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THW – Capítulo 13

CAPITULO 13 – EVENTOS FORTUITOS

Las ramas rosaban mis brazos mientras caminaba casi por arte de magia por el sendero que encontré hacia el norte, lentamente fui avanzando y en ocasiones recibía rasguños en mi piel, cosa realmente insignificante y que muchas veces ni siquiera me percataba que sucedía, lo que realmente no salía de mi mente era una terrible herida en la pierna y alguien que podría ayudarme.

Sin tomar en cuenta que no sabía a dónde estaba y mucho menos donde tenía que llegar, tampoco conocía a quien debía encontrar, solo caminaba hacia el norte como única opción que tenia, esperaba tener algún indicio de que hacer en algún momento mientras solo caminaba.

El verde a mi alrededor comenzaba a volverse una masa uniforme y luego una reguera de figuras que resultaban muy descorsentante, además de desorientador, el ambiente se duplicaba a momentos o se tambaleaba, estaba perdiendo sangre y comenzaba a desfallecer, era mejor que llegara rápido a donde sea que debía llegar, pero era un verde infinito.

El suelo se abalanzo sobre mí de manera inesperada, y ¿cómo podría yo esquivar el suelo? el golpe fue seco y me costó mucho levantarme, ya no podía seguir sin sostenerme de arbustos o arboles, pero ya veía un rayo de luz adelante, mientras más me acercaba más grande se hacía, hasta volverse un manto gigante que se expandía frente a mí.

Una pequeña empinada se levantaba ante mí en campo abierto, camine un poco mas y pude ver una pequeña cabaña delante, mis fuerzas llegaron a su final y de esa brillante visión solo quedo un profundo negro que lo inundo todo…

****

Avanzando un poco apurado por el descuido que había tenido al quedarme dormido, me había retrasado nuevamente al continuar mí camino, pero ya no es momento de preocuparse por cosas que no tienen arreglo, eso solo envejece el espíritu… ya no tenía que ver a los lados para reconocer el paisaje.

Ya no quería volver a verlo, pero algo fuera de lugar me llamo la atención, en medio del camino había un bulto algo peculiar, acostada en el camino se hallaba una chica, mientras me acercaba pude notar que se encontraba herida, me apresure en llegar donde se encontraba, y tomando el pulso intente hablarle.

–        Disculpa, ¿estás bien?

No hubo respuesta de su parte y casi no sentí su pulso, la cargue en mis brazos  y me devolví nuevamente a la cabaña, con una resignación magistral que me lastimaba en todo el corazón, pensar que esta vez incluso no había llegado a perder de vista siquiera la silueta de la bendita casa para estar de nuevo regresando…

Abrí la puerta con algo de esfuerzo y cuidado, tratando de  no mover innecesariamente el cuerpo que llevaba encima, pensando rápido donde llevarla, decidí ir a mi habitación, aunque no era precisamente el lugar más cercano, pero en una habitación seria mas cómodo aplicar primeros auxilios y además dejarla en reposo.

Las escaleras más largas del mundo me parecieron esas condenadas, aunque las había subido ya bastante, esta vez se hicieron eternas, la puerta de la habitación estaba sin seguro gracias a dios, pues se me olvido por completo que deje la llave abajo.

La acomode sobre la cama, y tire mi mochila al suelo, lo primero era ver que tenia aunque no me costó demasiado esfuerzo ver que le pasaba, tenía la pierna ensangrentada con una herida que le traspasaba el musculo de lado a lado, además de una perforación que parecía provocada por una bala, para su fortuna (y la mía) entro y salió sin causar mucho daño.

Espero no se moleste por esto… le desgarre la pierna del pantalón completamente, las mujeres pueden molestarse por la ropa incluso si su vida está en riesgo, pero ya veremos en lo que despierte, con la herida expuesta al aire libre me voltee a buscar lo que me quedaba para socorrer en estos casos, mi kit de primeros auxilios.

Para mi sorpresa estaba completamente vacío, no quedaba nada en el, no me explicaba que sucedió, estaba todo en orden, pero darle vueltas no solucionaría  nada, pues no había a quien preguntarle o de quien dudar.

