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TG – Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 21: Y eso fue todo.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 21: Y eso fue todo.

Edward caminó por las calles de Zinder.

Este lugar era bastante curioso.

La zona céntrica estaba llena de algunos edificios de uno o dos pisos y algunas tiendas de armas o armaduras.

También había algunas herrerías atendidas por artesanos y alquimistas que se encontraban presente.

Vivir en áfrica era un riesgo y más en este lugar, pero también era posible obtener grandes beneficios.

Aventureros, milicianos y mercenarios estaban presentes comprando los objetos necesarios para prepararse en sus misiones.

Edward caminó a un bar a cielo abierto en donde se encontraba una proyección donde se marcaban diferentes misiones.

Lo que un herrero, alquimista o comprador privado necesitaba o deseaba, se pedía para que lo otro consiguiera con esas misiones.

No había gremio de aventureros o mercenarios y eso significaba, que ellos tenían que arreglarse por su cuenta.

Observando por la televisión las noticias sobre la guerra europea-demoniaca, Edward solo agitó su cabeza cuando vio que noticias de América aparecían.

Los países sudamericanos se encontraban en estados agitados y parecían barriles de pólvora lista para estallar.

Desde Argentina que estaba a días de una guerra civil debido a sus estallidos que lentamente estaban escalando y los gobernantes que no hacían nada para mejorar la situación de su pueblo, hasta en los otros países en donde se estaba extendiendo los movimientos sociales en contra de la corrupción.

Eran muy pocos países que estaban estables, como lo era Chile quien tenía un rango SS como su guardián o en el norte en donde otro rango SS estaba interviniendo en el gobierno colombiano.

Uno buscaba la estabilidad y el otro parecía buscar el control, sin embargo, ambos actuaban como lo que eran… Individuos poderosos y con gran autoridad que hacían lo que deseaban.

No había pasado demasiado tiempo desde Malik Zamora había acabado muerto, pero la situación seguía cambiando de forma horrible.

Edward volvió a suspirar y dejo de pensar en el tema.

Una situación similar se encontraba en este lugar… Edward no necesitó caminar demasiado para empezar a notar la dificultad de los habitantes locales.

Si bien aquellos usuarios de habilidades o individuos con conocimiento podían darse una vida ligeramente agradable, otras personas la pasaban demasiado mal.

Los locales estaban en una condición bastante mala, la pobreza era bastante alta y los problemas que ella conllevaba también.

Solo las personas ‘ricas’ tenían los servicios de la ciudad y los demás carecían de tales servicios.

Entre más caminaba por las calles, más notaba la situación y su expresión se volvía cada vez más seria.

Ellos eran el ejemplo de la crueldad de la desnutrición y no era algo tan fácil como ‘esforzarse’ para salir de esa posición… En este lugar no tenía las condiciones para que las personas pudieran esforzarse.

No había escuela, leyes y estaban a merced de milicianos.

Su expresión solo se relajó cuando llegó a la calle más concurrida, pero inmediatamente cambió.

Tiendas de venta de drogas de toda clase y a su lado estaba un burdel abierto mientras que sus ‘trabajadoras’ salían a la calle, invitando a las personas locales.

Sin embargo, había algo que hizo que su expresión se congelara por completo.

“¡Vengan! ¡Vengan! Hoy tenemos en oferta a dos especímenes excelentes y si no los desean también tenemos de todo tipo. Para trabajo, para ama de casa o para que calienten su cama.” Exclamó un hombre con una sonrisa carismática.

Edward parpadeó pensando que escuchó mal y cuando observó ese lugar detenidamente, su expresión se volvió fría.

Entre la tienda de drogas y el burdel, se encontraba otra tienda de mayor tamaño.

Algunos trabajadores estaban sacando jaulas en el que se encontraban humanos.

