AWE – Capítulo 50

Modo Noche
Capítulo 50: Extraña Residencia.
 

La puerta del patio de la residencia se abrió, y Du Lingfei, Feng Yan y Bai Xiaochun estaban completamente en guardia mientras daban un vistazo adentro. Bai Xiaochun estaba tan nervioso que empezó a pegar talismanes de papel por todo su cuerpo.
 
La figura que acababa de aparecer sostenía una lámpara en su mano, y estaba de pie frente a la puerta abierta, cubierto de sombras mientras observaba a los tres.
 
“Podría preguntar, ¿Por qué, han venido ustedes tres al Clan Luochen en esta noche oscura?”
 
La luz vacilante de la lámpara apenas revelaba al joven, de pie allí mirándolos calmadamente. Vestía una túnica verde larga, y su rostro estaba pálido, desprovisto del color de la sangre.
 
Después de ver que era una persona la que había aparecido, Feng Yan y Du Lingfei dejaron salir suspiros de alivio. De algún modo, el sentimiento escalofriante que habían experimentado hacía un momento disminuyó un poco.
 
Feng Yan juntó sus manos y dijo, “Hola, Compañero Daoísta. Somos discípulos de la Secta Corriente Espiritual, visitando para hacer algunas preguntas.”
 
En este momento, Du Lingfei notó los numerosos escudos que parpadeaban alrededor de Bai Xiaochun, y frunció el ceño en respuesta.
 
Xiaochun no notó la mirada de Du Lingfei. Por alguna razón, el hecho de que un joven apareciera no hizo que su sensación de intenso peligro disminuyera para nada.
 
“Ah, Compañeros Daoístas de la Secta Corriente Espiritual,” dijo el joven. “Por favor, adelante, podemos discutir los asuntos….” El parpadeo de la lámpara proyectaba sombras en el rostro del joven, haciendo difícil verlo claramente mientras se volteaba y caminaba.
 
La puerta de la residencia se abrió completamente permitiendo que los tres discípulos entraran.
 
Feng Yan dudó por un momento, luego pasó por la puerta. Du Lingfei lo siguió por detrás. En cuanto a Bai Xiaochun, miró alrededor por un momento antes de apretar sus dientes y entrar con cautela en la residencia.
 
Mientras la enorme puerta se cerraba detrás de ellos, los dos leones de piedra bajo las lámparas afuera repentinamente se voltearon en dirección a la puerta, sus ojos brillaron con una luz del color de la sangre.
 
Dentro de la residencia había un camino verde de piedra caliza que recorría alrededor de varias plantas y rocas decorativas. La tenue luz de la luna brillaba desde arriba, haciendo que todo se viera con sombras. La única luz venía de la lámpara, la cual se balanceaba de un lado a otro en la mano del joven.
 
Los cuatro caminaron por el camino, rodeados de un silencio tenebroso. Este lugar casi parecía como un mundo diferente del que estaba al otro lado de la puerta.
 
A la derecha del camino había varios árboles frutales, cargados de frutas rojas. Extrañamente, a pesar de la falta de brisa dentro de la residencia, las hojas de esos árboles repentinamente se agitaron.
 
Du Lingfei Y Feng Yan parecían más en guardia que nunca, y Bai Xiaochun, quien era el último en la línea, miró alrededor con cautela en todas direcciones. Por alguna razón, esos árboles frutales agitados parecían muy extraños.
 
Gradualmente, un olor como el de sangre fresca apareció, tenue, pero al mismo tiempo inconfundible.
 
El corazón de Bai Xiaochun empezó a latir fuertemente, y estaba a punto de decir algo, cuando repentinamente, las frutas empezaron a caer de los árboles, cayendo al suelo y rodando hacia Bai Xiaochun y los demás. Extrañamente, rostros se podían ver en las frutas, caras como de niños con grandes sonrisas que casi parecían haber sido pintadas sobre ellas.
 
“¡La la la! ¡Hola!”
 
Brazos y piernas salieron de la fruta, mientras corrían hacia Bai Xiaochun y los demás, juntaron sus manos y empezaron a dar saltitos en círculos alrededor del grupo impactado de los tres.
 
Al mismo tiempo, frutas empezaron a gritar con voces emocionadas: “¡La Tía dijo que seamos buenos y no lloráramos! ¡Solo podemos reír! ¡La fruta madura es la mejor fruta!”
 
Las voces eran encantadoras y dulces mientras bailaban alrededor empezaron a cantar canciones de cuna para niños. Ahora estaban tan cerca, que era posible oler la dulce fragancia que emanaba de ellas. Era tan empalagosamente dulce, de hecho, que al inhalarla, Bai Xiaochun y los demás sintieron como si estuvieran a punto de vomitar sus entrañas.
 
