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THW – Capítulo 12

CAPITULO 12 – LOS CABALLEROS

El ardor en  mis ojos me obligo a cerrarlos por un momento mientras se acostumbraban a la nueva luz, aunque era algo molesto espere sentir esta luz con muchas ansias, hay mucho que hacer ahora que estoy fuera de allí, sin rodeos debo volver y pensar detenidamente que hacer, la búsqueda de mi abuela había sido muy frustrante, pero ahora sé que está viva en algún sitio, no importa lo que tenga que hacer, la encontrare.

Presiento que mis ojos ya están listos para intentarlo de nuevo y los abro…

–        ¡Por fin!

No pude contenerme, fue un grito de alegría al ver el valle nuevamente, aunque no salí por aquí la otra vez, pero ya no importa esto también me sirve, en la casa no debe haber muchas cosas que me hagan falta, solo necesito un cambio de ropa lo más rápido posible, estoy hecha un desastre…

Menrid llega por detrás corriendo a mi encuentro, y me doy la vuelta con una amplia sonrisa.

–        Eres genial, no sé cuanto abríamos tardado en salir si tú no fueras resuelto el último problema.

–        No es para tanto, solo hice lo que él dijo…

Al instante su rostro se endureció, parece que no le hizo mucha gracia decir que seguía sus ordenes y aunque me parecía algo bobo y necio ligar estos hechos que solo eran casualidad, decidí mostrar más sensibilidad y tratar de consolarla, si se me hacía muy difícil o pesado entonces cambiaria de tema.

–        Vamos, solo fue casualidad, además estoy segura de que él también estará agradecido.

–        Eso no cambia el hecho…

–        Hablando del rey de Roma, está tardando ya…

–        No puede haberle pasado algo justo cuando ya salimos ¿verdad?

–        Nadie es tan…

La frase que diría no la termine ya que a estas alturas no tenía sentido, ninguna palabra se la podría dar ya, había vuelto sobre mis pasos hasta el extraño muro sin cruzármelo, no había rastros de él.

Menrid me llego por la espalda casi enseguida y su cara mostraba cierto desconcierto, supongo que la mía también ¿cómo alguien podría perderse en cuestión de segundos?

–        Oh por Dios… ¿no me digas que tendremos que volver por él?

–        Él estaba atrás mío, lo vi salir Elissa.

–        ¿Entonces donde esta?

–        Seguramente ya salió sin darnos cuenta, busquemos afuera…

Aunque estaba segura que allí no estaría, asentí y comencé a caminar fuera de la cueva nuevamente, viendo hacia los lados pendiente de no saltarme algún detalle que pudiera indicarnos su paradero, justo cuando logramos salir se nos presenta esto…

La brisa era algo fría, debía ser temprano por la mañana, casi las ocho por las sombras de los arboles, el valle seguía tal y como había sido siempre, desolado y con un aspecto muy extraño que completaba aquella figura en el suelo mirando hacia el cielo contemplando las nubes.

No había señales de él en todo el perímetro, camine un poco más al centro del valle para mejorar mi campo de visión cuando vi una figura acercarse… tarde un instante en reconocerla, entonces me volví tratando de desandar lo que había recorrido hasta entonces, de paso agarre a Menrid y la jale sin explicaciones para que me siguiera.

–        No tiene caso señorita Elissa, rodeamos el valle, no hay salida, por favor colabore.

Me había descuidado y les había dejado ventaja, es cierto que el mundo sigue girando así tu no estés viendo, lo había olvidado y esperaba poder saltarme las consecuencias de tal error, los caballeros habían seguido mi pista y casualmente tuve que salir en el mismo sitio donde perdieron mi rastro anoche… genial.

–        ¿Oye que pasa?

–        Es un mal momento para dar explicaciones Menrid.

–        Dame por lo menos un rápido adelanto…

–        Mmm bueno básicamente, debo escapar de ellos, son muchos y son peligrosos.

–        Eso si fue rápido… ¡a tu izquierda!

Unas rocas se alzaban desde la base y llegaban a lo alto del valle, desvié mi curso y subí por las rocas rápidamente volviendo la mirada para comprobar que Menrid me seguía muy de cerca, parece que no me debo preocupar por que se quede atrás, y también parece que fue un excelente momento para que el otro se esfumara, por lo menos espero este bien, ahora me centrare en correr…

Tome la dirección contraria al refugio, hasta ahora no lo han vinculado conmigo y sigue siendo seguro, en lo que logre despistarlos corregiré mi rumbo.

Se oyó una voz por encima de todo…

–        No lo haga peligroso para usted, tenemos orden de llevarla viva o muerta, pero aun así nuestra prioridad es que no sufra ningún daño, por favor entréguese.

Vaya… parece que esta vez están tratando de negociar eso es algo poco peculiar en ellos, no suelen siquiera hablar.

–        ¿No te suena algo tentador esa propuesta?

