Al – Capítulo 6

Modo Noche

CAPÍTULO 6.

AGUAS TURBULENTAS II: EL ESTRECHO DE NORG.

A la mañana siguiente cuando todo se calmó,  empecé a pensar cómo salir de esa isla que me dio refugio y muchas cosas útiles.

Y entonces,  vi de nuevo al gusano que encalló ayer.

Noté que aún estaba vivo, y tal parece que la tormenta de ayer lo salvo de morir seco.

Púes me dio un poco de lastima verlo sufrir, aun cuando pasó un día entero sobreviviendo a esa tormenta y con esas rocas incrustadas en su abdomen.

¡Respeto eso!

Así que saque unas Lumias azules y se las di para que su fea boca las tragara o masticara o… sea, como sea, su cuerpo invertebrado las digiriera.

Este las aceptó y vi que la cicatriz en su cabeza sanó, me propuse ayudarlo y sacarlo de ahí. Pero su cuerpo es demasiado grande y pesado, para yo moverlo por mi cuenta.

Su problema es que al ser pesado, cayó sobre  estalagmita que se clavaron en su vientre, y claro eso le producía un dolor que no podría describir.

¿Cómo levantarlo? ese fue el primer reto. Vi muchos programas sobre destrucción en edificios o el «arte de las explosiones», y pensé, colocar aceite de Lumia dentro y alrededor de las rocas y estallarlas para liberarlo,  después disparar el arpón a los restos en su cuerpo para luego retirarla, y así lograr sacarlo; Hice ungüento de lumia azul, unte alrededor de la estalagmita aceite luciferina y la encendí con el cuerno de fuego, cuando escuché las explosiones, el gusano chilló.

— ¡Aguanta amigo, en un momento serás libre!

Pobre, pero es necesario que lo haga porque que funcionó.

Y le disparé el arpón a los pedazo grandes que se incrustaron y los que son pequeños los retiré con mi mano. Sus heridas quedaron, así que le di Krokiva para que no le dolieran, y agua de manantial para que su cuerpo no se deshidratara.

Esperé por un largo tiempo, hasta que vi como poco a poco cicatrizaba; una de las cualidades del gusano son sus propiedades regenerativas y al ser más grande y fuerte que su hermano del desierto, en 12 horas ya no tenía agujeros.

Otra de las cosas que me cuestione es volverlo al agua, no tenía la suficiente fuerza para empujarlo, pero gracias a la forma del risco podría construirle una rampla cuesta bajo para que cayera al agua. Y nuevamente las lumias me sirvieron, por que saque 10 de 20 que me quedaron para estallarlas todas formándole un camino.

Cuando cayó, parecía muy feliz porque saltaba y saltaba como un delfín o un tiburón blanco cuando atrapa su presa…

… bueno entendieron la ideología…

…en fin, verlo así me alivio la carga que tenía por haberlo lastimado, aun así tenía que pensar cómo salir de ahí, mi barco se destrozó y no veo madera en esta formación de rocas para crear una, no podía quedarme en esta isla por siempre, y entonces, vi algo que me distrajo de mis pensamientos: fue la primera vez que vi un ave, no había visto una desde el desierto y el mar nuboso, busque en las referencias del viejo si encontraba el nombre del animal y lo localicé, dure un poco en encontrarlo pero lo hallé y decía lo siguiente:

Su nombre es albateril gastornis una especie de ave que común mente es llamado Aego en este mundo, su parecido al albatros, su forma alargada y parecida a las de un ptrodactylus y su cabeza como la de un gastornis le dan su nombre, brillan en la oscuridad,  producto de que se alimentan principalmente de las lumias azules, tienen a su crías en los acantilados de los montes de Norg norte, son el único sitio en donde los aego se encuentra, su principal rival son los galtezdylidae norgicus o simplemente galtez del monte del estrecho de Norg sur, tiene un parecido a las gaviotas, no tienen pico, su rostro emplumado llega ser por muy parecido al de un caimán, se alimenta de lumias verdes, compiten por territorio o hembras que a su vez al ser cruzadas nacen los gastornis norgicus, aves de poca duración; son estériles y tienen una conservación de poco menos de 2 a 3 semanas (ecxos), su carne es horrible, pero sus plumas son las más suaves, ambas aves son cazadas siempre y cuando sobre pasen la población, son muy violentas con otras especies por lo que toda la zona del estrecho son dominadas por esas dos únicas especies.

