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TG – Capítulo 259: Lo permitirá.

Capítulo 259: Lo permitirá.

Rodeado de oscuridad, Aurora observó a lo lejos.

La llanura se extendía al frente de ella y en ese lugar se encontraba infestado de varios monstruos.

No eran demasiados y tampoco pocos, era unas cuantas decenas que podían ser derribadas de forma rápida sin ser rodeado incluso si llegaban a entrar en un frenesí.

Cuando uno dirigía su mirada hacia más adelante, en la cima de un acantilado se podía ver un portal oscuro que temblaba con sutilidad dejando a la vista que estaba corrompido, pero también se notaba que era de mayor tamaño.

Lo único que podía decir Aurora de ese portal era…

—Parece más estable que antes.

Estabilidad.

El portal era de mayor tamaño que el portal abismal que había visto del otro lado, pero también se notaba cierta estabilidad que daba una sensación de autoprotección.

Lo que si estaba claro era que estaba activo y había cierta estabilidad.

Si dejaban algunas semanas era posible que el portal abismal se recuperara por su cuenta y fuera posible partir sin utilizar la estatua del viejo goblin, Zorkas.

Era posible que fuera algo causado del otro lado, pero lamentablemente ya no podían esperar.

“…”

La tierra tembló y varios grupos de monstruos fueron devorados cuando gusanos salieron bajo tierra para alimentarse de esas criaturas.

Comer un monstruo era lo mismo que corromperse, era por eso que esos gusanos empezaron a volverse más extraños.

Sus pieles marrones y grises se volvieron negras y otras eran corrompidas de forma negativa generando protuberancias asquerosas en su cuerpo o saltando líquido grotesco de su boca.

Era imposible descifrar como el ‘Caos’ podía afectarlos y en qué medida, eso era porque tal ‘energía’ era algo ‘divino’… Algo relacionados con los dioses.

Analizarlos por reglas científicas era imposible y tal vez solo muy pocos podían entenderlo o lograr captarlo de forma superficial.

Aun así, en este momento el ‘Caos’ era indirectamente su enemigo.

“Gga…”

Los gusanos volvieron bajo tierra cuando una presencia aterradora se extendió desde el suelo tan solo para ocultarse de vuelta.

El Gran Gusano estaba presente esperando.

¿Cómo era posible que tal bestia mágica esperara en este lugar?

Porque entre la corrupción mental dada por esa peligrosa divinidad y la racionalidad de una bestia mágica de alto rango, había cierto margen de maniobra e inteligencia.

Tal vez, sabía que el portal era el camino para escapar o simplemente deseaba vengarse de ella, por asesinar tantos de sus hijos.

La respuesta a tal pregunta no podía ser encontrada por Aurora.

Lo que si estaba claro era que, una bestia mágica, aunque fuera de rango SS y haya obtenido algo de inteligencia al nivel humano, no podía dialogarse una vez corrompida por el ‘Caos’.

Si esa criatura llegara a tener inteligencia, Aurora no necesitaba imaginar cuáles eran sus pensamientos ahora que estaba corrompido por el ‘Caos’.

—Sed de venganza y muerte. Todos sus pensamientos de odio son potenciados hasta el extremo en donde pensar racionalmente es imposible.

Su sistema señaló lo que posiblemente sucedía en la mente del gusano.

Si tenía inteligencia ese era el resultado, en cuanto a si no tenía inteligencia entonces era lo mismo… Su más instintiva y salvaje naturaleza saldría a la luz sin ser detenida.

Además, era imposible verificar a que nivel estaba afectado y no tenían la capacidad de estabilizar su mente o al menos tratar de reducir su corrupción.

A pesar de que tenían un psiónico no estaba centrado en los ataques mentales y no afectaría a un rango SS.

Lo único destacable era que Theodore era un paladín de la Iglesia del Orden y podía rezar a la Diosa para recibir cierta respuesta capaz de enfrentarse al ‘Caos’.

“Vamos.” Ordenó Aurora a su amiga con un suspiró.

Alice hizo que su sombra la rodeara y luego ambas se encontraron en el interior de la sombra, en ese lugar oscuro y que parecía siniestro para personas normales.

Aurora observó la masa de oscuridad en este pequeño espacio y su amiga que estaba comiendo papitas.

“No necesitas preocuparte, saldremos de esta.” Dijo Alice al verla y como si notara sus emociones, agregó. “Solo es una criatura de rango SS… No es el primero de tal nivel que nos enfrentamos.”

