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CoS – Capítulo 770

Libro 5 – Capítulo 106. Sol Desmontado

 

La Ciudad del Sol Desmontado había hecho honor a su nombre, la gloria no empañada por las manos de los Daxdianos.

Sin embargo, menos de 300 soldados sobrevivieron a la sangrienta guerra, y un centenar de ellos habían sido mutilados tan fuertemente que no podrían volver a ser santos en su vida. Esta batalla había llegado a su fin, pero todo lo que se consiguió fue preservar el status quo en la Tierra del Anochecer.

<< Nota: Status quo; estado de cosas en un determinado momento. >>

La Alianza Sagrada perdió un gran número de potencias en el proceso, ahora significativamente más débil que el Imperio Árbol Sagrado y el Imperio Milenario. Sin embargo, esta guerra les había ganado el respeto de todos los humanos en Norland; los dos imperios acordaron proporcionar ayuda a corto plazo, y muchos santos independientes se unieron temporalmente a las fuerzas de Fausto para ayudarlos a superar la crisis venidera.

La formación de la Gloria Eterna finalmente se cortó, pero el sol siempre ardiente se había convertido en un tótem de la fortaleza sobre el que se cantaría durante las generaciones futuras.

Incluso unos pocos días después del final de la guerra, la ciudad todavía tenía menos de mil residentes. La mayoría de ellos incluso estaban ocupados limpiando el campo de batalla y reparando las barreras de la ciudad, sin personal adicional para reconstruir la fortaleza en sí. Desafortunadamente, los plebeyos no podían sobrevivir a las duras condiciones de la Tierra del Anochecer. Solo grandes magos o poderes superiores podrían ser llamados para ayudar.

Richard, Beye y Waterflower estaban todos tendidos en una fila en las mesas quirúrgicas de Lawrence, cada uno envuelto completamente en vendas. El viejo era una de las personas más ocupadas en toda la ciudad ahora, así que nunca dejó de quejarse por lo despreocupado que eran por sus propias vidas. Los atendía tan bien como podía cada mañana, después de lo cual se dirigía a la larga fila de heridos que estaban frente a su puerta. Estas personas no resultaron lo suficientemente heridas como para merecer tratamiento por parte de los clérigos y magos recién llegados.

Muchas de las potencias gravemente heridas habían sido enviadas de regreso a Norland para recibir tratamiento, pero en cambio Richard y su grupo optaron por ser curados por Lawrence. Por un lado, confiaba en el viejo, y por otro no quería que Flowsand viera su estado actual. Se relajó un poco cuando se enteró de que ella no estaba en el equipo enviado por la Iglesia para ayudar en las secuelas, pero también estaba un poco decepcionado.

Aunque no podía moverse, Richard todavía estaba bastante jovial. Después de todo, había sobrevivido a una batalla en la que no tenía nada que hacer. Su afinidad elemental incluso había avanzado al grado 4 como resultado del agotamiento repetido de su reserva de maná, otorgándole otra habilidad de línea de sangre— Erupción Elemental. Esta habilidad aumentó la pureza elemental y el impacto de hechizos como la bola de fuego, algo que resultaba útil contra enemigos con alta resistencia a la magia como los hechiceros negros. Después de todo, pocos Daxdianos tenían la casi inmunidad a la magia que tenía el pez diablo.

Con solo los troncos de afinidad de la naturaleza y la restauración que le faltaban por alcanzar esta etapa, estaba significativamente más cerca de cuándo podría finalmente avanzar.

Tomó hasta una semana después de que la guerra terminó para que Richard finalmente se recuperara. A pesar de su propia regeneración, comparable favorablemente a la de un Daxdiano, todavía había tardado un día más que Beye y Waterflower. Hubo demasiadas veces durante la batalla que usó su propio cuerpo para proteger a las dos damas de los ataques, sabiendo que su cuerpo era el más duro de los tres.

Sin embargo, estas lesiones individuales se habían acumulado a un estado aterrador. Había quedado destrozado al final de la guerra, solo sobreviviendo gracias a la habilidad de Lawrence en las artes médicas.