Aquellos en las peores condiciones se encontraban en las jaulas como si fueran algún tipo de animal a la venta, mientras que aquellos en las mejores ‘condiciones’ eran traídas con collares y sogas atadas a su cuello.

Había mujeres guapas de tez oscura y blanca e incluso niños entre ellos, dejando solo a unos pocos hombres.

Gran parte de ellos tenían miradas pesadas y perdidas como si hubieran aceptado la cruel realidad en la que se encontraban y no había esperanza.

La gente de los alrededores solo dio una mirada y se mantuvo alejado comprando en otros lugares.

Era muy posible que tales negocios se realizaran con más secretismo y Edward no sabía cuál era la razón por la cual lo estaba revelando ahora, pero se movió.

Su maestro era un héroe, tal vez él no era la persona indicada para decir que tenía altos valores y era difícil decir que salvaría a todos, pero quedarse mirando no era su estilo.

Y no importa lo indiferente que fuera, había momentos que no dudaría en actuar y más en estas situaciones que no podía dejar pasar.

“Oh, ¿chico quieres algo?” Preguntó el vendedor con una sonrisa amigable y tomando a una mujer del collar la tiró y cuestionó. “Es linda, ¿no? A pesar de su juventud, se ha desarrollado bien. Será excelente para calentar tus noches.”

Edward no se avergonzó por tales palabras y solo se detuvo a mitad de camino.

La persona a la cual hablaba el vendedor era una jovencita que no superaba sus quince años y estaba cubiertas por ropas reveladoras que dejaban ver sus curvas.

Se notaba que ella era el ‘espécimen’ del que había hablado primero.

Sin embargo, su atención estaba centrada en los hombres de la tienda de drogas y el burdel junto a los guardias que mantenían a la ‘mercancía’ resguardada.

Eran seis en total, dos rangos A contando al vendedor que hablaba y los otros eran rango B.

“¿Quién permitió estos negocios?” Preguntó Edward sin tener miedo.

La formación del enemigo estaba empezando, pero él no se iba a asustar por unos viejos… No era alguien débil y lo demostró cuando sus relámpagos empezaron a rodear sus manos.

Esos guardias levantaron sus armas, pero sus sonrisas dominantes y entretenidas dejaban ver que no esperaban mucho de él.

A sus diecisiete años era un rango A… Era muy posible que ellos pensaran que todavía seguía en la secundaria.

Esa última parte era cierta, pero ellos no sabían que era el aprendiz de un rango SS.

“Eres nuevo, ¿cierto?” Preguntó el vendedor con una sonrisa y asintiendo para sí mismo, comentó. “Seguramente eres uno de los que vinieron con esa caravana. Tal vez guiadas por esas… ‘Protectoras de Zerzura’ de la cual se rumorea.”

Algunos soltaron unas risas al escuchar la forma que habla de ese título… Burlón y despectivo, el vendedor estaba revelando esas emociones mientras los guardias empezaban a rodearlo.

Edward preparó sus hechizos de forma cuidadosa, ya que había personas en las jaulas metálicas.

 

“Es mejor que los dejen libres.” Advirtió Edward con seriedad.

Estaba siendo rodeado y por su formación se notaba que la otra parte tenía experiencia para tales enfrentamientos.

No podía ganar, no había duda de ello… Se había movido de forma imprudente.

Sin embargo, no ganar no significaba no perder y a pesar de que estaba en desventaja al no querer dañar inocentes, no tenía miedo.

“¿Comprarás nuestros vienes?” Preguntó el vendedor y con una mirada siniestra al verlo inmóvil, declaró. “¡Si no lo haces entonces cállate! ¡Esto es África! Estas son nuestras tierras y nosotros somos los gobernantes.”

Su mirada se volvió más fría y altiva.

“Este lugar no son la tierra baldía en donde ustedes se asentaron y aquí, ¡no importan las reglas!” Anunció el vendedor dando la orden de ataque.

