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TG – Capítulo 99: Batalla.

Capítulo 99: Batalla.

El Terror Somalí miro a sus alrededores, específicamente a los almacenes en donde podía sentir unas débiles presencias.

“El ritual se ha preparado. Estoy seguro de que Ketzula el Dios de las Abominaciones, el Deseo y los Ambiciosos, estará feliz de recibir mi sacrificio.” Comento con orgullo el General Kavuri.

Ketzula.

Conocido por sus adoradores que eran todos unos lunáticos, sus rituales eran crueles y viciosos.

Sin embargo, al ‘Terror Somalí’ no le importo demasiado.

Un Rango S más a su causa podría ayudar a que la estúpida guerra con el ‘Señor de Mombasa’ terminara.

Para el Terror Somalí, el Señor de Mombasa era un idiota que se creía un conquistador.

“Entrare a descansar para esperar el ritual.” Comento en Terror Somalí con un tono aburrido.

“Entiendo, le enviare algunas ‘sirvientas’…” Respondió el General Kavuri con una sonrisa astuta.

Bastante feliz por la astucia de su subordinado, el Terror Somalí camino hacia la entrada, pero entonces algo ocurrió.

Un sutil cambio en los alrededores como si hubieran sido separados de la realidad y del mundo.

Al instante siguiente una sensación de peligro se extendió por todo su cuerpo y el Terror Somalí tomo las dagas en su cintura y dio medio giro hacia el ataque enemigo.

Sus dagas chocaron contra una flecha y…

*BOOM*

Una enorme explosión fue causada enviado a todos los presentes a volar.

El mismo Terror Somalí tuvo problemas para resistir la potente onda expansiva y termino golpeando las paredes adentrándose a la mansión.

Los que estaban cerca de ellos eran rangos A, pero algunos recibieron heridas ligeras.

“Mi señor se encuentra b…”

*Bang*

Uno de los más leales guardaespaldas se acercó con preocupación y cautela, pero un disparo que viajaba más rápido que su sonido, destrozo su brazo extendiendo su sangre como una pintura.

“¡ATAQUE ENEMIGO!”

El grito del General Kavuri resonó por todas partes, pero lo siguiente que el Terror Somalí observo fue un rayo láser siendo disparado en su dirección.

“Mierda…”

Maldiciendo a sus adentros, el Terror Somalí abandono a su leal guardaespaldas y a una gran velocidad abandono parte de la mansión.

*BOOM*

Una explosión resonó a su espalda, pero el Terror Somalí como alguien que se había centrado en la velocidad logro escapar del radio de explosión y pudo salir de la mansión por una esquina.

“¡¿QUIÉN SE ATREVE A ATACARME?!” Rugió el General Kavuri con furia y locura característica de él.

La respuesta fue simple.

Una joven apareció al frente suyo y usando sus puños, golpeo su rostro extendiendo una onda de relámpagos por todas partes.

Como el General Kavuri había sentido algo, se logró proteger con una barrera psiónica, pero ese golpe lo envió lejos.

Al mismo tiempo llegaron otros individuos.

Un oso gigante de tonalidad rojo choco contra un luchador que estaba cerca enviándolo a volar.

Flechas llegaban causando aún más heridas a lo que estaban caídos, y como si fuera poco se acercaban otro grupo para atacar.

Todos llevaban mascaras de distintos colores con ropas de distintos diseños.

Sin embargo, los ojos del Terror Somalí estaban centrados en aquellos que le apuntaban.

El primero era una figura masculina con drones girando a su alrededor, la otra era una figura femenina que se elevaba mientras a su alrededor se extendía una ola de frio.

Pero el objetivo principal de su mirada, era una joven con seis brazos negros saliendo de su espalda, esos brazos temblaban volviéndose más gruesos.

El Terror Somalí recordó el informe que había leído.

Alice Campbell, una de las ‘Protectoras de Zerzura’, oficialmente Rango A sin embargo es muy posible que haya estado ocultando su fuerza.

