ISSTH – Capítulo 289

Modo Noche

Capítulo 289: Qué camino Elegir?

Meng Hao jadeó hacia su padre. Había olvidado cuánto tiempo hacía desde que le había visto actuar de forma tan estricta. La seriedad de su tono le hizo instantáneamente despertar.

“Un Maestro es como un Padre…” Meng Hao observó la espalda de su padre mientras se iba. Claramente estaba vistiendo una túnica simple sin forma. Sin embargo, por alguna razón, a Meng Hao le pareció como si estuviera rodeado de un viento violeta.

El viento pareció sacudir alguna barrera en su mente; repentinamente, apareció una imagen. Era su padre real. La imagen era borrosa, pero podía decir que su padre le estaba mirando y suspiraba suavemente.

Su madre estaba también allí, observándole tiernamente. Parecía como si hubiera lágrimas en sus ojos.

Por alguna razón… había también una Torre Tang, así como muchas y muy complicados recuerdos. Meng Hao pensó por un buen rato antes de sacudir su cabeza bruscamente y regresar a mirar hacia la distancia. Allí, en mitad de la ciudad, había una torre muy alta. Era… una Torre Tang.

“Eso no estaba allí antes, verdad? No, nunca estuvo”. Una expresión confusa apareció en el rostro de Meng Hao.

En mitad de su ausencia, una voz antigua llegó a sus oídos. “Esto no es un internado”.

Mientras su padre desaparecía en la distancia, Meng Hao miró hacia el anciano que estaba plantado en frente de él Ahora que su padre se había ido, únicamente el anciano y él estaban allí en el patio.

El anciano bajó la mirada hacia Meng Hao, después continuó lentamente, “A partir de ahora, tengo diecisiete aprendices. Unos pocos acabaron regresando al polvo. Otros cuantos se fueron y forjaron sus propios caminos. Hubieron algunos incluso… que todavía están pensando qué desean conseguir. De hecho, cuando piensas sobre eso, algunos ni siquiera cuentan como si fueran aprendices míos. En cuanto a hoy, tú eres mi aprendiz dieciocho. Sin embargo, realmente voy a llamarte…. Pequeño Noveno!. Mientras el hombre hablaba en su voz antigua, todo el sonido en el aire alrededor de Meng Hao pareció desvanecerse hasta que se concentró completamente en el anciano.

“Tienes una Hermana Junior. Ella se convirtió en mi aprendiz antes que tú, pero de un modo poco ortodoxo, por lo que su rango está por debajo del tuyo. Se apellida Chu”.

Meng Hao no estaba seguro de por qué, pero se sintió nervioso. No sabía si sería mejor arrodillarse e inclinarse, o inclinarse desde la cintura con las manos unidas. Estaba completamente perdido.

“No he usado mi propio nombre por largo tiempo”, dijo el anciano. “Los forasteros normalmente me llaman por mi nombre alquimista, mientras que los amigos normalmente me llaman Mr. Este. Nunca he estado casado, por lo que no tengo ningún heredero. Mis aprendices son mis herederos. Finalmente, recibirás mis enseñanzas, y la marca que he dejado en el mundo se extenderá gracias a ti. En lo que a mí me concierne, los aprendices sois… mis familiares más cercanos”. El anciano miró a Meng Hao, parecía muy majestuoso. Sin embargo, sus ojos eran cálidos y llenos con ternura y amor. Parecía casi como si hubiera estado observando a Meng Hao por años y le hubiera estado probando desde hacía mucho tiempo. “Desde ahora, soy tu Maestro!”

Sin pensarlo, Meng Hao respondió, “Respetar al Maestro, venerar el Dao. El Maestro es como un padre. Yo…”

“No hay necesidad de decir tales cosas”, dijo el anciano, sus ojos brillaban con una luz entusiasta. “Mientras que existan en tu corazón, eso es suficiente. Pequeño Nueve, arrodíllate!” en un parpadeo, toda su persona pareció convertirse en el pináculo del Cielo y la Tierra.

Meng Hao no podía realmente describir exactamente qué era esta sensación. Era como si en este instante, el anciano se hubiera convertido en el Cielo. Y aun así, no era frío, sino que estaba lleno con una profunda amabilidad y calidez. Era como si fuera una montaña que pudiera escudarle contra viento y lluvia.

Meng Hao inclinó su cabeza y se agachó sobre sus rodillas.

Mientras se arrodillaba, no podía ver cómo encima de él el cielo se había parado de mover. Las nueves estaban quietas. Los pájaros ya no aleteaban. La tierra no se agitaba, pero todo dentro de la ciudad se quedó en silencio.

