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TG – Capítulo 231: ¿Se arrepentía?

Capítulo 231: ¿Se arrepentía?

Aurora abrió sus ojos con pereza, cansancio y sobre todo resaca.

Tirada en la cama, su cuerpo se sentía dolido y su cabeza sentía que iba a explotar.

Mirando a su alrededor se dio cuenta de que estaba en su habitación, llevando un cómodo pijama de un oso panda que se acercaba más a un disfraz.

Parpadeando varias veces, su mente se estabilizó y alguien entró por la puerta.

“Ven, te traje algo para la resaca y el cansancio.” Dijo Alice con una suave sonrisa.

Aurora se sentó en la cama y bebió el brebaje que trajo Alice, sintiéndose mejor rápidamente.

“¿Por qué llevo este pijama? No, ¿por qué mi cuerpo está adolorido?” Preguntó Aurora con extrañeza.

Sentía que había estado haciendo ejercicio durante toda la noche y lo peor era que no recordaba algunas cosas.

“Luego de tu enfrentamiento con Venali, nos fuimos a hacer algunas misiones y limpiamos una mazmorra.” Explicó Alice sentándose a su lado.

“Eso es peligroso…” Murmuró Aurora dejando caer su peso a su amiga quien la recibió y le dio palmaditas.

Estar en un estado de ebriedad e ir a hacer misiones era sumamente peligroso al mismo nivel que conducir ebrio.

No solo podía ponerla en peligro a ella o a sus compañeros, sino que a otras personas si la misión fallaba.

Después de todo, cazar una bestia y fallar, la agitaría y era posible que esa criatura buscara venganza.

En respuesta Alice inicio una proyección desde su reloj holográfico.

“¡Vamos! ¡Acaben con todos!” Ordenó Cithrel tomando la posición de una dominante Emperatriz que dirigía su ejército de frente.

Su lucha fue con criaturas de Rango C en lo que se encontraban algunos jabalíes de todo tipo.

Una figura alta, elegante y seria liberaba una atmósfera pesada y autoritaria que hizo que todos pensaran en arrodillarse.

Entonces hubo un flash como una figura fantasmagórica y las criaturas empezaron a caer, quien se reveló no fue Venali, sino que Aurora.

Tras acabar las criaturas, se empezó a reír sola ante la mirada de los demás.

En ese grupo se encontraban bastantes personas y cerca de siete rangos S, todo para limpiar una mazmorra de rango C.

“Todo fue realizado por magia de ilusión.” Respondió Aurora escondiendo su rostro en los brazos de su amiga, ignorando su voz en la grabación que instaba a continuar.

La culpa no fue de los demás, ¡fue de ella!

Lo peor, es que con su autoridad y su influencia con el sistema de defensa tenía prioridad para tomar mazmorras o misiones, eso significaba que ella fue la organizadora.

“Luego de movernos por varios lugares alrededor, volvimos.” Informó Alice y dándole palmaditas agregó. “Cithrel quería ayudar a cambiarte, pero no lo permití y protegí tu inocencia. En cuanto al pijama, es el que tú querías.”

La expresión de Aurora tembló sin saber cómo reaccionar ante esas palabras, pero al final se rio a carcajadas ante la seriedad del tono de su amiga.

¿Era posible que protegiera su ‘inocencia’? Ante los ojos de su amiga, ese caballero galante era un pervertido que no tenía límites.

Así que era posible que lo viera como ‘protección’.

“Bien, vamos a desayunar. Alguien hizo demasiada comida ayer y ahora tenemos mucho que terminar.” Anunció Alice con una mirada seria.

No era una queja, su tono también entremezclaba felicidad al saber que había comida.

Aurora asintió y se cambió de ropa con rapidez, luego acompaño a su amiga a la sala.

“Gracias.” Dijo Aurora logrando que su amiga se detuviera.

“Yo no hice mucho… No soy buena para animar, tienes que agradecerle a Cithrel y Akira junto a los demás.” Respondió Alice con una media sonrisa y mirándola fijamente, preguntó. “¿Te encuentras mejor?”

