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MNU Volumen 6 – Capítulo 10

 

Capítulo 10

La doncella de hierro.

Alizes estaba liderando la retaguardia. Con las valquirias de fuego: ella montaba a Sort con su armadura azul y la guadaña de Parom. Mientras llegaban a campo Ovalle.

En la mente de esta chica rebelde. Solo podía entonar una canción para calmar la adrenalina y poder guardar sus nervios al enfrentarse por primera vez a una batalla a escalas reales y no fantasiosas como en los libros que leía.

The troopers de iron Maiden: Era algo especial que hubiera memorizado la letra de la canción para una vida tan atormentada como fue la de ella. Los caballos y el huargo negro que comandaba la tropa corrían por las colinas enlodadas por la lluvia.

Aunque ese día no estuviera lloviendo, estaba nublado y la brisa fría recorria el campo para presenciar lo que iba a ser la cruzada más espectacular hasta el momento. Alizes se reunió con tres de sus abneguers.Y repasó el plan de batalla posicionando los tres ejércitos en diferentes partes del campo.

El primero sería Lcios  que escoltaría a los maestres de armas y sus pupilos que colocarían el artefacto en el paso de las rocas. Luego el ejército de Supremis Orc tomó rumbo a Or con el legionario que le respaldaría.

Ar Dumis que ya tenía su ejército en trote, se posiciona en todo el valle frente a la gigantesca muralla natural llamada Vallhalla.

Pide a un soldado que subiera a una vieja atalaya abandonada que estaba construida en las enormes rocas.  Este sube y observa con gran detenimiento el camino que se formaba por las rocas, y los maestres colocando en la tierra los cientos de artilugios que construyeron. El cielo gris y los vientos que silbaban daban escalofríos al joven que miraba desde las alturas.

Luego sintió más frio de lo normal. El viento empezó a tornarse más y más frio al punto de que vio como el espesor de  las nubes bajaban. Un tornado descendió a tierra y tomo rumbo a Vallhalla. El hombre grita a su superior de que un tornado se aproximaba.

— ¿Qué, un tornado? — Dice Ar Dumis, sorprendido. El trombo se va deformando y adelgazando a medida que se acercaba.

Lcios que estaba a la espera de alguna sorpresa. Ve el tornado y pregunta:

— ¿Pero qué mierda, de donde salió eso?

De inmediato. El tornado desaparece, y se mantiene en calma. Luego el centinela en el atalaya mira con su catalejo una cantidad de hombre a una distancia considerablemente larga. Tanto así que con el catalejo solo ve pequeños puntos moverse.

Y escucha algo extraño colisionar con el muro del atalaya. Este deja su catalejo y mira que fue lo que impacto el atalaya. Y ve como un granizo golpea violentamente la torre y  fija la mirada al cielo; un granizo en forma de estaca atraviesa su cabeza matándolo de inmediato y cayendo al vacío mientras Ar Dumis ve lo sucedido.

— ¡Estamos siendo atacados! ¡Levanta la bandera Cotzo!— Dice Dumis.

Cotzo se sube a una peña y de inmediato sube la cumbre de la roca y levanta una bandera para luego disparar una flecha al lugar donde los hombres de Lcios estaban laborando.

El Ereiser toma la flecha y observa al hombre con la bandera verde. Y este observa el moño amarrado en la flecha y se da cuenta que es azul. Corre de inmediato a uno de la caballería que servía como mensajero y le da la noticia para que corriera donde estaba Lcios que miraba como los maestres aun no terminaban en colocar los clavos gigantes en el paso del Vallhalla.

— Mi señor Lcios. Ya vienen, tenemos que retirarnos y reagruparnos. Ar envió un moño azul y hay un Ereiser izando la bandera verde.

— Muy bien. Da la orden a todos y reagrúpalos al frente. Tenemos que salir de aquí protegiendo a estos inútiles.

— Muy bien señor.

Sin aviso. Un gran cumulo de granizos en forma de estacas caen del cielo  matando a cinco maestres. Y Lcios corre con un escuadrón que tenía escudos y protegen a los demás que regresaban del paso de Vallhall. Y con gran temor y desconcierto pregunta:

— ¿De dónde carajos salen esas cosas? ¿Qué alguien me explique de donde salieron esas cosas?

