THW – Capítulo 22

Modo Noche

 

Capítulo 22 – UNTITLE

 

“¿Qué diferencia hay entre un escritor y un autor?”

 

El calor reconfortante rodea mi cuerpo y me acurruco más en la cobija que me abrigaba, mis dedos rozan el suave tejido disfrutando lo cómodo que era, me muevo lentamente hacia un lado cambiando mi punto de apoyo, mi relajación es total y siento flotar mi alma…

La paz se apodera de mi y de la forma más sutil que puede existir abro mis ojos ante una chimenea con un vivo fuego origen de la calidez del ambiente.

Todo aquí de verdad funciona como quiere…

Cerré mis ojos nuevamente siguiendo el impulso de la comodidad.

 

“Las Sombras se ciernen sobre el paisaje, la historia se repite aunque no me dé cuenta estos hechos los vivieron en otros tiempos. Tomaron las mismas decisiones, arriesgaron las mismas cosas y causaron los mismos desastres.”

 

La cobija se corrió un poco dejando descubierto un pie, el cambio de temperatura me despertó dulcemente, me acurruque de nuevo pero el sueño no volvió, así que retire mis pensamientos del descanso para centrarme en lo que pasa, en volver a la realidad.

La chimenea seguía allí y las llamas lanzaban chispas fugases al aire en señal de su vivaz energía, yo estaba acostado en  un sofá a sus cercanías, no era nuevo pero si estaba muy bien cuidado, de hecho no tengo bases para decir que no es nuevo, solo lo creo así, mas aun… estoy seguro que es más viejo de lo que puedo imaginar, era de un gris tenue, gamuzado, de un solo cojín, no sentía las divisiones como en los muebles comunes.

Un calambre recorrió mi mano… leve pero aun así me dolió un poco cuando los músculos se contrajeron en contra de mi voluntad, creí haberlo soñado pero no.

A través del cristal pude ver la nieve, al otro  lado de la ventana el blanco reinaba afuera y adentro el gris.

Todo era de un tono grisáceo pero no era de descuido, el juego de matices, de brillo y contraste en ese ambiente minimalista hacían de la decoración muy viva aunque solo fuera gris.

No me había detenido a ver el cromado de los ladrillos en las paredes, lo opaco del suelo, lo reluciente del marco en las ventanas, para poder explicar como todo siendo tan monocromático podía evitar ser monótono.

La comodidad quizás me distrajo de la situación en la que podría encontrarme.

No estoy consciente de cómo llegue aquí y no sé cómo salir.

Doy una vuelta a los alrededores con la intensión de puro reconocimiento, una sala principal, una cocina, un baño, y dos cuartos, lo básico en una casa pequeña.

Sin embargo hace falta algo muy fundamental, primordial diría yo… una entrada o salida… en toda la casa no existía una puerta hacia el exterior, ahora que lo pienso, no hay corrientes de aire.

Las ventanas están selladas con cristal y luego de ellas tiene unas rejas que ahora me parecen cada vez más barrotes.

La sensación de encierro crece automáticamente cuando soy consciente de ello.

Mi instinto me llevo a la ventana más cercana, busque una cerradura, una manilla, algo que indicara una forma de abrirla y al no encontrarla rápidamente le puse solución, agarre una silla por las patas y la golpee contra el cristal, este ni se inmuto tras aquella acción.

Con un impulso extra y una violencia nacida del fracaso anterior cargue contra el cristal una y otra vez sin lograr mi cometido.

Estaba encerrado, sin salida literalmente luego recordé el momento que desperté, el fuego en la chimenea. Mi cuerpo y mente trabajaron al mismo tiempo y mientras recordaba ya estaba volteando para acercarme a ella, las tranquilas llamas resplandecientes demostraban que yo tenía razón.

En aquella casa no había corrientes que demostraran una circulación por ende de verdad no hay salidas no siquiera por la chimenea.

Tal vez alguna habitación, una puerta secreta, algún pasillo oculto. Por algún lado debí entrar, sino…

¿Cómo llegue aquí?

Esa simple pregunta puede reflejar mi curiosidad ante tan extraña situación y al mismo tiempo demostrar lo bizarro de un secuestro como este.

Ya no hay tonos monocromáticos… ahora todo simplemente es gris…  no se con que finalidad estoy aquí pero el tiempo corre y no sucede nada… el cansancio crece junto con mi estrés.

Los parpados me pesan cada vez más, pero no caeré rendido aun, debo conseguir una explicación a esta situación.

Respiro hondo y el movimiento del aire por mi cuerpo me retumba en los oídos, el silencio hace eco en mi cabeza, cada vez es menos la distancia entre las paredes y mas mi desesperación.

