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TG – Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 15: Ascenso.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 15: Ascenso.

Aurora miró la pantalla en donde Edward Palmer el joven aprendiz de un Gran Archimago Aarón Vincent, estaba luchando contra un rango A en el área de entrenamiento.

La ciudad se preparó primero para recibir mercenarios o aventureros, así que los servicios estaban más dedicados a ellos.

Hospedaje, alimento y un poco de entretenimiento… El entrenamiento era parte de esto último abriendo áreas de entrenamiento para el disfrute de los más aguerridos.

También era una forma excelente para quienes mandaban verificar la capacidad de aquellos que venían del extranjero.

Quienes ofrecían una seguridad local eran los paladines encargados del lado de la justicia y los altercados, dejando a los milicianos dirigidos por Makeba una seguridad más externa.

Esta forma ayudó a reducir la idea que los milicianos eran la única fuerza presente.

Al mirar los relámpagos que lanzaba ese joven, Aurora agitó su cabeza.

“Es problemático.” Murmuró de forma inevitable.

Era bueno y capaz, pero su actitud era lo problemática.

Ahora mismo estaba enfrentando a un Rango A y tal vez por su ventaja o talento, estaba ganando… Y Edward lo demostraba con su sonrisa burlona y sus movimientos arrogantes, junto a su mirada despectiva.

Era como si dijera que él era superior, instando a su oponente a que se levantara para que siguiera recibiendo una paliza.

“Creo que lo será. Madre esta vez pidió algo difícil.” Dijo Alice abriendo su bolsa de papitas.

El favor era cuidar a ese joven debido a las circunstancias de su maestro.

Eso era lo malo de no cuidar su información personal como hicieron sus padres logrando que muy pocos supieran que ambas estaban relacionadas con tales poderosos ‘héroes’.

Sin embargo, el problema fue la forma que lo enviaron y el estatus que le dieron.

Había pensado que le habían informado que trabajaría bajo ellas siendo más como un subordinado que como un igual, pero cuando el joven la vio, Aurora se dio cuenta de que la idea no le gusto.

El joven tomaba una actitud claramente de rechazo y eso hizo que Aurora perdiera sus planes.

Si hubiera aceptado solo ser un ‘subordinado’ le permitiría enviarlo a algunas misiones que seguramente serian entretenidas, como limpiar mazmorras y esas cosas e incluso descansar si deseaba, pero ahora recomendar algo causaba desagrado.

E incluso si su madre le hubiera informado que lo enviaría como un invitado, las cosas no llegarían tan lejos… Estaba claro que esto era alguna treta de su madre.

“A sus diecisiete años está bajo a dos jovencitas cuya fuerza desconoce y que parecen débil… Una vez que se dé cuenta de nuestro rango verdadero, seguramente le afectara.” Dijo Alice y cuando Aurora la miró, se encogió de hombros y explicó. “Por su forma de luchar parece arrogante.”

Aurora se quedó en silencio.

Si la forma de luchar dejaba ver su actitud y personalidad.

Era alguien excelente para su edad y tenía un gran talento, pero con su actitud lo hizo ver como si estuviera estancado por eso jugaba con sus oponentes como si nadie pudiera enfrentarlo.

Sin tener rivales a su edad y en su rango hizo que fuera complaciente y más si no tenía objetivo.

Seguramente su madre lo envió ‘bajo ellas’ para su ‘cuidado’ y no como ‘invitado’ porque deseaba agitar un poco esa rivalidad.

Ambas acababan de cumplir dieciséis años hace unas semanas y ahora estaba a comienzos del mes de marzo, pero eran rango S hace mucho tiempo.

Su glotona amiga tenía una capacidad abrumadora y ella siempre tuvo objetivos al que seguir.

“No importa. Mientras se entretenga de esta forma y no tenga que dedicarle más tiempo es suficiente.” Murmuró Aurora y mirando la hora, señaló. “Iré a la reunión del día. Estamos más cerca de realizar la misión ‘Arca’ al extranjero. Recuerda si quieres algo de suministro pídelo, antes de la fecha de cierre.”