–        La verdad Menrid, con orden de viva o muerta, creo que solo me llama la atención escapar…

–        Tienes razón, jajaja…

–        Me alegro que estés de buen humor dada la situación…

–        No creo que nos atrapen…

–        No deberías subest…

Una figura se alzo frente a mí y me detuve en seco, estaban por todos lados, una emboscada, algo bien preparado… parece que les di mucho tiempo para pensar…

–        ¿Decías…?

–        No es momento para celebrar que tenias razón…

–        Cierto, mi cabeza… por cierto ¿puedes usar tus poderes?

–        Claro, no estaría tan tranquila si no fuera así… son como veinte y nosotras solo dos…

Su tono era de alegría y parece que lo enfatizo en esa última frase a propósito, solo dos… creo que se tomo bien que él se extraviara…

–        Elissa…

Esta vez su tono no me gusto para nada… fue algo muy fuera de lugar e inoportuno…

–        Dime Menrid…

–        Parece que nos toca librarnos de ellos sin mis poderes…

–        ¿Y eso a que se debe…?

–        No sé, pero no siento nada de aurum…

–        Ok… entonces tendremos una dura bienvenida a la superficie…

–        Suena interesante…

–        Así será, bienvenida a la superficie Menrid…

–        Gracias Elissa… es encantador acá arriba…

Luego de liberar un poco de estrés mi atención volvió a la realidad, solo veía a uno, pero podía escuchar mas tras los arboles, en las ramas, en los arbustos, por todos lados… sin muchas opciones avance hacia el único que veía y saltando en el aire lance una patada a la cabeza, la bloqueo con facilidad pero el impulso era mayor que su resistencia y se hecho para atrás, rápidamente caí al suelo tomando impulso y conectando un nuevo golpe a nivel del estomago, cayó de rodillas… uno menos.

Visualice dos más que esperaban por mi adelante, doble hacia la derecha, la dirección contraria a Menrid, me sorprendió uno saltándome encima, el cual esquive por muy poco, su posición era muy favorable para mi, veía la parte trasera de su nuca lo que me permitió tumbarlo de un solo golpe… iban dos.

Me tope con Menrid al parecer en algún momento había dado la vuelta y chocamos…

–        ¿Cuántos llevas?

–        Oh por Dios… ¿te estás divirtiendo?

–        Claro que sí ¿es mi bienvenida recuerdas?

–        Vamos Menrid, esto es serio… son muchos y solo he podido con dos…

–        Actívate o ganare yo… llevo cinco…

No puede ser que para ella esto esté bien, parece una bendición tenerla conmigo, una guerrera sirena…

Una explosión sonó atrás de mí, volteo y la veo tirada en el suelo un rápido vistazo me ayudo a comprender que pasaba, una mina estaba puesta justo en medio del camino, para llegar tan lejos deben estar considerando la opción de muerta un tanto enserio.

–        Parece que no son tan estúpidos…

–        ¿Qué paso Elissa?

–        Hay explosivos en el suelo, por eso no están abalanzándose encima nuestro… ¿estás bien?

–        Mmm… me duele todo… pero estoy bien

–        Creo que ahora si estamos algo mal…

–        Aun podemos contra ellos…

En ese momento un caballero se acerco lo suficiente como para hablarnos…

–        Señorita Elissa, a estas alturas espero que comprenda que ya no estamos para juegos, por favor entréguese y dejemos esto como esta.

–        No sabía que los caballeros hacían tratos, mucho menos que comenzaban  mediaciones con sus presas…

–        Los caballeros cargamos muchas leyendas sobre nuestros hombros, la mayoría injustificada, y además los solicitados nunca cooperan, pero no perdemos la esperanza de que algún día no necesitemos la violencia…

–        Muy lindas palabras, aunque no me convencen…

–        Nunca lo hacen…

Y dicho esto saco el arma de su funda y sin dudarlo apunto en mi dirección, no sentí miedo alguno ante la amenaza que estaba frente a mí, no necesitaba ser más rápida que una bala, solo mas que el hombre que la porta y estoy segura que soy más rápida que cualquiera de ellos… ninguno podrá apuntarme a tiempo.

Un disparo resonó en el silencio de la mañana luego un pequeño grito de dolor que se cayó casi al instante, justo como había calculado fui más rápida que él, pero no estaba solo…

Sin saber de dónde, habían realizado un  disparo en dirección a Menrid, y parece que le dieron a propósito en una pierna, la usarían de rehén para capturarme…

–        Cobardes…

–        Tratamos de persuadirla de resistirse…

–        Me buscan a mi… no la metan a ella.

–        Está entorpeciendo nuestro trabajo, todo obstáculo será eliminado.

–        Son unos…

–        Por favor absténgase de hacer enojar a mis hombres, mi prioridad sigue siendo llevarla sana, y ciertamente no tengo nada que hace con el cadáver de un desconocido, si se entrega y viene con nosotros en este momento dejare el asunto justo aquí…

–        Quieres decir que si voy con ustedes, todos se retiran…

–        Mi palabra de caballero en eso.

