Para usar el Modo Noche debes estar Registrado e Iniciar Sesión.
A- A A+

TG – Capítulo 270: Relajarse.

Capítulo 270: Relajarse.

Aurora no pudo evitar suspirar y dejar los informes que Liam le enviaba sobre lo que había pedido de lado.

Entonces, observó a la joven que estaba sentada en su sofá de su oficina.

Clémentine había llegado de repente y la había saludado, pero a pesar de que se había enterado todo de repente, no demostró sus emociones.

A diferencia de los demás estudiantes, no lloró o se alteró, simplemente la siguió como un cachorrito perdido en sus pensamientos.

Ahora mismo era posible que estuviera organizando su mente, todavía desorientada, pero a la vez arreglando todo por si sola.

Su aturdimiento era hasta tal punto que ahora, Aurora la miraba y ella no sintió su mirada.

Aurora la entendía debido a que ella se guardaba muchas cosas y a veces no hablaba para tratar de solucionar sus problemas por su cuenta.

Sin embargo, la diferencia era que ella misma tenía a su glotona amiga y Clémentine parecía haberse acostumbrado a solucionar todo por su cuenta.

Enfatizando su título de ‘estudiante perfecta’.

“Ya terminé con mi trabajo.” Avisó Aurora levantándose de su asiento.

En realidad, todavía faltaba chequear algunas cosas, pero ahora que esa joven estaba desorientada, era necesario que ella se moviera.

Clémentine la miró saliendo de su aturdimiento.

“Perdón por molestar.”

Esas fueron las primeras palabras que salieron de su boca, tal vez al darse cuenta de que estaba en su oficina

Aurora le dio una sonrisa.

“¿Qué tal si vamos a hacer algo?” Preguntó Aurora con curiosidad y mirando su reloj holográfico, comentó. “Podemos hacer algunas misiones en el sistema de protección… Hay una vacante para limpiar una mazmorra natural.”

En el registro del sistema de protección le aparecía todas las tareas que los gremios tomaban y entre ellas la mazmorra natural estaba disponible.

Aurora sin esperar respuesta la tomó rápidamente y le hizo una señal para que la acompañara.

Entonces con su aturdida compañera, abrieron un portal al sótano para ir a su destino.

Cuando llegaron Aurora tomó algunos anillos espaciales para cadáveres de bestias mágicas y se lo paso a Clémentine que seguía aturdida.

“No vamos a pedir un equipo de limpieza y es por eso que tenemos que traer todos los cadáveres para después venderlos.” Explicó Aurora a su compañera que asintió.

Cuando se dirigieron a la sala aledaña a la del entrenamiento en donde estaba el portal, la joven psiónica se detuvo.

“¿Vamos solas?” Preguntó Clémentine entrando en razón.

“Si, no creo que sea tan difícil. Es una mazmorra de rango B.” Respondió Aurora y encogiéndose de hombros, agregó. “Alice muy seguramente está disfrutando su comida y lectura.”

Liam estaba trabajando era por eso que no lo molestó para que lo acompañara y en cuanto a su glotona amiga, ella se estaba relajando.

Además, la mazmorra no iba a ser tan complicada.

Clémentine se puso su equipo al asentir, volviéndose ligeramente profesional al darse cuenta de lo que estaba por hacer.

Estaba desorientada, pero cuando llegaba un trabajo su lado más profesional y serio salía a la luz tomando el control.

Aurora solo se puso un equipo superficial debido a que su traje de combate se había arruinado y su armadura de batalla no era necesaria.

“Creo que debería comprar un nuevo equipo.” Murmuró Aurora mientras ambas entraban al portal que había ajustado las coordenadas.

Tras uno pasos, el espacio se distorsionó y al momento siguiente estaban cerca de un pantano.

Agregando a su lista mental de tareas, actualizar su equipo, Aurora observó los alrededores con cierta atención.

Ellas habían llegado a la entrada de un pantano que parecía bastante peligroso que dejaba a simple vista varios animales salvajes.

Aurora dejó salir presión de un luchador e hizo que esos animales salieran huyendo al sentir la fiereza y el peligro que ella emanaba.

Esta era la mejor forma para evitar que tales criaturas la atacaran de repente.

“La mazmorra tiene cocodrilos en su interior. Según la información el interior es grande, así que pueden encontrarse bastantes criaturas.” Explicó Aurora mientras volaba y mirando el pantano, declaró. “Los cocodrilos más peligrosos son aquellos que tienen afinidad a la magia de agua, pero no te dejes engañar. Si uno de ellos te golpea con sus garras será un duro golpe.”

Era una mazmorra de un solo tipo de criatura, pero su variedad radicaba en la posibilidad de usar magia, o si se centraban en la agilidad o en la fuerza.

