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TG – Capítulo 261: Cumplo mis promesas.

Capítulo 261: Cumplo mis promesas.

Todos se quedaron aturdidos, incluso Aurora que había visto a su amiga hacer tal cosa por primera vez.

Alice se había transformado en tentáculos para adentrarse a la criatura y ella había desaparecido por completo.

Si bien Aurora entendía que tal vez su amiga estaba en su sombra, no podía negar que tal vista era aturdidora.

Pudo ver que Urfin, Meden, Alros e incluso Siba quien estaba en la forma de demonio puro, estaban desconcertados.

“¡GRAAA!”

El gran gusano volvió a soltar un rugido y todos levantaron sus armas, cansados pero decididos a continuar la lucha si era necesario.

Sin embargo, el gran gusano rodó por el suelo mientras gruñía con desesperación.

Estaba extremadamente herido, siendo las quemaduras la que resultaban ser más aterradoras y era hasta el punto de que la regeneración se había detenido, pero ahora estaba agitándose como si el daño que recibía era inimaginable.

“…”

Entonces, tras varios arrebatos, el gusano se detuvo finalmente y cuando todos pensaron ver su estado, una lanza negra salió del estómago del gran gusano.

Esa lanza negra se dividió en más tentáculos y todos empezaron a devorarlo por sus pequeñas bocas… Para luego asimilarlos en la oscuridad.

Los tentáculos que empezaron a salir del interior del gran gusano se elevaron en números y las expresiones de aquellos que observaban comenzaron a cambiar.

Aurora podía ver que no solo el grupo imperial estaba observando, también estaba el grupo que estaba más atrás.

Amanda y Theodore eran los más cercanos y ambos dejaron ver expresiones mixtas.

El ‘Gran Gusano’ empezó a ser cubierto por la oscuridad hasta que se formó un gran capullo, tan solo para que al momento siguiente comenzara a reducirse sin dejar nada atrás.

El cuerpo del gran gusano había desaparecido y solo quedo el capullo que se volvió pequeño y se abrió revelando a Alice.

“¿Estás bien?” Preguntó Aurora con un tono preocupado.

Su sistema le había mencionado que su amiga había estado bien cuando fue golpeada por el gran gusano y cayó en ese agujero, pero estaba preocupada.

Podía notar que Theodore y Amanda cuyas expresiones podían ser vistas, fruncían el ceño con algo de temor bien oculto.

Sin embargo, también había una pizca de terror y aversión ante la escena monstruosa que Alice había mostrado.

Sin embargo, Aurora se quedó a su lado mirándola preocupada.

“Estoy bien…” Murmuró Alice un poco cansada y dando una media sonrisa amarga, agregó. “Aunque no fue suficiente para avanzar.”

Su ‘avance’ se estaba refiriendo a la fuerza y Aurora solo le dio palmadas en su espalda, para que no se preocupara.

No quería que su amiga hiciera cosas que no deseaba o se empujara por las circunstancias, aunque tampoco negó que su ayuda fue vital.

“¡Graa!”

Gran parte de los gusanos se retiraron, pero aquellos afectados por el ‘Caos’ entraron en frenesí de locura al sentir que su progenitor había muerto.

“Espero que no te hayas comido su núcleo mágico, eso sería demasiado para ti y sale caro.” Bromeó Siba con un tono tranquilo.

Su mano se había extendido a los monstruos que se acercaban, convirtiendo el fuego de los alrededores en lanzas de fuego que fueron enviadas volando atravesando a sus enemigos.

En medio de sus cuernos la llama se hizo más pequeña, como si hubiera perdido parte de sus fuerzas.

“No, todavía lo tengo.” Respondió Alice y dándole una mirada, agregó. “Te queda bien el nuevo look.”

Esas últimas palabras lograron que la expresión se Siba se entremezclara entre la molestia y la risa… Él había empezado con su broma y Alice extrañamente la respondió.

Aurora sabía que su amiga estaba tratando de reducir la atmósfera extraña que se cernía sobre ellos y aunque no lo pareciera Siba era igual.

Eran los únicos que se podían considerar fuera de la ‘norma’ en este grupo y eso significaba algún tipo de cercanía.

“Dejen las bromas de lados. Vamos al portal, necesitamos cubrir la retirada del primer grupo antes de partir.” Ordenó Urfin con seriedad, dándole un asentimiento a Alice por su buen trabajo.

