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TG – Capítulo 69: Tierra de nadie.

Capítulo 69: Tierra de nadie.

Domingo 19 de julio [09:48 a.m.].

Desde el ataque sorpresa del Smilodon fatalis y el descanso que se tomaron luego, nada sucedió.

Habían abandonado el bosque y se encontraron con civilización hace bastante tiempo.

El mar de bosques verdes y grandes, fue dejado atrás para encontrarse con calles y llanuras.

Se encontraron algunas ruinas de casas y edificios abandonados cerca del bosque mágico.

La destrucción desde el ‘Gran Cataclismo’ en áfrica fue de diversas formas.

Mazmorras naturales y mazmorras temporales que se desbordaban dejando salir cientos y cientos de criaturas que destruían todo a su paso fue un gran problema.

Grietas de la barrera dimensional podían dar nacimiento a monstruos, pero ese no fue el peor enemigo.

La naturaleza se podía resistir y la fuerza de los monstruos se podía vencer.

Lamentablemente la corrupción de aquellos en el poder no era algo fácil de vencer y ese problema solo creció cuando cientos de miles de ‘jugadores’ llegaron a África huyendo desde otros países.

Los gobiernos se enfrentaron a constantes conflictos de ‘jugadores’ hasta que lograron derrumbar a un estado, entonces en esas ruinas otros luchaban para ver quien asumía en el poder.

Y las personas comunes sufrieron las consecuencias constantes de esos abusos.

Hoy en día en África solo algunos pocos países seguían en pie, y los otros ya habían caído ya sea porque fueron cubiertos por el bosque mágico o porque antiguos ‘jugadores’ hicieron su patio de juegos en ese lugar.

Sin embargo, en este caos y en esta situación muchas personas siguieron viviendo en estas tierras.

Clémentine que había estado en el asiento de acompañante del camión pudo ver la situación.

Cuando más se acercaban a Nakuru se podían ver algunos pueblos y algunas personas en esos lugares.

También había visto algunas áreas mineras y pequeños fuertes con estandartes de gremios de aventureros conocidos y desconocidos de toda parte del mundo.

“¿Diferente como pensabas?” Pregunto Oscar que estaba conduciendo.

“Si… Pensé que iba a ser una tierra desolada.” Respondió Clémentine con sinceridad.

La información de Kenia era casi nula.

Solo muy pocos periodistas estaban informando esta situación, pero sus noticias eran inundadas por otras noticias de entretenimiento, descubrimientos o cualquier otro asunto diferente y más ‘llamativo’.

Clémentine había pensado que gran parte del antiguo país en Kenia estaría arruinado y despoblado.

Pero no fue así.

En buenas o en malas condiciones muchas personas se encontraban en este lugar.

“Algunas personas se quedan aquí porque este es su hogar y estas son sus tierras, otros ya han abandonado hace mucho tiempo dirigiéndose hacia Sudáfrica o Madagascar, e incluso otros continentes.” Informo Oscar mientras conducía.

Clémentine asintió.

Veinte años transcurrió desde el ‘Gran Cataclismo’ y debido a todo el caos, la población mundial había disminuido, y aquellos que deseaban abandonar sus tierras ya lo habían hecho hace tiempo emigrando a otros lugares.

Si bien no todos ‘despertaron’ habilidades y no todos tenían la capacidad para mejorar ya sea falta de talento o posibilidades, el mundo cambio desde ese momento.

Los monstruos, bestias mágicas o criaturas representaban un gran problema, pero también un gran beneficio.

“Algunos gremios se han instalado en estos lugares para obtener recursos. En algunas mazmorras naturales pueden crecer plantas mágicas o simplemente tener alguna bestia que tuviera algún material valioso e incluso mazmorras que tengan materiales mágicos… Debido a que no hay países que regulan las mazmorras, esos recursos son ‘gratuitos’.” Informo Oscar agitando su cabeza.

Aquellos que tenían fuerza eran lo que tenían voz y voto… El continente africano se dominaba por esta regla en estas tierras que no eran de ‘nadie’.

No había regulaciones como otros países y las mazmorras eran o bien de quienes llegaban primero o quienes tenían la capacidad de tomarla.

