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TG – Capítulo 255: Realista.

Capítulo 255: Realista.

Soy el más viejo de nuestra raza, pero incluso con mis ochenta años de vida cuando nací el mundo ya se enfrentaba al ‘Caos’.

Al principio se culparon a las ‘criaturas del mal’, esos individuos de pieles rojas y cuernos.

En esos tiempos era pequeño, pero podía saber que nosotros… Nuestra raza era débil e incluso tratado como monstruos y bestias salvajes.

¿Lo éramos?

Esa era una pregunta que me hice desde que tuve razón y me di cuenta de que algunos tenían más instintos bestiales que inteligencia.

Tal vez por mi sentido de racionalidad fui tomado como chamán.

Como miembros pertenecientes a la orgullosa casta superior, nosotros éramos lo que para los humanos era la nobleza.

Grandes y poderosos… Que fueron igual que las otras razas al enfrentarse al ‘Caos’.

Al principio recuerdo que empezó con algunos monstruos que llegaban de vez en cuando a la aldea y antes que me diera cuenta, nuestra aldea fue derribada por tales monstruosidades.

Huimos, pero la batalla continuaba por todas partes.

Los seres del bosque fueron contaminados de forma terrible sin poder vivir, los humanos se derribaron entre ellos y cuando fueron a enfrentarse al ‘Caos’, cayeron ante la implacable cólera de los monstruos.

Tales criaturas no tenían inteligencia, pero eran muchos y lentamente se expandía cada vez más.

Corrompía el agua, la tierra e incluso el aire… No dejando lugar para vivir.

Las razas con mayor población sufrieron ese golpe y al no tener alimento empezaron a apuñalarse entre ellos para obtener lo que deseaban, para tratar de sobrevivir.

Nosotros fuimos iguales, atacando a otras tribus y a otras razas.

Eso fue hace más de cincuenta años y fue en ese momento que aprendí, que hubo un momento en el que el ‘Caos’ fue detenido.

Era gracias a nuestros guardianes… Tenían muchos nombres y títulos siendo adorados en diferentes partes de diferentes formas.

Los humanos hasta le dieron una historia como ‘dioses’, pero en cuanto a nosotros lo conocimos como los ‘Guardianes de Abakas’… Los guardianes de nuestro mundo.

Tal vez otras tribus ignorantes no les importaban, pero parte de su historia se trasmitía entre algunos chamanes.

No sé dónde o cuando empezó el ‘Caos’ a corromper este maravilloso mundo, pero lo que si entiendo era que fue cuando ellos se debilitaron.

Sobrevivir fue difícil, hasta que él apareció.

Era astuto desde cuando nació, era un hobgoblin que hizo orgulloso a toda la casta superior… Alguien talentoso y hábil.

Dar nacimiento a una vida en esa clase de ambiente era cruel, pero era una forma de no perder la esperanza.

Esa pequeña criatura creció volviéndose más hábil, hasta que un día al mirar al ‘Caos’ por sí mismo, cambio… No, no cambio él encontró su objetivo.

Lamentablemente la debilidad de nuestros guardianes se hizo más evidente y su ayuda cada vez más efímera.

Razas completas terminaron muriendo, pero en medio de ese cruento desastre él se movió.

Era hábil, capaz y podía llegar a ser aterrador.

Su objetivo no era algo tan simple como salvar a una tribu, era salvar a la raza goblins… Era salvarlos a todos.

Con miedo, fuerza y terror empezó a unir a las tribus y antes de que alguien se diera cuenta se había convertido en el ‘Salvador’… Zrag había comenzado su búsqueda sabiendo en donde podía estar la esperanza.

Aun así, el mundo estaba llegando a su fin, no uno natural, uno ocasionado por la corrupción sin control.

Los mares y ríos se tiñeron de negro por la corrupción, la tierra se volvió infértil y las plantas se convirtieron en monstruos junto a los animales.

Las demás razas terminaron llegando a su fin en medio de sus conflictos que nunca terminaron.

Era difícil decir si ellos tenían un ‘salvador’ o solo fuimos nosotros, pero si lo tuvieron ese individuo no logró ayudarlos.

En nuestro caso hubo momentos en la que la situación parecía difícil e imposible para nosotros, pero él lo lograba.

Cuando nuestro destino estaba al otro lado del mar negro que era capaz de corromper a todos lo que tocaban, él se movió con naturalidad.

Como si supiera a donde ir… Como si alguien le señalara el camino.

En un momento dudé si eran nuestros guardianes, pero en ese tiempo las ‘voces’ de esas existencias ya no podía ser escuchada con claridad.

Atravesamos ese mar siguiendo los túneles creados por el ‘Hacedor de Caminos’, que en ese tiempo solo buscaba sobrevivir al igual que todos y tras una gran travesía, lo logramos.

Entonces en ese momento llegó… Nuestros guardianes ya no pudieron resistir su lucha y cayeron.

Como ultima hurra lograron clavar su voluntad en estas tierras tratando de retrasar el ‘Caos’… Ese gran pilar de oscuridad es la voluntad de nuestros guardianes.

