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THW – Capítulo 11

CAPITULO 11 – EL FIN DE LA NOCHE MÁS LARGA

“Llevas un peso en ti

Un peso en tu alma

Pobre ser…

¿Podrá soportar?”

O por lo menos eso esperaba, que doliera, me imaginaba un dolor muy fuerte, es decir, una herida en el pecho debe ser muy dolorosa, intento llevar mis manos a el y recuerdo enseguida que mi cuerpo no me responde, mejor dicho que ahora no parece que sea mi cuerpo ya que yo me muevo, siento mis manos revisarlo en busca de una herida, pero al mismo tiempo me veo allí parado sin realizar ningún movimiento, sin perturbarme ante el ataque que está dirigido a mí, miro alrededor y todo está paralizado, todo quieto, la chica del arco aun no terminaba de cambiar su expresión de asombro con lo que acaba de pasar, ahora que me fijo, es una chica no una sirena, a que se referirá Menrid con eso, entonces todo comenzó a andar nuevamente.

Ahora un ardor inundo mi pecho, comenzó a quemarme todo por dentro y sentía como la piel se me caía de lo reseca, de lo quemada, quede de rodillas ante el dolor, el… que hizo su ausencia en unos pocos instantes llego sin previo aviso y destrozo por completo mi mente dejándome a su merced, levante la vista un segundo hacia mi cuerpo, el cual era envuelto por una llama negra, y luego hizo implosión, silenciosa e instantánea, aparecieron huesos alrededor mío, mi piel estaba quemada, y parecían escamas negras, pero mi expresión era vacía, como si nada hubiera pasado.

Mueve los dedos de la mano y escucho el crujir de mi piel reseca, pero se escucha mas a metal que a otra cosa, luego dirige mi mirada a algún punto en el espacio, le sigo con la vista, ve a la chica del arco y esta le devuelve la mirada completamente aterrada, supongo que es algo normal ver aterrado aquella imagen, pareciera que me queme hasta dejar parte de mis huesos expuestos y la piel completamente chamuscada, mas allá esta Menrid de rodillas con la cabeza baja, como desmayada.

Mis piernas comenzaron a moverse, di un paso y al siguiente ya no estaba, el cuerpo desapareció por completo de mi lado, buscando con la mirada lo encontré con las manos sobre el cuello de la chica del arco, pensé en estar a su lado y literalmente aparecí justo al lado de él…

–        Mmm, dices que vienes por mí, aquí estoy ¿qué harás?

Su mirada, mi mirada… era inexpresiva, esperando una respuesta que sabía, no recibiría.

–        Parece que ya no tienes deseos de mi cabeza… que llevaras a tu señor a cambio… tengo una idea…

Y la levanto en el aire con solo un brazo, ella se aferro tratando de aguantar todo lo que le fuera permitido.

–        Linda Julieta, serás mía…

Los adornos dorados de la armadura de la chica cobraron vida y subieron al nivel de su cuello, avanzaron por mi brazo y pasaron a ser parte de mi piel… esparciéndose por toda ella y ahora adornando las escamas.

–        Tal vez Niss quiera acompañarme…

Al instante se escucho un clic en el brazo y una ballesta cayó al suelo, la cara de la chica describía un terror absoluto, como si estuviera con el demonio mismo al frente.

–        Dennis tal vez se sienta solo, me acompañara también…

Acto seguido la cuerda del arco se rompió, al instante, la chica comenzó a hundirse en un mar de terror, tanto así que se notaba desde donde yo estaba, todo ocurrió tan rápido, que solo entonces pude decir lo que sentía.

–        Para, ya es suficiente.

–        No quiero parar.

–        Para ya… es suficiente…

Mi voz se quebraba, no tenía el valor suficiente para hablar con aquel ser tan imponente, aunque por afuera me viera yo, no era lo mismo por dentro.

–        Quiero que hagas algo para mi pequeña, dirás a tu amo que  no me interesa volver y para la próxima no jugare, solo los destrozare.

Dicho esto soltó a  la chica como bebe que se aburre de un juguete y sin más rodeos tomo a Menrid en  brazos y dirigió su vista hacia la grieta donde se encontraba Elissa, sin darme cuenta de nuevo ya estaba allí, con Elis viéndome como quien no cree la cosa, luego el pecho comenzó a arderme muy fuerte de nuevo, una ira se apoderaba de mi, los ojos me comenzaron a arder y comencé a sentir dolor en los puños, no entendí que pasaba, no comprendía la situación que se estaba desarrollando ante mí.

