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TG – Capítulo 79: Horda.

Capítulo 79: Horda.

Una gran horda se movió a través del bosque mágico.

Pisando la maleza, golpeando los árboles, sus pasos lograba que la tierra temblara, pero toda esta área estaba en silencio a pesar de que en su interior se encontraba todo tipo de criaturas y bestias mágicas.

Desde depredadores a herbívoros, todos estaban caminando en la misma dirección huyendo de esa presión que se sentía a su espalda.

Solo los sonidos de las ramas rotas a su paso se escuchaban mientras se movían al unísono, sin que ninguna criatura o bestia mágica revelara rastros de su naturaleza.

Estar en un gran grupo era lo único que daba alivio a estas criaturas aterrorizadas, pero también era lo único que los mantenía cuerdos.

La diferencia de una criatura y un monstruo, era simplemente su nivel de agresividad.

Los monstruos no podrían mantenerse en un lugar como este debido a que atacarían a cualquier criatura, mientras que las criaturas sí.

A la vez que la diferencia de una bestia mágica y una criatura, era su inteligencia con la cual se podía llegar a razonar en algunos casos.

Sin embargo, aquí se encontraban solo criaturas que se guiaban por su instinto a pesar de que podrían tener una inteligencia ligeramente superior.

Entre la multitud de criaturas se encontraban algunas criaturas salvajes como los ‘Lycaons’, ‘hienas’ y los ‘Lemur furiosos’ que eran conocidos por atacar a cualquier criatura para comer su carne en grupo.

También se podían ver algunos ‘rinocerontes asaltadores’, y un pequeño grupo de ‘hipopótamo come hombres’

Y medio de tanta multitud se encontraba un gran ‘elefante sangriento’ conocido de esa forma no solo por su pelaje rojizo, sino que también por su capacidad de absorber la sangre con sus colmillos, entrando en un estado de locura.

Este gran elefante caminaba solo al igual que una ‘pitón asesina’ conocida por su sigilo y su fuerte veneno capaz de asesinar a luchadores de Rango B.

Esta era una gran horda de criaturas agresivas y salvajes que por su naturaleza huían de un depredador aún más poderoso.

La horda marcho lentamente hacia adelante cada uno manteniéndose en grupo de su especie, pero atentas a otras criaturas.

Pasando los árboles o aquellos de gran tamaño derribándolos.

Entonces todos se detuvieron de repente.

Una ligera onda de energía mágica se extendió por los alrededores y cada criatura empezó a temblar como si sus instintos quisieran salir a la luz.

“Son muchos, ¿quieres hacer una competencia de quien asesina más?” Pregunto Akira que estaba a una decena de metros en medio de los árboles.

“No…” Respondió Alice mientras diez brazos la sostenían en el suelo y en los árboles, miro al grupo de criaturas y declaro. “Las competencias sin ninguna recompensa, son aburridas.”

Cuando termino sus palabras un brazo negro que llevaba una gran esfera emitió una onda mágica que hizo a las criaturas enloquecieran.

“¡GRAAAHHH!”

Los rugidos, chillidos y toda clase de sonidos agresivos sonaron cuando la onda mágica hizo que se volvieran extremadamente agresivos rompiendo la paz de la horda.

Las hienas y los lycaons que eran los más rápidos se movieron primero junto a los lobos.

Sin coordinación cargaron esquivando a las otras criaturas, queriendo devorar a las dos jovencitas.

“Vengan…” Murmuro Akira abriendo sus brazos y creando decenas de lanzas empalando a las criaturas salvajes.

Por su parte Alice uso sus brazos en forma de cuchillas afiladas y empezó a descuartizar a cada enemigo mientras miraba indiferente la situación.

*BOOM*

Un sonido explosivo sonó cuando los rinocerontes asaltadores se movieron al unísono cargando y derribando cada árbol.

Todas las criaturas no pudieron resistirse y se movilizaron al mismo tiempo desde todas partes.

Fue en ese momento que Akira se movió logrando que el suelo se transformara en hielo, mientras que Alice empezaba retirarse usando sus brazos para caminar mientras que sus otros brazos acuchillaban a las criaturas de su espalda.

Los lémures furiosos entraron en un estado de locura cuando empezaron a cargar hacia Alice que llevaba la esfera que emitía una onda que los alteraba.