“Si, me siento mejor. Lo que sucedió con la Iglesia del Orden, tocó mis nervios.” Murmuró Aurora en respuesta y soltando un largo suspiro, declaró. “Necesitaba un día para relajarme.”

Enojo, ira, conmoción, tristeza y determinación, se entremezclaron entre sí logrando que al final tuviera demasiadas cosas para pensar.

Se había dedicado a cocinar, ya que esa era una forma para relajarse, pero al final necesitaba un día liberador para sacar todas sus emociones.

Dejar de pensar en todas sus preocupaciones y responsabilidades, solo centrarse en divertirse.

Su amiga le dio palmaditas en la espalda, lo que hizo que Aurora se riera por su forma de consolar a las personas.

Alice se avergonzó un poco, pero ella le dio una gran sonrisa.

“¡Vamos a comer!” Instó Aurora ignorando la vergüenza de su amiga.

Los ojos de Alice se llenaron de fuerza y vitalidad inmediata.

Cuando bajaron por el portal a la sala se encontraron a Cithrel quien también parecía haberse despertado.

Al momento que sus ojos se encontraron la mirada de esa encantadora princesa brilló con fuerza y una sonrisa cautivadora se extendió por sus labios.

“¿Recién te despiertas?” Preguntó Aurora con rapidez tratando de retroceder sabiendo que ese depredador estaba en modo ataque.

Su pregunta fue para distraerla, pero Cithrel dio una sonrisa como si le fuera difícil contenerse y a pesar de que Alice la estaba mirando con frialdad, se acercó.

“Si, Venali y Taqiyya están todavía dormidas. Anoche fue bastante emocionante y nos divertimos mucho.” Dijo Cithrel y al ver que Aurora asentía, agregó. “Si te hubieras unido, resultaría más divertido.”

La expresión de Aurora tembló sonrojándose al extremo, pero su amiga la abrazó y se la llevó mientras escuchaba la risa de ese galante caballero que solo ocultaba un depredador innato.

Técnicamente había estado con ellos durante la noche hasta que volvieron, así que… Aurora estaba segura de que ahora su amiga no mentía.

Tal vez su inocencia fue protegida.

******

La Cardenal Brousseau camino por el pasillo de un enorme templo.

Era la Iglesia del Tiempo y el Espacio que se encontraba en la Ciudad Atlántida, por afuera era un gran templo, pero por dentro resultaba ser aún más grande.

Era un estilo similar al templo construido en la Ciudad Zerzura.

Pilares blancos, paredes del mismo color, esculturas de mármol dando una apariencia intocable y a la vez pacífica.

Y eso era, caminar por el pasillo resultaba ser muy silencioso y tranquilo.

Cuando llegó a la puerta final, la Cardenal Brousseau entró logrando que el sonido se extendiera por el interior de la sala de adoración.

En el centro estaba una estatua de mármol de un hombre cuya figura cambiaba a la de un joven, un hombre adulto y un anciano.

Su rostro estaba difuminado junto a su figura, pero se podía notar el cambio del tiempo.

Su iglesia no tenía una figura o elemento de adoración y solo esa estatua era la representación más cercana a su dios.

Al frente de ella, estaba un anciano de barba blanca que rezaba devotamente arrodillado.

“¿Rezar de esa forma funciona?” Preguntó la Cardenal Brousseau entrando con calma a la gran sala.

El anciano de barba blanca abrió sus ojos que brillaban de forma extraña dando una sensación de misterio único.

“No, no hay ninguna diferencia, pero me he acostumbrado a rezar de esta forma.” Respondió el anciano… El Sumo Pontífice Abraham Robynson.

Arrodillarse para rezar o solo presentar sus respetos de forma directa, la forma no tenía importancia para el dios que adoraban.

Si bien se aplicaron algunos elementos de las antiguas iglesias de la humanidad, al final la Iglesia del Tiempo y el Espacio seguía siendo desorganizada.

