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TG – Capítulo 44: Entrevista.

Tres jóvenes miraron el gran edificio que estaba al frente suyo.

Unos de los edificios más altos y lujosos de la Ciudad Atlántida.

Sede de la Empresa Apicius y en donde se encontraba el mejor restaurante de la ciudad Atlántida y unos de los restaurantes más famosos del mundo.

Solo decir que en el aparcamiento del sótano entraban autos con valorados en millones, dejaba en claro quiénes eran los comensales de ese lugar.

“Me siento demasiado nervioso”. Murmuro Andrés ajustándose su corbata.

Llevaba un traje negro y si nadie lo conocía seguramente creería que era algún empresario exitoso… Pero la verdad se había vestido de esa forma por la entrevista.

A su lado estaba Leslie y Clémentine.

La primera llevaba una chaqueta y pantalones largo con una camisa blanca, ella parecía una mujer de oficina dedicada y trabajadora.

En cambio, Clémentine llevaba un vestido de oficina blanco, elegante y formal.

“Es el lugar que te vuelve nervioso.” Dijo Leslie y con un tono serio, explico. “Mi padre hace sus cenas de negocio en el último piso…”

¿Creía que esas palabras ayudaron?

Andrés se volvió a ajustar la corbata como si se estuviera asfixiando y eso que el clima era genial… Incluso si estaban afuera.

“¿No es aquella Nicole?” Pregunto Clémentine de repente y cuando los demás miraron, vieron a una joven con un vestido formal mirando el edificio tragando visiblemente.

Se notaba a simple vista que estaba nerviosa… Demasiado nerviosa.

Cuando Nicole las vio, Leslie le hizo una seña para que se acercara.

“¿También vienen por la entrevista?” Pregunto Nicole sintiéndose más aliviada al ver personas conocidas.

“Si…” Respondió Clémentine suavemente y notando el nerviosismo de Nicole, pregunto para cambiar la atmósfera. “¿Tú fuiste invitada o te inscribiste?”

“Me inscribí y ustedes?”

“Igual…”

Los tres respondieron al unísono y luego miraron el edificio sintiendo una presión sofocante.

Para estudiantes que nunca habían tenido una entrevista o no estaban relacionados con este tipo de lugares era muy difícil de adaptarse… Eso era lo que le ocurría a Nicole y Andrés.

Por su parte Leslie y Clémentine se encontraban mejor, pero aun así estaban nerviosas ante la entrevista misma.

“¿Deberíamos entrar?” Pregunto Andrés con duda.

“Hemos llegado media hora antes…” Comento Clémentine con una media sonrisa.

Notando que Nicole los miraba, Leslie tosió y se excusó. “Solo lo hicimos porque nuestro objetivo es ser puntuales y no dar una mala imagen.”

Clémentine no pudo evitar sonreír ante esas palabras.

En realidad, fue nerviosismo… Si la reunión se hubiera encontrado en un lugar menos llamativo y si las persona que lo entrevistara fuera Aurora o Alice, entonces sus nervios no hubieran sido tan altos y ellos no hubieran venido tan temprano.

Pero ninguna de esas cosas sucedió.

“Esperemos a Érica, ella también viene.” Dijo Nicole suavemente.

“¿Ella viene?” Pregunto Leslie con sorpresa y cuando él trió lo miro, se explicó. “Pensé que tenía algo en contra de Aurora…”

Para ella había un ligero rencor de parte de Érica hacia Aurora debido a lo que hizo en la prueba… Y eso fue sacado al ‘aire’ cuando Aurora dejo el grupo para salvar a otros estudiantes en la última mazmorra.

“No, solo fue un malentendido.” Intervino Andrés y con una sonrisa comento. “Escuche que ya se ha disculpado.”

Leslie asintió en reconocimiento.

No estaba interesada en los rumores así que no había prestado atención a ese hecho y solo había escuchado lo que había ocurrido antes.

El cuarteto no tuvo que esperar demasiado para que Érica llegara y mientras su chófer se estacionaba en la vereda, ella rápidamente se bajó.

“Oh, ustedes también están aquí.” Dijo Érica con una sonrisa contenta al tener a su lado personas que conocía.

Tras saludar a todos Érica, pregunto “¿Entramos?”

El grupo se miró, pero al final todos entraron.

La recepción del edificio era muy grande ya que aquí era la sede de la Empresa Apicius, pero también se encontraba a un lado un restaurante en el cual bastante personas se encontraban presentes.

