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TG – Capítulo 88: Y por tan poco.

Capítulo 88: Y por tan poco.

Jueves 23 [16:15 p.m.].

Clémentine bajo del camión con una mirada exhausta y observo los alrededores.

El puesto de avanzada de la ciudad Wau.

Los soldados se movían por todas partes manteniendo el orden mientras que sacerdotes y funcionarios se encargaban de los refugiados.

Los primeros respondían preguntas sobre sus familias o conocidos que habían sido enviados por el portal mientras que los segundos se preparaban para organizarlos y respondían sus preguntas sobre como vivirían.

Tras un gran viaje que empezó un lunes y termino un jueves, los refugiados estaban por enfrentarse a otro viaje que era el de asentarse en un lugar desconocido.

No sabían lo que vendría o como serian tratados… Los funcionarios públicos de Zerzura se encargaron de responder esas dudas.

Más de mil refugiados siendo atendido por decenas de funcionarios y sacerdotes.

Al ver esta visión, al ver a los soldados, Clémentine suspiro.

Un suspiro que lanzaba su estrés y su cautela diaria por la ‘ventana’.

Su cuerpo inmediatamente quedo exhausto como si no tuviera energía para nada y su mente se hizo perezosa como si deseara ir a dormir… Descansar bien por primera vez.

No importa si los soldados los protegieron en la etapa final del viaje, el gran problema era que estaban en el bosque mágico y de la misma forma que podían ser emboscados, también podría haber otra de esas situaciones complicadas.

Agregando que tuvo problemas para dormir durante el viaje debido a que no estaba acostumbrada, y que antes solo se había estado esforzando para descansar lo necesario, llegar aquí era liberarse de un gran peso.

Claro, Clémentine quería creer eso, a que en realidad el viaje y la misión fue suficiente estresante como para que su descanso no contara para nada.

“Haz que los funcionarios se encarguen de los refugiados. Pídele al Coronel Makeba que realice una comprobación de los camiones para su devolución y que la Capitana Sadiya hable con Chayambaso sobre las reglas de registro de armas y la autorización necesaria para su mantenimiento.” Ordeno Aurora mientras caminaba con Liam y Andrés a su lado dándoles órdenes.

Cuando noto a su grupo que estaba inmóvil como si una brisa los pudiera hacer caer, hizo una señal para que se acercaran mientras Liam se retiraba.

“Acompáñenme.” Ordeno Aurora y el grupo asintió siguiéndolo.

Clémentine observo a sus compañeros que estaban cansados y luego miro a Andrés.

A pesar de que no había luchado, sus drones siempre vigilaron y debe haber sido una gran carga mantener el centro del mando informando sobre los cambios de situaciones de la batalla.

Su grupo sin tener suficiente fuerza para hablar caminaron a la espalda de Aurora mientras ella devolvía los saludos de las personas que estaban a su alrededor.

Cuando se encontró con algunos refugiados, ellos se acercaron y agradecieron.

No solo a Aurora, sino que a los estudiantes.

Madres presionaban a sus hijos para que dieran sus gracias… Padres abrazaban a sus familias con unas sonrisas mientras le agradecían en conjuntos… Abuelos y ancianos comentaban sobre lo joven y bondadosos que eran.

Sin embargo, a pesar de que Clémentine recibía los agradecimientos no se sentía gratificada.

La misión fue bien y aunque hubo algunos percances o enfrentamiento agotadores, todo salió bien gracias a quienes apoyaban.

Aun así, Clémentine sabía que este grupo era solo una pequeña parte de los que todavía quedaban en Nakuru… Y de los que seguramente se encontraban en diferentes zonas de conflictos de Kenia.

Sabía que debía considerar a esta como una victoria no importa lo pequeña que fuera, pero aún seguía pensando sobre eso.

Los demás parecían iguales, tal vez era por el cansancio o tal vez porque pensaban igual que ella, no se sentían realizados o satisfechos.

Lamentablemente Clémentine era consiente que con su capacidad no podría realizar nada para detener la guerra entre ambos señores de la guerra.