“Es difícil adorar a un dios que no se deja adorar.” Respondió la Cardenal Brousseau con una sonrisa.

En Terra nova el Dios del Tiempo y el Espacio no tenía iglesia formal y se lo adoraba en pequeños templos.

Eso dio la sensación de que era ‘débil’, pero él era la representación del tiempo y el espacio… Esa existencia era un ‘Dios Primordial’ que no necesitaba adoradores.

No dio sus exigencias a la hora de definir la manera para demostrar su ‘fe’ y hasta era posible que no requiriera ‘devoción’.

Sus sacerdotes podían juzgarlo, insultarlo hasta criticarlo y era posible que ese dios les siguiera prestando su poder.

Se podía decir que era indiferente a ellos, pero mientras los sacerdotes, paladines y miembros de la iglesia siguieran sus designios básicos y sus deseos al actuar, seguirían teniendo respuesta de esa existencia.

Los paladines no necesitaban ‘adorarlo’ o demostrar su ‘devoción’ para pedir prestado poder, simplemente debían seguir sus designios y entre más cumplidor sean, más posible era la respuesta.

Un ‘Dios’ que no se dejaba adorar.

“Es normal, él no necesita nuestra adoración.” Respondió el Sumo Pontífice Abraham mirando la figura.

“¿Entonces por qué le importan los terrícolas?” Preguntó la Cardenal Brousseau de forma desinteresada.

“¿Le importamos?” Respondió el Sumo Pontífice Abraham y soltando una risa, comentó. “Un planeta en un vasto universo, entre miles de otros mundos y planos… ¿Nosotros somos importantes?”

“Sería demasiado presuntuoso pensar que los terrícolas como raza somos importantes.” Agregó con una risa suave.

Como antiguos jugadores sabían que Terra nova estaba conectado con mundos demoniacos, mundos espirituales, elementales y decenas de otros planos diferentes.

Solo los jugadores más experimentados han ido a esos planos y otro pequeño grupo conocía la vastedad de vida que existe.

En ese sentido, creer que los terrícolas eran importantes, sería arrogante, presuntuoso y demasiado vanidoso.

La Cardenal Brousseau se rio ante las palabras del anciano que estaba en la cabeza de una de las iglesias más fuertes de la tierra.

“¿Entonces has venido para cuestionar mis pensamientos o por otra razón?” Preguntó el Sumo Pontífice Abraham con una sonrisa.

Estaba claro que estaba desviando su atención de la pregunta principal que todo miembro de la iglesia se hizo.

¿Por qué un dios que se decía que no actuaba en Terra nova ahora estaba apoyando a la tierra y respondiendo a su iglesia?

Ese anciano que estaba mirando la estatua seguramente sabia la respuesta… Después de todo, era la cabeza de la Iglesia del Tiempo y el Espacio y quien comenzó esta enorme organización.

Quien decidió fundar la iglesia tras el ‘Gran Cataclismo’ y quien era conocido por recibir los designios de esa existencia.

La Cardenal Brousseau suspiró, no era tan joven para dejar que su curiosidad se desbordara y exigirle una respuesta a ese anciano… Que estaba cerca de su edad.

“He venido por Zerzura.” Declaró la Cardenal Brousseau.

El anciano dejo ver la estatua y se giró para mirarla, esperando que hablara.

“Estamos llevando a cabo un proyecto para que los goblins se asienten cerca de nosotros. Zerzura se encargará de su cuidado y educación llevando todas las otras medidas. Será un refugio para su raza y dependiendo de las circunstancias se puede convertir en un asentamiento autónomo o se puede asimilar a Zerzura.” Explicó la Cardenal Brousseau y paso un documento para que lo leyera.

Aurora deseaba salvar a los goblins de la exterminación.

Era curioso como ella se movía en la línea de protegerlos, pero también sabiendo priorizar intereses superiores como lo era apoderarse del portal abismal.

