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TG – Capítulo 294: Una batalla diferente.

Capítulo 294: Una batalla diferente.

Una sombra se movió en medio del puerto avanzando con gran sigilo, acercándose a uno de los barcos principales.

Antes de llegar al barco, se adentró a un almacén lleno de cajas y en ese lugar la sombra aumentó de tamaño.

Aurora salió de la sombra de su amiga y observó el interior del almacén sin encontrar a nadie.

—En posición.

—Hemos llegado.

—Estamos listos.

Empezando con la Capitana Sadiya, le siguió Liam y, por último, hablo la asesina de rango S miembro de la mafia bajo la Reina del Norte.

Esa mujer había sido enviada con su equipo y no fue por pedido de Nicole, sino que, al tratarse de un asalto a sus oponentes, decidieron ofrecer una mano.

Aurora aceptó su ayuda y ahora estaban preparados escondidos alrededor del barco principal.

Ese barco era de la Farmacéutica Raiden y llevaban varios productos locales que compraban en el área.

En ese mismo barco también estaba Verdi con las personas que había raptado y los miembros leales a él.

Sin embargo, Aurora no podía evitar tener un sentimiento de extrañeza.

“Se siente raro.” Murmuró Alice con un tono serio.

Aurora estuvo de acuerdo con su glotona amiga.

Estaban raptando a personas y la estaban llevando en barco, pero no tenía la seguridad que este lugar merecería.

No había guardas, patrulleros, y solo estaba el barco junto a los trabajadores cargando las cajas.

Los almacenes estaban lentamente siendo vaciados y los conteiner cargados al barco.

Estaba tranquilo… Esa tranquilidad en la cual la otra parte sabía lo que iba a suceder y los esperaba.

“Creo que deberíamos ir primero. Para no arriesgar a los demás equipos.” Dijo Aurora dándole una mirada a su amiga, queriendo saber lo que pensaba.

“No se siente como una emboscada, pero sería mejor estar preparados.” Respondió Alice asintiendo con seriedad.

¿Cómo sería una emboscada?

Era bastante simple, la seguridad estaría presente para que ellos la atravesaran y era solo en el punto final, los emboscarían con una fuerza abrumadora.

En el punto en que su guardia estuviera baja.

Ahora daba una sensación de calma y tranquilidad extraña que lograba que cualquier individuo con bastante experiencia se diera cuenta de esa rareza y elevara su guardia.

—Nosotros nos moveremos primero. Ustedes estén en la espera, se le dará una orden cuando puedan moverse. —Avisó Aurora usando la red de comunicación telepática.

Presentes estaba la Capitana Sadiya con su equipo, Liam con la Sumo Sacerdotisa Xaali y Nicole junto a la asesina de rango S y algunos miembros de la mafia de rango A.

A Vanessa y Joslyn fueron dejados a la espera.

No llamaron más refuerzos debido a que la situación no lo requería, pero ahora Aurora se dio cuenta de que tal vez fue una mala idea.

Observando por la entrada del almacén, ambas se movieron mientras que su armadura entraba en la forma diseñada para combate con espada.

Ambas levantaron la barrera mientras más se acercaban al barco, pero después de un momento, se dejaron de esconder al sentir la presencia que los esperaba.

Era como si supiera que iban a venir, era por eso que se dejaron de ocultar y se acercaron al muelle en donde estaba ese barco de carga.

Deteniéndose en ese muelle los trabajadores se alejaron velozmente como si una orden le hubiera llegado y desde el barco, dos figuras aparecieron.

Una era Mariano Verdi que daba una mirada fría, pero la persona importante era la figura que estaba a su lado.

Era una mujer con una apariencia cuarentona que daba una sensación de profesionalismo y elegancia que no se veía seguido.

De cabello rubio, ojos celeste y bastante delgada, equipada con una armadura de batalla muy al estilo medieval.