No importa si intentaba hacer algo con la riqueza de su familia, no sabía por dónde empezar y no sabía si sus padres lo aprobarían.

Era cierto que se dio cuenta hace una semana de que esta clase de situación sucedía, aun así, como alguien que lo había vivido y aportado su grano de arena para ayudar, prefería que todo estuviera solucionado rápidamente.

Atravesando la entrada del fuerte se dirigieron a la zona en donde se encontraban los leones alados que también lo habían acompañado.

“Lutar muchas gracias por tu ayuda y tu aviso. Sin ella hubiéramos estado en una situación muy difícil.” Declaro Aurora de inmediato cuando se acercó al león con casco más grande.

El León Alado miro seriamente a Aurora y declaro. “Hoy ustedes y mañana nosotros…”

Clémentine había escuchado esa misma frase antes y no pudo evitar mirar a los leones que observaban a su grupo.

Era una frase simple, pero se podía sentir el peso tras de ella.

Se encontraron con los leones cuando estaban empezando su viaje y lo ayudaron, fue una ayuda bastante simple y tal vez innecesaria, ya que los leones eran fuertes.

Sin embargo, aquí ellos devolvieron el favor ayudando.

Una ayuda que sin duda no solo fue oportuna sino también vital.

“Supongo que es así…” Respondió Aurora con una sonrisa y asintiendo, agrego. “Me encargare de ver si hay algún artefacto nuevo para bestias de su tipo. Y pediré que la Empresa Apicius lo envié como un pequeño regalo.”

Las orejas de los leones se levantaron al escuchar eso y Lutar que parecía querer rechazarlo al final desistió y murmuro. “Entiendo… Gracias.”

Tras una pequeña y simple despedida los leones alados partieron en su vuelo adentrándose al bosque mágico.

“Son bastante simples de complacer…” Comento Aurora con una pequeña risa y tras usar su reloj holográfico para realizar el pedido, miro al grupo y declaro. “Esto es toda la misión por hoy. Pueden volver a la ciudad y relajarse.”

“¿No necesitas algo de ayuda?” Pregunto Nicole con curiosidad.

Ella era la que más ayudaba en pequeños trabajos y siempre apoyaba a la sala medica ya sea trayendo comida para los heridos o simplemente siendo asistente.

Los demás también miraron ya que ellos podrían ayudar en otras áreas en donde se necesitará mano de obra.

“No, los funcionarios de Zerzura pueden encargarse de todo lo demás y lo que queda ahora solo es trabajo administrativo.” Respondió Aurora con un tono simple y mirando al grupo, declaro con una sonrisa. “Sé que están cansados. Se merecen un descanso ya que han realizado un excelente trabajo.”

Su sonrisa ligeramente orgullosa la hizo ver muy diferente a su joven apariencia.

Clémentine tenía que admitir que se sentía ligeramente avergonzada y miro a los demás que parecían iguales.

No había más de dos años diferencia entre ellos, pero se sentía como una diferencia profunda en cuanto a madurez.

Con sus palabras el grupo volvió al campamento y tras despedirse de los que conocieron estos días, usaron el portal privado para volver al edificio.

Atravesando el portal llegaron al sótano que habían dejado hace unos días y en ese momento se sintieron completamente exhaustos.

Deseando un largo descanso…

******

Jueves 23 [21:30 p.m.].

Aurora miro la hora y suspiro.

Como la persona a cargo de la misión ‘Arca’ tenía bastante trabajo.

Era cierto que en algunos asuntos los funcionarios de Zerzura se encargaban de la situación, sin embargo, siempre había tareas para que ella realizara.

Desde encargarse de realizar un informe respecto a toda la situación para los altos mandos del ejército, hasta informar sobre los presupuestos y los gastos.

Luego como un trabajo secundario se encargó de la distribución de las bestias mágicas con una regla bastante simple.

Aquellos que asesinaron personalmente durante el viaje pertenecían completamente a ellos, en cuanto a aquellas criaturas que se enfrentaron durante la horda y la emboscada, serian vendidas para distribuir una ganancia para todos.

