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TG – Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 18: En qué momento.

Historia Paralela Nuevo Comienzo Capítulo 18: En qué momento.

¿En qué momento se podía determinar cuándo una decisión era errónea?

Aurora observó los camiones quedar varados debido al sobrecalentamiento.

Tales camiones eran todoterreno y estaban diseñados para soportar ambientes peligrosos, pero hoy este lugar era más que peligroso.

El calor desbordante era tan fuerte que incluso ella como un rango S, equipada con un equipo estándar para evitar el calor, estaba sintiendo que estaba siendo cocinada.

Los magos trataron de crear barreras para proteger a los camiones, pero como no había un Archimago de rango S, todo fue inútil.

Si pudieran cambiar el clima, sería genial, pero no sucedió.

“Es imposible, el motor se fundió por completo. El calor lo ha derretido totalmente.” Informó Zhan Tian con seriedad.

Su tez pálida y el sudor que recorría su cuerpo dejaba en evidencia que, para él, este ambiente era insoportable.

Como un rango A, era diferente a ella que podía tener una mayor resistencia.

“Nos tocó un mal día, no hay demasiado que hacer.” Dijo la Cardenal Brousseau tratando de consolar al grupo.

Ella realizó un hechizo a gran escala y extendió una luz verdosa que logró que todos los presentes sintieran una pizca de aire fresco, cuando la temperatura de su cuerpo disminuyó.

Tal vez fue un mal día o simplemente subestimaron el desierto… Al final, la situación no fue buena para ellos.

El sol estaba tan intenso que parecía quemar su piel y los aventureros ya tenían activados sus barreras personales para tratar de evitar ese calor.

Aurora había escuchado que estos lugares normalmente eran calurosos, pero nunca pensó que fuera tanto.

Si no fuera porque todos tenían equipo para el clima y al menos eran usuarios de habilidades de rango B, entonces era muy posible que ya hubieran colapsado.

No, estaban a punto de colapsar ante tan desbordante calor.

Los líderes la miraron esperando su decisión, pero no había mucho que decir.

“Oculten el camión y dejen una señal para el futuro. Tenemos que seguir.” Ordenó Aurora con seriedad.

Nadie se sorprendió de esa orden, era lo que tenían que hacer.

No podían esperar debido a que perdían el tiempo y si bien podían tratar de viajar de noche, era conocido que había criaturas nocturnas peligrosas.

Los aventureros llevaron al camión hacia el bosque que a pesar del calor todavía estaba frondosamente verde y luego lo ocultaron con magia.

“¿Cómo evitamos que vuelva a suceder?” Preguntó Aurora de forma solemne.

Sin duda había que seguir, pero como líder tenía que encontrar la manera de que esta situación no volviera a suceder o al menos reducir los percances.

Cada camión que perdían, era un grupo menos de refugiados que no podían llevar a Zerzura.

Las ideas empezaron aparecer, si bien no tenían Archimagos de magia de agua o de fuego que podían evitar el desbordante calor con un hechizo, tenían algún que otro mago.

Crear una barrera nueva, activar las barreras de los camiones, lanzar un hechizo de protección e incluso tratar de protegerlo de algún modo con tales hechizos para evitar que el calor fuera directo.

Al final, las posibilidades fueron demasiadas pocas y no importa cuánto los demás quisieron ayudarla, si no tenían una idea era difícil encontrar solución.

Al menos una solución factible en su totalidad.

“Que los magos se encarguen de crear barreras. Cuando estén cansados activaremos la barrera de los camiones e iremos entremezclando ambas ideas.” Determinó Aurora al final.

¿Era una buena idea? No, solo era una solución parcial a su problema.

Volvieron a subirse a sus camiones y cuando ella entró su camión, usó un artefacto para limpiar su cuerpo y miró a su amiga que estaba cubierta en un capullo.

Luego el capullo desapareció y la sombra ligeramente traslúcida se extendió por el suelo para cubrir todo el camión y principalmente el motor de adelante, tratando de reducir el calor.

Alice no dijo nada para consolarla, solo paso una botella de agua.