“Mierda… Son demasiados.” Murmuro Akira mientras extendía sus sentidos para moverse hacia adelante y a la vez eliminar a sus objetivos sin mirar a su espalda.

Alice no respondió, pero continúo avanzando mientras sus brazos actuaban como espadas cortando a toda criatura que se acercara a su área de golpe.

Las pitones dispararon sus venenos y algunos ataques mágicos llegaron al dúo, pero Akira creo barreras de hielo en el momento adecuado.

Se movían lento para atraer todas las criaturas, pero no tan lento como para que esos ‘pesos pesados’ lo atraparan, a la vez que no se alejaban tanto para que no estuviera afuera de la influencia del artefacto mágico.

Estaban creando un caos en las filas enemigas y las criaturas deseando acabar con esa onda mágica que los enfurecía no le importaban sus compañeros, logrando que otras criaturas salieran heridas.

Los rinocerontes eran los más feroces cargando en pequeños grupos mientras derribaban árboles y atropellaban a cualquier criatura que estuvieran en su camino.

“¡Están viniendo!” Grito Akira al ver como cinco rinocerontes derriban todo a su paso creando sonidos temblorosos.

Esos cinco rinocerontes eran Rango A y tenían fuertes defensas, con un cuerno capaz de atravesar a un luchador.

Alice ignoro el grito de Akira y se siguió moviendo derribando a los lémures que solo tenían a su favor su número y no su fuerza.

Entonces cuando se dio cuenta de que había llegado a la zona adecuada se dio media vuelta y miro a la horda que buscaba derribarla mientras que sus brazos aumentaron a treinta en un instante.

Akira hizo lo mismo y dio una gran sonrisa.

“¡GRRAAA!”

Los rinocerontes gruñeron ante sus presas que los estaban esperando, pero cuando estaban a cinco metros sus pies dejaron de tocar el suelo y cayeron en un pozo.

Al momento siguiente decenas de lanzas de hielo se formaron arriba del pozo y Akira las empujo con fuerza hacia abajo dando muerte a los rinocerontes derribados.

En ese momento decenas de hienas y lycaons llegaron a Akira y Alice, pero antes de que pudieran tocarla se dio comienzo a la emboscada.

*Boom*

Las raíces aparecieron de repente atrapando a esos depredadores, y entonces un gran oso de cuatro metros de longitud y tres metros de altura usando una armadura plateada que cubría su cabeza, espalda y estómago, cayo arriba de esos pequeños depredadores.

Solo su peso hizo que las criaturas de menor rango murieran en el acto o tuvieran heridas graves.

“¡Oscar eres una bestia!” Exclamo Akira con una risa mientras empezaba a disparar flechas de hielo a todos sus enemigos tomando un rol de apoyo.

“¡GRAAHHHHH!” Un feroz rugido fue emitido por el gran oso… Por Oscar que había cambiado de forma.

Con sus grandes patas derribo a cualquier criatura mientras no le importaba usar su boca para desgarrar al lémur que buscaban dañarlo.

Era un Rango A como un simple mago humano, pero en su forma de oso tenía la fuerza de un Rango S.

Las flechas empezaron a ser lanzadas revelando a Aeko en un árbol disparando a todas las criaturas peligrosas que se veían.

“¡Cuidado un hipopótamo come hombres!” Grito Aurora mientras se movía por todas partes dejando rayos causados por sus golpes.

Usando los árboles o las mismas criaturas esquivaba a los pequeños lémures furiosos para crear caos en las filas enemigas.

“Me encargo…” Informo Santiago cayendo desde el cielo donde estaba escondido atravesando con su espada la cabeza de un hipopótamo que ya había abierto de forma enorme su boca.

Hubo un poco de resistencia, pero el golpe fue crítico y logro que la criatura cayera al suelo inmóvil.

Sin embargo, Santiago solo se giró y con su escudo en su mano empezó a balancear su espada ante todas las criaturas que llegaban para atacar a Alice.

Alice como centro el grupo de Akira la rodeo para protegerla.

Aeko con sus flechas daba apoyo a todo el grupo, Oscar se encargaba del frente derribando a cualquier criatura que apareciera y Santiago un lado balanceando su espada y lanzando habilidades con su aura de espada.

Los cuerpos empezaron a amontonarse, pero estas criaturas solo eran los que llegaron más rápido.

