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THW – Capítulo 0

Prologo

“Con un número de habitaciones desconocidas, las victimas que en ella caen no logran salir ilesas… si logran salir”

 

No sé como terminé en semejante situación, pero una casa con aquel letrero, seguro había que pensarlo dos veces para entrar, aunque en el sitio que me encontraba de verdad debía estar loco para preferir quedarme afuera.

La tormenta se acercaba por el este y aun faltaban 64km para llegar al siguiente pueblo, con solo dos horas de luz restantes, esta casa es la mejor opción sin importar que tan tétrica fuera, era una cabaña de madera vieja y ventanas rotas que le daban un aspecto de abandono, la puerta crujía al abrir, era la perfecta casa embrujada puesta en  medio del camino, llamando a viajeros descuidados que no calculaban bien su jornada, justo como yo… sin embargo no tenia opción, así que di un paso y me adentre en la sala de estar, todo aspecto de vejes y abandono solo eran características externas, por dentro era una casa decente, digna de estar, por lo menos en las temporadas cálidas, porque era algo fría y no se veían rastros de chimenea o calefacción, llame por si estaba el dueño, pero me contesto un yo lejano en un tardío eco, la estancia estaba vacía, solté mi maleta en la sala y pensé en buscar una forma de calentarme mientras esperaba al dueño, entonces hablaría con él, le explicaría la situación y pediría cobijo por aquella noche, comencé la búsqueda de un calentador una estufa o una chimenea, pero fue en vano, localice una escalera que daba a la segunda planta y luego de pisar el primer escalón, un frio avanzó desde la planta del pie hasta mi cabeza dejándome la piel realmente erizada, al levantarlo para dar el segundo paso un peso se posó en mi hombro y dejando de lado toda valentía o curiosidad, de un salto me voltee cayendo sentado en la escalera.

–        Joven…

 

Un señor de avanzada edad estaba parado frente a mí, parecía ser el propietario, me incorpore de manera precipitada y me presente…

–        Buenas tardes, soy…

–        No se preocupe he visto su maleta en la entrada, de seguro lo agarro la noche a mitad de camino.

–        Así es, fue un descuido de mi parte.

–        Pasa frecuentemente, aquí no solemos tener muchos huéspedes pero casi siempre es la misma situación.

–        ¿Huéspedes, es esta una posada?

–        Sí, ¿No lo parece?

–        La verdad… no, y con el aviso de afuera no creo que llame muchos clientes.

–        Son deseos del dueño, yo solo soy el encargado y no tengo la autoridad de cambiar nada, procedamos con su registro ¿Cuánto tiempo se quedara?

–        Soy un viajero y no poseo para pagar una habitación, esperaba que el señor de la casa pudiera brindarme cobijo por esta noche, partiré al amanecer.

–        Oh… ya veo, en ese caso acompáñeme al recibo, tomare sus datos de igual manera, contamos con una habitación, una cama y un baño para estos casos.

–        Muchas gracias, de verdad.

Caminamos a través de una puerta por un pasillo y llegamos rápidamente a una sala de estar circular, el viejo sacó de una gaveta un antiguo libro, cerro uno en blanco que había encima del escritorio con el título “Registro de huéspedes” en la portada y puso en su lugar el libro que saco, pude ver en la portada la palabra viajeros antes de que lo abriera prácticamente por la mitad, abarrotado de nombres lo hizo avanzar las hojas y se detuvo a un tercio del libro donde acababa la escritura y quedaba el resto en blanco, me hizo señas para que me moviera a su lado y me entrego una plumilla y un tintero.

–        Le daré las llaves de la habitación pero debe realizar el registro como cualquier huésped, el cobro no será en efectivo pero un pago debe realizar, dependiendo de cuanto sea su estadía así su cobro se hará.

–        ¿Un pago que no es en efectivo? no llevo conmigo cosas de valor, y mi material de supervivencia es lo que tengo en mi maleta, no puedo darme el lujo de dejarlo atrás.

–        Son las condiciones para aquellos que no pueden pagar su estadía, mi trabajo es informarlos de los requisitos, es decisión tuya el firmar o no.

–        Son condiciones muy extrañas…

–        Es verdad, pero son las instrucciones del dueño.

–        Está bien, ¿Cuál será el precio que debo pagar por una noche?

–        El precio para usted es un kit medico.

–        ¿Un kit medico?

–        Tengo escritas las cuotas para todos los viajeros en este libro y aquí señala que para todo viajero que llegue a últimas horas de la tarde la cuota será un kit medico.

