fbpx
Please or Registro to create posts and topics.

Hiroshi Sekkatsu - Capítulo 4

Mi padre estaba atónito ante la presencia de mi tía. Yo, por otro lado, estaba muy emocionado al respecto.

- "Querida... ¿Qué hace tu querida hermana en casa?"

Mi padre mostró una sonrisa muy amplia.

- "¡Oh! Ella vino para ayudar a Hiroshi con su entrenamiento mágico."

- "¿En-trenamiento mágico? P-pero creí que Hiroshi sería un espadachín..."

- "¿Puede ser un buen groonhell, no?"

Un groonhell. Seres con grandes habilidades mágicas y cuerpo a cuerpo. Los groonhell son muy famosos en el Reino Montesinos, la mayoría de los jóvenes se convierten en uno.

- "¡¿Un groohell?! ¿Pero ni siquiera sabemos si Hiroshi puede hacer magia."

- "¿Es una buena oportunidad para averiguarlo, no?"

Mi madre le mostró una cálida sonrisa a mi padre. Él se rindió en tratar de buscar excusas sobre mis entrenamientos.

Mi madre y tía me llevaron a un campo a las afueras del Reino. Era hermoso.

- "De acuerdo, pequeño sobrino. Hoy veremos si posees maná."

- "¿Maná?"

- "Exactamente. El maná. El maná es una energía que los seres vivos absorbemos para poder hacer magia. Todo ser vivo posee magia, pero no todos poseemos el mismo nivel; algunos poseen más nivel que otros, de ahí salen los magos o los groonhells."

- "Y... ¿De dónde viene el maná?"

- "¡Buena pregunta! Según dictan algunos Sabios, existe un objeto mágico en el centro de nuestro planeta que alimenta infinitamente a todos sus seres con esa maravillosa energía. Pero quiero que recuerdes esto, todos poseemos un límite de maná en nuestro cuerpo; nunca jamás absorbas más maná del necesario o... podrías transformarte en una de esas bestias."

- "¿Bestias?"

- "Exactamente. Mira por ejemplo a los huecos; son monstruos con forma humana, ¿cierto?"

Huecos. Seres repugnantes que vagan sin cesar por todos lados, son lentos pero muy agresivos. Casi siempre los encuentras en enormes grupos por lo que enfrentarte a ellos sólo es una muy mala idea.

- "Pues bien, empecemos. Mira atentamente, sobrino."

Mi tía cerró los ojos. Respiró profundamente. Y dijo unas palabras en voz baja. Apuntó su bastón en una dirección y de la punta se formaba una enorme esfera roja. La esfera dejó de crecer y salió disparada a gran velocidad del bastón de mi tía. Luego de unos segundos de viaje, la esfera explotó en el aire dejando ver una enorme explosión a lo lejos.

En ese momento, no podía estar más emocionado. Yo sabía que poseía maná, aunque sea en pequeñas cantidades, y eso me hacía dudar mucho sobre mis capacidades.

- "Bien, es tu turno."

Estaba nervioso y emocionado al mismo tiempo. Mi cuerpo no dejaba de temblar.

Cerré los ojos.

Respiré muy profundamente.

Sentía una pequeña fuerza subiendo por mi cuerpo, era lenta pero su presencia era reconocible.

Estiré mi mano y la abrí. La energía fluía hacia mi mano, se sentía un poco fría.

Al tocar la punta de mis dedos, sentí miedo. Y la fuerza se alejó rápidamente de mi mano bajando hasta mis pies, para luego desaparecer. Abrí los ojos asustado.

Miré fijamente a mi tía. Ella sólo me mostraba una dulce sonrisa. Cambié mi vista a mi mano... A lo mejor no poseía tanto maná como yo creía.

Volví a intentarlo. Recordando unas palabras de mi padre.

[Piensa en ésto como una extensión de tu cuerpo...]

Volví a cerrar los ojos. Respiré profundamente, levanté la mano y esperé a esa fuerza volviese a mí. Escalando lentamente, llegó a mis dedos. Imaginé el hechizo que quería realizar, una bola de fuego. No debía de ser muy complicado.

Puse fuerza en mi mano, para poder concentrar el maná en mi palma y poder desarrollar el hechizo. Sentí cómo el maná iba saliendo de mi cuerpo, una enorme sensación de calor se asomaba en toda mi mano.

- "¡HIROSHI DETENTE!"

Abrí los ojos aterrorizado. Una bola de fuego del tamaña de una persona adulta se asomaba frente a mí. Sentí miedo, un miedo muy profundo por mi propia creación. De algún modo, logré lanzar el hechizo lejos de mí.

La bola de fuego salió disparada a una velocidad increíble y la explosión lo fue aún más. Una fuerte ventisca nos azotó desde donde estábamos. Había parado. La explosión había dejado de hacer efecto a la distancia.