Su habilidad innata se llama [El Dominio de la Oscuridad], pero no hay detalles ni información sobre su capacidad, sin embargo, se ha confirmado que puede cambiar los brazos por lanzas u otras armas dándole una gran ventaja ofensiva con una alta capacidad defensiva.

Unas de las pocas personas que han estado desde la creación de Zerzura y con su compañera han estado trabajando con y para Zerzura durante cinco años.

Tienen una alta seguridad personal, pero se presume que es unos de los pocos altos mandos en Zerzura con fuertes relaciones tanto con la Empresa Apicius como la Iglesia del Tiempo y el Espacio.

Se recomienda evitar conflictos y si el conflicto ha llegado entonces Zerzura se ha movido.

Recordando la advertencia del informe por el cual tuvo que pagar una gran cantidad de dinero, el Terror Somalí respiro hondo mientras liberaba el aura de Rango S.

Sabía que no había escapatoria y también entendía que la única forma de seguir adelante era luchar…

Una cruenta batalla, estaba por comenzar.

******

*BOOM*

Una explosión resonó a lo lejos cuando Oscar en su forma de oso golpeo a sus enemigos.

*Bang*

Otro disparo resonó y esta vez Niko golpeo la pared en donde se cubría un enemigo, dando a advertencia al gigante Alvar que corto con su espada la pared y el hombre escondido en ella.

A lo lejos la nieve revoloteaba por el aire y explosiones resonaban mientras Akira y Liam lanzaban sus ataques, luchando contra un individuo que desaparecía a gran velocidad.

Cerca de la mansión Aurora acorralo al General Kavuri persiguiéndolo, buscando golpearlo con sus puños impregnados de relámpagos.

Clémentine que miraba toda la escena dio una orden para avanzar rápidamente hacia el almacén en donde se encontraban los rehenes.

Había cerca de tres almacenes, y este era el que estaba más cerca de su posición.

El grupo se movía con rapidez, mientras a la distancia los enfrentamientos comenzaban.

La batalla estaba desequilibrada, pero no para sus enemigos, sino que para ellos.

Tenían Henrik, Akira, Oscar y Liam como Rangos S, pero en términos generales los Rangos A de su grupo eran menos que los de su oponente.

El grupo de Akira se protegía arduamente siendo Santiago el que soportaba los ataques, mientras protegía a Shao Ya, que extendía diferentes hechizos para cubrir al grupo.

El grupo de Henrik se encargaba de atraer a todos los enemigos posible y el mismo Henrik termino siendo detenido por varios Rango A dispersos.

Estaban luchando contra humanos y si ellos se coordinaban bien podrían retrasar a un Rango S.

“¿Qué hacemos? ¡Son todos unos monstruos!”

El grupo escucho una exclamación cerca de la entrada del almacén y Clémentine hizo una señal para que se detuvieran.

—Andrés y Leslie, encárguense.

Ordeno Clémentine usando la red de telepatía, pero solo la de su pequeño grupo.

El dúo nombrado asintió y Andrés desplego dos drones que rápidamente se ocultaron con los alrededores gracias a sus medios holográficos.

Los demás equipos estaban alejando la batalla para permitir que su pequeño grupo pudiera salvar a los rehenes.

A la vez también lograba que los Rango A, se adentraran a la batalla, solo dejando Rango B como ellos.

Esa fue la razón por la que los drones pudieron pasar desapercibidos, entonces cuando estuvieron cerca, Andrés dio la señal.

“AGhhh…”

Ambos drones liberaron una onda eléctrica de alto voltaje y Leslie con una pistola anestésica disparo dos dardos al cuello de ambos individuos.

Sin poder defenderse debido al alto voltaje de los drones, los dardos penetraron en sus cuellos y al momento siguiente quedaron inmóviles.