Si bien era una mazmorra de rango B y solo criaturas de ese rango se encontrarían, no había que subestimarla y más cuando Clémentine era una psiónica de rango A.

Su cuerpo seguía siendo débil.

Aurora no usó su espada y solo siguió con sus puños.

Lo agradable de ser luchador era que si no tenía armadura no había problema, ya que su cuerpo era su mejor defensa y ataque.

Siguieron avanzando por el pantano en dirección de donde se encontraba la mazmorra.

Que la mazmorra no fuera reservada se debía que este lugar era bastante molesto para viajar y no solo por los animales salvajes, sino que por las serpientes venenosas y algunas criaturas mágicas que rondaban en la zona.

Para decirlo de otra manera la posición de la mazmorra estaba en un lugar discreto en el que a veces el peligro era mayor que las ganancias.

Además, para aquellos que no tenían portales propios como los grandes gremios, este lugar estaba a una distancia considerable.

Tras adentrarse profundamente en el pantano, ambas se detuvieron al ver una cueva en medio del pantano.

La cueva era lo suficiente grande como para dejar que criaturas de gran tamaño salieran de su interior, pero daba la sensación de que dentro era un lugar pequeño.

Si uno no supiera que las mazmorras tenían sus propias reglas espaciales que le permitían tener un mayor tamaño ocupando un área pequeña, entonces estarían desconcertados.

“¿Estás lista?” Preguntó Aurora con curiosidad.

Ella estaba dejando salir su aura de luchadora de rango A y no había usado su concepto, ya que no era necesario para una mazmorra de rango B.

Clémentine que había recuperado su atención, asintió.

******

¿Cuál era la mejor forma de relajarse?

Era difícil de decir, pero Aurora apoyaba la idea de dejar salir todas sus emociones a través de la fuerza.

Ahora Clémentine estaba haciendo eso con un cocodrilo, específicamente el jefe de la mazmorra.

Se encontraban en lo profundo de la mazmorra y ahora tenía un campo de batalla bastante grande, ya que el cocodrilo tenía un tamaño considerable.

“¡GAA!”

Ese cocodrilo rugió, pero eso fue lo único que pudo hacer cuando Clémentine usando su telequinesis lo atrapó y lo levantó en el aire.

No había duda de que ese gigante era pesado, pero ahora estaba pataleando en el aire sin tener posición para afirmarse.

Media cerca de seis metros de longitud y era una criatura de Rango B con una fuerza considerable, pero sin lugar para afirmarse, sus movimientos no servían de nada.

*Boom*

Clémentine sin dejar que esa criatura estuviera en el aire durante bastante tiempo la tiró contra la pared, logrando que una pequeña explosión sonara.

Las paredes de las mazmorras eran duras y eso se debía que la energía mágica fortificaba las paredes de forma natural, pero cuando Clémentine se movió la pared se rompió un poco.

“¡GRaaa!”

Aun así, el cocodrilo se levantó y Clémentine sin dudarlo, agitó su mano y una gran presión cayó a la espalda de ese cocodrilo.

Podría eliminarlo de forma rápida si usaba ataques psiónicos directos, pero ella ahora estaba desahogándose, usando la fuerza física que le proporcionaba su telequinesis.

Generando una fuerza intangible para aplastarla, luego levantarlo y tirarlo contra la pared, para luego lanzarle rocas afiladas.

Ahora lo que estaba haciendo era desahogarse con toda la fuerza que pudo.

Sacando su preocupación, tirando sus emociones negativas y dejando salir su miedo en lo profundo de su interior.

Golpe, tras golpe, las escamas de ese cocodrilo empezaron a caer hasta que no pudo resistir demasiado.

Era duro por fuera, pero tales golpes ocasionaban daño interno y a veces sus huesos se quebraban… La persona que lo estaba golpeando era una psiónica de rango A.

Una muy fuerte.

“…”

Todo volvió a quedar en silencio cuando la criatura finalmente murió.

“Bueno, con eso nuestras ganancias disminuirán.” Bromeó Aurora con una sonrisa entretenida.

Sus palabras despertaron a Clémentine, pero en vez de pedir disculpas como lo haría antes de llegar, se rio suavemente.

Se notaba más relajada y tranquila, lo que hizo que Aurora sonriera al verla.

“Gracias por esto. Lo necesitaba.” Dijo Clémentine con una media sonrisa.

Aurora solo guardó ese gran cocodrilo en su anillo dedicado a las criaturas y luego observó a esa joven.

“No te preocupes, para esto estamos los amigos.” Respondió Aurora y dando una media sonrisa, agregó. “Además, también es bueno para mí al usar un rango A gratis.”

Su pequeña broma logró sacarle otra sonrisa a Clémentine.

Para Aurora era difícil decir que era lo que estaba sintiendo y si bien ella sabía lo que era perder personas que conocía, la dificultad venía de que Clémentine pensaba en otra cosa.

