AWE – Capítulo 627

Modo Noche

Capítulo 627: Promovido a Inquisidor…

El resto de los miembros del Escuadrón 9 no podían ver lo que ocurría adentro de la calavera. Solo podían ver un denso humo negro, ni el sentido divino podía penetrarlo.

—¿Qué está haciendo Bai Hao?

—Está ahí solo con el prisionero, ¿oculto tras una cortina de humo? ¿¡No me digan que ambos están intentando confabular contra nosotros!?

—Hay algo raro… —Los miembros del escuadrón estaban susurrando entre ellos, algunos con expresiones de desdén, otros frunciendo el ceño. El capitán estaba empezando a pensar que quizás había actuado de manera un poco impulsiva.

Zhao Feng permaneció allí con los brazos cruzados, y dijo con una gran sonrisa, —Como dije, este tipo…

Sin embargo, antes de poder terminar su frase, un grito desquiciado hizo erupción súbitamente desde el humo negro.

El grito tan impresionante venía claramente de la boca del Viejo Diablo Zhou, y sonaba como un grito de alguien que tenía algo acumulado dentro, algo que deseaba desesperadamente soltar, pero no podía.

—¿¡Qué está pasando!? —Ahora todos estaban completamente concentrados en la celda, sus expresiones mostraban su curiosidad y sus sospechas. El sonido del grito era extraño; después de haber interrogado al Viejo Diablo Zhou por varios días, lo habían escuchado gritar muchas veces, pero ninguno de esos gritos sonaba tan reprimido como este.

Antes de que los guardias del Escuadrón 9 pudieran hacer alguna otra cosa, los gritos se intensificaron hasta volverse un aullido aparentemente interminable.

—¿¡Qué me acabas de dar!? ¡Aaaaaarrgghhh!!  Maldita sea. ¡¡Maldita sea!! ¡¡Déjame salir de aquí!!

La naturaleza tan espeluznante de esos gritos les puso los vellos de punta a todos.

Los guardias del Escuadrón 9 veían todo lo que ocurría con los ojos bien abiertos. Durante los últimos días de interrogación, el Viejo Diablo Zhou no había reaccionado así nunca; ahora casi parecía estar rogando por piedad.

—¿Qué está haciendo Bai Hao? —El corazón del capitán estaba conmocionado, y Zhao Feng ya no podía mantener la misma expresión. Los demás prisioneros de gris estaban viendo muy impresionados como transcurrían los eventos.

Los gritos y aullidos no duraron mucho, pero cada vez mostraban mayores niveles de desesperación y horror, esto dejó a todos con la sensación de que el Viejo Diablo Zhou estaba siendo sujeto al tormento más profundamente doloroso imaginable.

Ninguno de los miembros del Escuadrón 9 habían escuchado nunca un grito como este; estaba lleno de una desesperación espeluznante, del tipo que solo mostrarían aquellos que preferirían estar muertos.

—Su voz… es como si tuviera algo reprimido en su interior que quisiera estallar, pero no puede, ¡y en vez de eso lo lleva a la completa locura!

—¡No puede ser! ¿¡Cómo lo está haciendo Bai Hao!?

—Sea cual sea el método que esté usando para que el Viejo Diablo Zhou grite así, ¡demuestra que ya está en su camino al éxito! ¡Nadie podría soportar frente a una presión acumulada tan grande!

Al capitán ya le costaba mantener la calma, todos los guardias estaban completamente impactados. Zhao Feng temblaba físicamente; como inquisidor, estaba muy al tanto de que poder llenar a alguien con una presión así y hacerles incapaz de liberarla era algo extremadamente difícil.

—¿No me digan que también es un inquisidor? ¡¡Imposible!! —Se podía ver un resplandor desafiante en los ojos de Zhao Feng; en su mente, el Viejo Diablo Zhou era un individuo extraordinario que probablemente podría seguir aguantando.

Los aullidos del Viejo Diablo Zhou se tornaban cada vez más punzantes y llenos de locura. El nivel de dolor que contenía su voz hacía que todos los prisioneros del bloque entero voltearan en esa dirección asombrados.

—El Viejo Diablo Zhou es increíblemente duro, ¡pero mírenlo ahora!

—¿Quién era ese chico que acaba de entrar a la celda…?

El proceso duró cerca de una hora, hasta que el Viejo Diablo Zhou finalmente empezó a rogar por piedad.

—¡Hablaré! ¡Lo diré todo! Te diré dónde está mi tesoro…

—¡Cállate! ¡A Lord Bai no le interesa tu tesoro oculto!

—Perdóname Lord Bai. De verdad lo lamento… déjame libre… —Los guardias del Escuadrón 9 casi no podían creer lo que escuchaban. Toda su atención estaba vertida sobre esa celda, preguntándose qué clase de tormento tendría que estar pasando el Viejo Diablo Zhou para hacerlo rogar por piedad de ese modo.

Pero la ferocidad de Bai Hao parecía no tener límites. Era casi como si… se estuviera divirtiendo, y que la respuesta a la pregunta original no fuera realmente importante.

