenarios denominaron su habilidad de forma general como el ‘Dominio de la Oscuridad’, debido a que ella no explicó cómo funcionaba y solo lo revelo superficialmente.

“¿Lograron descubrir algo?” Preguntó Aurora cambiando de tema.

“No, nada. No sabemos si quien está detrás de todo es un señor demonio que busca capturar goblins o es alguien que solo está probando sus máquinas. Tal vez sean ambos.” Respondió Urfin con seriedad y dando un suspiro, declaró. “Es por eso que usan demonios corruptos y hasta ahora no hemos visto ningún demonio menor o incluso demonio puro.”

Si bien las personas generalizaban cuando se llamaba a alguien ‘demonio’, la verdad era que esa denominación era muy general e incluía diferentes ‘demonios’ e individuos.

Los ‘demonios corruptos’ eran antiguos humanos u otras razas que fueron corrompidos por la energía demoniaca que ellos utilizaban, teniendo un cambio físico extremo, pero también un cambio mental.

Considerados asquerosos y peligrosos por sus mutaciones y su estado mental tan perturbado.

Luego se encontraban los ‘demonios menores’, que eran aquellos individuos que tenían alguna característica de ‘demonio puro’ tal como piel roja o cuernos y usaban energía demoniaca.

Los ‘humanos de la tierra del fuego’ como Siba podían entrar en esta categoría debido a sus rasgos y más si se le agregaba que se decía que ellos tenían sangre demoniaca corriendo por sus venas, pero en ese sentido ellos se consideraron una raza aparte.

Además, no usaban energía demoniaca así que no podían ser considerados como ‘demonios’.

Eso llevaba a los ‘demonios’ en general… Aquellos individuos que, sin importar su raza y sus características usaban energía demoniaca.

En cuanto a los ‘demonios puros’ eran aquellos demonios que no solo tenían características demoniacas más notables como sus cuernos y pieles rojas, sino que eran sumamente fuertes.

Que mandaran un demonio corrupto para realizar la tarea dejaba ver que era un peón desechable.

No importa que fuera un Rango A, esos tipos eran lunáticos que si no eran controlados de forma cuidadosa podían dejarse llevar y arruinar los más brillantes planes.

Así que era común que no le dijeran nada.

“Fue igual con el que capturaron en ‘Mangalia’. Quien sea que esté detrás solo está enviando peones para resguardar las máquinas y encargarse de hacerla funcionar.” Agregó Urfin y agitando su cabeza, mencionó. “De todas formas, nuestro problema es el portal abismal.”

Ante esas palabras la expresión de Aurora se tensó y Urfin empezó a hablar.

“La paz no ha funcionado y van a ir por la otra opción. Quien lleva el liderazgo de esta opción es el Cardenal Auguste.” Reveló Urfin y dando un suspiro, declaró. “En cuanto a nosotros no nos retiraremos y seguiremos trabajando. Si soy sincero no nos interesa esas criaturas, lo que nos importa a las autoridades del Imperio Falion y Grecia es evitar que el portal cause un desgarro.”

“El Duque Kristoph y varios Archimagos están diseñando una contramedida para mantener estable el portal abismal no importa si esos lunáticos se suicidan o desean llevarse a todos con ellos.” Informó Urfin y dándole una mirada seria a Aurora, explicó. “Te informo esto para que decidas que hacer… Para nosotros asegurar el portal abismal es más importante que todo lo demás.”

Su mirada seria también dejaba ver algo más… No deseaba que ella fuera a pedirle apoyo Cithrel por si deseaba otra cosa.

No lo dijo directamente por respeto, pero su mirada estaba clara.

¿Si ella iba a decirle a Cithrel que la ayudara para tratar de cambiar las cosas esa princesa la ayudaría?

Sí.

Esa es la respuesta instantánea que recibió cuando ella pensaba en Cithrel, esa joven que parecía no importarle las consecuencias de sus acciones… No, tenía la capacidad para cargar las consecuencias de sus acciones y esa era la capacidad de alguien que tenía una increíble autoridad.

Pero Aurora no iría a pedirle ayuda a Cithrel, ya que sabía que eso cruzaría los límites de la amistad y seria aprovecharse de la actitud de esa princesa que parecía darle mucha importancia a los ‘amigos’.

