Para usar el Modo Noche debes estar Registrado e Iniciar Sesión.
A- A A+

TG – Capítulo 241: Ya es hora.

Capítulo 241: Ya es hora.

Cuando llegó al lugar estaba todo oscuro y los monstruos asaltaron con furia destruyendo todo a su paso.

Fue muy difícil sobrevivir.

Era un Archimago de agua, un Rango S, pero en este momento se dio cuenta de que carecía de experiencia.

No importa lo fuerte que fuera, si no sabía usar esa fuerza no sería nada… Pero sobrevivió.

Ahogando todo a su paso, creando un pequeño lago en donde se ocultó usando su magia de agua.

Sin embargo, cuando salió y vio el lugar en donde se encontraba, por un momento se quedó aturdida.

El lugar era inmenso, rodeado de monstruos y enemigos por todas partes.

Su anillo espacial tenía ropa y algunas bebidas o aperitivos dietéticos junto a sus libros de magia, pero no había nada notable para sobrevivir.

Su manager y su equipo eran lo que se encargaban de llevar sus cosas… Quería comida, se lo daban.

¿Hizo mal participar en el asalto a los goblins?

Era un mago de rango S, era la ‘Marea Azul’ y había llegado al portal abismal con unos pocos del equipo.

Entonces antes de que se diera cuenta estaba en un mundo extraño… Aun así, Adala sobrevivió.

Se escondió en donde pudo, utilizó todo su conocimiento para adaptarse y sobrevivir.

Tuvo dificultades y casi terminó muerta muchas veces.

Por enfrentarse a una abominación hizo que una batalla a gran escala se desencadenara como ella como objetivo, si no fuera porque su magia de agua era versátil le hubiera costado escapar.

Luego esconderse por la noche sin hacer ruido… Sola en la oscuridad hizo que fuera extremadamente difícil de soportar.

El ruido, los gruñidos y ella escondida en un lugar recóndito sin moverse, tratando de aguantar su respiración y tratando de calmar su mente.

Estando sola, preguntándose sobre qué hacer o como sobrevivir.

¿Hizo mal en participar en el asalto a los goblins que la envió a este lugar?

Quería demostrar su fuerza, quería dejar en evidencia que ella no era una solo heroína urbana que disfrutaba todas las comodidades sin riesgos.

Cuyo trabajo no era solo cuidar a las ciudades apareciendo desde el cielo siguiendo una actuación.

Deseó demostrar que ella era un verdadero héroe, como aquellos que ocultaban sus identidades y ayudaban sin mediatizar todo o buscar ganancias.

Por querer cosas que en este momento estaban más allá de su experiencia y capacidad, casi terminó muerta.

Adala caminó al lado del individuo que hizo que ese ‘casi’ no fuera certeza.

Cédric Garreau, era un hombre delgado y pálido que en Rumania era conocido por su arrogancia y su ambición.

Vice líder del gremio ‘Los Custodios’ ese hombre tenía la actitud para ser arrogante debido a que había llevado a su gremio a liderar Rumania… Y lo había convertido en el más poderoso a nivel nacional.

Como una ‘heroína’ a nivel nacional, antes lo había conocido y su arrogancia junto a su orgullo desencadenaba comentarios demasiados directos por su parte, pero ahora era diferente.

“Ten cuidado con tus pasos. Tu túnica está diseñada para proteger y aumentar tu capacidad mágica, no para ser sigilosa. Así que tienes que aprender tu misma como disminuir tu presencia y no gastar tu energía mágica.” Recomendó Cédric con calma.

Un tono tranquilo y calmado, su figura seguía siendo delgada, pero ahora tenía rasgos de que había sufrido una cruenta vida desde que llegó.

Desde cicatrices en su rostro, mordeduras en su cuerpo y sin un brazo… Su cuerpo era la evidencia de lo que había vivido.

“He pasado tres meses viviendo en este lugar… Pero según tú, entré hace más de un mes… Lo sabía el tiempo es diferente.” Murmuró Cédric soltando un suspiro agotado.

Le había revelado todo lo que había sucedido, pero cuando escuchó el tiempo se confirmó que había una diferencia.

“No importa. Ya hemos perdido la persona para hacer los rituales, pero si nos encontramos con los demás tal vez puedan… Había dos miembros de las iglesias primordiales, ¿cierto?” Preguntó Cédric y al verla asentir, comentó. “Bien, tal vez ellos puedan comunicarse con el otro lado a través de sus dioses.”

