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TG – Capítulo 257: Siempre serás mi…

Capítulo 257: Siempre serás mi…

Aurora cerró sus ojos con tranquilidad, pero sin ver podía sentir la atmósfera pesada.

No, no solo era pesada, era una atmósfera opresiva y extremadamente fría que por momentos se volvía siniestra.

Al límite del rango S, esa presencia generaba terror a nivel instintivo y lo más remarcado era la sed de sangre.

Acababa de contar su parte de la historia.

Como fue que cayó al acantilado… Más precisamente quien fue el individuo que la empujó al acantilado asesinando a Cédric y a Dan.

Esa atmósfera duró un segundo hasta que desapareció y fue el momento en el que Aurora abrió sus ojos mirando a su amiga que estaba inexpresiva.

A los alrededores estaban Urfin, Meden, Siba y Alros.

Ahora mismo se encontraban en el pequeño claro, tras haberse comunicado con Theodore para informar sobre lo que había sucedido.

“Cuando lo vea lo voy a matar.” Informó Alice con un tono simple y vacío.

Estaba informando no a Urfin y a los miembros del equipo imperial, se lo estaba informando a ella.

No era palabras que salían de una persona enojada, simplemente era el aviso de alguien que tenía planeado la forma en la cual se movería.

Ahora parecía tranquila, pero esa tranquilidad venía de que había tomado su decisión.

“Le voy a cortar el cuello y lo veré desangrarse.” Dijo Alice con una sonrisa al notar que ella la estaba mirando.

Aurora no desvió su mirada a pesar de que esa sonrisa parecía demasiado perturbadora y siniestra cuando se combinaba con sus palabras.

Pudo notar que Siba daba una mirada seria notando la persona que verdaderamente era su amiga.

¿Estaba tratando de asustarla?

Aurora sabía que esas palabras fueron para ella… Tratando de dejarle en claro lo que haría y al nivel que se encontraba su ira.

Estaba furiosa y ante sus ojos Marius había cruzado los limites.

Había intentado asesinarla y eso llevo a que se enojara lo suficiente como para llevarla no solo a superar su habitual indiferencia, sino que hasta el punto de que ambas podían chocar.

Alice podía salvar a personas que desconocía, convertirse alguien que ayudaba a la gente e incluso ser una salvadora agradable, pero al final no lo hizo por gusto, trabajaba para ayudarla.

Sin embargo, ella también tenía sus límites y este era el caso.

Había intentado asesinar a Xu Long hace tiempo durante el torneo internacional y solo porque había dicho algunas palabras que le disgustaron.

Esa jovencita encantadora que le gustaban las papitas, tenía principios y formas de ver las cosas muy diferentes a Aurora… Hasta el punto de que ambos estaban en dos posiciones diferentes.

Aurora eliminaría a quien sea por su objetivo si era necesario, pero Alice asesinaría a cualquiera si tuviera la motivación suficiente para hacerlo.

Ni hablar de asesinar a alguien por ira, la línea era más fácil de cruzar de lo que parecía.

“Theodore, Adala e incluso Amanda no lo permitirán. Han notado tu seriedad y no dejarán que lo asesines.” Dijo Urfin y recibiendo la mirada de Alice, su expresión tembló, pero agregó. “Además, un curador es necesario. No todos somos rápidos o resistentes.”

Si Theodore parecía alguien que se movía por sus objetivos y creencias, eso significaba que se podría oponer si esto iba en contra de lo que él pensaba o quería.

Amanda era desconocida y no sabían cómo reaccionaría, pero como un paladín de una iglesia no era descabellado pensar que iría por el lado de la justicia.

Por otra parte, Adala era una heroína… Sin duda apoyaría la ley y buscaría que Marius fuera castigado de forma justa.

Sobre todo, había que pensar en el panorama general.

Aurora lo entendía mejor que nadie.

Ella había salido herida a pesar de que en cierta forma era un luchador.

A pesar de que ella había tenido un gran suministro de pociones y pergaminos, se necesitaba un curador… El curador permitía que en caso de emergencia se pudiera atender a alguien de forma inmediata, solucionado cosas que sería difícil de solucionar con pergaminos y pociones.

Cuando uno miraba el panorama general, Marius era vital para sobrevivir.

“…”

Sin embargo, Alice solo le dio una sonrisa despectiva a Urfin.