Su apariencia daba una sensación de elegancia y autoridad bastante único, como si se tratara de una antigua aristócrata.

Las habían estado esperando y fue de una forma que ninguno de ellos había esperado… Aurora podía ver algunos equipos de camarógrafos grabar desde el barco.

“¿Me pregunto por qué las Protectoras de Zerzura están presentes en este humilde barco?” Dudó esa mujer y dando una sonrisa, agregó. “Nosotros solo llevamos negocios que, según las leyes locales, son legales. Sin embargo, si desean ayuda en la búsqueda de algunos criminales, la República de África Occidental y la Empresa Farmacéutica Raiden les ofrece su ayuda.”

Si ellas vinieron a luchar, esa mujer lo estaba esperando con otra clase de batalla… Una batalla diplomática.

Desde el inicio informó sobre sus ‘negocios’ y ofreció la ‘ayuda’ de su ‘nación’ al mismo tiempo que traía a coalición al dueño de la Empresa Raiden, un rango SS.

El equipo de cámara estaba presente en caso de que ellas actuaran agresivamente y causaran una batalla.

Muy seguramente lo deseaban trasmitir para repudiar las acciones de Zerzura… Sus preparativos dejaban en claro que la posibilidad de que ya hubieran ocultado sus fechorías eran altas.

Aurora le dio una mirada a su glotona amiga y luego dirigió su mirada a esa mujer.

“Tenemos pruebas sobre acciones ilegales realizadas por Mariano Verdi y hemos venido a detenerlo.” Declaró Aurora con seriedad.

No era buena para esta clase de ‘batallas’ y siempre fue alguien directa que usaba su espada, dejándole este tipo de trabajo a individuos que eran más capaces.

Aun así, no caería tan fácilmente sin luchar.

“Las pruebas han sido recolectadas y confirmadas. Trata de personas e intento de asesinato. Agregando a todo eso, es un criminal buscado en América por sus relaciones con la mafia americana.” Agregó Aurora y dándole una mirada, señaló. “Espero que la Ministra de Comercio y Asuntos Externos de la República de África Occidental, no se inmiscuya en tales asuntos.”

Había una razón por la cual no actuaba en este momento.

No era por las cámaras que estaban grabando y seguramente trasmitiendo a la red, era porque la otra parte era un funcionario oficial de la República de África Occidental y ahora estaba tomando una postura de representación de toda esa nación.

Si bien esa nación fue creada por señores de la guerra y era un lugar donde las ilegalidades eran la norma y la corrupción alta, seguía siendo una ‘nación’ y lo era por las fuerzas de rango SS que tenían.

El poder era la única representación que necesitaban y el problema era que ellos tenían bastante poder.

Aurora no había identificado esa mujer por su cuenta, sino que…

—Eliana Márquez, cincuenta y dos años. Conocida como la ‘Marquesa’, una antigua jugadora que había logrado convertirse en Marquesa de un Reino en Terra nova. Luego de la formación de la república, invirtió en la Farmacéutica Raiden y ahora logró el cargo de Ministra de Comercio y Asuntos Externos. Su marquesado en Terra nova, no se perdió, pero está en manos de otros, igualmente recibió cierto apoyo de ellos cuando la tierra se conectó con ese mundo, que le permitió realizar grandes inversiones. Es un espadachín de rango S. —Informó Liam con rapidez.

Liam se había encargado de buscar su objetivo e informarlo lo más rápido posible.

Esa mujer tenía un historial bastante notable, pero el problema era que tenía autoridad y en cierta forma estaba representando oficialmente a la República de África Occidental.

Aurora dejó en evidencia los crímenes de Verdi, apuntando a esa relación ilegal, pero la mujer no se inmutó e hizo una señal a unos marineros.

Esos individuos trajeron a varias personas y la mayoría de ellas eran las personas ‘desaparecidas’ que fueron informadas por Liam.