Que estuvieran llevando actos ilegales aquí era para dar un mensaje no a él, sino que a la persona que dirigía todo… Edward se dio cuenta tarde y ahora era el objetivo para que ellos pudieran demostrar su ‘poderío’.

Quien se movió primero fue el luchador que trató de dar un puñetazo, pero Edward solo dejo caer un relámpago en su cuerpo, logrando que el luchador se detuviera.

Retrocediendo con rapidez extendió relámpagos por sus pies consiguiendo electrocutar al espadachín de rango B y luego lanzó un poderoso relámpago al que tenía el mazo, que terminó electrocutado.

“¡Bastardo!”

Escuchando el grito de esos individuos, Edward usó su barrera personal para evitar la espada de un espadachín y poder retirarse.

Necesitaba la mayor distancia posible no de sus enemigos, sino que de aquellos que estaban en esas jaulas metálicas.

Sus hechizos funcionaria mejor si estuviera espacio libre para lanzarlo.

Era por esa razón que cuando vio que el mago de agua y el arquero se movieron para cerrar su camino con sus ataques, decidió tomar uno de ellos arriesgándose.

*BOOM*

Lanzando un pequeño relámpago a la esfera de agua, hizo que explotara al desestabilizar el hechizo y luego usó su barrera, ligeramente debilitada por el espadachín, para recibir la flecha.

“Ugh…”

Apretando sus dientes la flecha cortó el lado de su costilla de forma superficial.

Aun así, al mirar al grupo que estaba ligeramente a distancia, preparó sus hechizos con una sonrisa.

Atacaron de forma superficial y eso lo llevó a que recibieran algunos de sus hechizos y subestimaron su fuerza… Edward tenía una enorme fuente de energía mágica y eso significaba que sus hechizos tenían una potencia mayor.

Electrocutar hasta la muerte a un rango B, sería bastante fácil.

“¿¡!?”

Preparando hechizos mortales en silencio, su pierna tembló y sintió que su cuerpo no estaba respondiendo como debía.

“Son flechas paralizadoras. Bastante efectivas contra rango A y para magos son letales.” Reveló el vendedor con una gran sonrisa.

Había bajado su guardia y había sido atrapado por sorpresa, pero su tez solo se oscureció un momento y cuando vio que dos rangos B se acercaban, lanzó su hechizo.

“¡GAAA!”

“¡GHRAAA!”

“Ugh…”

Un enorme relámpago cayó arriba de él, electrocutando y quemando a esos dos rangos B mientras que él mismo dejaba que su relámpago entrara por su cuerpo.

Al ser su propia magia no le hizo daño, pero esta vez empujó a sus relámpagos para que reactivaran sus nervios, lo que le hizo gemir de forma sutil debido al daño secundario.

Aun así, fue un temblor que logro que su cuerpo pudiera reaccionar y le permitiera empujarse hacia atrás.

El olor a quemado vino de esos dos rangos B que todavía no habían muerto y al momento siguiente sintió el peligro.

*BOOM*

El luchador de rango A había usado ‘parpadeo’ para golpearlo y cuando Edward observó que el puño se acercaba, otro cuerpo se interpuso en su camino.

Cuando estabilizó su posición pudo ver que era Makeba quien recibió el puñetazo de ese rango A.

No se necesitó palabras para que el combate empezara.

*BOOM*

*BOOM*

Ambos empezaron a intercambiar puñetazos con la ferocidad de un luchador sin querer retroceder.

Los golpes eran salvajes y ellos lo recibían para golpear a su oponente sin huir hacia atrás.

Edward bebió un antídoto rápido y sus ojos se llenaron de frialdad mientras observaba a esos rangos B.

“Que inútiles.” Dijo el vendedor y desenvainando su espada realizó un corte con su aura de espada.

Era un rango A y eso significaba que su aura de espada no había tomado forma, pero eso no significaba que fuera débil.

Sin embargo, esa aura no se extendió muy lejos cuando un aura azulada la interceptó en el camino.

