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TG – Capítulo 280: Dar un buen regalo.

Capítulo 280: Dar un buen regalo.

Aurora observó a su equipo, quienes estaban entrenando con algunos Goliathus en el área.

El enfrentamiento de Chayambaso era el más desventajoso debido a que ese hombre estaba teniendo dificultades para enfrentarse a un enemigo de rango A, su mismo rango.

Que no estuviera especializado fue una desventaja debido a que solo podía usar la energía psiónica de forma directa para lanzar ataques.

Por otra parte, Nuur Amadayo era bastante bueno, su magia de naturaleza dentro del bosque mágico resultaba mortal.

La facilidad para levantar raíces, generar espinas o realizar otros hechizos fue sin duda muy alta.

Al final estaba Okello quien en su forma de licántropo era un rango A de gran fuerza y sus garras resultaban ser rápidas y potentes.

Si Chayambaso tenía lealtad, Amadayo tenía potencial, pero Okello tenía tanto lealtad como potencial.

Ahora entendía por qué el Coronel Makeba le dio prioridad a los tres, enviando también a la Capitana Sadiya para darle apoyo.

Tal vez Chayambaso tenía pocas posibilidades de ascender por su edad, pero sería un excelente capitán de algún escuadrón o equipo.

Dejando a Amadayo y a Okello quienes tenían un mayor potencial, ya sea para ascender a un rango mayor o en caso de este último alcanzar el rango S.

Por otra parte, la Sumo Sacerdotisa Xaali había traído a Joslyn y Vanessa, buscando que aprendieran y expandieran sus horizontes.

Especialmente Joslyn quien tenía dificultades para ascender al rango A.

Ellas estaban hablando con el equipo médico del fuerte e incluso se comunicaban con las ‘Mariposas Rejuvenecedoras’ aprendiendo de ellas.

De vez en cuando exploraban las tierras circundantes en busca de plantas mágicas.

Como este lugar estaba en control de los Goliathus, los alrededores eran muy seguros.

Dando una última mirada, Aurora se dirigió a la prisión temporal en donde se encontraba el líder del grupo de cazadores que había encontrado.

Esos tipos tuvieron que ser curados antes de ser interrogados y a pesar de que el tiempo era importante, necesitaban esperar el momento indicado en donde su guardia estuviera baja para sacarle toda la información.

Ahora era el momento indicado y ya lo había organizado.

La prisión temporal era una enorme cueva, creada por los Goliathus para encerrar a sus prisioneros y Aurora pudo ver a Pilirani afuera, sentado en la tierra haciendo guardia afuera.

Se podía notar el mal humor de ese escarabajo y la mayor razón era que la paciencia no era su virtud.

Muy posiblemente si su grupo no estuviera presente, Pilirani hubiera asesinado a los prisioneros de la misma forma que los humanos mataban a las bestias mágicas que causaban estragos en el exterior del bosque.

Ahora la única razón por la que el grupo estaba vivo era porque ellas estaban presentes.

Sabía que Zerzura tenía sus reglas y entendía en cierta manera la moral humana.

“¿Es hora?” Preguntó Pilirani con una voz gruesa.

“Sí, vamos cuando quieras.” Respondió Aurora sin verse perturbada al ver a ese gigante escarabajo moverse.

Golpeando el suelo, la entrada de esa gran cueva se abrió y Aurora entró con Pilirani a su espalda.

La entrada y la cueva en sí, era muy grande, pero oscura.

Solo la luz del exterior era lo único que iluminaba los alrededores dejando a la vista a los cazadores que estaban en el interior.

No estaban atados, estaban petrificados con magia de tierra.

Desde los pies al cuello estaban cubiertos por piedra endurecida impidiendo que se muevan y solo están tiesos.

Sus ojos se enfocaron en la luz y parpadearon horrorizados al ver a Pilirani acercarse, solo cuando la notaron a ella se relajaron.

