AWE – Capítulo 418

Modo Noche

Capítulo 418: Todas las Montañas Tienen Espíritus

Mientras los Protectores Dao de Bai Xiaochun entraban en meditación aislada para intentar sobrepasar la etapa del Establecimiento de la Fundación, Bai Xiaochun estaba volando alrededor del Desfiladero de Diez Mil Montañas, buscando una montaña a la que estuviera conectada por el destino.

¿¡Cuál de estas montañas es la destinada para mí!? —pensó frustrado. Había un sinfín de montañas en este mundo de nubes, y aunque la mayoría se veían sorprendentes, ninguna parecía estar conectada a él por el destino.

Bai Xiaochun no estaba muy seguro de que hacer, así que simplemente siguió volando sin rumbo por ahí. Ya no estaba ni muy seguro de cuánto tiempo había pasado. Y justo cuando estaba a punto de intentar elegir una montaña al azar con la cual intentar, alcanzó a ver a una montaña bastante única que estaba a lo lejos en ese mar de nubes, y se estremeció al instante.

De hecho, esa montaña no se veía tanto como montaña, ¡sino como una estatua! Era la imagen de un gigante, con una pierna de rodillas, y con la mano derecha extendida como si intentara aferrarse al cielo. Sus facciones faciales estaban muy desgastadas y no se podían distinguir, pero había algo en los ojos de la estatua que dejó a Bai Xiaochun totalmente impactado.

Estaba casi seguro de poder escuchar en sus oídos un rugido capaz de sacudir los Cielos y destruir la tierra, y casi podía ver al enorme gigante intentando desgarrar los Cielos.

¡Se ve parecido al Ancestro de Sangre! —pensó. A medida que se acercaba a la montaña, se dio cuenta de que una presión impresionante pesaba sobre él, una presión que lo dejó temblando.

En ese instante, sus ojos empezaron a brillar intensamente.

—¿Será que esta montaña está conectada a mí por el destino? Si no lo estuviera, ¿entonces por qué empecé a sentir presión al verla? Eso demuestra que está conectada a mí, ¿¡no!? —Siguió volando muy emocionado hacia la estatua.

Fue en ese momento que la pequeña tortuga asomó su cabeza desde el bolso de almacenamiento de Bai Xiaochun y murmuró con desdén, —¿Destino? Sí claro… Esa estatua está justo en el centro de esta dimensión; todo el que llegue a este punto sentiría presión, siempre y cuando esté vivo claro. No te hagas ideas locas Pequeño Bai.

—¡Tú cállate! —le rugió Bai Xiaochun enojado. Simplemente ignoró a la pequeña tortuga y siguió acercándose a la estatua hasta lograr aterrizar en esa mano extendida que tenía. En ese momento, pudo sentir más que nunca que la estatua se parecía mucho al Ancestro de Sangre, así que se sentó de piernas cruzadas para meditar.

—¡No hay dudas! Esta estatua está conectada a mí por el destino. —Dicho esto, decidió cultivar el Conjuro de la Montaña Viviente con total determinación.

Al día siguiente, abrió sus ojos y quedó triste al ver que a pesar de pasar todo este tiempo intentando fusionarse con la montaña, no había habido ninguna reacción.

Todas las montañas tienen espíritus… —pensó sacudiendo la cabeza. Luego cerró sus ojos y pasó tres días más intentando resolver el misterio. Pero el único resultado era que se deprimía cada vez más.

¿De verdad tiene un espíritu? —pensó—. No logro sentir nada… —Siguió pensando un poco más intentando obtener alguna idea, y luego cerró sus ojos para continuar sus intentos. Así transcurrió el tiempo. A cierto punto, se olvidó completamente de cuantas veces lo había intentado, pero a pesar de todo eso, no había conseguido ni la más mínima reacción de la estatua. Sin embargo, gracias a esa determinación inquebrantable, eventualmente logró notar algunas cosas, y en poco tiempo sentía como si hubiera varias capas de fluctuaciones en su mente.

Pero esto no resolvía el problema, así que Bai Xiaochun apretó los dientes con más fuerza y siguió trabajando.