“El primer y último piso son restaurantes. El primero es de comida normal sin energía mágica, un restaurante de cinco ‘tenedores’ y el último piso es el restaurante mágico, uno de los más famosos del mundo.” Explico Érica sin demasiado nerviosismo.

“Los otros pisos son oficinas de la empresa.” Agrego Clémentine a la explicación.

La recepción de la empresa estaba en el centro y dividido en grandes vidrieras se encontraba el restaurante con decenas de mesas.

Sin embargo, no se podía sentir ningún olor a comida o el ruido del restaurante, eso se debía a las barreras que tenía las habitaciones.

Era una rara forma de organizar la empresa y los restaurantes, ya que hizo parecer como si estuviera usando todo el espacio disponible, pero…

“Escuche que los trabajadores pueden comer gratis aquí.” Murmuro Leslie mirando el restaurante y con un tono sincero, comento. “Según mi padre escuche que, al dueño de la empresa, le encanta la comida…”

Parecía unos de esos rumores-broma que siempre se extendían, lo que hizo a Nicole dar una sonrisita.

Clémentine guio al grupo a la entrada del restaurante.

“¿Tiene reservación?” Pregunto una recepcionista con una sonrisa.

Varias recepcionistas estaban atendiendo a aquellos que se acercaban al restaurante.

“Si, tenemos una invitación de Liam Hafen.” Respondió Clémentine con suavidad.

A pesar de que los trabajadores podían comer aquí gratis, los demás necesitaban hacer una reservación, así que era normal que la recepcionista se acercara a preguntar y a guiarlos a su mesa designada.

“Por favor síganme.” Dijo la recepcionista con una suave sonrisa y… Se dirigió a la dirección contraria de la puerta del restaurante.

La expresión del grupo se llenó de duda, pero cuando la recepcionista se subió a un ascensor privado y toco el botón del último piso, las expresiones empezaron a cambiar con un nerviosismo mayor.

Ya no solo era Nicole o Andrés, sino que eran todas las demás.

“¿Qué ocurre?” Pregunto Nicole en voz baja a Clémentine que estaba a su lado.

Clémentine dudo un momento, pero al final murmuro. “No ocurre nada.”

No podía decir que para entrar al restaurante del último piso era imposible hacerlo con reservaciones normales y se necesitaba invitación o reconocimiento importante…

Leslie no mentía cuando menciono que su padre hacia negocios en el último piso… Solo que esa persona era dueño de unas de las empresas más grande a nivel mundial y sus invitados estaban en pie de igualdad.

Saber eso dejaba en claro que rango se necesitaba para poder entrar.

Escuchando la calmante música, el grupo llego al último piso y la puerta se abrió.

Apenas entraron escucharon otro tipo de música más elevado y mientras seguían a la recepcionista se dieron cuenta de que en una esquina del edificio con su espalda a vista en la ciudad se encontraba un pianista tocando con tranquilidad.

Las mesas y sillas se encontraban esparcidas a su alrededor, mientras que en otra esquina se encontraba un pequeño bar.

Un suave aroma se extendía por los alrededores abriendo el apetito, mientras que la energía mágica era lo suficientemente densa que parecía estar en el interior de una mazmorra.

A pesar de que no todo el grupo podía utilizar o asimilar la energía mágica, eso no significaba que no fuera provechoso.

Érica sentía que podía lanzar todos sus hechizos de hielo mientras que los demás se sentía revigorizados.

“Por aquí, por favor.” Dijo la secretaria con una suave sonrisa.

El edificio era enorme y en el centro se encontraba la cocina, baños y otras habitaciones necesarias, pero a su alrededor se encontraban diferentes tipos de restaurantes con diferente mesas y diferente música.

Tres esquinas diferentes con tres diferentes ambientes hasta en uno Clémentine sintió como la energía psiónica se elevaba.

Esa energía que ayudaba enfocar la mente, la hizo sentir muy relajada.

La secretaria lo llevo a una sección de habitaciones privadas que se encontraba en unas de las esquinas, y cuando entraron se dieron cuenta de que el lugar era bastante grande y lujoso.

El ventanal de vidrio que permitía una vista a la ciudad era majestuoso y la habitación era nada menos que memorable.

Una vez dentro los sonidos del exterior se detuvieron.

Se notaba que todo estaba preparado ya que la mesa era para un grupo de seis invitados y tenía una forma tal que hacía que cinco se quedaran juntos y la otra silla más alejada de ellos.

“Su mozo personal vendrá en un momento.” Anuncio la recepcionista y se despidió sin cambiar su sonrisa profesional.

El grupo aun aturdido se sentaron en las cinco sillas que estaba ligeramente más apegadas.

