CoS – Capítulo 24C

Modo Noche

Capítulo 24-C. Justo como el invierno

 

El verano invernal acababa de pasar.

Incluso a principios de otoño Floe Bay estaba helada, nada diferente durante el duro invierno. La única manera de diferenciarlo era que los colores verdosos de la vegetación no se habían desvanecido completamente.

Richard era como un volcán que había estado inactivo durante mucho tiempo, rebosante de una gran energía que repentinamente hizo erupción de la nada. Su afición por el conocimiento sorprendió nuevamente a sus profesores, ¡que ya se habían quedado atónitos por su progreso en verano! Resultaba poco creíble que alguien pudiera hacer tanto en tan poco tiempo, pero este niño era una prueba viviente de ello.

Ya había modificado su horario muchas veces, sin dejar ningún espacio para reflexionar. En su horario había sido planificado cualquier segundo, así que cada vez que su fatiga llegaba a su punto máximo, él simplemente despejaba su mente y se desplomaba en su cama para entrar en un sueño profundo instantáneamente. Había dejado atrás incluso la vigilancia básica que había aprendido viviendo en las montañas, pues era la única forma de dormir profundamente y lograr que tres horas fueran suficientes para ayudarlo a descansar de un día de aprendizaje. Así también conseguía una ganancia de maná durante el sueño equivalente a la obtenida en la meditación.

Los informes que recibió Blackgold fueron tan abundantes como los copos de nieve de afuera, causando que el enano se enfureciera. No escatimó esfuerzos para asegurarse de que el menor número posible de ellos llegaran al escritorio de la legendaria maga, por si acaso Su Excelencia se pusiera excesivamente eufórica y perturbara el frágil equilibrio de gastos e ingresos en el Deepblue. Sin embargo, las habilidades del enano gris fallaron a veces. Registros escritos revoloteaban por todos los rincones del Deepblue como agua brotando de un géiser, y muchos de ellos volaron tan lejos que se le pasaron por alto y llegaron a Sharon por sí solos.

Las finanzas del Deepblue volvieron a sacudirse por la incertidumbre.

Afortunadamente, el Duque Solam les había compensado con una enorme cuota de apoyo por alguna razón, y habían vendido otro lugar de aprendiz, pagado por el Imperio Milenario, considerado uno de los tres principales imperios humanos.

Aunque estos eventos se extendieron durante el otoño y el invierno, los enanos grises no carecían de previsión. Blackgold es muy bueno en la especulación financiera, y estaba acostumbrado a preocuparse por la situación de Deepblue 300 años en el futuro. Ahora, parecía que no serían capaces de pasar la primavera.

El enano gris estaba más demacrado con el paso de los días. Algún milagro había adelgazado su robusto y fornido cuerpo, luciendo un poco huesudo. Su abrigo evidentemente ya no le quedaba bien, agitándose ligeramente en el viento cada vez que movía los brazos para lanzar un hechizo. Esto era como las cuentas inestables.

Blackgold tenía que lidiar con un mar de números todos los días. Tenía un ingreso bastante estable, pero los gastos fueron siempre difíciles de estimar. Tendían a exceder sus fondos en lugar de quedarse cortos, eso le molestaba. Cada pedazo de sus ganancias consumidas era como arrancar un pedazo de su piel mientras aún vivía. Sin embargo, la alegría de la legendaria maga no se descartaría simplemente por la determinación del enano gris; a veces, incluso celebraba el más pequeño de los logros de Richard.

Este otoño, el enano gris era la única persona de todo Deepblue que no quería ver feliz a Sharon. En su momento de mayor impotencia, incluso había considerado malversar fondos procedentes de reservas personales de Sharon. Si Su Excelencia se dignara a abrir la más mínima grieta en su cartera, las finanzas del Deepblue se resolverían con un chasquido de dedos. Una vez había sido atrapado por esta idea: ¿Quién sabía de cuántos gigantescos dragones valiosos había obtenido ganancias Su Excelencia para su pequeña y exquisita billetera? Sin embargo, tuvo suerte de recuperar rápidamente la cordura y se dio cuenta de lo tonto que era su plan. Incluso los poderosos dragones no se atrevieron a poner sus manos sobre los fondos de Sharon, ¿qué podría hacer un pequeño enano?

Sin embargo, no se sintió intimidado, sino que encontró su propia motivación en esto. Si no podía resolver las finanzas de Deepblue en este momento, ¿qué sentido tendría mantenerlo como tesorero? Cualquier elfo de alto nivel podría encargarse de la contabilidad….

Richard y Blackgold eran iguales en su melancolía, pero mientras el enano estaba cada vez más demacrado, el niño se mantenía igual. El último día del otoño se paró frente a un espejo y se examinó cuidadosamente.