El grupo se retiró hacia el portal dejando a Siba atrás encargado de cubrir su retirada.

La mirada de Theodore y Amanda que habían observado todo eran bastante diferente la una de la otra.

El primero fruncía el ceño con cierta aversión que no ocultaba como nunca ocultó sus emociones, pero la segunda ocultó sus emociones y solo asintió.

Aquellos que tenían habilidades innatas raras y en cierta forma grotescas, eran tratados de forma muy diferente y a veces relegados a causa de su extraña capacidad.

Eso mismo sucedía con magias bizarras como lo era la nigromancia u otras artes más extrañas.

A Aurora no le importó nada de eso, ya que Alice a sus ojos era su amiga y su hermana… Y seguiría siendo su familia.

Cuando llegaron al portal pudieron ver a los goblins temerosos protegidos por Zorkas, quien en su mano seguía teniendo la estatua que ya estaba por desmoronarse.

Adala había sido atendida por Marius quien dejaba ver una sonrisa ligeramente arrogante por su utilidad.

Aurora solo lo ignoró y miró a Siba quien había lanzado bolas de fuego a todos los monstruos que estaban por acercarse.

Sin embargo, algunos de ellos pasaban y todavía llegaban a este lugar para ser atendidos por Alros.

“Ya saben el orden. Muévanse.” Ordenó Urfin sin bajar la guardia.

Meden había fortificado el suelo para dirigirse al portal permitiendo que el grupo de goblins guiado por Zorkas se moviera.

Quienes se movieron primero fue Amanda y Adala para entrar al portal para luego los goblins lo siguieran.

Entrando al portal estable y en perfecto estado, ese portal tragó las figuras de esa heroína y el paladín, luego a todos los goblins.

Necesitaban enviar a alguien de su grupo humano primero en caso de que el otro lado fuera peligroso y que se eligiera a Amanda, era por su capacidad de rezar a su dios.

En la tierra tendría una mayor capacidad para rezar a su dios permitiéndole proteger a los goblins que iban a llegar después e incluso si era necesario pedir apoyo a la Iglesia del Tiempo y del Espacio.

No sabía el estado del otro lado, era por eso que jugaron a lo seguro.

Su grupo se quedó abajo eliminando a todos los monstruos que llegaban mientras que los cien goblins pasaban el portal.

“¿Listo?” Preguntó Siba cuando vio que los goblins desaparecieron y tras el asentimiento de Urfin observó a los monstruos a lo lejos.

Solo quedaban unos pocos, pero él volvió a agitar su mano creando una poderosa barrera de fuego.

Cuando la llama en medio de sus cuernos desapareció, su cuerpo no volvió a su forma antigua, pero perdió cierta fuerza, volviendo a ser un rango S.

“UGH…”

Entonces para sorpresa de Aurora, Theodore y Marius, Siba se quebró sus cuernos con sus manos, mientras dejaba salir un sonido de dolor.

Sus nuevos cuernos eran grandes, pero ahora fueron quebrados desde la base.

“Luego tendré que volverlos más pequeños.” Murmuró Siba lanzando el resto de sus cuernos rojos a la muralla de fuego.

¿Era para no querer parecerse a un demonio puro?

Arrancarse sus cuernos para no parecerse a tales individuos, era posible que esa fuera su razón para hacerlo.

El grupo se movió hacia el portal en donde Zorkas esperaba con su estatua agrietada en las manos.

Theodore parecía relajado, pero no era el único, Marius también lo estaba… Demasiado relajado.

“Hoy fue un gran día. He visto a un demonio rezar a un dios demonio y convertirse en un demonio puro y al mismo tiempo he visto a un grotesco monstruo.” Dijo Marius mirando a Siba y a Alice respectivamente, y dando una gran sonrisa agregó. “Un día que seguramente todos recordaran.”

Su sonrisa llevaba cierta sensación despectiva y revelaba su verdadera personalidad.

No era estúpido y se había quedado callado desde que había sido descubierto tratando de no molestar a otros y tratando de hacer su presencia importante, lo suficiente como para que mediaran con Alice.

Ahora era diferente, el portal estaba ahí, a varios metros de él y eso hizo que se relajara y se riera.

Marius se adelantó unos pasos y dándoles la espalda mientras caminaba.

“¿No he sido valioso hoy? Ustedes usaron pociones y pergaminos, pero sin mí, Adala hubiera terminado en muy mal estado.” Dijo Marius con un tono divertido y con seriedad, declaró. “Nadie me dirá nada.”

