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TG – Capítulo 71: Ordenes.

Capítulo 71: Ordenes.

Aurora reviso los últimos informes del grupo de aventureros que estaba afiliado a la Empresa Apicius.

Como cualquier gremio afiliado a la Empresa Apicius eran bastante obedientes y organizados, lo que hizo que Aurora no tuviera problemas con comunicarse con ellos ya que la sede de Zerzura ya había informado su llegada.

Ser afiliado de la Empresa Apicius resultaban en grandes beneficios económicos como influencia política.

Que fueran los controladores de la zona neutral era porque nadie deseaba meterse con una Empresa que tenía una ciudad a su mando.

Al igual que nadie deseaba interferir con la Empresa Cosmos que tenía la poderosa Ciudad Atlántida como fuerza principal.

—Los informes de Liam han llegado. Ha recompilado información para la misión ‘Asalto’ así como la situación local.

Su sistema le interrumpió en medio de su lectura y Aurora asintió con suavidad.

Abrió su reloj holográfico y miro la situación local solo para que su expresión se hiciera fría.

“Tch… Son unos bastardos…” Murmuro Aurora tras leer el informe de las atrocidades que cometían.

Las fuerzas del General Kavuri actuaban como deseaban y hacían lo que querían.

Violación, asesinato a sangre fría, juegos crueles y torturas… Toda esa información estaba siendo ocultada por las fuerzas del General Kavuri cada vez que la realizaban solo dejando los informes en su red de mando local.

Nadie actuaba en contra de ellos y las fuerzas del ‘Señor de Mombasa’ solo tomaban posición defensiva y lo dejaban estar.

La mayor razón era que gracias a esas atrocidades los grupos milicianos locales empezaban a inclinarse a las fuerzas del señor de Mombasa, lo que significaba un aumento en su poderío.

Esas órdenes habían llegado desde los superiores… Aurora lo estaba viendo gracias a que Liam pirateo la red de ambos ejércitos.

¿Que era peor aquel que realizaba actos atroces o el que se beneficiaba de ellos?

“Aurora he terminado la revisión…” Dijo Akira entrando de repente a la habitación, y con una mirada seria declaro. “Ha ocurrido un problema con los camiones.”

Aurora recupero su compostura rápidamente.

“¿No hay suficientes?” Pregunto Aurora con un fruncir de ceño.

La Empresa Apicius se encargó de obtener los camiones necesarios para el viaje de todos los refugiados.

Seria extremadamente difícil dirigir un viaje caminando por el bosque mágico para no decir imposible y sumamente peligroso.

Los camiones eran los vehículos necesarios para aumentar la velocidad del viaje y la seguridad, estabas especializados para largos viaje.

“No, parece que las fuerzas del ‘Señor de Mombasa’ han ‘requisado’ nuestros vehículos… Los conductores no han podido hacer nada a pesar de que informaron su estatus como miembros de la Empresa Apicius y Ciudadanos de Zerzura.” Informo Akira y con una expresión seria, pregunto. “¿Que vamos a hacer?”

Aurora frunció el ceño ante esa pregunta.

El Señor de Mombasa ya había aceptado que se llevaría a los refugiados, que los camiones hayan llegado aquí significaba que el ‘Señor de Mombasa’ cumplió con su parte.

Eso significaba que el cuartel local era quien tomó la decisión de requisar sus vehículos ya que si fueran las fuerzas de nivel superior podrían haberlo requisado antes… Claro, el peor resultado sería que el Señor de Mombasa se enemistara con ellos, pero eso sería estúpido y una acción de un lunático.

Para alguien que buscaba hacerse con el poder, enemistarse con la empresa Apicius era como volverse enemigo de la Ciudad Zerzura que podía desplegar varios rangos S y era un vecino importante con una gran influencia en la zona.

Solo el General de las fuerzas armadas de la Ciudad Zerzura era un poderoso Rango SS.

“Iré a buscarlos personalmente.” Respondió Aurora con un tono simple.

