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CoS – Capítulo 203

Libro 2 – Capítulo 85. Caballos Gratis

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Aunque el bar no estaba en el centro de la ciudad, no se encontraba lejos. El lugar también era bastante grande, y había transcurrido una cantidad significativa de tiempo desde la masacre. A pesar de ser repentina, fue suficiente para desencadenar una reacción contundente.

Una vez que salió del bar, Richard respiró profundamente la fresca y refrescante brisa nocturna. Se sacudió el polvo de la ropa, pero no tenía prisa por irse.

La tienda de al lado aún permanecía abierta, el tendero estaba sentado en un banco situado mitad dentro y mitad fuera de la tienda. Le sonrió misteriosamente a Richard, “Los jóvenes de hoy en día son tan imprudentes. Mataste a tanta gente de Schitich al llegar a Agua Azul, que definitivamente no te dejará ir fácilmente”.

<< Tendero: Persona que tiene una tienda o trabaja en ella >>

Los hombres de Richard salían del bar uno tras otro, pero él no mostró ninguna intención de irse. Contestó con una sonrisa, “No estoy siendo imprudente. No me gusta que me chantajeen, y odio aún más tener que perdonar vidas. Esta no es una queja pequeña.”

“Tampoco es grande, al menos por aquí.”

“Quizás. Si es así, entonces permíteme hacer de esto un problema mayor.”

El viejo tendero suspiró, “Los jóvenes siempre están llenos de confianza. Ser un alborotador no es un buen rasgo”.

Richard sacó un pañuelo blanco impecable, comenzó a limpiarse las manos que habían sido manchadas con alcohol durante la batalla. Sonrió profundamente, “Realmente no me gustan los problemas, pero si alguien viene a buscarlos, descubrirá que tiene muchos”.

El viejo tendero agitó la cabeza, “Definitivamente eres un forastero”.

“Agua Azul es un lago enorme. Lo que Schitich controla es básicamente una taza pequeña. Además, los forasteros no son los más fáciles de intimidar. Ellos son los que tienen que vivir aquí, es útil tener ojos que no sean ciegos”, respondió Richard sin entusiasmo.

“Bien. Ya que has matado a casi todos los hombres de Schitich en el bar, ¿por qué no te vas?”

Richard mostró una sonrisa misteriosa, “Estoy esperando que me envíen unos caballos.”

Justo cuando terminó de hablar, se pudo escuchar el débil sonido de las pezuñas acercándose desde la distancia. Una tropa de caballería dobló una esquina a sólo cien metros, dirigiéndose rápidamente hacia el bar. Había más de veinte de ellos, sus caballos rápidos y vigorosos. Era evidente que tenían un gran control; a pesar de que las calles estaban llenas de vida durante la noche, se las arreglaron para no lastimar a nadie. Tenían una excelente equitación, y también actuaban con moderación.

Había muchos poderes diferentes en el Oasis Agua Azul. Aparte de los traficantes de esclavos, no había muchos grupos grandes. Los propios traficantes de esclavos se dividieron en cuatro, y probablemente debido a la abundancia de otras influencias, estos caballeros actuaban con tanta cautela.

Para el momento en que cubrieron la corta distancia, Richard podía decir que su líder estaba en el nivel 12, mientras que los otros estaban en el nivel 7 u 8. Este tipo tenía que ser uno de los principales subordinados de Schitich que se encontraba cerca, corriendo inmediatamente cuando se enteró del ataque.

Richard estaba tranquilo, guardando el pañuelo y diciendo, “Aquí están”.

El caballero divisó al grupo de Richard a decenas de metros de distancia, incitando a su caballo mientras se precipitaba hacia ellos. El grupo resultaba bastante llamativo en las Tierras Ensangrentadas; un elfo de raza pura que vagaba libremente llamaría la atención sin importar donde estuviesen. Olar siendo principalmente elfo, no se veía muy diferente bajo la luz de la luna.

“¿Quién se atreve a crear problemas en el bar del Dragón de Dos Cabezas?”, rugió el caballero a lo lejos. Seis personas ociosas levantaron inmediatamente sus manos en respuesta, señalando a Richard al mismo tiempo. Por lo tanto, arremetió sin dudarlo, haciendo girar su lucero del alba a un ritmo aterrador.