¿Venir por este lugar fue la mejor decisión?

Tal pregunta queda en su mente e incluso luego de que los camiones empezaran a viajar.

Al igual que su camión, todos los demás estaban mejor debido a la barrera de emergencia estaba activa.

Esas barreras estaban diseñadas para evitar ataques físicos y mágicos, en este caso era una mezcla del calor de la naturaleza potenciada por los elementos y la energía mágica.

En cierta forma había hechizos como este que aumentaban o disminuían la temperatura para ayudar a los magos a lanzar sus hechizos y de paso también tratar de afectar a las personas.

El viaje siguió su marcha.

El grupo de patrullaje solo echaba una mirada por fuera y luego volvían a los camiones, siendo imposible resistirse ante el calor desbordante de fuera.

Aurora por dentro estaba deseando que el calor no aumentara y su deseo se cumplió, desafortunadamente solo fue ese deseo.

*BOOM*

Demasiado repentino para reaccionar, todos escucharon una gran explosión aturdidora y Aurora con su amiga se levantaron de inmediato.

Debido a que tenían un artefacto que los teletransportaba a un área cercana de la caravana, lo usaron y sus expresiones cambiaron.

A mitad de la caravana varios gusanos gigantescos de rango A habían golpeado a tres camiones y lo habían dado vuelta.

Uno había ardido en llamas cuando su barrera se rompió por completo y los otros estaban en estado parecido.

Su aturdimiento desapareció en un instante y Aurora con su espada en la mano ‘parpadeo’ cerca de tales criaturas, cortando a todos con su aura verde.

Una reacción instintiva que llevó sus emociones más desenfrenadas e hizo que sus cortes verdes llegaran a todos los gusanos hiriéndolo y llamando su atención.

“¡Ayuden a los heridos!” Un grito resonó cuando la Cardenal Brousseau apareció igual de rápida que ellos.

El siguiente en aparecer fue Abdellah quien agitó su mano distorsionando a todos los gusanos y convirtiéndolos en masas de carne sin forma.

No se inmutó en usar sus mejores hechizos en esos gusanos de rango A.

“¿Qué mierda sucedió?”

“¿En dónde estaban los guardias?”

Los gritos empezaron a sonar y el calor estaba sacando lo peor de cada uno, logrando que expresiones enfadadas aparecieran.

“Cállense y ayuden a los heridos. Otro grupo necesita verificar si hay más gusanos. ¡Ellos siempre se mueven en grupos!” Ordenó Aurora gritando con una expresión molesta.

Ella no era una excepción ante este ambiente tan agobiante y su molestia hizo que la parte más autoritaria de ella saliera.

No le gustaban las cosas vayan mal y tampoco le agradaba fallar, tal vez no era una perfeccionista, pero le gustaba tener el control de las situaciones.

Los aventureros actuaron de inmediato y los pocos magos de tierra pudieron detectar a la segunda oleada de gusanos y mientras otros se usaron de cebos, lo sacaron de la arena.

Al aire libre fueron blancos fáciles a pesar de sus tamaños que a veces parecían capaz arrancar una pierna de un solo bocado.

Aurora se quedó vigilando preparada para moverse en caso de que otro grupo llamara la atención.

“Informe.” Pidió Aurora con seriedad.

“Tres camiones han quedado inmovilizados, su…”

“De las personas, no de los camiones.” Interrumpió de inmediato logrando que la expresión de ese miliciano palideciera en disculpa.

Una parte de ella se quiso disculpar, pero otra parte la hizo que estuviera molesta.

Fue un maldito ataque que no pudieron evitar y lo primero que trataba de informar eran sobre los camiones que no tenían importancia.

Era una estupidez, pero ante este calor desbordante, el pésimo día y este ataque, tales palabras sacaron lo peor de ella.

“Tres miembros están heridos de gravedad. El camión explotó y causó daños graves al conductor, el acompañante y el pasajero que estaba atrás. Sus heridas…”

Cynda que había estado cerca, se acercó remplazando al miliciano.