Es la marca que dio final a este mundo que apenas pude conocer.

Tal vez nos ayudaron debido a que éramos los únicos que quedaban en estas tierras de oscuridad.

Sin embargo, todavía no habíamos sobrevivido.

El portal estaba presente para dirigirnos a otro lugar, pero la duda era alta y muchos causaban problemas.

Reunir a las distintas tribus con sus diferentes castas inferiores, medias y superior liderados por sus respectivos líderes, fue un desafío, pero él se mantuvo en pie y lo superó.

Sin confiar en nadie, sin acercarse a nadie no tenía debilidad y era implacable para alcanzar su objetivo.

Deseaba que la raza goblin sobreviviera y si para ello tenía que tomar decisiones difíciles, entonces lo haría.

Tales como asesinar a quienes se oponían, torturar a los malhechores, castigar a quienes trataban de enfrentarlo o simplemente dejando a un grupo de su gente para que sobreviviera en este mundo entendiendo que en el otro lado podía ser peligroso e incluso mortal.

Si… Tal vez los has visto, aquellos goblins más problemáticos fueron ‘abandonados’ para que sobrevivieran en este lugar inhóspito.

El otro lado era una incógnita y era posible que terminaran muertos, es por eso que dejo a esos individuos salvajes atrás.

En cuanto a nuestro grupo fue igual.

Aquellos que no pudieron abandonar su mundo y arriesgarse, aquellos que desearon sobrevivir en un lugar que conocían decidieron quedarse.

Ya sea si ellos al ir al otro lado desaparecían o nosotros al quedarnos sobrevivíamos, la posibilidad de que su especie siguiera existiendo estaba presente.

Lo que él no tuvo en mente, era que el ‘Hacedor de Caminos’… El ‘Gran Gusano’ fuera contaminado por el ‘Caos’, afectando su naturaleza pacifica a una salvaje y agresiva.

******

“Ahora somos sus objetivos… En su agresividad compartida por sus crías, pronto nos convertiremos en sus enemigos al mismo tiempo que este mundo está llegando a su fin más rápido de lo que nadie habría pensado.” Dijo el goblin y señalando a una estatua que estaba en el pequeño claro, precisó. “La voluntad de los dioses está llegando a su fin y con ello su última protección.”

Aurora observó la estatua.

Era una estatua extraña, con múltiples formas que no podían discernirse con precisión… Tal vez, ese objeto era el símbolo de los ‘Guardianes’ de este mundo, de los dioses de este lugar.

Ahora estaba ligeramente agrietado, pero liberaba una tenue onda que lograba dar vida a este pequeño claro en donde la naturaleza daba sus frutos para alimentar a aquellos que lo necesitaban y de paso generaba agua potable.

No era grande y solo era suficiente para que los cien individuos que habitaban en este lugar sobrevivieran.

Aurora se quedó en silencio mirando a esos goblins.

No necesitaba que alguien comprobara si la historia de ese anciano era verdad… Ella podía sentir que era una historia muy posible y eso generó demasiadas dudas.

Ellos parecieron… Que no fueron ayudados por el Dios del Tiempo y el Espacio.

A diferencia de la tierra en donde los Dioses de la Tierra se debilitaron y pidieron ayuda a un Dios Primordial, aquí no parecía que tuvieron ayuda externa.

Al menos no, hasta que fue demasiado tarde.

¿Por qué el Dios del Tiempo y el Espacio no los ayudó?

Esa pregunta apareció en su mente y al momento siguiente se dio cuenta de lo ingenua que era.

¿Por qué un Dios Primordial que ni siquiera se había movido en Terra nova los ayudaría?

Esa pregunta generaba una más importante… ¿Por qué ese Dios Primordial ayudó a la tierra?

Cuando esa pregunta apareció en su mente, ella tembló con sutilidad y respiró hondo.

Tal vez no creía en ninguna existencia, pero si tuviera que elegir a quien era más cercana, entonces ese resultaría ser el Dios del Tiempo y el Espacio por la influencia de la iglesia y por otras razones.

Llegando ser al único que había rezado.

“¿Qué tienes planeado?” Preguntó Aurora respirando hondo y mirando al anciano goblin, precisó. “¿Por qué me has ayudado y como deseas cooperar?”

Siempre le pareció inútil preguntarse sobre las razones de esas existencias, porque al final tal vez la respuesta no sea de su agrado.

No sabía cómo lo miraban, pero entendía que entre más poderoso era un individuo más indiferente era con quienes no le importaba.

Incluso ella fue igual al asesinar a diferentes personas para lograr sus objetivos.

Era por eso que se concentró en la actualidad.

Ese anciano seguramente tenía algo planeado y era por eso que se acercó siendo tan apacible y fue la razón por la cual le contó su historia, cuando ella lo pidió.

“He visto lo que ha sucedido con el portal… Creo que tengo una manera de arreglar la corrupción y la inestabilidad.” Informó el anciano y mirando a su gente que ahora estaba guardando silencio en un rincón, señaló. “Pero no podré salvarlos a todos por mi cuenta. Incluso si arriesgo mi vida muchos morirán antes de llegar al portal por mi cuenta… No, no podré hacerlo solo.”