“Empezaré a reponer mi suministro de papitas.” Respondió Alice asintiendo con seriedad.

Aurora le dio una mirada, pero estuvo de acuerdo mientras abandonaba la sala.

—Tú también deberías pensar preparar algo de comida para saciar a tu compañera.

Su sistema dio su consejo recordando su gran fallo en otras misiones de este tipo.

Alimentar a su amiga era prioridad así que estuvo de acuerdo en llevar y preparar bastantes cosas para alimentarla y más en este viaje que iba a ser largo.

—También deberías pensar en visitar a tu maestro.

Ese consejo hizo que Aurora temblara, ya que se sentía apenada por no visitar a su maestro.

¿Qué le podía decir?

¿Qué su estudiante había dejado de entrenar con espada y que por sus pesadillas nocturnas a veces piensa que toda su espada está llena de sangre?

¿O tal vez le debería decir que había perdido su camino en el arte de espada y en vez de tratarla como un arte para comprender, la trató como un arma afilada?

—Sabes que no será de esa forma.

Aurora recuperó su estabilidad y se dirigió a la sala de reuniones que estaba en otro edificio cercano.

Caminando por la zona central, ignoró todo a su paso y antes de que se diera cuenta ya estaba en el edificio acercándose a la entrada.

Sabía que su maestro no le diría nada… Es más, hasta era posible que solo le pidiera algunas cosas como ‘compensación’ y luego se quedaría meditando.

Aun así, no dudaba que no deseaba enfrentarlo en este momento, aunque sabía que tenía que ir al menos a visitarlo.

Tras calmar sus ánimos, se dirigió a la sala de reuniones y entró notando a otros individuos.

“Los camiones ya han llegado y hay algunos están diseñados para crear caminos y mantener cierta seguridad con sus barreras. Pero no sé si serán suficiente.”

“Los Orisha Oko ya están en Zinder y hemos logrado conseguir apoyo y aceptación tácita del Gran Señor de la Guerra conocido como el ‘General’ que controla esa área… Sin embargo, tal vez por los conflictos hay más personas de lo que hemos esperado.”

Apenas entro a la reunión ya se estaba debatiendo y eso que ella había llegado veinte minutos antes.

Cynda y su esposo Zhan Tian eran quienes estaban informando a Abdellah quien estaba presente.

“Perdón, por llegar tarde. ¿Me pueden poner al día?” Preguntó Aurora tras disculparse.

Su tono serio y su expresión profesional, hizo que los demás asintieran y empezaran a detallar algo de información.

Su objetivo era una pequeña ciudad en Nigeria conocida como Zinder, se encontraba en el área dominada por el Gran Señor de la Guerra conocido como el ‘General’ y estaba en una zona que se podía decir que quedaba dentro del bosque mágico.

A pesar de que era la zona más fronteriza y estaba bajo la jurisdicción de un individuo de rango SS, esa zona era bastante agitada.

Lo peor era que el ‘General’ tenía conflicto con otro ‘Gran Señor de la Guerra’ conocido como la ‘Señora de las Bestias’, un individuo de rango SS cuyos rumores decía que controlaba bestias mágicas.

Había malos rumores en ambos lados, el ‘General’ era demasiado estricto y verdaderamente parecía un militar debido al poderío de su ejército, pero tenía demasiados problemas para mantenerlo, lo que se extendía a la gente bajo de él con diferentes tipos de problemas.

Por otra parte, la ‘Señora de las Bestias’ era conocido por estar más al oeste cerca de la costa de Nigeria y parte de Benín, pero los rumores de esa mujer rondaban alrededor de las bestias mágicas.

Había demasiado malos rumores, pero ambos ‘Gran Señores de la Guerra’ eran individuos aterradores.

Los miembros del equipo de Cynda ya habían viajado a Zinder para prepararse para recibirlos y al mismo tiempo que informaba a las ‘autoridades’ locales para su viaje.