—Vaya, Lvca parece todo un Charles Darwin en este mundo, con su origen de las especies y todo eso, algo que nunca leí… pero… para cuando llegue me tocara leer, y prestar más atención a las clase de historia y biología.

Volviendo mi vista al ave, al verla era como ver un dinosaurio.

Me emocioné mucho y quise atraparla para tocarla y saber cómo se siente tener un animal que nunca veras en tu mundo, y me sorprendió ver que el gusano de la muerte salió para comérsela.

Y se quedó mirándome

Aunque no sé si me veía, o me olía, porque de su fea cara de lombriz no le veía ojos, y escuche sonidos como el ronroneo de un gato. El gusano se acercó a mí. Parom no la tenía a la mano, así que podría atacarme si quisiera…

… pero envés de eso, acercó su gigantesca cabeza de lombriz con vellos, parecía que me pedía que lo tocara.

Lo acaricie y le hablé

—Oye, no sé si me entiendes pero eres libre ahora, vete, tienes todo un mar para conquistar, o el océano si prefieres— y sacudió su cabeza cuando le dije eso.

— Óye se me ocurrió una idea, ¿porque no me llevas a islas negras?, queda cruzando este océano, he ¿qué dices?

El gusano se quedó quieto como por 20 segundos

— Es un chiste… — dije yo con una mueca.

— que idiota me veo hablando con un gusano.

Y el gusano seguía mirándome.

— Oye, que es lo que tanto me ves, acaso me entiendes… entendiste el chiste— y suspiro, —estoy muy solo.

Y me ofreció el lomo para que subiera e hizo un tipo de gesto acompañado de babas, como si estornudara.

No le vi el problema, tome mis cosas y subí.

No pensé que de verdad me entendiera.

Problema resuelto y mucha suerte de que hayan animales que puedan entenderme, y le dije

— ¿y qué tal la carne de aego, te gusto?— y volvió a estornudar como diciéndome

—Es horrible— y le respondí a mi propia imaginación —sí, me han dicho que es horrible.

Y mi travesía en el océano empezó.

*                                                        *                                                 *

Cuando me adentraba más, perdía ya de vista los montes en forma de trasero del estrecho de norte y del sur que son las puertas al océano amargo.

Cuando el sol se ponía en su punto de medio día. El gusano se sumergía para refrescarnos.

Vi muchos tipos de peces feos, las aves aego y galtez  se asomaban por bandadas para asaltar el océano lleno de peces que parecían pequeños cerdos verdes escamosos que chillaban cuando los sacaban del agua, y en el cielo los despedazaban para comérselos.

Y de la nada salía un pez más grande para comerse las aves que volaban.

Tenía una mandíbula enorme y acorazada, sus aletas eran extremidades alargadas, casi como tentáculos, y su cuerpo revestido de mayas escamadas que parecían armaduras de acero.

De nuevo  busque en mi libro el tipo de pez y vi que se llamaba gran baul poel, o como el viejo lo bautizo el pez coraza, una escama de ese pez en nuestro mundo pesaría unas 705 onzas, (serian como unos 20 kilogramos), uno de los grandes depredadores del océano amargo, un adulto puede pesar 20 toneladas y medir 10 metros de largo por 5 de alto, un registro en las biblioteca canopia de un gran baul poel que pesó 90 toneladas. Se han registrado naufragios por su causa, es por eso que los navegantes dispersan orines de cevilíco para ahuyentar a los gran baul poel, su mayor fuente de alimentos son las grandes osqueras que son crustáceos parecido a las langostas, y las aves que  vuelan bajo como los aego y las galaz.