Cuando la fruta se acercó mucho al joven de la linterna, este la ignoró completamente, e incluso pisó algunas de ellas, aplastándolas. Sin embargo, las frutas aplastadas simplemente se arrastraban y ponían de pie de vuelta, sonriendo mientras continuaban bailando y cantando.
 
“¡¿Qué carajo son estas cosas?!” Exclamó Feng Yan, sus ojos vacilando. Sacudió su manga, haciendo que una ráfaga de viento apareciera y alejara las frutas volando. Después de aplastarse contra el suelo, se pusieron de pie nuevamente y se unieron de vuelta al círculo, riendo tan fuertemente como antes.
 
Bai Xiaochun sentía escalofríos por todo su cuerpo, y para este punto estaba completamente rodeado de escudos parpadeantes.
 
Du Lingfei observó a las frutas agarrándose de las manos cantando, y su expresión facial vaciló con miedo. Escondiendo el disgusto en su corazón, apretó sus dientes y sus ojos como de fénix brillaron con rabia. Estaba a punto de realizar un gesto de conjuro, cuando repentinamente, los rostros de las frutas cambiaron aterrorizadas.
 
“¡¡La Tía viene!!” Gritaron, corriendo caóticamente de vuelta al árbol y saltando a sus posiciones originales. Pronto, sus risas y cantos se detuvieron, y se veían como nada más que frutas ordinarias.
 
El joven del Clan Luochen no se volteó a mirarlos, pero pudieron escuchar su voz mientras decía, “Esas son algunas frutas espirituales que el Patriarca trajo de las profundidades de las Montañas Estrella Caída. ¿Qué piensan de su canto, Compañeros Daoístas? Les encanta cantar.”
 
Expresiones disgustadas aparecieron en los rostros de Feng Yan Y Du Lingfei mientras procedían.
 
Bai Xiaochun aún estaba en la parte trasera del grupo. Repentinamente, la fría sensación de miedo apareció dentro de él al darse cuenta de que… ¡Otro grupo de pasos se podían escuchar!
 
Tap, tap, tap….
 
Era imposible determinar cuándo exactamente esto pasó, pero en este momento… ¡Había claramente cinco personas avanzando por el camino!
 
Quizás esos pasos se habían mezclados con los de ellos desde el momento en el que entraron a la residencia, y no lo habían notado debido a esas frutas extrañas. Pero ahora, en el silencio que siguió al escándalo de las frutas, el sonido de los pasos adicionales era extremadamente conspicuo.
 
Las pisadas resonantes hicieron que Bai Xiaochun temblara. Lo que era más aterrador era que las pisadas venían de justo detrás de ellos. Repentinamente, una brisa helada pareció recorrer su espalda, como si alguien estuviera detrás de él, respirándole encima.
 
“Hey chicos…” Dijo, “alguno de ustedes se dio cuenta… ¡¿Que hay otro grupo de pisadas?!” Mientras los cabellos en el cuello de Bai Xiaochun se pararon de puntas, el rostro de Feng Yan vaciló mientras detectaba también las pisadas.
 
Las pupilas e Du Lingfei se contrajeron y empezó a jadear.
 
Los tres repentinamente dejaron de caminar, y al hacerlo, el sonido de las otras pisadas se desvaneció.
 
El corazón de Bai Xiaochun palpitaba fuertemente, Apretando sus dientes, lentamente volteó su cabeza, ¡Para encontrarse mirando directo a los ojos de una joven mujer vistiendo una túnica roja!
 
Sus ropas se balanceaban gentilmente, su rostro era pálido, como si estuviera muerta. Sonrió extrañamente a Bai Xiaochun por un momento antes de que sus labios temblaran, y dijera, “Este fuego no será suficiente, ayúdame.”
 
La brusquedad de lo que acababa de ocurrir hizo que Bai Xiaochun diera un brinco en el aire y gritara. La joven vestida de rojo repentinamente se transformó en un rayo de luz que se desvaneció en un parpadeo.
 
La cara de Bai Xiaochun estaba blanca pálida mientras miraba alrededor, pero no había nada allí… Excepto el sonido del eco de su propio grito.
 
Du Lingfei y Feng Yan miraron alrededor asustados. Aunque no vieron ninguna figura inusual como Bai Xiaochun, sus corazones estaban palpitando fuertemente.
 
Luego, la voz de una mujer repentinamente apareció, cantando una canción. La lírica resonaba por la residencia, extraña y misteriosa, casi como una canción de cuna siendo cantada para calmar a un bebe. El mero sonido hacía que la oscuridad pareciera aún más escalofriante que antes.
 
