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TG – Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 27: Lo hare.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 27: Lo hare.

Aurora surcando los cielos mientras la caravana continuaba con su viaje, escuchó un grito en la parte trasera.

*BOOM*

Al momento siguiente de girarse vio una explosión que sucedía en la parte trasera y sin dudarlo, usó el artefacto espacial para moverse a esa área.

Su visión se distorsionó y luego de un momento, se dejó en evidencia lo que sucedía.

Varios camiones fueron golpeados por bolas de fuego e incluso varios aventureros estaban tirados en el suelo, heridos.

Esos camiones soportaron por sus barreras, pero el problema fue aquel camión que no tenían altas defensas… No, no fue la defensa, lo que sea que los hubiera atacado hizo explotar todo un camión.

Si los otros camiones pudieron resistir ese camión no lo hizo y todos los que estaban en su interior habían muerto.

Su aturdimiento duro menos de un segundo cuando vio que bolas de fuego llegaban de un lado y ella agitó su espada a una alta velocidad.

*BOOM*

Una barrera celeste se extendió con su aura dándole forma y evitó que las bolas de fuego llegaran, pero la magnitud de la explosión dejo en claro que el ataque no era de alguien normal.

Y no lo era.

Aurora pudo ver la figura que lanzó sus bolas de fuego, acompañado de cuatro individuos encapuchados.

Ellos ya estaban huyendo hacia la parte externa del bosque mágico.

“Me encargo de esto. ¡Ve!”

Ella no fue la única que lo vio, ya que la Cardenal Brousseau que fue la siguiente en aparecer le grito esas palabras.

El ataque al camión principal que explotó fue mortal, pero los otros lados también sufrieron algo de daño y principalmente los aventureros y mercenarios que trataron de protegerse de esas bolas de fuego.

Aurora se movió de inmediato y usó su parpadeo para acortar camino para seguir a esos individuos.

¿Por qué atacaron su caravana y huyeron?

Tal pregunta no estaba en su mente y lo único que pensaba era en eliminarlos.

Esos individuos encapuchados viajaron rápidamente, pero ella era un espadachín centrada en la velocidad y una vez que decidía moverse, acortar camino no fue muy difícil.

Su velocidad la hizo parecer como si estuviera parpadeando y si bien el otro grupo volaba a alta velocidad, pudo verlos delante de ella.

“¡Nos están persiguiendo!” Avisó el arquero con solemnidad mientras viajaba.

“¡Deshazte de ella!” Gritó el Archimago de fuego.

En medio del aire, ella con sus sentidos podía escuchar esas palabras y pudo ver que el arquero al avanzar volando solo giró su cuerpo y disparó varias flechas.

Tal vez esperaba obstruirla o asesinarla, pero Aurora avanzó y contorsionó su cuerpo en el aire para esquivar, antes de continuar sin perder velocidad.

El sonido sordo de árboles atravesados a su espalda dejo en claro que ese arquero era de rango S y no era el único.

Aurora pudo sentir que los otros eran de rango S, pero no sabía su profesión debido a que no llevaban sus armas.

Sus túnicas estaban ligeramente abultadas como si llevaran algo, pero no pudo discernir con precisión.

Los metros se acortaron, hasta que ella se posicionó a cuarenta metros del grupo, entonces el Archimago de fuego levantó su bastón riéndose como un lunático.

Decenas de bolas de fuego volaron a su posición cubriendo su visión y Aurora se detuvo de repente y balanceó su espada.

Sus emociones fueron tragadas por su espada, pero su ira todavía fue demasiado elevada y su corte fue más poderoso que nunca.

*BOOM*

Dividiendo el fuego y haciéndolo explotar, su corte avanzó cerca de cien metros dividiendo la tierra y deteniendo a ese grupo que saltaron para esquivarlo.

No solo fue un simple corte, la tierra estaba partida a la mitad por decenas de metros y fue destructivo.

“¡Maldita perra!”

Sin embargo, ella no se detuvo en ese punto, sino que tras evitar esas bolas de fuego volvió a oscilar su espada lanzando cortes verdes a todos esos individuos.