Todos se sintieron helados al escuchar al Viejo Diablo Zhou rogando por piedad constantemente, así estuvo por el tiempo que tarda medio palillo de incienso en quemarse. Al final, empezó a cansarse. Entonces el humo empezó a dar vueltas y Bai Xiaochun reapareció, salió caminando orgullosamente, llevaba las manos en la espalda, la barbilla en alto y una expresión de completa indiferencia.

Todos se le quedaron viendo, los guardias y los prisioneros de gris por igual. Hasta los prisioneros más peligrosos de las calaveras cercanas se le quedaron viendo.

Se veía exactamente igual que antes, sin el más mínimo cambio en su expresión facial. Pero cuando todos voltearon hacia la celda, empezaron a gritar alarmados.

—Cielos…

—Ese… ¿¡ese es el Viejo Diablo Zhou!?

—Qué… ¿¡qué le hizo Bai Hao!?

El Viejo Diablo Zhou había sido un tipo grande y corpulento, pero ahora se lo veía demacrado, casi como si lo hubieran quemado desde adentro. Su fuerza vital y hasta su alma parecían habérsele escapado, y la llama de su fuerza vital estaba a punto de extinguirse.

Se veía como marchito, allí enrollado, temblando y con la piel cubierta de marcas de rasguños tan profundas que se veían sus órganos y huesos a través de algunas de ellas.

Estaba claro que se había estado rasguñando a sí mismo…

Cuando observó afuera de la jaula hacia Bai Xiaochun, sus ojos brillaron con un terror indescriptible, como si Bai Xiaochun fuera un fantasma maligno capaz de impactar el terror más profundo en el corazón de cualquiera. Nadie había visto jamás al Viejo Diablo Zhou con una expresión así en sus ojos. Era como si Bai Xiaochun fuera tan aterrador para él, que se hubiera convertido en una pesadilla marcada eternamente en su mente.

Todos los espectadores quedaron boquiabiertos. La diferencia entre el Viejo Diablo Zhou de antes, y el Viejo Diablo Zhou de ahora, con Bai Xiaochun saliendo orgullosamente de la jaula una hora después… era impresionante.

Tanto los guardias como los prisioneros se quedaron viendo a Bai Xiaochun con expresiones atónitas.

Bajo las miradas reverentes de todos los presentes, Bai Xiaochun se acercó al capitán y le arrojó una tablilla de jade.

—Su confesión, —dijo Bai Xiaochun muy satisfecho de ser el centro de tanta atención. Mantuvo sus manos orgullosamente en su espalda, y se fue caminando a lo lejos con una mirada profunda en sus ojos.

El capitán se quedó pasmado viendo a la tablilla de jade en su mano. Luego le regresó la mirada a Bai Xiaochun quien caminaba a lo lejos, y era como si estuviera viendo a algún tipo de dios.

A Zhao Feng hasta se le olvidó respirar por un momento. Y luego, se fue rápidamente hacia la celda para ver al Viejo Diablo Zhou temblando en una esquina.

—No dejó ninguna marca… le hizo gritar incesantemente solo de la presión acumulada… El prisionero estaba listo para confesar, pero no le dejó. Le hizo sentir impotencia… Además, parece que le encanta el proceso de infligir tormento… ¡Cielos! ¡¡¡No hay ningún nivel más alto entre los inquisidores!!! No hay dudas de que Bai es un inquisidor… no, esperen, es un inquisidor entre los inquisidores. ¡¡Es un inquisidor oscuro!! —Zhao Feng volteó a ver a Bai Xiaochun a lo lejos, y un brillo de fanatismo ardía en sus ojos.

Había menospreciado antes a Bai Xiaochun, pero ahora todo se había dado la vuelta. Como inquisidor, no podía sino estar asombrado por las técnicas de Bai Xiaochun, lo cual hizo que el fuego de la pasión se encendiera en su corazón.

—¡Espérame Hermano Bai! —dijo emocionado intentando alcanzarlo. Los demás guardias del Escuadrón 9 se quedaron viendo a Bai Xiaochun con expresiones de veneración. El hecho de que Bai Xiaochun forzara al Viejo Diablo Zhou a finalmente abrir su boca, implicaba no solo que el Escuadrón 9 obtendría mucho reconocimiento, también podrían obtener los tesoros ocultos del Viejo Diablo Zhou. La opinión de todos de Bai Xiaochun se dio la vuelta completamente.

El capitán ya estaba sin aliento, y sus ojos brillaban intensamente. Sabía exactamente lo que implicaba tener a un inquisidor como este en el Escuadrón 9, y se apresuró rápidamente a alcanzarlo.

Los prisioneros de gris y los prisioneros peligrosos dentro de las celdas se quedaron viendo como los guardias se agrupaban alrededor de Bai Xiaochun, y luego voltearon a ver al Viejo Diablo Zhou que temblaba en una esquina. Llegados a este punto, ¡¡todos decidieron que este era un inquisidor al que no podían permitirse provocar!!

¡Era una cosa de pesadillas!

 


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