Antes esas palabras, Aurora estuvo de acuerdo.

No lo era.

Tal vez nunca le ganó a nadie de tal nivel, pero sin duda no era la primera vez que se enfrentaba a un rango SS, era por eso que no se asustó cuando se enfrentó al gusano.

Dejando el entrenamiento que podía hacer con sus padres, sus maestros tenían una fuerza que en su máxima potencia no podía enfrentar y, por último, en áfrica se encontraron ‘Grandes Señores de la Guerra’.

“Es cierto, juntos podemos hacerlo.” Respondió Aurora con una mayor seriedad de la que debía.

Su amiga dejó sus papitas como si sus emociones la hubieran afectado y luego dio un suspiró.

“Lo siento.” Dijo Alice de repente y mirándola con una cierta culpa, murmuró. “Si yo fuera más fuerte, esto no hubiera sucedido.”

Aurora quedó atónita ante ese murmullo que dejaba ver cierto arrepentimiento.

Su habilidad innata era aterradora y tenía un enorme potencial de desarrollo, pero como gran parte de las habilidades de ese tipo causaban un cambió.

Ese cambio a veces era mental o físico y si bien entre los bajos rangos ese cambió no era notable, las cosas se volvían diferente en el rango SS y superior.

Sus padres eran ejemplos claros de los cambios en el cuerpo humano y si bien Aurora no conocía al ‘Arcángel Miguel’ era posible que tal individuo al tener una habilidad innata relacionada con el linaje de un ‘Arcángel’ también cambiara.

El cambio no siempre era malo a veces solo dependía de la perspectiva, pero si algo sabían era que todos le encontraban resistencia al cambio.

Sin embargo, las palabras de Alice hicieron que Aurora se riera.

Podía sentir como afuera la ‘forma de guerrero’ que básicamente era un títere sin dueño se movía ante las órdenes de su amiga y por dentro tenía cierta visibilidad a su amiga que la miraba de forma extraña por su risa.

“Eso mismo puedo decir yo.” Respondió Aurora y dando un suspiró, declaró. “Tengo talento, pero sigo siendo débil.”

No era arrogancia, era una crítica hacia sí misma.

Tenía talento con la espada hasta el punto de que su maestro que era aterrador la elogiaba por sus habilidades, pero no las desarrollo como se debía.

Había ascendido de rango a una edad a la cual muchos les serian imposible hacerlo, pero tuvo enormes ventajas.

Tenía un maestro que era un experto y de paso estaba ese lugar blanco ilimitado en donde el tiempo pasaba diferente, permitiéndole entrenar por meses sin que en el mundo real pasara tanto tiempo.

En la vida real tenía a sus padres que eran hábiles y sus preocupaciones podían ser tratadas gracias a ellos.

Sus ventajas eran enormes, pero luego de tanto tiempo ella seguía siendo un rango S.

Hizo muchas cosas bien y otras muy mal, pero al final se había estancado en este rango durante años.

Hasta como luchadora tras estabilizar su propia mente e ideas había logrado escalar hasta casi convertirse en un rango S, en tan solo un año.

“Es por eso que no necesito que te preocupes o hagas cosas que no desees, es porque yo no lo hice.” Dijo Aurora y observando a su amiga, anunció. “Quiero mejorar y si tú quieres hacerlo, tiene que ser por tu propia decisión no por obligación.”

La expresión de su amiga se volvió solemne.

“Prométeme que esa será tu motivación y no yo, o las circunstancias.” Pidió Aurora con una mirada llena de seriedad.

No le iba a decir que se detenga, porque sabía que su amiga la podría ignorar… Quería que entendiera que cualquiera que fuera su razón para mejorar, fuera su propia decisión guiada por sus propios objetivos y no porque ‘debía’ hacerlo.

Esta situación era compleja, pero se podía salir de ella de alguna u otra forma.

No estaban solas y se encontraba el equipo de Urfin, hasta paladines de dos Dioses Primordiales.

“Entiendo.” Respondió Alice con una expresión de una buena niña.

Aurora soltó una risa y le dio palmaditas a su amiga cuando se acercó, logrando que su sonrisa creciera al ver a su amiga.

Aceptaba su ayuda, pero no deseaba que se obligara a ello y que tampoco tuviera que soportar cosas que no le agradaban.

Ambas esperaron en un cómodo silencio y luego tras unos minutos, Alice le dio una señal de que ya llegaron.

