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TG – Capítulo 84: Puedes intentarlo.

Capítulo 84: Puedes intentarlo.

Alice comió sus papitas mientras miraba el circulo creado por los camiones.

En su interior se encontraban los refugiados y en el exterior estaban todos los que eran capaces de luchar.

Todos los camiones tenían escudos capaces de recibir ataques, pero una vez que se superponían entre si las barreras podrían crear un domo que cubría a los refugiados de ataques por el cielo, por tierra o bajo ella.

Una clásica formación de defensa de emergencia usando los camiones.

A su alrededor se encontraban un área desierta de unos veinte metros y estaba protegida por toda la fuerza que se dispersó alrededor.

Era difícil decir si atacarían un punto o rodearían la zona, pero no importa como las criaturas atacaran, la caravana estaba protegida completamente.

La barrera también estaba reforzada por algunos artefactos de defensa que se había traído y principalmente por la Cardenal Brousseau que era la defensa principal para mantener la barrera y apoyar.

Alima que se encontraba en dirección norte en donde se suponía que las criaturas llegaban y en donde se creía que golpearían con más fuerza, también estaba preparada.

A pesar de que se habían preparado lo mejor posible para la llegada de las criaturas, Alice podía ver que tanto los milicianos como los estudiantes estaban tensos.

“¿Están preparado?” Pregunto Aurora en su dirección.

Alice miro a sus compañeros y… Comió otras papitas.

Necesitaba reponer energía ya que siempre que terminaba de luchar le daba hambre, así que necesitaba aprovechar cada momento que tenía.

“Claro, estoy ansiosa por traer una ‘Tempestad’.” Respondió Akira con un toque de emoción en su voz.

Liam lo miro por un momento y luego suspiro, tal vez sintiéndose el único normal del trío.

“Nos encargaremos de ese Rango S. Usted jefa puede dedicarse a proteger a la caravana.” Declaro Liam golpeándose el pecho para enfatizar su confianza.

Los labios de Aurora temblaron ante esa respuesta y luego dirigió su mirada a Alice.

“No te preocupes, le traeremos la cabeza de la criatura ‘Jefa’.” Bromeo Alice sin poder resistirse.

Aurora dio una sonrisa al escuchar la respuesta y al final agito su mano y declaro. “Vayan, ya están por llegar…”

El grupo asintió y empezó a elevarse por el cielo mientras eran observados atentamente por todos los presentes.

A Alice no le importo la mirada de los estudiantes al ver que ella estaba en el grupo de ataque principal en la que se enfrentaría a un Rango S junto a dos Rangos S.

Mientras se acercaban a la horda de criaturas que estaban llegando desde el norte creyendo que habían llegado en secreto, Liam empezó a liberar drones de sus anillos.

Drones de gran tamaño, pequeño y medianos.

Se había elegido a Liam para venir a enfrentarse a esa criatura de Rango S y se dejó a Andrés para que se encargara del centro de mando.

La mayor razón fue porque Liam dio su aprobación para Andrés y este último había demostrado su capacidad para encargarse del centro del mando que tenía el deber de mantener a todos informados.

Esos drones empezaron a ocultarse por medios holográficos o usando encantamientos mágicos de ocultación.

Debido a sus drones Liam podía servir como apoyo, ataque, defensa y en este caso ‘contención’ que era lo que necesitaba.

“¿Quieres hacer una apuesta?” Pregunto Akira de repente mientras Alice comía unas papitas.

Los enemigos estaban a cien metros de ellos, pero Alice no le dio importancia y miro a Akira con interés.

Liam inmediatamente dio un paso atrás retrocediendo con lentitud.

“El que encuentre a la criatura de Rango S tendrá una cena con Aurora…” Declaro Akira, el objeto de la apuesta y la sonrisa ambigua, hizo que los labios de Liam temblaran.

Los ojos de Alice se entrecerraron, pero luego dio una sonrisa casual.

“Bastante audaz…” Comento Alice y dejando sus papitas de lado, declaro. “Al parecer quieres que te demuestra la diferencia entre nosotros.”

Su tono era lo suficiente fuerte para hacer que Akira temblara casualmente.

Alice sonrió al notar eso, pero esa apuesta golpeo dos puntos importantes para ella.

Su comida… Y la excelente chef que era su amiga.

*Rugido*

Un poderoso rugido resonó desde donde estaban las criaturas y estas se empezaron a mover con gran velocidad mientras algunas criaturas voladoras empezaban a volar, en dirección al campamento.

Liam sin dudarlo uso unos de sus drones que habían unido para disparar un poderoso rayo láser que derritió los árboles y creo una línea quemando parte del bosque.