“Niño obediente, rápido es hora de descansar; No debes asustarte, no debes llorar; El viento sopla y el fuego viene hacia acá…”
 
“¡Ya basta de trucos!” Dijo Feng Yan claramente nervioso. Inmediatamente realizó un gesto de conjuro, invocando una espada voladora la cual empezó a dar vueltas alrededor de él.
 
Al mismo tiempo el joven con la lámpara se volteó para verlos. La luz vacilante de la lámpara lo hacía aparecer más extraño que nunca.
 
“¿Qué hacen ahí de pie? Vamos, sigamos.” Sonrió, una sonrisa que de algún modo era muy anormal.
 
Feng Yan tomó un respiro profundo, y luego sus ojos se iluminaron con una luz feroz mientras decía, “No, no vamos a ningún lado. Mira, estamos aquí para investigar la desaparición de uno de los nuestros compañeros discípulos. Compañero Daoísta, ¿De casualidad recuerdas a alguien como nosotros pasando por aquí hace alrededor de cinco meses?”
 
Du Lingfei ya había sacado un dispositivo mágico, y sus ojos estaban brillando de concentración.
 
“No, no lo creo.” Respondió el joven. Sus palabras suaves parecían flotar en el aire y parecían armonizar con el canto de la mujer.
 
“Compañero Daoísta,” dijo Du Lingfei repentinamente, “¿Cómo es que ninguno de tus compañeros del clan están por aquí?”
 
La sonrisa del joven se agrandó al punto de parecer antinatural. “Oh, están afuera por negocios. ¿Terminaste con tus preguntas?”
 
“Si, ya terminamos aquí,” dijo Feng Yan. “Ya nos vamos.” Dicho esto, se volteó para caminar de regreso por el camino. Du Lingfei lo siguió, en cuanto a Bai Xiaochun, hacía tiempo que había escapado, y estaba más adelante de ellos.
 
La sonrisa del joven ahora estaba tan grande que los lados de su boca empezaron a romperse, ¡Casi como si su cabeza estuviera a punto de partirse a la mitad!, “Si no quieren avanzar más, al menos podrían quedarse aquí… Quédense para hacernos compañía….”
 
La lámpara repentinamente se volvió de un color verdoso, haciendo que toda la residencia estuviera más oscura que antes. Incluso mientras las palabras salían de la boca del joven, repentinamente empezó a flotar por el aire en dirección a Feng Yan.
 
El rostro de Feng Yan cambió drásticamente, y realizó un gesto de conjuro y apuntó, enviando su espada voladora acelerando hacia el joven. Un estallido resonó y el joven dejó que la espada apuñalara a través de él. Luego, su sonrisa se abrió aún más mientras salió disparado hacia Feng Yan.
 
Jadeando, Feng Yan retrocedió, al mismo tiempo que sacaba una píldora medicinal negra, la cual arrojó contra el suelo. Un sonido crujiente resonó y  luego la píldora explotó.
 
El joven que arremetía contra él fue impactado por la explosión y salió hacia atrás tambaleándose, su cuerpo lleno de heridas. Sin embargo, aparentemente no sentía ningún dolor. Sonriendo igual que siempre, voló por el aire tan rápido como una cometa en un día ventoso, nuevamente arremetiendo contra Feng Yan.
 
En el lugar en el que la píldora medicinal había explotado,  ahora se podían ver numerosas líneas brillantes, las cuales emanaban una fuerte aura de muerte mientras empezaron a formarse juntas, como si se estuvieran reparando a sí mismas.
 
Tan pronto vio los diseños en el suelo, Feng Yan gritó alarmado, “¡Hay una formación de hechizos aquí! ¡¡Es una formación Infierno de Sombras!!”
 
Al mismo tiempo, la piedra caliza verde bajo los pies de Du Lingfei empezó a vibrar, y luego se abrieron unos ojos en ella. Brazos demacrados y delgados como ramas, parecidos a los de un cadáver salieron de allí. Justo bajo la superficie de la piel de esos brazos había innumerables criaturas como gusanos retorciéndose. Esos brazos… Agarraron la pierna derecha de Du Lingfei.
 
Voces surgieron de la piedra caliza verde, voces siniestras y aterradoras.
 
“Duele cuando te paras sobre nosotros….”
 
“Ven. Ven con nosotros…”
 
El rostro de Du Lingfei estaba pálido. Rápidamente realizó un gesto de conjuro y apuntó, haciendo que una bandera saliera de su bolsa de posesión. Inmediatamente se transformó en dos bestias de niebla, las cuales giraron alrededor de ella defensivamente. Al mismo tiempo, una espada voladora apareció, y la luz de espada destelló cortando las manos que habían agarrado a su pierna, permitiéndole retroceder.
 
En cuanto a Bai Xiaochun, el canto de la mujer repentinamente se hizo más fuerte en sus oídos.
 
“Rápido es hora de descansar; No debes asustarte, no debes llorar….”