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TG – Capítulo 243: Designio.

Capítulo 243: Designio.

En una pequeña cueva una mujer en sus cuarenta y tantos años estaba arrodillada devotamente.

Su gran espada estada clavada en el suelo creando una distorsión espacial que la mantuvo oculta.

La mujer temblaba cuando el espacio se retorcía a su alrededor y si alguien miraba de cerca se podía dar cuenta de que hubo rastros de rejuvenecimiento cuando el ‘tiempo’ retrocedió.

Amanda Minal estaba recibiendo de forma directa el designio de su dios y solo los poderes de tal existencia la afectaron.

“…”

El tiempo paso hasta que la mujer abrió sus ojos con una mirada brillante.

Su dios le acababa de señalar su camino… Le acababa de informar de forma directa su destino y sus siguientes movimientos.

No fue con palabras incomprensibles o cuestionables que podían ser difícil de comprender, fue con una claridad absurda y directa.

Sin embargo, Amanda se levantó con un gran fervor.

Era difícil no sentirse especial cuando se comunicó directamente con ella que era uno de los numerosos paladines de la iglesia y uno de los tantos que se encontraban en su mismo rango, pero ante todo estaba extasiada.

Sabía que algunos individuos en la iglesia oyeron la voz de forma directa en su mente como la primera vez que esa existencia le informó a la humanidad de que el mundo que habían pensado que era un juego, era real.

Escuchar su designio haría que cualquiera se sintiera agradecido.

Tal vez muchos lo cuestionaban por sus acciones y sus decisiones… Ya sea durante ‘Terra nova’ que todos creían que era un juego, por su indiferencia a la hora de no revelar la verdad o simplemente por su falta de ‘autoridad’ que lo hizo usar redes sociales en un momento del pasado.

Si bien no era como algunos dioses conocidos de Terra nova por ser muy sociales hasta descender y ‘jugar’ con los mortales, si comparaban a su dios con la Diosa del Orden, esta última termina pareciendo más ‘divina’.

Aun así, para un paladín recibir sus palabras era un acto demasiado deslumbrante y en muchos casos un sueño.

Había una razón mayor al fanatismo para ese hecho.

“Cumpliré con sus palabras mi señor.” Declaró Amanda levantándose.

Tomando su espada pudo sentir como el ‘espacio’ se retorcía a su favor y en menor medida el ‘tiempo’ la favorecía.

Un paladín a diferencia de los otros usuarios de habilidades aumentaba su fuerza a través de su dios.

Si bien tenían que mejorar su arte de espada y destreza en el combate, era la ‘fe’ y la ‘creencia’ en su dios junto a la respuesta de tal existencia lo que le prestaba poder.

Era por eso que los paladines templaban su ‘fe’ y fortalecían su creencia, en caso de que esta ‘creencia’ temblara también lo harían sus poderes y en ese sentido era posible la ‘caída’ con la cual perderían todo su poder.

El Dios del Tiempo y el Espacio era una existencia peculiar a la cual podían cuestionar e incluso insultar, pero mientras siguieran su designio y sus intenciones seguirían pudiendo usar su poder.

Eso hizo que los debates en la iglesia sean recurrentes y normales, pero también disminuyó la posibilidad de que los paladines perdieran su fe cuando otros trataban de cuestionar a su dios.

Ahora Amanda al recibir el designio de su dios pudo usar con mayor medida los poderes de esa poderosa existencia.

Tal vez no podía compararse con la Cardenal Najjar que dominaba el ‘espacio’ e incluso el ‘tiempo’ a voluntad.

E incluso tal vez no sea como la Sumo Sacerdotisa Xaali en áfrica conocida por ser la persona con mayor tasa de respuesta de su dios, la cual hasta podía ver el pasado o retroceder el tiempo en una pequeña área por algunos minutos para salvar a una persona, pero para Amanda esto era suficiente.