El primer peso pesado que apareció fue la ‘Pitón Asesina’ de siete metros de largo siendo tan ancha como el torso de un humano promedio.

La que se encargó de ella fue Akira que disminuyo la temperatura alrededor de la pitón reduciendo su velocidad a la vez que formaba una prisión de púas alrededor y la tragaba empalándola completamente.

Sin embargo, solo ese movimiento hizo que la presión en otras áreas aumentara mientras las criaturas llegaban cada vez más rápido.

“¡Preparen la retirada!” Ordeno Aurora con un tono serio mientras golpeaba a las criaturas que se acercaban creando feroces ondas explosivas a su alrededor.

Todos empezaron a prepararse para retroceder.

Entonces cuando los rayos cubrieron los guantes de Aurora a una máxima potencia y su aura de combate empezaba a asimilarse con su cuerpo, todos retrocedieron al unísono.

*BOOM*

Aurora dio su mejor puñetazo desde que había ascendido a Rango A logrando que una feroz onda explosiva derribara los árboles y creara una pequeña tormenta de relámpagos gracias a sus guantes.

“¡A la base!” Ordeno Aurora sin darse la vuelta para mirar hacia atrás mientras su barrera se formaba repeliendo los pequeños ataques de los molestos lémures y algunos hechizos menores.

La batalla recién comenzaba.

******

Clémentine escucho las explosiones de batalla que venían del bosque mágico, y respiro hondo para calmarse.

Se había levantado una pequeña muralla de piedra usando un pergamino de construcción de magia de tierra y se había creado una fosa, con la tarea de al menos reducir la carga de las criaturas.

Los troncos cortados por Alice se habían agregado a las murallas creando un área fuerte y había algunas torres precarias a su espalda en donde se encontraban los tiradores, incluyendo a Leslie.

Esta defensa parecía precaria, pero la verdadera fuerza de defensa no estaba en la sección del pequeño fuerte.

Clémentine miro en dirección del bosque.

Alrededor del fuerte que estaba en la entrada del puente se encontraba un área vacía de cincuenta metros a su alrededor.

Algunas ramas y suciedad quedaban por todas partes, pero tenían una vista perfecta para la batalla.

“¡Prepárense! ¡Ya vienen!” Grito la Capitana Sadiya mientras desenvainaba su espada.

Clémentine miro a Érica y a la emocionada Nicole.

Los soldados, paladines y aventureros estaban tomando sus armas listas para la batalla, pero Clémentine pudo ver que sus compañeras estaban ligeramente nerviosas… Al igual que ella.

Los drones de Liam y Andrés sobrevolaron por el pequeño fuerte, mientras que Leslie en su pequeña torre preparaba su rifle de francotirador con varios módulos extras añadidos.

“Primero será nuestro turno.” Dijo Clémentine a Érica que llevaba un pergamino colorido.

Al ver la expresión seria y concentrada de Érica, Clémentine calmo su mente usando la energía psiónica.

Sostuvo la pequeña esfera que contenía una gran cantidad de energía psiónica y miro al frente de la batalla.

El primero en salir fue Santiago que en vez de correr por el campo empezó a crear plataformas en al aire dirigiéndose en su dirección.

La segunda fue Aeko que sin mirar atrás empezó a correr a toda velocidad al fuerte mientras reponía sus flechas en el carcaj.

“GRraaa…!” Entonces con un feroz rugido un gran oso con una armadura que empezó a volar a su dirección.

“¡Esa bestia es Oscar tengan cuidado de no confundirlo!” Advirtió Akira mientras flotaba atrás de Oscar lanzando flechas de hielo al bosque mágico.

Gracias a ese apoyo Alice y Aurora salieron ambas volando hacia el fuerte sin pisar el suelo.

“¡GRRRAAHHHH!”

Entonces mientras todos miraban como ellos regresaban al fuerte decenas de hienas, lycaons, lobos y otras criaturas como jabalís, serpientes salieron del bosque mágico.

En el medio de ellos estaban dos rinocerontes y un gran hipopótamo que golpeaban a todos los que se encontraban a su lado.

Cientos de criaturas hizo que sea una visión impactante para Clémentine y los demás estudiantes.

“¡Preparen los artefactos y pergaminos!” Grito la Capitana Sadiya que estaba cargo.

Clémentine apretó la esfera llena de energía psiónica y miro a la ‘horda’ que se acercaba completamente enloquecida.

