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TG – Capítulo 289: Te demoraste.

Capítulo 289: Te demoraste.

En medio de una mazmorra que era como túneles de hormigas, se encontraban hormigas rojas del tamaño de un gran perro.

Las hormigas salían de los diferentes túneles, pero cuando llegaron al túnel principal sus patas se empezaron a congelar e incluso aquellas que trataban de subir por el techo, se quedaron pegadas al hielo.

El frío se elevaba congelando el aire, las paredes y en medio de ello, estaba Érica lanzando sus hechizos.

“…”

Sin cántico Érica agitó su varita y desde las paredes congeladas lanzas de hielo atravesaron todo a su paso como si fuera algún tipo de trampa, empalando a varias hormigas de rango B.

Viendo como por otro pasillo se acercaban otras hormigas, ella preparó su siguiente hechizo.

En su varita una esfera traslúcida con tintes blancos que parecían copos de nieves se formó y luego la lanzó a sus enemigos.

Tal hechizo solo era una ventisca de nieve que se extendió por las hormigas de rango B y se adentró a sus órganos, entonces tras un momento cayeron al suelo.

Haciendo que inhalaran su hechizo, congeló sus órganos internos y murieron rápidamente debido a la escasa protección interna, tal hechizo se llamaba ‘Respiración Glaciar’.

Entonces del otro pasillo vinieron más hormigas esta vez lideradas por una hormiga de rango A que agitaba sus mandíbulas creando sonidos aterradores.

Esa hormiga era posible que le cortara una pierna si la atrapaba desprevenida, pero Érica no se dejó llevar por su miedo y tampoco fue imprudente.

Preparó su siguiente hechizo, ahora centrado en uno más destructivo y tras un momento formó una gran esfera de hielo duro.

Sin dudarlo la tiró al túnel, golpeando las paredes del túnel y golpeando a varias hormigas, pero el golpe no fue lo duro.

Escondiéndose atrás de la pared a gran velocidad, Érica hizo que estallara.

*BOOM*

La explosión fue estruendosa, pero no fue fuego lo que salió disparado, sino que literalmente trozos de hielo salieron por el túnel, incluyendo partes de las criaturas destrozadas.

Esa ‘Bomba de Hielo’ era un hechizo destructivo que esparcía trozos de hielo e incluso lanzas, el único problema era que al ser un hechizo de tipo trampa debía ser usado en momentos correctos.

“Voy a necesitar un descanso.” Murmuró Érica ante su respiración pesada, pero su mirada estaba en los siguientes enemigos que venían y su sonrisa no disminuyó.

Esta mazmorra era de rango A y estaba llena de hormigas a pesar de que era usada como un campo de entrenamiento.

Observando a esas hormigas que se acercaban, Érica preparó su siguiente hechizo.

El hielo de los alrededores se volvió líquido como si fuera agua, pero en realidad no lo era, era literalmente hielo en una forma líquida.

El tono azulado del hielo empezó a moverse, a través de su hechizo.

Entonces se comenzó a reunir al frente de ella, creando dos pequeñas estatuas de un metro de alto.

Los detalles de esa estatua de hielo fueron difíciles de discernir y eso demostró la falta de pulido en el hechizo, aun así, cumplió su función.

Una pequeña coraza, un casco y una espada de hielo, su creación no era una estatua era un soldado de hielo.

Dos de ellos se formaron al frente de ella y Érica sonrió.

“Vayan.” Ordenó con una sonrisa y los soldados de hielo cargaron para golpear a las hormigas.

Sin técnica y solo con fuerza, Érica sabía que tales soldados eran de rango C debido a la falta de movilidad.

Ahora mismo estaban golpeando a las hormigas, y si bien sus espadas herían a sus oponentes, sus movimientos resultaban ser lentos y burdos.

No tenían conciencia propia o no eran criaturas con vida, esos soldados literalmente eran estatuas de hielo y por medio del hechizo tenían capacidad de batalla.