—Bueno hay que tener cuidado con este pez, después de lo que me paso en ese mar nuboso y del fata Morgana que me hizo perder el sentido del tiempo, sería un idiota si no me informara bien a que me voy a enfrentar, estúpido viejo, me hubieran advertido primero

Seguí leyendo y note una especie de nota al final de la descripción: investigando más a fondo, se nos ha afirmado que los korno gigantes no habitan el mar amargo, tenemos la teoría de que posiblemente su fuente de alimento no viven en esta área, o puede ser por que el cevilíco los ahuyenta, cualquiera que sea el hecho verdadero ninguna especie de Korno vive en el océano, marineros aseguran que nunca han visto a un gusano atravesar las puertas del estrecho.  Una leyenda de marineros, testifica que hace mucho tiempo el rey de los korno tuvo una batalla épica con el rey de los cevilícos para dominar esta agua, como resultado el cevilíco resulto vencedor, obligando a todos los kornos a vivir y gobernar el mar nubloso.

Ese anuncio me dejo con los nervios de punta y esperé que ningún cevilíco nos reclame por haber sobrepasado los límites permitidos.

Entonces busco rápidamente que era un cevilíco y decía: traducción a nuestra lengua leviathán; una serpiente marina, puede medir hasta 50 metros con un grosor de 5 metros de diámetro, considerado rey de las aguas amargas, su actividad es nocturna, aunque su cuerpo puede ser atravesado fácilmente sus mandíbulas podría destrozar un barco siendo el 40 % de la medida de su cuerpo, con una fuerza de 1102 libras (o sea 500 kilogramos de poder al morder), un dato simplemente teórico resultado del estudio de sus músculos y modo de ataque, se prevé que sean más su poder. Su principal rival es el gran baul poel, pero son pocas las batallas que han sostenido por que una mordida del civilíco dejaría heridas de gravedad en este pez, se alimentan principalmente de crías de los baul poel o de los peces cerdo, o cardúmenes de xantras

—no me puedo imaginar cómo obtienen la orina—dije.

*                                                  *                                                        *

Mientras avanzaba el día, las lunas volvían a surcar el cielo, y el gusano paraba para descansar de un viaje largo, al ser su espalda ancha se enrolló y estiré un manto con la cual me arropaba o que me servía de almohada, tenía que tener cuidado de no profundizar en mi sueño porque aún estaba en el océano, y podría caer en él, este korno se infló para poder flotar y se dejó mecer por la tranquila oleada.

Yo descansé un rato mientras miraba el cielo que me presentaba un sin fin de tonos, y una lluvia de estrellas que no duro más de 20 minutos, y todos los astros que alumbraban de diferentes colores, escuchaba el correr de las aguas y pensaba en mi casa, en la escuela, pero más que nada en ella, sobre todo en ella,

— ¿cuál sería la razón de que se halla lanzado?

— ¿Tan mal le fue con el capitán?

Ella era la que me mantenía animado, solo con que ella este en mis pensamientos me daba fuerzas de irme contra el mundo, mirando el cielo y pensando en ella me llenaba de euforia,

— ¿Qué le diré cuando la encuentre?

— ¿estará triste o asustada?

— ¿estará bien? La última vez que la vi estaba llorando, ¿Por qué lo estaría?

Y entonces me inunde de tristeza por ella.

Antes de la madrugada, el gusano me levantó sacudiéndose, y yo desperté con gran rapidez. Él me estaba avisando que teníamos que avanzar, y me dejó alistarme en su espalda para nuevamente subir en su cabeza y montarlo, cuando lo hice el cielo azul ahuyentaba la noche junto con la luna menor que era la última en esconderse,  y fue así como nuevamente me embarqué con mi amigo.

Y comía lumias grasosas y acidas, y de tomar, el agua de manantial que saque del risco, tomaba agua del lago para aun estar cuerdo, y la guardaba celosamente para no desperdiciarla.

A mi amigo le daba lumias también para que se mantuviera fuerte, y de vez en cuando cazaba peces, tenía también carne de squru seca que comía mientras avanzábamos.

Llevaba 3 días surcando el océano, y todavía no nos hemos topado con el civilíco, más 4 días en el mar nubloso, he estado casi por una semana navegando.

Nubes negras ocultaron a helios, las olas golpeaban el torso de mi anélido amigo, la lluvia gorda y gruesa caía sin cesar y el horizonte de luz, se llenó de nublados oscuros. La tormenta no fue tan pesada como las anteriores en el mar nuboso.

Mi gusano podía surcar la tormenta con bastante facilidad.

Empezaron con previo aviso los rayos y el trueno que se veían al final de la extensión donde apenas se veía la luz del atardecer.