“Si con ‘trata de personas’ se refiere a ellos, entonces lamento informarle, pero ellos son refugiados que desean una vida mejor. Por supuesto, han aceptado trabajar realizando algunas comprobaciones médicas en la Farmacéutica Raiden.” Respondió Eliana sin cambiar de expresión y dando una mirada a los ‘refugiados’, instó. “Pueden decirle la verdad. Claro, si es lo contrario y he sido engañada, por favor díganlo. Todos deseamos saber la verdad.”

“Solo queremos ir a un lugar mejor.”

“La vida aquí es triste.”

“Ellos pagan muy bien.”

Aurora escuchó la respuesta de esos ‘refugiados’ y su expresión no cambio, pero Alice dio una mirada burlona.

Se estaba burlando de la actuación perfecta de esa mujer y sus acciones.

Esos ‘refugiados’ dirían lo que la otra parte les obligo decir y era imposible que la contradijera, por la simple razón de que ahora estaban bajo su poder.

Sin embargo, la respuesta de esos ‘refugiados’ estaba cubriendo las acciones de Verdi y con ello, la participación de la Farmacéutica Raiden sobre raptar personas para la experimentación.

“Por supuesto, si ustedes tienen pruebas concluyentes, la República de África Occidental la recibirá y juzgará conforme a las leyes de la nación. Claro, no tenemos extradición así que nosotros llevaremos el procedimiento correspondiente.” Informó Eliana con un tono diplomático.

No pensaba entregarlo.

Aurora pudo ver que su glotona amiga estaba dando una mirada aburrida muy diferente a ella, que se estaba sintiendo molesta.

Era la molestia a esta conversación sin sentido, en el cual la otra parte defendería sus intereses no importa lo que ella dijera.

No había medio diplomático para alcanzar un punto en el que ambos deseaban, la otra parte no iba a retroceder, no importa lo que ella dijera y peor…

“En caso de que deseen actuar en contra de un barco perteneciente a la República de África Occidental, nosotros responderemos. Priorizamos la diplomacia, pero no evitaremos el conflicto.” Declaró Eliana y observando a ambas, advirtió. “Sin embargo, tales acciones serán tratadas como un ataque directo a la república y por ende a la nación y sus miembros. Tomando su actuación como una declaración de guerra por parte de Zerzura.”

Sin irse de rodeos, ella dio su advertencia con claridad.

Aurora ya no era esa niña que llego a áfrica, reuniendo refugiados en un pequeño pueblo que luego se convirtió en una ciudad.

Aunque no lo deseara, ahora cargaba con un título que no le agradaba, pero que representaba a Zerzura de forma oficial.

Un título que a pesar de no tener definidos sus límites y responsabilidades, tenía autoridad como representante de Zerzura.

La otra parte sacó en evidencia la peor posibilidad y la clara amenaza que representaba la República de África Occidental.

Esa república tenía dos rangos SS y con varios señores de la guerra de rango S y un ejército, que, si bien no era tan poderoso, estaba presente.

Zerzura tenía un ejército profesional altamente equipado con tecnología cedida de la Empresa Cosmos y otras empresas militares, pero solo tenía un rango SS oficial.

¿En caso de una guerra la ganarían o perdería?

La ganarían… La participación de la Iglesia del Tiempo y el Espacio, de la Empresa Apicius y de su lado, sus padres, les daba una fuerza de temer.

Sin embargo, las consecuencias serían algo de lo que ella no podría cargar en este momento.

Se había reparado parte de la destrucción que se ocasionó en áfrica y gran parte de ello, se debió a que ambas se movieron eliminando a señores de la guerra, dejando que otros que estuvieran de su lado subieran al poder.

Pero al final solo era una medida temporal que podía cambiar cuando otros vieran una oportunidad para querer hacerse con el poder… Tal como le había sucedido a Martz.

Una guerra podía llevar a que el duro trabajo de Zerzura y de su gente se perdiera.

Aurora apretó su puño con cierta impotencia.