Sin embargo, no importa lo débiles que fueron, eran útiles para resistir hasta el final, ya que con sus espadas clavadas en las hormigas no dejaban que nadie pasara.

Incluso cuando le rompiera la pierna a uno y al otro lo partieron a la mitad continuaron moviendo sus extremidades.

Todo eso mientras le daba tiempo a Érica de beber una poción de energía mágica para recuperarse.

Luego al ver que se acercaba realizó su siguiente hechizo a una velocidad mayor de la que todos los otros.

“…”

Una enorme lanza de hielo con púas a su alrededor salió disparada al túnel atravesando a los enemigos y golpeando a muerte a todos los demás, hasta que cayó al suelo, cubriendo todo el camino.

El túnel era grande y su lanza también lo fue, lo que hizo que pareciera un ariete en vez de una lanza.

“La ‘bomba de hielo’ fue potente, pero me gastó bastante energía mágica. La ‘respiración invernal’ es útil, pero solo en ambientes cerrados y el ‘soldado de hielo’ cumple su objetivo.” Murmuró Érica analizando tales hechizos.

Esos hechizos era algunos de lo que había aprendido tras beber ese misterioso e impresionante elixir, que la llevo a los recuerdos de otra persona.

Ese Gran Archimago había demostrado hechizos prohibidos que causaron gran destrucción, pero también le había ayudado a expandir su visión.

Ya no solo a pensar en reglas físicas para controlar la magia, sino que literalmente fantasear en las posibilidades de algo tan misterioso como lo era la ‘magia’.

Sinceramente a pesar de que había visto magos de tierra crear golem que se usaban en batalla, nunca se le pasó por la mente diseñar su propio soldado de hielo.

Ahora ella no negaba que le faltaba esa imaginación de lo ilimitado que era la magia y tampoco podía negar que, le estaba gustando centrarse en ese lado teórico de la magia.

Se autodenominaba como un mago de batalla que estaba centrado en la lucha, pero ahora su mente estaba pensando en los tipos de hechizos que podía crear.

“¿Mejorar los soldados de hielo? ¿Potenciar las lanzas dándole mayor efecto? ¿Crear trampas de hielo más letales? ¿O ser más silenciosa con hechizos mortales?” Murmuró Érica con ojos brillantes.

Había dormido algunas pocas horas desde que había bebido ese elixir, y por temor de perder sus recuerdos anotó todo y lo aprendió, mientras ahora lo probaba.

Eran las enseñanzas de Rodwen Falion y si bien una pequeña parte de ella se preguntaba como el Emperador Víctor obtuvo tal ‘regalo’.

Toda su atención estaba centrada en mejorar y especialmente en crear su propio hechizo.

“Un Archimago de Rango S, necesita su propio hechizo.” Murmuró Érica con ojos brillantes.

No solo los Archimagos, sino que los Grandes Archimagos tenían sus propios hechizos con los cuales eran reconocidos.

Eran sus cartas secretas y sus mejores armas.

Edward como un Archimago tenía su ‘Dominio de la Tormenta’ que potenciaba sus hechizos en un área y luego con mayor fuerza tenía su hechizo ‘Ira de Zeus’.

El Rey de Arabia un rango SSS que era un mago de tierra tenía su hechizo ‘Titán’ por el cual se le dio su título.

Era necesario un hechizo propio, como su marca personal, pero también para definir su futuro como mago.

Ante los diversos estilos dentro de la magia de hielo, necesitaba uno o dos hechizos que desarrollara y perfeccionara desde este momento.

Que se volviera su firma, su carta oculta y su ataque capaz de cambiar las tornas en batalla… Que en el futuro se volviera su propio hechizo prohibido.

Ante tales pensamientos Érica se movió de inmediato.

Guardando los cadáveres de las hormigas lo más rápido posible empezó a correr por el túnel mientras usaba el sigilo de su armadura para no ser atacada.