Además, estaba de acuerdo en algo con Urfin.

“Yo tampoco quiero dejar el portal abismal en manos de los goblin.” Declaró Aurora con seriedad.

Ya había pasado cerca de siete días desde que había descubierto la máquina y había recibido el elixir del emperador… Siete días desde que la paz había fracasado.

Uso ese momento para pensar, pero también para ordenar sus ideas y mientras veía como el mundo era influenciado hacia la única opción que parecía quedar, ella se había decidido.

“Pero no dejaré morir a niños y mujeres… No se trata de la ‘inocencia’, sino que no puedo dejarlo y si tengo que meterme en problemas lo haré. Así que es mejor que me quites el puesto para no afectarlos a ustedes.” Declaró Aurora de forma solemne.

No podía dejar que esos individuos fueran asesinados… La guerra era cruel, pero los débiles eran quienes sufrían.

¿Esas mujeres cometieron algún acto malvado en su pasado?

Tal vez, pero era como todo el mundo.

Aurora no juzgaba por un pasado que desconocía y no había visto, juzgaba por el presente… Por lo que hacían, por lo que vivían.

Haría lo que tuviera que hacer por sus propias creencias… Esa eran las palabras por la cual ella se movía y su significado era que podía convertirse en lo que sea por sus propios objetivos.

Como se convirtió en una heroína para salvar personas… Como se convirtió en una asesina por venganza y como se convirtió en una protectora para proteger a quienes había ayudado.

No podía dejar que el portal abismal estuviera en manos de goblins y eso se debía a que desconfiaba completamente de ellos.

No era una santa para otorgarle la confianza a cualquiera, tampoco era ingenua para pedir paz cuando la otra parte tenía el portal abismal con el cual representaban una amenaza.

Tampoco era una ‘heroína’ que salvaba a todos… Si alguien ponía a su amiga en peligro y la obligaban a elegir entre ella y una desconocida, salvaría a su amiga sin dudar.

Era una persona común con sus faltas y sus defectos como cualquier otra.

Aun así, eso no significaba que no salvaría a otros.

Mientras ella tuviera la capacidad para salvarlo e incluso si no tenía la capacidad y sus posibilidades eran nulas, ella se movería según sus propios deseos.

Ahora era ese momento.

No era lo suficiente fuerte como para cambiar la marea que estaba siendo inclinada al favor de la exterminación, pero lo intentaría incluso si tuviera que hacer cosas que normalmente no hacía.

Había visto como los medios se inclinaban hacia la exterminación y eso estaba siendo guiado por los altos mandos quienes liberaban información a su gusto.

Los rumores de la paz fallida fueron iniciados para preparar al mundo por lo que estaba por suceder.

Pero por otra parte grupos activistas liberaban información e imágenes para evitar que la exterminación sistemática que los jugadores buscaban ocurriera.

Aurora se había estado preparando para moverse para evitar la exterminación, los goblin podían perder la guerra, pero sus familias no serían exterminadas.

Cambiar el destino final era lo que buscaba.

“Si me dijeras que estás de acuerdo con el Cardenal Auguste me hubiera asustado.” Bromeó Urfin con una risa entretenida.

Su risa fue sincera e incluso cuando notó que la expresión de Aurora seguía siendo seria, él se rio entretenido.

La seriedad de Aurora empezó a disminuir hasta que su expresión empezó a temblar… Sin saber cómo reaccionar.

Como si tratara de componerse Urfin se acarició su larga barba tratando de meterse en un papel de un anciano, pero sus labios temblorosos dejaban a la vista que se estaba divirtiendo.

Ambos se conocían y habían trabajado antes unas cuantas veces, eso se demostraba simplemente por cómo se juntaban a comer de vez en cuando.

Lo que hizo que conocieran como era la otra persona.

“Las fuerzas aliadas tienen que demostrar un sentido de unión… Y más para nosotros los terranovense, se trata de una cuestión de trabajo y responsabilidad.” Mencionó Urfin y dando una sonrisa, declaró. “Pero en tu caso. Bueno, eres una mercenaria y todos saben que no se puede confiar en ellos, así que si un cordero se desvía del destino… Nadie se quejará.”

