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TG – Capítulo 47: No se arrepientan.

Clémentine observo como la Profesora Santulli se despedía mientras miraba la proyección en vivo de la clase.

“¿Por qué nos hicieron ver esta clase?” Pregunto con duda Clémentine, pero como se encontraba sola en el auto nadie respondió.

Mirando los Portales Cosmos, Clémentine se estaba por bajar cuando su reloj holográfico vibro.

“¿Ya te has ido a ese grupo?” Pregunto una voz cuando Clémentine contesto la llamada.

“No, padre.” Respondió Clémentine con una voz seria.

“Todavía tienes tiempo para arrepentirte. Ese grupo no ayudara en nada a tu desarrollo y solo perderás tiempo.” Dijo su padre desde el otro lado, su voz no oculta su desprecio.

Sin que Clémentine pudiera responder, la voz siguió.

“Puedes unirte a la compañía o a un gremio afiliado e incluso ir con tu hermano… ¿Pero un pequeño grupo sin nombre? Acepte que te inscribieras en la academia de héroes, pero irte a un grupo de niñas a jugar no es lo que esperaba.” Declaro su padre con una voz que no ocultaba su irritación, soltando un gruñido bajo, agrego. “No, tal vez un grupo de niñas ricas hubiera sido mejor… Pero estas en un grupo sin nombre que es dudable si pueden tener una misión en todo el mes, o si te quedaras sentada atrás de un escritorio durante todo ese mes.”

“Padre, no vamos a ir a jugar y no me importa si debo quedarme sentada tras un escritorio. Yo he elegido este grupo… Grupo que fue aprobado por la misma academia.” Respondió Clémentine con calma y tranquilidad.

Las veces que su padre o hermano intervenían en sus decisiones eran numerosas, pero desde que se inscribió en la academia, ella buscaba más independencia.

“Tch…” Un chasqueo de lengua vino desde el otro lado, y antes de que Clémentine pudiera responder, agregó. “Veré si consigo alguna misión para ti, así al menos no te quedas encerrada en una oficina.”

“Pad…”

Antes de que Clémentine pudiera negarse la llamada había acabado.

Con un suspiro agito la cabeza ligeramente agotada.

Ella provenía de un linaje de psiónicos eso significaba que toda su familia eran psiónicos y tenían una gran probabilidad de ‘despertar’ psiónicos en el futuro.

Su familia estaba tan centrada en los psiónicos o en la energía psiónica, que hizo que la misma Clémentine actuara para el beneficio de su familia.

Amaba a su familia, pero… Ella quería ser una heroína, era así de simple.

“Señorita creo que sus amigos la están esperando.” Informo el chófer desde adelante.

Clémentine cambio su estado y salió del auto.

“Perdón estaba recibiendo una llamada.” Dijo Clémentine y luego los saludo a todos.

“Pensé que estabas nerviosa… Yo estoy nerviosa.” Comento Nicole con una sonrisita tímida.

“Bueno, es mi primera vez que voy a África, yo también estoy nervioso y emocionado.” Agrego Andrés con una media sonrisa.

“Creo que todos vamos a áfrica por primera vez…” Murmuro Leslie mirando a los demás, pero todos asintieron.

Era muy difícil pensar que algún día viajarían a áfrica…

Con una pequeña charla que no ocultaba su emoción, el grupo se adelantó.

Todos los que se habían unido al grupo de mercenarios estaban presentes hoy para viajar a áfrica y empezar su mes de práctica.

En una fila el grupo paso los controles de los Portales Cosmos, y cuando se adentraron a esa gran capa celeste, su vista fue celeste ilimitado entonces su visión cambio por completo.

A diferencia de lo que esperaban de áfrica, no se encontraron con una gran multitud de africanos de piel oscura, sino que entre los portales una gran cantidad de personas de distintas regiones y países salían.

Cuando salieron de los portales cosmos se encontraron con enormes edificios de gran tamaño que ocupaban toda la zona céntrica.

Autos de toda clase, luces, carteles, ambiente animado, grandes negocios y tiendas brillantes.

Aunque algunos de ellos habían visto imágenes, había una frase clara para esta situación.

“No me lo esperaba…” Murmuro Érica con una expresión seria.

La imagen de áfrica de antes del ‘Gran Cataclismo’ había aumentado debido a la caída de los gobiernos, la expansión del bosque mágico, la destrucción y los señores de la guerra.

La imagen de un continente ‘pobre’ estaba latente incluso en estos tiempos.

Podría sonar prejuicioso y lo era, pero nadie podía negar que esa imagen todavía seguía en sus mentes.

Mientras toda clase de personas deambulaban para dirigirse a sus trabajos y las calles se abarrotaban de autos, como en cualquier ciudad, desde el frente se acercó un joven.

“Nos volvemos a ver.” Saludo Liam con una sonrisa al acercarse al grupo.

“Buenos días, señor…” Saludo el grupo al unísono.