Sin darle tiempo para pensar, alguien toco la puerta y esta puerta se hizo traslucida dejando ver al mozo que estaba del otro lado.

“Puedes pasar.” Dijo Érica con una voz tranquila a pesar de que la puerta estaba cerrada.

Sin embargo, la puerta se abrió y el mozo entro profesionalmente dejando la carta en la mesa del grupo.

Esta clase de habitación estaba preparada para ver quien deseaba entrar de antemano.

Luego el mozo se quedó cerca por si el grupo tuviera alguna pregunta o una petición particular.

Nicole fue la primera en leer la carta y… Se escuchó como tragaba audiblemente.

“Cien… Cien mil dólares… Por el plato especial del día.” Murmuro Andrés incrédulo cuando leyó la carta.

“El filete de Draco, es una exquisita delicia. La carne de Draco fue traída directamente de Terra nova y se dice que esta especie tiene sangre de un dragón, esa es la razón de su precio.” Comento el mozo con una sonrisa profesional.

El draco era una criatura muy parecida a los verdaderos dragones, solo que esta criatura en particular era de menor tamaño y era salvaje e irracional no importa cuanta inteligencia tuviera, era demasiado agresiva.

Sin embargo…

“Este plato puede ayudar a las personas a estimular su energía mágica. En cuanto a los psiónicos o a los individuos con talento, revigoriza su cuerpo.” Explico el mozo con un tono honesto y con una sonrisa profesional, añadió. “Claro, además de ser una delicia creada por un ‘Maestro Culinario’, uno de los mejores chefs en la ciudad y tal vez del mundo.”

Tanto Nicole como Andrés no supieron cómo reaccionar.

“Es mejor esperar a nuestro anfitrión, gracias.” Dijo Clémentine con una sonrisa.

El mozo asintió y se retiró, pero por la puerta ligeramente traslucida fue claro que se quedó afuera esperando órdenes.

Cuando quedaron solos, el grupo se miró entre ellos notando sus atónitas expresiones.

Ir a una entrevista daba nervios, ir a un restaurante famoso también estaba bien, pero entrar a unos de los restaurantes mágicos cuyas comidas tenían un valor que superaba los cientos de miles y era preparado por un chef culinario profesional que podía convertir comidas en tónicos para el cuerpo, era…

“Esto es demasiada presión…” Murmuro Nicole jugando con sus manos con nerviosismo evidente y al ver que el grupo la miraba, declaro. “Este plato especial del día, es el precio que ganamos limpiando la mazmorra y solo es el plato del día, uno de los más baratos…”

Habían ganado 129.000 mil dólares tras limpiar la mazmorra, pero solo un plato le costaba toda su ganancia… Era sin duda algo de lo que estar impresionado y a la vez sentirse presionado.

“¿Estamos en una entrevista para un grupo de Rango B?” Pregunto Andrés buscando la afirmación de los demás y cuando todos asintieron, murmuro. “Siento que no es así…”

“¿Ustedes investigaron al grupo?” Pregunto Nicole con curiosidad.

Había información de los grupos proporcionada por la academia, pero esa información era básica.

Un grupo de mercenarios de rango B con sede la ciudad Zerzura de África, con misiones típicas aceptadas y su tasa de confianza por parte del gremio de mercenarios era alta.

Todo estaba limpio y se diría que era excelente para un simple grupo de Rango B, pero esto…

Leslie, Clémentine y Érica se miraron al unísono, pero las tres agitaron la cabeza.

Solo encontraron la misma información que la Academia… Ellas habían subestimado al grupo.

No, sería más fácil decir que nunca hubieran imaginado esta situación.

Nunca pensaron que un grupo de Rango B, pudiera invitarlos a este restaurante tan importante y tan caro.

Clémentine al igual que el padre de Érica o Leslie tenia padres importantes y de gran influencia, ella también conocía que su padre cenaba con personas influyentes en este lugar e incluso había venido antes.

No solo se necesitaba dinero para entrar sino poder e influencia…

Mientras el grupo esperaba, todos pudieron ver como alguien conversaba al otro lado de la puerta y al momento siguiente entro.

“Buenos días.” Saludo el hombre cuya apariencia joven y bien cuidada llamo la atención del grupo.

Esperaban a un hombre adulto y mayor, así que los atrapo desprevenidos.

“Soy Liam Hafen, Técnico y Administrador Informático del grupo mercenario de Rango B, que temporalmente no tiene nombre oficial.” Anuncio Liam con un tono profesional y serio.

Pero el grupo noto como miraba la carta con profunda atención…

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