Lo peor era que ante esos rangos SS, seguía siendo débil y esta vez no podría tomar la delantera para tratar de reducir las consecuencias de sus acciones.

“Obviamente, deseamos evitar conflictos. Así que si tiene algo que informar sobre Verdi y sus acciones le pido que lo envié por los medios legales correspondientes. Será tratada formalmente.” Informó Eliana y sin cambiar de expresión, agregó. “Si no tiene nada que decir, entonces me retiraré para que el barco parta como se debe.”

Esa mujer no cambio de expresión, no hubo regocijo al verla sin poder actuar y solo asintió de forma diplomática antes de retirarse.

Aurora la observó irse con frustración.

Ya antes se había topado con la Reina del Norte y no pudo terminar su tarea y ahora que no vino Raiden, se topó con esa mujer que uso este método y que ciertamente fue efectivo en su contra.

Su advertencia sobre la guerra podía ser un ‘farol’, pero por otra parte podía estar diciendo la verdad y el resultado era algo difícil de asumir por su propia cuenta.

La otra parte lo sabía y era por eso que lo usó, a su favor.

—Nos retiramos. —Ordenó Aurora con seriedad a través de su mente.

Retirarse… Tal palabra no le gusto y la hizo sentir no solo molesta y frustrada, también enojada.

No le gustaba estar del lado débil y odiaba no poder moverse como ella deseaba, pero al final lo hizo.

Volando para salir del puerto, pudo ver a los otros equipos acercarse con seriedad, pero uno de esos individuos tenía una expresión irritada.

“¿Cómo que nos retiramos?” Gritó Amadayo con frialdad y señalando el barco, declaró. “Ellos llevan a cabo experimentos y tienen inocentes en el interior. No importa lo que digan, está claro que son obligados a irse.”

Tales palabras eran correctas.

Aurora lo sabía mejor que nadie, ya que vio las expresiones de esos individuos al decir que se iban por su propia voluntad.

Estaban siendo obligados y coaccionados, aun así, había decidido retirarse.

La posibilidad de la guerra era pesada e incluso tal vez eso era lo que la otra parte deseaba.

Un conflicto que le diera la oportunidad para extender su influencia de forma agresiva y al mismo tiempo obtener mayores ganancias.

Era posible que esos grandes rango SS que apoyaban la república no vieran a esa nación como su reino, pero seguramente lo veían como una fuente de riqueza.

“La situación es más compleja de lo que pensaba y…”

“¿Y qué? ¿Una situación compleja? ¿También lo fue cuando te rendiste a la mafia y luego cuando nos hiciste luchar a favor de ese Señor de la Guerra?” Interrumpió Amadayo y dando una mirada fría, preguntó. “¿La situación es tan compleja como para sacrificar a esos inocentes?”

Tales palabras lograron que todos dieran expresiones cambiantes ante la situación.

Esa era la consecuencia de su retirada… Esos supuestos ‘refugiados’ como ellos lo llamaban no iban a ser tratados de buena manera y seguramente sufrirían un destino cruel.

Tal vez sería el mismo destino que aquellos desaparecidos con anterioridad y que fueron enviados al laboratorio.

“Pensé que eras mejor. Todos hablan de las ‘Protectoras de Zerzura’, de cómo salvabas a personas, pero ahora me doy cuenta de que tales historias son exageradas.” Gruñó Amadayo con molestia.

La molestia de lo que sucedió con la Reina del Norte, se hizo mayor con su actuación con el Señor de la Guerra Martz.

Ofrecerle ayuda a un señor de la guerra, era para algunos ciudadanos de Zerzura un acto rechazable y si bien fue diplomacia, no le gusto.

Ahora fue la gota que rebasó el vaso.

Sin embargo, Aurora no se molestó y tampoco se enfadó con ese joven.