Mi cuerpo estaba tenso y con la vista fija en ella, Elissa sin darse cuenta aun de la amenaza que estaba frente a ella camino justo dos pasos para luego detenerse en seco con una cara de duda…

–        ¿Estás bien?

Me pareció que se había dado cuenta de que algo no iba bien, comenzaba a dudar si seguir adelante o no, mientras yo estaba viendo y sintiendo como la ira estaba llenando poco a poco mi cuerpo, unas ganas de… matar…

–        Elissa…

La palabra salió lentamente como disfrutando de la última vez que pronunciaría ese nombre, y aun así sentí completo desagrado por aquello, mi cuerpo estaba en contra de decirlo, el peligro era inminente, lo que sea que maneja mi cuerpo ahora iba por Elissa, ese demonio que hizo de la nada sentir terror a aquella chica unos segundos atrás estabas tras ella ahora…

“Llevas un peso en ti

Un peso en tu alma

Pobre ser…

¿Podrá soportar?

Y ahora… ¿qué hará?”

Sentía mis piernas temblar al imaginar lo que podría hacerle a Elissa cuando de pronto el ardor dejo de estar presente, todo a mi alrededor se volvió confuso, veía doble y los colores comenzaron a confundirse caí de rodillas al suelo y pude escuchar una voz lejana “nos veremos la próxima Elissa” tratando de reponerme me levante lentamente con un dolor punzante en la cabeza mientras veía a los lados para orientarme, mientras la veía acercarse.

–        ¿Estás bien?

–        Esto… creo que si…

En ese momento me di cuenta que estaba de nuevo en mi cuerpo, controlándolo por completo sin más ni menos, algo se movió al lado mío, era Menrid que recuperaba vagamente la conciencia y se levantaba lentamente con ojos aturdidos, tratando de centrar su atención y entender que pasaba, luego me vio y se termino de levantar de un tiro, sus manos revisaron rápidamente mi pecho y encontraron algo que la hizo palidecer.

Baje la vista y me encontré con una cicatriz en medio del pecho, justo donde había dado el golpe estaba una forma estrellada estampada en mi piel, con un suave relieve, tenia apariencia de vieja, pero lo cierto es que era lo más reciente que podía imaginar, y aun así estaba allí como una cicatriz y no una herida.

–        ¿Están bien los dos, qué paso allá abajo, como llegaron aquí?

Volví la mirada hacia Elis que ahora nos estaba pidiendo explicación sobre hechos que ni yo mismo terminaba de creerme, apenas y tenía conciencia de que pasaba pero al buscar en mi memoria una respuesta a aquella pregunta me di cuenta que no estaba dirigida a mí, ella miraba a Menrid fijamente y además fue quien la respondió…

–        La verdad, no sé qué ha pasado, tengo recuerdos muy vagos y un fuerte dolor de cabeza, lo último que recuerdo es verlo caer a él… ¿Qué paso con Grecia?

–        Pues como decirlo sin parecer loca… él… la venció…

Las dos voltearon a verme al acabar la frase…

–        Yo… no estoy seguro de que paso… creo…

No estaba seguro si contar o no lo que me había pasado, aunque todo hasta ahora había sido de alucine, no creo que me creyeran que un demonio se apodero de mi, y si no me creían y aun así yo recordaba que había pasado podían incluso culparme por lo que le paso aquella chica, que hasta yo vi… lo que le hice a aquella chica, aunque no fuera yo, era mi cuerpo, pero no tenia caso mentir, parece que Elissa lo vio todo así que mejor quedar por loco que causar desconfianza.

–        Antes de caer, justo antes de asomarte por la grieta para ofrecerme tu mano una voz resonó en mi cabeza, luego fue como si me expulsara de mi cuerpo y comencé a ver todo desde “afuera” por llamarlo de algún modo, no conseguía manejar mi cuerpo y se movía por su cuenta… yo no quería hacer nada de lo que hice… no se qué paso de verdad…

–        ¿desde afuera?

–        Sé que suena extraño pero así fue, veía mi cuerpo moverse, hablaba y pensaba por su cuenta…

Las dos tenían un rostro sin expresión, sabía que no me creerían, ahora seguro comenzaran a alejarse, incluso podrían temer que les haga daño en el peor de los casos…

–        ¿Qué fue lo que dijo?