Camino alrededor una y otra vez, sin cesar como si de tanto dar vueltas aparecerá una salida de la nada, se cierran los ojos de manera involuntaria y caigo rendido.

Los días pasan uno tras otro sin ningún logro; ya no puedo procesar una forma de salir de aquí. No halle ni un solo respiro de tranquilidad. Hay veces que quisiera escuchar voces; hay veces que quisiera que la ducha del baño se abriera sola; hay veces que quisiera ver una sombra pasearse por las paredes; a estas alturas cualquier cosa normal o anormal me caería bien.

Ya es el quinto día y no sucede nada; solo se escucha el arrastrar de mis pies por la casa mientras aun tengo voluntad para seguir buscando una explicación. Sin embargo cada día es menor su fuerza.

Séptimo o noveno día, ya no estoy seguro, no sé qué hacer… cuando siento hambre solo voy a la cocina y tomo algo de la nevera, cualquier cosa…

Van cerca de dos semanas aquí, voy a todos lados sin sentido ni orientación aunque mi cuerpo ya conoce cada rincón…

Mi modo de vivir se va normalizando poco a poco en la apatía, ya incluso asearme forma parte del día a día nuevamente, episodios del pasado llegan a mi mente sobre cómo se debe vivir normalmente.

Aunque aun me intriga la situación que vivo, la falta de respuesta no me deja más alternativa que hacer algo más…

Algo como seguir viviendo…

La rebuscada salida, la esperada respuesta, la inalcanzable explicación sigue ausente al mes de vivir aquí…

Cocinar vuelve a formar parte de mis planes  rutinarios al percatarme de los alimentos que comía; no fue un momento de lucidez, en realidad fue todo lo contrario… me introduje un objeto gomoso que saque del aparato  de manera inerte para calmar el ardor del estomago, mis dientes desgarraron el muslo y el sabor de pollo crudo invadió mi boca.

Desperté del letargo a causa del shock y observando mí alrededor me di cuenta de lo equipada que estaba la cocina…

No era lujosa ni ostentosa, pero no faltaba nada para cocinar… ese día fue pollo sancochado solamente.

Hoy estoy preparando una elaborada pasta con queso… bueno… pasta y queso… es lo más elaborado que me permite preparar mi humor.

Así se creó una semirutina donde la mayor parte del tiempo rondaba por la casa sin darme cuenta de que buscaba o que hallaría; una vez sale el sol me despierto… una vez sale la luna me duermo…

Cada día que pasa menos ganas tengo de que llegue otro, es una casa pequeña y las cosas son realmente básicas sin lujos y sin necesidades, saciándolas de manera eficiente y matando toda emoción posible, todas menos una… ¿cuándo acabara?

Una hermosa mañana igual que todas junto con mi sensación de indiferencia vamos a preparar un desayuno sencillo para comenzar a buscar algo que ya sé que nunca encontraremos, una salida… tomo el cuchillo para picar un pedazo de queso y suavemente lo deslizo por el borde alcanzando sin querer mi dedo… una gota de sangre sale levemente por la herida… un pequeño rasguño… la sangre viaja por el borde del cuchillo lentamente mientras mi mente maquina infraganti que se sentiría llenar ese cuchillo con un pequeño torrente de aquel liquido…

¿Qué tan bueno sería crear una salida con aquel cuchillo?

El filo se acerca lentamente hacia mi muñeca… el reflejo de mi cara aparece sonriente… por fin logre encontrar una salida… mis ojos se humedecen, la salida, tanto tiempo buscándola y todo era realmente tan simple, siento el metal en mi piel y las gotas en mi cara viajan con un pequeño torrente… se cae el cuchillo al suelo con un sonido muerto… mis puños se cierran… mis cuerdas vocales se prensan… un grito de desesperación sale de mi garganta… un golpe se arrebata contra la mesa… mi cara se junta con mis brazos descansando… y así pasa el tiempo mientras no para la humedad de mis ojos… mientras soy la persona más miserable que conozco… mientras soy la persona más cobarde que conozco…

Ya esta avanzada la noche, mis pensamientos no están en orden, solo tengo una cosa clara y es que no tomare esa salida… no puedo lograr algo como eso… si esa es la única salida entonces de verdad estoy atrapado por siempre… no sé si sea miedo a la muerte pero sé que no es ganas de vivir…

Incluso recordar mi actitud me hace sentirme tan patético…

Ya resignado, entregado a vivir aquí por siempre pienso como usar el tiempo… tiempo…

 

“En los tiempos de tinieblas los días se contaban con las puestas del sol, largas noches y arduos días para aquellos tiempos, reliquias del tiempo en los recuerdos.”