“¡Matémosla y partamos! ¡Ellos llegarán pronto y nosotros no podemos luchar llevando esta mierda!” Gritó la Archimago de magia de tierra golpeando el suelo con su pie.

Púas se extendieron a su posición y Aurora solo extendió su aura celeste como una cúpula para protegerse, sin perder de vista a sus enemigos.

Su mente analizó sus palabras y al instante siguiente se dio cuenta de lo que se trataba.

—Llevan crías de bestias mágicas. Tal vez esa es la razón por la cual están huyendo a gran velocidad.

Su sistema expresó su pensamiento y Aurora solo puso una expresión aún más aterradora entrando en posición de combate.

La luchadora y la Archimago de tierra eran dos mujeres y ambas llevaban crías de bestias mágicas.

Una llevaba dos panteras negras y la otra llevaba un león alado, junto a un felino que no pudo identificar.

Esas panteras negras, los leones alados y seguramente ese felino eran bestias mágicas y si bien era difícil encontrar información sobre su especie, cada especie protegía a los suyos.

Así que estaba claro de quienes huían, aun así, Aurora levantó su espada en alto.

Eran cinco en contra de ella, al menos hasta que llegaran sus refuerzos, sin embargo, en su expresión no hubo miedo o temor.

Solo había una fuerte voluntad para eliminar a sus enemigos.

Su ira la estaba carcomiendo por dentro y su aura roja se extendió por su espada dando la sensación de que podría cortarlos en pedazos.

Un camión había explotado por un ataque de ellos y eso significaba que más de treinta personas que estaban en el interior, los conductores y muy seguramente algunos milicianos, murieron.

El otro grupo también se preparó para la batalla, pero en ese silencio un rugido se extendió.

Era un rugido afligido y herido, que llevaba un extremo dolor, pero también ira.

Tan poderoso y tan extremo que incluso ellos lo llegaron a escuchar y ese rugido vino de donde estaba la caravana.

El Archimago de fuego dio una gran sonrisa maliciosa.

“Es mejor que vuelvas… Necesitarán todos los rangos S posible o toda esa caravana terminarán muertos.” Dijo el Archimago de Fuego.

Esa sonrisa maliciosa y despectiva, hizo que Aurora apretara su agarre de su espada, pero mordiéndose los labios retrocedió y volvió a su posición.

Ese rugido era poderoso y peor, era aterrador… Sabía que necesitaba volver.

Después de todo, las bestias mágicas le daban una alta importancia a la supervivencia de su raza y ahora seguramente lo estaban persiguiendo bastante de ellas.

Esos individuos habían robado crías y era posible que solo usaron su caravana para retrasar a sus perseguidores.

Aurora voló a alta velocidad y cuando estuvo cerca volvió a usar el artefacto, para acelerar su viaje.

Tras que su visión se estabilizara su expresión se llenó de solemnidad.

En el mismo lugar que estaba la explosión y el camión destruido, los heridos eran tratados con cuidado, todo mientras en dirección al interior del bosque mágico se encontraban la mayoría de las fuerzas de la caravana.

Desde Arnold y sus rangos A, junto a Abdellah, Zhan Tian, Cynda y Makeba, cada uno rodeado de todas las fuerzas que habían levantado sus armas.

Se estaban enfrentando a treinta bestias mágicas y lo peor era que diez de ellas eran rango S.

La mayoría de ellos eran felinos de gran tamaño y Aurora los reconoció de inmediato.

‘Homotherium’ era el nombre de tales bestias mágicas.

Las de rango S median dos metros de alto y tres metros de longitud, pero todas tenían patas delanteras más altas y las traseras más bajas, siendo bastante fácil de identificar.

Cada uno de los otros que median un poco menos eran rangos A que daban la sensación de ferocidad… Era una fuerza que sin duda causaría devastación en un área.

A todo eso sus pelajes rojizos era la evidencia de que los Homotherium tenían una alta afinidad al elemento fuego.

La presión era alta y la mayor razón de ello era un Homotherium que estaba entre medio de ambos grupos.