Los portales abismales eran un peligro latente para los terrícolas y a pesar de que algunos terranovense estaban presentes, ellos siempre podían volver a su hogar… Eso hizo que se sintiera que el peligro para ellos era menor.

Es por eso que, si bien podían dar sus opiniones, el objetivo del Imperio Falion era seguir con la idea general de los otros altos mandos terrícolas.

La paz era un objetivo agradable, pero ahora que fallo no quedo otra opción que seguir con sus aliados… Para demostrar la unidad no solo era de los terrícolas, sino que de los terranovense contra este peligro.

Como un aliado en un mismo bote o en este caso ‘rebaño’, debían seguir hasta el final.

Sin embargo, eso no significaba que no tuvieran sus propias opiniones e ideas, es por eso que no les importaba ocultar un ‘cordero’ que se desviaba del destino original.

Y más si ese cordero podía mover a otros para cambiar el rumbo, aunque sea ligeramente.

“¿Esta es la decisión de los altos mandos?” Preguntó Aurora entendiendo a lo que se refería.

“Si, superficialmente necesitamos permanecer juntos, pero hay algunos de nosotros que le gustaría otro destino. En este caso si tus acciones pueden inclinar la balanza, entonces las aceptaremos… Incluso si esas acciones nos afectan en alguna medida.” Reveló Urfin con seriedad y soltando un suspiro, declaró. “Esta es la única manera que se pueden mover los altos mandos. Ya sabes, política.”

Aurora asintió en comprensión.

Aceptarían cualquier acción mientras cambiara el destino aceptando con ello las consecuencias… Después de todo, si se marca que las fuerzas aliadas estaban haciendo algo mal, todos tenían que asumir la responsabilidad como parte de esa fuerza.

Esa era la forma que debía que moverse cuando se dirigía algo tan grande como lo que se estaba llevando a cabo.

“Por ahora trataré de moverme de forma ‘superficial’.” Reveló Aurora con un tono simple y tras recibir el informe de su próximo objetivo, la llamada termino.

Aurora se quedó silencio mirando la pequeña habitación del hotel que se encontraba.

Quería cambiar el destino de los goblins y evitar la exterminación, pero estaba de acuerdo con ganar la guerra y controlar el portal abismal… Para lograr ambos objetivos estaba dispuesta a hacer lo que tuviera que hacer.

Ya sea matar goblins para controlar el portal abismal o embarrarse al intentar cambiar el resultado final.

Si uno lo pensaba a ligera era gracioso, trataba de salvar a los hijos de aquellos que iba a asesinar.

En otras palabras, era hipócrita.

Es por eso que no sentía gratitud al salvar a las personas, simplemente porque en un punto se convirtió en algo que hizo porque ella misma lo deseaba.

Ella lo sabía, por eso entendía que no era una heroína de altos valores creyendo que podía hacer el bien, sin entender las consecuencias de sus acciones.

Es más, le gustaría ser esa clase de persona, pero creció y la realidad le mostró que las cosas no eran tan simples.

Le demostró que sus acciones tenían consecuencias que podían ser más grandes y dolorosas de lo que imaginaba.

Sabía que no importa cómo se moviera era muy posible que, si lograba su objetivo, aquellos que se salvaran de su destino la odiaran… Como un miembro de las fuerzas aliadas que participo en la guerra y asesino a muchos de esos goblins.

Aun así, seguiría actuando de la misma manera porque al igual que la gratitud no la hizo sentir bien, el odio no la haría sentir mal.

Simplemente porque cargaba con las consecuencias de sus acciones y de sus propias decisiones por más crueles que fueran.

Respirando hondo realizo una llamada con un toque de ansiedad.

“Oh, Aurora llamaste justo a tiempo.” Dijo la Cardenal Brousseau y con una pequeña sonrisa, comentó. “Aquí nosotros ya hemos hablado de lo que mencionaste… Y creo que podemos ayudarte.”

La expresión de Aurora mejoró.

Puede que no sea lo suficiente fuerte como para cambiar la marea, pero tal como dijo Alice alguna vez, no estaba sola.

Y no estaba sin opciones.

Descarga:

Deja un comentario para mostrar que estuviste aquí:

Necesitas Iniciar Sesión para comentar.