Se había aceptado que ellos ayudaran los refugiados, y como los rumores de Zerzura se extendían por esa zona, bastantes personas desearon unirse.

La razón era por la cercanía del bosque mágico y por las tensiones entre dos rangos SS altamente militarizados.

El viaje se iba a alargar bastante tiempo y eso se debía a que no había camino o ya estaban destruidos y si bien el ‘Gran Kan’ tenía algo de equipo militar con el cual abrió paso llegando desde esa zona, el viaje iba a ser difícil.

Los vehículos que habían llegado, algunos estaban diseñados para crear caminos con magia de tierra y apartar escombros, pero aun así el número de refugiados fue mayor del que esperaban.

Tras la llegada de la Cardenal Brousseau y Makeba que fueron informados rápidamente de la situación, el lugar quedo en silencio por un momento.

Los Orisha Oko estaban realizando un buen trabajo a la hora de preparar el recibimiento sin causar problemas para esos grandes individuos que podían llegar a ser aterradores.

“También habrá problemas en la salud de los refugiados. No todos están sanos o pueden soportar un viaje tan largo como el que pensamos hacer… Hasta incluso es posible que tengamos que abandonar gente o elegirla a dedo.” Precisó Abdellah con una mirada seria.

Su aspecto frío y su mirada siempre solemne generaba una sensación distante, como un mago siniestro que realizaba crueles experimentos, pero ahora la verdad era que estaba siendo realista.

“Los problemas podemos arreglarlo medianamente. También asistiré junto a varias sacerdotisas y paladines… Asimismo nosotros estamos preparando algo bajo la iglesia que estamos construyendo.” Dijo de repente la Cardenal Brousseau y al ver la mirada del grupo declaró. “Un portal más grande del que tenemos y que nos permitirá abrir una conexión alrededor de Zerzura. Es parte del ‘Sistema de protección’, si lo usamos podemos traer a un gran grupo de personas de inmediato.”

Ellos habían traído otros portales diseñados por la Empresa Cosmos, así que nadie se sorprendió totalmente a pesar de que esto parecía ser un secreto o una carta oculta preparada para Zerzura.

“Aun así, no es suficiente.” Dijo Abdellah con seriedad.

No necesitó explicar.

La razón por la cual seguramente tenían que elegir a dedo, era por el límite de camiones preparados.

Si decidían realizar un viaje a pie y no usar los camiones, entonces los problemas se elevarían de forma desagradable.

Aurora había probado los largos viajé en caminata y las dificultades eran enormes… No todas las personas eran usuarios de habilidades y no todas estaban en su mejor estado para realizar este tipo de viaje.

Incluso si aumentaban los vehículos y elegían a dedo, se enfrentarían a una caravana de un tamaño mayor del que podrían asegurar con sus fuerzas actuales.

La Iglesia del Tiempo y el Espacio no podía traer tantos paladines debido a que participaba en la guerra europea-demoniaca y, por otro lado, la milicia no tenía un número tan elevado.

A pesar del duro esfuerzo de Makeba y el apoyo de la Empresa Apicius, no podían formar un ejército tan rápido.

Agregando que Zerzura también necesitaba protección local para evitar que algunos lunáticos hagan de la suya o para mantener la seguridad, al final estaban bastante limitados.

Aun así, Aurora entendía algo…

“Nunca dije que esta iba a ser una misión de una sola vez. Si no podemos ayudar a la gente en un viaje, haremos otro y luego si es necesario otro.” Anunció Aurora para los presentes.

Esta era la primera misión ‘Arca’ al exterior, pero no iba a ser la última y ellos se moverían para actuar.

Aquellos que deseaban ayuda la recibirían de su parte y Aurora sabía que James entendía eso y era por esa razón por la cual le dio un gran presupuesto a largo plazo.

Era peligroso, pero mientras tuvieran la oportunidad y ella tuviera la capacidad lo trataría de hacer.

James la estaba apoyando con riqueza y era un número bastante grande, ya que se había transformado en la segunda accionista de la Empresa Apicius sin darse cuenta.