Alice tenía ciertas preocupaciones y la más importante era relacionada con su habilidad innata, Aurora lo sabía… Al igual que entendía, que una vez que una situación superaba sus límites, todo lo demás dejaba de dar importancia.

¿Panorama general?

No importaba mientras mantuviera viva a su amiga.

¿Leyes y moralidad?

La única ley que tenía era que sus papitas eran sagradas y en cuanto a su moralidad, su indiferencia a la vida era extremadamente alta.

Era por eso que a pesar de que podía tener cierto aprecio por Urfin, eso podía desaparecer cuando deseaba moverse.

Sería genial que no intervinieran, en caso contrario su marcador, cambiaria a ‘enemigo’ muy rápido.

La única razón por la cual mantenía una pizca de tranquilidad, era porque compartía sus objetivos y en cierta forma se mantenía escondiendo sus límites, porque no deseaba mostrarlo.

Aurora que había estado durante un gran tiempo al lado de su glotona amiga, sabía que no le gustaba revelar sus propios intereses o creencias porque no deseaba asustarla o que causara su separación.

Las personas se alejaban de alguien que podía asesinar con facilidad, sin tener remordimientos, sin preocupación y luego pudiendo descansar con tranquilidad… Eso era Alice.

Pero Aurora le dio una mirada sin importarle todo eso.

“Estoy de acuerdo con Urfin.” Dijo Aurora sorprendiendo no solo a Urfin, sino que a los otros miembros imperiales y luego dando una mirada a su amiga, precisó. “Tengo planeado rescatar a los goblins y llevarnos con nosotros por el portal. Ellos tienen la forma de estabilizarlo y nosotros podemos usarlo mientras lo rescatamos, para eso Marius es necesario hasta que estén a salvo.”

Egoísta y traidora… Cualquier persona que escuchara sus palabras y podría pensar en tales afirmaciones.

Era hasta tal punto de que Urfin y los demás se notaban sorprendidos, pensando que haría otra cosa como la persona afectada.

Podía tomarse como alguien que miraba el panorama general y cuyos valores no le permitían asesinar a Marius que intentó asesinarla o podían verla como una egoísta que solo le importaba lo que ella quería.

A Aurora no le importó lo que los demás pensaban, solo observó a su amiga quien asintió sin dejar ver ninguna de esas emociones.

No estaba enojada por sus palabras y tampoco se sentía traicionada, eso esa porque al igual que ella entendía a su glotona amiga, Alice la lograba entender a ella… Junto a la intención oculta en sus palabras, precisamente en su ‘hasta’.

“Para mí solo hay personas importantes y aquellos que no lo son… Los segundos son prescindibles. Los goblins y todos los demás son prescindibles.” Reveló Alice con seriedad.

Otra vez se hizo ver con una frialdad de extrema indiferencia, que no tenía por completo.

No era una máquina asesina y sin emociones, cuando se acercaba a alguien durante mucho tiempo, lograba conectarse con esa persona y era posible que tales personas se convirtieran en individuos importantes para ella.

Esa importancia variaba, pero estaba presente, muy diferente a como se presentaba ahora.

Tal vez ella no lo sabía o quizás lo entendía y por eso se alejaba, pero Aurora solo asintió.

Claramente no le importaba los goblins ni salvarlo, menos gran parte del grupo que había llegado a este lugar.

Era por eso que ahora podía decir…

“Lo asesinaré.” Anunció Alice y mirando a los presentes, declaró. “Y todos aquellos que intenten detenerme serán mis enemigos.”

El desapego le permitió ahora decir esas palabras que eran una clara advertencia para el grupo imperial.

Urfin la miró seguramente buscando que detuviera a su amiga… Si, ella era la única que ahora podía decir algo.

¿Pero cómo podría decir algo entendiendo a su amiga?

Aurora estaba enojada porque casi murió por culpa de Marius y también molesta por el final de Dan quien no tenía nada que ver con el conflicto que tuvo Cédric, pero entendía el panorama general y no podía ignorarlo y más cuando deseaba cumplir sus objetivos.

Así que la única respuesta que podía dar era…

“Lo entiendo.” Respondió Aurora asintiendo sin darle demasiadas vueltas.

Lo entendía porque si ella estuviera en el otro lado y su amiga estuviera en su misma situación, ella sentiría las mismas emociones.

Emociones que superarían sus límites y que serían hasta tal extremo que la llevaría a superar sus propios valores e ideales.