 

Cualquier cosa puede ser usada para contar, pero casualmente aquí no hay con que escribir, repentinamente mi cerebro envía la imagen de una habitación llena de libros en las paredes, una biblioteca de cuatro metros cuadrados sin ventanas, un ventilador de techo y luz blanca, primera puerta del corredor al salir de la sala principal, una imagen grabada en mis recuerdos al explorar esta casa, servirá a mis propósitos centrados en llevar un registro y sentir algo de control.

Sale el sol, una nueva mañana, un nuevo día, siempre me quise quedar solo sin que el resto del mundo fastidiara, sin saber o que sepan de mí, un sueño ahora hecho realidad.

De un block para notas doblo una nueva hoja y marco un día nuevo, una simple rutina marca mi día, lavar mi cara, asearme, desayunar, ver a la ventana, contemplar la nieve cubrir el paisaje unos minutos durante la comida y seguir explorando la casa repasando rincón por rincón, centímetro a centímetro.

Sale el sol, una nueva mañana, un nuevo día, siempre pensé que la soledad sería algo relajado, la rutina diaria libre del apreso social comienza, baño, comida, exploración…

Sale el sol, una nueva mañana, repito la rutina, sin olvidar doblar la hoja del block, aseo, comida, exploración…

Sale el sol, una nueva mañana, ¿un nuevo día? ¿Estoy realmente seguro de eso? Pagina número diez del block y todo sigue igual, no importa cuánto insista, que tan minucioso sea, no logro encontrar nada fuera de lugar, asearme, comer, contemplar la nieve infinita…

Mover los objetos de lugar, revisar debajo de las alfombras, adentro de los gabinetes, atrás de la cocina, detrás del refrigerador, cubro cada milímetro de la casa, tengo suficiente tiempo para hacerlo y la casa es modesta.

Solo seis habitaciones, dos cuartos, una cocina, un baño, una sala-recibo y la biblioteca tipo estudio.

Sale el sol, una nueva mañana, un nuevo día y medio block con hojas dobladas, aseo, comida y contemplar la nieve cubrir el paisaje, ya no reviso la casa… ya no considero necesario hacerlo, perdí las esperanzas de encontrar algo al tercer día la verdad, pero desistí realmente cuando caí en cuenta que la comida no disminuía, que el fuego de la chimenea nunca se extinguía y que siempre había agua caliente.

En un modo muy pasivo convertí mi calvario en hospedaje, fue algo posible al no tener nada más que hacer.

Sale el sol, una nueva mañana, un nuevo día, hoy me entero que el block es de cincuenta hojas, las conté al no tener más para doblar…

A veces creo ver huellas fuera en la nieve, escuchar las puertas moverse, ver sombras en las esquinas, escuchar voces susurrarme, soy consciente de cómo poco a poco la soledad va consumiendo mi cordura.

Sale el sol, una nueva mañana, ya es para mí el mismo día, no sé cuando deje de doblar hojas, pero hoy tampoco lo hare, el juego de cuchillos brilla con más intensidad al prepararme el desayuno, la superficie pulida refleja mi rostro demacrado, al apartar la vista de mi reflejo ya la luna esta en el cielo, el nuevo día ya se fue.

Sale el sol, una nueva mañana, la misma mañana… escucho la puerta correrse con un fuerte estruendo y salgo sobresaltado al pasillo para encontrarme con las puertas abiertas como las deje, debió ser producto de mi imaginación.

Hace mucho cumplí más de tres meses aquí, privado del contacto con cualquier forma de vida pues ni insectos hay, ya deliro y soy consciente de eso, me veo caer, romperme en cualquier instante.

Sale el sol, una nueva mañana, el mismo día, las mismas paredes, el mismo techo, la misma ventana, la misma opción, solo que cada día se hace más bonita, cada día el liquido rojo recorriendo el suelo, cambia el ambiente cromado inmaculado a uno idéntico pero con un charco de sangre que nadie vera enmarcando el cuerpo de alguien que nadie extraña.

Sale el sol, una nueva mañana, el cuchillo en mi mano, la misma idea surcándome la mente, aferrándome al mango con fuerza solo para preguntarme ¿quién soy?

Sale el sol, una nueva mañana, ya el cuchillo vuelve a estar en la cocina, no importa quién soy, o de donde vengo, no recuerdo hacia donde iba, solo veo el sol salir cada día, no es una frase que me cause confort … que salga el sol ya me da igual…

Sale el sol, una nueva mañana, simplemente sale el sol, recuerdos, solo eso me queda… recuerdos sobre historias fantásticas que no me ayudan a saber nada, solo son recuerdos que me acompaña en mi soledad.