Necesitaba comenzar lo más rápido posible.

******

En una tormenta de pensamientos Clémentine voló como una hoja alrededor de un huracán.

A sus ojos no era un escenario abstracto, era real… Era un tornado en donde se encontraban sus pensamientos, recuerdos y vivencias que se agitan y la golpeaban.

La primera vez en su misión ‘Arca’… Lo que sucedió en la misión ‘Asalto’… Su entusiasmo en el torneo internacional.

Su miedo oculto de que Aurora y Alice se enfrentaran al portal abismal y luego la sensación de pérdida.

Entonces en medio de ese huracán tormentoso que golpeaba su mente, otro recuerdo vino destrozándola por dentro.

Su pérdida de su madre.

Su ira con su padre que se encerraba para entrenar, su molestia con su hermano por hacer lo mismo y al final su impotencia.

Ante todo, eso estaba su empuje que la guio a inscribirse en la academia.

Era muy capaz hasta el punto de que la Academia Aetherium la aceptaría y decenas de profesores la desearían tomar bajo sus alas… Era así de buena.

No era arrogancia, solo era un hecho, pero aun así se unió a la Academia de Héroes.

¿Fue para salvar a inocentes al convertirse en una heroína?

No había duda de que era gratificante salvar a las personas y tampoco podía negar que la misión ‘Arca’ y ‘Asalto’ le abrieron los ojos.

Mostrando otra faceta de ser una heroína.

Deseaba evitar que las personas pierdan sus seres queridos como ella lo hizo… Tal sentimiento era honesto.

Al ver sus recuerdos volar ante sus ojos, al sentir su conciencia agitarse, recordando cada escenario de su vida, Clémentine vaciló y se sinceró.

Su objetivo no era ser una heroína, salvar a las personas solo era algo secundario, a la idea de evitar que otros pierdan sus seres queridos.

En este momento, al ver sus pensamientos de forma directa, al sentir cada emoción y rememorar cada recuerdo, Clémentine no podía mentirse.

La llamaban estudiante perfecta, pero no era perfecta y ahora se dio cuenta de que era mucho menos capaz de lo que otras personas pensaban y veían en ella.

Este huracán de emociones, pensamientos y recuerdos le demostró que su mente estaba caótica.

Ese elixir que la empujó a este lugar cada vez que meditaba le señalaba que necesitaba ordenar sus pensamientos.

¿Cuál era su razón para ser fuerte?

Una verdadera razón lejos de los intereses, del temor y el miedo a la muerte de ella o de otro, era… Cambiar las circunstancias a su favor.

Tal respuesta la hizo flotar al centro del huracán, al ‘ojo’, en donde todo estaba tranquilo y Clémentine en forma intangible se sentó en posición de meditación.

Podía ver sus recuerdos, pero no desde el exterior, sino que desde el interior del huracán… Desde otra perspectiva.

Y desde esa nueva perspectiva vio otra escena.

Cuando asesinó por primera vez a ese luchador en la misión ‘Asalto’ lo hizo por miedo a perder a sus compañeros, pero fue esas emociones que la empujaron y le permitió cambiar las circunstancias.

Había una razón que la empujaba, ya sea ayudar a otro como una heroína, evitar que otros perdieran sus seres queridos o evitar que ella lo perdiera.

A veces era miedo, otras veces era egoísmo e incluso heroísmo.

El medio siempre era el mismo, tenía que ser fuerte, pero el resultado también lo era… El cambio de las circunstancias a su favor.

Ya sea salvar a alguien, ayudarlo o simplemente queriendo algo egoísta, no importaba mientras pudiera cambiar tales circunstancias a su favor.

Clémentine cerró sus ojos y relajó su mente.

Revisando sus memorias, paso por los recuerdos tristes, por aquellos felices y por los días más comunes, tan solo para abrir sus ojos.