— ¡Señor!— Dice un neguer que ayudaba en el momento. —  Puede ser posible que… esas cosas sean controladas por las castas blancas.

— ¿Qué? Es ridículo. Las castas blancas no tienen ningún poder manifestado.

Luego de que la lluvia de granizo, cayera en la entrada. Se detiene y una gran cantidad de soldados blancos de uniforme azul menta y túnicas blancas se detienen a distancia considerable y observa como el paso esta indefenso. Un hombre alto de aspecto penetrante. Con lentes oscuros y piel blanca observa con desdén la entrada a tierras doradas. Saca un báculo blanco que irradiaba luz y una perla que estaba en la punta de esta que contenía un líquido especial, que brillaba en azul. Y quien portaba el gran báculo lideraba el ejército.

El hombre levanta el báculo y hablaba en un idioma que muy pocos hablaban, el seretra:

— Sou, in imageniti. Se inco sum perios. (¡Soldados, en posición! Esta es nuestra oportunidad)

Hombres dieron un  paso adelante y sacaron sus propios báculos. Y tenía tallada en su mano izquierda una marca con el símbolo de la matriarca regente Jsviel. Y estos alzaron su brazo izquierdo y empezaron a llamar el frio ahuyentando el calor en la tierra. Y casi instantáneamente empezó a nevar.

Grandes fundíbulos rodantes  envían grandes cargas de nieves que mientras son endurecidos por los monjes caen en las rocas destruyendo las formaciones rocosas.

— ¿Esto es imposible? ¿Acaso nos escondieron todo este tiempo su poder?— Lcios impactado no podía creer lo que observaba. El neguer a su cargo le grita:

— ¡Mi señor tenemos que proteger la entrada!

— Tienes razón. Eso malditos desagradecidos nos las tendrán que pagar. ¡Muy bien, todos conmigo! haremos una jaula de trueno, mientras estos tontos se ponen a salvo nosotros los cubriremos.

Los hombres gritan con euforia y se posicionas. Todos los maestres corren y son llevados de vuelta a campo Ovalle donde los hombres de Ar los llevaran devuelta a Oru.

Lcios y los centenares de hombres se reúnen en la entrada antes de que los saambala abastecieran sus fundíbulos.

Cada hombre en fila posiciona su espada con la punta al suelo. Y se concentran para que un rayo que les representaba impactara constantemente el suelo. Y fue así, una gran cantidad de rayos impactaron el suelo fulminando la tierra. Y cuando los pedazos de hielos macizos y gigantes chocaron la jaula de trueno estos estallaron en miles de pedacitos.

Alizes muy a lo lejos presenciaba eso. Era majestuoso ver ese espectáculo sobrenatural.

El hombre que parecía el líder de los blancos mira a su segundo y le dice:

— Au, setzo im. (Enfríen el cielo)

El segundo hace la señal de levantar los brazos al cielo y al cruzarlos representa solo una cosa. Llevar su poder al cielo para que el poder de los Berserkers no tuviera eficacia en ellos.

Es cuando todos los hombres señalan el cielo con sus dos manos y de inmediato. Se torna oscura, y la ventisca se intensifica.

Los rayos cesan y se esfuman. Lcios mira con terror la intensidad de poder oculto en los blancos, y le dice a todo su regimiento que saliera del paso. Y grandes trozos de hielo caen en la entrada y agranda el paso del Vallhalla. El hombre del gran báculo levanta su mano derecha en señal de ataque. Y los hombres de casta blanca corren a la entrada y activan de nuevo el poder del granizo para que sirviera como proyectil.

Los maestres y sus pupilos llegan a donde estaban Alizes y las valquirias. Kiros y Slovan los recibe y Kiros pregunta:

— Informen de la situación.

Un hombre de mediana edad le dice:

— Los de casta blanca a hora tienen el poder de manejar el viento y el agua. Crearon proyectiles con el hielo y mataron a cinco de los nuestros. Acab, Melciades, Bex,  Bongol, y Teladuria. Y han enfriado el cielo para que las tormentas no se puedan producir.