A diferencia de los otros media cinco metros de longitud y cuatro metros de alto… Era una bestia única entre sus compañeros y su piel roja estaba ardiendo con sutilidad.

Ese gran Homotherium estaba bajando la cabeza ante una cría muerta y si bien no revelaba su fuerza, Aurora estaba segura de que era un rango S en el punto más alto o… Era algo mucho peor.

Ante ese pensamiento, Aurora descendió a unos metros de esa gran bestia enfundando su espada, pareciendo indefensa.

Su actuación causó algo de pánico entre las bestias mágicas y los humanos por igual, aun así, mantuvo su expresión.

“Aquellos que hicieron esto, se han dirigido afuera del bosque mágico. Llevan varias crías con ellos.” Informó Aurora con seriedad.

Esos individuos que huyeron les había dejado una trampa… Era esa pequeña criatura que tenía la garganta cortada y que estaba bajo los pies de esa gran criatura.

Hacer explotar el camión con gente en el interior fue para detener a la caravana y al mismo tiempo le permitió asesinar a una bestia mágica y dejársela en este lugar, para que sus perseguidores se detuvieran.

Estaba apuntando a enfrentarlo y Aurora no lo iba a dejar que salieran ganando.

Los ‘Homotherium’ eran bestias mágicas de gran inteligencia y si bien ella no sabía si la otra parte la entendía, tal pensamiento desapareció cuando esa gran bestia dio un rugido.

La mayoría del grupo paso por el camión destruido siguiendo el rastro de la otra parte que muy posiblemente ya se habían alejado demasiado.

Sin embargo, esa gran bestia se quedó junto a dos panteras negros que también estaban presentes.

La tensión disminuyo un poco debido a que el número de bestias mágicas se redujo, pero Aurora mantuvo su guardia en alto.

Esa bestia mágica era grande y daba la sensación de ser un rango S, pero Aurora estaba segura de que muy posiblemente no era esa clase de bestia la que se encontró.

“Eran cinco humanos, tres hombres y dos mujeres. Ellos nos atacaron y causaron daño. Nosotros solo deseábamos viajar al este, al norte del bosque mágico, para ir a la ciudad que se está construyendo en el norte.” Explicó Aurora con calma.

Por dentro estaba extremadamente enfadada contra esos individuos que atacaron la caravana, pero en este momento no era el lugar para perder su compostura.

Había tres bestias mágicas al frente de ella y si bien eran pocas, la posición que se encontraba era demasiado arriesgada.

Estaban dentro del bosque mágico y tenían bajo su cuidado dos mil personas que ahora estaban aterradas dentro de sus camiones que tenían la barrera activa.

No importa si la Cardenal Brousseau estaba preparada para establecer el portal y llamar refuerzos o si Arnold y Abdellah eran fuertes.

En este momento estaba en una mala la posición.

Pensando en pedirle a Cynda que iniciara un vínculo telepático, esa gran bestia mágica le hizo una señal a una de las panteras para que tomara el cadáver de su cría y esa pantera se la llevo con cuidado en su boca.

“¿Te diriges a las tierras humanas del norte?” Preguntó esa gran bestia logrando que la caravana temblara con cierto temor.

Su voz era fría… Extremadamente fría.

Era una voz femenina que normalmente sería agradable, pero en este momento la frialdad, lograba que cualquier sintiera la ira y el rencor de la otra parte.

Dando la sensación de que en este momento estaba resistiendo su deseo de eliminarlos a todos.

“Sí. Nosotros solo íbamos de paso y atacamos a criaturas y bestias que nos atacan. Nuestra prioridad es proteger a nuestra gente.” Declaró Aurora y recibiendo la mirada de la otra parte, agregó. “Solo buscábamos eso… Ahora nuestra futura misión cambiaria.”

Su mirada estaba dirigida a los cadáveres quemados de los refugiados que no pudieron sobrevivir.

En los camiones iban toda clase de personas y en entre los muertos se encontraban algunos jóvenes y niños.

No los conocía… Aun así, su ira estaba en el punto álgido y eso significaba que nos los perdonaría.