Algunos podían juzgarlo, pero solo esa actitud demostró que tenía los pies en la tierra y no había sido cegada por sus ideales.

Sin embargo, lo que ella deseaba empezar fue una inclinación sutil para dejar ver un tercer camino.

El tercer camino que era la derrota de ellos y luego la manera para tratar a su ‘gente’.

Era posible que cuando le pidiera ayuda a ella, Aurora conociera que tal vez este tercer camino no cambiaría nada.

Antes, todos estaban pensando en la exterminación y eso era porque la opinión publica estaba inclinada en ese punto, tratar de dar otro camino parecía inútil y más cuando la paz había fallado.

Quienes tomaban las decisiones finales eran la Iglesia del Orden, el Imperio Falion y el gobierno de Rumania, siendo la primera quien estaba llevando la idea de exterminación.

Incluso si se lograba una paz, no sería Zerzura quien se encargará de ellos… Una ciudad en medio de áfrica parecía demasiado débil comparada con otras influencias que seguramente se moverían.

Aun así, Aurora presentó esa idea para que la Ciudad Zerzura la tomara y la presentara formalmente.

Seguramente antes, la Iglesia del Orden que dirigía esta exterminación lo ignorara, pero ahora era diferente.

“He visto lo que se trasmiten por los medios. Los goblins siendo tratados como objeto de experimento o realizando su venta. La idea de exterminarlo para que no escapen, se hizo pedazos.” Comentó el Sumo Pontífice Abraham.

La idea de exterminación estaba fundamentada en el peligro de los goblins y en la idea de lo que ellos representarían si eran finalmente liberados al mundo.

“El miedo a la crueldad futura, nos hace actuar cruelmente ahora.” Declaró el Sumo Pontífice Abraham.

La Cardenal Brousseau se dio cuenta de las palabras ocultas que llevaba esa declaración.

Él muy posiblemente pensaba igual que los demás jugadores.

“¿Esa es la razón por la cual la Iglesia del Tiempo y el Espacio no ha realizado movimiento?” Preguntó la Cardenal Brousseau con curiosidad.

La iglesia había estado en silencio y si bien se había enviado paladines para que fueran miembros de las fuerzas aliadas, no habían enviado un alto mando… Básicamente, no habían participado completamente en las fuerzas aliadas.

En las fuerzas aliadas se encontraban presente el Imperio Falion que representaba a Grecia y quien tenía influencia por los alrededores y Rumania quienes tenían autoridad en sus tierras.

Si bien había héroes, aventureros, mercenarios y fuerzas de apoyo de otros países, en la actualidad no había otro líder potencial.

Las iglesias eran las únicas que podían movilizar fuerzas de forma indiferente sin generar conflictos diplomáticos o tensiones nacionales.

En ese sentido la Iglesia del Orden fue quien se movió teniendo parte del liderazgo.

En su caso, la Iglesia del Tiempo y el Espacio a pesar de que tenía los medios para intervenir, solo envió fuerza de apoyo.

“No, no fue por mis creencias por la cual no hemos participado completamente. A nivel estratégico era mejor dejar menos líderes posibles, es por eso que apoyamos al Imperio Falion dejando nuestra gente con ellos.” Respondió el Sumo Pontífice Abraham.

Si los goblins representaran una mayor amenaza era posible que toda la iglesia se empezara a mover junto a muchas otras personas, pero no fue necesario.

Se dejaron tres líderes que representaban opiniones diferentes.

El Imperio Falion que se movía por la paz como lo hizo antes, la Iglesia del Orden quien siempre tomaba una posición agresiva y Rumania quienes tenían tantos problemas que al final eran más neutrales que nada.

Aquellos que deseaban apoyar un lado solo enviaba refuerzos o apoyo al lado con el que coincidían.

Sin generar otra facción y más conflicto de opiniones del que había.

“Un refugio para los goblins.” Murmuró el Sumo Pontífice mirando de vuelta el documento y con duda preguntó. “¿La ciudad puede encargarse de esto? ¿No generará conflicto o animosidad entre su gente?”