No sabía cómo James logró convertir su herencia en acciones y lograr darle un porcentaje, pero ahora termino de esta forma.

Y aunque le costaba pedir ayuda a los demás y prefería moverse por su cuenta, nunca tuvo prioridades en cuanto a la riqueza así que podía gastarlo mientras ayudara a su objetivo.

Al igual que mientras fuera necesario aceptaría pedir ayuda.

“En cuanto a la fuerza general… Hablaré con James, él me había comentado algo de aceptar gremios de aventureros de nivel mediano o grande. Trataré de hablar con él para ver si puede ofrecer una mano.” Dijo Aurora con seguridad.

Ocultando la parte que si no lograba conseguirlo podía tratar de hacerlo de otra manera.

No le gustaba pedir apoyo a sus padres y más cuando ellos estaban participando en la guerra europea-demoniaca, pero si era necesario al final lo tendría que hacer.

Entre su orgullo y su sentido de independencia comparado con la vida de otras personas, ciertamente ganaba la segunda.

Aun así, la reunión no terminó.

Este era uno de los primeros temas a tratar el día de hoy y todavía faltaba bastante trabajo.

******

Un anciano con un cabello blanco canoso miró desde la ventana de un edificio la ciudad que se estaba construyendo.

“¿Qué piensas?” Preguntó James a la persona que estaba a su lado.

Jibrin Turay observó por la misma ventana la ciudad que se estaba construyendo.

Si uno miraba desde arriba podía notar cierta forma base que estaba dando comienzo a la construcción de una verdadera ciudad.

No importa cuánto se ampliará la ciudad podría seguir creciendo gracias que su muralla era capaz de extenderse.

Turay era un africano cuya apariencia dejaba ver que había llevado una vida difícil y pesada con muchas complicaciones a lo largo de su vida… Como trabajador y como sobreviviente de una tierra devastada.

“Es increíble… Cada vez que me despierto todavía sigo aturdido por lo grande que se hizo todo.” Dijo Turay con sinceridad y soltando un largo suspiro, murmuró. “El bote en el que me encontraba se volvió más grande de lo que nunca pude imaginar.”

Estaban asentando la base, pero en el futuro seguiría creciendo hasta que se volviera una enorme ciudad.

James tenía confianza en lograr sus objetivos, pero Turay carecía de su mirada y de su visión, que tal vez era ofrecida debido a sus circunstancias.

Turay se miraba como un marinero en un bote que ahora se volvió más grande de lo que había imaginado y esa realidad hizo que creyera que un marinero como él, no podía hacer mucho y ya no era necesario.

Mientras tanto que James miraba desde arriba las posibilidades sin temor a las olas que podía derribar el barco o a las circunstancias ajenas, sabiendo que, aunque se cayera siempre se podía levantar.

¿Era arrogancia o confianza?

Solo James lo sabía, pero eso le permitió a llevar a cabo tal proyecto a pesar de que las críticas y el efecto económico que estaba teniendo la Empresa Apicius por sus acciones.

Ahora era momento abrir un poco esa perspectiva… James observó a Turay con una sonrisa y palmeó su hombro.

“Creo que ya es hora de dejar de ser un marinero.” Dijo James mirando a ese hombre.

Se había quedado cuando muchos habían huido y había ayudado de muchas maneras, siempre siendo un hombre honesto y trabajador, pero lo suficiente decidido como para continuar incluso en los peores momentos.

Ahora mismo ese hombre suspiró cansado.

Estaba creyendo que ya no era necesario para el progreso de Zerzura y eso se debía a su corta mirada de perspectivas, pero James continuó.

“Necesitamos un capitán. Alguien que guie a la gente y de confianza, no por fuerza, sino que por ser su igual… Alguien que demuestre que se puede salir del peor momento de la vida y que de cierta forma guie a los demás a ese destino. Un destino mejor.” Declaró James y al ver que Turay estaba aturdido sin entender, dio una sonrisa y explicó. “Dependiendo del tamaño y la organización, ese capitán en la analogía puede tener diferentes títulos.”

