ISSTH – Capítulo 18

Modo Noche

El tiempo pasó volando. Meng Hao no dio ni medio paso fuera de la Cueva Inmortal. No quería salir ni ver a nadie. Cómo podía olvidar la forma en que Wang Tengfei había vuelto a todo el mundo contra él?. Se sentó con las piernas cruzadas, mirando las uñas, con una costra de sangre seca. Su expresión aturdida previa cambió a una de ira, después a una sombría. Finalmente, un día, la puerta principal de la Cueva Inmortal crujió al abrirse, la luz de la luna entró por ella.

La Hermana Xu permaneció allí, en la puerta, envuelta en la luz de la luna, o que ocultaba sus facciones.

Meng Hao no dijo nada, tampoco lo hizo ella. El tiempo pasó. Finalmente, ella dijo, “Terminé mi meditación en reclusión ayer.”

Meng Hao plantado, la saludó con las manos unidas.

“Wang Tenfei tiene un origen importante.” Continuó suavemente. “No es del Estado de Zhao, y su base de Cultivo es del sexto nivel de Condensación Qi. Los Ancianos de la Secta ya le han seleccionado para promocionarle a la Secta Interna. Tú… no debes provocarle.”

“El Hermano Junior lo comprende,” dijo Meng Hao con una sonrisa. Su expresión pareció haber vuelto a su estado normal, como si hubiera abandonado cualquier cavilación sobre lo que había pasado. Sin embargo, bien profundo en sus ojos apareció algo que no había aparecido nunca antes en sus dieciséis años de vida.

Era una luz fría que mantuvo enterrada tan profundamente que sólo él podía sentirla. Los demás no tendrían ni la menor pista de ello.

“De todas formas,” dijo la Hermana Xu, “si te causa cualquier problema más, todo lo que tienes que hacer es romper este papel yo lo notaré, incluso si estoy meditando en reclusión.” Un momento pasó y entonces ella movió su mano. Un papel de jade de color púrpura apareció cerca de él.

“De las cuatro personas que traje a la montaña ese día, eres el primero en ser ascendido a la Secta Externa. Tu compañero, el que trabajó contigo en el Cuartel de Sirvientes del Norte va a ser ascendido hoy. Mañana al amanecer, llegará a la Secta Externa para registrarse.” Con esto, se volvió para marcharse.

“Muchas gracias, Hermana. Tengo una pregunta que desearía hacer,” dijo. “Esperaba que pudieras explicarme. Mi base de Cultivo está en el nivel cuarto de Condensación Qi. Considerando mi talento latente, cuánto piensas que me tomará alcanzar el nivel siete?”

“El alcanzar el nivel cuarto de condensación Qi en menos de un año, parece indicar que has tenido bastante buena suerte en tu Cultivo. No necesitas explicarme los detalles y yo no voy a preguntar. Sin ese tipo de suerte, te puede tomar unos diez años como poco. A una velocidad menor, te podría costar la mitad de un ciclo de sesenta años. El cuarto, sexto y octavo niveles son todos cuellos de botella (que cuestan mucho de pasar), especialmente el sexto. Sin un poco de suerte, es difícil de avanzar hacia el séptimo nivel.”

“Es así para todo el mundo?”

“Para todo el mundo.” Entonces se fue. Meng Hao se sentó con las piernas cruzadas, una mirada afilada brillando en sus ojos.

Una hora más tarde, se levantó y se fue de la Cueva Inmortal por primera vez en días. Las estaciones estaban cambiando de nuevo, y parecía que el otoño llegaría en unos cuantos días. Las hojas estaban empezando a cambiar de color y el viento soplaba a través de las montañas y los valles.

Bajo la luna brillante, Meng Hao tomó su camino a lo largo de un pequeño camino hacia las montañas salvajes. Todo estaba muy quieto, y lo único que se podía escuchar era el gentil crujido de las hojas al caer conforme Meng Hao seguía su camino hacia la Montaña Norte.

Quería ver a Gordito. En toda la secta, era su único amigo.