“Érica, nuestro turno.” Comento Clémentine y se adentró al almacén mientras los sonidos de combate continuaban a lo lejos.

Cuando entraron con cautela, alguien se abalanzó rápidamente hacia ella, pero Clémentine reacciono creando una barrera psiónica entre ambos.

La figura golpeo la barrera, pero termino retrocediendo.

“¡Déjanos salir!” Grito el rehén vistiendo harapos usando un palo para golpear la barrera.

“¡Venimos a ayudar! ¡Solo cálmense!” Declaro Clémentine con su tono de voz más fuerte, pero a la vez más confiable.

Ocultando el hecho de que por dentro su corazón había temblado cuando fue atacada de repente.

“Las fuerzas de Zerzura han venido a rescatar los rehenes, por favor quédense tranquilos.” Ordeno Clémentine al ver que varias figuras empezaron a mirar con esperanza.

También había duda entre algunos de ellos, pero Clémentine mirando las cadenas con la que estaban atados solo uso su telequinesis para destruirlas.

“Necesito que se reúnan para enviarlos lejos.” Pidió Clémentine y con una mirada sincera, agrego. “Por favor sigan nuestras instrucciones, todavía tenemos dos almacenes que revisar.”

¿Lo estaba haciendo bien?

Clémentine no sabía, esto no era una prueba y no importa los consejos que había recibido o su entrenamiento, estaba nerviosa y sus nervios hacía difícil que pudiera calmar a otros.

Habían estado encerrados y siendo rehenes durante bastante tiempo, sufriendo las crueldades del General Kavuri, tenía sentido que algunos de ellos desconfiaran.

Tal vez sintiendo su mirada sincera o quizás escuchando que no tenían tiempo, todos obedecieron.

Para la alegría de Clémentine no hubo personas heridas de gravedad, y si bien había un poco de desnutrición, cansancio y heridas ligeras, no era tan grave.

Siguiendo las instrucciones de Clémentine, los rehenes se tomaron las manos entre ellos y luego la miraron.

Clémentine no fue quien se movió, sino que Érica realizo su movimiento.

Sacando un pergamino y usando su energía mágica, ella lo rompió por la mitad.

Una luz traslucida cubrió a los rehenes y todos desaparecieron completamente.

Ellos llegarían a la Sumo Sacerdotisa Xaali y a los exploradores quienes se encargarían de atenderlos.

Al ver que nadie quedaba dentro, Clémentine y Érica abandonaron el almacén.

“Vamos.” Ordeno Clémentine al ver que nadie se había fijado en ellos gracias a Andrés que desplego drones que crearon una vista holográfica falsa.

El grupo se movió al otro almacén velozmente, mientras la batalla continuaba.

Oscar como fuerza principal y Santiago como fuerza secundaria, se encargaron de atacar y proteger a Shao Ya y Aeko cuyas flechas apoyaban a los demás.

Estaban enfrentándose a un número de enemigos que lo superaba, pero gracias a Oscar que tenía la fuerza de un Rango S en su forma de oso, pudieron sobrellevarlo.

Henrik a pesar de que era un arquero estaba participando en combate cercano contra cinco rangos A, esquivando a gran velocidad y disparando flechas letales.

Laila usaba su magia mental para desorientar y crea perturbaciones, e incluso aumentando las emociones negativas de sus oponentes en contra de sus compañeros atrayendo aún más enemigos su grupo.

El gigante Alvar agitaba su espada y se protegía tenazmente mientras que una armadura completa cubría su cuerpo y evitaba las heridas de sus enemigos.

De vez en cuando disparos mortales llegaban desde el bosque y pintaban de rojo la tierra.

Clémentine centró su mente.

La sangre le disgustaba, pero eran enemigos y ella se centró en ese punto, alejando toda emoción y pensamiento innecesario.

Pensar sobre las circunstancias de sus enemigos ahora mismo cuando decenas de vidas dependían de su actuación, era lo más inútil que podía hacer.