Era imposible seguir la voluntad de su ‘Dios’ al pie de la letra debido a que desconocía a tal existencia y su forma de pensar de forma precisa, pero Amanda como gran parte de los paladines trataba de hacer lo mejor siguiendo las pocas señales que dejaba ver.

Saliendo de la cueva, Amanda avanzó hacia una dirección en particular mientras sus alrededores se distorsionaban logrando avanzar cortando camino.

Las palabras de su dios le marcaban el camino a seguir y Amanda avanzó sin dudar, queriendo cumplir con su objetivo de la mejor forma.

Ese ‘designio’ le había señalado su camino para encontrarse con los demás y de cierta forma especificando su destino.

Cortando el espacio otra vez para avanzar como si estuviera aerotransportándose, Amanda se detuvo cuando encontró un gran árbol.

El pilar de oscuridad estaba en la dirección contraria y ahora no estaba tan lejos, pero Amanda avanzó hacia el árbol.

Era un árbol de varias decenas de metros y estaba todo seco, a su alrededor en la tierra estaba todo quemado y en lo alto se encontraba un elfo.

“Por fin hemos encontrado a otro.” Dijo el elfo con un largo suspiro.

Alros miembro de las fuerzas imperiales de rango capitán, un rango S… Amanda lo identificó de inmediato, pero no se sorprendió al encontrarlo.

“He recibido la guía de mi señor, llama a los otros. Necesitamos partir.” Declaró Amanda con solemnidad.

La expresión de Alros se volvió seria y usando una pequeña flauta empezó a tocar de forma silenciosa.

Estaba usando magia de aire para extender el sonido a una gran distancia y a pesar de que Amanda no podía escuchar nada, sabía que algo estaba sucediendo.

Como una antigua jugadora sabía que los mismos grupos tenían distintas formas de comunicación en la cual algunas veces eran muy personales.

En este caso, Alros estaba usando su flauta mágica junto a su magia de aire para tocar y extender un sonido a una gran distancia… Que le llegaría a aquellos que tuvieran los receptores de comunicación.

“Evade las barreras de magia espacial y es una buena forma de comunicación cuando no hay magia mental para telepatía o no existen suficientes cristales de comunicación.” Explicó Alros con una sonrisa sacando un cristal de comunicación.

En ese cristal se proyectó Urfin que llevaba una expresión seria.

“¿Has recibido algo de tu dios?” Preguntó Urfin al ver la expresión solemne de Amanda y cuando ella asintió, declaró. “Espera, en un momento volvemos con los demás.”

Si bien la tecnología no funcionaba en este lugar debido a que no había ninguna red para extender la señal, los cristales mágicos funcionaban con energía mágica y eran artefactos.

Para algunos podían ser primitivos, pero Amanda estaba seguro de que era esta forma por la cual el grupo de imperiales se reunió.

Al primero que vio llegar fue a un humano de piel roja con pequeños cuernos en su cabeza… Siba, el humano de las tierras del fuego.

Luego por otra parte llegó una enana que llevaba un gran martillo más grande que ella todo ensangrentado, esa era Meden.

Al final llego otro enano con una barba con trenzas largas.

“¿Qué dijo tu dios?” Preguntó Urfin y con un tono serio, declaró. “Yo no pude comunicarme con la Diosa del Conocimiento, aunque solo rece varias veces. En cuanto al ritual no tenemos los materiales para realizarlo.”

El rezar podía conectarse con ese dios y a veces podía haber respuesta mientras que otras veces no.

Solo el ritual podía otorgar una conexión mayor para interactuar con esas existencias y si bien la respuesta tampoco era segura, Urfin parecía tener confianza para obtenerla.

Era muy posible que fuera de tal modo debido a que la Diosa del Conocimiento era la existencia que se encontraba en el Imperio Falion y a la cual ellos adoraban.