Los dioses no respondían a todas las personas y eso no solo se extendían a los rezos, sino que también cuando se realizaban rituales.

Estaba tranquilo, pero Adala notó que era por su deseo de sobrevivir y continuar avanzando… Era la fortaleza de alguien que no se rendiría y que había sobrevivido durante un largo tiempo en este inhóspito lugar.

Tuvo suerte de encontrarse con él y que la salvara en ese momento, pero fue agradable que lo conociera desde antes.

Avanzando por el lugar desviándose de donde había huellas de criaturas, Cédric se detuvo un momento al mirar el suelo.

Era un mago de naturaleza y tenía cierta experiencia en la exploración.

“¿Qué sucede?” Preguntó Adala preparando su hechizo.

Cédric se sentó y con su única mano reviso el suelo, mirando las pisadas de las criaturas.

“Creo que…”

*BOOM*

“¡GRAAA!”

Un sonido explosivo junto a un rugido doloroso resonó desde lejos y era desde a donde iban las pisadas.

“Debemos retirarnos, seguramente son monstruos luchando.” Opinó Adala con cautela.

Ya había visto demasiadas batallas entre los mismos monstruos devorándose entre ellos para sobrevivir o volviéndose criaturas aún más grotescas.

No deseaba arriesgarse.

Sin embargo…

“No, esa explosión no se sintió como la que haría un monstruo.” Dijo Cédric y con una expresión grave, declaró. “Vamos, necesitamos ver qué sucede. Puede que los que vinieron contigo, estén luchando.”

Al escuchar esas últimas palabras la expresión de Adala mejoró.

Ella podía ser una inexperta, pero los miembros de las fuerzas imperiales y las iglesias eran individuos con una alta capacidad.

Avanzando, las expresiones de ambos cambiaron.

Los cadáveres de monstruos se extendían por los alrededores con árboles derribados como si hubiera pasado una estampida de bestias y entonces al seguir, sus expresiones cambiaron por completo.

Extendiéndose ante sus ojos estaba un campamento… No, solo las ruinas de ello.

Rodeándolo se encontraban monstruos despedazados como si una abrumadora fuerza lo hubiera aplastado.

Entre medios de ellos se encontraban cadáveres de goblins con sus cuerpos destrozados y sus órganos repartidos por el piso.

Algunos estaban aplastados, fracturados y por sobre todo destruidos… Por una abrumadora fuerza.

En medio de ellos estaban dos individuos repartiendo golpes.

Uno era un hobgoblin alto de la casta superior que estaba usando guantes con garras para enfrentarse a su oponente, mientras que la otra persona era una jovencita en su veintena.

*BOOM*

A pesar de que se veía delgada y frágil, los puños de la jovencita creaban un estallido de fuerza que arrasaba todo a su paso.

No estaba totalmente sana, en su cuerpo había heridas que atravesaron su traje de combate.

Pero sus ojos nunca temblaron y su expresión nunca cambio a pesar de que las heridas solo aumentaban.

“Vamos a…”

*BOOM*

Una explosión llegó del golpe tan potente.

La jovencita había esquivado las garras al contorsionar su cuerpo y había golpeado el estómago del hobgoblin enviándolo a volar hacia atrás.

Ella en vez de quedarse quieta, usó la habilidad parpadeo de su traje de combate y llegó a donde el hobgoblin estaba rodando.

*Boom*

Estaba algo alto en el cielo, pero luego se dejó caer en la espalda de ese hobgoblin creando un cráter de gran tamaño por la fuerza de impacto.

“Grhh…”

El hobgoblin tosió sangre, pero ella por su espalda lo atrapó por el cuello y torció su cuello con todas sus fuerzas.

“…”

Cuando el cuerpo del goblin cayó al suelo, ella aplastó su cabeza, salpicando la sangre en su ya manchada ropa.

Entonces, levantó su mirada y Adala tembló al sentir la presión.

No importa que se dijera que ella se veía joven, su rostro estaba manchado con sangre al igual que su ropa, pero su expresión estaba completamente fría.

Liberando una presión aplastante de un luchador poderoso.

“Cédric Garreau, vice líder del gremio ‘Los Custodios’ has estado aquí por bastante tiempo… ¿Ya debes conocer el lugar cierto?” Preguntó la joven al acercarse y cuando Cédric asintió, declaró. “Entonces ayúdame, necesitamos encontrar a todos los demás. Aunque pongamos el lugar patas arriba.”

******

Edward miró a lo lejos la grieta que se extendió en el cielo en las ruinas de la Ciudad Constanza.