La pregunta de Menrid me tomo desprevenido y me sentí fuera de lugar…

–        ¿Disculpa?

–        Dijiste que hablaba por su cuenta… ¿Qué dijo?

–        Mmm… no recuerdo, estaba en una especie de trance, no recuerdo casi nada, todo es muy borroso

–        Trata de recordar…

–        Lo intento, hablo de unas personas… no recuerdo sus nombres, decía algo sobre venir con él, que lo acompañaran, también le dijo a la chica que no…

–        Que paso… ¿qué no qué?

–        Que no volvería a jugar, la próxima vez la mataría…

–        ¿Eso dijo?

–        Si…

Menrid ahora se dirigió a Elissa no entendí muy bien su expresión, no era de asombro, no era terror, incluso parecía alivio y más extraño aun parecía más tranquila…

–        Si lo que él dice es cierto entonces, tal vez no tengamos más visitas inesperadas por un buen rato

–        Entonces podríamos concentrarnos de una vez por todas en salir de aquí

¿Qué estaba pasando, porque están tan tranquilas? Y ahora, estoy más confundido, me acuerdo donde estamos… como termine en una cueva y aun mas importante como saldremos… todo en mi cabeza estaba tan revuelto que ya me costaba mantener los ojos abiertos, así que solo deje que pasara… me deje caer en el suelo sin saber qué hacer, o que sucedía…

–        ¿Te encuentras bien?

–        Mmm, pues no sé qué decir… pensándolo bien no se casi nada Elissa… ¿Qué está pasando?

–        Pensé que Menrid te contaría

–        Pero no ha tenido chance, con esa “visita inesperada” como la llamo hace poco…

–        Bueno la cosa va así… en resumidas cuentas no se qué hiciste pero te atacaron en el valle y me vi envuelta, cuando desperté estaba aquí, y tu también, básicamente estabas muerto y Menrid cuido de ti hasta que despertaste, la “visita inesperada” es una compañera de ella, o por lo menos lo era, aparentemente mandaron a matarte, porque esa es la ley aquí, todo lo que llega debe estar muerto o morir, en su lugar tú fuiste curado, y mientras eso sucedía yo busque como salir de aquí, me encontré con un laberinto allí y tuve suerte de salir si no fuera por… ¡oh dios! ¿¡Donde está el perro!?

–        Espera un momento me perdí… ¿Cuál perro?

–        Conmigo venia un perro más o menos grande…

–        Llegaste sola, te vi al llegar y estabas sola…

–        No, estaba conmigo, me acompaño desde el interior de la cueva y me guio hasta aquí…

Hasta aquí estaba llevando más o menos el hilo de lo que sucedía mientras escuchaba atentamente para tratar de entender pero llegado a este punto creo que ella tampoco está muy clara de que sucedió pues si hubiera llegado con un perro no importa que tan chico fuera, lo habría visto, o me habría visto él a mi dado el caso ya que ningún perro me puede ver sin que se lance furiosamente sobre mí, trate de recordar cuando ella llego y no vi ninguno, pero no me hizo falta decir nada ya que Menrid intervino tratando de convencerla y al mismo tiempo calmarla.

–        Elissa, yo estuve a tu lado desde que llegaste y no vi ningún perro, estabas sola.

–        Pero estoy segura que estaba a mi lado, se llamaba Dandy.

–        ¿Le pusiste nombre?

–        Claro que no, tenía collar.

–        ¿Sabes lo que estás diciendo?

–        No estoy loca Menrid, y mucho menos me siento con ánimos de imaginar animales.

–        Entonces debió volver cuando llegaste, o se asusto al vernos porque estabas sola al encontrarte.

–        No era de asustarse, ese perro era más inteligente de lo que podría imaginar, me guio al final de la cueva… y debió volver…

Fue un cambio brusco de opinión, se debe haber dado cuenta de lo que decía porque dejo el tema y prosiguió con el cuento hacia mí.

–        Dejando eso de lado, paso todo esto, llegaste corriendo a la tienda y me dijiste que teníamos que subir aquí… el punto al que quería llegar…

Y dirigiendo su vista hacia Menrid de forma casi agresiva se quedo viéndola esperando que ella siguiera y espero que le dé una buena razón para estar allí ya que me costo para hacerla subir, y creo que no me perdonaría si la hubiera obligado sin tener suficientes razones.