Baje en busca de algo que ayudara, que fuera útil… no encontré nada, entonces recordé mi cuota, la que deje en el recibo anoche, el kit medico, era justo lo que necesitaba en ese momento, camine hasta donde lo deje, y simplemente no estaba tampoco, subí rápidamente las escaleras y entre al baño, rebusque y encontré jabón, solo eso.

Sin más remedio fui a mi mochila en busca de mi ropa, no es necesario preocuparse por lo que usare después, ya veré que hago luego, mi camisa y pantalón todos rotos y sucios, llenos de tierra ¿qué había pasado con mis cosas? Todo estaba en orden esta mañana…

Agarro la camisa y la sumerjo en agua, la restriego enérgicamente y le saco todo el sucio que puedo, la enjabono y enjuago repetidamente, luego la sumerjo por última vez y la exprimo ligueramente, voy a la cama y limpio su pierna retirando sangre seca y barro, voy al baño y repito el ciclo lavándole la pierna por completo y la piel que tiene visible… cara y brazos, parte del cuello también ya que llevaba franelilla.

Tenía rasguños en los brazos, debe haber caminado por el bosque mientras deliraba, ahora había hecho todo lo que podía, un vendaje algo tosco con los restos de mi ropa lavada y hervida para eliminar cualquier cosa que pudiera infectar la herida y ahora descansaba tranquilamente, o eso parecía, ya que ni un musculo movía, solo se escuchaba su respiración armónica, espero que eso sea buena señal.

¿Ahora qué hare? Como es posible que esto me suceda a mí, si tan solo quiero continuar, porque tantos inconvenientes en seguir…

Un ligero movimiento en la cama me sobresalto, ya no quería pensar más, esperare a que despierte y luego… y luego ya veré…

–        Alfredo… Elissa…

Susurros mientras se recupera, dicen que las personas hablan mientras duermen cuando están sometidas a situaciones de intenso estrés, esos deben ser amigos o familiares, espero pueda solucionar todos sus problemas cuando despierte, ya es hora de comer, bajare por algo…

Me pregunto qué haría si la comida me la estuvieran cobrando también, he comido más de esta alacena de lo que podría pagar, pero no me pondré con peros ahora, el hambre puede más que la razón y el hambre en este momento ataca.

Planee en subir enseguida, pero no tengo con que distraerme, daré una vuelta mientras pienso en algo para hacer.

Paso por al lado del estudio el cual misteriosamente siempre tiene las puertas abiertas, y veo en el escritorio un objeto que llamo mi atención, allí estaba puesta mi libreta sin el mas mínimo indicio de haberse movido durante años, debí dejarla ayer cuando salí apresuradamente, recordando un poco lo que sucedió… la verdad no era para tanto…

Paso tranquilamente y recibo con gusto el aroma de la habitación, pino… tomo la libreta y recuerdo momentáneamente una escena de mi pasado, un momento feliz, que tal vez no vuelva…

Un recuerdo feliz que me trajo melancolía, pero bastante acostumbrado a ella, la desecho fácilmente y no resulta gran cosa ese sentimiento, volviendo a ser feliz, sonrío y considero  prudente volver a la habitación, no quisiera que ella despierte estando sola…

Subo las escaleras con paso tranquilo  cuando un terrible ardor en el pecho me ataca por sorpresa, paro y respiro profundo… se me calma y termino el tramo de escaleras que me queda, entro en la habitación y sin prestar mucha atención a la chica en mi cama entro en el baño, me veo en el espejo y estoy muy sudado….

Abro el grifo y corre el agua fría, tomo un poco con las manos  y me enjuago la cara,  me hecho el pelo hacia atrás con las manos húmedas para refrescarme un poco y calmarme, pensando de la forma más clínica posible que podría ser ese dolor de hace un momento, era un ardor interno, ligado con una opresión en los huesos como si fuera a explotar… pero nada de lo que se me ocurre podría producir un dolor así…

Vuelvo a prestar atención a mi reflejo en el espejo y me encuentro con un yo un tanto diferente… tenía los ojos más oscuros, casi negros, una expresión muy fría y solitaria, y gestos rudos y rígidos… parecía alguien muy solo, como si me viera nuevamente en el pasado… el reflejo que tenía que ver todos los días anteriormente… Pero ese ya no era yo…