Antes de que pudieran cruzar los cuarenta metros y cuando el grupo de emboscada retrocedió, la Capitana Sadiya apretó un botón.

*¡BOOM!*

*BOOM*

*BOOM*

Las explosiones resonaron en medio de las criaturas, logrando que las criaturas de menor rango fueran despezadas con las minas de alta potencia mientras a los demás las hería con gravedad.

Algunas minas tenían efectos especiales y no solo creaban explosiones de fuego, sino que también de hielo.

Otras enviaban pequeños metales perforadores hiriendo a todas las criaturas posibles.

Sin embargo, era una enorme horda de más de mil criaturas y entre ellas se encontraban Rango B y Rango A que eran resistentes a esos trucos.

Siguieron cargando con fuerzas y con más ira, entonces a los treinta metros algunas empezaron a caer en los pozos con trampas mientras que otras explotaban con las minas que estaban por toda el área.

“¡Su turno!” Ordeno la Capitana Sadiya.

Entonces Clémentine sin retrasarse se movió imbuyendo su energía psiónica a la esfera y dándole control sobre una gran fuerza gravitatoria que se encontraba en su interior.

El objeto en sus manos eran un poderoso artefacto psiónico de ataque único y si bien su problema era que se demoraba prepararse, Clémentine ya lo había estado preparando hace bastante tiempo.

Sintiendo esa fuerza gravitatoria oculta en esa esfera, Clémentine uso su propia energía psiónica para manipular y lanzar esa habilidad en medio de las criaturas.

“¡GRAAHHH!!”

Los rugidos y toda clase de chillidos resonaron cuando la fuerza gravitatoria hizo que las criaturas empezaran a ser atraídas hacia un punto.

Los lémures, las hienas y lycaons junto a las demás criaturas de bajo rango fueron atraídas de inmediato dejando solo algunos rinocerontes e hipopótamos resistiendo la fuerza de atracción.

La esfera hizo que se golpearan entre ellos atrayendo rocas y algunos árboles en formas de púas de los pozos trampas, empalando e hiriendo a otras criaturas.

Sin embargo, esa habilidad no se trataba de herir, sino que de reunirlos en un punto.

Érica rompió su pergamino y guio el poderoso hechizo hacia las criaturas y…

*BOOM*

Una poderosa explosión resonó en donde las criaturas estaban atraídas por la fuerza gravitatoria logrando derribar a decenas de criaturas de bajo rango y algunas de rango B.

Pero incluso esa enorme explosión no hizo retroceder a las criaturas que empezaron a llegar desde todas partes del bosque.

Algunas criaturas que podían usar energía mágica para defenderse y algunas criaturas de Rango A, empezaron a cargar hacia el fuerte.

Clémentine sintió como su corazón latía con miedo al ver que estaba literalmente rodeada, pero mantuvo su mirada en Akira que se dio vuelta para enfrentarse a esa horada mientras levitaba.

“¡Nadie pasara de aquí!” Exclamo mientras extendía sus brazos de par en par.

La temperatura disminuyo de inmediato y una oleada de nieve empezó a caer del cielo rodeando a las criaturas.

Su objetivo no era herirlas sino disminuir su velocidad a la vez que creaba un pequeño dominio en donde se fortalecería cuando sea más frio.

Esa reducción de velocidad seria de mucha ayuda para los presentes.

“¡Nadie saldrá herido en mi guardia!” Declaro la Cardenal Brousseau enviando una oleada mágica que cubrió a todas las personas del fuerte.

Clémentine sintió como su corazón latía con más fuerza y más energía a la vez que su mente entraba en un frenesí estimulando la energía psiónica en su interior.

Pudo ver como las venas de los luchadores empezaban aparecer y como los magos emanaban energía mágica como si se estuviera desbordando.

Con una mente más tranquila, aguda y rápida Clémentine se dio cuenta de que acaba de recibir un hechizo que estimulaba su cuerpo para aumentar su capacidad.

Andrés en ese estado se movió primero logrando que varios drones se unieran creando una esfera redonda como un satélite y entonces disparo.

*BOOM*

Un feroz rayo láser rojo fue disparado de ese dron hiriendo gravemente a un rinoceronte de Rango A y asesinando a otras criaturas de menor rango.