Aurora le dio un vistazo a esos goblins.

El único con una fuerza considerable era el anciano y la razón por la cual sobrevivieron todo este tiempo era por esa estatua.

Sin embargo, Aurora podía discernir esas grietas y entendía de que debía haber una razón por la cual no la usaba para salir.

El anciano goblin sonrió y señaló. “Es tal como lo piensas… La estatua canaliza la voluntad restante de los dioses, pero al final se romperá si es usada de forma frecuente.”

“¿Por qué me dices eso?” Preguntó Aurora con seriedad.

“Porque eres lo suficiente fuerte como para matarnos a todos aquí.” Respondió el anciano y mirando la estatua, murmuró. “Y robarla desde nuestros cadáveres.”

No era pesimista, era realista.

No tenía una fuerte base para pedir ayuda y solo se encontraba ese objeto.

Tampoco era fuerte para resistir un ataque y era por eso que decidió tomar la otra opción… Ser total y completamente honesto.

De esa forma trataba de ganar su confianza arriesgando todo.

¿En cuanto a la perdida? Ya iban a perder normalmente, y el anciano a pesar de que parecía tranquilo por su destino, los demás no eran iguales.

Tal como había dicho en su historia, los niños daban esperanza y ahora su mirada estaba en esa esperanza.

¿Podía sacarlos de aquí?

Esa pregunta paso por su mente y al instante siguiente encontró la respuesta sin dudar del tema.

Ella ayudaría a quienes necesitara su ayuda y ahora era ese momento para moverse.

¿Por qué lo hizo?

También no era una pregunta que necesitara respuesta… Ella siempre se movió por sus ideales, por sus objetivos y en ellos estaba su deseo de ayudar.

Tal vez no era tan ingenua como antes y entendía que a veces había un panorama general que incluso sus deseos y sus ideales no podían cambiar, pero también sabía que a veces no era posible echarse hacia atrás.

Ahora era lo mismo… Aurora miró a esas pequeñas criaturas verdes que serían considerados niños e incluso bebes.

Si tuviera una razón para elegir por la cual arriesgaría su vida, seria por los más pequeños.

Era su debilidad.

En medio de sus pensamientos la tierra tembló de forma sutil y el rostro del anciano volvió a cambiar.

“¿Un ataque enemigo?” Preguntó Aurora con seriedad.

“Tal vez…”

Antes de que pudiera responder otro temblor fue causado y solo que esta vez más fuerte.

Se sentía como si cientos de criaturas se estuvieran moviendo entre la tierra y las paredes, como si estuvieran dando inicio a algo aterrador.

—Es posible que esas criaturas se hayan alterado por algo del exterior.

Su sistema dio su hipótesis y Aurora entendió a lo que se refería.

Era posible que los ‘refuerzos’ se hayan topado con esas criaturas y eso llevo a que entraran en lo que parecía un frenesí.

“¿Puedes proteger este lugar?” Preguntó Aurora con seriedad mientras tomaba su espada.

“Si, pero si su número es peor de lo que imagino… Entonces es posible que no logre protegerlo por mi cuenta y tenga que usar la estatua.” Respondió el anciano con una expresión grave.

Estaba preocupado por lo del portal… Con la estatua era posible estabilizar el portal y hasta incluso evitar la corrupción.

Ese anciano había explorado antes para buscar una manera de salir y seguramente en ese momento tal vez encontró rastros de ellos, pero al final Aurora asintió dando una sonrisa.

“Encárgate de proteger a los demás. Esa es la prioridad, no importa lo que hagas.” Dijo Aurora con su típica sonrisa tranquilizadora y mirando el camino por donde había venido, declaró. “De lo demás me puedo encargar yo.”

No era necesario preguntarse si podía hacerlo, ahora tenía que hacerlo.

Tal vez no los conocía, pero eso no significara que no se arriesgara por las pequeñas criaturas que estaban en este lugar.

Salir del portal era importante y a pesar de que no sabía si Urfin y los demás podían estabilizar el portal por su cuenta o necesitaban pedir ayuda a algún dios, ahora mismo lo que importaba era que siguieran vivos.

Dejando a su espalda al anciano, que estaba ligeramente aturdido, ella avanzó por el túnel atravesando las enredaderas.

A su espalda esas enredaderas se volvieron gruesas creando una fuerte barrera natural dejando ver que el anciano se había movido.

Ella desenvainó su espada.

No sabía si era los demás lo que vinieron o en realidad se trataba de algo peor y ese ‘Gran Gusano’ había empezado a moverse, pero independientemente de las posibilidades ahora no podía retirarse.

Ya se había decidido y si tenía que llamar la atención de los atacantes, para permitir que el anciano protegiera a su gente, entonces lo haría.

Mirando el oscuro túnel, ella avanzó hacia adelante con su espada rodeada de sus diferentes auras que brillaban de forma reluciente.

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