Muy posiblemente fuera del bosque mágico, mantenerlo en esta prisión temporal seguramente sería tratado como una violación de los derechos de esos criminales.

Para su lamento, este lugar no tenía derechos.

El bosque mágico tenía sus propias reglas y su propio sentido de moral que ni siquiera Zerzura podía intervenir o cambiar.

Que no mataran a los suyos cuando entraran al bosque mágico era lo menos que pudieron hacer.

En cuanto a los criminales… Eran tratados como Zerzura trataba a las bestias peligrosas, cazados y ejecutados.

“He estado negociando con mi compañero sobre ustedes, pero hemos llegado a un conflicto de opiniones.” Dijo Aurora dando una mirada a ese gigante escarabajo cuyas patas atravesaban la tierra y luego dio una mirada al grupo de criminales.

“Confesaremos nuestros crimines y aceptaremos ir a prisión.” Respondió el líder de los cazadores de bestias.

Sus compañeros le dieron miradas y algunos parecían molestos, pero Aurora sonrió al encontrarse a alguien inteligente… Al menos en parte.

“No necesitan confesar nada. Si llegan a salir de aquí serán encarcelados por la Ciudad Zerzura. La evidencia está clara.” Señaló Aurora y al ver que la expresión del líder cambiaba, declaró. “Sin embargo, pueden elegir en donde serán juzgados. Si en la Ciudad de Zerzura o aquí.”

Las pruebas eran suficiente para que ellos fueran juzgados de acuerdo a las leyes de Zerzura sobre los cazadores de bestias mágicas aliadas.

Si algo estaba claro, era que Zerzura respetaba demasiado el tratado con sus aliados y las leyes eran muy duras en contra de aquellos que la incumplían.

No solo se trataba de asesinato a una bestia mágica inteligente que tenía estatus jurídico como un humano normal, sino que debido a que eran aliados y tenían privilegios, muy posiblemente los años de prisión aumentarían.

Aurora no necesitaba confesión debido a que las pruebas estaban claras y el peso de su voz, era lo suficiente alto como para encerrarlos sin juicio previo.

Sin embargo, quedarse en este lugar solo llevaría a un resultado… La muerte.

Al menos en la Ciudad Zerzura estaba la Iglesia del Tiempo y el Espacio que daba cierta sensación de ‘justicia’ y también tenía su sistema judicial.

En cuanto al Bosque Mágico, todo dependía del humor y de la tribu que estuviera a cargo… En este caso, los Goliathus los masacrarían.

Era por esa razón que Aurora no se molestó al ver que sus expresiones estaban palideciendo.

No estaba bromeando y si bien ellos no eran sus objetivos por los que vino a este lugar, sin duda eran el perfecto medio para encontrar información.

“Necesito saber todo sobre Duala. Desde los cazadores de bestias mágicas que son profesionales, los desaparecidos, los gobernantes, los crímenes de los gremios, de las organizaciones internacionales. Todo.” Ordenó Aurora con una expresión seria y dando una sonrisa, agregó. “Solo cuando esté a gusto me atreveré a convencer a mi compañero.”

Pilirani golpeó la tierra a su espalda con sus patas afiladas y la expresión de los criminales palideció por completo.

Liam ya estaba en Duala buscando información sobre los objetivos, pero Aurora si deseaba moverse, quería hacerlo por completo.

Encargándose de todo lo que requiera su atención y para ello necesitaba información.

******

Aurora golpeó el reposabrazos de su asiento con una expresión pensante.

Tal como había especulado ese grupo no era el que buscaba, pero igualmente eran individuos que tenían bastante información y parte de tal información era sobre su objetivo.

Sus objetivos a diferencia de estos cazadores no solo eran fuertes, sino que también eran altamente experimentados y bastante cautelosos, siempre bien organizados.

Nunca se movían por el mismo lugar, cazaban con una alta velocidad y usaban magia espacial lo que le daba mayor movilidad.