–        Mi kit medico es el único equipo que tengo, con el realizo los trabajos que me permiten tener algo de dinero para comer, sin embargo tengo un estuche de primeros auxilios muy bien equipado adicional ¿podría pagar con él?

–        Lo siento viajero, las condiciones están escritas y no tengo autorización para hacer cambios…

–        Me parece una cuota muy alta solo por una noche de alojo.

–        La cuota es por tres noches, pero usted puede irse cuando desee si es su voluntad.

–        Entonces… ¿¡Me está cobrando tres noches cuando yo solo pedí una!?

–        El primer pago es de tres noches mínimo, además no deseo entrar en discusiones, ya le aclare en un principio que es su decisión, pero debe decidirse ya porque debo irme pronto.

 

Estuve muy cerca de dar la vuelta e irme  cuando sonó un trueno en medio de la ya caída noche y eso disipo todas las dudas, introduje la pluma en el tintero y coloque mis datos en el registro.

El encargado me entregó las llaves y me dijo que no volvería hasta que llegara otro cliente o finalizara el día, también que el pago debería hacerlo al momento de irme y que solo dejara la cuota sobre aquella mesa, guardo el libro en la gaveta y no se molesto en revisar los datos que había escrito en el, de la misma extrajo una llave y me guió por el pasillo que llevaba a la habitación, de camino recogimos la maleta y subimos las escaleras.

La habitación era la primera a la izquierda de cuatro puertas que había a los lados y otra al fondo, esta era distinta a las demás, era madera gruesa; tal vez roble, con pomo de metal…

El sonido de una puerta abriéndose me hizo volver la vista, el encargado estaba entrando a la habitación y lo seguí.

–        Esta es su habitación mientras esté aquí.

–        ¿Y la cocina?

–        Es compartida y está en el piso inferior.

–        Es que cuando llegue di una vuelta por la casa y no la vi.

–        Es fácil encontrarla cuando la necesitas, al bajar las escaleras veras lo que digo, ahora debo irme, no debo permanecer más tiempo aquí…

–        Y… ¿A dónde irá si ya cayó la noche?

–        Los jóvenes de hoy no saben mantener la curiosidad a raya ¿verdad?

–        Disculpe, no fue mi intensión…

–        Debes cuidarte porque la curiosidad mato al gato, y aquí te podría causar problemas… tengo un anexo a orillas del terreno, ahora me voy.

 

Dio media vuelta y se fue de la habitación con paso apurado, yo enseguida me metí al baño, una ducha me ayudará a relajarme, espero descansar toda la noche y mañana continuar mi camino, tengo que encontrar la forma de recuperar mi kit o adquirir uno nuevo y por como iban las cosas era muy probable que me fuera por el nuevo, el problema es el dinero, pero eso lo dejare para mañana…

Milagrosamente había agua caliente y no me moleste en cuestionar eso, solo agradecí por mi suerte y me bañe, al salir ya eran pasadas las siete de la noche y el hambre tocaba la puerta así que agarre la maleta y me aventure en busca de la cocina en el piso inferior, en el instante que di el paso del último escalón vi una puerta y una atracción me llamo de forma impulsiva a abrirla, para mi sorpresa era la cocina, aunque antes de entrar estaba seguro que así seria, al igual que con el agua caliente de la ducha no me moleste en cuestionarlo y di gracias a dios que el viejo tenía razón, mire alrededor y encontré un almacén con una nota en la puerta que decía:

                “Querido usuario, siéntete libre de tomar lo que quieras, pero solo lo que puedas comer aquí, si sacas comida de mis dominios, el precio tendrás que pagar”

“¡Comida gratis!” pensé y no me molestó el ahorrarme una comida de mis reservas, incluso podrían ser dos si cuento el desayuno de mañana, era una buena idea y tendría cuidado de comer solo en esa habitación… no quería “pagar el precio”, estaba lleno de embutidos, enlatados y comida de larga duración, lo mismo que tenía en mi maleta, pero en la nevera había variedad de comidas pre-cocidas, todo un festín comparado a mi comida, calenté un plato en el microondas y cene… como era gratis (aunque lo pague con mi kit, podría ser más caro) me comí tres, también me tome un jugo que estaba refrigerado y subí a mi habitación… justo al cerrar la puerta se desato la lluvia afuera y comenzó el repique de las gruesas gotas de lluvia contra la ventana, parecían más granizos que otra cosa, me imagine en la intemperie y agradecí de nuevo estar bajo techo, caminé hasta la cama la cual me pareció el paraíso ¿tal vez por tanto dormir en el suelo? Pero el sueño era mucho para responder esta pregunta y caí rendido ante él…

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