Pero eso no fue todo y Liam que estaba levitando en lo alto del cielo, hizo lo mismo solo que los drones eran más grandes que lo de Andrés.

“Fuego…” Ordeno Liam apuntando con su mano.

Un poderoso rayo láser de mayor grosor y fuerza que la de Andrés fue disparado mientras el dron se movía creando una línea por donde pasaba el láser destruyendo barreras mágicas y asesinando las criaturas que eran golpeadas.

Era un Rango S… Un poderoso mecánico de Rango S.

¿A quién le importaba que usara objetos exteriores para crear ese poderoso ataque?

El poder era poder no importa que medio se utilizara…

La mirada de Clémentine se fijó en Alice que descendió al suelo al frente del pequeño fuerte junto a Aurora.

Ambas se dieron sonrisas entre ellas y Alice solo extendió sus manos logrando que la sombra de su espalda descendiera a sus pies y se extendieran en el suelo, en tan solo un instante.

Cuando las criaturas estaban al frente, decenas de tentáculos empezaron a salir uno tras otros logrando tomar de frente a cualquier criatura.

Lanzas, manos, cuchillas, mazos con púas afiladas… Los brazos negros replicaban cualquier arma y solo necesitaba agitarla para causar devastación.

Por su parte Aurora dio una gran sonrisa y mientras sus pasos lograban que la tierra se agrietara bajos sus pies, cargo en contra un rinoceronte de frente.

*BOOM*

La fuerza explosiva de su golpe logro que el rinoceronte retrocediera, pero Aurora solo siguió golpeando una y otra vez mientras los brazos a su alrededor la apoyaban con las pequeñas criaturas.

Mirando desde arriba de la pequeña muralla Clémentine usando su telequinesis levanto diez cuchillas tomando el control completamente de ellas.

Luego la envió contra todas esas criaturas que buscaban superar el muro y rodear a Alice.

Érica lanzo decenas de lanzas de hielo junto a todos los magos creando una gran destrucción.

Iba a ser una dura batalla, pero todos estaban preparados.

******

*BANG*

Leslie disparo su rifle sin saber cuántas veces lo hizo en los últimos quince minutos.

Su bala atravesó a una hiena que estaba por atacar por la espalda a Nicole que se estaba enfrentando a dos hienas de Rango B por si sola.

Recargo su arma mecánicamente y preparo su siguiente disparo.

*BANG*

Su disparo voló a gran velocidad y destrozo la pata de un jabalí de tierra que había logrado subir a la muralla y se enfrentaba a Clémentine que estaba ligeramente pálida por el cansancio.

El jabalí fue cruelmente herido por su disparo y le permitió a Clémentine mover sus cuchillas y atravesar los ojos y boca del jabalí.

Luego sin dudarlo lo lanzo contra otro jabalí que se estaba enfrentando a un soldado de Rango B, permitiéndole tomar un respiro a su compañero.

Leslie otra vez recargo su rifle de francotirador, pero noto como una bola de fuego lanzada por un lémur que tenía la capacidad de lanzar hechizos de atributo fuego, se acercaba.

A pesar de ver esa bola de fuego dirigirse a su torre, Leslie activo su barrera, pero no se preocupó ya que…

*Boom*

Una distorsión espacial apareció al frente suyo y se tragó la bola de fuego siendo lanzada a la espalda de ese mismo lémur, logrando derribarlo.

“¡Necesito un fuerte disparo!” Pidió la Sumo Sacerdotisa Xaali que la había protegido.

Leslie preparo su rifle y activo los módulos para reforzar su siguiente disparo a la vez que realzaba su arma con más potencia y utilizaba los nodos de energía mágica para potenciar aún más su arma.

La expresión de la Sumo Sacerdotisa Xaali se volvió seria al sentir el ataque de Leslie, pero creo un portal estable que le permitió observar a Leslie en donde iba a disparar.

Ese portal revelaba a Aurora luchando contra un enorme elefante de cuatro metros de alto y cinco de longitud de tono rojizo.

Su piel soporto los poderosos puños de Aurora, mientras ella esquivaba su trompa y los colmillos que buscaban atravesarla.

Todo eso mientras se movía por los alrededores creando plataformas esquivando las hienas y Lycaons que buscaban derribarla

Alice cuya sombra se había extendido diez metros alrededor de sus pies, se estaba enfrentando contra una gran cantidad de criaturas que buscaba derribarlas, debido a que había vuelto a activar el artefacto de cebo para atraer a las criaturas y darle un tiempo de descanso al grupo del fuerte.