Tenían no solo artefactos para cazar bestias mágicas, sino que estaban preparados para cualquier circunstancia y eso significaba impedir la comunicación entre las bestias.

Silenciaban un área para impedir que nadie detectara lo que estaban haciendo y cuando terminaban su trabajo limpiaban los alrededores antes de huir con una gran velocidad.

Lo peor era que tales individuos estaban haciendo que otros mercenarios desearan arriesgarse como este grupo, aumentando las tensiones a un mayor nivel.

Toda esa información fue analizada con respecto de la situación actual y especulada en relación con la poca información que tenían y a la falta de pruebas.

Lo que estaba en claro hasta ahora era que su sede se encontraba en la Ciudad Duala, pero el problema era que las ventas de los materiales de las criaturas cazadas no se realizaban en ese lugar.

Sin manera de seguir la fuente de esos materiales, era difícil encontrar a los culpables cuando en la Ciudad Duala había bastantes gremios y organizaciones que estaban presente.

Tal vez el gobernante del lugar prohibía el asesinato de bestias mágicas dentro del bosque mágico, pero todos aquellas que salieran afuera podían ser considerados enemigos.

Agregando las mazmorras temporales y naturales, la alta densidad de energía mágica, el lugar era perfecto para un área de caza y bastantes gremios estaban presentes sacando provecho de esas áreas.

“Es problemático…” Murmuró Aurora con un largo suspiro.

Alice que estaba sentada en el sofá cercano, le dio una mirada y asintió.

“Siempre lo es. Aunque en la actualidad la dificultad aumenta. Al ser reconocidos como autoridades de Zerzura, nos impide movernos de forma imprudente.” Agregó Alice con un tono serio.

Ahora la Ciudad Zerzura no simplemente era un lugar en medio de la nada y era completamente desconocida, era una ciudad-estado con su propio gobierno.

Reconocida internacionalmente como una pequeña nación autónoma y ellas como parte de las autoridades de esa ciudad, estaban limitadas.

Si perseguían a un gremio al azar de forma autoritaria no solo su reputación caería, sino que la ciudad perdería su imagen.

Era por eso que cuando llevaron a cabo la misión ‘Asalto’ en Kenia tuvieron que dar una conferencia.

Si algún gremio llevaba tratos ilegales, entonces muy posiblemente lo hiciera en silencio y al menos necesitaban pruebas antes de moverse.

No era como si las autoridades de Zerzura no aprobaran lo que sea que ellas desearan hacer, pero en este momento no era suficientemente ingenua como para no ver las consecuencias.

Menores o mayores, Aurora sabía que sus acciones tenían consecuencias.

“Para cazar bestias mágicas en silencio se necesita suministros, tal vez deberíamos empezar por ese lugar.” Señaló Alice con un tono aburrido.

Algunas bestias mágicas tenían artefactos y gran parte de las que vivían en esta zona estaban equipadas con artefactos de comunicación de toda clase.

Esta zona siempre fue un área peligrosa para vivir, así que era normal que pudieran llevar a cabo comunicación de emergencia.

Sin embargo, que tales bestias mágicas desaparecieran dejaba en claro que la otra parte podía contrarrestar todos los métodos de emergencia.

Tal resultado significaba que necesitaban conseguir suministros para realizar cazas de bestias mágicas de forma impecable.

“Creo que Liam estaba investigando ese tema.” Respondió Aurora y tras pensarlo, comentó. “La investigación de los desaparecidos se ha estancado. Si las cosas siguen así y no vemos progreso en esta área, iremos nosotras.”

Liam estaba usando las conexiones que la Empresa Apicius tenía con los gremios locales en esa ciudad y también estaba usando su red de información.

No obstante, el tema era diferente cuando ellas personalmente iban debido a que podían hablar con el gobernante local y tener mayores posibilidades para encontrar información.