Ahora eran parte del grupo de mercenarios y debían tratar con respeto a sus ‘mayores’ para mantener la ‘jerarquía’, pero…

Liam se congeló momentáneamente sintiéndose viejo.

“No, les den importancia a las cuestiones jerárquicas. Mientras sepan quienes son sus jefas, estará todo bien.” Comento Liam con una sonrisa.

Dándole una señal para que lo siguieran, el grupo se dirigió a la zona de estacionamiento y luego se subieron a una camioneta que tenía un gran espacio para todos los presentes.

“Ja, aunque no lo crean Alice se burló de mí por comprar este auto.” Comento Liam con una sonrisa entretenida y empezó a conducir.

Esta clase de auto era por lo general lo que las familias numerosas compraban para llevar a todo su grupo familiar.

Nadie supo que decir ante el comentario de Liam.

Mientras recorrían las calles de la Ciudad Zerzura, el grupo no dejo de sorprenderse.

La sorpresa no solo venia de los grandes edificios o la infraestructura moderna, sino también de los drones que paseaban por el cielo y algunas bestias mágicas voladoras.

“Por lo general la ciudad tiene muchos visitantes cuya profesión son domadores de bestia, es normal que vean algunas bestias voladoras… Aunque están regulados solo para volar en determinados espacios.” Explico Liam con una sonrisa y mirando al grupo por el retrovisor, agrego. “Ya saben, las bestias tiran desechos y…”

“Si, si entendemos.” Respondió Clémentine con una sonrisa intentando alejar de su mente la imagen que Liam buscaba crear.

Por su parte Andrés solo soltó una risa.

Excretar era una acción natural para cualquier bestia… Y las palomas eran muy conocidas por hacerlo mientras volaban, así que las demás bestias voladoras… Todo era natural.

“¿Y qué les parece?” Pregunto Liam con una sonrisa y mirando hacia adelante, continuo. “La Ciudad Zerzura, conocida como el ‘Oasis de África’, o la ‘Joya de África’. Una gran ciudad con más de 20 millones de habitantes… Que fue creada alrededor hace solo cinco años.”

Los miembros del grupo ya se habían informado de esos datos, pero aun así escucharlo y verlo era sin duda una sorpresa.

La Ciudad Zerzura era conocida como una ciudad estado, pero no era controlado por un País o Nación y pertenecía a un grupo particular de personas.

Al igual que la Ciudad Atlántida que fue creada por la Empresa Multinacional Cosmos, la Ciudad Zerzura fue fundada con el apoyo de otra Multinacional.

La Empresa Multinacional Apicius había invertido en la ciudad para convertirla en lo que era hoy en día y tras negociaciones diplomáticas se había convertido en una ciudad estado independiente reconocida por todos los países del mundo.

El gobierno estaba administrado por la Multinacional Apicius, la Iglesia del Tiempo y el Espacio, un Ministro elegido por el pueblo, el gremio de aventureros que representa a los gremios de la ciudad y un asiento especial de representación.

La soberanía del pueblo en estas tierras perdió fuerza cuando los monstruos, bestias y criaturas atacaron destruyendo la mayoría de los países en áfrica.

Ahora lo que el pueblo africano buscaba era ser protegido más que elegir sus gobernantes o ejercer su poder soberano en sus tierras.

Eso era dada por la Multinacional Apicius, que además era limitada por la Iglesia del Tiempo y el Espacio mientras tenía como una oposición en caso extremo a un Ministro que representaba a los ciudadanos y el gremio de aventureros como un último poder aparte que representaba a gran parte de los usuarios de habilidades.

En cierto sentido la Multinacional Apicius representaba el poder legislativo, el Ministro el poder ejecutivo y la Iglesia del Tiempo y el Espacio el poder judicial, si se seguía un sistema tradicional.

Pero eso era en teoría y estaba muy alejado de la realidad.

Érica que había investigado a la Ciudad Zerzura sabía que el control recaía en la Multinacional Apicius y la Iglesia.

Al igual que el gobierno de la Ciudad Atlántida que era un sistema de consejo con un miembro representado por el pueblo, la decisión más importante y final la tomaba la Empresa Cosmos.

Tras recorrer la ciudad un poco y dirigirse a una ligera inclinación que daba vista a gran parte de la ciudad, Nicole se acercó a la ventana para mirar la ciudad y…

“¿Eso es una muralla?” Pregunto Nicole con sorpresa al ver a lo lejos donde terminaba la ciudad se podía observar una gran muralla.

“Si, la muralla de la ciudad. Sirve como protección para las bestias mágicas pérdidas al igual que sirve para enfrentarse a las olas de monstruos cuando las mazmorras se desbordaban… Claro, hace bastante que tiempo que no ocurre una situación como esa, pero la muralla todavía continúa mejorándose y expandiéndose a medida que la ciudad crece.” Explico Liam con una sonrisa.