Me lave nuevamente la cara, esta vez algo desesperado… temiendo que el reflejo del espejo no fuera una ilusión y siguiera allí al volver a ver…  lentamente levanto la cabeza y poco a poco miro nuevamente, encuentro un rostro algo estresado, con el pelo húmedo y hacia atrás que al verme me devolvió una sonrisa de alivio… solo era mi imaginación

Cierro el grifo, tomo una toalla y seco mi cabeza quitando el exceso de agua que escurría por mi cuello, salgo nuevamente a la habitación donde reposaba la chica, camino hasta la ventana donde había descansado tan plácidamente y me acomodo en el suelo, busco un lápiz en la mochila y abro mi libreta en una hoja cualquiera pero vacía, no tengo ganas de escribir, pero de igual forma no suelto el lápiz  ni cierro la libreta, espero a ver si se me ocurre algo, hay veces donde la inspiración llega si la llamas, estaba probando suerte… pero me canse de esperar, parece que esta vez no funciono.

Coloco el lápiz sobre la hoja y comienzo a rayar la parte inferior, describo un arco hacia arriba, sigo y hago un arco pero invertido justo al lado, relleno el espacio entre ellos con grafito y trazo líneas con ángulos aleatorios hacia arriba dándole algo de grosor al repasarlas unas cuantas veces, trazo una curva muy, muy pequeña y me devuelvo formando un ovalo algo deformado y diminuto, repito esta figura incontables veces alrededor de las líneas, cuando me doy cuenta estoy muy entretenido repitiendo los trazos…

Un movimiento en la cama me saca de mi encierro mental y suelto la libreta a un lado junto al lápiz, la chica estaba abriendo los ojos…

–        Hola, estas a salvo tranquila…

Trato de adelantarme al típico descontrol de alguien que cae rendido sin saber que pasa al perder la conciencia, ella me mira un momento algo desconcertada y todavía desorientada.

–        Estas bien…

–        Elissa… Alfredo…

–        Primero debes recuperarte completamente… no te levantes aun.

–        Tú… ¿estás bien?

–        Si, bajare un momento a buscar agua…

Es extraño, pregunto si estoy bien… tal vez me confunda con uno de sus amigos, se mostro muy calmada…

Bajo las escaleras, entro en la cocina y tomo una bandeja donde coloco una jarra y un vaso, me doy la vuelta para abrir la puerta empujándola y choco con algo al otro lado, me sorprendo y me desocupo las manos rápidamente, parece que no me hizo caso y bajo, debí tumbarla del otro lado.

Salgo y veo al encargado tirado en el suelo… gracias a dios no era ella, pero igual no era bueno… derribe a un señor mayor, rápidamente le ofrezco la mano para ayudarlo a pararse.

–        Discúlpeme, ¿se encuentra bien?

–        A parte de un moretón, no creo que pase de eso…

–        Realmente lo ciento, es que tenía las manos ocupadas y…

Se oyó un golpe proveniente de la habitación y el encargado me vio con una gran incógnita en la cara y supongo que mi cara de sorpresa no ayudo a tranquilizarlo.

–        Vera… estaba a punto de irme cuando me encontré a una chica tirada en el suelo, tenía el pulso débil y una herida grave en la pierna, asi que la cargue hasta aquí y hace un momento despertó, estaba a punto de llevarle agua cuando choque con usted…

Le explicaba mientras subíamos las escaleras con él al frente, no recibí respuesta de su parte, él solo siguió hasta mi habitación, al entrar solo había sido mi mochila que se cayó de la mesita de noche, la chica estaba parada sin vendas y revisaba su pantalón roto, cuando la vi observe algo realmente increíble… no había señales de la herida en su pierna.

El encargado volteo hacia mí con cierta molestia en la cara esperando una explicación de mi parte, aunque yo no sabía que decir, tampoco entendía…

La chica volteo para vernos…

Decidí hablar primero…

–        Hola, disculpa lo del pantalón, tenias una herida y tenía que quitártelo para limpiarla… decidí que era mejor romperlo…

–        No importa, puedo acomodarlo…

–        Con respecto a la herida que mencione, en tu pierna…

–        Yo sano rápido…

–        Bueno… eso es decir poco…

–        Y tú… simplemente desapareces…

Bueno esta chica está un poquito desorientada sigue confundiéndome, pero me pregunto si debo seguirle la corriente, creo que no…

–        No entiendo…

Estaba a punto de responder cuando el encargado intervino algo irritado, parece que el hecho de que ella parezca conocerme no le hizo mucha gracia…

–        Disculpe que los interrumpa… pero, ¿quién es usted señorita?