–        No me vale de mucho su palabra.

–        No es que tenga elección, de igual forma ya está rodeada, lo que cambiara es su estado al ir con nosotros, que en el peor de los casos será en una bolsa.

–        ¿Me prometes que la dejaras si voy con ustedes?

–        Si.

No tenia de otra que confiar en que cumplirían su palabra, tal vez cayera en una estúpida trampa pero ellos no están de juego, puedo esquivar lo que sea mientras lo vea, pero todos están ocultos, no tengo la más mínima idea desde donde dispararan.

Estaba levantándome cuando sentí un jalón del brazo que me tumbo y Menrid con el impulso se paro y preparaba una patada cuando un nuevo estruendo inundo los alrededores, le dieron nuevamente en la pierna y esta vez haciéndola caer Menrid.

–        ¡Me diste tu palabra que la dejarías!

–        En primer lugar, ella ataco, y en segundo siguen siendo disparos de advertencia, si la quisiera muerta ya lo estaría, ahora me estoy cansando, tiene exactamente tres segundos para venir con nosotros o tomare su respuesta como negativa y actuare según el caso…

Tenía razón, si nos quisiera muertas ya lo estaríamos, estamos completamente rodeadas, me agache y le dije al oído a Menrid que buscara a Alfredo él la curaría, hacia el norte podría encontrarlo.

Un nuevo disparo sonó, pero esta vez fue silencioso comparado con el anterior, una pequeña ampolla estaba en la pierna de Menrid y ella cerró los ojos lentamente, voltee rápidamente la vista al caballero que me devolvió un rostro inexpresivo.

–        Tu amiga demostró ser un problema, solo es un calmante para asegurarnos que no será más un estorbo, puedes comprobar su estado si quieres… si no, podemos usar uno contigo también y ahorrarnos todo esto.

Le tome el pulso comprobando que todo estuviera normal y así parecía, estaba dormida y esto termino de demostrarme que no valía la pena seguir, me pare y camine en dirección al caballero, se le notaba el triunfo en el rostro, no se molesto siquiera en amarrarme o esposarme, supongo que estaremos rodeados por todos lados para estar tan seguro que no me escapare.

Sentí cierta culpa por incluirla en todo esto, sobre todo porque salió herida intentando ayudarme, espero pueda encontrar a Alfredo, él la atenderá bien…

Seguíamos un sendero bastante apartado de todo lo que solía recorrer por aquel bosque, ni mis sueños más molestos y crueles se atrevían a reflejarme caminando por aquí de nuevo… la luz del día que acababa de ver fue quedando atrás y avanzando entre los arbustos poco a poco fue dejando una tenue luz verde que lograba filtrarse por la copa de los arboles.

Un escalofrió invadió mi cuerpo, me temblaban las piernas y la piel se me erizo pero seguí caminando… tras este sendero estaba lo peor del mundo… pero ya estaba acostumbrada a ello, por desgracia no era nuevo para mí.

****

El dolor en mi pierna no era nada comparado a tener que ver a una amiga sacrificarse por mí, mi orgullo estaba incluso más herido que mi cuerpo.

Tenía a Elissa justo al lado hablando con un humano, justo cuando se paró la tome por un brazo para ayudarme a levantar y lance una patada hacia el estomago del enemigo, justo en ese momento sentí un desgarro en mi pierna perdiendo el equilibrio y cayendo nuevamente

–        ¡Me diste tu palabra que la dejarías! – Dijo Elissa con molestia en su voz, molestia y desesperación, por mi culpa ella estaba en un gran aprieto, por mi culpa la habían agarrado.

–        En primer lugar, ella ataco – indico el humano con cierta autoridad molesta en la voz – y en segundo, siguen siendo disparos de advertencia, si la quisiera muerta ya lo estaría, ahora me estoy cansando, tiene exactamente tres segundos para venir con nosotros o tomare su respuesta como negativa y actuare según el caso…

Elissa se agacho justo a mi lado y me dijo lo más bajo que pudo…

–        Busca a Alfredo él te curara, hacia el norte podrás encontrarlo – su voz era de resignación, ya no tenía ganas de luchar, se había rendido y todo por mi culpa.

Debía hacer algo para salvarla, permitir que huyera por lo menos, entonces algo me pico en la pierna, algo plateado, no lograba distinguir que era, mi vista era borrosa y luego todo se volvió negro.

Desperté en un tranquilo bosque rodeada de arbustos, y un intenso dolor en la pierna, cuando mire alrededor no había nada, no se escuchaba nada, sabía que ya era tarde, que se la habían llevado, me levante como pude y comencé a caminar hacia donde creí que estaba el valle, al llegar me oriente y corregí el rumbo hacia el norte…

Espero que Alfredo pueda ayudarme sea… quien… sea…

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