Devolvería el golpe.

A pesar de su ira, ahora mismo tenía que prestar atención a esa gran criatura y tratar de que no estallara un conflicto innecesario.

“Los humanos llaman a esas tierras Zerzura… Dicen que la nueva dueña es una joven humana de cabello y ojos negros, que es amable. Un hábitat perfecto para los Addax.” Declaró la bestia mágica dándole una mirada.

Era esa mirada que buscaba relacionar alguien de unos rumores con la realidad que estaba al frente de ella.

La expresión de Aurora tembló.

Ella se había encontrado con dos Addax que había luchado entre ellos por una parcela de tierra y si bien Cynda y su esposo, dijeron que era la dueña, no podía estar más equivocados.

Sin embargo, gracias a esa conversación ella había hablado con James y se había prohibido la caza de bestias mágicas inteligentes, siendo los Addax unos de los beneficiados.

En la zona en donde estaban esos antiguos Addax se había convertido en un área en donde se encontraban otros de su tipo.

Y si bien siempre había individuos que no cumplían las reglas, quienes estaban poniendo orden y representaba la justicia, era la iglesia.

Al menos que lo hiciera a escondidas, no muchos se atrevían a meterse con la iglesia.

No obstante, era difícil para ella asimilar que tal pequeña acción haya logrado extenderse hasta el punto de que ahora tuviera importancia.

“¿Tú eres esa gobernante?” Dudó el Homotherium dando una mirada altiva y observándola de abajo hacia arriba, preguntó. “¿Eres la Protectora de Zerzura?”

Era grande y había que levantar la cabeza para mirarla, pero esa gran felina daba una sensación peligrosa con su voz.

A pesar de que no era una voz tan fría como al principio, seguía siendo bastante gélida.

Aurora tuvo cierta sensación de incredulidad al ver que el título se estaba extendiendo más allá de donde había imaginado.

“Si… Se puede decir que soy ella.” Respondió Aurora sin poder evitarlo.

Ella no era ingenua, podía ver que esa gran bestia tenía una tobillera en su pata y era muy posible que fuera un artefacto mágico hecho a medida para esa bestia.

Tal vez había algunos humanos o domadores de bestias que estaban relacionados con esa bestia e incluso era posible que fueran esos humanos quienes confirmaron la información sobre la ciudad.

Lo importante era que lo que le contaron sobre Zerzura no parecía nada malo o negativo.

“Es mejor que bajen sus armas. No hay necesidad de luchar hoy.” Ordenó Aurora a su grupo en voz alta.

Necesitaba dejar ver que no buscaba conflicto y su orden fue obedecida por Makeba, Abdellah, Nicholas, Zhan Tian, Cynda y la Cardenal Brousseau con sus paladines.

Sin embargo, los aventureros y algunos mercenarios junto a Arnold y Edward no bajaron sus armas, siguiendo alerta.

Edward estaba muy en guardia y alterado por la situación y más las muertes que sucedieron en su propio lado.

Los ataques eran de rango S y él salió indemne gracias a sus artefactos, pero otros guardias sufrieron daño y salieron heridos o terminaron muriendo como aquellos del camión.

En cuanto a Arnold y sus aventureros, la razón por la cual no bajaban sus armas era…

—Son solo tres, podemos eliminarla rápidos y luego cuando venga el otro grupo encargarnos de ellos. Se venderán bien en el mercado. —Opinó Arnold a través de su red de telepatía.

Los aventureros bajo su mando estaban muy enfadados.

Eran un grupo unido y si bien le importaba el dinero, la perdida de algunos de sus compañeros hoy, con la perdida anterior en contra de la otra bestia mágica que se encontraron, los hizo empujar a su líder a decir eso.

Muy posiblemente Arnold estaba pensando en las ganancias… Según James, ese era el tipo de gremio que ese hombre lideraba y él era esa clase de persona.

—No, hay que centrarse en la misión. Aquí no asesinamos bestias mágicas de este tipo y no voy a arriesgarme por algunos millones. —Respondió Aurora por el mismo vínculo telepático.