–        Me llamo Menrid, disculpe las molestias pero me debo ir…

–        No es por meterme en asuntos de los demás, pero los alrededores son bastante peligrosos, podría preguntarle ¿hacia dónde se dirige?

–        Bueno, la verdad solo sé que debo caminar hacia el norte, estoy buscando a alguien llamado Alfredo, he de encontrarlo rápido…

Comenzaba a notarse su desesperación, pero la cara del encargado estaba cambiando… ahora tenia interés en ella, un extraño interés…

–        ¿Para que busca a Alfredo, quien le hablo de él?

–        Mi amiga Elissa se encuentra en problemas, el resto lo tratare solo con él, discúlpeme…

–        No hay problema, si gusta seguirme, abajo estaremos mas cómodos para hablar, yo soy Alfredo y me gustaría que me diera los detalles de los sucesos donde esta involucrada la señorita Elissa.

–        ¿Y cómo se que es usted?

–        ¿Menrid verdad?

–        Sí.

–        Guardiana del lago de los muertos, sirviente de Zayd, involucrada en el escape de la señorita Elissa de la muerte hace poco más de tres años.

–        ¿Cómo sabe usted eso?

–        Confió en que sea prueba suficiente de mi identidad, ahora por favor bajemos y explíqueme los detalles lo más rápido posible.

–        Está bien, bajemos…

Y sin más rodeos simplemente bajaron, yo por mi parte los deje solos  y me dispuse a recoger mis cosas y revisar que había pasado con ellas.

Era un completo desastre, ya no había nada en ella, todo había desaparecido, no estaba incluso la tienda de acampar…

Esto era realmente malo, no puedo simplemente salir y caminar por allí sin preocuparme en donde dormiré o que comeré…

Devastado me senté en la cama viendo al techo tratando de calmarme, de trazar un plan, aun tenía un día para quedarme aquí…

Pasos provenientes del pasillo llegaron a mis oídos y me asome a la puerta, el encargado abrió la puerta de la habitación de al lado y la chica entro en ella.

–        Allí encontrara lo que necesita, volveré en una hora con el crepúsculo

–        Está bien, para entonces estaré lista…

Ella termino de pasar y me dedico una mirada seca, no entendí porque… a lo mejor fue el pantalón… pero yo dañe mi camisa para vendarla… con eso deberíamos estar a mano, ya estaba hecha harapos, pero ella no lo sabe.

El anciano cerró la puerta y le paso llave al cerrojo, una actitud muy extraña, si mas no me equivoco la chica acaba de entrar en la habitación, pero eso no es de mi incumbencia, él me interesaba por otras cosas, debía averiguar cómo salir del bosque y quien quita, preguntarle por mis cosas.

–        Disculpe…

–        Lo siento joven, pero debo irme sin contratiempos…

–        Es que necesito hablar con usted…

–        No parece que se vaya a ir hoy, por favor le ruego que espere a que regrese y luego podremos hablar, por ahora necesito atender un asunto de suma urgencia.

Hablaba mientras bajaba las escaleras y sin voltear siquiera a verme, me gire un momento a cerrar la puerta y me dispuse a seguirlo, pero al llegar abajo, el viejo ya no estaba por ningún lado, sin rastros de él, no sabía qué hacer, subí y volví a acostarme en la cama, estaba con el espíritu destruido, lo había perdido todo… y así se me paso el tiempo, viendo el techo, ahogándome en mi suerte…

****

Bajamos hasta un salón donde me invito a sentar en un mueble acolchado, cerró la puerta con llave y se sentó en una silla detrás de un escritorio, su aspecto era muy señorial, algo viejo y con ropa casual pero cómoda, aun dudaba que fuera Alfredo, pero sabe de mi, y también que ayude a Elissa, algo que solo ella y yo deberíamos saber.

Sus ojos eran rojizo oscuros, con una mirada fuerte que me estudiaba constantemente, creo que él tampoco confía en mí, seré cuidadosa al hablar, aunque él comenzó antes.

–        Señorita Menrid, tengo entendido que la señorita Elissa la mando a encontrarme, puede por favor explicarme que sucede – se apresuro a decir – ¿cómo se encontraron?