Un barco navegaba a lo lejos donde la tormenta es más pesada, partía las olas, y se abría  paso a la fuerza, esta vez el barco parecía uno normal, poseía velas y mástiles que se alzaban al cielo, llevado por el viento y guiados por una ligereza en el dinamismo de su esbozo.

De una longitud de 60 metros, muy iguales a las carabelas o galeones de mi mundo.

Izaba una bandera roja con 3 sables blancas, y una orbe marrón y dorada con 3 estrellas negras en la parte de arriba, y le señalé a mi gusano para seguirle, porque iba a la dirección opuesta.

Escuché a un hombre de cabello rojo decir

— ¡Most, un gusano del mar nuboso se acerca!—y gritaba Most muchas veces y a gran voz.

Un gran hombre también de cabello rojo y de barba marrón salió de la cabina del capitán y vociferó también con su gran sorpresa de vernos

—A sus posiciones, atrapen a la criatura—, yo me asomé y les grité

—deténganse, alto al fuego

Pero ellos no hicieron caso y el hombre al que llamaban Most se dio cuenta de mi presencia y detuvo todo acto hostil.

El gusano se acercó al barco y yo bajé en el instante.

Todos sacaron espadas extrañas y de formas poco convencionales, este hombre grande de cabello rojo como la sangre y de barbas marrones se acercó a mí, tenía puesto un abrigo rojo largo con un chaleco negro con bordes dorados, una camisa blanca, también en botas de tacón negros, poseía una espada larga y con la punta girada en forma de un sacacorchos, su hoja se curvaba muy levemente formando un sable pero no lo suficiente para parecerse a una, decía

— ¿un Dark?, ¿Quién eres tú, y cómo fue que montaste al rey del mar nuboso?— El hombre se veía asustado, no sé si  era porque es la primera vez que ve a alguien montar un gusano en medio de una tormenta en el océano amargo o tal vez podría ser mi apariencia de raza Dark…o si eran las dos cosas.

—Mi nombre es Raynard Boldorg— dije

—provengo más allá de la zona prohibida del  desierto de las lamentaciones hijo de la errante Eos, solicito permiso para abordar al capitán de este barco y que me permitan ir a las islas negras—todos murmuraban y el capitán asustado lanzó su gran espada a mi intentando matarme y decía

—Ningún Dark abordará mi barco, preferiría matarte maldito asesino

Saqué mi gran espada de Parom y contrataqué partiendo su espada y apuntándola a su cara, los demás tripulante se fueron contra mí, pero el gran gusano rugió a mis espaldas para que los hombres retrocedieran,

—Señor es la primera vez en un gran tiempo que veo a un Dark, pensé que estaban muertos— exclamó uno de los hombres, el capitán gritó

—no teman, somos más, un Dark no puede contra todos nosotros matémosle antes de que traiga desgracias—y nuevamente el hombre de cabello rojo se lanzó contra mí con lo que le quedaba de su espada, y yo nuevamente con mi espada le destroce y les grité

—no teman, no les hare daño, vengo por una mujer de cabello azul— los hombres de nuevo murmuraron, el hombre que parecía comandar la flota me dijo

— ¿Buscas a la hija de calipso?

— ¡Sí!— respondí.

Los hombres bajaron sus espadas y el capitán comentó

—En el puerto de islas negras se rumoreaba que la hija de la diosa desembarco hace 9 iczex, una gran docena de hombres Berserker llegaron para escoltar una flotilla que provenía de la torres altas, ¿Qué tienes que ver tu con eso?— no sabía que decir, pero mentir es los más factible en este mundo

— Si tienen razón, provengo de la torre de los cielos o torres altas como ustedes lo llaman, la mujer… ella es mi… mi… esposa, y vengo a recuperarla—los hombre no confiaban en un Dark, incluso una antigua norma del reglamento impedía tener en la nave un tripulante Dark

— ¡Nunca confíes en un Dark!—Grito el capitán.

Es por eso que los hombres de nuevo tomaron sus armas y se acercaron a mí.

La tormenta aún seguía y mientras el barco se mecía, yo no quería iniciar una pelea con aquellas personas, el gusano aún me seguía pero tenía que encargarse de que las olas no la separaran de la trayectoria del barco.