Había venido por aquí para mostrarle algunas partes de la ciudad, después de todo él había sido una persona que había estado aquí desde que la ciudad era una pequeña aldea precaria.

Él al igual que gran parte de los aventureros y mercenarios que habían trabajado estaban orgulloso de la ciudad que lograron crear juntos.

“He leído que la muralla esta creada con un metal maleable especial que puede extenderse sin necesidad de derribar la muralla.” Murmuro Érica con ojos brillantes.

“Si, la ciudad todavía sigue expandiéndose y áfrica sigue siendo un lugar caótico, así que siempre se aceptan refugiados que vienen de otros lugares con situaciones terribles.” Respondió Liam a su murmuro y notando que había dejado salir una voz ligeramente pesada, cambio de tema y agrego. “Así que la muralla puede extenderse con el procedimiento correcto para que nadie quede afuera de la protección de Zerzura.”

“Debe haber costado millones…” Agrego Leslie sorprendida.

Liam solo dio una sonrisa y comento. “Ni siquiera puedes imaginar el número.”

El conocimiento, la tecnología, los materiales… Y un gran número de otros elementos, todo para crear una muralla para protegerse en el continente más peligroso de la tierra.

Liam condujo un poco más y al final llegaron a un edificio de cuatro pisos.

Tenía un patio delantero enrejado y a la espalda tenía una gran área de patio trasero que no era visible debido a la barrera verde de plantas como muro.

Liam guardo el auto en el edificio del frente abriendo un garaje privado con su reloj holográfico.

En el interior se encontraban diferentes autos de todo tipo, y cuando el grupo miro a Liam, él solo se encogió de hombros.

“No me miren de esta forma, no voy a estacionar mi auto afuera y el edificio bonito de allá no tiene garaje…” Respondió Liam apuntando al edificio con jardín y refunfuño. “Todo eso porque Alice no le gusta conducir…”

Con una mirada para que no lo delataran por sus últimas palabras, Liam guio al grupo y se adentró al patio del edificio.

Este diseño de edificio sin las rejas que detenían el paso parecía a la de un edificio administrativo eco amistoso, un diseño llamativo y más en una ciudad de concreto.

Cuando entraron se dio cuenta de que el interior no era un edificio corporativo, sino era una antesala como cualquier hogar.

“Todo el edificio es nuestro… Es nuestra sede, pero lo usamos como nuestra residencia habitual.” Informo Liam escribiendo en su reloj holográfico, pero al ver que los estudiantes estaban todavía tímidos ante un lugar nuevo, y explico. “En el primer piso se encuentran la cocina, comedor, habitaciones de entretenimiento, el bar, la sala, ya saben todo lo normal. En el segundo piso se encuentran los laboratorios de alquimia, habitaciones artesanales y de alta tecnología con una habitación de diseño de drones personal.”

Liam no pudo evitar contener su sonrisa cuando vio que Andrés tenía los ojos brillantes y declaro con un tono arrogante. “Esa fue construido para mí.”

“Después de llorar durante meses.” Interrumpió Alice comiendo sus papitas mientras entraba a la sala, con una sonrisa miro a los estudiantes y declaro. “Bienvenidos al grupo, espero que al final de mes no se arrepientan de su decisión.”

Su tono tenía un toque divertido, pero el grupo se emocionó al tener alguien conocido y lo saludaron amigablemente.

Aunque la mayoría podía ser considerado adultos en muchos países, y tres de ellas venían de familias importantes no había nada mejor que estar con alguien que conocía para adaptarse más rápido y con calma.

“Vengan, los llevara a ver quién está al mando.” Dijo Alice ocultando su sonrisa entretenida.

El grupo se miró entre ellos.

Un gremio de mercenarios sin nombre no tenía lideres inscriptos y solo los miembros, es por esa razón que el quinteto había pensado que Alice era la líder.

Guiándolo hasta la oficina del primer piso, el grupo entro a una oficina rustica y llena de libros.

En el escritorio se encontraba Aurora, verificando unos documentos en varias pantallas.

La expresión con la que leía, era muy diferente a expresión perezosa que siempre llevaba en la academia y la cual tenía en clases.

Ahora llevaba una expresión seria y mientras sus cejas se agitaban frunciendo el ceño le daba una sensación pesada… Que el quinteto no podía describir.

Aurora al sentir las presencias, cancelo las pantallas holográficas y miro a Alice.

“Darle la presentación era tu trabajo Alice.” Comento Aurora con un suspiro, pero al notar que Alice solo le daba una sonrisa y se quedaba al lado como una subordinada, dirigió su mirada al grupo y con una sonrisa, comento. “Bienvenidas a áfrica.”

Manteniendo su sonrisa, Aurora agrego. “Espero que al final de mes no se arrepienten de su decisión.”

La expresión del grupo tembló.

¿Por qué le decían que esperaba que no se arrepintieran?

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