Urfin agitó su cabeza y se alejó llevándose a su grupo.

Sabía que ahora no podía decir nada, era por eso que se fue a preparar para ver cómo irse de este lugar.

Aurora quedó sola con su amiga cuya mirada se hizo difícil.

Lo que acababan de hacer fue un arreglo tácito.

Una vez que los goblins estuvieran a salvo al igual que ellos, entonces Marius podía morir, eso era lo que estaba diciendo Aurora y cuando llegara ese momento… Alice tenía camino libre para moverse.

Su expresión difícil venía de que, debido a sus acciones, la presionó a ella para que aceptara esa futura acción, que era muy posible que ocasionara problemas.

Aurora lo sabía mejor que nadie, pero…

“Ven, quiero un abrazo de mi hermana.” Dijo Aurora abriendo sus brazos.

Su palabra ‘hermana’ hizo que Alice temblara, pero ella caminó despacio y a mitad de su camino, Aurora la abrazó con fuerza.

No solo era su amiga y su glotona, era su hermana… Era familia.

Aurora la abrazó tratando de trasmitir esas emociones.

“No importa lo que hagas y en que te conviertas… Siempre serás mi hermana.” Murmuró Aurora abrazando a Alice que parecía como una muñeca sin emociones y acercándose a su oído, susurró. “Y no importa lo que digan los demás, siempre seremos familia.”

Hubo un temblor en el cuerpo de su amiga, pero luego suspiró y le devolvió el abrazo.

No importa lo que otros dijeran de Alice o lo que ella misma tratara de dejar ver, para Aurora sería su amiga, su hermana y su familia.

Para algunos podía estar mal tener esa confianza cuando uno pensaba en las acciones que una persona que no tenía interés en la vida ajena pudiera hacer, pero Aurora no cambiaría.

No… Si cambiaria, porque si era necesario, ella no le importaba seguir las acciones de su amiga e incluso apoyarla de forma directa.

¿Sería un cambio para peor?

No.

Porque no importa si ambas caían al abismo, al menos irían acompañadas y eso era lo suficiente agradable como para ignorar todo lo demás.

******

Theodore miró los alrededores con una expresión seria.

Adala estaba mordiéndose las uñas dejando ver que sus nervios lentamente estaban sobrepasando sus límites.

Era normal debido a lo que había sucedido.

Un miembro de su grupo terminó asesinando a dos miembros y casi terminando con un tercero.

Estaban en una situación de vida o muerte, pero se llegó a este punto en donde se realizó una traición.

Como si fuera poco, también se enteraron de una gran criatura de rango SS, conocida como el ‘Gran Gusano’ estaba presente en esta área.

Lo único bueno era de que al menos había un método para estabilizar el portal… Y eso era dudoso para Theodore, ya que vino de unos sucios goblins.

“Cuando venga Alice tienen que protegerme. ¿Qué harán sin un curador?”

Una voz sonó a su espalda y Theodore se dio la vuelta para mirarlo.

Ahora se encontraban en la zona segura bajo tierra, afuera de la carpa, esperando al grupo que estaba volviendo.

Amanda estaba afuera ayudando al usar los poderes de su dios para ver si podía acelerar el viaje y ahora solo quedaban ellos tres.

Él, Adala y Marius.

“Cállate. Te mereces lo peor.” Escupió Adala apretando sus dientes.

Se notaba bastante enfadada y esa era por la calma de Marius, a pesar de que su grupo ya habían sido informados de lo que hizo y todos sabían la verdad.

“Puede ser, pero eso tiene que verse a través de la justicia.” Dijo Marius con una expresión seria que se notaba falsa y mirando a Adala, agregó. “Ahora lo que está claro es que necesitan un curador… Sin mí, si llega a suceder una situación en el que requieran tratamiento avanzado, una poción o pergamino no los ayudara.”

Con sus primeras palabras estaba tratando de priorizarse a sí mismo a través del respeto a las leyes que los humanos por lo general le daban importancia y más para personas como Adala que era una heroína.

Los terranovenses y solo unos pocos individuos podían pensar diferente a esa manera.

En cuanto a su comentario final, era cierto.

Una poción curaría ayudando a la regeneración, un pergamino también solucionaría problemas importantes, pero solo un curador… Alguien especializado en el estudio y tratamiento del cuerpo de forma meticulosa, sería la salvación final.

Su multiplicidad de hechizos en la magia de curación solo aumentaba esa necesidad.