Aurora por su parte no tuvo que hacer nada cuando fue expulsada del estómago de la criatura que ellas conocían como la ‘forma de guerrero’.

Y luego salió Alice, tan solo para que la masa oscura que formaba a esa criatura se transformara en líquido y luego en una sombra que volvió a su espalda como si nada hubiera ocurrido.

Ya habían llegado a la guarida que estaba cubierta por varios hechizos de ocultación y el grupo entró a la cueva, informando a Urfin de lo que sucedió.

Él también había ido a explorar de otro lado y tras varios minutos otros empezaron a llegar, dando los mismos informes de la situación.

Sin embargo, todos llegarán a la misma conclusión.

“El Gran Gusano nos está esperando con todas sus crías.” Dijo Zorkas rompiendo el silencio aterrador.

La expresión de Adala se volvió ligeramente pálida, pero los demás fruncieron el ceño.

Meden, Siba y Alros se notaban serios, pero no aterrados como Adala y por su parte Theodore y Amanda estaba ligeramente preocupados.

“En cuanto a los goblins, Alice se puede encargar de llevarlo hasta el portal abismal. En su sombra pueden entrar todos los goblins. Sin embargo, una vez que se trate de estabilizar el portal por completo, el Gran Gusano se revelara.” Dijo Aurora abriendo la conversación.

Sus palabras desechaban la espera que era imposible.

Ahora no solo estaban ellos, sino que se encontraban cerca de cien goblins a los cuales alimentar y si bien la estatua podía ayudar para acelerar la naturaleza, no era suficiente.

Si Cédric estuviera vivo podría cambiar la situación, pero ahora Marius que miraba de un rincón vigilado fue quien lo asesino, y solo el anciano Zorkas era el único que podía usar magia de naturaleza.

No podía mantener alimentado a la gente por demasiado tiempo y tampoco se podía usar la estatua si no deseaban que se rompiera antes de estabilizar el portal abismal.

Así que el único camino que quedaba era partir lo antes posible y para eso se necesitaba luchar o distraer a la criatura.

“Yo…”

“Como dije antes tenemos una forma de encargarnos de la criatura.” Interrumpió Urfin dándole una mirada a Aurora para que retrocediera.

Ella había estado a punto de decir que se podía encargar de la distracción si era necesario y eso era porque era ella quien deseaba salvar a esos goblins.

A su manera de ver las cosas si ella deseaba salvar a los goblins, debía tomar una mayor responsabilidad en sus acciones y era por eso que mientras su amiga los llevaba al portal en su sombra, ella podría arriesgarse a detenerlo.

No iba a pedirle a otros que se arriesguen por algo que ella comenzó y más cuando tal vez no pensaban igual.

Un ejemplo era Theodore quien no parecía agradarle tales criaturas y otros ejemplos era Adala quien parecía lo suficiente nerviosa por la situación que en este momento solo era capaz de protegerse ella misma.

“Tenemos un método para permitir a un miembro de nuestro grupo luchar con esa criatura en igualdad de condiciones, sin embargo, hay un problema.” Dijo Urfin y le dio una mirada a Siba.

Siba se acarició sus pequeños cuernos en su cabeza y luego al mirar a los goblins que estaban a lo lejos, asintió en aprobación.

“Debemos rezar a un Dios Demonio.” Expuso Urfin logrando que las expresiones del grupo cambiaran.

Theodore y Amanda dieron expresiones solemnes, dejando a Adala con una expresión ligeramente temerosa.

Por su parte a lo lejos, Marius dio una sonrisa como si le pareciera divertido la idea y también se burlará de ellos.

Solo Meden y Alros estaban tranquilos sin sorprenderse.

“¿Quién es esa existencia?” Preguntó Alice logrando que todos observaran a Urfin.

“Es el Dios Demonio de Terra nova… Aldaor el Dios de los Caídos, Dios de la Tentación y la Corrupción.” Respondió Siba y acariciando sus cuernos, respondió. “Es el dios en el cual creo.”

Esas palabras lograron que las miradas se volvieran extrañas como en el caso de Alice, pero serias como en el caso de Theodore y Amanda.

Había declarado su fe abiertamente en nombre de un Dios Demonio… Sin duda era para ser observado de forma extraña.

Aurora recordó esos títulos y ese nombre, pero si bien no recordaba que tal existencia tuviera participación en la tierra, había aprendido de tal existencia.