“Como mi aprendiz, solo te postrarás dos veces en la vida, al menos en un sentido realista del mundo. La primera vez, es al convertirte en un aprendiz. Al postrarte, unes tu Karma conmigo, por tanto, nuestros destinos están entrelazados. Si no rompes esta conexión, entonces yo nunca lo haré! En cuanto a la segunda vez que te postres, espera hasta que recuperes tus sentidos, entonces ven y pregúntame sobre ello y yo te lo contaré.

“La primera vez que te postras al convertirte en un aprendiz está en realidad dividido entres distintas inclinaciones, esas son la de la Inocencia, la del Itinerante y la de Observar la Puesta de Sol. El postrarte hoy es la inclinación de la Inocencia”.

Meng Hao no comprendía realmente. Sin embargo, puso sus manos en el suelo y se inclinó profundamente.

Con esta inclinación, el cielo se puso de nuevo en movimiento. Los vientos y las nubes se deslizaron. Los pájaros volaron!

Con esta inclinación, la tierra se agitó, mientras los eventos pasados transcurrían como si hubieran sido un sueño en las mentes de todas las criaturas vivientes.

Con esta inclinación, el Karma de su vida pasada, el Karma Futuro, la vida presente… si no lo cortas, entonces no lo cortaré!

El anciano rió de forma contenida. La risa se escuchó llena de emoción, de satisfacción, de amabilidad y de deber.

Desde este día en adelante, el joven en frente de él era su aprendiz. En el futuro, todas las acciones del joven estarían marcadas por él. Por lo que ahora él era…. El Maestro del joven!

Esto era Karma, Karma no es algo predestinado, sino algo decidido por la gente. Puede ser llamado destino; no un destino determinado por los Cielos, ni por la condena del inframundo, sino algo decidido entre dos personas.

Una persona decide tomar a otra como Maestro; el otro decide tomarle como aprendiz. Esto crea… Karma!

Con voz suave, el anciano dijo, “Debes todavía de experimentar las inclinaciones del Itinerante y la inclinación de ‘Observar la Puesta de Sol’. A través de todo el proceso, serás capaz de elegir entre muchos caminos. En cuanto a qué camino elijas… esa es tu decisión .Si al final terminases siendo capaz de realizar la inclinación de de ‘Observar la Puesta de Sol’, entonces esto nos dará el nombre de Maestro y Aprendiz. Nadie será capaz de romper este lazo! No aceptaré regalos por convertirme tu Maestro; Ya he aceptado todo lo que necesito aceptar”. Agachó la mano y suavemente revolicó el pelo de Meng Hao. Su sonrisa era amable mientras ayudaba a Meng Hao a ponerse de pie.

Meng Hao todavía no comprendía realmente. Mientras se plantaba, miró a su maestro, y pudo sentir la amabilidad y el amor dentro de él. Bajo la mirada del hombre, únicamente pudo sentir calidez igualmente en su interior.

Asintió con su cabeza de modo solemne.

Llegaron y se fueron primaveras y otoños. Pasaron años. Meng Hao tenía ahora diecinueve años. En los anteriores siete años, pasó la mayor parte de su tiempo viviendo con el Maestro, estudiando, observando la brisa fresca y las nubes blancas, levantando la mirada hacia la luna y las estrellas.

Después de leer muchos libros, finalmente comprendió lo que significaba respetar a un Maestro y venerar el Dao. También comprendió que el mundo era un lugar muy grande.

Durante los siete años, su padre había envejecido un poco. El Maestro se había hecho aún más viejo. La popularidad de Flor de Melocotón en el prostíbulo declinó. Finalmente, algún ricachón de otro pueblo pagó sus deudas y la tomó como su concubina.

Antes de irse, fue a buscar a Meng Hao. Por lo que parecía, le veía algo así como un hermano pequeño. Le dedicó algunas palabras tiernas, después, acompañado por la sonrisa de Meng Hao, subió en la silla de mano y se fue del Pueblo Salida al Este.

Según sus acuerdos de años atrás, sus dos amigos habían crecido hasta convertirse en los mayores abusones del pueblo.

Meng Hao, sin embargo, ya no se consideraba un abusón. No vestía ropas lujosas, sino una simple toga escolar.

Era verde, justo con lo verde que estaba él en su juventud. Sin embargo, también de algún modo como la primavera cambia hacia el otoño, su rostro ya no llevaba la frivolidad que solía llevar, sino calma. Le gustaba pensar mientras miraba hacia el cielo, aunque incluso no sabía exactamente a lo que estaba mirando.

Le gustaba el viento y la lluvia. Le gustaba estar plantado en el pabellón y mirar hacia los rayos en la distancia mientras escuchaba los truenos. Cuando la lluvia caía hacia la tierra en el exterior, le gustaba abrir un libro y leer sobre cómo la vida había cambiado a través de los años.

