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TG – Capítulo 291: La verdad es que sí.

Capítulo 291: La verdad es que sí.

La expresión de Andrés tembló un momento al ver una armadura de poder recibir un poderoso rayo láser.

El arma que estaba lanzando ese ataque era un gran láser, que parecía un caño estilo futurístico y lo más impresionante era que el escudo de la armadura logró repeler ese ataque.

Es más, hasta hubo cierta sensación de absorber el ataque.

“…”

Entonces, la armadura de poder quedo indemne ante ese ataque láser que sería considerado como el ataque de un mecánico de rango S.

La armadura de poder había participado durante el primer portal como tecnología clasificada de la Ciudad Atlántida.

Tales armaduras elevaban las fuerzas de sus usuarios al rango S, proporcionándole una alta defensa y dándole la capacidad de usar armas más pesadas.

“Diseño de la armadura de poder Atlas X-01. Mejora del escudo a gran nivel. Capacidad de absorber ataques de energía. Probando magia y psiónico.” Murmuró Lucius dando otro botón.

Ahora mismo ellos estaban atrás de un grueso espejo y al otro lado era el campo de armas, en donde se encontraba la armadura de poder.

Tras tocar ese botón el cañón láser cambio, por un lanzallamas que extendió una llama blanca dando una sensación mágica.

La intensidad fue enorme logrando volver todo blanco por el fuego, pero luego de un momento se detuvo y la armadura continuó sin recibir daño.

Esa llamarada seria como un ataque continuo de un rango S, y si bien la intensidad no era alta y estaba centrado en un daño extenso, sin duda era un ataque mágico que daría miedo.

Al momento siguiente el lanzallamas fue retirado por brazos mecánicos que salieron del suelo y una esfera apareció para remplazarlo.

Tal esfera lanzó diferentes ataques psiónicos contundente que la barrera de la armadura pudo resistir.

La barrera de esa armadura estaba tambaleante, pero se notaba que podría resistir por un tiempo.

Los diseños de esos escudos superaban cualquier traje de batalla e incluso armaduras de batalla.

Quizás el tamaño de esa armadura de poder de tres metros, permitió instalar barreras más fuertes de los que se podría instalar en un traje de combate.

Por supuesto, si hablaban a nivel promedio.

Andrés sabía que la artesanía mágica podría crear armas y armaduras de gran poder con los materiales y los medios correctos.

Sin embargo, aquí todo fue creado por medios tecnológicos, lo que significaba que podrían realizar una creación masiva con los recursos necesarios.

Solo necesitaban recolectar los recursos para crearla masivamente y no se necesitaba artesanos extremadamente capaces.

Tener el plano y crear las partes para luego ensamblarlo.

“El ataque mental es el más problemático, pero X-01 lo reducirá y dependerá del piloto para evitarlo.” Murmuró Lucius con un tono simple.

Un pequeño dron esférico a su lado grababa sus notas y su investigación.

“Chico, imagínate estas obras de artes en el espacio, preparadas para aterrizar en planetas deshabitados y conquistarlos.” Dijo Lucius con una mirada extasiada y dando una sonrisa de un lunático, declaró. “Ese es el destino de todas las razas.”

Andrés al escuchar esas palabras no pudo negar que también estaba impresionado.

Las armaduras de poder estaban diseñadas para aumentar la fuerza promedio de los soldados que la usaban y a la vez permitir un manejo de armas más pesadas que el simple cuerpo podría llevar.

E incluso armas más pesadas que una armadura de combate con exoesqueleto podría controlar.

Para mecánicos que dependían de la tecnología estas armaduras de poder eran obras de arte que resultaban extremadamente valiosas.

Ya que no solo ofrecía un aumento de potencia de fuego por las armas capaces de ser utilizadas, sino que ofrecía una enorme protección y fuerza general.

Tratando de aumentar la velocidad al nivel de rango S, mejorando la defensa en caso de batallas a corta distancia.

Lo más impresionante era que no necesariamente tenían que usarla mecánicos.

¿Qué sucedía si un espadachín se subía a esos pequeños gigantes y usaba una enorme espada?

Esa pregunta hizo a Andrés emocionarse.

“Los terranovense miran hacia abajo la tecnología, pero un día verán si sus hechizos prohibidos son más poderosos que mis armas apocalípticas.” Murmuró Lucius riéndose como un lunático.

Andrés estaba acostumbrado al escucharlo reír como si pensara destruir al mundo con cada invento.

También estaba acostumbrado a su narcisismo, aun así, estar acostumbrado no significaba no encontrarlo raro cada vez que lo veía.

Pero al final se quedó en silencio.

Si algo había aprendido de este trabajo era que vería y escucharía de todo, pero independientemente de lo sorprendente que fuera, era mejor quedarse callado.

“Bueno, lo siguiente es mejorar la IA. Tenemos que mejorarla, pero no lo suficiente para que obtenga conciencia propia.” Murmuró Lucius y dándole una mirada, agregó. “Si quieres experimentaremos con tu IA. Tal vez te ayude mejorar esas falsas actualizaciones que haces para mis relojes holográficos.”