Su expresión fue más tranquila entre todos los presentes a pesar de que ella era una psiónica de Rango A con un cuerpo débil, su control sobre las emociones era perfecto.

Aurora se calmó al escuchar ese tono.

Los camiones tenían el conductor, el acompañante y luego estaban lo que viajaban atrás.

Dos de los tres camiones fueron derribados y aplastados, pero el daño no fue tan grave a los pasajeros.

El tercero fue el que recibió mayor daño y el golpe del gusano logró hacer que el motor explotara y parte del camión se incendiara dañando gravemente al conductor y su acompañante.

En cuanto al pasajero fue de otro vehículo que tuvo la mala suerte ser aplastado por un gusano y su pierna se quebró.

Los primeros dos tenían quemaduras graves debido a que eran rango B y eran parte de los milicianos, que no tenían tanta experiencia como para reaccionar de inmediato.

“Los radares fueron afectados por el calor y no pudieron notar a los gusanos, las barreras por su parte estaban debilitadas y llevó a que los camiones no pudieran resistir el golpe.” Informó Cynda para terminar y al ver su expresión, declaró. “La Cardenal Brousseau estabilizó la condición de los heridos, pero… Es difícil que se recuperen de inmediato.”

Aurora respiró hondo al escuchar tales palabras.

No podía culpar a aquellos que estaban en los radares y si bien habían puesto a un mecánico, era de rango B debido a que no había muchos que participaran.

La Empresa Apicius le había dado un gran presupuesto y ella había tratado de asegurar todos los asuntos, pero era imposible haberse esperado esta ola de calor que afectaba hasta rangos S.

Ni hablar de unos radares, la alta densidad de energía mágica y el calor desbordante podían llevarlo a funcionar mal.

No había nadie a quien culpar… Sin los radares que dieran aviso al menos que el grupo estuviera siempre en guardia era imposible evitar ser atacados.

Lo que llevó a que tuvieran baja entre ellos.

Aurora pudo notar que aquellos que estaban cerca estaban perdiendo toda la moral ante tal evento.

Algunos se lamentaban a venir y gran parte de ellos eran los aventureros del gremio ‘Toros Rojos’ e incluso Edward parecía disgustarle todo.

“Haz que la Cardenal Brousseau use el portal y envié a los heridos de vuelta a Zerzura. Si los camiones no se pueden recuperar, saca los artefactos de barrera y ocúltalos. Que los demás se preparen para continuar con el viaje.” Ordenó Aurora de vuelta.

¿En qué momento se podía determinar cuándo una decisión era errónea?

La respuesta para Aurora era simple, una vez que veían las consecuencias de sus propias acciones y eso era.

Venir por este lado fue una mala decisión, tal vez por factores que no podía controlar, pero aun así fue igual.

Usar las barreras de emergencia para seguir el viaje y evitar el calor, fue otro error y esta vez no hubo factor externo.

Tal error hizo que cuando atacaran los gusanos los camiones fueran golpeados al tener una barrera debilitada con el tiempo.

Ahora había que asumir los errores y principalmente ella como líder tenía que hacerse cargo.

Necesitaba que usaran los portales para que enviaran a casa a los heridos y si bien ese gran portal que estaba instalando la Iglesia del Tiempo y el Espacio era secreto, era momento de usarlo.

Fue más antes de lo que había pensado, pero aun así había que hacerlo.

“¿Qué vas a hacer?” Preguntó Cynda con seriedad.

Notaba su expresión y ella parecía querer ayudarla y evitar que cargara con demasiadas responsabilidades de forma excesiva.

Aurora sabía que ella seguramente se preguntaba porque una adolescente de dieciséis años estaba en este lugar y la razón por la cual James le permitió tomar el mando.

Sin embargo, ella misma no se preguntaba porque vino a este lugar.

En su mente estaba su objetivo… A ese objetivo se le agregaba tener que proteger a las personas de esta caravana para llegar a su destino.

“Abdellah quiero que organices un grupo para que vigile el lado del bosque mágico. Con este calor es dudable que una criatura o bestia mágica adaptada a ambientes más húmedos salga, pero necesito que vigiles.” Ordenó Aurora a ese mercenario que era silencioso y parecía frio.

