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TG – Capítulo 92: Sacrificio.

Capítulo 92: Sacrificio.

En grupo de cinco los estudiantes se enfrentaron a un pequeño escuadrón de Rango B.

Dos lanceros, dos arqueros y un luchador.

Nicole se enfrentó tenazmente al luchador en un combate de puños que se empezó a volver feroz.

Tal vez el luchador que se enfrentaba no quería hacer ‘daño’ a una ‘niña’ y se contuvo al principio, pero fue un error.

En una posición de boxeador, Nicole empezó a lanzar sus golpes que no solo eran rápidos, sino que potentes.

Sus movimientos entrenados dejaban en claro que ella era mejor luchando contra un humano que contra criaturas.

Lo peor para su oponente era que parecía una luchadora con un estilo de boxeo, pero luego cambiaba su posición y lanzaba algunas patadas que eran fatales.

A veces las flechas llegaban, pero los drones de Andrés levantaban una barrera y luego lanzaban ataques de relámpagos, paralizando ligeramente al luchador.

Volviendo más agria su batalla.

Cerca de él, Clémentine levitaba mientras se enfrentaba a dos lanceros con el apoyo de Érica.

Era muy difícil para ella utilizar su habilidad de ‘Telequinesis’ para mover los cuerpos de los lanceros que estaban reforzados con energía mágica, pero eso no significaba que estuviera en una batalla difícil.

Cuando los lanceros empujaban su lanza para atacarla, ella creaba una fuerza de resistencia atrapando las lanzas y luego esa misma fuerza se convertía en una onda que golpeaba a los lanceros, enviándolo a volar.

Otras veces usaba tierra para afectar los ojos de sus oponentes y hasta usaba rocas para golpearlo.

Como si fuera poco en momentos claves, Clémentine creaba una fuerza gravitatoria para aumentar su peso, logrando que sus posiciones se desestabilizaran y fallaran sus ataques.

Agregando a Érica que lanzaba pequeños hechizos para apoyar centrados en contener a sus oponentes, entonces la batalla estaba a su favor.

Las flechas de hielo golpeaban a su enemigo hiriéndolos y otras veces solo creaban una pequeña área congelada en su cuerpo, afectando su cuerpo y reduciendo su velocidad.

Los arqueros que estaban en el fondo, muy pocas veces tenían espacio para ayudar a sus compañeros y esas pocas veces era repelido por Andrés.

La mayor razón era Leslie que estaba usando sus dos pistolas para enfrentarse a los dos arqueros.

Su IA la apoyaba y activaba sus barreras para protegerse de las flechas de su enemigo, permitiéndole saber cuándo la estaban rodeando.

La diferencia de un arquero y un tirador, eran simplemente la cadencia de disparo.

El arquero era más lento que una pistola y en cuanto a la recarga, el tiempo que demoraba era igual.

Leslie solo tenía que bajar su pistola cerca de su cinturón para que magnéticamente se recargara su arma.

A veces realizaba disparos curvos sorprendiendo a sus rivales, pero ellos también disparaban sus flechas con algunos efectos en ellos.

Algunos disparos creaban una pequeña nube de humo, otros la empujaban hacia atrás y otros creaban un efecto explosivo.

No usaban armas de entrenamiento, sino que sus armas reales, pero el área de entrenamiento en donde se encontraban impedía daños graves o mortales, lo que reducía la fuerza de cada ataque o aumentaba la defensa del otro grupo.

“Son bastante buenos.” Dijo la Capitana Sadiya mirando el combate.

Aurora miro a los estudiantes y no pudo evitar asentir con una sonrisa.

Habían protegido a Andrés como el ‘sacerdote’ de cualquier grupo, permitiéndole realizar su labor de apoyo de forma excelente.

Las barreras de sus drones eran vitales en determinados momentos, convirtiendo la batalla en una lucha amarga para sus oponentes.

A pesar de que estaba pendiente en tres combates, Andrés estaba preparando un dron sónico aturdidor no letal para terminar la batalla.

“Envía a otro soldado a Andrés.” Ordeno Aurora y la Capitana Sadiya sonrió, dando una orden a sus soldados.

Otro soldado entro al combate, pero este era un psiónico que lanzo una onda psiónica hacia Andrés de inmediato.

Los drones alrededor de Andrés crearon una barrera y lo detuvieron, permitiéndole al joven mecánico dispar su dron sónico aturdidor.

El psiónico solo levanto una barrera psiónica a su alrededor impidiendo que el sonido atravesara.

Luego volvió a atacar a Andrés, interrumpiendo su excelente trabajo e impidiendo que apoyara efectivamente a su compañero.