Notaba la expresión de la Capitana Sadiya roja de vergüenza, molestia y rencor ante las palabras del joven y probablemente era porque estaba bajo su mando y ahora estaba criticándola a ella, quien era la jefa de todo el grupo.

Lo peor era que tenía razón… Retirarse era como sacrificar a esos inocentes y prácticamente abandonarlos.

“Lo siento.” Dijo la Capitana Sadiya rompiendo esa seriedad y profesionalidad que por lo general llevaba e inclinándose sutilmente, agregó. “Todavía es joven y no sabe lo que has hecho por nosotros.”

El ‘por nosotros’ llevaba un gran peso que hizo que la misma Sumo Sacerdotisa Xaali, Okello y Chayambaso asintiera.

¿Qué había hecho por ellos?

Aurora cuando miraba hacia atrás, solo se veía a ella misma moviéndose por sus propios objetivos.

Era agradable ayudar, proteger y cuidar a otros, pero siempre fueron sus propias razones y en cierta forma se podía llamar que era egoísta.

Sin embargo, ahora no podía ser egoísta al actuar imprudentemente como lo deseara, al menos no si actuaba como la ‘Protectora de Zerzura’.

Para bien o para mal, representaba a una ciudad y tenía una responsabilidad mayor comparada a cuando andaba para todas partes ayudando a refugiados.

“Volvamos.” Instó Aurora volviendo a caminar mirando el atardecer.

No le respondió y solo siguió su camino.

Era cierto que tenía responsabilidades, pero seguía siendo igual de egoísta en sus intereses y en este momento, no podía ser detenida.

Su objetivo iba a ser ayudar a esas personas y lo haría, no solo salvar a los del barco, también a aquellos que se encontraban en el laboratorio.

Pero eso era algo que ellos no necesitaban saber, porque esta vez no sería la ‘Protectora de Zerzura’ que tomaría ese trabajo.

******

Liam observó su cuenta bancaria y los ceros de la última transacción.

Esa era la inversión que Aurora había dado para mejorar su red de información, no deseaba tener una red de información en una pequeña zona, ahora quería ir más allá.

Extender su influencia a las otras ciudades que quedaban en África y que eran gobernados por los señores de la guerra, pero también invertir en una red de información en la República de África Occidental.

Deseaba saber todo lo que ocurría y deseaba enterarse de todo.

Ahora él tenía que administrar ese dinero, ponerse en contacto con otras redes de información confiable o extender sucursales de otras redes, contratando miembros profesionales para sus equipos.

En lugares inhóspitos necesitaban pagarles a las personas para que sean sus fuentes de información y a la vez elevar la seguridad contratando gremios confiables para usarlo de protección.

A pesar de que tenía trabajo y que posiblemente en el futuro se convertiría en una de las personas más influyentes del bajo mundo en África, no estaba contento.

El ambiente del grupo era terrible y gran parte fue por Amadayo, junto a la regañina que le dio la Capitana Sadiya que informó que todo sería revelado a Makeba.

El General McLean priorizaba la disciplina y era muy estricto, pero Makeba era un fanático de las ‘Protectoras de Zerzura’… Estaba claro cuáles serían las consecuencias de Amadayo.

Aurora antes de irse a descansar en su habitación con su amiga, había pedido que no fueran tan estrictos con Amadayo, lo que ayudaría a reducir su regañina.

Lamentablemente ese joven estaba queriendo unirse al ejército y en ese lugar priorizaban seguir órdenes, no cuestionar a sus altos mandos.

“Tch… Eso es una mierda.” Murmuró Nicole que estaba sentada en el sofá.

Había tratado de ver televisión, pero no había podido y ahora esa joven estaba pasando por una gran frustración.

La razón era simple… Amadayo no mentía.

Su retirada era prácticamente abandonar a los inocentes y si bien Aurora tenía sus razones válidas, tales razones no cambiaban el resultado; los inocentes sufrirían.

Ahora esa joven estaba frustrada por la imposibilidad de moverse.