Los desaparecidos eran preocupantes, pero no podían hacer nada debido a que la persona que mayormente tenía más posibilidades de descubrir a los culpables era Liam.

“Creo que terminaré invirtiendo en su red de información. Me molesta no poder descubrir nada.” Agregó Aurora de forma seria.

Alice le dio una suave sonrisa.

Una inversión la ayudaría a mantener la red de la mejor forma e incluso expandirla y de esa manera podría tener oídos y ojos en todas partes.

Encontrando la información para moverse de inmediato.

Los desaparecidos no auguraban nada bueno, pero sin información sobre los culpables lo único que podía hacer era centrarse en los cazadores de bestias mágicas que parecían dejar pistas.

Aun así, ambos temas dependían de la única fuente de información de su grupo… Liam.

******

Liam observó con una sonrisa la tienda.

“Estoy impresionado de que haya una tienda tan grande en este lugar.” Dijo Liam con una sonrisa al gerente de la tienda.

Ahora mismo se encontraba en una de las grandes tiendas locales en la Ciudad Duala.

El lugar era bastante impresionante y en las paredes se encontraban todo tipo de armas de diferente calidad, mientras que en otras áreas se encontraban artefactos y en el centro estaban maniquís con todo tipo de equipos.

Armas frías y armas de fuego junto a munición de toda clase.

Hasta había drones presentes en los mostradores que hicieron que su mirada brillara con atención.

Si bien no era una tienda completamente legal, lo que podía considerarse ilegal no era de tan alto nivel.

Algún arma maldita, armas de veneno, o paralizantes.

Algunos efectos eran considerados peligrosos y por eso era ilegales en tiendas normales, pero aquí estaban a la venta.

“Oh, trampas para cazar bestias mágicas vivas. Eso parece impresionante.” Dijo Liam mirando a una gran esfera que brillaba en multicolor.

“Los hechizos en su interior permiten hacer dormir a una bestia mágica de rango A de forma pacífica sin tener que herirlo. Es un conjunto de hechizo de rango S y su valor es bastante alto.” Dijo el encargado y con una sonrisa, mencionó. “Sin embargo, puede atrapar una bestia mágica e incluso tratar de hacer un contrato. Claro, solo funciona en aquellas sin alta inteligencia y fuerza de voluntad.”

El artefacto era bastante potente para capturar un rango A y su valor era bastante alto.

Si bien los domadores de la Academia Cernunnos con los cuales Zerzura estaba mayormente relacionada, siempre enfatizaban la amistad con sus compañeros, no todos hacían eso.

Si algún individuo deseaba tener un compañero podía usar collares de esclavitud o forzar algún contrato unilateral para dominar a una bestia mágica.

Aquellas criaturas y bestias salvajes eran las que mayormente eran atrapadas vivas y sus domadores forzaban un contrato unilateral con ellas y de esa forma podían seguir todas las ordenes, al mismo tiempo que obtenían nuevas ‘armas’.

Muy al estilo de los invocadores que simplemente invocaban criaturas y lo usaban como objetos para llevar a cabo sus objetivos.

No tenían la empatía que los domadores de la Academia Cernunnos tenía y a veces mientras esa bestia salvaje no tuviera inteligencia, era completamente legal.

De la misma forma que se podía permitir asesinarlas.

La situación cambiaba cuando la bestia mágica tenía inteligencia y era por eso que el gerente simplemente aclaró que no funcionarían con la de ese tipo.

“Estoy buscando un regalo para mis jefas. Ambas cumplen años este mes y deseo darle algo interesante.” Dijo Liam con una sonrisa mientras caminaba por el negocio.

Su mente estaba conectada con la IA de su reloj holográfico y ahora estaba poniendo en control e infiltrándose no solo en el reloj holográfico del encargado, sino que en los drones y la red de la tienda.

Lo hizo de forma superficial para no dejar ninguna pista y como un rango S experimentado no estaba siendo tan difícil y más cuando estaba tan cerca.