Song Que emergió de su meditación aislada dos meses después, acompañado de estruendos intensos. Y al mismo tiempo, un aura en la Formación del Núcleo emanaba de él, haciendo que las nubes dieran vueltas y llamando bastante la atención.

Se pudo escuchar un silbido y Song Que se elevó por el aire con un brillo como el de las estrellas en sus ojos, su cuerpo brillaba como un tesoro. El poder de la base de cultivo que emanaba de él, esa presión de la Formación del Núcleo, ¡era suficiente para desgarrar los Cielos y la tierra!

Ahora existían ocho mares espirituales cristalizados dentro de él, ¡los cuales se habían unido para formar un Núcleo Terrestre!

Un Núcleo Terrestre formado con ocho mares espirituales ya le daba un poderío que lo convertía en uno de los expertos más fuertes entre la Formación del Núcleo.

—¡Este es el día que he estado esperando por tanto tiempo! Finalmente. ¡La Formación del Núcleo! —Song Que levantó la cabeza y se rio felizmente.

—Bai Xiaochun, —declaró emocionado—, ¡dentro de poco tiempo te sobrepasaré! —Tenía un brillo de anticipación en sus ojos y así volvió a su cueva de inmortal para estabilizar su base de cultivo.

Poco después de que Song Que alcanzara la Formación del Núcleo, Chen Manyao y el Maestro Deidad Adivina también lo lograron. Si este evento hubiera ocurrido en la Secta Desafiadora del Río, hubiera causado una gran conmoción, pero en la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado, los cultivadores en la Formación del Núcleo eran relativamente comunes. Claro, esto tenía sentido considerando lo grande que era la secta, y ya que controlaba todo el mundo del cultivo oriental.

Era una secta donde se reunían todo tipo de expertos poderosos, y por lo tanto, un insignificante cultivador en la Formación del Núcleo no era algo a lo que muchos le prestaran atención. Solo después de llegar al Alma Naciente podía uno ser considerado lo bastante fuerte como para dominar cualquier otro lugar en el mundo del cultivo oriental.

A pesar del hecho de que llegar a la Formación del Núcleo no era la gran cosa en esta secta, el Maestro Deidad Adivina y Chen Manyao estaban muy emocionados.

Mientras tanto, de vuelta en el Desfiladero de Diez Mil Montañas, Bai Xiaochun seguía trabajando tristemente sobre la enorme estatua.

—¿¡Por qué no está funcionando!? —Así pasaron quince días más y Bai Xiaochun ya estaba al borde del colapso mental. A estas alturas, todos sus esfuerzos para fusionarse con la montaña habían sido un fracaso, y el único progreso que había logrado era ser capaz de percibir ligeramente el espíritu dentro de la montaña.

—¡A este paso me va a tomar cien años lograrlo! —Bai Xiaochun ya casi se volvía loco. Ya había investigado un poco después de llegar a la Secta de la Polaridad del Dao del Cielo Estrellado, y sabía que el Conjuro de la Montaña Viviente era una de las 300 magias secretas de la secta. Y no solo eso, de hecho, estaba entre las mejores 10. Incluso desde la antigüedad, muy pocas personas habían logrado cultivarla con éxito, por lo que su dificultad era evidente. Aunque algunas personas lo lograban casi de inmediato, había otros que no lo lograban en toda su vida,

—Ah olvídenlo. Esto es demasiado difícil. —Al final se puso de pie deprimido, se quedó viendo a la montaña parecida a una estatua que había bajo sus pies, y dejó salir un pequeño resoplido.

—Bueno, incluso si no puedo usar este Conjuro de la Montaña Viviente, no importa. ¡Aún tengo mi Reino del Pantano y los poderes de gravedad y repulsión! —En lo concerniente a la magia de gravedad y repulsión, sus continuas investigaciones lo habían llevado al punto de poder formar pequeñas esferas que contenían estos poderes. Y podía darse cuenta de que no le tomaría mucho tiempo controlar completamente esta magia.

Y en cuanto al Reino del Pantano, ese era uno de sus ases bajo la manga, algo que no usaría a menos que fuera absolutamente necesario.

Pero sintiéndose aún un poco irritado, Bai Xiaochun se elevó por el aire. Le dio un último vistazo a la estatua, suspiró y empezó a irse a lo lejos.