Era un Dios que tras la caída del anterior ‘Dios Demonio’ durante el tiempo de Terra nova tomó su lugar y lo ocupó convirtiéndose en el nuevo Dios Demonio de Terra nova.

Sin embargo, eso era lo único que Aurora conocía y por eso es que miró a su amiga que era muy conocedora sobre tales temas.

“¿Su influencia llega a este lugar?” Preguntó Theodore con un tono ligeramente despectivo y dando una mirada a Urfin, declaró. “No hay necesidad de confiar en tales existencias. La Diosa del Orden responderá las plegarias.”

Su lado más extremista había salido desde lo profundo de su interior sin que lo pudiera evitar.

La Iglesia del Orden tenía un gran conflicto con los ‘demonios’ y a pesar de que Aurora no había escuchado temas relacionados con esa existencia en su mundo, era marcado como ‘enemigo’ por esa iglesia.

En esta situación se quedó callada, no sabía sobre tales existencias y lo único que podían entender era que Urfin, Meden y Alros confiaban en Siba y su adoración no cambiaba su amistad.

“¿La Diosa del Orden te permitirá tener el poder para matar al Gran Gusano?” Preguntó Siba y con una sonrisa, declaró. “Mi ‘Dios’ lo permitirá.”

Esa respuesta con una gran confianza hizo que Theodore se quedara en silencio por completo.

“Ocupó la posición de ‘Dios Demonio’, pero ese Dios empezó apoyando y ‘levantando’ a los ‘humanos de la tierra del fuego’ permitiéndole tener la fuerza para derrotar a los demonios que los dominaban.” Contó Alice con seriedad y dándole una mirada a Siba, agregó. “Ahora es adorado en sus tierras.”

Aurora asintió ligeramente en entendimiento.

Tal vez no era tan conocedora, pero entendía que un mundo como Terra Nova en donde los niveles ganados por asesinar a otras criaturas determinaban la fuerza, las personas más débiles y que no tenían capacidad de mejorar siempre eran los oprimidos.

Era muy posible que en esa situación se encontrara los ‘humanos de la tierra del fuego’ y era por eso que adoraban a esa existencia quien le dio una mano.

“No es enteramente bueno, pero tampoco malo. Al menos nosotros adoramos una faceta de él y esa existencia responde a nuestras plegarias. Lo adoramos al igual que adoramos al fuego en su más pura y primordial esencia.” Respondió Siba y dándole una mirada al grupo, anunció. “Incluso si llega haber consecuencias, ustedes no serán quienes las sufran.”

Era una existencia compleja y cuyas acciones podían ser ambiguas y era por eso que era imposible llamarlo ‘bueno’ o ‘malo’. Eso era lo que pudo entender Aurora, pero ella solo le llamó la atención sobre su adoración al fuego.

Que adoraran al fuego en su más ‘primordial’ esencia, apuntaba a que en cierta forma adoraban a la Diosa Primordial de la Destrucción, mayormente conocida como la Emperatriz del Infierno, el Diablo Inmortal.

Esa existencia era ‘Fuego’ de la misma manera que la Diosa Primordial del Orden, era llamada en todo lo relacionado con el ‘Orden’.

Aun así, sus últimas palabras eran correcta.

Independientemente de a quien rezara, ellos no eran quienes asumirían las consecuencias.

Tal vez, las posibilidades de rezar a existencias desconocidas y que le jugaran en contra estaban presentes, pero si su gente había realizado tales prácticas durante gran parte de su historia, era posible que entendieran más que aquellos ignorantes.

Por su parte Aurora guardo silencio al tratar ese tema, pero…

“Confiaré en ustedes.” Dijo con seriedad.

Si se estaba arriesgando de esta manera, la única forma a la cual podía responder era confianza en la otra parte.

Después de todo, no solo estaba por rezar a un Dios Demonio, sino que iba a arriesgar su vida al enfrentarse al ‘Gran Gusano’.

No sabía el método o la forma, pero ya se estaba arriesgando y eso era lo que contaba.

Agregando que en este momento lo peor que podían hacer era desunirse por cuestiones religiosas, el apoyo fue tácito en su caso.

Alice fue igual y al momento le siguió Amanda, dejando que Theodore suspirara y asintiera junto a Adala.

Zorkas no podía quejarse, ya que no entendía en su totalidad y en cuanto a Marius, no tenía voto en este lugar.

Al final, solo faltaba prepararse para la batalla final.

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