Richard comenzó a recitar un hechizo, pero la velocidad a la que corrían los caballeros le dejó sólo dos minutos para lanzarlo. Justo cuando los caballeros estaban a unos veinte metros, Waterflower se adelantó. Sus ojos brillaban con un débil resplandor, su corto cabello ondeaba salvajemente. De repente aulló como un lobo.

Los caballos que se encontraban en la primera línea fueron inmediatamente sorprendidos, arrojando involuntariamente a sus jinetes y enviándolos al suelo. Parecieron perder toda cordura, agitándose, pateando y mordiendo sin dirección mientras corrían como si estuvieran ciegos. Su única intención era encontrar una ruta de escape, alejándose lo más posible de esa joven. Por lo que sabían, no se trataba de una bella joven frente a ellos, sino de un poderoso lobo demoníaco que podía hacerlos pedazos en cualquier momento.

El caballo del líder era igual que el resto, pero claramente él tenía más destreza que sus subordinados. Se sujetó con sus muslos, asegurándose de que no fuera arrojado de su montura. Sin embargo, la repentina pérdida de equilibrio hizo que su lucero del alba se le escapara de las manos, dejando un enorme agujero en un edificio cercano.

Aunque consiguió controlar a su caballo, los soldados que estaban detrás de él no pudieron reaccionar lo suficientemente rápido. Siguieron avanzando a toda velocidad, chocando contra los alocados caballos que tenían delante. Fue un completo desastre. El líder finalmente sucumbió a su destino, sin importar lo bien que controlara a su caballo, dos personas se habían estrellado contra él. Su control no superó el miedo que irradiaban sus compañeros, y finalmente cayó al suelo.

En medio de todo este caos, Richard finalmente completó su hechizo. Era otra ralentización masiva, envolviendo a la mayoría de los caballeros y a tres de los que daban direcciones.

Gangdor, Waterflower y otros dos miembros del grupo se precipitaron de inmediato, tres flechas pasaron por detrás de ellos para golpear a tres de los oponentes y provocar su colapso. El líder luchó por levantarse del suelo, una de sus piernas quedo atrapada bajo el desastre de los caballos caídos. De repente vio a Gangdor volar con el hacha en la mano hacia él, cortando rápida y maliciosamente. Jadeó horrorizado, pero fue demasiado lento para esquivar el ataque. Su única opción era intentar usar la cadena de otro lucero del alba para intentar bloquear el ataque.

Una sombra maliciosa apareció en la cara de Gangdor, y una luz amarilla pálida irradiaba desde su cuerpo. La runa erupción se iluminó por debajo de su camisa, la amplificación de la fuerza combinada con la Fuerza de Gaia hizo que la enorme hacha generara un fuerte viento como una llovizna que se convierte en una tormenta. Impactado por lo que estaba sucediendo, el viejo tendero que originalmente estaba sentado con calma abrió los ojos de par en par conmocionado.

La fuerza del hacha del bruto no tenía rival, cortando despiadadamente la cadena. Luego atravesó la armadura del caballero y finalmente le arrancó la cabeza. La cabeza del líder voló por los aires, pero su cuerpo aún permanecía sentado, negándose a ceder y desmoronarse.

Con su líder decapitado en el acto, los caballeros restantes que aún estaban atrapados en el caos no eran rivales para el grupo de demonios que tenían enfrente. Fueron decapitados eficazmente uno por uno. Diecisiete o dieciocho de los veintisiete caballos todavía podían ser utilizados, dando a cada miembro del grupo dos caballos.

Richard observó tranquilamente cómo sus subordinados limpiaban el lugar como profesionales, reuniendo los caballos y castigando convenientemente a uno de los sujetos que los había señalado. Por supuesto, el castigo consistió en cortar todas sus extremidades.

Había seis personas que guiaron a los caballeros, pero sólo una tuvo tan mala suerte. El muy tonto había intentado ser gracioso después de que la situación se había resuelto más o menos, sacando una daga que había escondido en sus mangas.

Tales opositores obstinados les causarían dolores de cabeza, razón por la que los hombres de Richard se ocuparon explícitamente de ellos. Sólo había dos maneras de tratar con estas personas: matarlas o despojarlas de toda capacidad de lucha, como quitándoles sus extremidades.

En términos generales, algunos miembros del equipo de Richard se inclinaron por esta última opción. Aunque matar a la persona tendría resultados inmediatos, paralizarla dejaría a su enemigo con una carga ineludible. Por supuesto, este método no resultaba tan bueno en las Tierras Ensangrentadas.


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