“Alcalde, gobernador o ministro. Es necesario elegir a alguien que represente a las personas comunes, aquellos que han vivido en este lugar durante un gran tiempo y que siempre la luchó para avanzar a pesar de que las condiciones y el resultado parecía imposible. Como si el destino parecía inalcanzable.” Anunció James con seriedad.

Era necesario alguien que saliera desde abajo, que las personas comunes se pudieran identificar y que les permitiera ver más allá de lo que miraban en la actualidad.

Al igual que James ahora estaba haciendo con Turay para darle una nueva perspectiva y un nuevo cambio de visión, necesitaba que Turay hiciera lo mismo con los ciudadanos de esta ciudad.

“No puedo tomarlo. Esto es demasiado para alguien como yo.” Respondió Turay con seriedad.

Le estaba ofreciendo autoridad y poder, pero Turay estaba mirando sus cualidades y capacidad para tomar el cargo… Siendo objetivo al rechazarlo.

Esa era la persona que era Jibrin Turay.

Un hombre indomable que nada puede detenerlo… Un marinero en un barco destruido que no importa si se hundía al final, él trataría de salvar a los pasajeros hasta que se hundiera en la desesperación.

Era un individuo que perdió familia, amigos y conocidos, que perdió más de lo que podía recuperar, pero igualmente se mantuvo en este lugar, tratando de ayudar a su manera.

A pesar de que se le estaba ofreciendo autoridad que venía con su puesto, decidió rechazarlo sabiendo sus defectos y sus deficiencias… Entendiendo que ese puesto era algo imposible para alguien como él.

“Yo soy CEO de la Empresa Apicius y no importa cuánto trate de tomar esa posición, no puedo hacerlo. La Cardenal Brousseau tiene que mantener sus límites como representante de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, mientras que ni Aurora o Alice desean ‘gobernar’.” Declaró James y mirando a Turay, señaló. “Solo que das tú y Makeba, pero este último está interesado en un apoyo más directo.”

Él tenía sus responsabilidades que eran más elevadas de lo que nadie podía imaginar y no podía abandonarlas al menos no en este momento y menos para encargarse de una ciudad.

La Cardenal Brousseau era lo mismo, su ayuda podía ser enorme, pero ella nunca tomaría el poder de forma directa convirtiéndose en alguien que represente a todos.

Makeba al final era el único que cumplía con sus estándares para ser un individuo nacido de estas tierras que había sufrido duramente, pero ese hombre deseaba ser un apoyo más directo y quería proteger Zerzura de otro modo.

Si Alice o Aurora hubiera deseado gobernar este lugar, la situación hubiera sido más fácil, ya que mientras la seleccionara como ‘reinas’ podría resolver bastantes problemas.

A nivel internacional nadie se molestaría y no importa lo que las personas comunes trataran de decir, si la Empresa Apicius deseaba crear un reino en medio tierras sin ‘dueño’, entonces al final podría hacerlo.

Los más grandes países tenían sus propios problemas y conflictos como para intervenir en un continente lejano y sus intereses estaban atados por su empresa de la misma forma como los países militares estaban atados a la Empresa Cosmos.

Pero al final se eligió otro modo de moverse y ahora lamentablemente solo quedaba una opción más clásica.

“Se necesita un representante de la gente común. Hasta podemos hacerlo libre y democráticamente, pero al final serás elegido.” Dijo James y al ver que Turay dudaba, anunció. “No voy a dejar que el ‘gobierno’ caiga en personas que desconozco, con ideas que no deseo o con intereses contrarios a los que tenemos.”

Su ‘tenemos’ fue pesado… No estaba hablando solo de la Empresa Apicius, se trataba de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, dejando ver que hace tiempo habían determinado sus diferencias.

James no estaba mirando a unos años adelante, estaba mirando mucho más allá… En el tiempo que la Ciudad Zerzura fuera una ciudad gigante con millones de personas y en el momento en el que los diferentes intereses empiecen a dejarse ver.