Era curioso, Nicole entendía a Aurora, pero a la vez estaba frustrada por el resultado.

“¿Por qué no te ves molesto?” Preguntó Nicole con cierta curiosidad.

Estaba tratando de dar conversación para evitar pensar… Y Liam le siguió el juego, pensando en la respuesta.

¿Por qué?

Entendía mejor que nadie la autoridad de Aurora y había escuchado toda la conversación.

La posibilidad de la guerra estaba presente no había duda de ello e incluso si no llegara a tal extremo, la otra parte buscaba un justificativo.

Tal justificativo podría darle la oportunidad de extender su influencia fuera de la república, en las ciudades que controlaban otros señores de la guerra, buscando aliados.

Eso significaba que en el caso más pesimista Zerzura tendría que enfrentarse a otros señores de la guerra incluyendo a las fuerzas de la república.

Lo peor era que Aurora tenía la capacidad de dar inicio a ese conflicto si lo deseaba.

El General McLean líder del ejército, protegería a la ciudad y por su parte la Empresa Apicius liderados por James actuarían en favor de todo lo que pidiera Alice, quien estaría al lado de su hermana.

La Iglesia del Tiempo y el Espacio era la que parecía más neutral en todo esto, pero esa neutralidad era una farsa.

Ellos vinieron al medio de la nada, ayudaron a levantar una ciudad e invirtieron en ella de muchas maneras.

Sabía las razones por las cuales Aurora no se moviera, pero igualmente no estuvo molesto.

“No lo sé, tal vez porque no es la primera vez que sucede.” Respondió Liam dando una media sonrisa.

No, no lo era.

En la misión Arca que fue llevada a cabo en Kenia y en el cual los estudiantes participaron, se encontraron con el General Kavuri y en ese lugar Aurora no podía moverse.

Si actuaba llamaría la atención del General Kavuri y por ende del ‘Terror Somalí’, pero entonces en una noche un supuesto monstruo atacó el campamento enemigo.

Llevo a que todos los soldados huyeran y como si fuera poco, ayudó a que se liberaran inocentes que tenía capturado, haciendo que las fuerzas del Señor de Mombasa tomaran la ciudad.

No era la primera vez que sucedía una situación en donde ellas dos estaban atadas de mano y al igual que las otras situaciones, se solucionaría de alguna u otra forma.

Viendo como Nicole se volvía a acostar frustrada, Liam observó a la Sumo Sacerdotisa Xaali que entraba al edificio.

“He hablado con la Cardenal Brousseau y ella me pidió que me comunicara con Aurora para avisarle que la iglesia apoyara cualquiera sea su accionar.” Informó la Sumo Sacerdotisa Xaali.

Su mirada era tan seria como siempre lo que hizo que Liam diera una media sonrisa.

“Ellas están descansando, iré a informarle.” Dijo Nicole con cierto ánimo, pero Liam se levantó.

“Déjame hacerlo, también tengo que hablar sobre otros temas.” Pidió Liam y sin esperar respuesta subió al departamento.

Seguían estando en la Embajada de Zerzura en Duala y este lugar era grande.

Liam se dirigió a las habitaciones y tras llegar a la puerta, sintió su dron al otro lado.

Entonces, tras tocar unas veces para avisar, entró a la sala de la habitación.

En ese lugar no había nadie y cuando Liam cerró la puerta y miró a las habitaciones de Aurora y Alice, en donde sentía la presencia de sus drones.

Eran drones de alta tecnología que le había dado a ambas para que usaran cuando necesitaran medios holográficos para ocultarse y si bien eran bastante avanzados, la verdad era que, como su dueño, podía ver la verdad.

Liam no necesitó abrir las puertas de las habitaciones para darse cuenta de que no había nadie y que los drones holográficos actuaban como figuras de ambas que parecían dormidas.

Quedándose durante un rato suspiró y salió del lugar cerrando la puerta con cuidado.