Theodore observó como la expresión de Adala se volvía difícil.

Ante el miedo a la muerte y la garantía de sobrevivir en caso de peligro comparado con la venganza… Estaba claro por cuál las personas normalmente se inclinarían y más cuando ellos no eran los afectados.

Sin embargo, ese ‘normal’ no concordaba con Alice.

Había dejado en claro que era lo que iba a hacer si algo le había sucedido a Aurora y la culpa era de Marius.

Tal clase de individuo no parecía tener límites.

“Aceptaré mis crímenes y pagaré mis cuentas con la justicia, pero ahora ustedes me necesitan.” Dijo Marius con seriedad.

Esas palabras apuntaban a su sentido de respeto a las leyes y a la idealización de la justicia, tratando de salvarse por ese medio, pero para conocedores era una broma.

Rumania era corrupta y si bien algunos trataban de cambiar eso, las leyes parecían efímeras ante esta situación.

Agregando que era un rango S y que muy posiblemente no haya ninguna ley para castigarlo por cometer asesinato en otro ‘plano’ y menos ‘mundo’, entonces la eficacia estaría atada al modelo judicial de la región.

Que sin duda sería nada más que dudoso.

Lo más cercano era realizar un acercamiento por las leyes que castigaban el asesinato en mazmorras temporales, pero entonces llegaba la pregunta de cuanto se demoraría obtener esa ‘justicia’

Theodore entendió todo eso y era por eso que lo ignoró, al igual que no le prestó atención a esa joven heroína.

En el panorama general un curador era necesario, de eso ya estaba claro desde el principio.

Tener un curador era vital para cualquier expedición o asalto a mazmorras de alto rango, al tener uno en esta clase de momento fue suerte.

El tiempo pasó lentamente hasta que hubo un ruido desde arriba y luego descendieron Amanda con Urfin.

Le siguieron Meden, Alros, Siba y al final llegaron Aurora acompañado de Alice.

La frialdad con la que esa joven daba su mirada hizo que hasta Marius se volviera serio, sintiendo miedo a lo que podría ocurrir.

Sin embargo, no ocurrió nada… Alice solo le dio una mirada a Marius y lo ignoró, mientras que Aurora también hizo lo mismo.

¿Urfin lo había arreglado con ella de antemano?

Esa era la posibilidad más alta para Theodore… Que el capitán solucionara este conflicto para mirar el objetivo en común y no solo el presente.

Cuando estuvo por dejar de mirar se dio cuenta de que un goblin acompañaba al grupo.

“Hay que prepararse. Necesitamos movernos al portal. Es muy posible que el ‘Gran Gusano’ nos persiga. Estamos hablando de una bestia de rango SS.” Dijo Urfin y mirando al goblin anciano, presentó. “Zorkas tiene los medios para estabilizar el portal por nosotros.”

¿Cuál era el precio de la tranquilidad?

Esa pregunta fue respondida de inmediato cuando Theodore observó como Alice dejaba con su sombra a varios goblins en los alrededores.

Tal vez ellos eran la razón por la cual Aurora no estaba tan molesta y Alice estaba tranquila… Porque al rescatar goblins hizo que fuera más simple dejar pasar lo que hizo Marius, al menos por ahora.

“En cuanto a lo que sucedió… Lo arreglaremos a su debido tiempo.” Dijo Urfin y dándole una mirada que causaría miedo a Marius, ordenó. “Sin embargo, si no obedeces las órdenes, aceleraré ese momento.”

Marius solo levantó su mano asintiendo, pero que sus labios temblaran al salirse con la suya dejaba ver cierta felicidad.

Estaba claro que todos iban a mantener un ojo sobre él para que no hiciera nada turbio otra vez, pero Theodore pudo sentir otra sensación extraña.

No solo era por la indiferencia de Alice y Aurora quien prácticamente era la víctima, también por la sonrisa de ese humano de las tierras del fuego y la mirada de los otros miembros imperiales.

Eran como si supieran que había algo más de lo que pensaban.

Aun así, para Theodore no importó mientras pudiera salir a salvo de este lugar.

“En cuanto a la criatura del rango SS. Tenemos algunas cartas ocultas.” Dijo Urfin con seriedad mirando especialmente a Adala para tranquilizarla.

¿Cuáles eran esos métodos?

Eran difíciles de decir, pero estaba claro que como cualquier terranovense, nunca eran simples.

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