Salió en poco tiempo del Desfiladero de Diez Mil Montañas. Y cuando esa enorme mano lo sacó de esa entrada parecida a un espejo, volteó a ver a Montaña de Piedra, quien estaba allí sentado, aun viéndose como un mono de piedra, en exactamente la misma postura en la que lo había visto Bai Xiaochun hacía varios meses.

Pero Montaña de Piedra abrió uno de sus ojos y le dio un vistazo a Bai Xiaochun. —Nadie ha logrado fusionarse con la montaña en su primer intento. Incluso aquellos con un talento latente excepcional tienden a requerir al menos diez intentos.

—Para fusionarse con la montaña, lo primero que debes hacer es olvidarte de ti mismo, y luego olvidarte de la montaña. Cuando despiertes, serás la montaña, y la montaña serás tú…

Bai Xiaochun se detuvo por un momento, pensó un poco en lo que acababa de decir Montaña de Piedra y luego asintió. Juntó sus manos, se inclinó y se dispuso a irse. Cuando volvió a su cueva de inmortal, se sentó de piernas cruzadas y meditó un rato más, reflexionando sobre lo que le acababan de decir.

Poco después abrió los ojos, y en ellos había un brillo intenso.

—¿La Formación del Núcleo?

En poco tiempo, un rayo de luz pasó por el cielo en su dirección, y luego se transformó en una joven de apariencia espectacularmente hermosa, con una túnica amarilla que complementaba su figura de manera perfecta.

—Hola Hermano Mayor Bai. —Esta era precisamente Chen Manyao. Aterrizó justo frente a la cueva de inmortal de Bai Xiaochun con una sonrisa encantadora y estaba a punto de seguir hablando cuando la puerta se abrió y Bai Xiaochun salió. Este chasqueó la lengua, dio vueltas a su alrededor y la miró de arriba a abajo.

Esto la hizo sonrojarse y dijo con un tono amigablemente irritado, —¿¡Qué haces Hermano Mayor Bai!?

Él le respondió apartando la mirada y diciendo con un tono como de coqueteo, —Esposa mía, hacía varios meses que no nos veíamos. ¡Felicidades por alcanzar la Formación del Núcleo!

En la Ciudad del Cielo, Chen Manyao había llegado haciéndose llamar la «esposa» de Bai Xiaochun con la intención de conseguir algunos de los puntos de mérito de Bai Xiaochun. Pero escucharlo a él usar ese término hizo que se sonrojara de manera más marcada. Pero luego se acercó un poco a él con un resplandor algo seductivo en sus ojos.

—Hermano Mayor Bai, —dijo suavemente, acariciándole las mejillas con su aliento—, siempre y cuando me prometas una cosa, podrás hacerme todo lo que quieras.

—¿Qué cosa? —respondió Bai Xiaochun tosiendo ligeramente, observando las curvas marcadas de Chen Manyao.

—Es simple. Solo únetenos en…

—¡Ni te molestes! —le interrumpió sacudiendo su cabeza. Esta en realidad no era la primera vez que Chen Manyao mencionaba este asunto. En la Ciudad del Cielo le había dado varios indicios de que quería que se uniera a los Desolados, pero él siempre se había rehusado.

—Las sectas en el Río Alcance Celestial son las que siguen el camino ortodoxo, —dijo orgullosamente—, y ustedes los Desolados son los renegados. Yo, Bai Xiaochun, soy alguien de una secta ortodoxa famosa, y me respaldan entidades tan poderosas que ni siquiera sé quiénes son. ¿Cómo podría unirme a un montón de traidores como ustedes? —Claro, solo había descubierto los detalles precisamente de la misma Chen Manyao. Pero después de pensarlo mucho, había tomado una postura clara, y decidió que unirse con los renegados sería un riesgo muy grande para su pequeña e insignificante vida.

—Quizás un día cambies de opinión. —dijo Chen Manyao con una pequeña sonrisa, como si no le importara esta negativa. Dicho esto, cambió de tema.

—Oh, por cierto. Hermano Mayor Bai, la razón por la que vine hoy, es que tengo algunas pistas sobre Du Lingfei…

 

Descarga: