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TG – Capítulo 239: Tenía que seguir adelante.

Capítulo 239: Tenía que seguir adelante.

Los monstruos gruñeron llegando como una estampida desde lejos.

Ya habían dejado atrás parte de la Ciudad Constanza y ahora estaban en la tercera línea de defensa a varios kilómetros de distancia.

En unas horas seria año nuevo, pero a diferencia de cómo el mundo festejaba aquí había un ambiente sombrío.

“¡Grrr!”

“¡Fuego!”

Los gruñidos de los monstruos llegaron al campo de disparo y el capitán dio las órdenes para disparar.

*BOOM*

Edward que estaba en esta zona vio como las criaturas eran derribados por las explosiones una tras otra.

Los Rangos B eran despedazados y ni hablar de los de menor rango e incluso los Rangos A tenían dificultades para resistir los cañones del tanque ‘Coloso’.

“Viene una abominación, ¡usuarios de habilidades es su turno!”

El capitán gritó al ver una abominación de varios metros de alto.

Era una masa de distintos monstruos que formaban algo parecido a un mono, cuyos ojos rojos brillaban todavía con vida.

Edward junto a los diferentes usuarios de habilidades se movió preparando su hechizo.

“¡GRAA!”

La criatura rugió mientras revelaba dos alas a su espalda, pero la expresión de Edward no cambio.

“¡Ataquen!”

*BOOM*

Ante la orden del capitán, Edward lanzó su hechizo al igual que otros usuarios de habilidades.

Hechizos de magia de relámpagos y agua se extendieron en una combinación y para rematarlo, un hechizo de fuego hizo que la criatura explotara.

Entonces los tanques redirigieron su cañón con lentitud y apuntaron.

*BOOM*

El monstruo fue derribado con precisión destrozando parte de su cuerpo en pedazos, dejando que Edward al final lanzara un último relámpago que lo quemó por completo.

Aun así, a lo lejos podía ver que otro grupo de monstruos se acercaba rompiendo la tierra y más allá a lo lejos se podía ver las ruinas de la Ciudad Constanza y esa grieta en el cielo era visible desde aquí.

“Tengan cuidado. ¡Van a barrer todo a su paso!” Informó el capitán con una voz elevada.

Los usuarios de habilidades retrocedieron tras ir a recolectar los cadáveres y luego se escuchó el ruido de aviones que pasaron a gran velocidad dejando caer bombas de ‘luz’.

*BOOM*

Las explosiones fueron menores en potencia, pero que extendieran rastros de luz para todas partes hizo que los monstruos que estaban por llegar fueran heridos o asesinados con rapidez.

Permitiendo un respiro al grupo de defensa.

Edward miró a esos aviones que se camuflaron y desaparecieron a lo lejos sin ser vistos.

Esa tecnología y esa potencia no era algo que Rumania pudiera tener… No, no era algo simple de obtener.

Esas eran las fuerzas militares atlantes que vinieron del mar para prestar apoyo directo.

La Empresa Cosmos ocultaba más tecnología armamentística de lo que las personas comunes podían imaginar y esos aviones eran una prueba de ello.

A pesar de que no dejaban que otros países tuvieran esa tecnología, lo usaban en sus fuerzas militares.

Mientras que otros lugares apenas estaban actualizando sus equipos militares con encantamientos o runas mágicas dándole algo de potencia a través de la magia.

Edward suspiró… Sinceramente no podía decir nada ante la situación, esos aviones parecían aterradoras.

Capaz de darle a sus bombas efectos diferentes siguiendo los elementos era como tener magos para lanzar hechizos.

Mirando el descanso en la línea de combate trató de respirar para relajarse, pero no pudo.

Su mirada volvió a la grieta en donde seguramente abajo se encontraba el portal abismal.

¿Qué tal peligroso era que una grieta no sea reparada?

Ahora que bastantes fuerzas armadas estén presente junto a grandes grupos de usuarios de habilidades divididos por la zona dejo en evidencia lo aterrador del asunto.

Desde que había llegado había estado luchando retirándose perdiendo más terreno hasta que en esta línea pudieron tener un tipo de descanso ante los monstruos que llegaban como olas cada cierto tiempo.

De los dos mil soldados que participaron en el asalto para capturar el portal, terminaron muriendo cerca novecientos entre el enfrentamiento con los goblins y la posterior retirada.

Había preparados protocolos para este tipo de situaciones, pero el ‘Caos’ arrasó todo a su paso logrando que muchos murieran.

En cuanto a los Rangos S, cerca de treinta terminaron muriendo sin incluir aquellos que desaparecieron posiblemente en el portal abismal.

Hasta recuperar los cuerpos fue imposible debido a que el ‘Caos’ lo corrompía todo a su paso.

Si no fuera por el Duque Kristoph que lanzó un hechizo permitiendo que todos se retiraran, destruyendo parte de la Ciudad Constanza junto a los cadáveres, entonces era posible que el número de bajas se hubiera elevado.

Mirando ese portal Edward trató de controlar sus emociones, aun así, fue difícil.

¿Ella estará bien?

Ese pensamiento vino a su mente devorándolo en preocupación.

Que no hubiera noticias de la expedición era aterrador y ahora hizo que cada hora fuera agitada de la peor manera.

¿Por qué no había noticias de los dioses? ¿Se podían comunicar a través de ellos? ¿Rezando o realizando un ritual? ¿O tal vez lo hacían y esas existencias no le importaba?

Era gracioso para él que al llegar a una etapa de la situación siempre se preguntaba sobre los dioses, tratando de confiar en ellos.

Antes de que sus pensamientos se desviaran en una mala dirección, su reloj holográfico resonó y la expresión de Edward se volvió seria al leer el mensaje de su maestro.

Dirigiéndose a la parte trasera del campamento se movió en dirección en donde estaba el portal temporal instalado en un vehículo y lo usó.

En tan solo un momento llegó a la Ciudad Mamaia-Sat, en donde estaba el cuartel principal y donde era el área más cercana a la Ciudad Constanza.

Podía escuchar los sonidos de batalla y este lugar era en donde se llevaba a cabo la mayor batalla directamente en el frente.

Edward se dirigió directamente a donde su maestro le había avisado y pronto se lo encontró.

“La reunión con las fuerzas aliadas esta por comenzar, se hablará de varios temas importante.” Declaró el Director Vincent con un tono serio.

Su mirada estaba dirigida a esa grieta que ahora estaba más cerca que antes.

Edward asintió y tras esperar varios minutos avanzaron al cuartel principal.

Cuando entró, Edward pudo notar a los presentes.

La Cardenal Najjar como representante de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, el Cardenal Auguste de la Iglesia del Orden, y el Duque Kristoph de parte del Imperio Falion.

Sin embargo, también estaba el General Cocis por parte del ejército rumano y se encontraba Alfredo Rivas también conocido como el ‘General del Mar’ por parte del Imperio Sudamericano acompañado de una figura femenina que ocultaba su rostro.

“He logrado retroceder y purificar parte del Mar Negro que fue corrompido por el ‘Caos’. También junto a otros magos hemos levantado la tierra para que no fuera contaminada fácilmente e instalado barreras, creando una defensa para evitar que los monstruos escapen.” Informó el General del Mar con seriedad.

Como un Gran Archimago de magia de agua hacer que el agua del mar negro retroceda por varios kilómetros era algo posible para alguien de su capacidad y más cuando ese hombre de barba blanca era conocido por detener inundaciones que sucedían en las costas chilenas.

¿Qué tan aterrador podía ser que el ‘Caos’ se extienda por mar?

Los peces podían transformarse en monstruos grotescos y ellos extenderse por las costas del Mar Negro siendo posible que llegaran a cualquier playa y que crearan una gran destrucción.

Pero también si el agua se contaminaba iba a causar grandes problemas al medioambiente marítimo.

Era peor que un barco de petróleo cayera al mar.

“Es agradable escuchar eso.” Dijo la Cardenal Najjar asintiendo de forma agradable.

“Aun así, esto es el comienzo. Tenemos demasiadas cosas que solucionar y a cuál encargarnos. Siendo la defensa de Rumania el objetivo más importante.” Declaró el Cardenal Auguste logrando que el General Cocis asintiera y luego mirando a la Cardenal Najjar, precisó. “Las fuerzas conjuntas han rodeado la Ciudad Constanza, pero las críticas hacia nosotros son mayores tras lo sucedido.”

La Ciudad Constanza estaba rodeada con líneas de defensa para impedir que los monstruos pudieran alejarse causando terror a otras áreas.

Las fuerzas rumanas aceptaron el envío de tropas extranjeras y varios equipos de la Unión Europea y Rusia estaban presentes.

Sin embargo, lo que sucedió con el portal abismal hizo que las fuerzas aliadas originales recibieran demasiado críticas.

Capturar el portal abismal no fue una tarea fácil, pero cuando estaban en la etapa final a punto de lograr la tarea, las bajas en su bando se habían mantenido en mínimas.

Fue cuando el desgarro sucedió y tras que el portal se tragara al grupo que estaba cerca, que todo se convirtió en un desastre.

El ‘Caos’ corrompió a muchos individuos, cadáveres y extendió a muchos monstruos junto a abominaciones… Bastantes terminaron muertos ante esos ataques.

Si bien nadie se lo esperaba y fue un duro golpe totalmente inesperado, la culpa a nivel público recayó sobre las fuerzas aliadas.

“El problema no es la opinión pública. El problema es que hay fuerzas que se están desperdiciando en el cuidado de enemigos que asesinaron a muchos de los nuestros.” Agregó el Cardenal Auguste mirando fríamente a la Cardenal Najjar.

“Y nosotros asesinamos a muchos de los de ellos. ¿Cuál es tu punto?” Preguntó la Cardenal Najjar sin perder en actitud.

Edward notó las miradas serias de ambos lados y sabía de lo que estaban hablando.

Los goblins… Según lo que había escuchado la Cardenal Najjar logró llevarse a los ‘civiles’ de los goblins y logró que su líder se rindiera cuando se enteró de ese hecho.

A pesar de que hubo resistencia, los restos de las fuerzas goblins que fueron mermadas terminaron siendo tomados como prisioneros de la guerra.

Ahora las fuerzas de la Iglesia del Tiempo y el Espacio se estaban haciendo cargo de ellas disponiendo a sus paladines para su seguridad.

Eso a los ojos de otros era desperdiciar fuerza.

“Necesitamos dedicar nuestras fuerzas a este asunto. Ahora los Portales Abismales se convirtieron en un problema menor, la grieta es lo preocupante.” Declaró el Cardenal Auguste y mirando a los presentes, señaló. “Tampoco se olviden de los demonios. Ellos pueden parecer que están tranquilos en Oriente Medio, pero nunca se sabe.”

Los Portales Abismales disminuyeron de importancia siendo la grieta quien logró llamar la atención de todos.

Si hablaban de peligros conocidos, esa grieta que podía extenderse profundamente y atraer todo tipo de criaturas peligrosas, era quien se llevaba la mayor preocupación.

Cuando el ‘Caos’ se volviera lo suficiente denso, las abominaciones que nacerían no serían rangos S, sino que criaturas peores.

Agregando a los demonios, el problema podía escalar en cualquier momento.

“Deja de andarte con rodeos. Di cuál es tu punto.” Dijo la Cardenal Najjar con una expresión fría.

Todos miraron al Cardenal Auguste, pero él no se inmutó y habló.

“Usarlos. Para arreglar la grieta en la barrera dimensional necesitamos un Archimago de rango SSS de gran conocimiento o limpiar nuestro camino hacia la grieta y realizar un ritual a uno de los Dioses Primordiales o los Dioses de la Tierra. Solo ellos pueden arreglarlo.” Declaró el Cardenal Auguste cruzándose de brazos.

El lugar quedo en silencio de forma abrupta.

Su primera palabra no daba demasiado para entender, pero el ‘uso’ tenía una ambigüedad muy extensa… Siendo posible que dejara en evidencia que quería usarlo como ‘carne de cañón’.

Era cierto que era complicado para humanos promedios arreglar la ‘barrera dimensional’ la cual no veían, pero era posible para algunos individuos capaces.

Algunos viejos Archimagos de Terra nova eran existencias aterradoras a pesar de que eran ‘mortales’ y si bien Edward no era jugador, había escuchado historia de su maestro.

Tales individuos podían arreglar o cerrar esa grieta y si no era posible siempre podía buscar a los dioses.

El Dios del Tiempo y el Espacio o la Diosa del Orden eran dos Dioses Primordiales que estaban presentes en este mundo y que podrían responder.

La última opción eran sus guardianes… Los Dioses de la Tierra que habían protegido este mundo durante incontables años manteniendo la barrera dimensional a pesar de que se debilitaban con el paso del tiempo.

Sin embargo, para llegar a ese punto se necesitaba estar cerca del lugar, asesinar a todos los monstruos que salían y por último proteger aquellos que llevaban el ritual.

Había escuchado historias de demonios que podían causar un desgarro, pero esos desgarros podían repararse por sí mismo con el tiempo, en cambio esta ‘grieta’ no había tal posibilidad y para más dificultades podía extenderse aún más.

La Cardenal Najjar miró fríamente al Cardenal Auguste.

Esa mujer era la persona que salvó a los ‘civiles’ que se ocultaban bajo el portal abismal y también fue la mujer que logró que Zrag, el goblin que lideraba la fuerza, se rindiera.

Había usado a su gente para evitar que la batalla continuara y ahora se le estaba pidiendo que usara ese mismo método para empujar a los goblins guerreros a la batalla.

“¿Puedo dar un comentario?” Preguntó el General del Mar con cortesía.

No era un miembro oficial de las fuerzas aliadas y solo era alguien que había venido para evitar que el ‘Caos’ se extendiera.

Todos sabían que los ‘Generales’ bajo el Emperador Víctor tenían una inclinación a permanecer en sus tierras sin dar intervención en asuntos externos e incluso prestar ayuda.

Sin embargo, nadie podía ignorar a Rivas un Gran Archimago de Rango SS que podía causar devastación en zonas costeras.

Es por eso que asintieron.

“Todos los vasallos de Su Majestad Víctor han estado a la negativa de enviar refuerzos. Esto puede parecer el fin del mundo, pero nosotros ya hemos sufrido un apocalipsis en solitario. Sin embargo, Su Majestad de igual forma ha decidido dar un paso adelante enviándome para apoyar, pero especialmente enviando a mi acompañante.” Declaró el General Rivas y dándole una señal, la figura reveló su rostro y mientras todos miraban aturdidos, explicó. “Eva Santos, la Reina del Norte se arrepiente de sus actos pasados y ha decidido participar en esta batalla en nombre del Emperador Víctor.”

Las expresiones cambiaron al ver a Eva Santos, aquella que unificó las mafias de todo un continente bajo su poder y fue vencida en tan solo una noche por los dos gigantes del continente americano.

Ellos no participarían debido al poco interés para prestar ayuda en el extranjero cuando en sus momentos sus países no recibieron ayuda.

“Para pagar sus crímenes ha decidido ayudar a la humanidad en este momento tan desesperado.” Declaró el General Rivas con seriedad y cuando la Reina del Norte asintió con una sonrisa, comentó. “Espero que la acepten en sus fuerzas.”

Algunas expresiones cambiaron de forma extraña.

“Por supuesto, creo que hablo por todos cuando digo, que es importante tener aliados y por mi parte he visto su fuerza.” Señaló el Director Vincent al instante y dándole una mirada, preguntó. “¿Pero a dónde tratas de llegar?”

La expresión de Edward se mantuvo imperturbable, pero pudo notar expresiones cambiantes de los presentes.

Desde los dos cardenales hasta el duque… Su maestro hizo un comentario justo en el momento y sin cambio de expresión.

Sin embargo, todo esto parecía un movimiento político por parte del Emperador Víctor… Uno que llegó en el momento perfecto.

“Mi punto es que podemos dejar el pasado atrás mientras la misma persona busque cambiar con sinceridad. Eso mismo puede suceder con los goblins.” Declaró el General Rivas con un tono serio.

Esas palabras causaron que el General Cocis y el Cardenal Auguste frunciera el ceño.

Era innegable el dolor de que causaron a los goblins a los humanos en esta guerra… Las bajas que sufrieron ambos bandos fueron insoportables para algunos.

Pero al compararla con la Reina del Norte quien prácticamente era la persona que había unificado una mafia, sus crímenes parecían pequeños.

Los goblins mataron en una guerra, la Reina del Norte era encargada de la venta de drogas, soborno, asesinato y decenas de otros crímenes, muy seguramente muchos de ellos sin descubrir hasta ahora.

Los juicios políticos que se estaban llevando a cabo en el gigante del norte en el continente americano era una prueba de que su influencia se había extendido por gran parte del país, incluyendo a presidentes de regiones.

“Sé que ustedes pueden llegar a desconfiar de mí, pero si así lo desean no me importa hacer una promesa a algún dios sobre que lucharé al lado de la humanidad para derrotar el ‘Caos’ durante este periodo.” Declaró la Reina del Norte con una sonrisa.

Palabras claras y sin preocupaciones, pareciendo una mujer que no ocultaba nada y cuyo deseo era ‘pagar’ el daño ocasionado en su pasado.

Sin embargo, durante este ‘periodo’ marcaba que iba a ser temporal su ayuda y nadie podía decir que sucedería en el futuro.

¿Cómo fue que el Emperador Víctor logró que alguien de tan alto rango se convirtiera en uno de sus vasallos?

¿Era su carisma? ¿Promesas para vivir bien? ¿O algo más oscuro?

Al final no importaba, ahora oficialmente el Emperador Víctor tenía a otro rango SS bajo su mando… Convirtiendo el Imperio Sudamericano en una potencia aún más aterradora que antes.

“Si es así, podemos aceptarte en nuestras filas.” Declaró la Cardenal Najjar y cuando todos lo miraron, mencionó. “En cuanto a los goblins, también hablaré con ellos para que participen en las fuerzas aliadas como miembro de las fuerzas. En este momento necesitamos enfrentarnos al ‘Caos’ quien no distingue entre amigos de enemigos.”

Como ‘miembros de las fuerzas aliadas’ significaba que serían tratados como cualquier soldado y no iban a ser usados como carne de cañón.

No se le iba a dar misiones desfavorables o se los iba a poner en lugares desfavorables.

El Cardenal Auguste soltó un bufido al mismo tiempo que el General Cocis dejaba ver una expresión molesta, pero eso fue todo.

Ante el público esta era una alianza de la humanidad, pero Edward ahora mismo estaban viendo una batalla de intereses y problemas internos.

¿La humanidad estaba unida?

Ahora Edward se dio cuenta de que esas palabras eran una broma.

Mientras dos cardenales se enfrentaban entre ellos una influencia externa vino e hizo un movimiento en medio para lograr su objetivo, inclinándose en una dirección para demostrar su apoyo.