Todos se detuvieron incluido Marius que les daba la espalda.

¿Estaba dejando salir su estrés? Era posible que el estrés de estar en silencio rodeado de personas que lo trataban como enemigo y sin tener aliado, fuera demasiado para él.

Era por eso que ahora habló relajado.

“Una vez que salga nadie me dirá nada por matar a esos idiotas. ¿Dan? ¿Cédric? Por favor, es Rumania.” Dijo Marius dándole la espalda soltó una risa y declaró. “Soy el líder del Gremio ‘Los Custodios’, solo tengo que pasar dinero por algunos lados, silenciar a otros y listo. Absuelto.”

“Además, no he cometido ningún crimen. ¿En dónde dice que está mal asesinar a alguien en otro mundo? E incluso si alegan que fue parecido a un homicidio dentro de una mazmorra. ¿Cuánto se demorará el juicio? ¿Meses? ¿Años?” Agregó Marius con una risa y lentamente dándose vuelta, declaró. “Al final saldré y seré libr…”

Sus ojos se abrieron al verlos a ellos… No al ver a Alice agitar un brazo negro en forma de espada hacia él.

Fue extremadamente rápido hasta el punto de que Marius al momento siguiente estaba agarrándose el cuello al notar que la sangre empezaba a salir y sin poder evitarlo cayó al suelo.

“Ugh…”

“Que…”

Su gemido de dolor y aturdimiento salió de su garganta mientras lentamente se desangraba y la duda vino de Theodore quien se quedó inmóvil al mirar la escena.

Urfin, Meden, Siba y Alros solo observaban sin interferir, pero Aurora tenía su mano en el mango de su espada y le dio una mirada para que no interviniera.

Todo mientras Alice tenía una encantadora sonrisa al ver como la expresión de Marius se llenaba de terror y miedo.

Trato de lanzar un hechizo de curación, pero Alice atravesó su estómago con otra lanza negra que salió de su espalda.

“Te lo dije, ¿cierto?” Preguntó Alice acercándose y agachándose al frente de Marius quien trataba de huir, dio una gran sonrisa y anunció. “Te dije que te cortaría el cuello y te vería morir. Cumplo mis promesas.”

La expresión de Marius se llenó de terror mientras se agarraba el cuello tratando de detener su sangrado, su mirada dio parar a diferentes lados, pero el único que en este momento podía ayudarlo era Theodore.

Y él dio una mirada hacia un lado sabiendo que no podía intervenir.

Era duro, había una lanza negra clavada en su estómago y su cuello estaba cortado desangrándose, pero todavía seguía consiente desesperado para tratar de vivir… Todavía seguía vivo.

Solo eso demostraba la fortaleza de un rango S y la especialidad de un curador con su propio estado de cuerpo.

“Ugh…”

Sin embargo, ahora solo lograba que su dolor se amplificara en tiempo.

Desesperación, miedo, incredulidad y terror… La sangre empezaba a caer de su cuello cubriendo su mano y formando un pequeño charco, todo mientras era observado por Alice.

Había dicho que lo mataría y ella cumplió su promesa completamente.

No se iba a quedar sin hacer nada y más cuando estaba enojada, era por eso que cuando se reencontraron, ella no se retiró con su accionar… Y Aurora lo aceptó.

Ahora con su mano en el mango de su espada dejaba en claro que detendría a todo aquel que tratara de intervenir con los asuntos de su amiga.

Era un asesinato a sangre fría y Aurora no dio excusas, solo dejo ver su apoyo total ante las acciones de su amiga.

Marius lentamente perdió toda su sangre hasta que su respiración se detuvo dando pie a que su cadáver empezara a volverse frio.

Por su parte Alice con su brazo negro tiró su cadáver al acantilado sin darle importancia y luego observó al grupo con una sonrisa.

“…”

Esa encantadora sonrisa en un momento normal sería muy atractiva, pero ahora hizo que Theodore e incluso algunos miembros de los imperiales temblaran.

“Ya está.” Dijo Alice asintiendo como una ‘buena niña’.

Ese ‘ya está’ tenía bastante significado.

Ya había completado su tarea y eso significaba que podía seguir adelante, pero también ya se sentía más relajada tras haber hecho lo que quería hacer.

Si, ‘relajada’ era la palabra indicada para describir su estado emocional.