— ¿Qué? Eso no puede ser. Han pasado eco desde que los de casta blanca nunca han desarrollado algún poder.

— No es imposible— Dice Alizes. — El tiempo se ha encargado de darles una oportunidad, y ahora lo están aprovechando. Es mejor que nos preparemos. Antes de que lleguen a la pradera de los caídos.

Slovan se acerca a Alizes y le comenta:

— Mi señora, le he traído armamento.

Carretas llenas de esas armas que imitaban un rifle. Alizes observa todos los bastocar y se le ocurre una idea para ayudarlos. Y le dice a Fredys que le diera a cada una de sus mujeres un Bastocar.

El paso del Vallhalla es invadido por los monjes de la tribu Saambala. Y arremeten contra el ejército joven de Lcios.  Pero este regimiento fue ayudado por el de Ar Dumis que les disparaba con el Bastocar. Y el atrapa truenos era inútil sin una tormenta. Ar Grita a todo pulmón para que el grupo de Lcios pudiera retomar la ventaja. La nieve había ocultado la gran fortaleza de piedra y la nieve ahora era un arma contra los Berserkers.

Los dos ejércitos juntos tanto el de Ar como el de Lciso no podían contener la horda de los Blancos y poco a poco retrocedían.

Es entonces cuando el gran hombre del báculo invoca a Golum. Crean una gran golem de nieve de casi doscientos metros.

— Hija de chingada— Dice Alizes con matices del vocabulario de su mundo. Esta se asombra al ver como ese muñeco aparece en la frontera. Y le grita a Fredys que dispararan el bastocar a los cielos para calentar la atmosfera.

Y esta da la orden para disparar los rayos. Y una gran cantidad de ráfagas de calor calienta el cielo frio y la tormenta se forma.

Ar Dumis, se da cuenta de lo que quiere hacer Alizes y le grita a Lcios de que iniciara la retirada y llevara a todo su regimiento a campo Ovalle. Lcios mira el campo y mira como una tormenta eléctrica se intensificaba.  Levanta la bandera verde y todos los dorados salen corriendo. No sin morir algunos por los proyectiles de hielo.

Golum se sube sobre las montañas de roca cubierta de nieve y dispara grandes iceberg de hielo que impactan sobre el último paso de la entrada al Vallhalla matando a los hombres de Ar Dumis.

— Ha, ¿quieres todo mi he…? Muy bien.

Lcios al ver como Ar Dumis lo enfrenta le grita que se retirara. Y este sin más le dice.

— ¡Garras doradas!— Y lanza el atrapa truenos atrás de él lo más lejos posible y atra los rayos de la tormenta.

Y la gran electricidad que atraía a su lomo lo expulsa y grandes rayos en forma de garras salen para derretir a Golum.

El muñeco cae en forma líquida y caliente matando algunos de la tribu con el agua hirviendo. Pero atacan a Ar con algunas estacas de hielo.

Fredys corre con su caballo de la nada y arremete contra los soldados blancos y se lleva a Ar Dumis de ahí.

La lluvia de granizo cae y atrapa a los que estaban en la última formación. Como aun no llegaba la legión ni la centuria. No le queda de otra a Alizes que ayudar.

Ella grita:

— ¡Esto es por su pueblo! ¡Demuestren que son dignas!

Toma la delantera con Sort y a toda velocidad corre por la pradera para llegar al campo de batalla.

The troopers, era todo lo que sonaba en ese momento para su desbordante adrenalina. Los de la infantería quienes estaban atrás de la pelea. Miran como un lobo negro a toda velocidad se aproxima a ellos. Alizes luciendo su armadura celeste con el hacha entre sus manos guiaba a las demás hacia el centro de todo. Y toda la caballería de valquirias de fuego le seguía.

Las de línea inferior le seguían fervientemente mientras las nobles estaban detrás de ellas.  Los hombres de Ar Dumis seguían peleando. Pero sin el bastocar y sin poder. Solo chocaban armas.

Alizes colisiona contra la primera fila y Sort de un solo rugido lanza fuego de su osico y quema a una docena de soldados blancos. Luego Alizes salta desde sus lomos y embiste con el hacha.

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