“Me ha guiado a ustedes y me ha señalado mi siguiente objetivo para reencontrarnos con los demás.” Precisó Amanda con claridad.

A diferencia de la Diosa del Conocimiento que era dios de otro mundo y la cual recién tuvo conexión con la tierra por sus creyentes que la adoraban, el Dios Primordial era más poderoso y estaba presente en todas partes.

Al ser el ‘Tiempo’ y el ‘Espacio’ significaba que podían adorarlo en cualquier lugar y momento… Ahora que no respondiera era otro asunto.

El grupo avanzó con Alros creando una ventisca a su alrededor para ocultarlos y logrando que parecieran como si fuera una pequeña tormenta veloz al moverse.

Los monstruos lo ignoraron debido a que daba la sensación de naturaleza y su presencia no era sentida.

“También hemos rezado a otros dioses ‘ortodoxos’ de Terra nova de los cuales algunos de nosotros hemos obtenido respuesta en el pasado, pero no he logrado establecer ninguna conexión.” Informó Urfin con seriedad.

Estaba hablando por su grupo y era normal que adoraran a diferentes dioses debido a la heterogeneidad de los miembros y la multiplicidad de dioses en Terra nova.

“Por supuesto ninguno es un ‘Dios Primordial’. Es por eso que estábamos viajando por los alrededores en busca de cualquier otro miembro.” Agregó Urfin en voz baja con un ligero tono preocupado.

Era inútil rezar a un ‘Dios Primordial’ cuando podían ser ignorados con bastante facilidad debido a que podían resultar insignificante ante los ojos de tales existencias.

En cambio, rezar a sus dioses era un buen método con una alta tasa de respuesta, ya que era posible que antes hicieran donaciones y fueran devotos a su dios.

Avanzaron por bastante tiempo hasta que Amanda se detuvo mirando a un gran grupo de monstruos que estaban en el suelo.

“¿Es este lugar?” Preguntó Alros con curiosidad, pero notó la expresión de Urfin que tenía una media sonrisa.

Amanda también miró hacia abajo y encontró la criatura que buscaba.

Era una criatura de cinco metros de alto con brazos y piernas gruesas junto a un cuerpo grande.

Su piel era negruzca sólida y en su mano se extendían garras.

Esa criatura estaba caminando por el suelo en medio de los monstruos hasta que levantó su cabeza de inmediato notándolos a pesar de que supuestamente estaban ocultos.

Su boca se abrió revelando sus dientes negros y relucientes, mientras que sus ojos tan negros que lo hacían diferente a su piel, brillaron con fuerza.

Dando un paso hacia adelante bajo sus pies se crearon plataformas negras y la criatura empezó a caminar en su dirección elevándose.

Alros estaba frunciendo el ceño, con su mano en el mango de su espada, pero Urfin le hizo una señal para que se detuviera.

La criatura se acercó y cuando entró al hechizo de ocultación, la piel se volvió líquida al igual que todo su cuerpo y retrocedió revelando una joven en su interior.

Alice Campbell también conocida como la ‘Glotona’ por su participación en el torneo internacional se reveló, mientras la oscuridad volvía a su espalda.

“¿Situación?” Preguntó Alice abriendo una bolsa de papitas.

Hace un momento estaba en medio de un gran grupo de monstruos y ahora se veía totalmente relajada.

Aun así, Amanda notó que su mirada estaba en ella, como si se hubiera dado cuenta de la persona que logró encontrarla.

Al ser un paladín del Dios del Tiempo y el Espacio seguramente esperaban mucho de ella, Amanda estaría en su misma situación y esta vez no fallo.

“Todavía falta una parada.” Declaró Amanda con seriedad dándole una señal para moverse.

El grupo progresó, no tan alto en el cielo para no meterse en las nubes oscuras y tampoco tan en el suelo, para no ser atacados de repente.

Se pudo ver criaturas voladoras, pero Alros demostró un control único en la magia de aire para ocultarlos a la perfección.