“Vamos, ¡necesitamos rescatarlos a todos antes de que las cosas se compliquen!” Ordeno Clémentine con un tono serio.

Todo su grupo asintió.

Estaba seguro de que sus enemigos tenían sus propias cartas ocultas.

******

“Maldición… Maldición… ¡MALDICIÓN!”

Con un grito enfurecido el General Kavuri envió una onda psiónica que se extendió a Aurora.

Aurora hizo que su barrera la cubriera mientras ella se alejaba.

“Ayúdame…”

“Por favor no quiero morir…”

“¡¿Por qué no me ayudaste?!”

Lamentos y pedidos de ayuda resonaron en sus oídos, pero Aurora mantuvo su expresión imperturbable y esquivo la espada de un espadachín de Rango A, acortando la distancia en el proceso.

“¡AHHHH!”

Con su cercanía tomo su muñeca y la doblo hacia arriba, logrando que un grito de dolor real se escuchara en sus oídos.

“¡Detengan a esa perra!” Grito el General Kavuri enviando una lanza de energía psiónica hacia ella.

Esa lanza parecía un ataque capaz de atravesar la gruesa armadura de un tanque, sin embargo, Aurora pudo discernir que era una trampa.

Es por eso que, sin dudarlo, golpeo con su codo la cabeza del espadachín y cuando retrocedió lo envió volando con una patada.

“AGh…”

Soltando un gemido de dolor mientras algunas costillas se rompían, el espadachín fue enviado a volar justo en dirección de la lanza, que lo término ‘atravesando’.

No hubo sangre o entrañas desparramadas, solo hubo…

“¡NO! ¿Por qué? ¡Cállense! ¡Guarden silencio! ¡SILENCIO!” El espadachín al caer al suelo grito cubriendo sus oídos.

El General Kavuri era un psiónico que no solo realizaba ataques físicos, sino que era conocido por realizar ataques mentales que lograban que sus enemigos escucharan voces que manifestaban los arrepentimientos de los afectados.

“Tu…” Gruñendo enfurecido el General Kavuri apunto con su dedo, liberando otro ataque mental.

Aurora evito el daño físico con su armadura y cargo hacia adelante, recibiendo los demás efectos.

“Deberías habernos salvado…”

“¿Por qué no nos salvaste?”

“Aurora… ¿Por qué no nos salvaste?”

Las voces de unas niñas se escucharon en sus oídos, pero Aurora cargo pareciendo un golem actuando por órdenes.

Cuando el Profesor Miller le dijo que le faltaba ‘alma’ para actuar como una luchadora era cierto, tal como su glotona amiga dijo, sus movimientos parecieron a los de un golem… Un golem rápido, fuerte y muy enojado.

Si fuera antes de entrar a la Academia, esta situación la hubiera afectado bastante, pero ahora era diferente.

Ahora ella sabía la razón por la que cargaba hacia adelante.

Ella quería ayudar y la mejor forma era detener por completo esta guerra y a aquellos que creaban tanto mal.

Ahora era su oportunidad…

Cada paso que daba la tierra se resquebrajaba bajo sus pies y a pesar de que el General Kavuri retrocedía levitando, Aurora lo persiguió con una mayor velocidad.

Hasta que lo encontró.

*BOOM*

Golpeando con toda su fuerza, la barrera psiónica y la barrera de la armadura del General Kavuri se rompieron mientras que la onda expansiva rompía la tierra.

El General Kavuri dejo que la onda expansiva lo enviara lejos para permitirle huir, pero Aurora se movió.

Usando la teletransportacion de su traje de combate cuyo tiempo de enfriamiento había pasado, Aurora llego al lugar en donde el General Kavuri llegaría.

Su puño derecho fue rodeado de relámpagos mientras la tierra se quebrajó bajo sus pies.

El General Kavuri solo pudo darse vuelta demasiado tarde para reaccionar, y Aurora golpeo su mejilla con toda su fuerza.

