HJC – Capítulo 8-4

Modo Noche

Capítulo 8 – Secretos profundos de la Técnica de la Deidad Inmortal. (4)

Mientras pensaba en todo esto, Zhou Weiqing uso ‘recibir’ para guardar sus joyas en el Taiyuan mientras se tiraba de nuevo en la cama. Ya que cultivar la energía celestial era concentrarse en los vórtices, no había diferencia si se sentaba o se acostaba. Bueno, él era un perezoso, así que para él sí que había diferencia. Él sí que sabía pasar el tiempo de forma relajada. “Desafortunadamente” la técnica de la Deidad Inmortal era capaz de ser cultivada mientras uno estaba acostado y estado posición es extremadamente cómoda.

Antes de que se diera cuenta, ya estaba dormido.

Por suerte, los cuatro vórtices continuaban absorbiendo la energía de la atmósfera sin que se centrase en ello, aunque así tardaba más.

“Gordito Zhou, Gordito Zhou… ¡Despierta!” Un rayo de luz golpeaba la cara de Zhou Weiqing, haciendo que se despertará de su largo sueño.

“¿Qué? Déjame dormir más.” Decía Zhou Weiqing mientras se escondía de la luz.

Un pie aterrizó en el trasero de Zhou Weiqing, mientras que este por el susto se levantó en un instante. De pie vio la silueta del comandante de la compañía Mao Li, pues estaba de pie frente a la puerta abierta, por donde entraba el sol.

Mao Li dijo exasperado, “¿Aún no te has levantado? ¡Levántate ya!, ¿Qué hora crees que es? Los soldados vagos y perezosos como tu tienen que ser moldeados por mí.”

Zhou Weiqing no tenía más opciones, por lo que se levantó diciendo, “Líder de compañía, déjeme ir a por mí desayuno primero.”

Mao Li ya estaba harto, llevaba una hora intentando despertarlo. Este mocoso es un demonio. No me extraña que haya enfadado tanto a la comandante del batallón y se comportara como si no hubiese pasado nada“¿A caso te he levantado para que comas? Quien te dijo que podías dormir tanto tiempo. Come… Come tu propia mierda, ya no hay nada de comer. Ven conmigo, el comandante del batallón te ha invocado.”

Mientras Mao Li decía esto, intentó agarrar a Zhou Weiqing del hombro para arrastrarle fuera de la tienda, sin embargo, para su sorpresa, Mao Li había pensado desde un principio que podría arrastrar fácilmente a Zhou Weiqing, sin embargo cuando lo intento se dio cuenta de que era tan pesado como una montaña, incluso si ponía toda su fuerza no movería a Zhou Weiqing ni un centímetro.

 “¿Eh?” Dijo Mao Li sorprendido mientras miraba a Zhou Weiqing, “Mocoso, ¿Has cultivado energía celestial?”

Zhou Weiqing, orgulloso, dijo, “Así es.” Después de que su cuerpo evolucionase por el despertar de sus joyas celestiales, prácticamente no sintió la energía que Mao Li le impuso. Después de todo, ya que le había prometido a Shangguan Bing’er no contárselo a nadie, se calló al instante.

Aun así, esas dos simples palabras hicieron que el líder de la compañía, Mao Li, viese de otra forma a Zhou Weiqing. Después de todo, en el mundo normal, ni una décima parte de la población podía siquiera empezar a cultivar energía celestial, ni si quiera una fracción de esa décima serían maestros de joyas.

Por supuesto, el límite para poder ser un maestro de joya eran los 16 años, si no llegabas hasta el nivel 3, no despertaría la joya. Sin embargo toda la gente que consiguió llegar hasta el nivel 1 o 2 tenían un cuerpo muchísimo más fuerte que las personas normales.
En términos de cultivación de energía celestial, los tres primeros niveles eran los más importantes, y también los más difíciles. Cada uno era equivalente a renacer – Reconstruir y evolucionar el cuerpo. Para alguien como Zhou Weiqing, quien, directamente se abrió paso hasta el cuarto nivel, así re-modelando y evolucionando todas las fases en una.