Estaba desarrollando una forma masculina ideal: hombros anchos, un pecho musculoso, una cintura cada vez más estrecha, una espalda firme pero poderosa, e incluso un par de piernas delgadas pero tonificadas. Su rostro también había cambiado un poco. Tal vez fue porque no había sonreído en años, o tal vez por el tiempo que había pasado en un pensativo silencio. Los vestigios de su inmadura y gentil juventud fueron borrados, siendo reemplazados por marcados y evidentes bordes. Era como una roca de acero que estaba siendo moldeada por un hacha gigante, fluyendo lava escondida dentro de cada línea. En cuanto a sus ojos, estaban tan pacíficos como las profundidades del mundo: lúgubres, helados y profundos.

Un pensamiento fugaz pasó por su mente mientras Richard dirigía su mirada hacia la parte inferior de su cuerpo. Su miembro ya estaba erguido, listo para empujar y conquistar en cualquier momento. Todavía tenía espacio para crecer en el futuro, pero incluso ahora era extraordinario. Mirando su orgullosa y letal arma, un rastro de una sonrisa perdida surgió en las comisuras de la boca de Richard. Ya era un hombre.

En ese momento, la voz aguda y clara pero sería de Erin sonó repentinamente al lado de Richard:

“Sí, justo la última noche.”

Su cuerpo inmediatamente comenzó a temblar. Levantó ambas manos en un intento por taparse los oídos, pero se detuvo a mitad de camino. Él sabía; no importa cuánto lo intentara, esta conversación se llevaría a cabo hasta el final una vez más.

“¿Por qué?”

“Necesito dinero.”

“Tengo de sobra.”

“Pero no quiero el tuyo.”

Dejó de mirarse en el espejo y, en cambio, dio grandes pasos hacia el laboratorio mientras la conversación seguía sonando en sus oídos. En la esquina del laboratorio había un muñeco de acero, diseñado para que probara el poder de sus hechizos. Ahora mismo, sin embargo, sirvió como piedra de afilar para sus puños. Esto era lo que hacía cuando su corazón ardía tan dolorosamente que no podía contenerlo; usar el muñeco para fortalecer su fuerza física mientras se atormentaba. Esta vez no fue la excepción.

Richard caminó hacia el muñeco de acero, de pie frente a él como en una práctica habitual. Sus piernas estaban separadas a la anchura de los hombros, la postura perfecta para prepararse para una pelea. Respiró hondo mientras miraba al muñeco de acero, cuya brillante y limpia superficie reflejaba claramente su cara.

Por alguna razón, contemplar su cara en la armadura le abrumaba con una incontrolable oleada de ira. Se odiaba a sí mismo hasta la médula, detestando cómo no se había dado cuenta antes de la situación embarazosa de Erin. En vez de eso, él se había entregado a su propia desgracia, ¡esperando silenciosamente un resultado que no podía aceptar! Su ira provocó que sus venas ardieran, y su sangre hervía mientras se convertían en olas de lava que chocaban contra su cabeza.

Repentinamente, la sangre ardiente le otorgó una fuerza sin fin. Cada vena, cada arteria estaba a punto de reventar bajo la presión inmensa, y cada canal de energía de sus meridianos parecía estar roto por los chorros de sangre. ¡Richard soltó un rugido enloquecido y bestial y levantó su puño, golpeando ferozmente el pecho del muñeco de acero!

El refinado acero se hundió, dejando débiles grietas en la superficie del muñeco. Todo el antebrazo de Richard se abrió paso a través del pecho del muñeco, tan fuerte que se formó un sutil remolino de poder al presionar el muñeco fuertemente contra su puño. El objeto se deformaba cada vez más y más, y en el momento en que su nueva fuerza había desaparecido por completo, había logrado hacerlo volar y aplastarlo contra la pared.

Se trataba de un muñeco mágico estándar, diseñado para emular a un caballero con armadura hasta la mitad de su cuerpo. El daño causado significó que el único golpe de Richard fue lo suficientemente fuerte como para matar a un caballero de élite de un solo impacto, capaz de compararse con la debilitada bola de fuego en términos de daño.

Así fue como, el día en que el otoño dio pasó al invierno, Richard Archeron despertó su primera habilidad de su línea de sangre: Erupción.

El invierno transcurrió tal como debía ser, un tiempo sombrío y desolador para cada ser en el plano. Incluso las criaturas que podían sobrevivir en climas helados preferían la primavera y el verano, porque era entonces cuando podían buscar comida, aparearse y almacenar para prepararse para el final del otoño y el posterior invierno.