Era uno de los pocos que seguían sus órdenes sin cuestionar o dudar, siempre aceptando mientras la orden tuviera sentido.

“Por mi parte tomaré el lado del desierto y evitaré que los gusanos u otras criaturas se acerquen para facilitar el viaje.” Informó Aurora mientras revisaba su anillo espacial sacando un artefacto.

Ese artefacto atraería a los monstruos o criaturas cercanas y era perfecto para esta situación en donde ella necesitaba ser el cebo.

“No necesitas cargar con esa…”

“Entiendo, lo haremos.” Intervino Zhan Tian interrumpiendo a su esposa Cynda que estaba por hablar.

¿Había notado su expresión?

Si, por la mirada que Cynda le daba se podía notar que era de esa forma.

Era esa mirada como si se preguntara porque una ‘niña’ en su adolescencia cargaba con todas las responsabilidades.

Una parte de ella la hizo sentir agradable, pero otra parte rechazó ese sentimiento e hizo que su mirada se volviera más fría.

No necesitaba que la miraran de esa forma, ya que nadie la obligó a estar en este lugar y ella lo deseaba.

En este momento no necesitaba que tuvieran lástima de ella, lo único que requería era que obedecieran sus órdenes e hicieran su trabajo.

Aceptaría la ayuda de los demás, pero era la ayuda como cualquier persona daba en el trabajo.

Pero lo más importante, no quería acercarse a las personas… Por temor a la posibilidad de perderlos en el futuro.

¿Estaba mal lo que estaba haciendo? Tal vez, pero en este abismo de oscuridad en el que se encontraba, no deseaba tener que perder a alguien importante otra vez.

Era por eso que prefirió adentrarse a la oscuridad por sí sola, tomando las cargas por su cuenta y siguiendo adelante.

Todos se prepararon, la Cardenal Brousseau con sus paladines prepararon el portal y tras curar parcialmente a los que estaban heridos los envió por el portal a la Iglesia en Zerzura donde serían tratados con mayor precaución.

Ese portal era su carta secreta y el medio más importante para moverse, ya que era por ese medio que podían pedir refuerzos y enviar heridos de emergencia.

“Los seguiremos en la marcha. No bajen la guardia y cualquier situación avisen. Regresaré usando un pergamino.” Avisó Aurora asintiendo a su amiga que se había preparado y dándole una mirada al grupo, señaló. “La Cardenal Brousseau y Abdellah están al mando.”

Los líderes solo pudieron asentir, cada uno de ellos con expresiones más serias que los otros.

Cynda tenía una expresión difícil, pero su esposo Zhan Tian le daba palmadas, logrando que ella suspirara.

Esa pareja la trataba de ayudar y Aurora estaba agradecida, pero desde el momento que decidió pedir apoyo a sus padres, supo que su trabajo no iba a terminar en un largo tiempo.

Sin mirar hacia atrás y con su amiga a su lado, ambas volaron hacia adelante y cuando estuvieron lo suficiente lejos activaron el artefacto.

Su amiga solo le dio un asentimiento antes de entrar en su ‘forma de guerrero’ que era la marca de estar en el rango S.

Ese gigante negruzco de varios metros cayó al suelo logrando que la arena se elevara y la tierra temblara.

Como siempre su amiga estaba a su lado, sin detenerla y solo acompañándola.

Aurora suspiró.

Tal vez estaba haciendo todo mal al cargar con las responsabilidades por ella sola, quizás lo indicado era tomar a un grupo para que la acompañara, pero para ella estuvo bien.

Desenfundando su espada su mano tembló por un segundo, pero al momento siguiente todas sus emociones fueron tragadas por su aura incolora.

No necesitaba pensar demasiado, al frente de ella estaba su objetivo y necesitaba arrasar con todo para alcanzarlo.

“¡GAAA!”

Y comenzó cuando los gusanos se acercaron atraídos por el artefacto.