Sus palabras hicieron que Andrés temblara al ser descubierto.

Sabía que el hombre ponía énfasis en sus creaciones con bastante orgullo y ahora que dijera ‘mis’ lo hizo tragar con cierto temor.

Había estado enviando actualizaciones falsas para los relojes holográficos de las personas que seguían a Cithrel y había logrado avanzar bastante en descubrir secretos.

No era como si usara las ventajas que este trabajo le daba, solo usaba su conocimiento y con ello, logró imitar la red de actualización de la Empresa Cosmos para los relojes holográficos y tomar el control.

Estar al lado de Lucius, le permitió avanzar bastante en cuento a sus métodos y como la mayoría de las creaciones informáticas modernas tenían la huella de ese Sabio, conocer a la mente maestra era como conocer la llave secreta.

“Solo estaba probando si podía lograrlo… Y de paso terminar mis dos trabajos. Encuentro la información que quiero y de paso le informó que si alguien conoce ciertos métodos es fácil falsear actualizaciones.” Explicó Andrés con su expresión más seria que pudo.

Una vez instaladas las falsas actualizaciones los relojes holográficos quedaban en su completo control.

Tal vez otros individuos con mayor conocimiento habrían podido hacerlo mismo, pero la seguridad de la Empresa Cosmos no era baja.

Solo que ahora Andrés estaba obteniendo mayor conocimiento gracias al hombre que estaba al frente de él.

“Está bien, en la próxima actualización cubriremos algunos huecos. Si quieres puedes revisar la actualización antes de ser enviada.” Dijo Lucius y al verlo dar una mirada rara, se rio y señaló. “Puedo crear una seguridad impenetrable, pero no sería útil. Necesito que los mecánicos, aprendan, avancen y mejoren por ellos mismos. El progreso no avanzará si tienen todo creado.”

¿Estaba exagerando?

Andrés sabía que ese hombre no estaba exagerando.

Podía crear un sistema de seguridad infranqueable, pero al hacerlo dejaría estancado a personas como él.

Quienes buscaban los métodos y los huecos, aprendiendo, pero a la vez mejorando ese sistema.

Tal vez era malo para la empresa reducir la seguridad de sus productos, pero de cierta forma aumentaba el trabajo para los mecánicos que se especializaban en la mejora de sistemas de seguridad.

Al mismo tiempo que los trabajadores de la empresa debían esforzarse por mejorar sus propios productos sin depender de un ‘Sabio’.

En cierta forma Lucius estaba ‘enseñando’… Tal vez esos métodos era una de las razones por la cual se convirtió en un ‘Sabio’.

O quizás le encantaba ver a otros jugar como hormigas tratando de crear algo nuevo y mejorar, sin saber que él lo miraba en silencio.

Andrés tuvo la sensación de que esta última opción era la razón principal.

Antes de que pudieran retirarse del lugar, Lucius se detuvo un momento y se puso su dedo en el oído, escuchando un mensaje.

Ningún sonido escapó y si no fuera porque Andrés lo había visto antes hacer lo mismo, hubiera pensado que se estaba rascando la oreja.

“Vamos a tener que priorizar otra área de investigación.” Reveló Lucius e ignorando su mirada, murmuró. “¿Cómo mejorar los drones? Más compactos y mayor potencia… Tal vez un ejército de avispas, me gusta la idea de cantidad.”

Andrés parpadeó observándolo sin saber lo que pasaba.

“Drones, chico. El de arriba me dijo que desarrollara drones.” Explicó Lucius con un tono solemne, apuntando al techo.

“¿Dios?” Preguntó Andrés con seriedad.

La verdad era que su mirada solemne daba una sensación de alguien importante y Lucius dio una sonrisa ante su pregunta, pero asintió.

“La verdad es que sí. Cualquier jefe deber ser un dios.” Respondió Lucius dándole una mirada entretenida antes de avanzar.

La respuesta a su broma la utilizó para ponerse a sí mismo como una existencia a nivel deidad… Era una arrogancia y narcisismo que hizo que la expresión de Andrés temblara.

No estaba tan poco cuerdo como para tratarlo a ese nivel, era por eso que, siguiendo a ese hombre a la sala de drones, le dio una mirada.

“Tengo dos jefes…” Murmuró Andrés con seriedad.

Estaba tratando de decir que tendría a dos ‘dioses’ a quien adorar, pero…

“Y adora a ambos.” Respondió Lucius y agitando su mano de forma indiferente, agregó. “Soy misericordioso, no me importa que me adoren junto a otros. Incluso si es esa perdedora de Serena.”

Tal respuesta dejó a Andrés con una expresión temblorosa.

Ese narcisismo y arrogancia era cada vez más extremo.

Andrés suspiró para sí mismo al tener dos jefes extravagantes.

Al menos en ese punto Lucius le ganaba a Serena.

******

Leslie observó su objetivo con su rifle en sus manos.

Su cuerpo estaba adormecido y su mente estaba perdiendo toda su concentración.

¿Cuántas horas estuvo en esta posición de disparo?

En medio de unos matorrales camuflados entre los alrededores, con una zona abierta esperando a que pareciera su objetivo.