Yo sostenía a Parom para defenderme, los hombres me perseguían y me atacaban con sus espadas, el hombre de cabello rojo permanecía en el timón dirigiendo la nave.

—Morirás Dark assas, no permitiremos que hundas este barco

Sin darnos cuenta un ciclón gigante empezó atraer al barco con su fuerza de corriente centrifuga. Un gran tornado categoría 5 o más salió de la nada, todos los hombres empezaron a sujetarse de algo para que los vientos no los sacara del barco, el hombre de cabello rojo logro sacarlo poco a poco de la corriente y fue ahí cuando vi que un civilíco salió del mar para atacar el navío.

El hombre gritó

— ¡está aquí, hombres a sus posiciones, todos tomen sus posiciones!

todos ellos se olvidaron de mí, fueron y revelaron un cañón que contenía como munición nada más ni nada menos que una gran cantidad de lumias verdes, y gritó

— ¡disparen!

Y todos agitaron las lumias para que se irritaran y dispararan una gran cantidad de rayos al civilíco.

El monstruo escapó sumergiéndose, y embistiendo la embarcación.

Yo busque mi amigo gusano, pero no lo veía, me acerqué a la proa pero no lo percibía con esa tormenta, el capitán giró todo a estribor para esquivar a la criatura que se abalanzaba contra nosotros.

En la cubierta los hombre llenaban de nuevo el recipiente con lumias y esperaban que saliera para dispararle, pero en lugar de eso mi amigo el rey gusano salió enrollado con el civilíco, al ver la acción de los hombres en disparar yo les grite

—¡noooooooooo!—, sacando mi guadaña y rompiendo el aparato de disparo.

El capitán se enfureció y llamó a un hombre para que tomara el timón.

—Maldito Assas, ya sabía yo que eres una desgracia en mi barco— me gritó mientras sacaba otra espada de su correa, pero esta es diferente porque no la pude romper, es de cactolium.

Se batió a un duelo de espadas conmigo mientras los hombres trataban de reponer la máquina.

Y veía como mi amigo luchaba con todas sus fuerzas contra el civilíco que parecía ganarle.

— ¡Yo, te mataré!— me gritaba aquel hombre.

Pero entonces me pareció correcto dejar el barco he ir ayudar a mi amigo, grité

—Oye, ven a mí— y le hice señas al gusano dejando su pelea por ayudarme. Y corrí y salté para caer en su cabeza.

Por desdicha la serpiente mordió a mi amigo en su cola. Y disparé el arpón para sujetarme en la cabeza del civilíco. Él se sacudió y me arrastró al fondo donde también el  gusano lo hizo. Yo solo tenía que sujetarme fuerte para que el agua no me soltara de Parom.

El gusano lo seguía y con su gran boca mordió a la serpiente llevándola a la superficie.

La tormenta empezaba a tornarse más bravía, y los ciclones se multiplicaban, los grandes huracanes se dividían por grandes distancias, la serpiente luchaba con el gusano mientras yo trataba de matarla clavándole la guadaña en su cabeza, pero no podía por la gran agitada pelea.

Los hombres en el barco apuntaban a nosotros y grandes rayos eran esquivados por la serpiente y el gusano.

El capitán gritó

— ¡Alto al fuego, ese Dark lucha contra el civilíco, vuelvan a sus puestos de mando y busquen una ruta que no nos lleven a los remolinos!

Dejaron el arma y se concentraron en buscar una manera de salir de las tormentas, vivos y completos.

Retiré mi arpón y salté de nuevo para caer al agua, las mandíbulas del civilíco se lanzaron hacia mí, pero en lugar de eso el gusano colocó su torso para protegerme, mordiéndolo fuertemente. Yo no dude y lance mi arpón al ojo izquierdo del civilíco, y nuevamente me remonte a la lucha desprendiéndome del ojo y subiéndome a las alturas para córtale su cabeza.

Pero el gran civilíco dejó de morderlo percatándose de mi ataque, abriendo sus fauces. Yo no tenía opción,  morir en su boca o cortarle su cabeza, me lancé con todo mientras caía.