Estuvo bien hacerlo con las criaturas de la horda, pero todos los miembros decidieron mantener su misma actitud para la emboscada.

Ya que los curanderos y las personas de apoyo no asesinaron ninguna criatura, pero salvaron bastantes personas y a los milicianos antes de salir se encargaron de mantener la barrera apoyando a la Cardenal Brousseau.

Luego superviso el registro de los refugiados y comprobó el protocolo con el cual actuaron.

Ya se registraron y se habían abierto los portales para dirigirse a sus residencias temporales en Zerzura, en donde pasarían por un chequeo médico completo y un registro más profundo para luego dependiendo de sus elecciones y gustos ser enviados a diferentes partes de Zerzura.

Si bien los refugiados tenían capacidad de decidir qué hacer, el punto era que Zerzura tenía disponible distintas áreas en donde se necesitaban personas.

Expandir algunas aldeas agrícolas, encargarse de algunas zonas ganaderas, o trabajar en alguna área determinada.

No era broma que Zerzura necesitaba mano de obra y siempre apoyaba la inmigración desde otras áreas.

Los milicianos podían terminar entrando al ejército o en algún gremio como los ‘Orisha Oko’ que contrataban aventureros y los apoyaban para que maduraran con sus mismos ideales.

Como las aldeas tenían escuelas, clínicas, y otras áreas para satisfacer a una familia promedio, los refugiados tenían bastantes posibilidades.

El sistema de protección de Zerzura tenía una enorme área de influencia alrededor de Zerzura y no toda el área estaba poblada.

Se encontraban áreas con recursos importantes que podían ser poblados y tras un gran gasto se podría obtener enormes beneficios.

Desde áreas mineras, mazmorras naturales, bosques con ingredientes mágicos, o simplemente donde algunas criaturas mágicas se encontraban.

Esa era la razón por la que había tantas opciones para elegir a la hora de asentarse alrededor de Zerzura.

Mañana se empezaría con el chequeo médico para combatir la desnutrición y tratar otros problemas menores o mayores relacionados con la salud.

También mañana seria el día en que se le ofrecería las ofertas por parte del gobierno de Zerzura.

Terminando la parte de su trabajo, Aurora se levantó mientras estiraba su cuerpo y abandono la oficina temporal.

Todavía seguía en el fuerte de avanzada en la Ciudad Wau.

A pesar de que los refugiados ya no se encontraban, los soldados aún seguían trabajando.

En cuanto a las otras fuerzas que vinieran con ella, ya hace bastante tiempo vinieron para despedirse.

Si bien habían organizado pequeñas reuniones para divertirse, fueron para otros días ya que todos estaban agotados hoy.

Aurora se dirigió al Coronel Makeba y a la Capitana Sadiya para despedirse.

Como se la notaba exhausta el Coronel Makeba hizo que su conversación fuera bastante corta.

En tan solo cinco minutos Aurora estuvo de vuelta en el portal y tras arreglar las coordenadas se adentró, llegando a su hogar.

Cuando estaba por abandonar la habitación del portal, este se activó otra vez y Alice apareció desde el otro lado.

“¿Cansada?” Pregunto Alice mientras se limpiaba un poco de tierra en su ropa y al ver la mirada de Aurora, ella dio una sonrisa y explico. “No me gusta el trabajo administrativo, pero no me podía quedar sentada mientras mi amiga trabajaba duro. Así que fui a hacer algunas misiones diarias.”

Aurora dio una sonrisa y no supo que responder.

No importa lo perezosa que vieran a Alice, ella era una gran trabajadora y muy eficiente en su trabajo, siempre acompañándola.

“Ven vamos a comer algo juntas…” Invito Aurora con una suave sonrisa.

Alice asintió de inmediato muy animada y tras crear un portal llegaron al último piso en donde se encontraba su habitación.

Revisando las notas del sistema local, se dio cuenta que Shao Ya dejo comida para ella en su cocina.

Aurora se encargó de recalentarla mientras ambas permanecían en silencio.

Un silencio armonioso con el cual Aurora había aprendido a convivir y era bastante agradable.