No era tan ingenuo para no pensar que las cosas siempre estarían en calma, siempre había individuos acechando desde las sombras.

La guerra civil europea demostró como los individuos con poder se podían mover en la oscuridad para lograr su objetivo… Ellos trataron de tomar el control de los gobiernos mientras ocultaban su sentido de superioridad a favor de los usuarios de habilidades.

Ahora, algo se estaba gestando en todo el continente americano y James notaba las señales de que algo estaba por suceder en esas tierras en donde la corrupción había logrado encender estallidos sociales y políticos.

Nada era más aterrador que un enemigo que se movía en las sombras.

¿En el futuro eso podía suceder aquí?

Para James todo era posible y ahora estaba mirando a Turay quien podía evitar que individuos con objetivos extrañas trataran de hacerse con parte de lo que estaba construyendo.

Dar ‘elecciones’ era el método más básico para generar pertenencia en una ciudad y era necesario para dejar en claro que esto no era algo controlado por la Empresa Apicius o por la Iglesia… Aunque fuera en apariencia y la verdad fuera otra.

“Eres el más apto para esto.” Dijo James sinceramente.

“No tengo la capacidad para hacerlo… Me falta conocimiento.” Respondió Turay todavía aturdido.

Esa era la primera excusa que se le vino en este momento e hizo que James sonriera.

“Tengo suficiente riqueza y recursos como para permitirte tomar todos los estudios políticos y administrativos que necesita tomar un gobernante y representante oficial de una ciudad estado.” Dijo James y cuando su sonrisa se volvió divertida, agregó. “Lo que necesito es la intención de mejorar, ya que el carisma ya lo tienes.”

Esa era la verdad.

Si no tuviera carisma Turay no tuviera la reputación que actualmente tenía entre la gente.

Hábil y capaz, decidido a ayudar haciendo lo que podía en los pocos lugares que podía.

A pesar de que él mismo había llegado encargándose de muchas cosas, James sabía que ese hombre era trabajador no importa la situación.

“Es hora de dejar de ser un simple marinero y convertirte en el capitán… Un capitán que esté al frente de la gente y que todos puedan ver. Otros tomaran el trabajo de llevar al barco a salvo a su destino, al igual que tomaran la tarea de rescatar a los náufragos e incluso mejorar el barco, pero alguien tiene que estar cuando todo eso se complete… Para ayudar a la gente que necesite y para dar confianza a quienes estén afuera trabajando.” Expresó James con seriedad.

Había convertido su analogía de marinero en algo más grande para que pudiera entender cuál era su punto.

La Iglesia del Tiempo y el Espacio se estaba encargando de la seguridad y gran parte de lo que la justicia a nivel general.

Aurora y Alice estaban planeando seguir buscando a las personas que necesitaban de su ayuda y seguramente sean las primeras que estén al frente cuando Zerzura estuviera en una situación compleja… Tal como se esperaría de las ‘Protectoras de Zerzura’.

Era el mismo James quien ayudaría a que el barco tuviera todas las comodidades mínimas que necesitaban sus pasajeros y si bien lo iba a hacer hasta que el barco fuera autosuficiente, no podía encargarse de otras cosas.

Era en ese momento en el que se necesitaba alguien que pudiera organizar a todos los que llevaban, dar confianza a su gente para demostrar que Zerzura podía ser ese ‘oasis’ que necesitaban.

Se necesitaba alguien para organizar, tratar y en cierta forma controlar a las personas para que todo estuviera en orden para quienes estaban afuera.

“Ese será tu trabajo.” Dijo James dejándolo que mirara a lo lejos.

Necesitaban alguien que fuera el rostro político de Zerzura… Una fuerza que ya no sea exterior, sino que una fuerza local que priorice a quienes serían sus habitantes.

Pero sobre todo necesitaba que alguien demuestre que se podía avanzar para lograr algo mayor y más grande que ellos mismos.

Necesitaba demostrar que todos podían tener oportunidades si se esforzaban por apoyar la ciudad.

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