El Cuartel de Sirvientes del Norte estaba quieto a esa hora de la noche. Conforme se acercaba, escuchó los sonidos de ronquidos surcando el aire, había un ronquido de un tipo especial al que se había acostumbrado en sus cuatro meses como sirviente.

El joven de cara de caballo que presidía el Cuartel de Sirvientes del Norte estaba sentado con las piernas cruzadas en el largo peñasco. De repente abrió sus ojos y miró a Meng Hao, sorprendido por un momento. Entonces se levantó y saludó a Meng Hao con las manos unidas.

“Saludos, Hermano Meng.” Los rumores sobre Meng Hao habían aumentado recientemente, y por supuesto, el joven con cara de caballo los había escuchado.

“No es  necesaria la formalidad, Hermano,” dijo Meng Hao. “Estoy aquí para ver a un viejo amigo.” Dándole un vistazo a la base de Cultivo del joven, Meng Hao podía ver que estaba en el tercer nivel de Condensación Qi. Parecía haberse estancado allí por varios años.

El Hermano cara de caballo asintió. Después de que Meng Hao se pusiera de camino al Cuartel de Sirvientes, se sentó de nuevo con las piernas cruzadas, una extraña expresión en su cara. Con un suspiro silencioso, cerró sus ojos de nuevo.

Meng Hao caminó hacia el patio y encontró la Séptima Casa del Este. Conforme se acercaba, los sonidos de los ronquidos de Gordito llenaban el aire. Tan pronto como entró, una extraña expresión apareció en su cara, y el nerviosismo que había aparecido en su corazón recientemente había empezado a disiparse.

Gordito yacía sobre su espalda, roncando. Habían empujado la otra cama en la habitación hacia el muro, formando un pequeño espacio.

En ese espacio, durmiendo, estaba el grandullón que se llamaba a sí mismo “Abuelo Tigre”. Incluso a pesar de que estaba dormido, tenía la cara contorsionada por el miedo, como si hubiera encontrado algo terrorífico en sus sueños.

Su cama de madera estaba cubierta con multitud de mordiscos. En algunos lugares, habían mordido por todos lados, como mucho parecía estar a punto de caerse. La mesa de madera ya no estaba, Meng Hao podía imaginar que debía de haber sido totalmente devorada.  En contraste, La cama de gordito permanecía sin marcas.

El grandullón en la esquina tuvo un escalofrío, dejando salir un miserable llanto. Obviamente estaba teniendo una pesadilla. Dada su demacrada apariencia y los círculos oscuros bajo sus ojos, parecía que no había estado durmiendo bien últimamente. Meng Hao sólo podía imaginar las miserables circunstancias que le habían estado atormentando en ese estado.

Parecía que el llanto había despertado a Gordito, que se sentó mirando atontado, entonces vio a Meng Hao. De repente se animó.

“Pollo salvaje! Trajiste algún pollo salvaje?”

Meng Hao le miró, incapaz de aguantar su sonrisa.

Estaba tan redondo como siempre, aparentemente no había perdido ni un poco de peso. De hecho, parecía un poco más gordo. Sus dientes habían crecido más largos, como la mitad de cómo eran. Cuando hablaba, brillaban intensamente.

“Escuché que habías alcanzado el primer nivel de Condensación Qi,” dijo con una sonrisa, “por lo que vine a verte. Vine con tanta prisa que no tuve tiempo de conseguir un pollo.” Se sentó en la cama cerca de Gordito, examinando sus dientes.

Gordito, orgulloso de su base de Cultivo, empezó a hablar. Meng Hao no decía mucho, en su lugar, escuchaba la charla locuaz del Gordito. Pronto, la luna empezó a irse y el sol empezó a salir. Las heridas en el corazón de Meng Hao empezaron a disiparse, dejando únicamente cicatrices. Las uñas en la Cueva Inmortal y la mirada fría de sus ojos de fusionaron con Meng Hao para crear una apariencia más madura.