“Grandes empresas se aprovechaban de obtener esos recursos tomando mazmorras para ellos mismos e incluso apoderándose de zonas mineras importantes. Ofrecen una protección mínima a las personas a su alrededor, pero eso es todo. Si encuentran perdidas es muy posible que se retiren.” Declaro Oscar con un tono serio.

Tal vez no todos eran así, pero la mayoría hizo que esas palabras se generalizaran.

El continente africano era un caos, pero también una fuente de recursos normales como mágicos muy abundantes.

Enviar grupos para conseguir esos recursos y ganar el triple de lo que gastaban era algo muy normal.

“Incluso hasta algunos países tienen expediciones aquí…” Murmuro Oscar y con una risa burlona comento. “Al menos ellos guardar bien sus apariencias y los llamaban ‘grupos de apoyo’.”

Al escuchar esas palabras, Clémentine le vino una idea a su mente.

“Época de la colonización…” Dijo Clémentine dando a conocer su pensamiento.

Lo primero que se le vino fue esa época en donde barcos zarpaban para colonizar el nuevo ‘mundo’, tomando tierras que no eran suyas y saqueando recursos para su propio beneficio.

Oscar se rio ante sus palabras y con un tono extraño, comento. “Eso sería lo mejor…”

“Ningún país importante quiere colonizar África. Los dos grandes países del continente americano estaban estabilizando o mejorando. Europa, aunque unida tiene una gran preocupación contra los demonios de Oriente Medio. Asia tiene sus propios problemas y Oceanía ha dado prioridad a sus islas…” Explico Oscar a Clémentine que estaba atenta y con un suspiro, comento. “Con todo eso ya es increíble que la Empresa Apicius pudiera hacerse un lugar en África… En donde bestias mágicas inteligentes están activas junto a señores de la guerra.”

Clémentine estuvo de acuerdo.

Lograr crear Zerzura fue una apuesta arriesgada y más cuando en realidad las bestias mágicas eran tratadas por lo general como materiales andantes.

Para muchos, era y sigue siendo más beneficioso asesinar a algunas criaturas del bosque mágico que hacer tratos con ellos, lo que creo rencores con esas bestias e inicio conflictos.

A pesar de que dentro de la frontera de Zerzura se castigaba esas partidas de cazas, el bosque mágico era grande y en otros lugares había personas que se adentraban para cazar libremente.

Agregando a esa mezcla ‘jugadores’ y señores de la guerra… Poder asentarse y crear una gran ciudad pacifica, es considerado un hito de habilidad y fuerza general.

“Claro, suena increíble, pero al final hicieron una apuesta y la ganaron… Ahora es considerada una empresa de mayor rendimiento atrás de la Empresa Cosmos.” Comento Oscar y con una sonrisa enigmática, agrego. “Todo con ser supuestamente una empresa centrada en la producción de alimentos…”

Clémentine pudo ver que Oscar quería dar entender de que había cosas más allá de lo que parecía.

Como hija del dueño de la Empresa Agmar, Clémentine entendía que los negocios de esa clase de Multinacionales se extendían en demasiadas áreas.

“¿Terminaste con tu informe?” Pregunto de repente Alice que miraba por la ventanilla, y cuando Oscar tosió asintiendo, ella con una sonrisa bastante entretenida, agrego. “Te recomiendo cuides tus palabras… Ahora nos dirigimos a el área de influencia de fuerzas bajo la Empresa Apicius.”

Su tono no era amenazante y sus palabras dejaban en claro que quería que Oscar hiciera sus comentarios en ese lugar.

Clémentine se dio cuenta de que Oscar sintió eso, así que sabiamente cerro su boca.

“¿No iremos a campamentos de organizaciones humanitarias?” Pregunto Clémentine con curiosidad cambiando de tema.

Desde el ‘Gran Cataclismo’ y la subsiguiente guerra civil estadounidense y europea, redujeron de importancia los derechos humanos con la aparición de los usuarios de habilidades.

Las convenciones que antes tenían gran importancia para los países, perdieron gran parte de su fuerza cuando ya no tuvieron el poder para aplicar sus regulaciones.