“Capitana Sadiya le dejare el trabajo.” Dijo Aurora con una sonrisa.

“Me encargare de darle la mejor bienvenida del ejército.” Respondió la Capitana Sadiya con un tono estricto.

Aurora abandono la sala de entrenamiento sin mirar atrás.

¿Perderían o ganarían?

Ninguna de las dos importaba.

Ya sea si ganaran o perdieran tendrían que enfrentarse a más soldados y a diferentes tipos de combates.

Los soldados no dudarían en enfrentarse a los estudiantes, no importa si eran jóvenes o no.

Estaba batalla recién era la primera y faltaban otras por venir, con algunos veteranos en ella.

Así que sin duda los estudiantes serían llevados al límite y luego serían pisoteados otra vez cuando estén en el piso.

Claro, Aurora tampoco se quedaría sin hacer nada.

Es por eso que se dirigió a otra sala de combate para buscar al Coronel Makeba para entrenar, pero en ese lugar se encontró con un enorme oso y el General Makeba luchando entre sí.

Su combate era demasiado feroz y se notaba que Oscar ya había enloquecido no solo aumentando de tamaño, sino que su propia velocidad y fuerza.

Aurora suspiro al ver que se le adelantaron.

Aun así, busco otro oponente sin darle demasiada importancia.

Si bien tenía a sus maestros, ellos siempre decían que era bueno tener algunos enfrentamientos con nuevos oponentes.

******

Entrando al edificio tras dejar la camioneta en los garajes del frente del edificio, Aurora estiro sus músculos y miro a los estudiantes.

“Estoy exhausto…” Murmuro Clémentine frotándose su cien, tras haber gastado toda su energía psiónica.

Érica solo entro al edificio y sin hablar cayo al sofá, completamente agotada.

Su palidez dejaba ver que también había agotado toda su energía mágica.

“Iré por unas bebidas.” Dijo Nicole mientras estiraba sus brazos haciendo muecas de dolor.

Sin embargo, ella era la que estaba en mejor estado.

Tal vez porque se dejó llevar en la batalla como una verdadera luchadora, su cuerpo estaba dolorido pero energizado.

“Yo solo quiero cenar e ir a mi cama… Para luego mañana despertarme y estar lleno de energía…” Murmuro Leslie sentándose en un sofá.

Una comida excelente y después sus camas vigorizantes, ciertamente era excelente plan.

Andrés uso su reloj holográfico e hizo que la energía mágica se volviera más densa en la sala, luego comento. “Esto si es vida.”

Esa energía mágica revigorizaba su cuerpo, lo que era agradable.

Aurora dio una sonrisa al verlos, pero no dijo demasiado y los dejo estar.

Se habían esforzado mucho para enfrentarse a los soldados y recibir el entrenamiento agotador de la Capitana Sadiya.

Tal vez no tendrían una mejora en sus habilidades, pero la experiencia al enfrentarse a todo tipo de enemigos y luego continuar aun agotados fue sin duda de gran ayuda.

Aurora se dirigió a la cocina y vio como Nicole estaba tomando una bebida mágica para revitalizar su cuerpo.

Luego se fue llevándose una bebida para sus compañeros.

Quedando sola en la cocina, Aurora reviso los ingredientes mágicos para preparar la cena.

“¿Qué quieres comer?” Pregunto Aurora revisando los ingredientes y lo que se encontraba disponible, sintiendo una presencia particular.

No era como si todo se almacenara en la heladera, pero había pequeños cofres en donde se guardaban los anillos espaciales con algunos ingredientes comestibles.

Como en su interior podían ser preservados y no eran afectados por el exterior, era lo mejor guardarlos en ellos.

“¿No estás cansada? Si quieres podemos pedir algo de comida preparada.” Dijo Alice que había entrado en la cocina.

Aurora lo pensó, pero agito la cabeza.

“Está bien puedo cocinar. Haré algo que ayude a los demás a recuperarse.” Comento Aurora y girándose a ver su amiga, agrego. “Me iré a entrenar con mis maestros primero.”

No estaba tan agotada y no tenía demasiado trabajo, así que Aurora quería tomarse un tiempo para visitar a sus maestros.

“Me encargare de cubrirte…” Respondió Alice asintiendo con suavidad.

Aurora dio una sonrisa.

Para alguien que no creía que tenía un ‘sistema’ y siempre la miraba extraño, aceptaba cómodamente que tenía maestros.

Un maestro poco confiable y una maestra que prefería golpearla una y otra vez, pareciendo como si se quisiera divertirse luchando.