“Y a ustedes no le pagan para hacer lo que deseen. Deben respetar el contrato.” Declaró Alice en voz alta.

Su mirada era fría y seria, logrando dar una sensación bastante pesada.

No le gustaba hablar de temas de Zerzura, pero el gremio los ‘Toros Rojos’ fueron contratados por la Empresa Apicius, de la cual ella era dueña.

Así que tenía la autoridad para decir tales palabras.

Arnold respiró hondo tratando de mantener su codicia bajo control y le hizo una señal a sus aventureros que parecieron disgustados, para que se calmaran.

La atmósfera tensa disminuyo y Edward fue el último en bajar su varita.

“No deseamos ningún conflicto con las bestias mágicas y solo queremos seguir nuestro viaje, luchando contra aquellos que vienen a atacarnos.” Informó Aurora de forma tranquila observando a esa gran bestia.

La tensión había disminuido, pero seguían en una posición peligrosa.

Aquí se enfrentaban a tres bestias mágicas, pero Aurora estaba segura de que esa situación cambiaria rápida, si la otra parte lo deseaba.

Los Homotherium eran conocidos por viajar en grupos y ser cazadores grupales, era muy posible que ahora fuera igual.

Lo peor era que no estaba solo, esas panteras negras que eran del tipo tigre, se encontraban bastante agitados.

“Entiendo. Sin embargo, revisaremos todos los camiones para verificar que ustedes no tienen a nuestras crías.” Avisó esa gran bestia y luego dio un rugido bajo.

Ese rugido se extendió por las zonas elevando a los pájaros y si bien asustó a un poco a su grupo, luego de unos minutos las expresiones de todos cambiaron.

Decenas de leones alados descendieron del cielo y entre unos gruñidos, esas grandes bestias mágicas aladas empezaron a moverse por la caravana.

Cynda y Zhan Tian que parecían ser más de mente abierta con respecto a las bestias mágicas fueron a ayudarlos junto a los paladines de la Cardenal Brousseau.

Dejando ver las entradas y pidiendo que los refugiados no tuvieran pánico, Aurora volvió a ordenar que los milicianos y mercenarios volvieran a sus posiciones, todo mientras trataba de controlar que nada saliera de su control.

Si un miliciano perdía su control y atacaba… Podría llevar esta situación a un peligro extremo.

Esos leones alados eran bastante y la mayoría eran de rango A, superándolos en número.

Grandes, alados y rápidos… Eran bastante aterradores y si luchaban sin duda perderían por la diferencia numérica.

Esa gran bestia se quedó sentada al frente de su grupo mirándola a ella y de vez en cuando a Alice, que estaba a su lado.

Entre el grupo Abdellah y Arnold eran lo que podían parecer más peligroso, uno por su magia espacial y el otro en su forma de minotauro que ahora estaba usando.

Sin embargo, ella era la que estaba ordenando y su amiga que parecía indiferente estaba en guardia alta contra esa gran bestia.

Su glotona amiga tenía sentidos más elevados y Aurora estaba segura de que, había visto a través de la bestia mágica… Y ella también lo sentía.

La gran bestia liberó otro rugido cuando los leones alados terminaron su trabajo.

Otra vez la expresión del grupo volvió a cambiar cuando algunos escarabajos gigantes salieron de la tierra y como si fuera poco, en el cielo empezaron a descender varias enormes aves.

La expresión de los aventureros palideció al darse cuenta de que su avaricia casi los lleva a la ruina… Ellos estaban persiguiendo a esos humanos que robaron sus crías con una fuerza que era temible.

Esas bestias mágicas pasaron entre medio de los camiones, y Aurora lo sintió como una advertencia al igual que como una amenaza directa.

Era un desfile que le avisaba que no se metiera con el bosque mágico y lo peor, era que resultaba ser más aterrador de lo que ellos podían imaginar.

Entre esas bestias mágicas no solo se encontraban felinos como los Homotherium, sino que leones alados muy enfadados y panteras agresivos, también estaban algunas del tipo tigre e incluso las aves de fuego volaban por el aire.