Atreverse a hablarle a un psiónico que era capaz de destrozar un tanque con su mente o a un señor de la guerra que era capaz de crear gran destrucción, de derechos humanos y el respeto universal de derechos, solo era una insensatez.

Y ni hablar de los demonios u jugadores que ya habían perdido la brújula del bien y mal o se guiaban por otro sentido moral.

Sin embargo, al igual que había grupos que creaban destrucción también había grupos que protegían y las nuevas organizaciones humanitarias siempre tenían individuos poderosos o héroes unidos a ellos.

En un conflicto como este seguramente habría alguna de esas organizaciones… Eso es lo que pensaba Clémentine.

“Si hay organizaciones humanitarias presentes, pero ellas se encuentran en la zona de influencia de la Empresa Apicius. El señor de la guerra el ‘Terror Somalí’ no es muy conocido por respetar a los ‘neutrales’.” Informo Alice y mirando el camino, comento. “Ya se le explicara todo cuando entremos a la ciudad…”

Faltaba recorrer un poco más para llegar al centro de Nakuru.

******

Aurora que estaba sentada atrás del camión miro su reloj holográfico leyendo el informe que se había preparado.

Los demás estaban haciendo lo mismo.

En Nakuru se encontraban tres influencias presentes en una pequeña escaramuza del gran conflicto entre dos señores de la guerra.

La zona norte de la ciudad estaba en manos de las fuerzas del General Kavuri y el conflicto estaba en la zona noreste en donde empezaba la influencia del otro señor de la guerra.

La zona este y noreste estaba bajo la influencia de las fuerzas del Señor de Mombasa.

Una parte céntrica de la ciudad no tenía ninguna influencia y era una zona de conflicto, mientras que la parte suroeste de la ciudad estaba bajo la influencia de la Empresa Apicius y un grupo de héroes de ligero renombre de Rango A.

Si bien el conflicto era más intenso en Nairobi la antigua capital de Kenia, en Nakuru también se encontraba dentro de la zona de guerra.

Milicianos armados, vehículos blindados y algunos tanques eran algo que estaban presentes en Nakuru sin hablar de algunos usuarios de habilidades.

Sin embargo, no había artillería pesada ni aviones, lo que redujo el grado del conflicto y la preocupación de Aurora.

Un rango A, podía enfrentarse a un tanque normal y a las armas cotidianas, pero a un avión… Dejando de lado si era posible resistir la fuerza de impacto de misil de gran potencia, no había manera de que un luchador de Rango A, pudiera detenerlo.

Tal vez Liam pudiera piratearlo o Akira si se esforzaba podría afectarlo…

Eran individuos de Rango S, pero sus poderes tenían limitaciones y eran más eficientes en diferentes escenarios.

Aurora agitando su cabeza ante esos pensamientos, uso su reloj holográfico para mirar a su alrededor a través de las cámaras de los vehículos.

Estaban tomando un desvió para dirigirse a la sección en donde se encontraba las fuerzas ‘neutrales’.

Sin embargo, mirando hacia afuera se podía notar el ambiente de guerra.

Las casas y edificios tenían las ventas o puertas cerrados, muy pocas personas se atrevían a salir a fuera y ellos solo eran refugiados que estaban huyendo o grupos milicianos locales.

No importa cuánto llamaran que esta zona estaba bajo la influencia de Apicius y el grupo de héroes, en realidad a diferencia de los señores de la guerra no había apoyo militar y por lo tanto no podían controlar toda la zona.

Aurora pudo ver algunos grupos mercenarios y aventureros caminaban por la zona, esos eran los únicos que regulaban para que no hubiera caos.

El conflicto del Señor de Mombasa y el Terror Somalí llevaba cerca de un año, pero solo últimamente había escalado hasta este punto.

Entonces los edificios dejaron de pasar llegando a un lugar descampado y se dirigieron a una algunos edificios y en el que se encontraba rodeado de tiendas de campaña.

Entre esos grupos se encontraban algunas personas llevando ropas con insignias de organizaciones voluntarias internacionales.

Repartían comida, ayudaban médicamente y brindaban su apoyo.

La guerra había escalado bastante y con eso la mayoría de la infraestructura de suministros se habían cerrado.