Maestros que supuestamente se encontraba en una pequeña dimensión en áfrica…

Claro, Aurora no pregunto demasiado sabía que su anciano maestro no diría demasiado ya que ocultaba bastante secretos.

Y al final ninguno de esos secretos importaban.

No necesitaba respuestas ahora ni de su sistema ni de sus maestros que lo ayudaron por bastante tiempo.

Subiendo al último piso usando un portal, Aurora no pudo evitar sonreír ya que esos pensamientos los dejaba ver superficialmente para que su sistema los pudiera percibir.

—No siempre leo los pensamientos superficiales. Solo en momentos necesarios para una mejor comunicación.

La respuesta de su sistema llego de inmediato… No, tal vez parecía una excusa.

—…

Su sistema le envió algunos puntitos, como si no supiera que responder ante su insistencia.

“Está bien. No tengo problemas.” Respondió Aurora con una sonrisa y mientras usaba ‘cambio rápido’ para usar su ropa de entrenamiento, pregunto con curiosidad. “¿Si te pregunto me dirás la razón por la que estás conmigo?”

El sistema se quedó en silencio como si no se hubiera esperado esa pregunta curiosa.

—¿Lo quieres saber?

La pregunta era un simple texto, pero Aurora sabía que llevaba un peso mayor de lo que ella esperaría.

“No. En este momento no tengo tiempo para encargarme de más tareas de la que tengo ahora.” Comento Aurora sin cambiar de expresión.

No era como si fuera ingenua, solo negaba averiguar más, eso era todo.

Ella ya tenía sus propias suposiciones sobre su sistema, pero como había pasado gran parte de su vida a su lado, prefería mantenerse de esta forma.

Para un sistema que paso gran parte de su vida a su lado, definir sus objetivos y razones para ayudarla, era bastante fácil de hacer.

Claro, esas suposiciones y sus propias teorías Aurora se lo guardo en lo profundo de ella y ahora solo se estaba divirtiendo a costa de su sistema.

“Vamos.” Dijo Aurora y de inmediato ella fue rodeada por una luz blanca, siendo movida a un lugar blanco e ilimitado.

Cuando entro en ese espacio ilimitado, se encontró con sus dos maestras jugando al ajedrez.

“Oh, Aurora por fin llegas. Ya me estado aburriendo de estar aquí.” Dijo su anciana maestra con una sonrisa levantándose y tirando las fichas de ajedrez al piso.

“Tch… He estado ganando, es por eso que quieres irte…” Murmuro su anciano maestro mientras lograba que el juego de ajedrez desapareciera como si nunca hubiera existido.

Su maestra Latfigar ignoro el refunfuño del anciano y se acercó a Aurora mirándola detenidamente.

“Observe tus combates en esa misión. Tengo que admitirlo, tu cuerpo es muy fuerte y asimilar el aura de combate en tu cuerpo y no manifestarla, fue perfecto para ti.” Dijo Latfigar mientras asentía una y otra vez satisfecha.

Aurora no pudo evitar dar una suave sonrisa.

Podría haber usado su aura de combate emanándola para crear efectos aún mayores con sus puñetazos, pero cuando la asimilaba y reforzaba su cuerpo, ocurría otro cambio.

Su fuerza, agilidad y resistencia aumentaron en gran medida y en vez de aprender a usar su aura de combate para luchar, ella tuvo que centrarse en las técnicas de combate.

Este entrenamiento era puramente físico, pero funcionaba para ella.

Además, podía notar que este entrenamiento estaba dirigido para coincidir o potenciar su manejo de la espada.

Si hubiera usado su aura de combate como un luchador común, entonces no sería de gran utilidad cuando manejara su espada… Solo aumentando su fuerza física podía serle útil cuando balanceara su espada.

Se notaba que el entrenamiento estaba preparado para que sus dos maestros estuvieran satisfechos.

“A pesar de que estoy satisfecha, el anciano ha estado quejándose demasiado y ha sido muy molesto.” Dijo su maestra apuntando al anciano que estaba golpeando la funda de su katana con una expresión seria.

Aurora lo había sentido, pero lo había tratado de ignorar.

Su espalda estaba recta y parecía capaz de desenvainar su katana y atacarla en un instante.

“Cuando atacaste el campamento con tu amiga, te moviste rápido logrando incendiar el almacén de suministro, pero cuando el tanque estaba apuntando a tu compañera tú te moviste… ¿Recuerdas cual fue tu error?” Pregunto el anciano con un tono serio.

Se notaba ligeramente enfadado y su mirada estricta, hizo que Aurora se pusiera firme.