Para Richard, sin embargo, no había diferencia. El joven que contemplaba el mundo como un ave con una mirada inquisitiva, había cerrado por completo sus ojos, bloqueando sus sentidos. Ya no se preocupó por nada más en el mundo exterior, sólo se dedicó por completo al mundo de la magia. Su crecimiento de maná se mantuvo demente, e incluso logró un pico de 24 puntos de maná para superar el nivel 3. Casi todos los profesores de Richard se enloquecieron de alegría por sus progresos.

Hubo una excepción, el maestro que le enseñó arte.

Cada cuadro que el niño presentaba lo hacía sentir cada vez más sofocado. Todo estaba bocetado claramente, dibujado trazo a trazo con una pluma fina. Su arte había prestado especial atención a la composición de luces y sombras en un principio, retratando todo tipo de personajes. El hombre le había enseñado que los retratos eran el alma del arte, pero las personas en las obras de arte de Richard cada vez eran menos a medida que los ambientes se volvían más sofocantes y deprimentes. Al final las pinturas estaban mejor sin ninguna forma de vida en ellas, e incluso el paisaje se fue desdibujando gradualmente. A los ojos del maestro sólo se habían vuelto más contundentes que antes, como la superficie de un océano oscuro cuyas suaves olas no advertían de la tormenta que se avecinaba.

A veces, el maestro no podía evitar analizar las líneas con gran detalle. Cada boceto, cada rollo, cada línea suave parecía hablarle como un alma que gritaba desde las profundidades del infierno, cada una tenía un gran poder. El artista no podía imaginar cómo se sentía Richard mientras las pintaba, y un día el hombre que era un mero mago de nivel 12 se encontró incapaz de soportar el impacto de estas imágenes.

Era su deber como tutor examinar seriamente cada una de las pinturas que Richard había presentado, pero la luz en sus pinturas se hacía cada vez más tenue. Los fondos se volvían más borrosos, grandes sombras comenzaban a devorar grandes áreas. Finalmente llegó el día en que Richard presentó una pintura que no era más que líneas confusas. ¡Había destrozado todos los objetos que podía destruir en el estudio!

……

Durante el invierno hubo dos asuntos triviales que alteraron ligeramente la vida de Richard.

En primer lugar, Richard se había encontrado con ese joven mago llamado Steven una vez más durante una de sus lecciones. El joven era tan cordial y elegante que no había nada que criticarle, exhibiendo plenamente la etiqueta de la nobleza. Como él también era otro de los aprendices personales de Sharon, era natural que los dos no estuvieran distanciados. Otro de los estudiantes de la legendaria maga también estuvo presente, Minnie. La chica solía ser reservada y desinteresada, pero esta vez estaba muy animada, ya que participaba activamente en la conversación después de escuchar un rato, planteando algunos temas ella misma.

Tanto Steven como Minnie eran muy hábiles en su estudio de la magia, así que su discusión no se alejó mucho del campo. Aunque Richard normalmente no deseaba hablar con nadie, las discusiones sobre la magia eran una excepción. Tuvo que ceder, charlando un rato con ellos. Afortunadamente la lección comenzó pronto, por lo tanto regresó a la soledad lo suficientemente rápido.

A lo largo de esa conversación había sido capaz de sentir una sutil hostilidad por parte de ellos. Aunque lo ocultaron muy bien, la Precisión captó los movimientos más pequeños de sus miembros y su intelecto le permitió analizar el significado de esos gestos.

Era normal que existiera rivalidad, por eso prácticamente todo el mundo en el Deepblue lo observaba con cierta hostilidad, excepto Sharon y Erin. Sin embargo, no entendía por qué Steven o Minnie lo verían como una amenaza a pesar de que sus orígenes familiares eran mucho mayores que los suyos. En cualquier caso, no eran realmente importantes para él, de modo que al anochecer habían sido prácticamente borrados de su memoria.

La otra pequeñez era que había vuelto a ver a Erin. Fue sólo un vistazo a una silueta lejana en el área comercial cerca del nivel inferior, donde había mucha gente. Ella pasó rápidamente por allí, pero Richard sabía que era ella. Erin estaba acompañada por un tipo que la estaba agarrando abiertamente por la cintura, y parecían muy íntimos. No importaba a dónde iban o qué hacían, porque quedaba tan claro como el agua que lo que había que hacer ya estaba hecho; no hacía ninguna diferencia aunque fuera más o menos.

Richard no la persiguió, ni tampoco le echó un segundo vistazo. El joven al lado de Erin parecía ser Steven, pero tampoco le importaba continuar en esa línea de pensamiento. Quien quiera que fuese ya no tenía importancia; Richard la borró a ella y al hombre de su mente con relativa facilidad.

Todavía era difícil olvidarlo todo, pero había muchas maneras de detener ese dolor. Este fue tal vez uno de los recuerdos de Richard para ese invierno.


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