“…” Ante el silencio del grupo, Aurora y Alice descendieron del cielo y aterrizaron en medio del combate.

Aurora tenía una espada envainada en sus manos y a pesar de que hubo un sutil temblor, al momento siguiente permaneció firme mientras que sus ojos se llenaron de frialdad.

El luchador y Makeba se distanciaron mientras que ambos grupos se preparaban con una alta alerta.

Edward también se preparó mientras Aurora observaba a las personas encerradas en jaulas y aquellas con collares de esclavitud.

Su mirada solo se hizo más fría, muy diferente a Alice que permaneció indiferente desde el principio.

“Cabello y ojos negros siendo bastante joven… Ambas tienen características parecidas y las dos son bellezas… Así que, ¿ustedes son las ‘Protectoras de Zerzura’?” Preguntó el vendedor y con una risa, agregó. “Hay rumores de que mataron al ‘Gran Kan’, un idiota con sueños húmedos.”

Sus últimas palabras eran despectivas y burlonas, pero su mirada solo se volvió cada vez más seria.

“Sin embargo, aquí no estamos en Chad… Estas no son sus tierras y nosotros no somos como ese imbécil. Si queremos hacemos los negocios que queramos y de la forma que queremos.” Dijo el vendedor y mirando a su mercancía, señaló. “Él se vendió por dinero, no se para quien… Aquella se vendió para comer y esta niña la vendieron sus padres para alimentar a sus otros hijos. ¡Nosotros también ayudamos!”

Había estado señalando a su ‘mercancía’ y detallando sus circunstancias para terminar con una broma que hizo que los demás se rieran de tales palabras.

“Podemos comprar y vender a quienes queramos, todo porque nosotros tenemos la capacidad para hacerlo.” Declaró el vendedor y sacando su espada todos los otros lo siguieron, pero él solo dio una sonrisa al jugar con su espada y anunció. “Esto es África. Nosotros somos las reglas y nuestro gremio le paga bastante a los de arriba y no dejaremos que ahora vengan unos idiotas a molestar y a robar nuestra mercancía.”

Mercancía… Edward se dio cuenta de la razón por la cual ellos se movieron y actuaron de esta forma dejando sus negocios al descubierto.

Zerzura había venido a este lugar para llevar a los refugiados a otra parte y para ellos, esta acción era como robarle ‘buena mercancía’ que se podía vender a un alto precio.

Había bastante pobreza en este lugar, pero hasta las personas en peores condiciones podían cambiar para volverse una ‘mercancía’ de alta calidad con un cuidado atento.

Este lugar fue más cruel, de lo que todos habían esperado y Edward se mordió los labios al darse cuenta de la realidad.

Que le pagaran al gobernante local significaba que quien controlaba la ciudad sabía todo y hacia la vista gorda.

Por otra parte, que ellos fueran miembros de un gremio y que tuvieran la capacidad para mostrarse ahora dejaba en evidencia que eran fuertes.

Tal vez era un gremio de tamaño mediano con un líder de rango S.

Aurora desvió su mirada a Abdellah quien había aparecido distorsionando el espacio.

“Sí, vete. Este no es lugar para hacerte la heroína, niña.” Dijo el vendedor con una sonrisa de superioridad.

La expresión de Edward se volvió más fría al ver que Aurora respiraba hondo cerrando sus ojos por un momento… Para él, ella estaba por retirarse y le costaba tomar esa decisión.

Aun así…

“¿Puedes hacer que los niños no vean?” Preguntó Aurora mirando a Abdellah.

Ese Archimago entrecerró sus cejas, pero al momento siguiente chasqueó sus dedos creando una distorsión alrededor de todos los esclavos y niños, llevándoselo a su lado.

Y eso fue todo.

“…”

Edward nunca había visto una espada desenfundarse tan rápido… Y ahora tampoco pudo verlo.