En caso de necesidad estaba conectado a la Inteligencia Artificial del Sistema de Protección de Zerzura y tal IA, tenía una capacidad mayor de la que su reloj holográfico.

El encargado les señaló diferentes armas y armaduras junto a algunos artefactos con diferentes efectos.

Collares que generaban barreras mágicas, pulseras con hechizos de magia de ataque, aretes con magia de telepatía para comunicación.

Liam siguió la charla dando opiniones sobre lo que le mostraban y verificando que comprar con bastante calma.

En su mente su IA ya había logrado acceder al reloj holográfico del encargado y en este momento estaba accediendo a su red privada, haciéndose cargo de todas sus comunicaciones e información.

Nadie lo conocía en este lugar y era muy posible que nadie pudiera identificarlo como un rango S.

Esa era la ventaja de borrar su información personal y controlar la información sobre su persona.

Entonces caminando al fondo de la tienda de su mirada se centró en una armadura bastante extraña.

“A algunos jefes, le gusta que sus subordinadas lleven esta clase de armadura ‘especial’.” Dijo el encargado y dando una mirada a la armadura bikini que cubría solo las partes importantes del cuerpo, agregó. “A pesar de lo reveladora que puede llegar a ser, su barrera es potente y cubre todo el cuerpo, incluso la zona reveladora.”

Lo que estaba en el fondo era una armadura bikini que solo cubría el pecho y la entrepierna

Liam dio una mirada pensante al ver esa armadura y en realidad su concentración se había centrado en apoyar su IA para romper la brecha de seguridad sin que nadie se diera cuenta.

“¿Le gusta?” Preguntó el encargado con una media sonrisa ambigua.

Reaccionando al tener éxito, Liam le dio una mirada seria a la armadura y su expresión tembló por dentro.

“Es agradable, pero mis jefas son estrictas. No sé si le guste que yo lleve eso.” Respondió Liam agitando su cabeza con cierta decepción.

La expresión del encargado de la tienda tembló de forma evidente y a pesar de que abrió su boca, la termino cerrando.

En este caso él era el subordinado y eso significaba que sería la persona que llevaría tan reveladora armadura.

Era muy posible que, si se atreviera a regalar tal cosa, Alice lo cortara en trocitos y le daría sus restos a algún animal.

“Quiero dar un buen regalo para que me suban el sueldo, no para que me corten el cuello.” Dijo Liam con seriedad.

Era la suficiente seriedad como para que el encargado pusiera una expresión solemne y asintiera con cierta lástima.

Tal vez pensaba que sus ‘jefas’ eran algún tipo de criminales, pero Liam estaba seguro de que podrían ser peores… Después de todo, ellas estaban del lado legal y con su autoridad, nadie lo acusaría si él desaparecía.

Comprando algunos artefactos en forma de accesorios de toda clase, los ojos del encargado brillaron cuando empezó a comprar algunos drones.

Entonces, alguien llegó desde afuera caminando por la tienda, protegido por varios guardaespaldas.

Sus trajes negros y sus miradas frías dejaron en claro que no eran grupos u organizaciones locales.

“Oh, ¡Greco estas de vuelta!” Exclamó el encargado de la tienda y dando una sonrisa, comentó. “Ya tengo tu pedido.”

Ese hombre delgado y demacrado dio una mirada y agitó su mano para que se moviera.

Por su parte el encargado con una sonrisa mayor que antes, le dio una mirada de disculpa a Liam y se fue al fondo con sus nuevos invitados, dejándolo con otro vendedor.

Liam solo dio una mirada simple como si no hubiera visto nada y terminó su compra.

Ya tenía el control de la red y en cuanto a esos visitantes que parecían extranjeros, ya estaban siendo investigado.

Ahora solo necesitaba recompilar toda la información necesaria y enviarla a su jefa para que se moviera, mientras que él se concentraba en los desaparecidos.

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