Ya sea si buscaban problemas o no, era necesario arreglar diplomáticamente primero antes de realizar alguna medida más agresiva.

Los camiones eran necesarios para el transporte de los refugiados, no podía abandonar al grupo que había aceptado dirigirse con ella solo por falta de vehículos.

“¿Quieres que te acompañe?” Pregunto Akira con una mirada seria.

Un Rango S sería una gran disuasión, sin embargo, Aurora agito la cabeza.

“Quiero que te encargues de los refugiados. Ya sabes revela tu cara, ayuda un poco y da confianza. Tú y la Cardenal Brousseau son el pilar de confianza para que los refugiados nos sigan.” Declaro Aurora con una expresión sincera.

Atravesar el bosque mágico que era considerado unas de las áreas más peligrosas en el mundo, era todo un desafío y un suicidio para algunos.

Que Akira y la Cardenal Brousseau estuvieran presentes en esta misión daba la suficiente confianza para que los refugiados lo siguieran.

¡Eran poderosos Rango S!

Su imagen reconfortaría a los refugiados e impediría que otras fuerzas tomaran medidas maliciosas ya sea en contra de ellos o los refugiados.

“Bien…” Respondió Akira actuando débilmente.

Los labios de Aurora temblaron, estaba seguro de que buscaba que ella la consolara, pero solo agito la cabeza y la ignoro.

Abandonando la oficina en donde se encontraba se dirigió a la sala del edificio.

Como esta era la sede de un gremio tenía su propio edificio y estaba muy bien cuidado.

El gremio se llamaba Moonwell y tenía sede en Nakuru encargándose de mazmorras que producían alimentos de alta calidad e ingredientes mágicos importantes para la industria alimenticia de la Empresa Apicius.

Era un gremio de Rango A, conocido solo localmente, pero eran ligeramente fuertes en el área.

Ahora ellos, junto al héroe encargado de la zona estaban controlando su área de influencia para que no ocurrieran problemas o percances que pusieran en peligro su negocio o la vida de inocentes.

“Ya he terminado con los preparativos de los portales a larga distancia.” Informo un hombre apenas llegaron a la sala.

Ese hombre era Richard el héroe que había venido como apoyo de una organización humanitaria y estaba encargado de la protección de los locales junto a su grupo.

Era bastante joven en sus veinticinco años, lo que era bastante bueno para Aurora ya que era de mente abierta y no se había quejado de que ella fuera la líder del grupo que se llevaría a mil refugiados.

“Gracias. Empezaremos ahora.” Respondió Aurora con un tono simple y mirando a la Cardenal Brousseau que llego desde afuera, pregunto. “¿Cansado o todavía puedes seguir?”

Era una anciana de una elevada edad a pesar de su apariencia más joven, Aurora estaba siendo considerada para no forzarla demasiado.

“Puedo seguir cómodamente por algunos días.” Respondió la Cardenal Brousseau con una ligera broma entusiasta.

Aurora no dudo de que la verdad de esas palabras y asintió dando una señal para que lo siguieran.

Con Akira, el Héroe Richard y la Cardenal Brousseau se dirigieron a la zona trasera donde un portal estaba instalado.

Era bastante pequeño, pero era muy útil.

Aurora tenía un portal que era capaz de moverse a gran parte de la zona de influencia de la Ciudad Zerzura y ligeramente más allá, pero no podía crear un portal hacia este lugar.

Eso no significaba que la Ciudad Zerzura no tuviera una clase de portal fijo de largo alcance…

Oscar que estaba arreglando el portal con otros especialistas, lo inicio creando una conexión a la Ciudad Zerzura en donde las fuerzas de la iglesia lo estaban esperando.

“Ya sabe cómo es Cardenal Brousseau. Los niños, enfermos, mujeres embarazas y todos aquellos necesitados se moverán rápidamente. El cupo es cerca de cien personas por día hasta que se agote completamente, tiene que aprovecharlo.” Dijo Aurora con un tono serio.