Solo notó una línea invisible que dividir todo a su paso y el vendedor dio una sonrisa, pensando que había fallado su ataque.

Sin embargo, su cuerpo cayó al suelo con su estómago cortado y Aurora se movió.

“¡GAA!”

La mano del luchador de rango A fue cortada de inmediato y cuando ese aturdido luchador estuvo por reaccionar, Aurora lo empujó a su amiga.

“¡Ugh!”

Desde la espalda de Alice cerca de diez brazos negros salieron y atraparon al luchador quien trato de resistirse, pero termino empalado cuando las púas salieron de todas partes de esos brazos negros.

Y eso fue solo el principio de la masacre.

“¡No! ¡No!”

Un espadachín trató de cortar un brazo negro, pero no pudo debido al grosor y la dureza de ese brazo que lo terminó atrapando de su cabeza y aplastándola con pura fuerza.

El otro espadachín fue atravesado por su pecho por una lanza negra y lo levantaron en el cielo.

Aurora por su parte, solo cortó el estómago de aquel que usaba un mazo y luego extendió dos cortes rojos dividiendo al mago de agua y al arquero.

Solo el luchador era un rango A y al ser atrapado de sorpresa no tuvo tiempo de reaccionar, en cuanto a los demás rangos B… Ante dos rangos S no eran nada.

Y eso eran ellas.

“…” El vendedor reaccionó al darse cuenta de lo que sucedía e intento retroceder arrastrándose, pero al ver su estómago su expresión se llenó de miedo y horror.

Un horror que solo aumentó, cuando vio que Alice tiraba los cadáveres al suelo y Aurora caminaba hacia él.

Una caminata simple y tranquila mientras su espada goteaba sangre y el aroma se extendía a lo lejos.

Su expresión fue fría de principio a fin y no hubo ninguna duda de sus movimientos… Era una máquina de matar automatizada y era extremadamente buena en ello.

“Si me matas… El Gremio Roble atacará y los hará pagar.” Dijo el vendedor mientras trataba de retroceder

Era duro… A pesar de que su gruesa herida en su estómago estaba sangrando, era bastante duro y Edward se dio cuenta de que era por los artefactos que llevaba.

Tal vez uno de ellos ayudaba a su regeneración natural o había lanzado un hechizo de curación de forma pasiva, aun así, ante la jovencita no importó.

“El nombre era lo único que necesitaba de ti.” Dijo Aurora y con su espada atravesó el corazón de ese hombre profundamente hasta que llegó al piso del otro lado.

“…”

Entonces, sacó su espada con lentitud y observó a la multitud que estaba presente.

No sabía si era porque los asesinatos sucedían a menudo o simplemente porque las influencias locales estaban interesadas por la situación, sin embargo, en este lugar se encontraron bastantes presencias.

Edward se había olvidado de ellos, pero ahora que los miró pudo notar mercenarios, milicianos e incluso aventureros observando desde lejos junto a los locales que empezaban a salir, algunos escupiendo al suelo ante los muertos.

“Si me llegó a enterar de que alguna vez alguien ha estado traficando inocentes, vendiendo o usándolas a la fuerza… Yo vendré y les cortaré el cuello.” Anunció Aurora dejando libre su aura y presencia.

La palidez se extendió entre los presentes cuando la fuerza de un rango S se dejó ver por completo.

Era la presencia que daba la sensación de ser una hoja de espada afiliada y pesada capaz de cortar todo a su paso y ahora era sangrienta… Dejando en claro que quien emanaba tal poderosa presencia, no dudaría en matar por sus creencias.

Edward se puso ligeramente pálido a pesar de que no estaba dirigido a él y tembló de forma sutil.

“Makeba encárgate de revisar el área y rescatar a todos los que necesiten.” Ordenó Aurora con un tono simple y luego se alejó, con los líderes de la misión y su amiga.

Todo mientras que la sangre fresca caía de su espada.

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