Al amanecer, Meng Hao se fue con Gordito. Abuelo Tigre les observó marcharse, con lágrimas recorriendo su cara. Sus lágrimas conmovieron a Gordito, y antes de irse  del patio, corrió hacia él, le dio un abrazo y le dijo algo. Lo que le dijo causó que la cara del grandullón se pusiera pálida y su cuerpo temblara.

“Qué le dijiste?” preguntó Meng Hao cuando estaban a punto de llegar a la Secta Externa.

“Es una buena persona. Después de que abandonaras el Cuartel de Sirvientes, se volvió mi amigo. Estaba tan triste de que me fuera, que no lo podía dejar así.” Una expresión de pena apareció en su cara. “Le dije que definitivamente volvería a menudo a visitarle. Parecía llevarlo mal,” continuó Gordito emocionalmente. “Pero en realidad es un poquito cobarde, siempre tenía pesadillas cuando dormía, pobre chico..”

Meng Hao no dijo nada, ni preguntó nada más sobre el hombre. Conforme los dos caminaban a través de la Secta Externa, la gente miraba a Meng Hao, con expresiones extrañas, como si le estuvieran evaluando.

“Eh? Parece que realmente has enturbiado las cosas en la Secta Externa, Meng Hao,” dijo Gordito excitadamente. “Todo el mundo te está mirando.” En su mente, se figuraba que poca gente le acosaría, ya que tenía a Meng Hao a su espalda.

Meng Hao sonrió pero no explicó nada. Cuando estaban casi en el Pabellón del Tesoro, Meng Hao paró de caminar. Vio a Gordito acercarse al edificio.

En el tiempo que tarda media barita de incienso en quemarse, Gordito volvió entusiasmado. En sus manos cargaba una espada corta, cubierta con una capa como de escamas de pez. No estaba ni un poquito afilada, sin embargo estaba rugosa.

“Ves el tesoro que tengo, Meng Hao? Es realmente un gran tesoro.” Movió la espada por el aire y  cuando Meng Hao estaba a punto de preguntar si sería posible que Gordito la usara para abrir la boca y empezar a afilar sus dientes con ella, un sonido de raspado se empezó a escuchar, Meng Hao no estaba seguro de qué hacer, si reír o llorar.

“Es genial!” digo Gordito, sonando más y más excitado. “Mis dientes siguen creciendo más largos, y estoy buscando constantemente por cosas con las que limarlos. Pero todo lo que encuentro se rompe en unos cuantos días. Puedo usar este tesoro para afilarlos para siempre!”

Meng Hao enseñó a Gordito la Secta Externa. Incluso le ofreció dejarle estar con él en la Cueva Inmortal, pero Gordito rehusó. Había estado viviendo con un compañero de habitación por demasiado tiempo, y quería probar a tener su propio lugar en la Secta Exterior. No importaba lo que Meng Hao dijera, él rehusó. Cuando llegaron a su casa, parecía completamente contento.

Meng Hao no le presionó más. Cuando la noche se hizo más profunda, volvió a la Cueva Inmortal y se sentó con las piernas cruzadas.

El tiempo voló, y pronto habían pasado tres meses. Dos meses antes, Meng Hao había reabierto su puesto en la Zona Pública de Bajo Nivel. Quizá por lo que había pasado con Wang Tengfei, nadie le había causado ningún problema, y pronto, su negocio estaba en alza de nuevo.

Pronto añadió objetos mágicos en sus ofertas, y los negocios crecieron más. Pero ahora, había más de una persona en la compañía. A su lado había un joven gordito que constantemente limaba sus dientes con una espada voladora. Tenía buena intuición para los negocios, y constantemente vendía mercancías en la Zona Pública. Pronto, era la fuerza principal de los negocios. Con la cooperación de Meng Hao, que no podía entrar por sí mismo, consiguieron ganancias.

Un día, cuando el invierno había llegado y los copos de nieve llenaban el aire, Meng Hao estaba sentado con las piernas cruzadas en el filo de la meseta, meditando. De repente, Gordito dejó escapar un grito y cogió a una persona, llevándole hacia Meng Hao.

“Meng Hao, Meng Hao, mira quién es!”

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