Me sentía cansado. Giré mi cabeza. Mi tía aún tenía la vista fija en el horizonte, donde había caído la bola de fuego. Mi madre estaba de igual manera.

Caminé hacia ellas, pero en el trayecto caí rendido en el suelo. Mi estómago me dolía. Vomité por un largo rato, para luego desmayarme.

Desperté unos días después, según mi padre. Se sentía aliviado de que me hubiera recuperado. No es como si pensase que fuese a morir, ni nada parecido. Mi tía entró a la habitación, feliz de que estuviera sano y salvo; me abrazó fuertemente.

- "Hiroshi, quiero que me digas ¿Qué fue lo que hiciste?"

- "¡¿Que qué hizo?! ¡¿CÓMO PREGUNTAS ALGO ASÍ, NITORI?! ¡Mi hijo pudo haber muerto por culpa tuya. Siendo una maestra en la magia, como tanto presumes, debes de conocer los límites de uso de la magia!"

Mi padre recriminaba a mi tía por su falta de precauciones. Mi tía no hizo nada, más que escuchar cabizbaja.

Mi padre suspiró fuertemente. Salió de la habitación, molesto.

- "Hirohsi. Yo... Lo siento. Debí explicarte varias cosas antes de mandarte a hacer algún hechizo, pero... Estaba demasiado emocionada por ver tus dotes en la magia, que me segué a mi misma. Tu padre tiene razón, siendo una maestra en la magia debí de enseñarte eso antes de todo..."

Mi tía mostraba una sonrisa melancólica.

- "Ahora, explícame lentamente lo que hiciste ese día."

Mi tía no estaba emocionada como de costumbre. Ahora me miraba de una forma seria. Expliqué detalladamente lo que sucedió, lo que sentí en ese momento. El maná fluyendo a través de mi cuerpo, el miedo que sentí y demás cosas.

Mi tía, escuchó atentamente mi relato. Luego se paró y salió de la habitación en silencio. Me quedé confundido por unos segundos, esperé a que regresara, pero ya habían pasado unos minutos.

Miré mis manos, con algo de miedo. Mi tía regresó junto con mis padres.

- "Hijo, a partir de hoy, entrenarás con tu tía todos los días. Esas... habilidades debes de controlarlas desde pequeño y no sabemos que tan peligroso puede llegar a ser."

No dije nada. Me asustaba el hecho de que mis padres me tuviesen miedo. A mí. Su propio hijo.

- "Pero, hey, no te pongas triste. Aún entrenaremos ese cuerpo para que seas fuerte como yo."

Mi padre trató de levantarme el ánimo.

- "Okay. Sobrino, hay que enseñarte algunas cosas antes de volver a la práctica."

Todos a mi alrededor parecían querer olvidarse del asunto, pero ¿Cómo podría yo hacerlo? Había logrado que mis padres tuviesen miedo de mí.

Los días pasaban. Al igual que mis entrenamientos y estudios sobre la magia y la espada. Era agotador, pero con el tiempo logré acostumbrarme.

Con toda la situación, mi relación con Shizugu no había cambiado, mi hermana me odiaba como de costumbre, pero ya no me importaba tratar de ganarme su afecto.

Al encontrarnos por los pasillos de la casa, nos mirábamos y continuábamos nuestros caminos.

- "Bastante bien, Hiroshi. Pero recuerda, no trates de forzar la espada. Déjate llevar. Deja que ella tome el control de sus propias acciones."

- "Es...Lo que intento..."

El aliento me faltaba, los entrenamientos de mi padre eran muy complicados.

- "Está bien, ya le agarrarás el truco."

Mi padre me agarró del hombro y me frotó la cabeza; mientras me mostraba una sonrisa.

- "Ahora, es hora de unas lecciones sin movimiento."

- "¿Lecciones sin movimiento?"

- "Dime, hijo...¿Sabes qué son los Caminos Sagrados de la Espada, ¿verdad?"

Miré confundido a mi padre.

- "Los Caminos Sagrados de la Espada. Una serie de 8 habilidades usadas por los espadachines para aumentar nuestras habilidades en combate. Yo, sólo puedo usar los 4 primeros."

- "¿Se pueden aprender los 8?"

- "Por supuesto, pero debes tener una gran habilidad tanto en magia como en magia; ya te estarás imaginando quienes son los que controlan los 8 Caminos, ¿no?"

- "Y... ¿Se pueden usar los 8 al mismo tiempo?"

- "En efecto, se puede. Pero el cuerpo humano no es capaz de soportar tal cantidad de poder. Si una persona lo intentara, su cuerpo aguantaría a lo mucho 5 minutos con ese enorme poder activado y luego moriría."

Morir a cambio de mejorar tus estadísticas por un sólo combate. No suena como un buen trato.

- "¿Quieres ver los Caminos en acción?"