Ayudando a unos goblins antes de ayudar a su gente o apoyar otros lados de áfrica… Habría bastante criticas como siempre.

Pero esta vez era diferente…

“Quien da su apoyo económico es la Empresa Apicius como medio de donación caritativo, el santuario será creado por la Iglesia del Tiempo y el Espacio mientras que Zerzura solo da permiso en sus tierras mientras se encarga de la seguridad.” Respondió la Cardenal Brousseau con un tono simple.

Desde hace un tiempo se diferenció ‘Zerzura’ de la Iglesia del Tiempo y el Espacio y de la Empresa Apicius… Zerzura era una Ciudad Estado con su ejército, su economía, su cultura y su gente.

Tenía un modo de gobernar particular, pero era una entidad independiente de las otras organizaciones quienes le dieron vida.

Aunque ellos seguían siendo los gobernantes de la ciudad y quienes se encargaban de la organización, pero diferenciar a ambos dejaba ver que la autoridad venía de otra parte.

La riqueza de la Empresa Apicius no estaba relacionada con la riqueza de la Ciudad Zerzura y era lo mismo con la autoridad de la Iglesia del Tiempo y el Espacio.

La idea era crear un refugio, un santuario para los goblins luego de que la guerra terminara.

Se trataría de negociar con ellos y su cuidado, priorizando disminuir la animosidad contra la humanidad para evitar futuros conflictos o aires de venganza.

Aurora no era ingenua, sabía que las fuerzas aliadas serian odiadas, pero había que hacer una diferencia entre los ‘miembros’ de la fuerza aliadas y los demás humanos que no participaban.

Básicamente poniéndolos a ellos como los salvadores.

El proyecto señalaba todo eso con total claridad.

Si bien no sería adoctrinamiento, era lo suficiente manipulador como para guiar el odio que esa raza tendría por los humanos y por aquellos que lucharon contra sus parientes.

Para tener mayores chances de ser aceptado por las fuerzas aliadas y luego por los demás países, se necesitaba que el proyecto sea realista y no algo idealista.

Dependiendo de la actitud de la raza, sería difícil tratar de hacer amistades cuando los humanos eran el objetivo de su odio.

Como en toda guerra, la etapa de asimilación posterior consistía en propaganda y una lenta educación.

Tal como había dicho el Sumo Pontífice Abraham… El miedo a la crueldad futura, hace que la humanidad lleve a cabo crueldades en este momento.

Eliminando la animosidad en la actualidad reduciría las posibilidades que en el futuro esa raza se enfrente a los humanos en busca de venganza.

“¿Qué es lo que deseas de mí?” Preguntó el Sumo Pontífice Abraham.

Los recursos de la Iglesia del Tiempo y el Espacio estaban disponibles para ella, al igual como la primera vez que llegó a áfrica.

Tal vez, la Cardenal Brousseau no tenga la autoridad de dirigir toda la iglesia, pero ella sin duda era la segunda persona con mayor poder.

La Iglesia del Tiempo y el Espacio en Zerzura básicamente era su dominio personal siendo muy independiente de la iglesia principal.

Es por eso que se diferenciaba ‘Zerzura’ de la ‘Iglesia’ cuando ambas estaban muy conectadas entre sí.

“Incluso si damos este proyecto ahora con el apoyo de Zerzura y la aprobación de la Iglesia, no sabemos si será aceptada. No, para ser sincera no cambiará nada.” Declaró la Cardenal Brousseau y mirando al Sumo Pontífice, anunció. “Es por eso que debemos movernos.”

Aurora seguía siendo joven y demasiado superficial.

Era ciertamente fuerte, sus ideales eran espléndidos, pero carecía de experiencia con la que los poderosos se movían.

¿Si presentan este ‘tercer camino’ seria aceptado?

No, la Iglesia del Orden estaba muy decidida con su exterminación y había muchos que pensaban de la misma forma.