Sin embargo el gusano lo atacó desviándole de mi ataque, mientras yo le corté su mollete, mi guadaña quedó incrustada en su carne y me llevó a las profundidades de nuevo, mi amigo invertebrado estaba muy herido pero me era fiel siguiendo al cevilíco, este rugiendo llamo a todos los cevilícos del océano amargo.

El barco seguía esquivando los remolinos sin perdernos de vista, el Most gritó

—Alisten el arma, atacaremos al cevilíco y solo a él

Uno de los hombres gritó

—Le Most, el arma ya no tiene más lumias para iniciar un ataque de rayos.

El Most tenía un plan b en caso de que las lumias escasearan, le dijo a sus hombres

— ¡suban las mayas al punzón del mástil, y coloquen más lumias, recargaremos nuestras ultimas provisiones con la tormenta, hemos esperado este día mucho tiempo, y hoy es ese momento, nuestra oportunidad de demostrar que no somos unos perdedores, no dejaremos que el bastardo huya de nosotros!— los hombres subieron por los ratlines para llegar a la punta del mástil  y colocar las mayas hechos con bello de gusano marino y aleación de cactolium mientras las velas aún se inflaban con las fuertes corrientes de aire, los rayos que salían de la tormenta perseguían el barco.

Yo por lo particular luchaba en no desprenderme de la serpiente.

Veía con la poca visibilidad como el gusano me perseguía y como los demás lacayos de la serpiente se unían a la persecución, sin darme cuenta poseía una ventaja que no aprovechaba.

Tenía mi guadaña en su boca, entonces me preparé para sacarla y dispararle de nuevo con el arpón, me faltaba ya oxígeno y no dude en sacar y dispararle de nuevo en su aleta.

El gusano se quedó en la lucha con otros cevilícos más pequeños, al salir del agua vi al barco a mi diestra preparando el caño de rayos, la serpiente también lo notó y se embarcó a enfrentarlo, sumergiéndose de nuevo para derribarlo. Yo buscaba la manera de montarlo y cambiar su posición antes de que destruyera la nave, pero no pude ni aun lastimando su ojo herido.

Cuando estaba a punto de chocar, de alguna manera se soltó el arpón y me envió directo al agua, el capitán del barco no cargaba aun su cañón y les dijo

— ¡preparen… en cualquier momento un rayo caerá!— y en efecto un rayo cayó en el minuto en que el cevilícos se acercaba.

— ¡Disparen!— grita el Most.

Cuando dispararon el rayo, el cevilíco lo esquiva.

El hombre no podía ya evitar al gran monstruo y esperaba lo peor… un hundimiento.

El gusano sale conmigo por delante del cevilíco y lo muerde con su mandíbula retráctil en el cuello, algo que su oponente también hizo. Pero este no se queda sin hacer nada y se enrolla para inmovilizarlo y eriza su dura melena en forma de pequeñas dagas para herirlo.

Yo aproveché el momento para correr por su cabeza y saltar a la cabeza del cevilíco y rematarlo, guarde la guadaña y saque la espada para clavárselo en su cabeza. El cevilíco anticipó mi embestida y subió el hocico para que la espada atravesara su mandíbula superior.

Otro rayo cayó en la maya del barco y recargó a las lumias, el Most no podía verme y aseguró mi inexistencia en la pelea por la corta visibilidad en la tormenta y gritó viendo la oportunidad

— ¡Disparen! Disparó por igual.

El Korno gigante es bien famoso por su increíble resistencia a los rayos de las lumias, pero infortunadamente yo no soy a prueba de rayos. Disparó a su torso que se enrollaba en el cuerpo de la serpiente, al ver esto trate de sacar mi espada pero fue muy tarde el rayo impactó el cuerpo de ambos y me electrocuto a mí también.

Esa tarde en que los rayos reinaban la tormenta, el Most me vio muy fijamente como era rostizado y como aun con esas descargas eléctricas el civilíco aun luchaba con el gusano. Pero yo no sentía como me quemaba y con mi fuerza retiré la espada y la enterré en su cabeza mientras el gusano atravesaba su garganta y rompía sus huesos estrangulándola, cuando el  cevilíco murió cae en la cubierta del barco, y mi amigo el gusano se erige aun con esa lucha rugiendo y proclamándose ser el rey del océano amargo. En cambio yo, caigo al océano mientras la tormenta se acaba.