Menrid no contesto enseguida, en su lugar comenzó a ver donde estábamos viendo hacia los lados buscando una salida, pero era claro que no había, eso era fácil de descubrir.

–        Isa me dijo que la salida estaba hacia arriba, pero no me explico más nada…

–        ¿Isabela?

–        Si, es un cuento algo largo…

Habría seguido escuchando la conversación que para mí no tenía sentido y en la cual me estaban ignorando por completo si no fuera por un leve cambio de temperatura que sentí en la cara por un breve instante, entonces instintivamente voltee hacia la dirección de donde creí que provenía esa pequeña brisa que acaba de golpearme.

Al llegar a la pared sentí pequeñas grietas en la pared y esta estaba notablemente más fría que las otras, pase mi mano por toda la superficie y volví a sentir una corriente, estaba claro por donde era la salida, por lo menos ahora lo estaba.

Busque en el suelo una piedra que pudiera usar para golpear la pared pero no la encontré, vi hacia las chicas, ellas seguían hablando de no sé qué… aurum… y bla bla bla… llegue hasta la orilla de la pequeña grieta y en ese mismo momento las dos dejaron de hablar y volvieron la vista para donde estaba yo.

No preste atención a sus miradas curiosas, corrí con todo lo que pude y me lance contra la pared rogando que el golpe fuera rápido y poco doloroso, cosa que no fue completamente cierta… la pared cedió a la primera volviéndose añicos al instante y permitiéndome seguir de largo chocando con otra pared realmente solida…

Las dos en ese momento me veían con la boca abierta con incredulidad en lo que veían no sabría describir sus caras pero eran realmente graciosas, muy graciosas, al levantarme sentí el dolor del golpe en el brazo izquierdo, estaba entumecido pero disimule lo que pude y termine de pararme.

Me fije que había más allá del muro y descubrí un pasillo, había chocado justo con la pared en una curva y podía sentir levemente la corriente, entonces le dirigí la palabra a las dos para que me siguieran y aun algo fuera de lugar comenzaron a caminar, pronto me dejaron atrás sin dudar, parece que agarran el hilo de la situación rápido, cruzando pocas palabras de lo que podía suceder llegamos pronto a un pasillo sin salida de nuevo…

–        No entiendo, no hay cruses ni desvíos es solo un pasillo ¿porque no hay salida?

–        Tranquila detrás de esta pared hay otro camino, esta agrietada y aun siento la leve corriente pasar por ellas, solo debemos romperla igual que la otra…

Diciendo esto agarre vuelo y me abalance sobre la pared, sentí de nuevo el entumecimiento en el brazo pero esta vez la pared no cedió, no era tan débil como la otra, retrocedí un poco mas y me lance aun con más fuerza pero el resultado fue el mismo, al tercer intento desistí… ya me dolía suficiente y no sucedía nada.

–        Bueno… esto puede ser un pequeño problema.

Elissa vio a Menrid con cara de intriga y ella negó con la cabeza, yo seguía sin poder entenderlas.

–        No tengo suficiente energía como para intentar cualquier cosa

–        Entonces estamos de nuevo en un camino sin salida

–        Podríamos descansar para reponer fuerzas y probar en un momento

–        Bueno, no es que tengamos muchas opciones…

Se sentaron aparentemente a descansar, y ellas son mayoría así que hice lo mismo, pero justo donde me senté había una roca que me lastimo un poco… la hice a un lado y me hirió la mano ligeramente un pequeño rasguño, la levante para observarla  tenia forma de estaca, parecía un pedazo de la pared, y por no tener nada que hacer fui a comprobarlo, encontré la grieta a la que pertenecía y ajusto de forma exacta

Mire más de cerca solo para pasar el rato y ocupar el tiempo haciendo algo, vi tres grietas más de la misma forma que la anterior, di un furtivo vistazo al suelo y encontré dos de las piedras, las recogí y coloque en la pared las cuales cuadraron perfectamente igual que la anterior, era como un rompecabezas al cual solo le faltaba ya una sola pieza, con un poco mas de empeño rebusque nuevamente en el suelo y allí estaba la ultima, a unos cuantos pasos.

Al colocarla, la pared bajo de nivel unos centímetros sorprendiéndome un poco retrocedí, espere unos segundos a que pasara algo pero más nada sucedió, entonces me acerque nuevamente, la examine de nuevo y la corriente de aire era levemente mas fuerte por un lado.