Una recalentaba la comida y la otra la observo desde su asiento tras pasarle una botella de jugo.

“Te ves mejor…” Murmuro Alice y cuando Aurora se dio vuelta, comento. “Madre seguramente estará feliz que mejores.”

“Bueno, sigo trabajando como antes y sigo haciendo las mismas misiones que antes, pero si… Me siento mejor.” Respondió Aurora con una media sonrisa.

Se había atrapado en el trabajo buscando alejar todos sus pensamientos y todo su pasado como si deseara que no existiera.

A pesar de haber pasado bastante tiempo, siempre hubo situaciones en donde ella tendría que tomar su espada para enfrentarse a las complicaciones, soportando su pasado con dolor.

Pero ahora era diferente.

Desde que entro a la academia volvió a entrenar con su espada junto a su maestro y si bien fue para aprender a luchar, ciertamente fue un gran progreso.

Seguía usando su espada como antes, pero ahora se daba cuenta de sus grandes errores y le parecían patéticos cuando se comparaban con su anterior destreza.

“Me alegro… No soy buena para consolar a las personas, pero estaré a tu lado siempre que me necesites.” Murmuro Alice y Aurora sin poder resistirse termino abrazando fuertemente a su amiga.

Alice devolvió su abrazo, pero Aurora le susurro a su oído. “Si dices esas cosas para rechazar la invitación a la fiesta de aniversario de los altos mandos, entonces no soy tan barata.”

Sintiendo un temblor en el cuerpo de Alice como si hubiera sido descubierta, Aurora dio una risa malvada y sin importarle su expresión deprimida, comento. “Ven vamos a comer.”

Ya le había llegado las invitaciones para la fiesta de aniversario de Zerzura que realizaban los altos mandos.

A pesar de que la invitación no lo decía explícitamente, se había pedido que asistieran a la fiesta.

Claro, Aurora sabía que la presencia que buscaban no era la de ella…

Sirviéndole un plato de a su amiga que parecía muy deprimida, Aurora disfruto ver su expresión.

Era muy raro ver a su amiga así de deprimida, como si estuviera refunfuñada, pero a la vez haciendo pucheros.

La sonrisa de Aurora no paro de crecer mientras observaba a su amiga comiendo y perdiéndose lentamente en el sabor de comida.

Era alguien bastante simple de complacer y hacer que olvidara las cosas.

Tras cenar, Aurora busco un postre preparado que tenían guardado y lo sirvió a su amiga, que rápidamente empezó a comer recuperando su ánimo.

El cambio de depresión a estar animada comiendo su comida era algo que solo su amiga podría hacer tan rápido… Y por tan poco.

Aurora dejo a su amiga comiendo y se fue a dar un baño, que termino bastante rápido ya que tenía ganas de dormir.

Uso un artefacto en el baño para secarse su cabello y con un pijama salió a la cocina, para ver a su amiga comiendo papitas tras terminar con todo.

“¿Vas a ir a dormir?” Pregunto Alice al verla.

“Si, deja los platos para que se encarguen los drones de limpieza.” Respondió Aurora y al ver que su amiga también se levantaba para irse a dormir, agrego. “Buenas noches…”

Alice dio una suave sonrisa y murmuro. “Buenas noches…”

Ambas se dirigieron a sus respectivas habitaciones y Aurora se dejó caer en su cama agotada.

“Buenas noches…” Murmuro a la nada.

La respuesta se tardó en llegar y un momento después…

—Buenas noches.

Su sistema que se había ido por un momento respondió con un texto en su mente, dejando que Aurora se perdiera en el país de los sueños.

 

***Nota del autor:

!Hemos finalizado la mision ‘Arca’! Espero que les haya gustado, esta mision fue bastante larga e incluyo bastantes situaciones.

La historia sigue y todavia falta otra mision… No se olviden dejar sus comentarios y si desean pueden dejar una critica o comentario en la pagina principal de la novela, para invitar a otros a leer la historia y para que se animen a darle una oportunidad, eso ayuda ya que me agrada tener mas lectores.

De todas formas, !gracias por pasar!

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