Todo era como un sueño. Pasaron siete años como si hubiera caído un temporal. Meng Hao no sentía que hubiera cambiado mucho, pero desde las perspectivas de los demás, había cambiado bastante.

Mientras observaba a su Maestro haciéndose mayor, a menudo pensaba en sacar el tema de conversación de la Itinerancia. Quería  escalar montañas, viajar a tierras distantes, ver las realidades del mundo.

Pero al final, miraba hacia la ciudad, hacia su padre y a su Maestro, y mantenía en cambio su silencio, sin decir nada.

Un año. Otro año… pronto, otros siete años habían pasado. Durante el otoño de ese año, mientras las hojas caían hacia el suelo, flotando en el viento para regresar a la tierra, su padre enfermó. Una noche, sopló un viento violeta y su padre falleció.

Meng Hao estuvo de pie en frente de la tumba de su padre, con una mirada vacía en sus ojos. Vagamente, recordaba cómo hacía ya catorce años, su padre le había sujetado en sus brazos y le había llevado a encontrarse con el Maestro. En un parpadeo, habían pasado catorce años. Meng Hao estaba de pie allí en silencio, sorbiendo e una taza de alcohol.

Finalmente, se giró y se marchó. Encontró a su Maestro y le dijo lo que estaba deseando viajar. Era el único sueño que poseía en esos momentos, y había estado fermentando en su corazón por años.

Antes de marchar, Meng Hao se arrodilló delante del Maestro y se postró por una segunda vez. Esta era… la inclinación de la Itinerancia.

El Maestro observó temprano una mañana mientras Meng Hao se ponía en el hombro su equipaje de escolar y se alejaba caminando hacia la distancia, rodeado por el sol naciente.

Finalmente, Meng Hao miró por encima de su hombro. Para es momento, el Maestro ya no era más visible. Posteriormente, volvió a mirar por encima de su hombro una segunda vez, ya no se podía ver ni la Torre Tang.

Estuvo pensativo por un rato, después gradualmente pareció llegar a comprenderlo. Miró hacia delante de nuevo y continuó caminando hacia la distancia. No miró por encima de su hombro una tercera vez.

Alcanzó un río poderoso y se encontró con u n barquero, con el cual charló sobre algunas leyendas del río. Supuestamente, un Inmortal residía en algún lado allí.

En los libros que Meng Hao había leído, ocasionalmente se cruzaba con el título de Inmortal. Decidió vivir al lado del río. Desafortunadamente, en los tres años que lo hizo, no vio nunca un Inmortal. Lo que vio, sin embargo, era su propio reflejo invertido dentro de las aguas del río,  un diferente ‘él’.

Se vio a sí mismo volando por el cielo, practicando el cultivo en las montañas, en algún lugar denominado División Píldora del Este de la Secta Destino Violeta, donde él elaboraba…

Le pareció como si todo lo que tuviera que hacer fuera saltar en el agua, y podría convertirse en esa otra persona, con lo que su vida terminaría.

Para el tiempo en el que los tres años habían pasado, Meng Hao tenía veintinueve años de edad. Al final, no saltó al agua. En cambio, dejó el río y viajó lejos hacia otro lugar.

Un año después, en las profundidades de un aparentemente interminable bosque, en una noche casi sin luna y con viento, Meng Hao llegó a ver a una mujer flotando en el aire. Había también una tumba abandonada, sin incienso ardiendo en frente de ella. El bosque de alrededor era de color totalmente negro y Meng Hao estaba un poco asustado. Unos momentos después, se encontró a sí mismo rodeado por incontables formas de sombras. Repentinamente, un encantamiento de sellado apareció en su mente.

Extendió su mano y todo a su alrededor se desvaneció.

Empezando desde entonces, estaba curioso sobre este bosque misterioso y oscuro. Continuó viajando por él, durmiendo en matorrales cuando era necesario. Vio cosas muy extrañas, incluyendo una variedad de bestias salvajes y fieras.

Le tomó tres años viajar a través del bosque. Cuando salió, volvió la mirada y una expresión ausente cubrió su rostro. Tenía la sensación de que si lo deseaba, podría quedarse y convertirse en parte del bosque.

En un lugar como este, una persona se volvería uno con el Cielo y la Tierra y trascendería la vida mortal.

Mientras Meng Hao observaba el bosque, recordó las palabras de su Maestro de hacía veintiún años atrás. Había muchos caminos en la vida, en cuanto al camino que fuera a elegir… esa era una decisión que él debía tomar.

“Este lugar no es el camino que deseo recorrer”. Perdido en sus pensamientos, Meng Hao se giró y se alejó caminando hacia la distancia.

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