La gran bestia quedo al último y cuando todos desaparecieron, esa gran felina le hizo una señal para que se acercara.

“Dijiste que tu futura misión cambiaria… ¿Eso significa que los perseguirás?” Dudó esa gran bestia y al ver que ella asentía, declaró. “Ellos no se detendrán, volverán a actuar por los alrededores del bosque. Esta no será la última vez y tienen un objetivo más grande de lo que imaginas.”

La expresión de Aurora tembló de forma evidente.

Esa voz femenina sonaba menos fría, pero se notaba alterada mentalmente y bastante presionada por la situación que estaba viviendo.

Que hablara con ella dejaba en evidencia de que lo que fuera que estuvieran haciendo esos cazadores de bestias lo estaban logrando… La otra parte estaba logrando su objetivo y eso se demostró ahora mismo.

“Ella… Es débil a nuestras crías.” Murmuró esa gran bestia y cuando se dio cuenta de que su estado mental estaba sacando un lado débil de ella misma, giró su cabeza para retirarse.

Aurora vio un lado ‘humano’… Ese lado de las emociones, de la preocupación, el miedo y en cierta forma la tensión.

No sabía de quién estaba hablando, pero quien sea que fuera ‘ella’ estaba claro que era importante… Lo suficiente importante como para unir diversos grupos de bestias mágicas y movilizarlas juntas.

“Los cazaré y averiguaré más en la sociedad humana… Si encuentro a tu gente, los devolveré en el hábitat de los Addax.” Informó Aurora con seriedad.

Ella había grabado su rostro en su mente y la razón era que los iba a cazar.

Esos bastardos atacaron la caravana que ella dirigía y mataron a los refugiados que estaban bajo su cuidado… Los iba a perseguir y una vez que los encontrara, los iba a eliminar.

Ayudar a las bestias mágicas solo era un extra en esta situación.

Esa gran bestia se detuvo un momento antes de irse y luego avanzó sin mirar hacia atrás.

En un punto su pelaje se encendió fuego y desapareció como si una llama se hubiera apagado.

La expresión de Aurora tembló durante un breve momento… Dándose cuenta de que la vigilancia de su amiga tenía sentido y sus instintos no le mentían.

Esa gran felina era una bestia de rango SS, esa alta afinidad al fuego era la prueba de ello.

Volviendo a su caravana, pudo ver ligeras expresiones aliviadas en la mayoría de las personas y esas expresiones solo duraron demasiado poco, al darse cuenta de que todavía faltaba para terminar el viaje.

“Abran el portal y envíen a los heridos. En cuanto a los caídos guarden sus cadáveres y luego aparten el camión. Debemos volver a viajar.” Ordenó Aurora con seriedad.

Cerca de treinta refugiados, dos milicianos y tres aventureros murieron, dejando diez heridos en diferentes situaciones.

Un Archimago de rango S había realizado un ataque y era normal que fuera tan mortal.

“Zerzura se encargará del cuidado de las familias de aquellos que cayeron hoy.” Agregó Aurora tratando de contener sus sentimientos.

La ira mermó y solo dejo impotencia… Estos no eran los primeros muertos en su misión Arca, pero, aunque trataba de mantenerse alejado creando una distancia para no sentir ninguna emoción por sus pérdidas, igualmente la afectaba en una medida.

Los milicianos y aventureros murieron tratando de proteger los camiones de las bolas de fuego, al igual que lo hizo Edward al arriesgarse.

Solo que este último tenía bastantes artefactos salva vidas y no sufrió heridas graves.

“¡Debemos perseguirlo ahora!”

En el momento que Aurora estaba observando cómo se cumplía sus órdenes, Edward se acercó enfadado.

Su expresión estaba distorsionada.

“Fueron ellos quienes atacaron de la nada y mataron a nuestra gente. Debemos vengarnos.” Declaró Edward apretando sus dientes con ira.

¿Estaba sintiéndose culpable por no haber podido evitar las perdidas? ¿O este viaje había llevado al punto álgido su estrés y lo hizo explotar ahora?