Estaba pensando sobre su futuro, sus acciones y sus deberes… Pensaba sobre la dificultad de perder a alguien o la posibilidad de ello.

Sin embargo, pensar en la posibilidad no era sano.

Empujaba a tomar decisiones que podrían resultar equivocadas y muchas veces lo alejaba de personas que podían haber cambiado su vida si lo dejaban entrar.

Tal vez era diferente en el caso de Clémentine, pero no estaba tan lejos.

“Me da vergüenza decirlo, pero me importan.” Comentó Clémentine y dando una media sonrisa, murmuró. “Las verdaderas amistades son bastante preciosas.”

La persona que estaba hablando era alguien que tenía un alto carisma y lograba atraer a bastantes personas, pero era alguien que le daba una mayor importancia a las ‘verdaderas amistades’.

“Hace ya tiempo perdí a mi madre… Fue duro, pensar que en un momento estaba y en el otro ya no, pero todo fue cruel. Aceptar la realidad fue demasiado doloroso.” Explicó Clémentine y dando una media sonrisa al ver la mirada de Aurora, agregó. “Esa era una razón para convertirme en una heroína… Evitar que otros sufrieran la perdida de seres queridos.”

Aurora se quedó en silencio, podía entender su perdida, tal vez no era tan profunda, pero al menos se acercaba a su entendimiento.

“Hace tiempo… Antes de que llegara a áfrica, era de acercarme a la gente. Relacionarme con ellos, y acercarme a las personas que salvaba. Entonces, cuando los perdí… Trátate de alejarme de la gente, evitando volver a ser herido por las personas que podía llegar a perder en el futuro.” Comentó Aurora y dándole una mirada a Clémentine, declaró. “Ahora me doy cuenta de que es un error.”

Clémentine se había abierto dejando ver parte de su vida personal que tal vez no le contó a nadie y ella hizo lo mismo para tratar de que lograra acercarse más a esa jovencita.

Antes de llegar a áfrica fue una heroína que se acercó a la gente que salvaba, era cierto y si bien omitió que se vengó de aquellos que ocasionaron tanto daño, no negaba que se había alejado de la gente.

Tenía muchos conocidos en Zerzura, pero en todo su historial de conocidos la persona que llegó a acercarse más fue Akira y en cierta medida César.

Se mantuvo alejada por temor a que el futuro pudiera perderlos, pero fue un error.

Ese error venía de que era posible que perdiera nuevas amistades y conocer profundamente a personas que ahora ya no estaban.

“Hacerte fuerte evitara que las personas que trates de salvar mueran, pero no evitara que las personas que quieras, se pongan en peligro.” Señaló Aurora con seriedad.

Si se volvía fuerte podía salvar a más personas, de eso no había duda y hasta era posible que pudiera salvar a sus amigos en caso de necesidad.

Sin embargo, no evitaría que aquellos seres queridos se pongan en peligro… Como ella misma.

No importa lo fuerte que fuera Clémentine, Aurora se seguiría moviendo por sus ideales y muchas de esas veces, poniéndose en peligro.

No se trataba de la fuerza personal de ella, sino que simplemente de los ideales y los propios pensamientos de la otra parte.

En ese sentido, Clémentine era como su glotona hermana que deseaba hacerse cargo de todo con solo su fuerza… Incluso si eso significaba restringirla de alguna manera.

“Lo sé. Sin embargo, la única forma de estar a la altura para cuando necesiten ayuda, es ser fuerte.” Respondió Clémentine con un tono más decidido.

Aurora sonrió.

Entender que la fuerza no lo libraría de las peores posibilidades, era el primer paso para entender sus propios objetivos.

Si deseaba volverse fuerte, su solo deseo no era suficiente… Necesitaba un motivo más profundo que la empujara a saltar ese abismo que era el rango S.

“Si es así, entonces piensa cuidadosamente lo que deseas hacer y principalmente porque lo deseas hacer. Una vez que encuentres tu objetivo, céntrate en él con todo lo que tengas.” Aconsejó Aurora y dándole una mirada, agregó. “No te pierdas en las posibilidades y en los ‘y si’.”

Sentir la perdida de cerca era una buena forma para organizar y replantearse sus objetivos al mismo tiempo que le podía dar el empuje que necesitaba.

Lo importante no era perderse en preguntas innecesarias y avanzar hacia adelante.

“Eso haré.” Declaró Clémentine entendiendo que Aurora le decía que apuntara decididamente al rango S.

Aurora sonrió al ver que Clémentine se veía con más energía… Pareciendo llena de vitalidad.

Muy diferente a como había llegado.

Descarga:

Deja un comentario para mostrar que estuviste aquí:

Necesitas Iniciar Sesión para comentar.