En el momento en que se levantó de la cama, Richard se encontró inundado de trabajo. Su primer trabajo fue reparar todas las runas dañadas durante la guerra, y solo las de su grupo le llevarían tres o cuatro días en horas de trabajo. También había hecho algunos buenos amigos en la ciudad, y aunque la mayoría de ellos murieron en la guerra, una docena logró sobrevivir. La mayoría eran santos normales que no podían ser considerados expertos, valorando sus runas incluso más que las armas divinas.

Las verdaderas potencias y los santos celestes de la ciudad todavía podrían buscar ofrendas o alguna otra cosa que pudieran usar para pagar la reparación de las runas. Sin embargo, heridos como estaban, estos santos ordinarios solo serían cazados hasta la muerte. Incluso en tiempos normales, algunos de estos tipos nunca habían estado fuera de las murallas de la ciudad solos. Estos débiles normalmente venían junto a los comerciantes o al ejército, trabajando como obreros en este ambiente hostil para ganarse la vida y tener la oportunidad de avanzar. Sin un cambio importante en el sistema de evaluación basado en resultados de las recompensas en la ciudad, nunca superarían la disparidad cada vez mayor entre ellos mismos y los verdaderos expertos.

La guerra era una bestia despiadada. Comía vidas sin preocuparse, pero no necesariamente daba nada a cambio. La derrota de los Daxdianos realmente vino con una gran cantidad de ofrendas, pero la mayoría fueron consumidas solo para mantener viva la formación de la Gloria Eterna. Cada uno solo adquirió la mitad de lo que normalmente tendría por matar a cierto número de Daxdianos, y con el inflexible sistema de méritos de Rundstedt, aquellos que no mataron no recibieron ningún reconocimiento por sus esfuerzos. Los santos ordinarios habían defendido la ciudad hasta la muerte, pero pocos consiguieron incluso un puñado de muertes. La mayoría de los amigos de Richard solo pudieron conseguir un subsidio básico después del final de la guerra, que era apenas suficiente para reparar sus runas y comprar pociones curativas.

Sin embargo, estos verdaderos amigos habían venido a visitarlo en el momento en que se enteraron de que estaba herido. Fueron los expertos sub-legendarios, los llamados santos celestes, los que solo le enviaron tarjetas y vinieron a visitarlo una vez que estaba bien. A diferencia de los expertos que acudieron en su mayoría para reparaciones o reemplazos de runas, sus amigos sólo vinieron a compartir un trago y a relajarse.

Solo había dos maestros de runas reales en la Alianza Sagrada. En Norland, Lunor y sus aprendices fueron enterrados en pedidos e incluso se rumoreaba que se vio obligado a subcontratar algunos trabajos a conocidos para acelerar el proceso. Si bien la calidad de Richard era más alta, su relación con la Ciudad era actualmente bastante intensa.

Dos días después de que Richard se recuperara, Lawrence entró en su casa con una dosis sospechosa de jactancia. Enfocado en la elaboración, Richard ni siquiera se fijó en el viejo mientras elegía de entre sus materiales para reparar las formaciones rotas de la runa en su mano e integrarlas de nuevo en la original. Como sus runas eran todas originales, le costó mucho más trabajo arreglarlas que hacer un nuevo set. Fue solo el alto costo de rehacerlas lo que le impidió simplemente deshacerse de todo y empezar de nuevo.

Lawrence tomó un pedazo de papel en el escritorio de Richard y lo leyó, encontrando una lista de nombres, runas y el tiempo estimado que tardaría en terminarlas. No era larga, ni siquiera de veinte nombres, y el viejo los reconoció a todos. Sin embargo, una de sus cejas se levantó, “Oye Richard, ¿qué pasa con tu lista? ¿Por qué hay una runa elemental en esto?”

“¿Hmm? Ah, todas pertenecen a mis amigos, no pueden permitirse nuevas runas y no necesariamente tienen la capacidad, incluso si pudieran.”

“¡Pero no hay ni un solo santo celeste en esta lista! Recuerdo que también te hiciste amigo de unos cuantos.”

“Tienen el dinero para pagarle a Lunor para que lo haga, tienen prioridad de todos modos. No tengo tiempo para hacer esto para todos, solo por los que se quedarían excluidos si no lo hago.”


Capítulo semanal (5/14)

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