Sin poder moverse y sin agitarse, solo esperando.

Habían pasado más de diez horas desde que estaba en esta posición tras que su entrenador le diera su misión.

Así era la única forma que se podría describir.

Misión.

Esperar a que su objetivo apareciera y luego disparar.

A lo lejos, a más de un kilómetro se encontraba una pequeña cabaña abandonada y era en ese lugar en donde aparecería su objetivo.

Nunca le dijeron la hora… Y eso significo que todavía seguía esperando a que apareciera su objetivo.

Necesitaba paciencia.

Como un cazador esperando a su presa, tenía que actuar como un francotirador manteniendo su calma y concentración durante bastante tiempo.

Sin moverse para no revelar su posición, sin actuar imprudente y principalmente sin perder su enfoque.

Aun así, cada hora se hizo más cansadora y más agobiante.

Era un rango B, y si bien era un mecánico y su cuerpo era mejor que a un humano promedio, eso no significaba que fuera agradable estar en la misma posición por horas.

El mayor peligro era su mente que de vez en cuando perdía la concentración y dejaba de centrarse en su objetivo.

La paciencia era una virtud difícil de aprender y ella no era muy buena en ello, pero pudo aguantar este tiempo.

Si hubiera sido impaciente hubiera tomado el elixir, hacía ya tiempo, pero aquí estaba esperando.

*BOOM*

Tratando de respirar hondo, escuchó una explosión repentina y Leslie tembló un momento y luego volvió a su posición.

Estaban tratando de jugar con su mente.

Había escuchado disparos, explosiones e incluso pasos cerca de ella, todo para hacerla reaccionar.

Para estresarla y jugar con su mente, queriendo que se agitara.

Tratando de demostrarle que ser un francotirador no solo era disparar a lo lejos, era tener paciencia y como un cazador esperar a su presa en el lugar más recóndito.

Era difícil decir si esos ruidos estaban solo en su mente o en realidad estaban sucediendo, ya que había escuchado hasta gritos.

La habían dejado en un campo de entrenamiento alejado y en este lugar era frondoso y el único signo de civilización era la cabaña.

Entonces, pudo ver por su mira que el interior de la cabaña brillaba con una luz.

Leslie se calmó de inmediato sintiendo su rifle en sus manos.

Ese rifle que la había acompañado y no lo había dejado nunca, ahora estaba a su lado, preparado para disparar cuando ella lo deseara.

La luz del interior de la cabaña brillo y luego se apagó, entonces alguien salió del interior.

Era una figura con rostro esquelético, usando una armadura de placas y en sus cuencas se encontraban dos llamas que brillaban radiante.

Un no-muerto… Tenía conciencia a diferencia de los no-muertos que despertaron en Egipto, pero ese no era su objetivo.

Ver a otro individuo hizo que su concentración solo aumentara hasta que su respiración se volvió totalmente calmada y su mente enfocada.

Otro soldado esquelético salió de la cabaña y luego otro, entonces vino un zombi extraño llevando una túnica de mago.

Era un ‘lich’, un antiguo mago que se había convertido en un no-muerto para seguir ‘viviendo’, usando magia de nigromancia.

¿Existían tales seres en la tierra?

Leslie estaba segura de que existían, ya que solo necesitaban manejar la magia de nigromancia para convertirse y muchos individuos deseaban ser ‘inmortales’.

Ahora uno de ellos era su objetivo.

Una parte de ella dudó ante la visión realista que le daba todo, pero otra parte sabía que era un entrenamiento y principalmente ella debía actuar.

Observando a los guardias de su oponente, Leslie entendió que debía disparar bien para impedir que su bala no fuera repelida.

Aun así, solo se movió, verificando la distancia y el viento, volviendo su respiración lenta.

Su visión estaba en su objetivo, pero podía sentir su rifle en sus manos y su dedo acercándose al gatillo.

Sabía instintivamente lo que tenía que hacer para dar en el blanco y disparó.

*BANG*

El sonido del disparo se extendió y Leslie omitió el dolor del retroceso, manteniendo su vista en su objetivo.

Estaba alrededor de un kilómetro de distancia, pero ella sintió su bala surcar el cielo.

Su bala parecía perder su objetivo, pero ella lo sabía… Daría en el blanco.

Y así fue, los esqueletos se alteraron y levantaron sus escudos tratando de proteger a su amo, pero su bala que parecía perdida descendió en el aire y se reajustó a causa del viento y la gravedad.

No era una habilidad solo era un disparo guiado por las leyes físicas y entonces, entre medio de los escudos de esos esqueletos, la bala atravesó la barrera y dio en el blanco.

“…”

La cabeza de ese zombi fue destrozada por el potente disparo de su rifle y Leslie pudo sentirlo.

Su respiración tranquila, su mente enfocada y esa sensación de que podía dar en el blanco a cualquier objetivo.

No era una habilidad extraña, era experiencia, confianza y una sensación de que su arma era más confiable que nunca.

Viendo como la ilusión de sus objetivos se rompían dejando en claro que todo era falso, Leslie cerró los ojos.

Dejándose llevar por esa sensación de avance y sintiendo su ascenso de rango.

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