Sus ojos brillaron en tonalidad purpura y ese huracán se detuvo.

Los recuerdos dejaron de agitarse sin sentido y empezaron a moverse todo mientras ella le daba orden.

El elixir la trajo a este lugar cada vez que meditaba, potenciando su fuerza mental y permitiéndole hacer una gran introspección.

Entonces, tras ordenar sus pensamientos y traer orden a su caótica mente, Clémentine meditó en este lugar.

Deseaba ser fuerte para cambiar las circunstancias a su favor, pero para ello debía empujarse para conseguir esa fuerza.

Y ahora al ver su mente ordenada, sabía que estaba muy cerca de dar un gran paso.

******

El espacio se distorsionó y Nicole salió del portal mientras un mago espacial de rango A estaba a su espalda.

“Gracias.” Murmuró Nicole a ese mago.

Era un mago que pertenecía a los restos de la mafia y en este momento era…

“No, por favor. Cualquier cosa para ayudarla.” Respondió el mago con una sonrisa trabajadora.

Ahora mismo era su subordinado.

La expresión de Nicole tembló al escuchar tales palabras y lo peor, era que no estaba sintiendo que la otra parte estaba bromeando.

Esas palabras eran sinceras… Y tal realización hizo que Nicole volviera a temblar sin saber a qué extremo había llegado Víctor.

El mago espacial se alejó al ver que estaba incómoda y tal reacción hizo que ella volviera a suspirar.

Volvió a mirar la mansión que estaba siendo arreglada de forma cutre.

Aurora tenía razón.

Víctor la había dejado como ‘segunda al mando’ no por solo una broma o un juego de su parte, sino que, por parte de su guía, de su entrenamiento.

No ya algo físico, sino que uno en donde también se compartía opinión.

Obligando a cada uno de los mafiosos a tratarla con respeto, dándole autoridad.

Nicole volvió a caminar hacia la mansión.

Había pensado sobre Víctor y sus acciones, era imposible defenderlo, pero se dio cuenta de que no podía hacer nada para cambiarlo.

¿Ir y tratar de revelarlo?

Dejando de lado si alguien le creía, Víctor solo respondería y diría su parte, al final nadie podría encontrar la manera para probar que tenía ‘esclavizado’ a los mafiosos.

Además, podría decir que eran contratos mágicos en los cual tras servir le reducía la condena y ciertamente eso era algo que algunos países usaron en su momento más desesperado.

Y no, no podía dejar de entrenar con esa clase de persona.

Era fuerte y cada vez se estaba volviendo más fuerte y en este mundo solo se avanzaba con fuerza.

Nicole volvió a suspirar.

Al llegar a la ciudad Duala había hablado con Aurora durante bastante tiempo y había tenido toda una noche para arreglar sus pensamientos.

En su charla logró aclarar que ella misma fue enviada de forma repentina y no sabía cuál era su misión, tratando de dejar en claro que no había estado con los mafiosos.

También había hablado sobre lo que Aurora pensaba que estaba haciendo Víctor y a donde ese hombre deseaba que apuntara.

Tal vez sus acciones no eran nada agradables y parecían taimadas, pero esa clase de hombre era el Emperador Víctor.

Lo sorprendente y agradable al mismo tiempo era que Aurora no se enojó porque se quedara con Víctor.

Una parte de ella había pensado que se enojaría… Una parte de ella quería que se enojaría.

Era la parte que sentía que estaba haciendo algo mal al quedarse con un hombre que literalmente trataba a los criminales como basura.

Pero no sucedió, porque Aurora era parecida.

Nicole se detuvo en medio de un pasillo viendo la destrucción de la sala y más allá, la destrucción al sótano.

¿Aurora era su heroína ideal?

Una parte de ella pensaba que si, a pesar de que sabía que Aurora tenía defectos.

Aun así, con defectos, Aurora era su objetivo a seguir.