El grupo siguió volando durante un tiempo, hasta que todos se detuvieron al ver un enorme dragón oriental a lo lejos.

Era un dragón largo y a pesar de que estaban lejos podían ver que estaba conformado por agua… Muy al estilo de las fiestas en donde los magos realizaban este tipo de muestras para alardear de su control y poder.

A pesar de que estaban muy lejos era visible y estaba claro de que fue realizado para llamar la atención a todos los observadores.

Una gran cantidad de monstruos se dirigieron a esa área a toda velocidad y el grupo también se movió.

Era una forma de llamar la atención bastante problemática, pero funcional debido al tamaño de tal dragón de agua que hasta pasaba por las nubes y dejaba entrar algo de luz.

Habían pasado bastante tiempo en este lugar y no había duda de que algunos miembros del grupo estaban preocupados.

“¡Grra!”

*BOOM*

Avanzando con rapidez empezaron a escuchar aullidos y rugidos junto a explosiones a lo lejos y cuando se acercaron todos vieron un gran campo de batalla.

Guiando al dragón oriental de agua se encontraba Adala que estaba prestando atención a su hechizo, a su lado se encontraba un hombre con un solo brazo protegiéndola.

Quien se encargaba de todos los monstruos era una jovencita que se estaba moviendo por el medio a una alta velocidad cortando todo lo que encontrara su paso.

Su aura verde volaba con gran velocidad en múltiples direcciones siempre golpeando a sus objetivos y luego sus cortes rojos partían a los monstruos con facilidad.

Para finalizar a veces solo se detenía y cortaba con mayor fuerza logrando que los monstruos cayeran divididos ante un poderoso corte altamente destructivo.

Alice fue quien reaccionó de inmediato creando plataformas negras a sus pies, sus brazos salieron de su espalda y cargó hacia los monstruos.

Sus brazos negros descendieron al suelo para afirmarla a la vez que atravesaban a algunos monstruos tan solo por caminar.

Cargando a una alta velocidad, Alice llegó a donde estaba su compañera y aterrizó mientras los brazos a su espalda cortaban y atravesaban a todos aquellos que se acercaban.

Aurora al verlo dio una sonrisa.

Por su parte los demás se movieron, el dragón de agua era una forma muy primitiva para llamar la atención y peligrosa.

Pero en este lugar no había muchas formas para comunicarse debido a que los medios tecnológicos eran inútiles.

El grupo se movió.

Habían estado durante un tiempo en este lugar y habían pasado por bastantes situaciones, así que entendían como moverse.

Siba era un ejemplo claro, a pesar de ser un mago de fuego no utilizó su magia de forma deslumbrante o generó explosiones para no llamar la atención o atraer las criaturas con la luz del fuego.

Por su parte Meden también trató de disminuir el ruido cuando realizaba sus golpes y era por eso que usaba magia de tierra al atacar.

Dejando a Alros controlando el sonido con un hechizo de magia de aire para evitar que más monstruos se acerquen y a la vez avanzando con sus dos espadas curvas.

Urfin también atacó cortando a los monstruos y derribando a las abominaciones que se acercaban con Amanda quien lo acompañó.

Su aura de espada distorsionaba el espacio con una fuerza mayor que antes.

Solo necesitaban que el dragón fuera visto en lo alto y no que el sonido se extendiera.

Ahora que estaban reunidos quedar atrapado iba a ser muy difícil, pero no sabían que otro peligro había era por eso que se cuidaron.

Entonces, antes de derribar a los últimos monstruos, varias flechas llegaron desde lejos golpeando a las criaturas.

A lo lejos se pudo ver a Dan Stolojan, junto a Theodore Laurent y Marius Posse.

Todo ellos eran los miembros que estuvieran más cercanos del portal abismal y ahora todos estaban reunidos.

Amanda había cumplido con el designio de su dios para reunirlos.

****Nota del autor:

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