Por su parte Akira solo dejo de mirarla y empezó a observar mientras la temperatura descendía y sus ojos se volvían purpuras debido a la alta concentración de energía psiónica.

Alice solo cerro sus ojos y se concentró en sus alrededores ignorando a las aves que pasaban por su lado o intentaban atacarla.

Un dron de Liam creo una barrera y repelió los ataques mientras usaba sus drones exploradores en sigilo para buscar a su enemigo.

Su deber era encargarse del Rango S… Y no fue muy difícil.

Una encantadora sonrisa apareció en el rostro de Alice.

******

Las bestias cargaron hacia adelante tras escuchar el rugido y el Smilodon Fatalis se ocultó usando magia de oscuridad.

Ocultando su cuerpo se movió por los alrededores para emboscar a sus atacantes por la espalda y causar graves baja.

A diferencia de las otras criaturas que atacaban directamente o esos subordinados de Rango A que eran medianamente inteligentes a la hora de atacar, el Smilodon Fatalis le gustaba el sigilo.

No importa cuán enojado y deseoso de venganza estuviera para encargarse de ese grupo de humanos que asesino a su hijo, mantuvo su calma.

Había logrado verificar que estos humanos eran los mismos que los que asesinaron a su hijo que habían entrado a su dominio, pero no se arriesgaría solo por eso.

Los humanos eran seres peligrosos y astutos…

El Smilodon Fatalis necesitaba terminarlos uno por uno reduciendo el peligro para sí mismo y usando otras criaturas para eliminarlos por completo.

Ocultándose con magia de oscuridad y pasando a través de otras criaturas para rodear el campamento humano, el Smilodon Fatalis en su camino noto como la oscuridad se distorsionaba.

“Te encontré…” Murmuro una joven humana mientras una mano negra se adelantaba para atraparlo de la cabeza.

La sonrisa para el Smilodon Fatalis era aterradora, pero con un rápido movimiento logro esquivar… O eso creía.

*BOOM*

Un tentáculo salió de la espalda de la joven y la golpeo enviándolo a volar rompiendo algunos árboles.

“GRrr…”

El Smilodon Fatalis gruño como si estuviera muy enfadado, pero por dentro estaba mirando a la joven atentamente.

El brazo de la joven estaba cubierto por una extraña sustancia negra que hizo que su brazo creciera como si fuera un brazo de un gigante, pero al instante siguiente esa masa negra volvió a su espalda, revelando su brazo delgado de una humana normal.

Sin embargo, desde su espalda empezaron a salir brazos negros y ella solo lo miro con una sonrisa, como si ese poderoso brazo de antes nunca hubiera existido.

La oscuridad aún más pura que sus mejores hechizos de magia oscuridad empezó a extenderse desde sus pies.

“Hubiera sido más fácil, si te quedabas quieto…” Murmuro la joven con una sonrisita que en términos humanos seria extremadamente encantadora.

Solo que para el Smilodon Fatalis fue aterrador…

*BOOM*

Un pilar rojizo creo una explosión en donde el Smilodon Fatalis se encontraba, pero la criatura lo esquivo y empezó a correr con gran fuerza para retirarse.

Reconoció de inmediato a la joven y la situación en la que se encontraba.

No estaba lo suficientemente loco para enfrentarse a la ‘Protectora de Zerzura’ de brazos negros que se decía que le gustaba comer la carne de sus presas y peor aún, todavía sentía dos presencias poderosas.

Esquivando el pilar rojizo que quemaba la tierra y derretía árboles, el Smilodon Fatalis empezó a correr.

Había pensado que era un grupo normal, pero no espero que fuera una caravana humana de gran importancia dirigidas por unas de las ‘Protectora de Zerzura’.

A pesar de que había una Reina en el Bosque mágico y también había poderosas criaturas que la servían, alguien como el Smilodon Fatalis que había llegado a Rango S y sobrevivido por un largo tiempo, no era una bestia tonta.

Enfrentarse a humanos preparados para su llegada, era lo más cuestionable que podía realizar… Después de todo, significaba que ellos estaban preparados y tenían confianza para derrotarlo a pesar de su elevado número de subordinados.

Esquivando los pilares rojizos que lo perseguían, cuando hubo una pausa el Smilodon Fatalis realizo un ‘Salto de Sombras’ con magia de oscuridad.

Ocultándose en una espesa sombra, el Smilodon Fatalis apareció a cincuenta metros desde la sombra de un árbol.