La opinión pública y la balanza no le importarían y más cuando había alguien como el Cardenal Auguste al mando.

Incluso si Aurora lograba conseguir el apoyo del Imperio Falion quien era más susceptible a moverse por la paz, el conflicto lo terminaría ganando la Iglesia del Orden.

Por la simple razón de que el Imperio Falion no era una nación terrícola, era un imperio de otro mundo, el cual tenía que cuidar su imagen que habían creado con el tiempo.

Si ahora se presentaba este tercer camino seguramente sería aprobado por la opinión pública, pero eso no significaba nada para aquellos que tenían poder.

Sin embargo, todo eso cambiaria cuando alguien del mismo estatus se moviera solo para apoyar este tercer camino.

“Bien, enviaré un Cardenal de Rango SS con el objetivo de ayudar a mantener estable el portal abismal y de paso asegurar que nadie tome una decisión por su cuenta.” Declaró el Sumo Pontífice Abraham sin pensarlo demasiado y dando una mirada a la Cardenal Brousseau, agregó. “Sin embargo, quienes se harán cargo de todo seremos nosotros.”

Su forma de decidir fue simple y ni requirió tiempo para pensarlo.

Es más, hasta sus últimas palabras eran una ayuda directa para ellos.

Estaba dejando en claro que sería la Iglesia del Tiempo y el Espacio en su totalidad, quien se haría cargo de ese santuario.

Desde lo económico, su creación, su mantenimiento o su asentamiento.

Parecía como si le estuviera robando el proyecto, pero era todo lo contrario… Estaba asumiendo todas las responsabilidades y las consecuencias, evitando que Zerzura tuviera críticas.

“Dependiendo de las circunstancias el santuario puede ser creado en Zerzura.” Agregó el Sumo Pontífice Abraham.

Salvar a una raza a nivel moral era perfecto, pero el único beneficio sería crear una buena reputación.

Ahora la iglesia en sí se estaba llevando todas las responsabilidades y posibles consecuencias junto a las críticas de quienes deseaban la exterminación, solo dejando los beneficios que era la buena imagen a nivel internacional.

Era una consideración bastante grande y la Cardenal Brousseau solo suspiró y señaló. “Todavía no logro entender la razón por la cual me envió a áfrica para apoyar un pueblo en medio de la nada.”

Su tono fue respetuoso dejando ver que estaba hablando en su posición de ‘Cardenal’.

“¿Te arrepientes?” Preguntó el Sumo Pontífice con un tono elevado.

Su mirada brilló de forma tal que dejo a la vista que ese hombre que supuestamente no tenía ningún poder, podía demostrar una aterradora fuerza.

Ese anciano era la cabeza de una de las iglesias más poderosas de la tierra y era aquel que recibía el designio de un Dios Primordial.

¿Se arrepentía?

La Cardenal Brousseau dio una gran sonrisa y respondió. “No.”

No se podía arrepentir de su decisión, es más estaba agradecida por lo que hizo.

Lo que lograron… Ahora era más grande de lo que había podido imaginar y estaba seguro de que con esa jovencita podía alcanzar nuevas alturas.

“Arregla todo con los demás y en cuanto a la razón…” Dijo el Sumo Pontífice y dando una gran sonrisa, declaró. “Cuando asumas mi cargo estarás permitido para entender.”

¿Por qué la persona que se decía que tenía más posibilidades de convertirse en la siguiente Sumo Pontífice de la Iglesia del Tiempo y el Espacio fue a un pueblo en medio de áfrica?

Esa era una pregunta que todos se hicieron en su tiempo y muchos señalaron a dos de sus grandes miembros de alto rango que usaron su influencia para enviar el apoyo, pero ahora… Ahora era difícil saber la respuesta.

Aun así, para la Cardenal Brousseau no importaba la razón.

A pesar de su apariencia cuarentona era demasiado vieja para buscar razones y ahora solo deseaba seguir haciendo su trabajo.

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