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CoS – Capítulo 622

Libro 4 – Capítulo 127. Payasos

 

El silencio de la familia real dejó una cosa clara a los nobles enojados: el árbol que los protegía no era tan resistente como ellos pensaban.

El Duque Grasberg se mantuvo callado inesperadamente, escondiéndose bajo el pretexto de que estaba herido, y ya no era el ardiente partidario que solía ser. Se rumoreaba que el Vizconde Zim había entrado en hibernación, y aunque el público no sabía por qué había muchos que entendían lo suficiente la línea de sangre del unicornio como para darse cuenta de que estaba en hibernación. La Condesa Katrina ahora también estaba a la espera.

Todo esto normalmente sólo sería una amenaza diez años después, pero el descaro de Richard dejó claro que el trono no era estable. Tal vez algunos cambios en el gobierno estaban por venir….

……

La primera parada de Richard fue en Ciudad Acantilado Profundo. La ciudad seguía siendo tan gloriosa como siempre, las nubes de cenizas a su alrededor le daban una sensación de peso y presión que pocas otras tenían. Sin embargo, Richard ahora sentía que su imponente majestad era una farsa.

Los ciudadanos no reconocieron a su ejército mientras caminaban por la carretera. Estos agricultores sólo estaban enfocados en cosechar lo último de sus cultivos antes de que el invierno congelara sus tierras, y sus vidas sólo consistían en trabajar, comer y dormir. Las invasiones a cientos de kilómetros de distancia ni siquiera llegaron a sus oídos, y nadie se molestó en recordar las banderas de los señores que pasaban. Era casi como si vivieran en un mundo completamente diferente, más mundano pero en el que podían encontrar la felicidad.

Unos pocos hombres de caballería se precipitaron desde lejos, desacelerando al aproximarse al ejército. El joven que los guiaba saltó inmediatamente de su caballo y miró a Richard, “¿Señor Richard?”

“¿Supongo que eres Toffler?”

“¡Sí, mi Señor!”, gritó el joven con emoción. El sudor y el cabello desordenado indicaban que había corrido a toda velocidad, pero el camino que había tomado su escuadrón era estrecho y accidentado.

“No viniste del castillo”, comentó Richard, y la cara del joven se puso roja de vergüenza y rabia.

“Ellos… Ellos no reconocieron el testamento que mi padre dejó antes de su muerte, alegando que usted lo fabricó. Todos se sentaron juntos y decidieron dividir las tierras de mi padre, y me amenazaron para que abandonara el castillo. Mi madre era hija de un simple vizconde, no tenía el poder de protegerme. Las tierras del abuelo incluso fueron atacadas por un gran ejército recientemente, así que no tuve más remedio que irme y establecerme en la tierra de un caballero.”

Richard sonrió, “Así que te hicieron caballero titulado, no está mal. Pensé que te habrían dejado con una casa y nada más. De todos modos, ahora estoy aquí. Nombres.”

“Marqués Meecah, Conde Bounvilom, Conde Sossker….” Toffler comenzó inmediatamente, la humillación claramente fresca en su mente. La mitad de los nombres eran completamente extraños para él, lo que significa que ni siquiera calificaban para entrar en sus informes de inteligencia.

Mientras conversaban de camino al castillo, Richard descubrió que este joven era bastante inteligente y prudente, además de tener un nivel de responsabilidad que lo convertía en un candidato apto para hacerse cargo del patrimonio del Duque Lobo Terrible. Era difícil para alguien eclipsar a un faro como Bevry, pero el hombre había dejado más que suficientes enemigos para hacer que gobernar fuera un problema.

Cuando se acercaron a las puertas del castillo, Toffler se detuvo repentinamente.

“¿Hmm? ¿Hay algún problema?” Preguntó Richard.

“Yo…” el joven se congeló por un tiempo, pero finalmente encontró el coraje para continuar, “No se me permite entrar en el castillo.”

“Huh. Bueno, estás conmigo, está bien”, dijo Richard amablemente.

“No, dejaron claro que no me dejarán entrar sin importar con quién esté.”

“Entonces los que nos detengan morirán”, Richard no perdió su sonrisa. Estas palabras hicieron que su ejército irradiara una espantosa intención asesina, alertando finalmente a Toffler sobre su poder. El joven suspiró aliviado.