–        Vera, ella apareció en el lago de los muertos otra vez junto con otro humano, fui a ver si esta información era cierta y así era – no estaba segura de decir quién era este humano, y menos ahora que estaba aquí, sabía que no debía ser de confianza – intente ayudarla a salir del agua pues es el lugar más peligroso para estar allí.

–        ¿Y lo logro?

–        Por supuesto, la saque del agua de inmediato pero ella estaba disgustada por el otro humano – no debí decir eso, ahora será mejor que resuma lo mas que pueda esa parte para llegar a donde quiero – pero él también logro liberarse por su cuenta.

–        ¿Quién era ese humano? – pregunto, parece no saberlo.

Ahora que recuerdo, Elissa dijo que no lo conocía, pero se llevaban muy bien como para no conocerse, parecían amigos de hace años la verdad…

–        El humano que está arriba… – decidí decirle para evaluar su reacción – Elissa me dijo que lo conocía de aquella misma noche, pero aun así se negó a darle el cuerpo a mi amo…

–        ¿El joven de la habitación? – parecía sorprendido, pero aun así puede ser un engaño – no estoy entendiendo, ¿es por eso que la señorita mando a buscarme?

Bueno, parece que él de verdad no sabe nada, mejor sigo explicándole, pero igual no daré muchos detalles.

–        No, la razón por la que debía encontrarlo es porque luego de aclarar el problema con mi señor salimos de la cueva justo en medio de un valle donde nos emboscaron unos hombres armados, me hirieron en la pierna para obligar a Elissa a ir con ellos.

–        Los caballeros – susurro mientras su expresión pasaba de duda a completa preocupación – su herida…

–        Esta mejor, el humano me vendo con sus ropas mojadas, como sabrá soy una sirena, el agua me ayuda, lo importante es Elissa…

–        He de irla a buscar, si necesita algo hágamelo saber, estoy muy agradecido, pero debo salir – dijo finalizando la conversación, pero yo aun debía hablar…

–        Voy también, es mi culpa que la atraparan.

–        No la detendré, pero sepa que al partir no volveré atrás y el camino es más peligroso de lo que las palabras pueden expresar…

–        No tengo miedo a morir, no le temo al peligro.

–        Perder la vida allá es un premio, comparado a los horrores que se pueden sufrir…

No sé si intentaba asustarme pero no lo logro, estaba decidida a ir de cualquier modo, y ahora que mi pierna estaba mejor y que había encontrado al humano nada me detendrá.

–        Debo hacer arreglos antes de partir – dijo entonces el señor – ¿necesita algo mientras vuelvo?

–        ¿Podría bañarme mientras lo espero? – no es que ya confiara en el, pero si estaba segura de que era Alfredo – me ayudara…

–        Por supuesto, le daré la habitación de la señorita mientras esta aquí, por favor siéntese libre de tomar también una muda de ropa.

Subimos nuevamente a las habitaciones, al entrar se asomo desde la otra habitación el humano y mi humor se volvió negro automáticamente, termine de pasar sin dirigirle la palabra, como se le ocurre desaparecer justo en ese momento, aparecer, ayudarme y luego fingir que no sabe de que hablo…

–        Allí encontrara lo que necesita – dijo el viejo señalando el interior de la habitación – volveré en una hora con el crepúsculo.

–        Está bien, para entonces estaré lista…

Cerró la puerta y paso seguro por afuera, como le pedí que lo hiciera, sin dar vueltas innecesarias busque el baño y para mi suerte tenía una tina, la puse a llenar me quite lo que quedaba de mi ropa y me metí al agua sintiendo rápidamente la sensación relajante y reponedora, con esto estaré como nueva en media hora cuando mucho…

Mientras estuve allí intente concentrar algo de aurum, pero seguía sin sentir ni la mas mínima pisca de energía, pero igual no la necesitaba…

Al salir de la tina, busque la ropa que el señor Alfredo me dijo, unas puertas en la pared me indicaron donde podía comenzar, un pantalón corto azul y una franela sin mangas beige, cuando baje la vista para acomodarme el pelo hacia atrás, vi un par de botines deportivos, me quedaban bien así que los agarre, faltaban solo unos minutos para cumplirse la hora, el silencio se hizo presente y me recosté en la cama a esperar…

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