Aun así, las personas que solo habían cultivado los dos primeros niveles eran muy queridas en el ejército. Después de la fase de reclutamiento, seguramente serian líderes de pelotón, después de todo tenían más fuerza y habilidades de combate que las personas normales. Mao Li era una de esas personas que había alcanzado el segundo nivel de la energía celestial, por lo que su actitud hacia Zhou Weiqing cambió dramáticamente.

“¡Vaya, estamos en el mismo triste barco! A pesar de ser capaces de cultivar energía celestial, pero ser incapaces de ser maestros de joyas… ¡Ay! ¡Nuestro talento es el más trágico! Pues haber tenido la oportunidad, pero aun así perderla… Bueno, habría sido mejor no tener la oportunidad desde el principio y ser personas normales…” Dijo Mao Li desde el fondo de su corazón.

La verdad es que él no estaba equivocado, pues de haber sido siempre un plebeyo habría vivido más feliz. Ya que al poder cultivar energía celestial y subir de nivel sentías un renacimiento físico, obtenías fuerza y mejoras… Pero no podían subir más, esto les causaba una obsesión a las personas que solo conseguían entrenar los dos primeros niveles, pues al haber bebido una gota, querían el vaso entero. Ah, la ignorancia es felicidad.

Zhou Weiqing no podía hacer otra cosa que encogerse de hombros, después de todo, no podía revelarle a Mao Li que él ya era un maestro de joyas. Después de todo, ¿Quién se unía como un soldado raso siendo un maestro de joyas? En cualquier país, un maestro de joyas era considerado un noble.

“Vamos, parece que el comandante de batallón sigue siendo suave, al menos no te ha torturado ni te falta alguna extremidad. ¡Ten cuidado la próxima vez! Pero como eres uno de mis hermanitos, te cuidare.” Dijo Mao Li mientras le daba palmaditas en la espalda, no intentaría volver a sacarlo a la fuerza, así que se giró y se fue.

Zhou Weiqing se puso el uniforme y le siguió, hasta llegar a la tienda de Shangguan Bing’er.

Al entrar en la tienda, Zhou Weiqing vio a Bing’er, quien estaba sentada en la silla de honor. A pesar de que ya lo había visto varias veces, y hasta tuvo relaciones íntimas con el, ella solo le pudo dar una mirada de odio.

Hoy, Shangguan Bing’er llevaba el uniforme marcial. La malla de plata, que solo tenía el comandante, que llevaba le hacía ver extremadamente heroica y valiente. No llevaba casco, y su pelo estaba trenzado en forma de coleta. Aunque solo tuviese quince años, parecía un general sentado en su silla.

A su izquierda, se sentaba un hombre joven de más o menos veinte años, pelo negro hasta los hombros y una complexión refinada. Tenía unos ojos fascinantes, seductivos y afilados. Llevaba una armadura ligera, con una pluma amarilla en lo alto de su sombrero, demostrando que tenía el mismo rango que Mao Li, líder de compañía. El otro asiento, de Shangguan Bing’er estaba vacío; Al parecer había dos compañías reclutando hombres.
Atrás de esas sillas, se sentaban los diez líderes de escuadra en armadura de cuero. En el Imperio del Arco Celestial, solo oficiales de un rango mínimo de líder de compañía podían llevar diferencias en sus armaduras, o por sus plumas del casco o por el diseño de sus armaduras. Así pues, los líderes de cuadrilla que estaban a cargo de diez hombre eran referidos (de broma) como los “Lideres sin pluma”.

Mao Li trajo a Zhou Weiqing a la tienda y los ojos de todo el mundo fueron puestos en él.
Mao Li saludo formalmente a Shangguan Bing’er, “Reportando al Comandante de Batallón, he traído al Pequeño Gordito Zhou.”

Shangguan Bing’er dijo en una fría y clara voz, “Líder de compañía Mao Li, gracias por tu trabajo. Por favor, siéntese.”