La Empresa Cosmos diseño este portal, pero debido a la alta tecnología que usaba no estaba permitido la venta a personas al azar y tenían un control riguroso de a quienes se lo vendían.

Esta clase de portales en las manos incorrectas podrían ocasionar graves daños a la humanidad y si bien un mago espacial poderoso podría crear este tipo de portales, esos individuos eran raros.

Este portal fue dado por la Iglesia del Tiempo y el Espacio la misma Cardenal Brousseau así que ella asintió en entendimiento.

“Me encargare de solucionar los conflictos y mejorar los ánimos cuando se les informe a los refugiados.” Respondió la Cardenal Brousseau con un tono compresivo.

Debido a la cantidad de energía que gastaba el portal tenía un límite a cuantas personas podía llevar y que algunas personas conocieran ese hecho podrían ocasionar algunos problemas.

No se buscaba separar las familias, sino asegurar que a aquellos individuos necesitados que no podrían soportar el viaje fueran enviados directamente.

Aurora estaba decidida en proteger a todos aquellos que necesita proteger, pero también buscaba asegurarse de que imprevistos no sucedieran durante el viaje.

Que alguien se encargara de hablar con los refugiados hacerle entender sus problemáticas de los cupos y tratar de que todo fuera de forma correcta sin que se inicie pánico o caos, era algo de suma importancia para Aurora.

No había nadie mejor para la tarea que la Cardenal Brousseau un reconocido miembro de la Iglesia del Tiempo y el Espacio con la fuerza de un Rango S.

Las personas normales respetarían su decisión y confiarían en ella, incluso los más problemáticos dudarían en oponerse.

“Gracias… Me encargare de salir a solucionar el problema de los camiones.” Comento Aurora con un suspiro.

La Cardenal Brousseau asintió con una sonrisa tranquilizadora.

“Con mi grupo me encargare de organizar y preparar a los refugiados para mañana.” Dijo Akira y con una mirada seria, agrego. “Llévate a Alice y a la Capitana Sadiya si es necesario.”

Se notaba que Akira estaba preocupada y quería que estuviera preparado si la situación empeoraba, pero Aurora agito la cabeza.

“La Capitana Sadiya tiene que encargarse de hablar con los milicianos locales que nos seguirán y en cuanto a Vázquez tras asegurar la información también vera si algunos aventureros o mercenarios nos quieren seguir. La Sumo Sacerdotisa Xaali tiene que proteger al grupo de apoyo y encargarse de distribuir los bienes que trajimos.” Respondió Aurora con calma logrando que Akira pusiera una mirada extraña.

Aurora ya había dado las ordenes necesarias del día ocupando cada equipo que había venido con ella y cada hora del día.

La Capitana Sadiya se encargaba de la tarea de hablar con los milicianos que seguirían a su grupo y organizarlos para prepararse para el viaje.

Algunos eran inexpertos y otros eran novatos, pero representaba una fuerza importante para este viaje.

Vázquez realizaba una tarea similar invitando a aventureros, ya que seguramente algunos aventureros o mercenarios desearían unirse para un viaje gratis hacia un lugar seguro.

Y ni hablar de la iglesia que tenía que proteger a sus miembros de apoyo, sino que también distribuir los suministros que habían traído consigo para los demás refugiados.

Era cierto que solo se llevaban un gran grupo de refugiados con ellos, pero eso no significaba que no ayudaran a los que se quedaron.

Los anillos espaciales de los miembros de iglesia estaban llenos de comida, ropa y otros bienes para cubrir las necesidades básicas de los refugiados.

Cada uno tenía su tarea y su trabajo, Aurora también tenía que realizar el suyo.

“Al menos llévate algunos miembros de tu grupo…” Agrego Akira con un suspiro.

Aurora asintió para no preocupar a Akira.

Pensaba que con su inseparable y glotona amiga sería suficiente, pero nunca estaba de más tener un apoyo extra.

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