Ella agitó su espada a donde sentía que estaban sus enemigos.

Su visión fue cortada como una pintura, no elevó una nube de arena, pero su corte dividió la arena como una gruesa herida cortando a la criatura que estaba oculta abajo.

Luego la batalla comenzó y ella empezó a luchar al lado de su amiga cuyo brazo negro se había transformado en una lanza.

Uno tras otro gusano, el número empezó a elevarse cuanto más avanzaban entendiendo que la caravana se volvía a mover.

El calor desbordante afectó su cuerpo, pero ella continuó luchando sin detenerse.

Activando el artefacto para atraer a los gusanos y evitar que fueran a la caravana, las horas empezaron a pasar mientras ella seguía luchando.

A mitad de camino la forma de guerrero de su amiga abrió su pecho y ella fue atrapada de sorpresa, tragada por la oscuridad sin que se diera cuenta.

“Descansa un poco, yo puedo encargarme.” Murmuró Alice cuando ella entró al espacio atado a la sombra de su amiga.

Cuando ella se quedó inmóvil se dio cuenta de lo imprudente que fue, ya que el dolor de cabeza y de todos los músculos del cuerpo llegaron al mismo tiempo.

Sin embargo, ella no soltó ningún sonido de dolor, solo apretó los dientes y acomodándose en el sillón de oscuridad que su amiga había creado, cerró sus ojos.

La forma de guerrero que controlaba Alice desde su sombra era fuerte y poderosa.

Para atacar a los gusanos que viajaban bajo tierra hacia que unos tentáculos se adentraran profundamente en la arena para golpear a su objetivo a alta velocidad.

Agregando que estaba en la arena, sus pisadas generaban temblores que atraía a sus enemigos.

Lo mejor era que debido a que estaba atado a su sombra la persona que lo dirigía no se veía afectado por el calor del otro lado.

Su amiga solo le dio una bebida mágica que ayudó a su recuperación y luego tras un descanso volvió a salir.

Avanzando al mismo tiempo que la caravana recorrieron bastantes kilómetros hasta que llegó la noche y el calor amaino.

Tras realizar una limpieza extra, ambas regresaron al campamento que habían levantado los miembros de la caravana.

Aurora por su parte recibió el informe de los líderes.

Solo algunas criaturas habían logrado pasar, lo que hizo que su viaje fuera más llevadero.

Tal resultado era lo único que había esperado y su humor mejoró un poco.

Podía notar la atmósfera de la caravana y a pesar de tales errores cometidos hoy y la perdida de cuatro camiones y tres miembros heridos, la moral pudo mejorar.

El calor y el ambiente horrible hizo que todos estuvieran en el peor estado anímico posible, pero una pizca de paz mejoró la situación.

Su dolor de cabeza, cansancio y agotamiento por el trabajo, a sus ojos había valido la pena.

Cuando volvió a su carpa que había sido instalada por Edward, se lo encontró al joven en ese lugar.

Sus miradas se cruzaron y Aurora pudo ver cierta animosidad.

“Un líder debe quedarse a solucionar los problemas y no huir cuando puede.” Dijo Edward con seriedad.

Aurora le dio una mirada.

¿Por qué dijo esas palabras?

Quizás pensó que su forma de irse fue porque no quería hacerse cargo del ambiente del lugar o tal vez pensó que solo huyó tomando un trabajo ‘simple’.

Era posible que fuera esta segunda posibilidad, a lo mejor había pensado que solo huyó con un artefacto para atraer las criaturas y volar para alejarlas sin necesidad de luchar.

Al final, la razón no importó.

Aurora lo ignoró completamente y se fue a su habitación.

No iba a desperdiciar su tiempo haciendo preguntas innecesarias o aclarando sus dudas, ya era suficiente con todo su trabajo.

Lo único que deseaba era tomarse un baño y descansar, sabiendo que todavía faltaba parte del camino para llegar a su destino.

Un destino que esperaba que no fuera tan agitado como este viaje.

*Nota del autor:

Les dejo un capitulo mas temprano de lo habitual, ya que luego iba a estar ocupado.

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