“Ahora lo importante. Necesitamos hablar sobre rescatar a quienes fueron tragados por el portal. Verificar el portal abismal y ver si es posible enviar apoyo para ayudarlos y rescatarlos.” Declaró el Duque Kristoph con seriedad.

La expresión del Cardenal Auguste se volvió fría otra vez.

“La Iglesia del Orden no se moverá. Generar pérdidas ahora para verificar algo que todos sabemos, es demasiado arriesgado y peligroso.” Respondió el Cardenal Auguste.

Cuando la expedición rumana entró al portal abismal, este se había autosellado y ahora cabía la posibilidad de que fuera de la misma forma.

Era difícil investigar debido a que el ‘Caos’ en esa zona era muy denso y retorcía todo logrando que incluso drones dejaran de funcionar y ni hablar de aquellos que podían mirar a la distancia, ser corrompidos era una posibilidad.

Aun así, fue bastante frío, ya que uno de los individuos que había desaparecido fue el miembro de los ‘Ejecutores del Orden’, Theodore.

“Tampoco nos moveremos. El ejército rumano se encuentra en una mala posición y a pesar de que algunos de nuestros héroes nacionales desaparecieron, no nos podemos arriesgar a perder tropas o a causar un mayor peligro.” Agregó el General Cocis en una negativa clara.

Adala la ‘Marea Azul’ y Dan ‘Ráfaga Veloz’ eran dos héroes nacionales muy conocidos, siendo la primera quien tenía mayor popularidad.

Ahora ellos estaban nombrados como ‘mártires’ rumanos por haber luchado contra el caos… Estaba siendo usados para unificar las opiniones y restringir aún más los gremios.

Entre los desaparecidos y que se encontraban cerca del portal abismal también estuvo Marius Posse, pero la diferencia con todos los demás, es que su gremio está siendo restringido y golpeado duramente para derribarlo.

A ese nivel los políticos se estaban moviendo para recuperar el control que tenían los gremios y que el ejército estuviera como representante, demostraba que estaba recuperando el poder que antes estaba en manos de los gremios.

Hacer un movimiento ahora era innecesario.

“Si lo vemos en panorama general hacer un movimiento ahora es demasiado problemático. Las posibilidades de que algún percance suceda y cause mayores problemas es demasiado alto. Es preferible moverse una vez que este todo preparado para cerrar la grieta.” Declaró el Director Vincent.

Sus palabras lograron sorprender a Edward, pero su maestro lo ignoró.

Apretando su agarre con fuerza trató de calamar sus emociones, pero fue bastante difícil.

“Aun así es importante moverse.” Agregó el Duque Kristoph y mirando a los presentes, declaró. “Y eso es lo que hará el Imperio Falion.”

El Cardenal Auguste y el General Cocis fruncieron el ceño ante esas palabras tan directas.

“Somos las fuerzas aliadas y esta es la tierra.” Advirtió el Cardenal Auguste.

Como fuerzas aliadas debían decidir todo en grupo o los problemas se extenderían y cada uno haría lo que deseara trayendo aún más problemas.

También esto era la tierra… No Terra nova donde el Imperio Falion se encontraba.

“Lo sabemos. Sin embargo, el Imperio Falion no abandonará a los miembros de su fuerza. Esto está más allá de la voluntad de la existencia que nos trajo. Es un asunto a nivel imperial.” Declaró el Duque Kristoph con seriedad y dando una mirada extremadamente fría, anunció. “Avanzamos juntos o todos nos retiramos.”

Sus últimas palabras eran una amenaza y demostraba hasta qué punto estaban dispuestos a ir.

Lo dejaban alcanzar su objetivo o todo el Imperio Falion se retiraba… Edward sabía que este era un movimiento de Cithrel, sin embargo, nunca pensó que iba a ir tan lejos.

No importa como el Imperio Falion trataba de mantener su neutralidad, no era frágil y fácil de dominar.