Sin embargo, al instante siguiendo contorsiono su cuerpo y esquivo las lanzas negras de la joven que también había realizado el mismo movimiento había lanzado, tras aparecer en otro árbol.

*Boom*

*Boom*

*¡Boom!*

Su irritación empezó a elevarse mientras los árboles se rompían ante el constante ataque de los brazos negros de la joven, que seguía sus rápidos movimientos.

Usando brazos para moverse a través del bosque con una gran agilidad, la joven solo lo miro mientras brazos negros en forma de lanza caían a su espalda.

Golpeando adelante, a su lado o atravesando arboles los brazos negros tenían una gran velocidad y potencia, pero el Smilodon Fatalis era más rápido.

Sin embargo, tras esquivar la última lanza negra se dio cuenta de que estaba siendo guiado hacia un área específica.

Su expresión se contorsionó y el Smilodon Fatalis uso un árbol como apoyo para darse la vuelta de inmediato y con sus garras corto a esa joven para matarla.

Los brazos negros rodearon a la joven como un capullo y las garras del Smilodon Fatalis atravesaron la masa negra, pero luego tuvo que retirarse cuando las protuberancias salieron del capullo atravesando los árboles y la tierra.

“Oh, te disté cuenta… Pensé que eras solo un gato tonto…” Murmuro la joven mientras los brazos volvían a su espalda.

Justo cuando termino sus palabras un gran domo fue creado a través de esferas metálicas redondas que se encontraban dispersas en el cielo y empezaban a aparecer por todas partes.

Ese domo era una barrera que atravesaba la tierra y no importa si estaba centrada en la defensa y no en el ataque, lo que buscaba era contenerlo… El Smilodon Fatalis gruño con rabia al caer en ese truco.

Aun así, no tuvo tiempo para enfurecerse cuando un viento empezó a extenderse por los alrededores.

Empezó lentamente, pero luego aumento de fuerza a la vez que la humedad aumentaba, y el aire frio se extendía.

La nieve empezó a caer y las ramas empezaron a temblar con el viento frio que aumentaba de fuerza como si una tormenta se acercara.

“¡Malditos!” Gruño el Smilodon Fatalis como si estuviera enojado por caer a la trampa y ataco a la joven de brazos negros.

Sin embargo, tras esquivar sus lanzas negras no la golpeo, sino que esquivo hacia un lado y creando plataformas de oscuridad en el cielo se elevó ante la figura que estaba creando esa poderosa tormenta.

El Smilodon Fatalis sabía que, si la tormenta seguía seguramente no tendría forma de escapar, es por eso que hizo lo que pudo.

Lamentablemente en el cielo no solo estaba esa otra joven creando una tormenta de nieve, sino que un joven con esferas metálicas a su alrededor y…

*BOOM*

Las esferas metálicas se abrieron y crearon una onda sónica que hizo retroceder al Smilodon Fatalis golpeando otra vez la tierra.

“¡BASURAS!” Grito furioso ante los astutos humanos y envió una esfera de oscuridad disparada al joven con esferas metálicas a su alrededor.

Sin embargo, la temperatura había aumentado en gran medida y no solo trayendo viento fuerte, sino que gotas de agua que empezaban a congelar la zona donde caían.

La esfera de oscuridad empezó a congelarse ante la baja temperatura y luego golpeo débilmente la barrera que crearon esas esferas metálicas.

“¡Es hora de la Tempestad!” Una voz resonó por los alrededores y una verdadera tempestad comenzó.

Un viento fuerte de nieve arraso con los árboles solo dejando blanco a la vista.

Gotas de agua se transformaron en poderosas rocas que volaban alrededor del domo ocultándose entre la nieve blanca que cubría la visión.

La temperatura descendió ante tal punto que hizo que el Smilodon Fatalis lo sintiera incluso cuando reforzó su cuerpo con el atributo de oscuridad.

Lo peor era que podía ver la joven de brazos negros y el joven flotando como si nada mientras las gotas de agua que congelaban su cuerpo y las mismas rocas los esquivaban.

Su irritación sobrepaso su línea de soporte y mirándolo como si quisiera devorarlos, declaro. “Los matare…”

Sin necesidad de contenerse a la oscuridad empezó a repeler la nieve mientras carcomía la tierra.

Sus garras y grandes colmillos empezaron a tornarse negros cuando fueron infundidos con el atributo oscuridad que su especie tenia afinidad.

La joven que creo la tempestad apareció mientras a su alrededor empezaban a congelarse creando poderosas lanzas de hielo.

“Puedes intentarlo.”

Con la respuesta de la joven, la batalla dio comienzo.

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