Asentí con firmeza y entusiasmo. Ver a mi padre utilizando su fuente de poder era algo que no desaprovechar. Mi padre desenfundó su espada, la sostuvo en frente suyo con ambas manos, cerró los ojos y pronunció: "Cuarto Camino." Una pequeña ventisca salió de mi padre, al abrir los ojos algo había cambiado; su ojo derecho tenía un cuatro y sentía una nueva aura que rodeaba su cuerpo.

- "Cuando una persona activa los Caminos en su ojo derecho verás el Camino que está usando, es algo que todavía se desconoce el por qué sucede esto; por eso, es una arma de doble filo. Obtienes ventaja, pero tu oponente también sabe qué ventaja estás usando. Ahora, mira esto..."

Mi padre salió disparado y volvió en unos pocos segundos.

- "Éste es el Cuarto Camino. Te otorga la ventaja de de la velocidad, lamentablemente no poseo tanta capacidad mágica..."

Mi padre suspiró y el aura que sentía desapareció, al igual que el cuatro en su ojo. Luego de eso, me enseño sobre los 8 diferentes caminos.

El Primer Camino, te otorga Agilidad; tus movimientos con la espada o con cualquier objeto en tus manos serían mucho más ligeros y fluidos.

El Segundo Camino, te otorga Fuerza; los golpes que proporciones serán de una mayor magnitud y ocasionarás más daño. Éste es el único Camino que hace que tu cuerpo tenga un cambio físico.

El Tercer Camino, te otorga Percepción; eres más perceptivo de lo que suceda a tu alrededor sin tener que observar directamente.

El Cuarto Camino, te otorga Velocidad; tus pies se siente más ligeros proporcionándote de una velocidad casi inhumana.

El Quinto Camino, te otorga Sigilo; tus movimientos son casi imperceptibles por el enemigo.

El Sexto Camino, te otorga Inteligencia; te proporciona una mejor planificación en combate.

El Séptimo Camino, te otorga Devolución; todo ataque que te sea lanzado, lo devolverás con el doble de fuerza; sin embargo, es difícil de realizar porque debes de activar el Camino y bloquear en unos pocos segundos.

El Octavo Camino, te otorga Apertura de los Senderos; es la combinación de 2 Caminos, además del Octavo. Es la máxima cantidad de Caminos que aguanta un cuerpo humano bien entrenado; sin embargo, sigue siendo uno de los Caminos más difíciles de controlar y soportar.

Era demasiada información para poder absorberla en ese momento. Así que, luego ese mismo día, le pedí a mi padre que lo escribiera en una hoja.

Los entrenamientos con tía Nitori, no eran relajantes en ningún modo. Ella siempre me exigía que hiciera lo mejor que pudiese; sin embargo, empezó a poner una barrera mágica a su alrededor para evitar daños colaterales.

- "Okay, Hiroshi, recuerda: [Lord del Fuego, Lord de la pureza, le pido la fuerza para incinerar a mis enemigos y ofrecer sus cenizas a usted. La luz de la pureza caerá sobre nosotros y castigará a aquellos impuros]... Luego de eso, decide qué hechizo quieres usar."

Cerré los ojos. Respiré profundamente. Empecé a recitar el conjuro, mientras sentía el maná escalando lentamente por mi cuerpo; cuando lo sentí en mi mano, lancé el hechizo. No salió nada, el maná descendió rápidamente de mi cuerpo.

- "¡¿OTRA VEZ?!"

Esto había ocurrido desde la última vez que realicé esa enorme bola de fuego, no podía volver a invocar ningún otro hechizo. Mi tía creía que era porque había desarrollado algún trauma a la magia desde el incidente; pero de ser así, no podría sentir el maná subiendo por mi cuerpo y me pondría muy nervioso.

[¿Y qué pasaría si...]

Me dije para mis adentros, mientras miraba mis manos. Volví a cerrar los ojos, respiré profundamente, sentí el maná subiendo por mi cuerpo y grité con todas mis fuerzas.

- ¡FIRE BALL!

La bola de fuego se lanzó a gran velocidad de mi mano, y explotó en la lejanía.

- "Hiroshi... ¿Acaso dijiste el conjuro?"

- "¿N-no...?"

Mi tía se quedó callada por unos segundos, hasta que mostró una enorme sonrisa, saltó sobre mí y me abrazó.

- "Felicidades, Hiroshi. Eres un mago no conjurado."

- "¿Un qué?"

- "Un mago no conjurado, son una pequeña comunidad de magos que no pueden realizar magia con los conjuros normales, ellos deben de entrenar de una manera muy diferente a la habitual. Algunos requieren de imaginar el hechizo, otros sólo de decirlo en voz alta les basta."

Estaba emocionado. Mi tía me dijo que estos magos eran poco comunes, y la mayoría lograba cosas increíbles. Estuvo un buen rato, explicándome sobre el tema.

Desde ese entonces, mis días como groonhell recién empezaban. Entrenando con mi padre el manejo de la espada y con mi tía entrenamiento mágico.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------