Historias tristes que acompañan a personas alegres, conocimientos antiguos sobre el lenguaje del cielo, el prisionero doble de la cárcel eterna, disputas del poder entre hermanos, secuestros de princesas y las aventuras de sus salvadores.

Mas que recuerdos parecen historias sacadas de cuentos para dormir, son recuerdos que con cada elevación solar son mas historias que recuerdos.

Sale el sol, una nueva mañana, una nueva tarde, una nueva noche… la ventana estuvo para mí todo el día acompañándome a contemplar la nieve que ya no está, es noche sin luna y la penumbra reina más allá del cristal y así un día llega nuevamente a su final.

Sale el sol, y la ventana se muestra indispuesta para ver una nueva mañana, el cuchillo me dice que no tiene ganas de mostrarme una escena inspiradora de mi muerte, las paredes están silenciosas y las sombras están quietas en su lugar.

Solo un lugar me quiere recibir hoy… la biblioteca resplandece al palidecer lo demás, mis dedos se deslizan por os tomos que por primera vez son objetivo de mi atención, los había movido antes si, pero en ningún momento me moleste en siquiera ver los títulos.

¿Títulos? ¿Autores? ¿Datos de impresión? Buenas preguntas para aquellos libros con respuestas completamente ausentes en ellos.

En letra negra torna azul y a mano, la primera hoja estaba escrita y el resto en blanco, los demás libros igualmente en blanco sin siquiera la primera hoja escrita, tenía la esperanza de pasar un rato leyendo idea que murió tan pronto nació.

Sale el sol, una nueva mañana, un día nuevo una nueva sensación, de hecho una sensación, un deseo, un impulso que no implica suicidio, hoy si es un nuevo día, veo el block de nota y me siento reanimado, una extraña energía recorre mi cuerpo y me anima a marcar un nuevo día, a doblar nuevamente la esquina de una hoja.

Curiosamente hay mas hojas marcadas de las que recuerdo, la explicación que llega a mi es tan efusiva que parece tan obvia… tanto letargo había en mi que seguí marcando los días sin siquiera pensar en ello, una excusa para no distraerme por eso, estoy seguro que no fui yo afirmo mientras doblo la esquina que le sigue a la ultima marcada.

Me aseo con rapidez, desayuno sin demoras y mi vista por la ventana es tan fugaz que siquiera alcanzo a distinguir algo.

Durante la noche anterior mis pensamientos no salieron de aquel lugar, según el conteo del block iban setenta y dos días más este que corre y en ningún momento me detuve a pensar en esa habitación.

No comprendo pero en mi siento como vuelve una parte, algo que había olvidado entre mis preocupaciones, algo en mí que omití y aunque no sirva para salvarme, para liberarme quizás me haga sentir mejor.

Solo es una página pero es más que el reflejo del cuchillo, o la nieve caer, las líneas  en las paredes, el crujir de la comida eterna, el fuego de la chimenea, cualquier cosa en esta casa ya la he registrado infinidad de veces.

No entiendo qué hay de especial en el día de hoy y muy poco me importa ya mi impaciencia y ansiedad aumentan con cada paso, siento la puerta que da al pasillo a kilómetros de distancia debido a ello.

Aunque solo me lleva unos segundos la emoción hace infinito el tiempo que me toma agarrar el libro del estante en la pared.

Tomo asiento, aun me siento raro por la emoción de leer aquel libro si tan solo es una página, pero mientras descansaba la noche anterior muchas cosas vinieron a mi mente.

Esas palabras podrían contener instrucciones para salir de aquí, información de mi secuestrador, alguna pista que me dijera que hacer, que revelara el secreto de esta casa que se ha convertido en una jaula para mí.

Lo único que evitó que me levantara a media noche cuando se me ocurrió esta posibilidad fue el miedo a la realidad… donde nuevamente me golpeara a la cara y en esas letras no haya más que letras.

Las infinidades de posibilidades que rodean el hecho de una decepción fueron suficientes para dejar pasar la noche, ni siquiera sé si podre leerlo si entenderé las letras, está escrito en un idioma que conozca siquiera.

Sentado en una cómoda y sencilla silla con el libro sin título aun con él cerrado en mis rodillas, tomo aire y me preparo para abrirlo…

 

“PU3D3S L33R”

 

Números y letras que forman la primera frase del libro, si puedo leer, claro que puedo, sin embargo no era una pregunta sino una afirmación.