La guardia de la ciudad había notado la bandera de guerra de Richard desde lejos, pero lo que más los alarmó fue ver a Toffler entre el grupo.

“¡Alto!” proclamó un oficial gordo desde lo alto de las murallas, cubriendo la distancia de cien metros, incluso sin la ayuda de la magia, “Toffler, ¿quién te permitió venir aquí? ¡Vuelve a tu feudo! Y quienes lo acompañan, ¿quienes demonios son ustedes? Les ordeno que desmonten y se preparen para la inspección. ¡Este es el Castillo del Duque Lobo Terrible, no pueden entrar y salir cuando quieran!”

Richard no cambió su ritmo en absoluto, ni tampoco el resto de sus caballeros. Olar fue el único que empujó a su caballo hacia delante, gritando con rabia, “¿ESTÁS CIEGO? ESTE ES EL VIZCONDE RICHARD ARCHERON, EL ALBACEA DEL DUQUE BEVRY. ¡ABRAN LAS PUERTAS O SOPORTEN LAS CONSECUENCIAS!”

<< Nota: Albacea; Persona encargada por el testador o por el juez de cumplir la última voluntad de un difunto y custodiar sus bienes hasta repartirlos entre los herederos. >>

*¡Crack!* El látigo se estrelló contra el suelo en señal de advertencia.

El rostro del oficial se agrió. Tenía órdenes de negar la entrada a Toffler sin importar qué, pero ¿cómo se suponía que bloquearía a Richard Archeron? Aunque las noticias sobre los veinte caballeros aún no habían llegado hasta aquí, los que sirvieron al Duque Bevry o a sus vasallos sabían cuán grande era el dios de la guerra Richard. Se limpió el sudor del rostro y forzó una sonrisa, “Señor Richard, no tengo autoridad para dejarlo entrar. Por favor, espere, iré a buscar al Conde Sossker.”

Richard hizo un gesto perezoso con la mano, “No sé quién diablos es Sossker, pero esta ciudad es actualmente mía. Si las puertas no están abiertas para cuando llegue a ellas, deberán detener mi asedio.”

¡Asedio! Esa única palabra fue suficiente para que el oficial se sintiera débil. Richard estaba a sólo unas pocas docenas de metros de distancia en este punto, ¡no sería capaz de traer al Conde aquí aunque tuviera alas! Los guardias de la ciudad ya estaban colocando sus flechas, apuntándolas hacia el propio Richard. Sin embargo, Richard parecía no estar al tanto de la situación.

“¡Ustedes, imbéciles!” Gritó repentinamente el oficial, “¿Quién les dio permiso para apuntar sus arcos? ¿Y si lastiman al Señor Richard? Vamos, abran las puertas. ¡ABRAN LAS PUERTAS!”

La escena hizo que Richard levantara sus cejas sorprendido. Olar ya había cambiado a su arco largo y estaba a punto de disparar, pero esta respuesta lo dejó atascado en su posición. Sólo estaba aquí para intimidar, la presencia de dos magníficos magos en su grupo significaba que los guardias en la muralla serían quemados vivos antes de que pudieran siquiera retorcerse.

Mientras las puertas de la ciudad se abrían lentamente, Richard asintió al oficial y obtuvo su nombre antes de dirigirse al castillo.

“De acuerdo con la última voluntad del Duque Bevry, el Vizconde Richard Archeron tomará el control de esta ciudad y del castillo hasta que surja un nuevo duque. ¡Todos los guardias deben dejar sus armas, y todo noble con el rango de Vizconde o superior debe presentarse en el castillo de inmediato! ¡Los disidentes serán ejecutados de inmediato! ¡Los que conserven sus armas serán ejecutados de inmediato! ¡Los que protesten serán ejecutados de inmediato!” Tiramisú fue enviado antes para anunciar su presencia; la voz natural del ogro combinada con el poder de la magia permitía que sus palabras resonaran por toda la montaña. Sólo su voz y las tres amenazas de muerte hicieron que todos lo pensaran dos veces antes de cruzarse en su camino.

Al final, no hubo oposición cuando se apoderó de todo el castillo.

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