Empuje la pared hacia un lado como si fuera una puerta corrediza y para mi sorpresa la pared cedió y fue poco a poco dejando una apertura por la cual se podía ver la continuación del pasillo, las chicas nuevamente tenían una cara de asombro algo inusual…

Seguimos adelante y unos instantes después de cruzar escuche un chasquido atrás de nosotros, volví para ver de qué se trataba y al llegar estaba una solida pared que evitaba continuar.

La pared había vuelto a su lugar y no importaba como lo intentara, no cedía nuevamente, así que no podíamos volver…

–        No te preocupes, no es que estemos planeando volver así que simplemente sigamos adelante.

–        Tienes razón, pero igual me inquieta no tener un camino por donde volver.

–        No eres tan valiente como esperaba…

–        ¿Cómo?

–        Mmm… nada solo sigamos…

Eso había sido un golpe bajo, prácticamente me llamo cobarde… solo lo ignorare y seguiré adelante… ya verá si cambia de parecer o no… igual no es algo que me moleste, si me llaman cobarde o no, eso no cambia lo que soy, aunque en algo tenía razón, para que darle vueltas al asunto sobre el camino de regreso si no planeamos volver.

Un sentimiento extraño daba vueltas en mi cabeza, por la forma en que se estaba desarrollando la situación cada vez era más raro, todo parecía fantasía, sacado de un cuento, y a veces de una novela de misterios, sobre todo por aquella pared, era una puerta corrediza, es demasiado para seguir pensando que todo está bien…

Estaba intentando encontrar las razones lógicas de lo que estaba sucediendo cuando… otra  pared se presento ante nosotros, pero esta era un poco distinta a las demás, estaba prácticamente hecha pedazos, aun así allí estaba erguida ante nosotros flotando literalmente, por el espacio que dejaban entre si las partes flotantes de ella pasaba un rayo de luz que era suficientemente fuerte como para no dejar ver al otro lado, aunque no hacía falta estoy seguro de que esa era la salida, la corriente de aire allí era la más fuerte que había sentido en toda la travesía, un claro indicio de campo abierto cuando estás en lugares cerrados.

–        Muy bien, esto sí que es extraño…

–        Debe tener una forma de… hacer algo, igual que la anterior… supongo

–        Si, es muy posible que también tenga algún truco.

–        ¿Tienes alguna idea?

–        No, veamos por aquí cerca a ver que hay.

–        ¿Tienes idea de que buscamos?

–        Cualquier cosa que creas que vale la pena ver… algo que parezca fuera de lugar…

Examinamos los alrededores minuciosamente pero aun con los tres colaborando no encontramos nada que estuviera donde no debía, que pareciera sospechoso, o que simplemente llamara la atención, todo estaba limpio… inusualmente limpio, sin polvo, sin piedras, sin desgastes, extrañamente cuidado…

Con la inquietud de tanto orden pase mis manos por las paredes, eran lisas… algo más raro aun para una cueva que parecía natural, al alejarme del muro lentamente la pared comenzó a tornarse rustica, del otro lado igual, me acerque a la pared que bloqueaba el camino palpando los pedazos  flotantes, no estaban sujetos a nada, se movían libremente pero no daban para sacarlos, aunque podía moverlos hacia los lados con cierta facilidad.

–        Creo que la clave está en esta pared.

–        ¿Porque crees eso?

–        Es un presentimiento Elissa, las paredes a los lados acá son lisas y el área esta inusualmente limpia, mientras más te alejas de esta pared las cosas se tornan más normales, las paredes se vuelven  rusticas y el suelo comienza a parecer el de una cueva, son indicadores naturales para guiar los sentidos, básicamente nos guían hacia este muro por nuestros instintos…

–        Muy bien entonces ¿Que hay que hacer?

–        Creo que hay que mover estos pedazos de roca hasta encontrar una clave o algo que desactive lo que sea que los mantiene allí.

–        ¿Y cómo planeas hacer eso?

–        Pues la verdad no tengo la menor idea.

–        Entonces no hemos hecho mucho… sigamos buscando

En ese momento Menrid nos hizo señas para que viéramos algo en el techo, una inscripción algo tosca pero entendible “Alucinante conejo”.

–        ¿Eso qué querrá decir… Elis?