Tal vez era una combinación de ambas y Aurora le dio una mirada, sin saber cómo tratarlo… Y se decidió hacerlo como un miembro del grupo.

“Priorizaremos la caravana y llevaremos a las personas a salvo.” Respondió Aurora de forma seria.

Necesitaban salir de este lugar lo más pronto posible y llegar a Zerzura, ese era su objetivo principal y su misión.

Y si bien en el futuro ella se movería para averiguar más de esos individuos, eso era algo a futuro y una situación en la que no iba a hacer que ese joven participara.

A Edward no le cayó bien sus palabras… No, en este momento cualquier palabra que saliera de su boca lo irritaba y eso hizo que su estrés llegara al punto máximo.

“¿Eso pensaste cuando dejaste de perseguirlo? ¿Fue miedo a que eran un número mayor o decidiste mantener tu vida sobre los demás?” Cuestionó Edward y en voz alta, se burló. “¿Y ahora qué harás? ¿Llorarás su muerte por las noches? ¿Cómo lloras todas las noches?”

¿Combino su ira en contra de esos individuos con su rencor personal?

“…”

El silencio se extendió ante sus palabras.

Lo dijo en voz alta y todos escucharon, pero Aurora le dio una mirada.

Ella fue atrás de ese grupo y los atrapó, pero se terminó retirando cuando podía iniciar una batalla.

¿Fue la decisión correcta o incorrecta?

Era difícil decir que ganaría o que saldría viva de una batalla en contra de ese número, pero lo que estaba segura era de que se podría haber llevado a algunos de esos cazadores… Y seguramente si estuviera en una situación más tranquila podría haber decidido mejor.

Luchar y retener al grupo, dejando que la Cardenal Brousseau se encargara de evitar el conflicto con las bestias, entonces informarle que ella lo retenía… Tal resultado hubiera sido el mejor.

Al final tomó otra clase de decisión.

Sin embargo, estaba claro que Edward combinó su rencor personal con su ira de este momento y sacó lo peor de él.

“Yo…”

“Si, lo haré.” Interrumpió Aurora antes de que Edward pudiera disculparse al darse cuenta de su error.

Los demás lo estaban mirando y algunos eran los jefes de la caravana, junto a los aventureros o mercenarios que estaban presentes, pero ella no tuvo vergüenza.

“Llegado a un punto lloraré sus muertes en secreto y me lamentaré por ellos. Mi culpa por no poder garantizar su seguridad como es debido, me traerá pesadillas dolorosas.” Respondió Aurora con honestidad y dándole una mirada a Edward, anunció. “Sin embargo, al igual que con todos aquellos que murieron antes… Cargaré con su muerte y continuaré.”

Su voz llevaba una parte de su dolor del pasado y eso hizo que sus emociones se volvieran ligeramente inestables.

No hubo lágrimas, su aura fría de un rango S trató de extenderse dejando ver que estaba muy enfadada, pero ella la detuvo antes de que pudiera llegar a Edward, entonces lo observó.

Ese joven se estaba arrepintiendo de haber dicho esas palabras.

¿Era por la vergüenza o porque estaba sintiendo el dolor que tenía su voz?

A Aurora no le importó.

Ella era poderosa, pero no era fuerte… Tenía dieciséis años, ¿cómo podría ser fuerte?

Cada noche las pesadillas volvían a por ella y no se detenían… Su pasado trataba de tragarla en el abismo en el que se encontraba y, aun así, persistió.

Había una razón para ello.

“Continuaré porque esta es la única manera de no perderme para siempre… Y ahora hay algo más importante que yo misma para moverme.” Declaró Aurora dándole una mirada y luego volviendo a su aspecto frío, ordenó. “Muévanse ahora. ¡Necesitamos salir de este maldito bosque!”

Ahora estaba la ciudad, la gente y si bien era una responsabilidad pesada, era una de las razones por la cual no era tragada por ese abismo de desesperación.

En este momento esa luz llamada Zerzura estaba brillando en medio de la oscuridad y ella la protegería… Aunque se hundiera más profundamente en este abismo.

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