Era cierto que sus fuerzas disminuyeron con respecto a cuando llegaron y se extendió con un número de terranovense turistas, pero ahora seguían siendo poderosos.

Si bien solo el Duque Kristoph se encontraba activo como individuo de alto rango por parte del Imperio Falion y en su momento habían enviado a tres calamidades ‘oficiales’, la forma como terminó la guerra europea-demoniaca demostró que su número posiblemente fue mayor.

A pesar de que sus capitanes habían desaparecido, ellos no eran débiles y sus fuerzas militares se extendían entre los terrícolas y aquellos que venían de Terra nova.

Cooperaban con Grecia y ambos estaban muy unidos entre sí, pero quienes tenían todo el poder militar era el Imperio Falion que siempre se había dejado ver como una potencia apacible y tranquila.

“Estoy de acuerdo con el Duque Kristoph. Mientras las fuerzas que se utilicen sean personales y no causen reducción en la fuerza que defienden Rumania, no hay necesidad de negar sus movimientos.” Intervino la Cardenal Najjar y con un tono serio, agregó. “Y más cuando podemos apoyarlos para verificar todo el lugar y evitar contratiempos.”

Edward notó que habían hablado antes y su intervención fue perfecta logrando que el Cardenal Auguste solo le diera una mirada antes de retirarse.

Nadie deseaba cargar con la culpa de que las fuerzas imperiales se retiraron… Fuerzas que eran muy vitales en este momento a nivel militar y de conocimiento.

Ellos fueron quienes crearon el hechizo para estabilizar el portal y a pesar de que el desgarro fue causado por una influencia del otro lado, sin duda fue notable.

Todos se separaron y Edward se alejó con su maestro.

“¿Por qué?” Preguntó Edward con un tono serio.

Trato de mantener sus emociones lo más estable posible, pero la frialdad salió de su voz.

Estaba enojado de que su maestro no apoyara al Duque Kristoph en su movimiento y estuviera de parte del Cardenal Auguste.

¡Aurora y Alice estaban del otro lado del portal!

“Porque si vemos el panorama general, el mejor resultado es que cerremos la grieta y tomemos el control del portal abismal para recién enviar refuerzos.” Respondió el Director Vincent y con un tono claro, agregó. “Ahora estamos enfrentando a una grieta… Nos estamos enfrentando al ‘Caos’, un movimiento en falso y puede que toda la tierra se enfrente a un apocalipsis.”

¿Exagerado?

No, Edward había leídos grimorios y libros de Terra nova que hablaban de la energía divina conocida como ‘Caos’.

Corromper todo a su paso era posible y si la tierra o el agua se corrompía… Si las materias primas eran insuficientes y los monstruos aumentaban en número, un ‘apocalipsis’ no estaba lejos de ser considerado.

Ver el panorama general, era ver esa posibilidad y decidir moverse.

Ahora el Director de la Academia de Héroes que se había retirado tras la guerra europea-demoniaca para dedicarse a la educación, había vuelto a intervenir para enfrentarse al ‘Caos’ que podría causar graves problemas a la tierra.

¿Estaba en lo correcto?

No… Para Edward no estaba en lo correcto.

“Ese es su objetivo maestro, no el mío.” Declaró Edward con frialdad mientras se alejaba.

Ella estaba ahí dentro… Ambas habían desaparecido y se encontraba en el interior del portal.

¿Panorama general? A él no le importaba nada de eso.

Se había quedado al margen durante un tiempo y ahora que sus conocidas estaban en problema era imposible que no se moviera.

Ahora, aunque tuviera que cargar hacia adelante para atravesar el ‘Caos’… Lo haría.

Encontrándose al Duque Kristoph, Edward se acercó a su lado.

“¿Tienen un lugar para alguien más?” Preguntó Edward a ese poderoso vampiro.

Aunque tuviera que arriesgar su vida, tenía que seguir adelante.

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