A pesar que estaba en la en la Ciudad Mamaia-Sat no muy lejos podía sentir el ambiente ominoso y su visión estaba difuminada por el ‘Caos’.

Había escuchado que un miembro de la expedición había salido totalmente corrompido como una abominación, pero no sabía si había muerto.

El hechizo del Duque Kristoph había destruido parte de la ciudad junto a los cadáveres de los goblins y de los humanos, asesinando a muchas criaturas.

Los cadáveres del grupo de asalto y de los goblins que habían sido corrompidos y se habían convertido en monstruos a pesar de que estaban vivos fueron eliminados, pero eso no significaba que no hubiera otras abominaciones.

El ‘Caos’ era aterrador y sin las protecciones adecuadas podía convertir un humano normal en una aberrante criatura con una tremenda fuerza.

El costo no era lo grotesco o lo bizarro de las mutaciones, era la perdida de la mente y la corrupción… Edward había escuchado sobre que al ser corrompido podían tener pensamientos de toda clase.

Despertar los deseos oscuros, enfatizar una emoción e incluso distorsionarla… El ‘Caos’ era una energía divina que era relacionada con los demonios y en mayor categoría, los dioses malévolos o demoniacos.

“Ya es hora.” Murmuró al ver que le había llegado un mensaje.

Mirando los alrededores dejo de observar esa grieta a lo lejos que estaba causando revuelo y pánico a nivel mundial y se dirigió a los cuarteles militares.

No sabía si en un futuro llegaría un rango SSS… Puede que esos individuos sean pocos en número, pero existían.

Los más cercanos eran el Director Finn Ackermann quien con su compañero el ‘Barbegazi’ se podía considerar un domador de rango SSS y el Rey de Arabia quien era conocido como ‘Titán’ siendo un mago de tierra de rango SSS.

Era posible que las iglesias también tuvieran sus cartas secretas para intervenir en caso de problemas y también se encontraba el Imperio Falion quien al ser el imperio más poderoso de Terra nova significaba que tenía individuos de tal rango.

Claro, esos individuos no eran ordenados por nadie y nadie podía controlarlos e incluso la opinión pública no podía moverlos.

Aun así, se debía hacer algo y si la situación se descontrolaba era posible que terminaran moviéndose.

Edward se avanzó hasta que se encontró el punto de reunión que era un edificio como un hotel.

En la puerta se encontraban dos elfos del Imperio Falion de Rango S, sus miradas serias y frías dejaban en evidencia que el lugar era importante.

Cuando Edward tocó la puerta, esta se abrió y Venali se reveló.

“Su Alteza lo ha estado esperando.” Dijo Venali con un tono respetuoso y dando una señal para que pasara, agregó. “Se encuentra en el patio.”

Con esas palabras, ambos avanzaron por la sala hasta que salieron al patio trasero.

El edificio era alto por adelante como si fuera un departamento, pero el patio era grande y había un gran espacio libre para descansar y estar.

En una mesa bebiendo té se encontraba la princesa del Imperio Falion y una jovencita que Edward no había conocido.

Rasgos asiáticos, rostro redondo y cabello negro, siendo bastante guapa y joven.

“Edward por fin has llegado, te presento a Yoshihisa Akira.” Presentó Cithrel con una suave sonrisa diplomática.

La joven se levantó y le dio la mano con una sonrisa.

“Puedes llamarme Akira. Aunque no lo creas, he escuchado mucho de mí ‘senpai’.” Reveló Akira y con una media sonrisa, comentó. “Me puedo considerar como una antigua estudiante bajo Aurora y Alice.”

Su media sonrisa llevaba una preocupación evidente que Edward notó con claridad.

“Edward Palmer. Espero que hayas escuchado cosas buenas.” Dijo Edward y con un suspiro pesado, agregó. “Aunque lo dudo.”

Se había comportado mal en su tiempo y se había alejado totalmente permaneciendo desconectado de ambas.

Era hasta el punto de que ahora estaba conociendo a su ‘compañera’ y solo había oído hablar de ella por Aurora que de vez en cuando se acercó durante la academia.

“Un poco de esto y poco de aquello.” Señaló Akira con una media sonrisa y dando una mirada seria, declaró. “Gracias por ayudarnos.”

La expresión de Edward se volvió seria al verla inclinarse.

Yoshihisa Akira líder del gremio ‘Tormenta Helada’, conocida como la ‘Tempestad’… Esa joven era uno de los rangos S más reconocidos de Japón y su gremio de nivel medio era poderoso.