Ya no estaba afectada por esa idealización de ‘heroína’ que la guio a entrar en la academia.

Aquella heroína enmascarada que llegaba del cielo, salvaba personas y se arriesgaba por otros, aquella con la cual Aurora tenía similitudes.

Al igual que la realidad que era más compleja de lo que había pensado, Aurora también lo era e incluso en su complejidad seguía siendo su objetivo a seguir.

El momento que vino con la Reina del Norte y paso el portal encontrándose con una batalla, Nicole se dio cuenta de porque Aurora era su objetivo a seguir.

No era por el deseo de ayudar de Aurora, era su forma de ser implacable.

Aurora Campbell fue esa jovencita que todos decían que era débil y miedosa, pero en el mayor momento saltó para salvar a Alexey durante su tiempo en la academia.

Fue aquella que llevaba misiones complejas cargando el peso de salvar a cientos de refugiados y luego fue aquella que dio un paso aún más lejos y eliminó a lo que ocasionaban ese desastre.

Se metió en un portal abismal y salió victoriosa trayendo consigo goblins, rescatándolos.

Aurora fue quien se sentó frente al Emperador Víctor y lo miró directamente sin temor.

La persona que cuando Eva Santos apareció en ese pasillo del sótano, sacó su espada sin miedo.

Sin temor a enfrentarse a un rango SS.

Tal vez no era la heroína que al principio pensó, aquella que había idealizado a partir de los héroes enmascarados que tanto admiraba, pero al final era la persona que era su objetivo.

No era perfecta, pero para ella… Era Implacable.

Y Nicole lo sabía.

Quería ser implacable, quería avanzar sin retroceder.

No ser fuerte para salvar a personas inocentes, tal resultado solo era secundario, era levantarse y ser imparable con sus objetivos.

Deseaba ser fuerte y ser implacable, porque solo de esa manera podría llevar a cabo sus ideales.

Nicole respiró hondo tratando de calmar su mente, pero la emoción que sentía y el deseo de avanzar no podía ser contenido.

Aurora le había hablado sobre los objetivos para ascender y ahora Nicole podía sentirlo con claridad… Ser implacable e imparable, levantándose para seguir sus ideales, era su objetivo.

Exhalando de vuelta, Nicole volvió a caminar en dirección a la sala principal.

Tal vez ese objetivo para otros podía ser simple, pero un luchador era simple.

Entrando a la sala pudo notar a la Reina del Norte sentada en el sofá mientras un sirviente la atendía.

Respirando hondo otra vez, Nicole se acercó.

“Me gustaría toda la información sobre la otra parte de la mafia.” Pidió Nicole con seriedad.

Tal vez su voz era más pesada pero su pedido llevaba cierta fuerza que ella no se dio cuenta de que había salido.

Eva Santos bebió de su té y le dio una mirada.

“Te demoraste.” Respondió la Reina del Norte y dejando su tasa de té, señaló. “Habla con Greco. Ya que estas al mando él te obedecerá y te dirá todo lo que quieres saber.”

A pesar de que había estado preparada Nicole, no supo cómo reaccionar ante la indiferencia de esa gran mujer.

Se notaba que ella no tenía intenciones de intervenir demasiado.

“Oh, por cierto. Si quieres usa la asesina de rango S y los otros que quedan. No es como si estuvieran haciendo mucho en este lugar.” Agregó la Reina del Norte con aburrimiento.

La expresión de Nicole volvió a temblar, pero asintió y tras un agradecimiento se retiró.

Tenía conflicto con Víctor en algunas maneras de pensar y también era posible que lo tuviera con Aurora, pero para Nicole estaba bien.

Era inexperta en muchas áreas y necesitaba experiencia y aprendizaje.

Así que tenía que aprender todo lo que pudiera y descartar lo que no le agradara… Después de todo, ni Aurora le dio un aprendizaje obligatorio ni Víctor la obligaba aprender su forma de pensar.

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