Luego que te acostumbras a símbolos el cerebro suele transformar lo que no entiendes a algo que si, volviendo a los números letras forman las palabras que conocemos omitiendo la información recibida, trabaja como traductor e intérprete de forma automática…

Seguí leyendo y la realidad llego a mí como lo temía, solo eran palabras que contaban una historia, nada de pistas, mensajes secretos, ni acertijos, solo una hoja que se uso para plasmar simples palabras tal vez de alguna victima anterior a mí.

La luna asciende, el día acaba el tiempo pasa.

Sale el sol, una nueva mañana, un nuevo día, me aseo, el reflejo del cuchillo muestra un hombre con algo de chispa en los ojos, no puedo dejar de pensar en esa página, es la última esperanza que me queda, tal vez no leí como es, tal vez el mensaje este en código escondido entre esas letras sino ¿Por qué estaría escrito así?

En primer lugar, escrito entre letras y números, eso simplemente significa que se quiere ocultar algo, se quiere codificar la información aunque es un sistema fácil de superar.

Segundo, la historia no está completa así que ese no es el mensaje, solo es una distracción que cualquiera con dos dedos de frente podría identificar.

Tercero y último… bueno no hay un tercero y último pero con las dos primeras me bastan.

Tomo el libro y lo leo una y otra vez, separo las letras de los números y obtengo… un grupo de letras sin sentido…

Quizás un patrón en los números sea la solución, pero esta todo regado, no existe tal patrón o simplemente no lo veo.

Tal vez el patrón este ligando ambas partes, una clave en conjunto tomando un numero, puede ser el que más se repita, el 3… ahora cada tres letras obtengo… un grupo de nuevas letras sin sentido… otra vez.

Múltiples teorías, múltiples sistemas de encriptación, múltiples lunas, múltiples soles, múltiples formas de ordenar esas palabras, los días pasaron… ningún resultado.

Sale el sol, una nueva mañana, un nuevo día, hoy doblo una nueva esquina del block de notas que ahora está lleno de garabatos, según la cuenta de las esquinas es el día ciento veintiuno.

Hoy el cuchillo me vuelve a pintar una hermosa escena donde el termina saboreando carne viva, derramando sangre, cegando sueños, terminando con mi agonía, la escena para mi es conmovedora, inspiradora, emocionante, me siento con muchas ganas de hacerla realidad, total mi última esperanza se ha esfumado al rendirme con ese libro.

El reflejo en la hoja afilada de metal me sonríe y devuelvo el cuchillo a su puesto, un brillo plateado atraviesa el cristal de la única ventana en toda la casa, permite ver la luna por encima de la copa de los arboles… un día más llego a su final.

Sale el sol, una nueva mañana, de nuevo el mismo día, el mismo paisaje nevado, el mismo cuento del cuchillo, la misma música tocada por el fuego en la  chimenea, la misma danza de sombras en las paredes, la muerte de las mismas horas, la bienvenida de la misma luna y la despedida de otro día.

Sale el sol, una nueva mañana, un nuevo día, la ventana me evita, el cuchillo me ignora, el fuego no canta, las sombras no bailan, solo un lugar está disponible, los recuerdos de hace poco tardaron mucho en volverse pasado, un susurro inexistente me lleva hasta esa puerta, la inercia me domina aquí, ya simplemente me muevo esperando la luna nacer o el sol salir, no hay porque luchar.

Dobles numero ciento cuarenta  y cuatro, día ciento cuarenta y cuatro, segunda vez que esta habitación me llama, vuelvo a recordar algo sin importancia, trivial dada la situación, lago sin aplicación útil, recuerdo historias que conocí en el pasado, relatos que encontré en el camino que alguna vez recorrí, plasmados en papel volviéndose inmortales, junto a ellos recuerdo mi más profunda cualidad, la que en un principio deposite mi confianza y me fallo, mi curiosidad.

En algún momento cuando fui libre, cuando mi mundo tenía más de seis habitaciones, no perdía la oportunidad de leer un libro, liderado por mi curiosidad recuerdo como simplemente los tomaba y los absorbía, su historia, sus sentimientos, su experiencia, absorbía todo eso de la  historia.

Ahora me hallo aquí mucho tiempo después muerto en vida, un muerto que no se atreve a dejar de respirar, contemplando aquella habitación llena de libros en blanco liderado por la inercia en lugar de la curiosidad.

Aquel libro sobre la silla, el único con algo escrito, parece que al rendirme con el dichoso mensaje ni siquiera me moleste en guardarlo en su lugar, sorprendentemente aunque lo leí incontables veces y de incontables formas no recuerdo lo que está escrito en aquella hoja.

 

“Puedes Leer”

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