No dio excusas o se cubrió con palabras vacías, se dejó ver que no había ni una pizca de remordimiento.

“Por eso dejaron que Amanda y Adala fueran primero.” Murmuró Theodore en entendimiento y dándole una mirada con un fruncir de ceño, avisó. “Yo no los cubriré.”

Con esas palabras paso por al lado del charco de sangre roja y se adentró al portal.

Las palabras de Theodore eran correctas.

Adala hubiera reaccionado de tal manera que seguramente trataría de evitar asesinar a Marius y habría conflicto, en cuanto a Amanda parecía demasiada rígida.

El único que dejaba ver que era más frío, resultó ser Theodore quien tal como esperaron no se movería por alguien que no conocía.

“Esto es lo único que haré, en cuanto a los demás… Yo tampoco puedo quedarme en silencio.” Dijo Urfin tomando su rol de capitán de forma solemne.

Estaba tomando sus responsabilidades de forma seria, lo que significaba que en caso de que le preguntaran para confirmar las palabras de Theodore, él informaría la verdad como tal.

Alice solo se encogió de hombros sin importarle lo que hiciera y Aurora solo le dio un asentimiento agradecido.

Que ordenara a Amanda y Adala ir primero, era suficiente para no generar mayores problemas.

Dando una señal, Urfin se adentró al portal con su equipo y Aurora dio un largo suspiro.

No regañó a su amiga y no le dijo nada, no tenía nada que decir cuando la había apoyado desde el principio.

“La estatua ya está por desintegrarse.” Dijo Zorkas sin cambiar de expresión.

Había estado esperando en el portal y si bien ya había estabilizado el portal, era posible que algo sucediera cuando la estatua se rompiera… Cuando la voluntad de sus guardianes terminara.

Aurora asintió y recibió la estatua.

Los demás empezaron a adentrarse al portal y Aurora se quedó hasta el último observando a lo lejos.

La muralla de fuego ya había acabado y los monstruos seguían luchando, ella esperó un momento cuando todos terminaron de entrar.

Había algo que necesitaba ver y esperó hasta que la estatua se rompió en pedazos.

El gran pilar negro que ahora era más traslúcido a su espalda desapareció liberando una onda que se extendió a lo lejos.

Aurora frunció el ceño ante la luz que llegaba cuando las nubes fueron barridas por esas ondas expansivas.

La luz provenía de los dos soles de este mundo, uno era más grande y el otro era pequeño logrando iluminar las tierras de forma resplandeciente.

Trayendo brillo de un mundo fantástico, pero también dejándola ver que la luz de esos soles no pudo cambiar el final.

“…”

Aurora se quedó en silencio cuando a lo lejos pudo ver como la tierra era destruida por el mar negro y tal vez por lo que sea que estuviera en esos lugares.

El ‘Caos’ había destruido este mundo corrompiendo todo a su paso hasta que no quedo nada.

Ahora las plantas empezaron a perder vitalidad, algunas se secaron y otras empezaron a mutar convirtiéndose en repulsivos seres.

Los monstruos más aberrantes empezaron a cambiar convirtiéndose en engendros aún más grotescos, ante el ‘Caos’ que había estado más allá de este lugar.

Ante el ‘Caos’ que la voluntad remanente de los guardianes de este mundo había detenido.

Aurora con este mundo siendo destruido a su espalda, se adentró al portal y su visión se volvió oscura.

No podía ver ni escuchar nada, pero a diferencia de cuando llegó, ahora podía sentir cierta estabilidad en el viaje.

Ella dejó todos sus pensamientos de lado y elevó su guardia preparada para lo que estuviera por venir.

Entonces, su visión empezó a tener color y cuando dio algunos pasos pudo ver una gran luz.

Frunciendo el ceño ante la luz, Aurora pudo sentir al otro lado a su grupo y cuando estabilizó su mirada, su expresión cambió.

La luz provenía de una torre que iluminaba de forma resplandeciente en lo que parecía un campamento militar y cuando ella observó los alrededores pudo notar que era un campamento dedicado a la protección en caso de que algo saliera.

Pudo ver a todos sus grupos con expresiones relajadas tal vez al ver que las personas y soldados estaban llegando desde el campamento.

Cuando Aurora estaba por ver que sucedía, se dio la vuelta para mirar al portal.

Ese gran portal tembló un momento y cuando ellos se pusieron en guardia, se empezó a volver pequeño, hasta que desapareció.

El Portal Abismal se había cerrado.

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