A diferencia del Señor de Mombasa que enviaba apoyo y suministros, las fuerzas del Terror Somalí solo saqueaban y destruían a su paso.

Con solo conocer ese hecho se simplificaba los objetivos de ambos… Aurora podía captarlo de inmediato.

El Señor de Mombasa era humanitario en busca del apoyo de los milicianos locales y tratando de establecer su propio poder en la región.

El Terror Somalí buscaba destruir, saquear y asaltar, era un conquistador que dejaba en claro que había llegado para eso.

Uno era un tirano conquistador que buscaba controlar con miedo y el otro era solo un tirano que usaba otros elementos para alcanzar sus objetivos.

Sin embargo, al final lo que sufrieron fueron lo que estaban en la ciudad.

Gran parte de ambas áreas de influencia tanto del Señor de Mombasa como del Terror Somalí, se encontraban destruidas por las constantes escaramuzas.

Lo que hizo que las personas perdieran sus hogares y se dirigieran hacia la zona dirigida por la empresa Apicius, en la que se encontraban mercenarios y aventureros que habían tomado una posición neutral desde que empezó la guerra.

“Son demasiados…” Murmuro Érica al ver tantas tiendas de campaña.

En este lugar se deberían encontrar unos siete a diez mil personas en estas tiendas de campaña que formaban todo un campo de refugiados.

“Si, una gran parte de estas personas vendrán con nosotros…” Comento Aurora con un tono serio.

No todos los refugiados querían dirigirse a la Ciudad Zerzura que estaba a dos países de este lugar y a más de 3000 kilómetros de distancia –directa- atravesando parte del bosque mágico.

Otros preferían esperar hasta que el conflicto acabara o dirigirse con otras organizaciones a otros lugares más cercanos y seguros.

Sin embargo, aunque arriesgado Zerzura siempre tenía necesidad de mano de obra y daba la bienvenida a refugiados.

Los pueblos y aldeas siempre necesitaban personas nuevas desde profesionales como trabajadores normales.

Aumentar la población era costoso debido a la asimilación y al cambio radical de ambiente junto al apoyo económico, pero si se lograba se podría obtener beneficios a la larga.

Esas eran las razones por la que la Ciudad Zerzura apoyaba estas clases de misiones… Eso y que la ciudad se fundó teniendo como base a refugiados de diferentes lugares de áfrica.

Los vehículos se movieron mientras las miradas de refugiados estaban pegadas a ellos.

Acercándose a la zona central en donde se encontraba un gran campamento con decenas de camiones y diferentes vehículos de todo tipo, junto a edificios grandes y robustos como centro.

“Este es la sede un gremio de aventureros local que presto su apoyo. Está afiliado a la Empresa Apicius por eso se dice que la empresa Apicius tiene su influencia en la zona.” Informo Aurora y sintiendo como el vehículo se detenía, se levantó.

“Ya hemos llegado a nuestro objetivo. Me gustaría darles un descanso, pero mañana partiremos.” Dijo Aurora por el sistema de comunicación.

No solo estaba dirigiéndose a su grupo en el camión, sino que a los demás grupos en los diferentes camiones.

Su objetivo era partir mañana y cada minuto era valioso… Aurora no quería quedarse demasiado tiempo en esta misión y buscaba partir en el menor tiempo posible.

No importa cuánto deseara salvar a las personas, Aurora tenía su misión y objetivo.

“Cardenal Brousseau si desea puede ayudar a los refugiados que lo necesitan con su grupo de apoyo. Sumo Sacerdotisa Xaali por favor asegúrese con su grupo que no les ocurra nada. Vázquez junto a tu grupo busca información sobre la situación entre tus compañeros aventureros. La Capitana Sadiya se encargará de hacer lo mismo con los milicianos y locales.” Ordeno Aurora por el sistema de comunicación y mirando a los que estaban presentes aquí, declaro. “Esto es Kenia, una zona de guerra. Una ‘tierra de nadie’. No hay leyes, derechos u orden. Tengan cuidado y actúen con cautela.”

No había ser más peligroso que los humanos y en este lugar en donde no había fuerzas disuasorias, era común que las situaciones se volvieran peligrosas de inmediato.

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