Dirigiéndose a la sala y ordenando a los drones que impidan que alguien se diera cuenta de que sus jefas no estaba, Liam le dio una mirada a la Sumo Sacerdotisa Xaali.

“Están descansando. Yo me encargaré de hablar con la Cardenal Brousseau.” Dijo Liam y dando una sonrisa, avisó. “Gracias por informar.”

Nadie pensó que mentía y mientras Nicole suspiraba volviendo a ver televisión, la Sumo Sacerdotisa Xaali se fue.

Sin que nadie lo viera Liam suspiró en secreto.

******

Aurora observó la luna en lo alto del cielo.

Estaba todo oscuro en los alrededores y ya había anochecido, pero ella mantuvo su mirada en la luna durante un rato y luego bajo su cabeza.

Estaba usando su armadura de batalla ‘antigua’.

Pantalones negros, botas metálicas, hombreras y una coraza de color plateado que repelía la luz de la luna, muy diferente a su nueva armadura.

Ajustando sus dos espadas en su cadera, Aurora le dio una mirada a su amiga.

Esa belleza de cabello negro estaba llevando un vestido azabache que sin duda hizo que su belleza resaltara.

“Sigues sin tener estilo para el sigilo.” Señaló Aurora con una media sonrisa.

“Prefiero la comodidad.” Respondió Alice de forma suave.

Aurora se rio suavemente ante esa respuesta de siempre.

La comodidad era lo único que Alice necesitaba para ejercer una gran fuerza, aun así, había un pequeño problema.

“No podemos usar la forma de guerrero.” Dijo Aurora con cierta seriedad.

La ‘forma de guerrero’ era esa criatura negra de cinco metros que algunos podían confundirla con un monstruo.

Ahora era imposible usarla para moverse en secreto y la mayor razón era que si alguien se informaba bien sobre ambas, los rumores le apuntarían.

La había usado algunas veces en Rumania y la utilizó dentro del portal abismal.

Lamentablemente ya no podían moverse y culpar de todo a un monstruo.

“Puedo improvisar.” Respondió Alice encogiéndose de hombros y señalando el objeto en su mano, declaró. “Además, parece que quieres ir con ‘ese’ estilo.”

En su mano llevaba una máscara de color blanco con tintes negros que se agitaban en su interior.

Esa máscara le permitiría ocultar su aura, su presencia, su figura y todo su rostro junto a sus habilidades.

Era otra parte de su historia, una más lejana que los cinco años que llego a África… Una historia que estaba atada de buenos y malos momentos por igual.

Una parte de su pasado que ella quiso ignorar, pero que era reconocida a nivel general.

Sin embargo, ahora esa máscara era un medio para un fin… Ahora era el medio que le permitiría realizar su trabajo.

“Sí, vamos a ir con ese estilo.” Confirmó Aurora y poniéndose la máscara que se ajustó a su rostro, anunció. “Ya tenemos la localización del barco y del laboratorio. También he ocupado un cupón.”

Su tono fue decidido sin ningún temblor, todo mientras su figura cambiaba.

Su cabello negro se volvió rubio brillante y su aura cambio por completo, desapareciendo todo rastro de su anterior apariencia.

Los tintes de la máscara blanca se fueron cambiando siguiendo su voluntad y formaron dos ojos.

Desde el interior se veía bien, pero dar forma a esos ojos ayudaba a que otros supieran en donde mirar.

“Espero que ese cupón sea útil.” Murmuró Alice hundiéndose en su propia oscuridad y uniéndose a su sombra.

Aurora dio una media sonrisa y usó un artefacto de magia espacial para moverse, desapareciendo por completo.

***Nota del autor:

Mañana sera el ultimo capitulo de los diez de siempre. (Uno muy bueno, con mucha accion y revelador.) Por otra parte, la historia paralela que viene tendra 4 capitulos y no tres. En el futuro, seguramente sera de la misma forma.

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