Recordaba esa noche en que salió sin decirle a nadie con su amiga.

Ayudaron a que la fuerza del General Kavuri se retiraran creando destrucción en su campamento.

En cuanto a su error…

“Cuando el tanque estaba por disparar a mi amiga, yo use mi espada… Y casi mato a una persona…” Respondió Aurora con un tono simple.

Su mano tembló por un solo momento y en vez de cortar limpiamente el cañón, termino hiriendo ligeramente al miliciano que estaba en la ametralladora.

Si se hubiera movido mal… Tal vez la cabeza de esa persona se hubiera separado de su cuerpo.

Cuanto se enfrentó a las bestias mágicas fue lo mismo, y le pareció aún peor ya que no se estaba enfrentando a un humano, solo a bestias.

Sin embargo, Aurora no se disculpó.

Sabía que su anciano maestro no quería disculpa, quería acciones.

“Después de esto, quiero que entrenes con tu espada en tu tiempo libre… Tomate tu tiempo para re conectarte con tu espada.” Dijo el anciano y desenvaino su katana con casualidad.

El ‘después de esto’ se trataba de soportar su duro entrenamiento.

******

—Buen trabajo…

Aurora cayo al sofá tras salir de la luz blanca y leyó el comentario de su sistema.

“¿Buen trabajo? Me dieron una paliza…” Murmuro Aurora extremadamente agotada.

Miro la hora y al ver que solo había pasado media hora, en este lugar su expresión se volvió afligida.

Durante horas había entrenado con su maestro… No, había recibido la paliza por parte de su maestro.

Ya antes había entrenado, pero era cierto que estaba ‘oxidada’ y era muy difícil recuperarse.

No solo se trataba de técnicas, sino que le era difícil emanar su aura de espada con toda su capacidad.

Algo básico para un espadachín de Rango A.

Estaba por ir a darse un baño para hacer la cena, cuando su reloj holográfico vibro y tras mirar quien era, Aurora respondió.

“James, ¿ocurre algo?” Pregunto Aurora al anciano de cabello blanco canoso.

El anciano era la misma persona que había ayudado a encargarse de una pequeña misión cuando estaban en Grecia, era el mayordomo de Alice y su tutor… Antes de que fuera adoptada por su familia.

“No, no, esta llamada no es por trabajo, es un favor personal.” Dijo James con una sonrisa considerada y al ver a Aurora dándole una mirada de disculpa por su reacción repentina, agrego. “Sé que tienes bastante trabajo, pero seré breve.”

Aurora asintió cómodamente, disculpándose con una sonrisa.

“Quiero que la joven señorita venga a la fiesta de aniversario.” Declaro James con un tono serio, y notando la mirada de Aurora, suspiro y comento. “Se lo he pedido, pero usted ya la conoce… Ella no le agrada esta clase de fiesta.”

La mirada de Aurora se hizo ligeramente extraña.

Ahora entendía la razón por la cual en la invitación para la fiesta de aniversario se pedía que asistieran a la fiesta casi de forma obligatoria… Estaba seguro de que esa era la forma de ‘pedirlo’ del anciano.

“La malcrías demasiado…” Dijo Aurora agitando su cabeza con un suspiro.

La expresión del anciano tembló y no pudo evitar dar una sonrisa, pero sabiamente se quedó en silencio.

Después de todo, lo ‘malcriar’ también provenía de su amiga que básicamente le aceptaba cualquier cosa que pidiera.

Aurora ignoro sabiamente esa parte y pensó un momento.

Alice no deseaba ir a la fiesta no es como si tuviera algo en contra del anciano que la apoyaba en todas las cosas, sino que las fiestas de ese estilo le aburrían.

Aun así… Aurora asintió.

“Te ayudare. Tal vez no vaya por mucho tiempo, pero le pediré que asista al menos por las apariencias.” Respondió Aurora con calma.

Podría decir que lo hacía por el anciano, pero en realidad no quería ir ella misma a la fiesta y estaba segura de que si se ponía del lado de su amiga, ambas terminarían yendo.

¿Era cruel sacrificar a su amiga de esta forma?

Tal vez, pero Aurora solo se excusó en…

“Gracias. Sus sirvientes han querido verla durante bastante tiempo.” Dijo James con una sonrisa casual, pero dando una excusa para que ella usara.

Aurora sonrió al escuchar esas palabras que podía usar como excusa.

Ya sea que ella no deseara ir, que Alice tuviera que hacerse cargo de sus responsabilidades o que simplemente estaba vendiendo a su amiga para conseguir el favor de ese amable anciano, en realidad no importaba… Alice seria el sacrificio.

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