–        Bueno Menrid, o que hay un pequeño conejo drogadicto por aquí… o que estamos en su casa…

Aunque fue una broma algo mala, la idea de Elissa podría tener algo de cierto, estábamos en una cueva pero desde hace un  buen rato que estamos en un túnel sin desvíos, una sola ruta, puede que quien hizo esto intentara recrear la entrada de una madriguera de conejo, pero aun si así fuera ¿en que nos ayuda para salir de aquí…?

–        ¿Y si esta fuera la casa de  un conejo de verdad?

–        Claro… el conejo gigante de las nieves… ¿no vez el tamaño de esta cueva? Estas insinuando que por aquí hay un conejo de este tamaño…

–        No Elissa, lo decía de forma figurada… es solo que, lo que dijiste puede que tenga algo de cierto.

–        Entonces debemos cuidarnos del conejo drogadicto…

–        Es enserio, mira, si el diseño de este túnel fue inspirado en una madriguera de conejo entonces estaríamos en su casa…

–        Bueno supongamos que no te golpeaste la cabeza y que hablas enserio… ¿eso de que nos ayuda?

–        Bueno… esto… podríamos intentar pensar como un conejo para encontrar la clave de la pared…

–        Bueno… entonces dibuja una zanahoria con los pedazos…

–        Oh vamos… por lo menos intento encontrar una salida, podrías hacerlo tu también y ayudar…

–        Vamos se realista… ¿pensar como un conejo? Eso no creo que nos ayude a salir de acá…

–        ¿¡Ser realista!? ¡No creo que esa palabra venga a la situación! ¡No creo que esa palabra vaya con ninguna de las situaciones que se han presentado últimamente!

Estaba comenzando a molestarme justo cuando intervino Menrid con algo que me calmo por completo e incluso hasta me alegro.

–        Disculpen chicos…

–        ¿¡Qué!?

Respondimos al unísono

–        Bueno… si hay que pensar como un conejo… entonces no creo que un conejo use clave para la entrada de su casa…

–        ¿Y tu punto es?

Se hizo a un lado ante la demandante pregunta de Elissa dejando ver una solida pared tras ella con un hoyo a la esquina de abajo suficientemente grande como para pasar al otro lado a través de el…

El rostro de Elissa se ilumino y salto a abrazarla casi por reflejo, yo mientras no salía del asombro… era tan sencillo… con tanto espacio entre los pedazos de roca… si los unía todos simplemente quedaría espacio para pasar… no era ninguna clave, solo… lógica.

El rayo de luz era fuerte, la primera en pasar fue Elissa y desde el otro lado ayudo a Menrid a salir, la seguí y al llegar al otro lado quedaban unos pocos metros de aquel túnel y un manto de luz estaba al final de ese camino, al terminar de levantarme Elis salió corriendo en su dirección y la luz se la trago, luego se escucho un pequeño grito de alegría “Por Fin” un indicador de haber logrado nuestra meta, al escuchar el grito Menrid la siguió corriendo igualmente, yo por mi parte estaba alegre de salir de esa cueva pero no corrí… solo camine…

Poco a poco fui siendo tragado por la luz deslumbrante, cerré mis ojos para no lastimarlos mientras se adaptaban al cambio de ambiente tan drástico y lentamente los fui abriendo…

El techo de madera de aquella cabaña era algo extraño, de un marrón fuerte pero aun así parecía viejo, sentía la espalda relajada, deje caer mi cabeza a un lado y allí estaba mi maleta, justo donde la había dejado la noche anterior, aunque no esperaba quedarme dormido a la orilla de la ventana, y ahora que lo pensaba… el sol estaba picante.

Me levante perezosamente, es curioso que durmiera mejor en el suelo que en la cama la noche anterior, me rasque el pecho para calmar una ligera inquietud mientras me veía al espejo del cuarto de baño, me lave la cara y me dispuse a bañarme, al terminar de arreglarme tomo mi reloj y me lo coloco en la muñeca, al terminar de ajustarlo reviso la hora por simple inercia y por primera vez aquella mañana soy consciente del tiempo…

–        ¿¡Que diab…!? ¡¡¡Son las once de la mañana!!! Si no es por una es por otra, como me pude quedar dormido hasta tan tarde… ya decía que el sol estaba muy picante esta mañana.

Baje rápidamente a la cocina y con un vistazo rápido busque que comer sin calentar, aun con el ultimo bocado sin terminar de tragar salí por el frente de aquella casa sin mirar atrás, tomando el sendero nuevamente…

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