Como Akira estaba encargándose de las criaturas de Rango A eliminándola una por una, no podía otorgar el apoyo que necesitaba.

Leslie entendió de inmediato lo que la Sumo Sacerdotisa Xaali buscaba.

Necesitaba que ella creara una oportunidad para que Aurora derribara al elefante y que le permitiera respirar un momento.

Sin traicionar las expectativas Leslie apretó su gatillo.

*BANG*

El retroceso hizo que el hombro de Leslie doliera, pero su disparo fue perfecto y valió la pena.

Atreviéndose a disparar a la cabeza del elefante, su disparo destrozo su ojo y parte de su cabeza en un golpe crítico.

Logrando que la criatura cayera al suelo inmóvil…

Leslie se sorprendió de que logro asesinar al elefante de Rango A que estaría entre los jefes de las mazmorras de Rango A… Pero agradeció a la Sumo Sacerdotisa Xaali que le permitió realizar ese ataque sorpresa que resulto ser crítico.

Mientras un sacerdote que estaba ligeramente pálido tras curar y ayudar a otras los soldados y aventureros curo su brazo que se había dislocado, Leslie escucho la voz de Akira.

“Aurora es hora de retirarse al otro lado del puente. ¡Creare una tempestad para barrer los restos!” Dijo Akira por el sistema de comunicación general.

La lucha había continuado por quince minutos, pero había muchas criaturas en la horda y no paraban de llegar.

Lo peor era que también se encontraban criaturas de Rango A que los Rango S como Akira y Liam tendrían dedicarse completamente a ellas para derribarlas.

En cuanto a los Rango A de la caravana, ellos tenían suficiente encargándose de decenas de criaturas de Rango B por su cuenta.

A pesar de que el número de la horda había disminuido todavía quedaban bastante criaturas acercándose al fuerte.

Si bien no eran tan poderosas y se notaba que estaban dudando de atacar, si se quedaban el agotamiento de las fuerzas del fuerte podría llevar a bajas innecesarias.

“Bien. Todos empiecen la retirada. Liam cubrirá a Akira y los demás retrocederán lentamente.” Ordeno Aurora al instante.

Alice empezó a caminar en dirección a fuerte mientras su sombra a sus pies la seguían sus pasos como si fuera un pequeño dominio de oscuridad que la defendía de todo enemigo.

*BANG*

Leslie dio otro disparo para cubrir a Aurora, pero en ese momento sintió como las criaturas temblaban.

*Chillido*

Un feroz chillido resonó a lo lejos y una enorme presión cubrió a todos los seres vivos mientras la temperatura aumentaba.

Leslie tembló de pies a cabeza instintivamente al reconocer el peligro y miro en dirección de donde venía ese chillido y lo noto.

Una enorme ave que a pesar de estar lejos podía ser vista con claridad.

Sus plumas tenían una tonalidad roja como si estuvieran cubiertas por fuego mientras a su vuelo dejaba una estela de fuego a su paso.

Esa criatura apareció del lado sur, desde el ‘Lago Victoria’ y cuando más se acercaba se dejó ver el tamaño de esa enorme y majestuosa ave.

Sus alas se extendieron a veinte metros a lo ancho y todo su cuerpo empezó a brillar con una tonalidad roja mientras se acercaba.

Su mera presencia hizo que la batalla se terminara y las criaturas se paralizaran de miedo y terror.

La Cardenal Brousseau fue la primera en reaccionar usando un poderoso artefacto que creo una gran barrera cubriendo a todo el fuerte, y eso fue todo lo que pudieron hacer antes la llega de esa ave.

Ante la llegada del Zhar-Ptitsa.

Lo siguiente que Leslie vio desde su torre fue una poderosa llamarada que salió desde la boca de esa ave cubriendo a todas las criaturas que se encontraban en el área, desolada el frente del fuerte barriendo todas las criaturas restantes y los cadáveres.

Las llamas cubrieron toda la zona, pero no tocaron la barrera o el bosque mágico.

Entonces el ave de fuego… El Zhar-Ptitsa, la bestia mágica de Rango SS, siguió su vuelo dejando solo cadáveres quemados a su paso.

Eliminando los restos de la ‘horda’ como si no fueran nada.

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