Ella se hizo llamar una antigua estudiante bajo Aurora y Alice, pero ahora su agradecimiento demostraba que era su amiga.

“No necesitas agradecerme. Hago esto por mi propia voluntad y porque quiero asegurarme de su estado.” Declaró Edward dando una sensación de frialdad y al notarlo, comentó. “Ellas se pueden considerar mis amigas también.”

Alice prácticamente no hablaba con él y siempre mantuvo una gran distancia, pero era diferente con Aurora.

Ella siempre lo trato bien e incluso cuando estuvo bajo de ambas, fue mejor tratado por Aurora que por Alice.

Sin embargo, ahora que podían necesitar ayuda, él no dudaría en ofrecerse… Como muy seguramente ambas se moverían si él lo necesitaba.

“Aurora seguramente estará feliz por sus amigos.” Dijo Cithrel de repente y con una media sonrisa, comentó. “Aunque Alice seguramente este feliz con comida.”

Su comentario fue para animar la atmósfera lo que hizo que ambos dieran sonrisas, pero al final la situación se puso tensa.

Hoy a la noche antes de año nuevo se moverían para ir a ver el portal abismal… Adentrarse a donde se encontraba la ‘grieta’ y el portal para verificar todo.

Estaban ansiosos.

“Espero que esté bien.” Murmuró Akira sin poder resistirlo.

Como una profesional trataba de controlar sus emociones, pero Edward pudo ver como apretaba su puño.

“Sigues siendo una llorona, pero que al menos espero que te hayas quitado lo debilucha.”

Una voz gruesa y pesada sonó desde cerca y Edward notó como un bestia gigante atravesaba un portal junto a una joven.

La joven se encontraba en su veintena y a pesar de que su rostro redondo y encantador junto a su baja estatura le daba cierto encanto, su inexpresividad alejaba todas las miradas.

A su lado se encontraba un enorme gorila negro de seis metros de alto con un pelaje negro y ojos rojos.

Su musculoso y fuerte cuerpo junto a su físico generaba una gran presión y daba la sensación de tener un gran poder.

El mago espacial que los trajo, se inclinó y desapareció.

“Déjenme presentarle. El gigante que habla sin saber es César y la hermosa joven a su lado que le gusta relacionarse con un tonto, es Charlotte Cuvillier.” Presento Akira con una mirada que rebajaba al feroz gorila atronador y dándole una mirada de desdén, comentó. “También se puede considerar como mi ‘senpai’.”

Edward miró a la joven en su veintena que inclinaba la cabeza y luego miró al gorila atronador que revelaba sus dientes blancos… Tan solo para volver la mirada a la joven.

“Ella no es la estudiante. El estudiante soy yo.” Declaró César con una expresión feroz y dando un paso adelante miró fijamente a Edward y comentó. “Te ves fuerte, espero que no seas tan llorón como nuestra compañera.”

Edward sintió una gran solemnidad en su mirada, pero también una ferocidad abrumadora, muy diferente a como bromeaba con Akira.

“Oye, ¿a quién le dices llorona?” Exclamó Akira lanzando varios copos de nieve que el gorila atronador golpeó con sus dedos.

“¿A quién más? ¿Quién fue la que lloró durante el entrenamiento de Alice?” Preguntó César revelando sus dientes con una sonrisa burlona y golpeándose el pecho, declaró. “¡Tienes que ser como yo! ¡Que nunca tuvo miedo al enfrentarme a ella!”

“No es porque tuvieras miedo, ¡es porque eres un masoquista!” Señaló Akira de inmediato.

“…”

Ambos se miraron y se rieron divertidos y entretenidos.

Su risa fue animada a pesar de que el encuentro se debía a una razón pesada y complicada.

“No te preocupes. Aurora es fuerte y nadie puede detenerla cuando se pone un objetivo.” Declaró César con una voz elevada y palmeando a Akira con su gran mano, anunció. “¡Pero Alice por comida es imparable!”

Akira soltó una risa y los otros lo siguieron.

Sin duda todos estaban preocupados, pero César tenía algo que los demás no tenían… Confianza.

Una abrumadora confianza en la fuerza y capacidad de la otra parte.

“Ellas estarán bien.” Intervino Cithrel y dando una mirada, señaló. “Aun así, vamos a prepararnos. Tenemos que estar perfectamente preparados para esta noche.”

Necesitaban verificar el portal abismal y si era capaces de enviar refuerzos.

Descarga:

Deja un comentario para mostrar que estuviste aquí:

Necesitas Iniciar Sesión para comentar.