*BOOM*

Con un sonido estruendoso el cuerpo del General Kavuri giro por el aire antes de golpear fuertemente el suelo.

Su rostro estaba quemado debido a los relámpagos y su mejilla completamente rota.

Aun así, el General Kavuri se levantó dejando ver lo fuerte que era.

“Pagaras por tus acciones…” Murmuro el General Kavuri apretando los dientes.

Sin esperar a que Aurora actuara, el General Kavuri se cortó las muñecas con una sonrisa viciosa.

La sangre cayó al suelo y a sus alrededores empezó a formarse un círculo mágico demoniaco.

Energía demoniaca fue emitida cuando el General Kavuri dejo caer algunos órganos de color negruzco al círculo mágico.

“Oh, ¡gran Ketzula préstame tu poder!” Grito con fuerza y locura.

Era un ritual de emergencia en el que se usaba como sacrificio a él mismo, para obtener respuesta de Ketzula.

La energía demoniaca se extendió por los alrededores para alejar a sus enemigos, y el General Kavuri se rio con locura.

Sin embargo, nada ocurrió.

Por lo general Ketzula era el Dios Malvado que más respondía a sus adoradores e incluso en este tipo de situaciones.

“¡¿Qué es lo que hiciste?!” Pregunto el General Kavuri con una mirada perpleja y atónita.

Que la sangre siguiera cayendo por su mandíbula quebrada y sus muñecas cortadas, lo hacía parecer lamentable.

La Sumo Sacerdotisa Xaali y su grupo había levantado una barrera realizando un ritual para el Dios del Tiempo y el Espacio.

Una vez realizado, un dios maligno que actuaba por lo general ocultándose no sería lo suficiente ingenuo para inmiscuirse en este asunto, intentado atravesar una barrera creada por el poder del Dios del Tiempo y el Espacio, un Dios Primordial.

Claro, Aurora solo conocía un poco de esos dioses y mayormente era lo que decían los libros, eso no significaba que tuviera confianza en ellos y estuviera dispuesta a ‘probarlos’.

Es por eso que cargo hacia el General Kavuri, sin necesidad de responderle.

“¡Deténganla!” Rugió el General Kavuri con una expresión completamente enloquecida.

Un luchador cercano intercepto a Aurora y ella tuvo que detenerse.

Aurora sin querer perder demasiado tiempo impregnó sus guantes con electricidad y empezó a intercambiar golpes rápidos con sus oponentes.

Un boxeador experimentado de Rango A…

Los más problemáticos eran estos individuos ‘duros’, es por eso que Aurora tuvo que intercambiar unos golpes con ellos.

“Ug…”

Hasta que su enemigo tuvo una ligera parálisis causada por la electricidad en sus golpes y Aurora aprovecho ese momento para tomar el puño de su oponente y levantarlo por el aire para tirarlo contra el piso.

En el suelo le dio una patada en sus partes bajas y luego lo envió volando con otra patada en su estómago.

Un corto enfrentamiento de menos de quince segundos, pero cuando Aurora se giró para mirar al General Kavuri, se detuvo.

Con una risa de un lunático el General Kavuri estaba devorando los órganos negros que había lanzado al suelo y estaban llenos de energía demoniaca.

Aurora en vez de cargar antes de que terminara su ‘festín’, se detuvo.

Era conocido que la energía psiónica y mágica se repelían entre sí de forma natural, pero era lo mismo con la energía demoniaca y la energía psiónica.

Una cosa era que tratara de realizar un ritual para fortalecerse y otra era que usara la energía demoniaca de forma directa.

Realizar tal acto de locura solo podría ser descrito de una forma.

El General Kavuri termino su festín y riéndose como un idiota, su aura empezó aumentar en fuerza de forma explosiva.

A la vez que su cuerpo empezaba a transformarse en una grotesca criatura que no podría ser llamado humano.

—Es un idiota…

Un verdadero idiota.

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